Los rayos del sol se filtraban por entre las cortinas de mi habitación, no podía creerlo
¡toda la noche la pase sin pegar un ojo!, nunca había visto tan detenidamente el techo
de mi habitación, me sentí veraderamente extraña... de repente todo me pareció extraño
y ajeno a mi persona... ruido en la calle, gente que se daba los buenos días... Laura...
alguien gritó mi nombre... ¿seguía siendo Laura?... más ruido... gente saludándose...
¡Laura!... mi nombre se escuchó más fuerte, pero no le preste importancia, sentí
mi cuerpo extrañamente cansado, raro... sus ojos... el azul de su mirada volvía a mi
mente... su sonrisa... ella... ella... mi mente giraba entorno a una mujer... ¡eso no
era posible!... ruido... gente dandose los buenos días... ¡¡Laura!!... una vez
más mi nombre... pasos acercándose a mi habitación... la puerta se abrió.
- ¿Pero hija que sucede contigo? - mi mamá entró - ¿sabes qué hora es? - terminó de
abrir las tenues cortinas de mi cuarto - son 10 para las diez - dijo sin esperar a que
yo le respondiera.
Salté de la cama en ese instante, lo primero que hice fue meterme al baño, me di un
rápido regaderazo y salí a toda prisa para vestirme con lo primero que encontré, un
pantalón de mezclilla ajustado y una blusa blanca entallada... ¿pero como diablos se
hizo tan tarde? me pregunté mientras trataba de arreglarme el cabello lo más rápido
posible, me hice una nota mental cortarme el cabello a como diera lugar dos minutos más
tarde salí con el cuaderno que uso para las clases particulares de Karla; prácticamente
baje volando las escaleras... casi al llegar a la puerta de la casa escuche a mi mamá.
- ¡Desayuna algo rápido antes de que te vayas!
- ¡No me da tiempo! - le respodí - ¡lo haré una vez que haya regresado! - y salí sin
escucharle más.
Corrí entre la gente que habia por las calles se me hacía increíble llegar tarde a casa
de mi profesora cuando siempre había estado puntual, por fin después de dar vuelta en
una esquina estaba a pocas casas de llegar a la suya cuando al ver que abría la puerta
me detuve abruptamente al ver que de ella salía una mujer rubia y Karla, la chica rubia
le besó en la mejilla y si por si eso fuera poco le sacudió el flequillo a ¡MI maestra!...
Karla le sonrió... ella... mi maestra le sonrió... la rubia se encaminó a su automóvil
entró en el y arrancó, Karla solo meneó la cabeza en negativo y volvió a sonreír. Entró
de nueva cuenta a su casa y yo me quedé en pie como una idiota... no sabía que hacer...
me sentí tan estúpida... no quería llorar, en verdad que no quería llorar pero... pero...
no pude evitarlo... una gran nube gris cubrío el cielo y yo... yo simplemente permanecí
de pie tratando inútilmente de detener el llanto que huía vilmente de mis ojos.
No podía creer que Ana me mintiera respecto al desperfecto de su automóvil, al subirse
a su auto solo me guiñó un ojo... será que ella esperaba dormir conmigo... pero eso
simplemente no iba a suceder al menos no ahora que me siento tan confundida con mis
sentimientos. Miré distraidamente el reloj de la sala eran 10:10 am, era extraño, Laura
siempre llegaba a las 10:00 am en punto, miré distraídamente por uno de los ventanales
y pude verla a lo lejos, estaba de pie, cabizbaja... creo que lloraba... Laura estaba
llorando... sentí que el corazón se me hacía pedazos al verla llorar, salí de la casa y
apresuré mi paso hasta llegar a ella.
- Laura - escuché mi nombre en sus labios, su voz, su voz invadió por completo cada uno
de mis sentidos - ¿qué te sucede Laura? - una vez más mi nombre en sus labios, su voz
entró profundo dentro de mi en verdad quería dejar de llorar pero no podía - Laura - su
voz plagada de una intensa ternura terminó por derrumbarme y más que detener mi llanto
este aumentó, sentí sus fuertes brazos rodearme, mi rostro contra su pecho, el calor
que manaba su cuerpo me envolvió de la manera más maravillosa, me sostuvo con firmeza,
mi cuerpo se relajó en el suyo, un delicado perfume invadió mi nariz y lo respiré con
ansias, me sentí feliz, en ese momento me sentía tan feliz y a la vez tan inmensamente
triste... su rostro lo hundió en mi húmedo cabello sentí su cálida respiración... por un
momento deseé que el tiempo se detuviera que no ¡avazara más!... deseé... simplemente
lo deseé... pero eso no era posible, el tiempo seguía su continuo movimiento, sentí
nuevamente el sol tras mi espalda y me di cuenta de la situación en la que me
encontraba, amabas estabamos a mitad de la calle ¡abrazadas! por un segundo me espanté
¿qué pensaría la gente que nos viera?... me separé de ella pero no bruscamente
simplemente me aleje de su abrazo sin verdaderamente desearlo... antes de verla a los
ojos, miré a mi alrededor por ojos curiosos que nos estuvieran observando... nada... no
había nadie tan solo un gato sentado a la puerta de una casa acicalandose
parsimoniosamente ella y yo eramos las únicas que estabamos en la calle...
- Laura - una vez más su voz invadió mis oidos y con ello le miré a los ojos ella tomó
mi barbilla con su mano y me levantó el rostro, de su bolsillo sacó un pañuelo
desechable y me obsequió la más encantadora sonrisa que había visto en mi vida - no
llores más Laura... te ves tan linda cuando estas sonriente, limpió las lágrimas de mi
rostro con delicadeza - anda entremos - me obsequió un nuevo pañuelo y con el limpié mi
nariz.
En pocos momentos llegamos dentro de su casa, en cuanto cerró la puerta tras nosotras me
abracé de nueva cuenta a su cuerpo lo necesitaba tanto ¡tanto!, el calor que manaba era
todo lo que yo deseaba, ella aceptó mi abrazo y no puso inconveniente, volvió a hundir
su rostro en mi cabello y permanecimos así unidas algunos minutos... no eran necesarias
las palabras... todo en ese momento era perfecto... sin embargo los lindos momentos no
duran para toda la vida.
No sé que le sucedía a mi joven alumna ni porque se abrazó de nueva contra a mí, sin
embargo... no me interesaba saber la razón, el hecho de tenerla en este momento entre
mis brazos era más que suficiente. Sentirla así con su respiración tranquila y pausada
me era más que suficiente, sin embargo aunque lo deseara no podíamos permanecer así toda
la vida, lentamente me separé de ella.
- ¿Estas bien Laura? - preguntó mi profesora.
- Sí... yo lamento haberte hecho pasar por esto.
- ¿Qué te sucede?... ¿puedo ayudarte? - su voz estaba plagada de sinceridad.
- No, en verdad no ha sido nada, creo que solo ha sido la... la... adolescencia... -
ella me miró levantando una ceja ¡qué linda se veía cuando hacía eso! me embelesaba el
verla hacer eso, pero también sabía que no me creía.
- Te prepararé un café ¿o deseas un té?
- No es necesario, en verdad...
- Me sentiré mejor en cuanto tomes tu té.
- Sí es así - traté de sonreír - me gustaría más un café.
- ¿Con crema? - preguntó sonriente.
- Sí - le respondí, ella se dirigió a la cocina y yo le seguí con la mirada.
*****
Al verla de espaldas sentí una enorme necesidad de correr y abrazarla de nueva cuenta,
pero tuve que reprimir mis impulsos pues ello no sería correcto y quizás ella se
extrañaría de mi rara actitud... simplemente me deleite observándola.
¿La Adolescencia?... ¿será posible que se pueda llorar de esa forma por esa razón?,
Laura ¿qué sucede contigo?, me gustaría tanto poder ayudarte... encedí la cafetera,
miré el obscuro líquido mientras rememoraba la cálidez del cuerpo de mi joven alumna,
se sentía tan bien... tan dulce... sus brazos sujetándome con fuerza la espalda,
aferrándose a mí, como si el mundo estuviera acabándose... y su cabello tan suave...
toda ella olía tan bien, que por un momento me sentí perdida en ese pequeño cuerpo y
hubiera deseado estar perdida en el por el resto de mi vida... tras ese pensamiento
tragué saliva al ser conciente de lo que estaba pensando, ella era mi alumna solo eso,
¡nada más! me recriminé con fuerza, no podía permitírme el gusto de soñar con semejantes
tonterías... comenzaba a humear el café y decidí que era hora de volver a ponerme en el
papel que debía interpretar siempre que estuviera con Laura, el de su profesora...
El cielo aún conserva algunas nubes de lluvia, manchones azulosos se permiten ver a cada
movimiento que imprime el viento contra esas enormes masas de agua flotante... agua
flotante o bien como solia decirle mi mamá a la lluvia, el llanto del cielo, el llanto
de los ángeles... el sol salió un momento e iluminó la calle, un par de señoras iban
con bolsas de mandado y platicando... el ambiente de la sala se impregnó con el aroma a
café, lo respiré hondamente y traté de sonreír y de mostrarme lo más afable con mi linda
maestra que sin pedirme mayores explicaciones me tendió sus brazos para consolarme.
- Bien Laura sientáte a la mesa para que tomes tu café.
- Sí... -me di la vuelta y le ofrecí la mejor de mis sonrisas.
Su rostro radiante de felicidad me transportó a otro universo, esa sonrisa tan definida
en ella, provocó que le respondíera con la misma intensidad, fue involuntario o más bien
una fuerte necesidad de establecer un vínculo único con ella... no me había dado cuenta
pero se veía preciosa, su ropa entallada mostraba la belleza fisica que pronto
terminaría por alcanzar, lo único que le seguía aniñando era su larga cabellera rubia...
un dorado parecido al del sol.
Sentí que nuestra mirada permanecería así por siempre, atada en ese hilo invisible,
indefinido e indescriptible, su azul mirada terminó por inundar mi mente un enorme
océano en el cual con todo el gusto del mundo me ahogaría para permanecer en ellos por
el resto de la eternidad.
¡Alto!, ¡Alto! rompe esa mirada o terminaras descubriendo algo que no te esta permitido
saber... me repetía mi mente incesante, sin embargo no podía romper ese dulce hechizo
que me mantenía fija en ese verde mirar... tuve que recurrir a toda mi fuerza de
voluntad para romper con ese lazo que por un momento nos hizo presas a las dos... debajo
de sus lindos ojos verdes tenía unas marcas obscuras producto sin duda de un mal sueño.
- ¿Te has desvelado, Laura? - pregunté al tiempo que me sentaba en una de las sillas
del comedor.
- ¡Eh! - al instante se ruborizó por completo - ¿des... velada? - preguntó un tanto
extrañada y miró con sumo detenimiento el techo.
- Sí, lo que pasa es que veo que tienes ojeras.
- ¡Aaaahh! - su mirada tan atenta al techo del comedor me dió curiosidad y volteé a
verlo tal como ella lo hacía.
- ¿Hay algo interesante allá arriba, aparte de mi recámara? - pregunté de lo más natural,
cuando me di cuenta mi joven alumna miraba el piso aún más ruborizada que antes, se veía
realmente encantadora.
- Yo... no... pues... no... - tragaba saliva a cada palabra que decía - es... es que...
tengo ojeras porque... porque me desvelé estudiando.
¡Mentirosa! fue lo primero que me dijo mi conciencia, pero no sabía que más responderle
a Karla y luego estaba mirando hacia ¡su recámara!... pero... pero... ¿cómo iba a saber
yo que arriba de nosotras estaba su recámara?... el lugar donde ella dormía... el lugar
en el que las sábanas acariciaban su cuerpo cada noche... ¡Dios No!, ¡No, no podía
interesarme ella... ella no!... era una mujer... una mujer igual que yo, eso no era
correcto, ¡no lo era!, eso me repetía mi mente una y otra vez, pero mi corazón... mi
corazón latía con más fuerza ahora que estaba con ella.
- Ven Laura, es mejor que te sientes y tomes tu café - le invité a sentarse
obsequiándole una sonrisa.
- Gracias - me miró aun con su rostro ruborizado y se sentó a un lado mío.
- Creo que -dije mientras Laura tomaba la taza entre sus manos y observaba el líquido -
el día de hoy no estudiaremos.
- ¿Cómo? - me miró interrogante tras decirle eso.
- No es que no quiera que estudiemos, pero en todo este tiempo, lo único que has hecho
es estudiar y estudiar - me levanté de la silla y me encaminé hacia el ventanal que
daba hacia la calle - creo que necesitas un descanso, tal vez unos días sin mí, ni
trabajos extras, ni exámenes de prueba... solo tu - dije suspirando sin desearlo.
- Pero... pero - me replicó - no hay problema por el estudio... a mí me gusta y además
el exámen esta pronto a efectuarse y es mejor seguir adelante.
- Laura - dije sin mirarla - ¿es que no lo comprendes?, imagino que has llorado por el
estrés que te genera el estar estudiando diariamente... ni siquiera - dije con molestia
hacia mí misma - sé si te diviertes de alguna forma o si tienes alguna manera de
distraerte, creo que lo mejor es que descanses por lo menos una semana.
- "¡Una semana!.... ¡una semana sin Karla!" - pensé inmediatamente, no podría
soportarlo, en verdad que no, tragué saliva al escucharla decir eso tan seriamente -
bueno tengo... tengo mi manera de divertirme ¿sabes?... - dije tratando de suavizar todo
ese asunto.
- ¿En serio? - se volvió para mirarme con una interrogante surcando su rostro.
- Sí - dije sintendo el rubor cubrir de nueva cuenta mi rostro - te parecera una
tontería - dije mirando la humeante taza de café - pero mi escape a la tranquilidad es
la serie de la cual... te comente aquella vez - le miré tímadamente a los ojos y vi en
ella un claro signo de interroganción el cual al paso de los segundo terminó por
disiparse.
- ¿Hablas de la serie que leías en aquellas hojas? - me preguntó girándose para quedar
de frente a mi.
- Sí - le dije ocultando la mirada de ella.
- Me pregunto ¿qué es lo que tiene esa serie que tanto te llama la atención?
Escuché claramente sus pasos acercándose a mi, tranquilos y en ritmo, tragué un poco de
saliva al momento en el que ella se plantó frente de mi y pozó sus manos sobre mis
hombros.
- ¿Y realmente te distraes? - su voz firme y dulce me envolvíó de nueva cuenta.
- Tam... bién... me gusta caminar por el parque ¿sabes? - sonreí un poco torpe, pero
sin mirarte a los ojos.
"¿Será correcto? me pregunté, caminar por el parque... hacia tanto tiempo que no lo
hacía, miré durante algunos segundos el reloj de la sala, me dejé llevar por el caminar
del segundero... sabía bien que había tiempo... pero lo que me cruzaba por la mente era
en realidad una idea bastante esúpida."
Continuará...