Disclaimers: NINGUNO PORQUE LOS PERSONAJES Y LA HISTORIA SON MIAS Y SOLO MÍAS AJA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JAJA, Y MÁS JA, JA, JA, JA, JA ¿QUÉ SE PARECEN A CIERTAS ACTRICES? ¡Hombre! Ni cuenta me di, AJA,JA, JA, JA, JA, JA, JA SI COMO NO, NI YO ME LA CREI, PERO BUENO he aquí otra obra UBER, FAMA, ¡FAMA! vaya que si me ha costado un poquitin de esfuerzo pero por ustedes me esmero. OJALA Y DE TODO CORAZON ESPERO QUE LES GUSTE.
Aviso: Para comentarios, críticas, felicitaciones, mentadas de madre, y/o sugerencias, pueden hacerlo a la siguiente dirección escorpion_sss@yahoo.com.mx por fa, escríbanme algo para saber si continúo o de plano tiro la toalla.
Advertencia: ¿Violencia? Mmmmmhhhh. buena pregunta. déjame pensar... mmmmhh. SI pero será más adelante, ¿Lenguaje soez?. SI en su momento lo manejo. Sexo. ¿sexo?, ¿alguien dijo sexo? En estos primeros capítulos no pero En los sucesivos Síííííí, ¿entre quienes?, pues entre dos mujeres Sí DOS MUJERES ASÍ QUE si eres menor de edad, o si crees que con esto te sentirás herido(a), asustado(a), molesto(a),bla ,bla, bla, bla, bla, etc, etc, etc, o de plano eres de mente cerrada y para ti no hay más que hombre-mujer pues mejor ni lo leas, porque no quiero que después me salgas con que tengo que pagarte el Psicólogo, es más ¿qué haces aquí? Hay tanto que hacer allá afuera anda corre eres libre, je, je, je,je.
DEDICATORIA: a una persona muy especial. Sí a ti. No hay porque decir nombres.tu sabes quien eres y no sabes cuánto lo siento. me entiendes ¿verdad?. he crecido y ya no soy quien fui alguna vez. Hoy por hoy soy otra persona. hoy por hoy quiero ser quien soy ahora. hoy por hoy soy feliz siendo quien soy. hoy por hoy no podré olvidarte nunca. hoy por hoy y por todos los días venideros, quiero decirte gracias por ser quien fuiste y porquien serás por siempre para mí. GRACIAS.


FAMA

Por Sheila

CAPÍTULO 1
LUISA


Luisa miraba distraídamente la televisión, miraba uno a otro los videos musicales esperando sin mucho ánimo a que transmitieran el suyo, en sus manos se encontraban sus mejores amigos, una buena botella de Escocés y una bolsita de plástico con algunos gramos de cocaína, con ellos en mano sabía que no necesitaba de nada más. Por fin su video salió al aire; colocó sobre la mesa la botella y se dejó caer sobre una silla mientras observaba su nuevo video, le parecía increíble el verse sonreír de esa manera tan desenfadada, los movimientos coreográficos eran excelentes sin duda, los hombres guapos y las mujeres bonitas, pero ninguna tan bella como ella, su agente Isaac Sanperz siempre se encargaba de ello, pues era ya todo un zorro en su oficio y le encantaba crear en Luisa un halo de ambigüedad sexual con el que sabía que siempre tendría a la gente al pendiente no solo de su carrera artística sino también de su vida personal; él mismo se consideraba todo un genio, sin embargo para Luisa no era otra cosa más que un parásito alimentándose de su juventud y de su dinero, tal vez por ello desde hacia un par de años había comenzado a beber y a drogarse, en cierta forma deseaba dejar de serle útil al hombre que la tenía trabajando día con día desde el amanecer hasta ya entrada la noche; estaba fastidiada y cansada de sus sesiones de fotografía, de las constantes entrevistas, de tener que ir de aquí para allá promocionando sus discos, de las miradas de las chicas y de los chicos que parecían ver en ella a un ídolo santo y que siempre en la firma de discos la atosigaban con las frases de siempre, "¡Hey!, ¡Que buena onda, como quisiera ser como tu!", "¡Sin duda eres la chava más afortunada del mundo!", "¡Cómo me gustaría que fueras mi novia!", "¡Ha de ser padrísimo ser artista!", "¡no sabes como te admiro!", "¡tengo mi recámara llena de posters y fotos tuyas!", "¡soy tu fan número 1!"; estaba harta de tener que sonreírles y de agradecer sus "nobles" comentarios; se sentía hastiada de sus cinco años de fama; los primeros tres años le habían parecido lo máximo, las luces, los escenarios, la aclamación del público, los aplausos; el hecho de ser joven la había animado a tantas cosas, recordaba con nostalgia sus 16 años, todo había comenzado a los 16 años, tal vez fue suerte el hecho de que ese día ella y sus demás amigos y amigas estuvieran jugando a la botella y que un amigo suyo que alguna vez la escuchó cantar le pidiera que en castigo les cantara lo que ella quisiera pero que cantara, y fue a la mitad de su canción que Isaac Sanperz la descubrió y vio en ella un potencial magnifico; ¿Qué hacia allí, ese agente?, la respuesta era sencilla, Esmeralda su antigua representada ya había dado todo de sí y su fama perdía terreno, esta época era de sangre y gente joven y él siempre se distinguía por representar artistas jóvenes, ¡qué fácil se dejó convencer Luisa! y aún más fácil fue para sus padres el aceptar al decirles Isaac el dinero que la joven seguramente ganaría; recordar su fama y sus melancólicos 16 años motivó que Luisa abriera la bolsita y sobre la mesa trazara con sumo cuidado un par de líneas de cocaína que inhaló con ansia, necesitaba fugarse lo más pronto posible de la realidad, levantó la vista justo en el momento en que su video terminaba, allí estaba ella, con la playa y el mar de fondo, erguida en todo lo alto, su blonda cabellera al aire, mostrándose con una sonrisa y actitud orgullosa, vestida con un pequeño bikini negro y a sus pies un hombre y una mujer jovenes ambos abrazados a sus piernas mirándola como si fuera una Diosa y le suplicaran que se dignara a mirarles con sus preciosos ojos verdes y ella con la mirada fija hacia enfrente solo poso sus manos sobre sus cabezas; al video le siguió otro y Luisa sonrió mientras echaba hacia atrás la cabeza.

- Otro éxito - tomó la botella, bebiendo un gran trago - ¡otro jodido éxito! no hay duda, - se levantó de la silla, con paso vacilante se dirigió a la cama y se tiró boca abajo.

¿Cuánto tiempo hacia que no dormía todo un día completo? Ni siquiera lo recordaba, siempre andaba de prisa, si no era una conferencia de prensa, era una sesión fotográfica o bien firma de discos, o la creación de un nuevo video clip, pero ahora deseaba dormir, deseaba escaparse al mundo de los sueños, entregarse a Morfeo por completo, la cocaína había surtido su efecto relajador, ¡ah!, dulce polvo blanco como la nieve, siempre podría contar con él, eso era lo único que le agradecía al parásito de Isaac, si no fuera por él nunca habría inhalado ese relajante que a la vez le servía de fuerza para seguir adelante cuando se hallaba a punto de fallecer de cansancio, mientras se hundía en los brazos del Dios del sueño, recordaba vagamente su primera inhalación, después de una gira extenuante, se sentía tan cansada para su último concierto que le suplicó a Isaac cancelarlo, y fue ahí que él le dio el polvo blanco, le enseñó como inhalarlo y le aseguró que con ello tendría animo y fuerza para incluso ofrecer un concierto más; la línea estaba frente a ella solo tenía que inhalarla, sin embargo dudó, él la animó, le persuadió, le dijo que ese concierto sería diferente, le aseguró que sus cinco sentidos llegarían a palpar la música; ¿Qué fue?, ¿Curiosidad?, ¿asombro de que algo tan simple como ese polvo blanco pudiera provocar ese efecto?, lo que haya sido funcionó, lo inhaló y de ahí en adelante lo siguió utilizando.

- No lo hubiera hecho - fueron sus últimas palabras antes de sumergirse en el profundo sueño.

El reloj marcaba las doce y media de la tarde cuando Isaac entró a la habitación de Luisa, lo primero que vió fue la botella medio vacía de escocés y los residuos de polvo blanco sobre la mesa, el cuarto se veía ligeramente desordenado, tomó el teléfono y pidió que le mandaran a alguien para que aseara la habitación. Caminó por la habitación meneando la cabeza negativamente, mirando de vez en cuando a Luisa quien se encontraba seguramente muy lejos entre sueños, al pasar cerca del baño advirtió un olor peculiar, se asomó y de inmediato en su rostro se dibujó una mueca de asco.

- ¡Pinches artistas puercos! - dijo mientras se cubría la boca y la nariz con la mano, todos terminan haciendo lo mismo.

Llamaron a la puerta y de inmediato salió del baño, de tres zancadas llegó a la puerta al abrirla una mujer joven se dio paso hacia dentro de la habitación sin siquiera pedir permiso, Isaac le miró indiferente.

- Limpie primero el baño - le indicó.

La joven mujer hizo como Isaac le ordenó; él por su parte miró su fino reloj, quince minutos más y sería la una de la tarde, debía despertar a Luisa a como diera lugar, pues en unas cantas horas tendrían que ir a un centro comercial al sur de la ciudad para la firma de discos, ya se había anunciado por radio y televisión y se esperaba una gran cantidad de gente y por supuesto lo que más le importaba a él, "las ventas", se acercó a la cama y le palmeó la mejilla un par de veces ella manoteo sin mucha fuerza resistiéndose a despertar.

- Con un carajo, despiértate, tienes trabajo por hacer - siguió palmeando la mejilla de Luisa pero esta vez un poco más fuerte.
- ¿Qué quieres? - dijo molesta Luisa - deja de estar chingando güey.
- ¡Con una chingada! te digo que te levantes, tienes que arreglarte.
- ¡No quiero! - le interrumpió mirándolo con los ojos enrojecidos - ¡pinche negrero! ¡déjame dormir cabrón! - le dio la espalda y se acomodó en posición fetal.
- ¡Pinche vieja! - gritó enfurecido Isaac - ¡qué te crees cabrona?, te quiero lista en dos horas, ¡me oíste? o si no ya verás - dijo esto último en tono amenazador.

Cómo si hubiera recibido una descarga eléctrica, Luisa se levantó de un solo salto sobre la cama de forma retadora.

- ¡Qué voy a ver pendejo?, ¿eh?, ¡Qué?, ¡Me vas a golpear, como la otra vez? - lo miraba con furia.
- No me hagas enojar Luisa, ya me conoces, mejor haz lo que te digo,tranquilízate y en una hora te envió a Paco y a Ximena para que te maquillen y vistan.
- ¡Qué no quiero! - le espetó a la cara - ¡déjame dormir!, ¡qué no ves que estoy cansada?.

Isaac la sujetó del brazo y la lanzó fuera e la cama cayendo Luisa de bruces sobre la gruesa alfombra.

- ¡Ya te lo dije! - le miró con fastidio y molestia - te doy una hora para que te tranquilices y después te envió Ximena y a Paco.

Luisa le miró con coraje tratando de contener las lágrimas que anegaban sus ojos, no quería darle el gusto de verla llorar; Isaac le miró con fastidio, le dio la espalda y se encaminó hacia la puerta no sin antes repetirle una vez más su advertencia. Al escuchar el portazo Luisa dejó escapar el llanto, la frustración, el coraje y la rabia, sentía la palpitación de su corazón y un dolor de cabeza no muy bien definido. La gruesa alfombra silenciaba los pasos de la joven mucama que poco a poco se acercaba a la estrella caída, no muy segura de si misma la joven mucama acarició suavemente la blonda cabellera de Luisa, esta se volvió rápidamente al sentir la caricia y sus pupilas se clavaron sobre los cálidos ojos de la joven mucama que le miraba de manera tierna y dulce; Luisa no recordaba la última vez que alguien le miró de esa manera, sería acaso por eso que se lanzó a los brazos de la joven mucama, quien en todo el rato en que Luisa lloró entre sus brazos se dedicó a mimarle como si fuera una niña pequeña.

Continuará...


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