- Pero Lisa a quien se le ocurre, llegar y en medio de todas las celdas se te escapa,
tuviste suerte de que te pusieran conmigo, ni te imagines lo que tuvieran hecho. Le dijo
la Castaña con un asentimiento.
- Es que no podía aguantar más, se lo dije a la guarda más de 5 veces y ni puto caso.
Lisa con cara triste terminó.
- Ya no te vayas a poner a llorar, que me voy mañana y no quiero que me quites la
alegría, que se le va a hacer no fue culpa tuya, y ya han pasado años, no me puedo creer
que hayan pasado 9 años.
- Si para ti 9 y para mí 8 años, me alegro por ti podrás estar con tus hijos y formar
una nueva vida.
- Si Lisa soy tan feliz, a mi hijo mayor lo quiero mucho y siempre ha sido guapo pero
ahora es muy apuesto a la vista esta ya lo conociste, mira lo que a cambiado mi Julio.
La castaña se levantó y fue a buscar entre sus pertenencias las fotos de sus hijos y se
dispuso a enseñárselas como cada año día tras día con una sola diferencia que ya saldría
y los vería.
- ¡Si ya es hombreton ja! Y muy guapo sí y ahora más. Sonríe Lisa alegremente contenta
por su compañera que se había convertido en un hombro, en una hermana.
- Si ya es un hombre pero para mí es un niño mi niño, aunque tenga 23 años sigue
siendo mi niño pequeño. Por lo menos el tenía 14 años y lo disfruté mucho pero fue
insuficiente, me perdí su adolescencia a medias no me ha tenido a mi para ayudarlo en
sus problemas, dios no se como no me guarda rencor. Y mi hija solo tenía 11 años la
pobre se asustó mucho, siempre recordaré sus chillidos y llantos cuando me llevaron,
tenía miedo y yo no me pude ni acercar a ella, besarla en la mejilla como lo hacía
siempre que se asustaba, mi niña pequeña ya hace 9 años que no la veo tiene que estar
preciosa, pero entiendo que me odie, pero sabes haré todo lo posible para que me vuelva
a querer.
- Estoy segura que no te odia, seguro que solo esta enfada contigo por haberte ido y
no hayas regresado, quizás para ella venir era un esfuerzo muy grande, no es agradable
ver a tu madre en la cárcel.
- De ella si que me he perdido cosas de mi Ailén, no he estado en su primer amor
infantil, en sus aficiones, no he tenido una conversación de madre a hija sobre temas
tabú, en sus malos momentos y en su adolescencia en sus desengaños, ni en el entierro
de su abuela, seguro que me culpa de no haber ido, pero los guardias me avisaron ayer
del fallecimiento de mi madre, tu sabes ya como me puse de mal por mí y por mis hijos
sobretodo por mi pequeña, ya ves me llevaron ayer mismo para dejar unas flores, por lo
menos tuvieron la decencia de llevarme.
- Devora no sé que voy hacer sin ti aquí, esto es muy duro. Lisa se sentó en el
camastro, no quería quitar la alegría de su compañera de cuarto desde hacía 8 años, pero
no podía dejar de pensar en que se quedaría sola entre esta banda de buitres, sin una
sola aliada.
- He no me llores, seguro que harás alguna otra amistad, mira la que ha entrado nueva
parece maja, y vendré a verte algunos días de visita para saber como vas y te escribiré.
Devora se sentó con Lisa y abrazó.
- Gracias Devora tú fustes la única que se acercó a mí, y no te voy a olvidar eres una
verdadera amiga.
Campo militar Las Nevadas, Viernes 11:00 de la mañana
- No, no voy a aceptar tu propuesta, y te voy a dar fíjate tú dos razones, 1 no da
beneficios y 2 es absurdo y si no te quedas satisfecho te digo la 3 pero yo que tú no
la pediría, ahora lárgate y regresa cuando tengas algo de provecho que ofrecerme
sargento Gutiérrez. Concluyó una morena de ojos azules con cara de pocos amigos.
- Bien perdone las molestias capitana. Gutiérrez con cara abatida salió del despacho.
- ¿Qué tal Gutiérrez? Por tu cara parece que no muy bien, ¿dime día malo del alto
mando?
- Si día malo, yo que tú no entraría si no quieres salir escaldado, desde que la dejó
la señorita Melinda por su hermana, la jefa siempre esta de mal humor, voy a comparecer
a los nuevos reclutas cuando se tengan que afrentar a ella.
Continuará...