- No puede ser. Ailén no lo podía creer lo que ponía esta carta, no podía ser cierto.
- Sí hermanita nuestra madre sale de la cárcel mañana, ¿tengo ganas de verla tu no?
- Pero no puede ser ósea, aún no ha cumplido la condena.
- Patosa se la han reducido por buena conducta, pero claro poco sabes de ella, nunca
te has dignado a ir a visitarla, y debo decirte que ella esta muy dolida contigo por
ello y yo también. Esto último que dijo Julio fue la gota que colmó el vaso.
- ¿A ver si me aclaro madre esta dolida por que no he ido a visitarla?. Recibió de su
hermano un gran asentimiento- Esto era lo que me faltaba por oír. Río pero sin una
pizca de gracia. - Me amarga lo que se dice parte de mi vida y encima ella esta dolida
conmigo, que quería que fuera a verla y la abrazara y la besara diciéndole mamá te
quiero mucho, bravo por lo que has hecho ¡JODER ESTAIS TODOS LOCOS! Y TU QUE EH TU QUE
SE DICE NO ME HAS AYUDA MUCHO SOLO ME HAS METIDO EN PROBLEMAS. Ailén no se lo podía
creer, estaba hirviendo de furia.
- Eh a mi no me chilles, reconozco que puede que no haya sido un gran hermano, pero
tampoco soy el peor, a mí lo de madre también me afectó, no me ves joder en que me he
convertido, en un ladrón y un alcohólico, crees que me gusta mi vida, con 4 años perdí
a mi padre, con 14 a mi madre, tu no sabias nada, yo si me enteré de todo, tu no lo
veías Ailén pero toda la gente nos miraban mal, por mucho tiempo intenté parecer buen
chico pero me arté para ellos no significaba nada yo ya tenía la etiqueta. Cuando había
algún robo o pegaban algún chaval a quien te crees que miraban, hasta que me cansé y me
dije que valía mi esfuerzo, así que me dediqué hacer la puñeta a la gente que me lo
había echo pasar mal.
- Julio sé que lo estas pasando muy mal, pero tampoco quieres ayuda, que quieres que
haga que más puedo hacer, dímelo tú. Los dos lloraban a lágrima tendida. Solo se tenían
los dos.
- Ailén yo ya no puedo cambiar, crees que me cogerían para trabajar en algún sitio con
la fama que tengo, de que viviría.
- Julio entonces por qué sigues tan unido a madre si es por ella que estamos así, sé
que has ido a ver todo los días de visita la abuela me lo contó.
- Porque junto contigo es la única persona que me queda, y porque además no quería
perderla como perdí a padre.
- Ahora lo entiendo todo Julio, pero yo no puedo perdonar a madre y debes de
entenderme como yo te entiendo a ti, por culpa de ella no me cogen en ningún sitio por
muy buena que sea y por muy buenas notas que tenga. Esta tarde, bueno a esta misma hora
tenía una entrevista, pero para que voy a ir, si no me van a coger, voy tirando con el
dinero que me dejó la abuela, pero tengo que encontrar algo.
- Lo entiendo Ailén, pero debes saber que madre querrá verte eres su única hija y ella
te ha querido y te quiere mucho.
- Lo se Julio, pero no puede ser, me agrada que lo entiendas, y gracias por haberte
abierto a mi. La conversación terminó con un abrazo, abrazo que no sé daban desde el
día del entierro de su abuela.
Cárcel de Santiago
- Que bien pronto saldré de este estercolero. Una mujer castaña casi empezó a dar
saltos de alegría cuando le notificaron la noticia de que le habían reducido la condena
por buena conducta y que salía el día siguiente.
- Tranquila mujer, que vendrá el guarda, y encima tendrás problemas Viuda Negra. Otra
compañera de cuarto.
- Lisa sabes que no me gusta que me digan Viuda Negra. Dijo la castaña.
- Chica se siente pero es tu mote aquí y es la tradición, peor el mío meona ya sabes
por que me lo pusieron, así que no te quejes.
Continuará...