Renuncias: Esta Historia es mía y es producto de mi total imaginación, dichas protagonistas tienen una gran parecido a ciertas heroínas que ya conocemos, esta historia la he hecho sin ánimo de lucro.
Subtexto: Claro todo el relato, llamémoslo texto principal.
Sexo: Sí más adelante.
Avisos: Es una historia de amor entre do personas del mismo sexo, así que si te ofende o eres menor, vete a ver los lunis.
Violencia: Apenas nada, pero no me atrevo a asegurar.
Dedicatoria: A mi nineta que es mi musa y meda toda la inspiración y el apoyo. Y a todas las bardas.


LLEGAR A SONREÍR

Autora: XenaDena

Quinta parte

"A esta hora debe de estar saliendo mi madre, esto es tan confuso, algo dentro de mí me dice que le odie, que ella tiene la culpa de todo lo que me a pasado, pero en el fondo por mucho que quiera odiarla no puedo y sé que Julio sabe eso, pero yo no soy como él, ir darle dos besos y como si no hubiera pasado nada, ella me hizo daño y no me apetece verla por el momento".

Ailén no dejaba de pensar en lo sucedido, estaba en la cama resumiendo toda su vida en solo un pensamiento. Para ella esto se complicaba más, vería a su madre y no porque ella fuera a verla si no por que ella vendría aquí y sé tenia que afrontar a algo de lo que aún creía no estar preparada. Mientras no muy lejos de aquí Julio y Devora estaban llegando a la casa donde residía Julio desde toda su vida.

- Esta tal y como la recuerdo, al menos de caras para fuera, me da mucha alegría volver aquí ¿dime esta tu hermana dentro?. Sacó un amago de sonrisa quería ver a su hija y guardaba la esperanza de que siguiera viviendo aquí.
- Madre Ailén no vive aquí, vive en casa de la abuela, lo siento, pero si quieres podemos ir a casa de la abuela y visitarla un ratito, ya sabes que la casa de la abuela esta a una manzana caminando y en el coche a 2 minutos aproximadamente.
- Hijo sí quisiera ir a verla, aunque ella no me quiera ver a mí, necesito ver cómo esta.
- Sube al coche madre, creo que la encontraremos a esta hora, ya es casi la hora de comer.

Como dijo Julio llegaron enseguida, Devora bajó ilusionada por fin vería a su hija, pudo comprobar que la casa se había pintado y arreglado un par de defectos. Julio le seguía de cerca, recordó que la cerradura no iba del todo bien así que sacó el alfiler y la abrió. Devora la miró con intriga intentando con solo su vista descubrir cosas.

- Va un poco mal la cerradura, hay que llamar para que lo arreglen, se estropeó ayer y Ailén es muy despistada, es un truquillo que aprendí -. Entraron dentro y Julio se dispuso a llamar a su hermana a gritos pero no recibían contestación, Devora imaginó que no quería contestar o bajar por que sabía que estaría ella y eso la hizo deprimirse más, Julio había subido a la habitación y pudo averiguar que su hermana pequeña no estaba, cosa que le resulto bien extraño.
- No esta arriba madre, es raro tendría que estar aquí a esta hora, le habrá surgido algo.
- ¿Me puedes llevar al cementerio hijo? Creo que tu hermana esta allí y me necesita.

Julio no le hizo falta contestar salieron y volvieron a introducirse en el vehículo, destino al cementerio.

Ailén en estos momentos se encontraba frente la tumba de su abuela, era su visita de cada día.

- Abuela te hecho tanto de menos, no sé cómo seguir, tu me dabas ideas y opiniones y las echo en falta, madre ha salido hoy de la cárcel, y no sé como comportarme me siento perdida mis sentimientos me están defraudando, se que si estuvieras aquí me ayudarías y me pondrías mis ideas claras, y no sentiría este torbellino de confusión. Julio es tan diferente a mí, pero estoy comenzando a entenderlo, pero sé que el no me entiende a mí. Con lo cual no llegamos a nada, recuerdo cuando nos reñías por pelearnos y por ser cabezones ja nos decías que no entrábamos a razones y como casi siempre tenias razón, dame una señal de que hacer, me encuentro sola y incomprendida. Ailén lloró como hacía tiempo que no lloraba.

Llega el coche rojo y la madre salió corriendo al ver una cabellera rubia arrodillada en el suelo llorando y rogando.

- ¡QUE PUEDO HACER EH!. Ailén miró al cielo esperando una respuesta, recibió una que no esperaba.
- Podrías empezar por perdonarme y no odiarme y darme una segunda oportunidad, habla conmigo de todo lo sucedido -. Devora se abalanzó hacia Ailén y la abrazó.
- ¿Madre, cómo sabías que estaba aquí? Y no te odio son otras cosas.

Continuará...


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