AMOR EN PREPARATORIA

Sheila

Al salir de clases Laura se dirigió al salón de Dennis, quería compartir con alguien la inmensa alegría que le producía el que la hubieran elegido a ella para representar a la escuela, aunque en realidad estaba más emocionada por quien la asesoraría. Cuando llegó pudo ver a su amiga en un franco beso con su novio Armando, las manos inquietas del chico viajaban por la cintura de su amiga hasta tocar ciertas partes que al parecer de Laura jamás debían ser tocadas y menos de esa forma, por lo visto Dennis no se sintió muy a gusto con esas caricias ya que se separó de su novio y un par de reclamos se hicieron presentes, Laura se acercó a ellos y tomó a Dennis por el brazo.

- Hola Dennis - le besó la mejilla demasiado cerca de la comisura de su boca y después miró con cierta satisfacción al sorprendido chico que le miraba confundido - ¿nos vamos amiga? - Laura abrazó a Dennis.
- Sí, Laura - dijo Dennis un poco extrañada de la actitud de su amiga.
- Oye... Dennis espera porfa, no quise.
- Después hablamos Armando - dijo Dennis volviendo el rostro y mirando molesta a su novio.
- De veras me cae que lo siento - dijo el chico mientras se echaba a la espalda su mochila.

Ambas chicas salieron de la escuela sin decir una palabra más, sin embargo Laura estaba muy emocionada como para guardar lo que tenía que decirle a su amiga.

- ¿Sabes? Dennis me escogieron para representar a la escuela en Química y Biología - una amplia sonrisa en el rostro de Laura se hizo presente.
- Y ¿por qué estas emocionada?, si Fuentes te va a preparar, él es tu maestro de química ¿no? ¿a poco te gusta?
- Noooooo, no inventes - dijo Laura soltando una limpia carcajada - estaré con Karla ella me asesorará en las dos materias.
- ¡Huuuuuyyy! Tu maestra favorita - en la voz de Dennis se aprecio cierta molestia.
- ¿Por qué lo dices? - le preguntó asombrada Laura.
- ¿Cómo que por qué Laura? ¿recuerdas aquella vez que discutimos por Armando?
- No francamente no.
- La vez que te dije que estabas enamorada de Armando.
- ¡Aaaahhhhh! Ya recuerdo ¿pero que tiene que ver eso con Karla?
- No recuerdas que ella se acercó a ti y te saludó, llevaba lentes obscuros.
- ¡Aaahhhh! Sí - dijo Laura mirando hacia la avenida mientras pasaba un microbús lleno de estudiantes.
- Bueno entonces recordaras que me dejaste tirada y te fuiste con ella... digo prácticamente te olvidaste de mi.
- Bueno yo... verás - Laura rogaba porque un milagro le sucediera y dejaran ese tema de lado.
- La mirabas con unos ojos de borrego a medio morir que... - se pauso mientras en su mente se formulaba una pregunta que incluso ella misma la consideraba imposible - ¿oye Laura?... ¿será que ella te...

- Laura - la voz firme y clara de Karla sorprendió a ambas chicas quienes dieron un pequeño grito - ¡hey! tranquilícense soy yo - dijo Karla mientras le estiraba la mano a Laura y le entregaba la hoja que había olvidado en el Laboratorio.
- ¿Qué es... esto...? - Laura al reconocer la hoja se puso roja hasta la nuca, provocando en Karla una sonrisa y en Dennis extrañeza al darse cuenta de que ella una vez más estaba siendo ignorada por completo, de tal forma que para probar a su amiga siguió caminando dejando a maestra y alumna a solas y ocasionalmente mirando hacia atrás para ver si Laura se daba cuenta de que ella ya se había ido, pero no fue así.
- Aun me pregunto que hay en esa serie que te pone tan nerviosa y tan apenada Laura - le dijo Karla mientras intentaba atrapar la mirada de su joven estudiante con la suya.
- No, no es nada - decía Laura mientras tragaba saliva pues la boca la sentía como el mismo desierto, tanto que inclusive comenzó a toser un poco.
- ¿Estas bien Laura? - preguntó Karla mirando con preocupación a su alumna - sin embargo Laura se hallaba atrapada en un exceso de tos.

Sin pensarlo dos veces Karla tomó su botella de agua la destapó y se la dió a beber, Laura la tomó y a como pudo bebió un poco, Karla le palmeó ligeramente la espalda mientras la chica se recuperaba poco a poco.

- ¿Estas bien? - preguntó Karla con demasiada preocupación.
- Sí - respondió la joven alumna mientras un nuevo rubor le cubría el rostro al ser conciente de la mirada que Karla le ofrecía llena de sincera preocupación y ternura.
- ¿Segura? - volvió a preguntar Karla.
- Sí, estoy... bien - dijo Laura tragando un poco de saliva.

Ambas se miraron un momento a los ojos, Karla no podía quitar al mirada del ruborizado rostro de Laura y la alumna se sentía inmersa en la profundidad de los ojos azules de su profesora. Karla recordó su sueño al posar sus ojos sobre los rosáceos labios entreabiertos de Laura, sintió que un rubor poco a poco se apoderaba de sus mejillas, así que antes de que fuera notorio desvió la mirada posándola en el firmamento nocturno.

- De acuerdo Laura nos vemos mañana como siempre ¿esta bien? - decía Karla mirando en todas direcciones menos hacia los ojos verdemar de su joven alumna.
- Sí, sí - respondió Laura mientras se acomodaba la mochila en la espalda.

Ambas siguieron caminando pero cada una envuelta en su propio pensamiento.

- Bueno - dijo Karla - aquí me quedo Laura nos vemos mañana - sonrió a su joven alumna y esta respondió el gesto.
- Hasta luego Karla que descanses.

Karla caminó dentro del pasillo del andador, antes de dar vuelta para llegar a su casa miró hacia atrás pero Laura ya se había ido, respiró con profundidad al entrar dentro de su hogar, segundos después llamaron a la puerta, Karla abrió y se topó con la dulce sonrisa de Ana, Karla al mirarla le tomó de las manos, le introdujo dentro de su casa y al cerrar la puerta sin decir más le besó con verdaderas ansias, Ana a pesar de estar sorprendida ante la rara actitud de Karla no dejó pasar esa oportunidad y se entregó a ese beso correspondiendo a las exigencias de la boca de su "novia"; Karla sentía que el deseo se iba apoderando de ella, si no detenía eso terminaría por hacerle el amor.

- Yo... - dijo al tiempo que se separaba de ella... lo lamento no quise... - Karla se retiró unos pasos de Ana.
- ¿Sucede algo? - preguntó la rubia mujer acariciando el negro cabello de Karla.
- No, no pasa nada - le contestó - yo... bueno... lo lamento, en verdad no quise hacerlo.
- Pues es una lástima porque a mi me gusto mucho - la mano de Ana se deslizó por la espalda alta de Karla.
- Creo que... necesito estar a solas no te molesta ¿verdad? - Karla miró a los ojos a su "novia".
- Sí eso es lo que necesitas, aunque bueno yo... - la joven se sonrojo un poco, Karla al mirarla recordó a Laura, solo que esta vez los ojos que la miraban no eran verdes - esperaba que me dieras la oportunidad de quedarme, mi auto no arranca y la verdad no sé que es lo que tenga.
- Bueno... yo... - Karla analizó con cuidado la situación y tras unos instantes - De acuerdo podrás dormir en mi habitación, yo dormiré en la sala.
- ¡Ooh! - dijo resignada - sí, esta bien pero déjame dormir a mi en el sofá, no es justo que no descanses por mi culpa.
- No te preocupes por mi, además es una forma más de pedirte disculpas por lo del beso... si te soy sincera la verdad es que ni yo misma sé por qué te bese.
- No te preocupes más, te he dicho que me ha gustado y bueno eso me recuerda una anécdota, mientras te la platico que te parece si preparamos la cena.
- De acuerdo, vamos - dijo Karla librándose un poco de la tensión que hasta ese momento se había formado entorno a ellas.

*****

Llegué a casa y lo primero que hice fue saludar a mi mamá, ninguno de mis hermanos habían llegado aún, cené con ella y le platiqué acerca de lo acontecido en el día incluyendo por supuesto mi participación en el concurso de conocimientos, mamá me felicitó y se mostró muy contenta de que fuera Karla quien me asesorara pues me dijo que mis calificaciones se habían elevado desde que tomaba clases particulares con ella; después de platicar un buen rato me acompañó hasta mi habitación y me pidió que me acostara de una vez para estar mañana 100% lista, le di el beso de las buenas noches y entré a mi hermoso refugio, mañana vería a Karla, sus ojos, su rostro... sus labios... fue entonces que comencé a sentir una especie de cosquilleo por todo el cuerpo, y no podía quitarme a mi profesora de la cabeza, inclusive encendí el televisor para ver el capítulo que deje grabando de Kiria y Susuki pero al ver los ojos azules de Kiria no pude evitar volver a pensar en Karla... en verdad me estaba sintiendo muy extraña, demasiado extraña diría yo... de pronto sentí que la temperatura de mi cuerpo se había elevado y me quité la ropa pero ni aún así se me quitó el calor que sentía. Me metí dentro del baño y con el agua tan fría como pude soportarla me di un regaderazo, sin embargo a pesar de lo fría del agua aun sentía esa extraña sensación que me corría por el vientre hasta las plantas de los pies, ni hablar la ducha no me había servido, así que salí, sequé mi cuerpo y me coloqué la pijama, me tumbé sobre la cama y estuve dando vueltas, recordaba cada palabra dicha por Karla, cada una de sus miradas, las veces que me había tocado los hombros o la espalda para felicitarme por algún progreso... tragué saliva un par de veces y me tumbé boca abajo y traté de dejar de pensar en ella, centré con todas mis fuerzas mi mente en la serie que tanto me gustaba... pero ¡oh! ¡gran error!... el beso ¡ese beso! Lo tenía pegado en mi mente ahora... ¡aaaarrrrrrgggggg!... ¿Qué debía hacer?... me acomodé de lado... ahí esta el beso... me acomodé del otro lado... ahí estaba otra vez ese beso... me acosté boca arriba... ahora yo besaba a Karla... me incorporé de un salto y empecé a dar vueltas por la habitación... Ya sé llamaría a Dennis... mi buena amiga Dennis... ¡Dennis!... ¡¡¡¡????... ¿Qué no se supone que venía conmigo?... ¡¿¿¿???!... ¡Rayos! ¿otra vez la dejé por Karla?... aaaarrrrggggghhhh... seguramente si le hablaba me recriminaría ese hecho... huuuummm... ¿qué voy a hacer?... ¿qué voy a hacer?...

*****

- Imagínate... ja, ja, ja, ja... veía a todas las chicas y sentía unas imperiosas ganas de besarlas... no, en verdad fue algo espantoso - Ana reía junto con Karla habían terminado de cenar y ahora tomaban un poco de café.
- ¿Y cómo hiciste para quitarte esas ganas? - preguntó Karla mientras se acercaba la taza a la boca.
- Fácil - Ana se encogió de hombros - solo me masturbé.
- ¡Qu... ééé! - Karla casi le escupió el café encima.
- Ja, ja, ja, ja - Ana dejo escapar una sonora carcajada mientras miraba la cara de estupefacción de su joven "novia" - ¡hey! no es para tanto... no me dirás que tu nunca lo has hecho ¿o sí? - preguntó casi de forma seductora la mujer de ojos color humo.
- Yo... - dijo Karla retomando la compostura - nunca lo he hecho.

Esta vez fue Ana la que casi se ahoga al escuchar las palabras de Karla. Limpiándose la boca con una servilleta Ana se atrevió a preguntar.

- No lo dices en serio ¿verdad? - Ana le miró extrañadísima.
- Es en serio - las mejillas de la joven profesora se encendieron al máximo.
- ¡Hombre! - exclamó Ana abriendo los ojos de par en par - viérase eso en pleno siglo veintiuno.
- ¿Acaso es un pecado no hacer semejante cosa? - preguntó un poco incómoda Karla sin mirar a Ana.
- No, no... por supuesto que no... pero... si es un poco extraño ¿sabes?, no entiendo ¿cómo hacías para evitar hacerlo?... digo es una necesidad básica y normal en muchos jóvenes.
- No lo sé... - Karla se ruborizó la máximo - simplemente no lo recuerdo.
- Por eso estamos mal - dijo Ana ahogando un suspiro, se levantó y llevó las tazas a la cocina.
- ¿A qué te refieres? - preguntó Karla mirando hacia la cocina.
- Bueno - se escuchó la voz de Ana - sé que somos un país tercermundista y que carecemos de una forma espantosa de cultura en los niveles de educación básica, media, media-superior e inclusive en la superior - salió de la cocina y volvió a sentarse frente a Karla.
- ¿Y eso qué tiene que ver con...?
- A lo que voy - dijo Ana interrumpiendo a Karla - es que estamos en pleno siglo veintiuno, y hoy día las palabras como masturbación, sexo, desnudez, métodos anticonceptivos, orgasmo, pene, vagina, etc, etc, siguen siendo tabú e incluso se ven con cierto morbo, cuando son cosas de lo más naturales.
- ¿No crees que exageras? - preguntó Karla.
- ¿Crees que exagero? - le respondió Ana - si casi me bañas de café al escuchar la palabra masturbación y te pusiste más roja que un jitomate cuando te interrogué sobre ello.
- Bueno - dijo Karla dándose cuenta de que ello era cierto - lo que sucede es que me agarraste desprevenida, eso es todo.
- Por supuesto que no, todo depende de la mentalidad que se nos forme dentro del seno familiar por ejemplo tengo un alumno de primer año de secundaría que es el séptimo hijo de una familia de 10 hermanos una madre sin estudios y un padre alcohólico que eso sí según he podido hablar con mi alumno, su padre le pone a su madre unas buenas golpizas pero el Domingo van a misa como buenos cristianos.
- Sin duda todo ello es por la falta de educación de parte de ambos padres, pero me imagino que tu alumno tendrá otra visión digo la información esta ahora más disponible para la gente joven.
- Te respondo con esto, mi alumno dice que tendrá los hijos que Dios le quiera dar, y cuando les di el tema de Salud Sexual unos estaban apenados y otros viendo todo ello con demasiado morbo porque hoy día se le da a la sexualidad un rol sumamente sucio y vulgar.
- Ni que lo digas, basta ver en los puestos de revistas el montón de basura sexual que sale en ellas o el montón de películas pornográficas que puedes ver ya en cualquier puesto de la calle.
- Así es, de tal forma que no se ve como algo sano sino como un mundo prohibido, sucio, vulgar inclusive enfermizo - Ana expresó un gesto de disgusto.
- Es cierto y encima de todo cuando buscas información sexual en tu propia casa con tus padres que son en quien confías, solo encuentras excusas para decirte las cosas a medias.
- Bueno en mi caso - dijo Ana recargándose en el respaldo de su silla. mis padres fueron muy abiertos a este tipo de temas, inclusive la primera película pornográfica que vi fue al lado de mis padres, me dijeron que era mejor que la viera con ellos a que las estuviera viendo con otra gente y a escondidas, inclusive ellos mismos me explicaron todo acerca de la masturbación, me enseñaron que debía tener higiene para con mi cuerpo en esas circunstancias y sobre todo que es una forma de despejar la tensión sexual que se forma en situaciones de estrés, me enseñaron a verlo como algo natural y nunca de manera morbosa u obscena. Y eso es algo que se los agradezco en el alma.
- Te tocaron buenos padres - suspiró Karla mirándola a los ojos - cuando el mío se enteró de que me gustaban las mujeres inmediatamente me leyó la Biblia en todos los versículos en los que se condenaba esa práctica, no sabes me sentí tan decepcionada de mi por sentir todo ello, que inclusive me lo recriminaba, en cierta forma por eso me volví bióloga porque quería saber el origen de tan pecadora conducta de mi parte.
- Y supongo que hallaste la respuesta - Ana le sonrió de manera tierna.
- Sí, la hallé - dijo Karla suspirando.
- ¿Sabes una cosa? - Ana posó su mano sobre la de su "novia" - te ves hermosa cuando suspiras.

Karla le miró con profundidad, fueron momentos interminables... ahora estaba la pregunta en la mente de Karla ¿esto será lo correcto o estaré cometiendo algún error?

*****

Después de mucho pensar decidí hablarle a Dennis, afortunadamente ella me contestó.

- Bueno - se escuchó la adormilada voz de mi amiga.
- ¿Dennis, estas despierta? - pregunté tontamente.
- Más o menos - me respondió a duras penas.
- Oye tengo un problema - le dije intentando que ella me preguntará cual era ese problema.
- Lo discutimos mañana amiga - me dijo ahogando un bostezo.
- Es que necesito que hablemos ahorita - le insistí.
- De que se trata... - me respondió creo yo entre sueños.
- Es que no dejo de pensar en Till el de Rammstein - mentí - y siento una cosa extraña en el vientre poco más abajo y no me deja dormir.
- Huummm, sí, ¿y? - me preguntó.
- ¿Qué hago?... me siento fatal.
- Haz lo que yo te he dicho que hago en esas circunstancias - me respondió a punto de caer de nuevo en el sueño.
- ¿Y qué es eso que haces? - le pregunté ansiosa.
- Haaauuummm - bostezó - pues masturbarte, buenas noches Laura - me colgó el teléfono dejándome con la mandíbula casi por los suelos, ¿cómo se supone que haría eso?... ¡aaaaarrgggghhh! ¡Vaya amiga!... bueno ahora que recuerdo alguna vez ella me comentó que se había tocado y bueno, ¿y si yo lo hiciera?... ¿pero eso no estaría mal?

Como fuera me sentía de la real jodida, así que me tumbé sobre mi cama e intenté dormir, pero no pude, otra vez tenía presente en mi mente los ojos y la sonrisa de Karla... tragué un poco de saliva y como alguna vez me dijo mi mejor amiga dejé que mi cuerpo me guiara.

*****

Una vez más los labios de Karla se hallaban sobre los de Ana, ambas sentadas a la orilla de la cama intercambiaban caricias que iban de lentas a rápidas... la boca de Karla viajo al cuello de Ana de manera tranquila y pausada, envolvió la oreja de la rubia con su boca y la lleno de caricias, sin embargo no pudo más y con delicadeza se separó de la joven mujer.

- ¿Sucede algo? - preguntó Ana al ver que Karla se levantaba de la cama.
- Lo lamento en verdad, es solo que no puedo hacerlo aún.
- Descuida - Ana suspiró por lo bajo - no es necesario que hagas algo que no quieras hacer, sabes bien que no busco presionarte en lo más mínimo.
- Lo sé y te lo agradezco - le tomó la mano y se la besó - bueno es hora de dormir, me voy, que descanses - tomó un par de cobijas, una almohada y salió de la habitación cerrando la puerta tras de si.

- ¡Cielos! Que mujer más excitante - Ana se mordió el labio inferior mientras rememoraba las caricias que Karla le había prodigado.

- "¡Rayos! ¿qué hago yo besando a una mujer que francamente no termina de atraerme"

Me recosté sobre mi incómodo sofá tan solo de ver que no me acomodaría opté por tirarme al suelo, ¿qué sensación fue esa al verla con Dennis?... La vi, vi a Laura saludar a Dennis, sino lo hubiera visto con mis propios ojos no lo hubiera creído, casi la besó en la boca... sentí una molestia al ver eso, luego la abrazó y se fueron... ¿acaso Laura estará enamorada de Dennis?... me di la vuelta al pensar en ello... al ver que se iban fui a checar mi tarjeta lo más rápido que pude y ya ni siquiera le preste atención a lo que me comentaba Adriana, simplemente me fui... quería alcanzarlas... quería alcanzar a Laura, no sabía que iba a decirle cuando llegara hasta ella pero al meter mi mano dentro de la bolsa derecha de mi pantalón sentí la hoja que ella había olvidado. Tenía tantas ganas de ver esos verdes ojos, tantas ganas... y... ahora que lo pienso, Dennis se fue... nos dejo a solas... ¿será que no le gusta Laura?... ¿o será que se tienen tanta confianza que...?... no, ella tiene novio... así que no puede... ¿¡pero qué demonios pasa conmigo!?... ¿cómo puedo pensar en semejantes tonterías?... no me debe de interesar la vida privada de mi alumna... de MI ALUMNA... ¡POR DIOS ES UNA NIÑA!... ¡DIOS!... ¡AYÚDAME!... no quiero sentir esto que estoy sintiendo por Laura... ¡POR FAVOR!... ¡no soy un monstruo!... no lo soy... ella no debe gustarme en lo absoluto, ¡no puede gustarme!, sin sentirlo comencé a llorar, en verdad me sentía sumamente confundida... no quería sentir eso por Laura... en verdad que no.

*****

Ahora todo estaba tan claro como la luna que miraba a través de la ventana de mi habitación... sentí que una gota de sudor escurría de mi frente deslizándose lentamente por mi acalorado rostro, la humedad entre mis piernas se había incrementado y las piernas las sentía un poco débiles, seguí con la mirada posada sobre la enorme luna que se hallaba flotando en firmamento nocturno y no pude evitar que las lágrimas rodaran por mis mejillas quemándome la piel a su paso... esa noche... esa noche no la olvidaría nunca... pues por primera vez fui consciente de lo mucho que me gustaba... esa... MUJER... esa noche experimenté mi primer orgasmo y mi primer fantasía sexual en la que mi copartícipe fue ella... Karla... y a pesar de que la tensión se había alejado de mi, una nueva sensación ocupo su lugar... el miedo... el miedo al rechazo de mi familia, el miedo al rechazo de la mujer que tanto me gustaba... el miedo a que la gente se diera cuenta de lo que en verdad era. Y sin embargo una momentánea ola de felicidad inundó mi corazón al tener ya por seguros mis sentimientos hacia Karla, empero solo duró segundos pues sabía que ella nunca sería para mí y eso terminó por hacerme pedazos el corazón.

Continuará...


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