Cárcel de Santiago 11:45 de la mañana
- ¿Tienes todo listo Devora? No creo que los guardias tarden en llegar. Lisa agarró la
última foto de la pared y se la entregó en mano a la castaña.
- Si todo listo, que nervios tengo unas ganas de que lleguen, pero antes tengo algo
que darte pero solo te voy a pedir un favor no lo abras hasta que yo no haya salido del
recinto, vale Lisa, además estoy segura de que te encantará... Dijo devora sonriente.
- Bien te lo prometo Devora. Lisa cogió con agrado el objeto que Devora le dió, Lisa
pudo ver que se trataba de un paquete pequeño.
- Se acercan los guardias llegó la hora Lisa, anda ven aquí y dame un abrazo. Lisa la
abrazó.
- Te voy a echar mucho de menos, y recuérdate de escribirme y de venir a visitarme.
- Sí no te preocupes, yo también te quiero y te echaré de menos, cuídate vale.
- Celda 230 abriéndose, número 1500 salga.
Devora cogió lo poco que tenía en la celda y se dispuso a salir. Las guardias la
acompañaron y le entregaron sus pertenecías y su ropa y un sobre con dinero, no mucho
pero suficiente para comer y comprar algunas cosa. No tardó en vestirse las ganas de
salir eran demoledoras.
Devora siguió a otra guardia que le estaba llevando directamente a la puerta de salida,
se oyó un estridente ruido y Devora pudo ver que ya era libre, pudo sentir el aire puro,
la vida, para ella era volver a renacer, se despidió con un saludo cortes y salió. Lo
que no se esperaba fue lo que vio unos milímetros más lejos de la puerta de la gran
prisión, era su hijo esperándole apoyado en un Peugeot 106 color rojo reluciente, eso
le llenó de alegría pero faltaba alguien su hija y eso la entristecía.
- Hijo, no te esperaba aquí que alegría, dame un beso, no sabes cuanto he anhelado
abrazarte y besarte aquí fuera.
- Madre como no iba a venir a recogerte, yo también lo he anhelado y ahora que estamos
aquí los dos me parece un sueño, siento que me despertaré y tu no estarás. Julio se
abrazó a su madre como si le costase la vida.
- Julito esta vez no es un sueño, es real, ¿y este coche es tuyo? ¿Es el que me
hablaste que te habías comprado?
- ¿Sí madre te gusta? Cuándo lo vi me gusto no sé, iba conmigo, no sé si lo entiendes
y el rojo es un color que siempre me ha gustado ¿te acuerdas?
- Sí me gusta hijo, y claro que recuerdo que es tu color favorito, ¿nos marchamos de
aquí?
- ¡Oh! Claro madre perdona, vayámonos a casa, tendrás ganas de llegar y cambiarte y
ponerte cómoda y al día. Se dispusieron a subir al vehículo y una vez dentro Julio lo
puso en marcha y comenzaron el camino retorno a casa así lo había llamado Julio.
- ¿Y dime cómo esta tu hermana? Tengo muchas ganas de verla debe de estar preciosa,
pero se que ella no me quiere ver, se que posiblemente me odia.
- Madre Ailén esta bien y si esta muy linda, tiene a muchos pretendientes pero por
cosas pues bueno dejemos eso en paz. Ella no te odia solo esta un poco dolida pienso
que con tiempo y paciencia volveréis a tener la relación que dejasteis.
- Ojalá hijo, ojalá es lo que más deseo, ¿y qué es eso que pasa con los pretendientes?
¿a mi niña le cuenta decidir con tantos que tiene? Ja. Devora río.
- Pues además de que ella pasa porque dice que no tiene tiempo para eso y que no son
su tipo, pues también ahí el problema de nuestra fama, cuando un chico se interesa y
empieza a intentar ligársela siempre alguien del pueblo le acaba contando al chaval
muchas cosas y la mayoría son falsas, pero sabes a ella eso no le importa así que no te
preocupes.
- Lo siento tanto hijo, de verdad no sé lo que me pasó, no sé en que pensaba se me
nubló completamente la cabeza. Continuaron el trayecto hablando, y recordando anécdotas
del pasado.
Continuará...