Capítulo 1
DUDAS, DUDAS y MÁS DUDAS
Nos conocemos desde hace años, siempre ha estado conmigo, siempre a mi lado, si ella me
necesitaba llegaba corriendo para ayudarla en todo lo que ella desease, siempre... ahora
no sé que es lo que sucede conmigo, toda la vida la amé como si fuera mi hermana, hasta
el día de hoy es mi mejor amiga... sin embargo hay algo, hay algo que no entiendo y son
precisamente estos celos que siento cada vez que ella coquetea con algún chico, eso me
molesta mucho, enerva mis ánimos. Tan solo el día de ayer en una de las jardineras de
la escuela.
- Hola Dennis... - la tomé de los hombros y la abracé como siempre lo hago.
- Laura hola, tan efusiva como siempre - se separó un poco de mí.
- No puedo evitarlo hace... mmm - mire el reloj - hora y media que no te veía.
- Vamos tu sabes que no podemos estar juntas ahora que estamos en grupos diferentes.
- Lo sé y eso me entristece - puse cara de abatimiento.
- Oh, vamos... madura Laura, es hora de que cada una de nosotras consiga un buen novio.
- ¡¿Qué?! - debí haber puesto cara de idiota pues ella se rió.
- Quita esa cara pareciese que te dije que nos suicidáramos.
- Estas bromeando ¿cierto?... - le miré ansiosa.
- No, no bromeo es hora de que las dos tengamos algún galán, de hecho ya te he escogido
uno te gustara ya lo verás.
- Oye, oye tu no sabes si quiero tener un novio.
- Laura - me dijo confiada - soy tu mejor amiga crees que no sé que eso es lo que deseas.
- Pues tendrás que repetir tu "curso de lectora de mentes" porque así es, yo no, escucha
bien lo que digo, no quiero tener un novio, ¿me entiendes?.
- Laura - se irritó - es que la verdad no sé puede hablar contigo y yo que tenía una
súper noticia que darte.
- ¿Noticia?
- Aja,
- ¿Qué noticia? - por Dios que no quería escuchar lo que ya me temía.
- Bueno toma léelo - me extendió una hoja de cuaderno doblada por la mitad - pero antes
ven sentémonos en el pasto.
- Sí.
Dennis siempre ha sido lo más querido para mí, el verla sonriente me llena de una
profunda sensación de paz y alegría, pero el verla feliz por una nota de quien sabe que
Romeo me llena de coraje es más no sé si quiero leer esta estúpida nota.
- Anda Laura ya léela ya verás que te emocionaras tanto como yo.
- ¿Qué puede tener de especial una hoja de cuaderno como esta?
- ¡Aaahhh!, es que no sabes de quien es.
- Para lo que me importa - ¡mentía! ¡claro que me importaba saber quien le escribió esa
carta a mi Amiga... ¡mi Amiga!
- Laura solo léela y ya ¿ok? - se impacientó.
- De acuerdo.
Desdoblé el papel y comencé a leerlo por supuesto era de un chico por un momento me
dieron ganas de reírme pero después casi al final sentí que la perdía... la carta decía
así.
Dennis:
Hoy ya hace un semestre que nos conocemos y me siento muy atraído hacia tu inmensa
velleza, eres muy especial al menos para mí lo eres. Tus ojos de miel son, me gusta tu
cavellera café como el nescafe con cuerpo y sabor. Me encantaría que fueras mi chava,
así que lo único que te pido es que me respondas esta pregunta ¿quieres ser mi novia?...
me arias muy feliz.
Si me dices que no entonces me sentiré fatal, hasme sentir bien siendo mi chava ¿va?
Dime que sí.
Con amor Armando Guerrero.
Por si fuera poco el idiota ni siquiera sabia escribir bien.
- Por Dios dime que no le vas a decir que sí a este tipo, ve... - miré de nuevo la carta
- no sabe cuando escribir con V, con B, ni con H ni Z y que es eso de nescafé con cuerpo
y sabor, es que no tiene imaginación sus diálogos son comerciales de televisión, no
puedo creer que este tipo te haya emocionado. Esta carta parece de un niño de primaria.
Lo que él necesita es un diccionario no a ti.
- Bueno si ya acabaste de viborear a mi futuro novio.
- ¡¡¿Qué?!!, ¿Lo dices en serio?, ¿Lo vas a aceptar?, ¿Estas loca?, ¿Qué no ves que
primero son tus estudios y después el "romance"?
- ¡Ya basta mamá!, - dijo burlona y exasperada - responderé a tus preguntas con un
simple sí lo voy a aceptar, además escucha solo será por diversión realmente no lo amo.
- Si no lo amas ¿para qué vas a salir con él? - le dije molesta, pero por dentro me
sentía bien de que no lo amara.
- Para pasar el rato, ya te lo dije solo por diversión. No sé que me invite al cine. En
fin para salir.
- Pero yo te invito al cine, salimos a caminar, platicamos... ¿es que acaso no te
diviertes conmigo? - sentí que la voz se me quebró, pero decidí hacerme la fuerte.
- Tu sabes que sí, pero contigo no puedo hacer cosas.
- ¿Cosas?... ¿Qué tipo de cosas?
- Tu sabes.
- No, no sé que estas intentando decirme - me acerqué un poco más a ella.
- Laura a ti - se pauso - no te puedo besar o hacer el amor, ¿ya?... es lo que querías
oír.
Me quedé sin habla mi mejor amiga lo que quería hacer era acostarse con un imbécil que
no sabia escribir por lo menos la palabra belleza, estaba desconcertada. Solo me le
quedé viendo con cara de incrédula.
- Laura me estas asustando, ya quita esa cara.
- Perdón pero es que no puedo creer lo que me estas diciendo.
- No creerás que me voy a quedar virgen toda la vida. ¿Verdad?
- ¿Virgen?, ser virgen es lo que te molesta, por Dios Dennis tienes 16 años.
- ¿Y?
- ¿Cómo que y? ¿Estas demente?, ¿Sabes lo que pasará si llegaras a quedar embarazada?
- Por favor Laura, en principio baja la voz, y en segundo para que crees que se
inventaron los condones y las pastillas anticonceptivas.
- ¡Ahhh!, te crees muy lista ¿no?, pues te aseguro que el idiota ese no sabe como
ponerse un condón... el muy estúpido... no sabe ni escribir, ¿qué no lo entiendes?
- La que no entiende nada aquí eres tu Laura y ya me estoy fastidiando de que me hables
como si fueras mi madre, eres mi amiga Laura... se supone que deberías apoyarme o por lo
menos seguirme la corriente - se cruzó de brazos, su rostro tenía cierta expresión de
reproche y molestia a la vez.
- Por que soy tu amiga te digo esto, me preocupo por que eres mi amiga, porque... porque
eres muy importante para mí, no quiero que tires tu vida por la borda, lo olvidaste de
niñas prometimos que llegaríamos juntas a la universidad, que seriamos alguien en la
vida...
- Basta - me interrumpió se acercó a mí tomándome de las manos - Laura solo es sexo,
nada más, no voy a casarme, ¿me entiendes?, quiero hacerlo, nadie me esta obligando.
- Dices que no té estas casando, si no te cuidas la palabra matrimonio es lo segundo
que escucharás o si no es que hasta la frase madre soltera, ¿es eso lo que quieres?
- Laura - me volvió a interrumpir - ya basta te lo conté a ti porque eres la mejor
amiga que he tenido en el mundo y pensé que me comprenderías, no que me vendrías con una
charla de moral y buenas costumbres - me besó en la mejilla - me voy tengo clase de
matemáticas, no me esperes Armando me llevará.
- Pero, yo, yo podría pasar por ti.
- Laura Basta - dijo con tono molesto - no siempre podrás cuidar de mi, además no quiero
que me acompañes, para eso ya tengo un novio... - mientras se levantaba y tomaba su
mochila me dijo - deberías hacer lo mismo para que me dejes en paz, búscate un novio,
te hace falta tener vida propia.
- De... Dennis - no pude soportar sus palabras la muy ingrata no se daba cuenta que se
lo decía por su bien... pero por un segundo en mi mente cruzó una pregunta ¿por su bien
o por el mío?
Me quedé sentada sin ánimos de nada, sabía que tenía clase de Literatura pero poco me
importó... solo... solo me quedé ahí sentada pensando en lo Idiota que era Dennis, ¿cómo
diablos sacarle la idea de tener sexo con un imbécil?... lamentablemente no tenía la
respuesta, ¡Dios!, no sé que hacer, bien, bien ya sé... su casa queda junto a la mía,
je, es lo bueno de vivir en departamentos de interés social, los seguiría y sí el tipo
ese intentara propasarse con ella yo saldría al rescate, total no puede decirme nada
tenemos que pasar por el mismo camino, sí, ese es un excelente plan, me sentí mejor y
decidí ir a clases pero antes pasaría por el salón de mí amiga para ver a ese tal
Armando Guerrero. Lo bueno de ir en Preparatoria es que puedes saltarte algunas clases
sin problema, no soy una mala estudiante modestia aparte creo que soy de las mejores,
en mis exámenes siempre saco buenas calificaciones y uno de mis fuertes es Literatura,
claro que las matemáticas me son un poco más difíciles pero no imposibles, de cualquier
manera le pediría los apuntes al Tío, un chico que se ganó ese apodo porque en primer
semestre su sobrina iba junto con él en el mismo salón nuestro grandioso grupo L,
lamentablemente en este segundo semestre juntaron al grupo K y el mío debido a que la
mayoría de los alumnos de todos los grupos no aguantó el ritmo de las clases, así que
ahora somos K-L y el grupo de mi amiga que originariamente es del grupo G terminó
fusionándose con el grupo J, la extraño, en secundaria estuvimos los tres años juntas,
y fueron los años más felices de mi vida, pero ahora sus hormonas han puesto en peligro
nuestra relación, pero yo no voy a permitir que eso suceda, tras pasar por la explanada
principal de la escuela me dirigí al edificio A-1, su salón se ubicaba en la parte baja
del edificio justo en la esquina junto a las escaleras, así que me asomé por una ventana
me ayudó que el profesor Raúl tiene una voz grave y profunda así que pude escuchar todo
lo que estaba diciendo, amén por la puerta abierta, vi a Dennis sentada el la tercera
fila como siempre hasta adelante, junto a ella estaba Graciela una chica que es "amiga"
de Dennis, lo pongo entre comillas por que es ella quien le habla, de hecho Dennis
siempre me ha dicho que Graciela no le cae muy bien, inspeccioné el grupo tratando de
ubicar a ese tonto, pero no tuve mucha suerte, por más que trate de adivinar quien era
no di, hasta que el profesor Raúl se levantó de su escritorio y, escribió cinco
ejercicios de suma algebraica con y sin fracciones en el pizarrón.
- Muy bien chavos - palmeo sus manos - quiero que resuelvan esos ejercicios todos -
repitió una vez más con énfasis - Todos no quiero que se copien, voy a pasarlos al
pizarrón para que los resuelvan si los contestan bien, les doy un cuarto de punto si
están mal les bajo medio punto.
Como es normal algunos chavos refunfuñaron y protestaron, pero el profesor Raúl los
ignoró, en una hora más tendría clase con ese profesor, así que saqué mi cuaderno y
apunté los ejercicios, bien que mal, me podrían valer varios puntos, yo sabía que
primero decía "algún voluntario" y eso era excelente al menos para mí, necesitaba una
ayuda extra para el próximo examen. Y ya que no di con el prospecto de Dennis, decidí
sentarme en el suelo y resolver los problemas, al cabo de unos 20 minutos escuche la
profunda voz del profesor, me levanté rápidamente, él estaba de pie frente al grupo.
- Muy bien, Chavos ya es tiempo, dejen de hacer lo que están haciendo, antes de pasarlos
voluntariamente a fuerzas, ¿alguno quiere probar suerte? - nadie siquiera levantó la
mano, un medio punto menos es un medio punto menos y este profesor se caracterizaba por
no tentarse el corazón, aún sí hacia falta una décima de punto para el seis se negaba a
darlo. No era precisamente el más querido. - Nadie - continuó - por lo que veo ¿eh?, no
sé porque hacen esto tan difícil, Carlos dime un número del 1 al 44 - dijo al tiempo
que se sentaba sobre el escritorio.
- 23 - dijo ese chico.
- A ver - tomó la lista en sus manos - Ángeles pasa y resuelve el primero.
- Ese todavía no lo tengo maestro - dijo la chica con la mirada sobre la libreta.
- Ni modo Ángeles medio punto menos, ya lo tendrías si dejaras de hablar con tus
amiguitas de los lados - el profesor resopló con molestia - bueno quien más, Jorge un
número del 1 al 44.
- Mmm, 36.
- 36 - repitió el maestro, yo me exalté ese era el número de lista de Dennis. - Veamos
Dennis pasa y resuelve el primero.
Para mi sorpresa Dennis tomó su libreta y pasó al frente tomó el gis y se apresuro a
escribir, je, claro que aproveché para comparar con mi respuesta, la última cifra
difirió de la mía, así que la corregí.
- Bien, Dennis, tienes un cuarto de punto, dime un número del 1 al 44
- 21 - dijo mientras volvía a sentarse.
- Armando - el profesor resopló - ¿tienes la número dos?
¡Armando!, observé bien necesitaba saber quien era.
- Bueno sí pero no sé si este bien.
- Pues ese no es mi problema pasa y ya veremos.
- De acuerdo - se levantó con su libreta en la mano, que puedo decir de él, el típico
chico mal vestido, con su corte moderno de raíces negras y puntas rubias, ¡bha!, ¿eso
le gustó a Dennis?, era alto, medio fornido, en su rostro tenía varios barritos que
parecían más bien montañas, sus movimientos al caminar denotaban al típico chico
despreocupado. En fin comparé su resultado con el mío... nada que ver, y yo no podía
estar mal, era el más fácil de todos y se trataba de números enteros, ¡Dios!, él tipo
era ¡burro! Como el sólo, pero en fin.
- Mal, muy mal Armando, menos medio punto.
- Pero ya con estos son 2 puntos menos en mi examen.
- Ese no es mi problema, deberías prestar más atención, siéntate.
Armando no dijo nada pero a medida que avanzaba a su asiento su expresión se torno
socarrona y despreocupada. Suspiré para mis adentros y decidí irme no sin antes mirar
de nuevo a Dennis, su cabello castaño oscuro caía sobre sus hombros lucía hermoso, y
sus ojos color miel le daban una sensación de perfección a su rostro aniñado.
Guardé mi libreta y me encaminé hacia la cafetería, tenía un poco de hambre, al pasar
de nuevo por la explanada principal me encontré con Susana, una chica a la que yo
considero no tiene ambiciones en la vida, todo el tiempo se la pasa sentada en las
piernas de alguno de los compañeros, su vestimenta y actitudes eran las de una chica
cuyo futuro residía no en una profesión si no como obrera y madre soltera, no podía si
no solo sentir pena por ella.
- Laura, ¿no entraste a Literatura?
- No, y tu tampoco por lo que veo.
- Es que no hice la tarea, ¿tú la hiciste?
- Sí, si la hice.
- Y ¿por qué no entraste? - dijo al tiempo que me ofrecía de su refresco.
- No, gracias, pues ya ves me entretuve y me dio pena entrar tarde.
- ¿A dónde vas? - me preguntó mientras se limpiaba las comisuras de los labios con una
servilleta manchada de lápiz labial.
- A la biblioteca a leer algo, en lo que empieza la clase de matemáticas - en realidad
no quería decirle que iba a la cafetería porque cada vez que le decía terminaba
acompañándome y yo pagando lo que ella pedía.
- Bueno yo voy a ver a un amigo que esta en su clase de dibujo. Nos vemos en un rato.
- "Sí claro - pensé - a quien engañas, no te veré si no hasta mañana" - Sí - le dije -
nos vemos al rato - me encaminé hacia la cafetería de nueva cuenta. Cuando llegué pedí
un café, un sándwich y un cigarro, me senté en una de las mesas que daba justo a un lado
de la ventana observé el cielo, me gusto mucho a pesar de ser un día nublado, será por
que ese es mi clima favorito, el cielo gris y un poco frío, es maravilloso, me encanta,
comenzó a lloviznar, me puse a pensar el porque me sentía tan a disgusto con Dennis, de
cualquier manera ella era mi amiga y debía apoyarla, pero no quiero eso para ella, aún
no me cabe en la cabeza el porque no quiero que tenga novio, ¡aaahh!, debe ser mi
egoísmo siempre ha estado a mi lado y no quiero compartir su amistad con nadie, pero
creo que es hora de madurar, sí, eso debo hacer. Antes de salir de la cafetería encendí
el cigarro, la llovizna había menguado un poco, la sentía como una ligera brizna, me
dirigí al salón de clases y para mi desgracia justo iba a entrar cuando mi maestra de
Literatura iba saliendo la profesora Adriana, me quedé parada como una idiota mientras
ella me quitaba el cigarro de la boca, por un momento sentí el rocé de sus dedos tocar
mis labios produciéndome una sensación extraña, me miró directo a los ojos,
inmediatamente bajé la mirada apenada ya que jamás falté a una de sus clases hasta ese
día.
- Espero que no se te haga un hábito.
- No, no, yo casi, casi no fumo - le miré avergonzada.
- No me refería a eso - ella sonrió y se volvió dándome la espalda.
- Ya ni la muelas Laura, no entras y para colmo llegas cuando ella se va, por suerte lo
tomó de buena manera - me dijo el Tío, palmeándome la espalda.
- Créeme no volverá a pasar.
- ¿Por qué tienes la mochila contigo? - me preguntó mientras nos dirigíamos al barandal.
- Porque traigo cien pesos para comprar el libro de química II y una nunca sabe.
- Cierto, con eso de que ahora tenemos nuevos compañeros, no sabemos como sean - se
recargó de espaldas al barandal.
- Bueno voy a buscar un lugar, espero encontrar uno.
- Junto a mi banca hay un asiento vacío pero tendrás que aguantarte porque no tiene
paleta.
- ¿Y como voy a escribir? - me volví para verlo.
- Eso no me lo preguntes... ya ven, ahí viene el profesor.
- Entramos al salón junto con una bola de nuevas caras, mire rápidamente por entre el
salón viendo que todas y cada una de las bancas estaban ocupadas, ni hablar me sentaría
hasta la parte de atrás del salón en la banca que no tenía paleta. Para mi sorpresa el
Tío me cedió su lugar.
- Ya siéntate el maestro acaba de entrar.
- Gracias.
- De nada - me guiñó un ojo.
- A ver chicos - dijo el maestro - vamos a hacer unas sumas algebraicas con y sin
fracciones, como siempre al que lo resuelva se lleva un cuarto de punto y los que no
menos medio punto para el examen - se volvió dándonos la espalda, y comenzó a escribir.
- Me gustaría que fuera al revés - dijo el Tío.
- Sí - le dije - tenemos que resolver bien cuatro ejercicios tan solo para obtener un
punto - comenté mientras copiaba los ejercicios. Para mi buena suerte fueron los mismos
que se resolvieron en el grupo de Dennis, así que dejé de anotarlos puesto que ya tenía
las respuestas y me dediqué a escribirle un pequeño verso a mi amiga, el cual como
siempre no le iba a entregar.
Ese día obtuve medio punto para mi examen de matemáticas, y pude irme con Dennis a la
casa dado que su noviecito no podía acompañarla, cosa que me alegró muchísimo, durante
el camino me estuvo hablando de todo lo acontecido ese día, haciendo especial énfasis en
su nueva relación con Armando, sin embargo pese a los cometarios que me pedía, no le
contesté nada dejé que hablara, no obstante por momentos tenía la fuerte necesidad de
decirle que cambiara de tema ya que me estaba enfadando tanto "Armando dijo aquello",
"Armando hizo tal cosa", "Armando es atractivo", Armando bla, bla, bla, cómo si él
fuera muy importante, pero de nuevo me contuve y opté por pensar en otras cosas
mientras ella seguía hablando.
- "Para mañana - pensé - tengo Química."
- Entonces imagínate cuando Armando...
- "¡Rayos! - seguí pensando - y no compré el libro, a ver si mi mamá no me regaña."
- ...luego me dijo Alicia que una vez Armando...
- "Mmmm - seguí en lo mío - espero que para mañana aún lo pueda conseguir, con eso
de que se agotan rápido" - miré hacia el cielo, las estrellas resplandecían en el
manto de la noche.
- Entonces ¿Sí o no?
- "Que bonito esta el cielo..."
- ¿Laura?
- "...a pesar de que en la tarde estaba nublado."
- ¡Laura! - alzó la voz.
- ¿Qué? - le miré sorprendida.
- No me pusiste atención ¿verdad?
- ¿Cómo?
- Claro, como siempre no me pusiste atención - me miró muy enojada.
- Lo siento venía pensando en algo que no hice - dejé de mirarla.
- ¡Aaaah! ¿Sí? entonces olvídalo - caminó más deprisa, dejándome un poco atrás.
- Dennis, espera, lo siento - corrí tras ella.
Vaya que si mi amiga camina rápido, la alcancé en la esquina del andador y la sujeté
por el brazo.
- Dennis... por favor... lo... lo lamento, no quise molestarte.
- Siempre es lo mismo contigo Laura.
- No, eso no es cierto, es la primera vez que no te pongo atención.
- ¿Se puede saber por qué?
- Me hablase de ti muy poco... todo lo que decías es Armando esto, Armando aquello, si
quieres decirme algo que sea sobre tu persona, no sobre ese tipo.
- ¿Estas celosa? - me miró suspicazmente.
- Yo, ¿celosa?, no... no, ¿por qué habría de estarlo?
- ¡Oh!, lo siento Laura debí darme cuenta de que estabas celosa... pero ¿qué clase de
amiga soy?... - parecía muy molesta consigo misma.
- ¿De qué estas hablando? - le miré extrañada.
- Laura, antes de darle a Armando el Sí, debí presentarte a Rodrigo, de esa forma las
dos ya tendríamos novio y no estarías celosa.
- ¡¿Qué?! - ahora sí un poco más y me quedo sin quijada - ¿piensas que estoy celosa
porque tu tienes novio y yo no?
- ¡Pues claro! si no ¿por qué tendrías celos?
- ¿Sabes que?... luego te veo - le dije molesta y la dejé ahí parada.
- Laura espera - me alcanzó y me abrazó por la espalda.
Me quedé sin respiración al sentir su cabeza contra mi espalda, me sujetó con fuerza,
al cabo de unos segundos sentí el calor que manaba de su cuerpo se sentía tan bien que
deseaba que ese momento se prolongara eternamente.
- Laura no te enojes conmigo, eres mi mejor y única amiga... tu lo sabes ¿cierto?
- Lo sé - susurré.
- No quiero que discutamos por cosas tontas... dime que es lo que tu quieres y eso se
hará.
- No creo que desees hacerlo - fije la mirada hacia el cielo.
- Dímelo, nada pierdes con intentarlo.
- Me gustaría que te centraras más en tus estudios y menos en los chicos... - suspiré -
y que no me dijeses nada más acerca de tener novio.
- Laura - se separó de mí mientras decía - tu sabes que los estudios siempre serán la
prioridad en mi vida, al igual que tu amistad, pero yo tengo deseos de tener un novio
así que te prometo - se paró delante de mí - que estudiaré muy duro y dejaré de
insistirte con eso del novio, yo - me miró directo a los ojos con esa expresión tan
dulce - solo quería que ambas saliéramos a pasear con nuestros respectivos novios, ir
no sé, al cine o a pasear por algún parque... ir en parejas, yo pienso que eso sería
muy divertido - bajó la mirada.
- Dennis - posé mis manos sobre sus hombros - tu sabes que disfruto mucho el estar
contigo - levantó la mirada - no necesito de ningún tercero para pasarla bien a tu lado...
- me odié por lo que enseguida le dije - si algún día te cansas o te aburres de salir
con Armando tu sabes que siempre podrás contar conmigo, iremos a donde tu quieras - le
sonreí.
- Gracias Laura eres la mejor amiga del mundo.
- Tu también lo eres. Bueno te veo mañana, paso por ti ¿de acuerdo?
- De acuerdo - me acerqué a ella como siempre y besé su mejilla. Hubo algo un no sé que,
que me hizo sentir cosquillas en las plantas de los pies.
Tras dejarla como todas las noches en la puerta de su casa, entré a la mía me dirigí al
cuarto de mi mamá para avisarle que había llegado.
- Mamá ya llegué - dije al tiempo que abría la puerta de su alcoba.
- Hola hija ¿cómo te fue? Cuéntame - me sonrió mientras yo me acostaba a su lado y la
abrazaba.
- Bien mami, bueno no tan bien.
- ¿Y eso?
- Bueno es que Dennis ya tiene novio ¿cómo ves? - le miré.
- Bueno hija que te puedo decir a todos nos llega el amor alguna vez.
- Sí pero ella no lo ama.
- ¿Cómo lo sabes?
- Por que la conozco bien - no iba a decirle que Dennis lo tenía solo para tener
relaciones sexuales, inmediatamente le hubiera hablado a su mamá y buen relajo se le
hubiera armado y ella jamás me lo perdonaría.
- Bueno hija, así son las cosas, despreocúpate ya verás que en unas semanas se le
olvidará el chico ese.
- Sí, tienes razón - sonreí.
- ¿Quieres cenar?
- No, no tengo mucha hambre comí algo en la escuela. Mejor me voy a hacer la tarea ya
ves que siento que las mañanas se van rapidísimo.
- Si te da hambre me avisas y te preparo algo ¿de acuerdo?
- Sí.
Al llegar a mi cuarto lo primero que hice fue aflojarme la corbata, me gusta el uniforme
de la escuela, el suéter y la falda son de color gris claro y la corbata es roja, nos
obligan a usar blusa blanca de manga larga lo que a muchas no les gusta pero a mí me
encanta. Es una buena escuela a pesar de ser pública. Me recosté sobre la cama y fijé
la vista al techo y de la nada recordé de golpe los sentimientos que tuve ese día...
primero los celos que sentí cuando Dennis me dijo lo de Armando, la sensación que tuve
al ser rozada por los dedos de mi maestra, el sentimiento que me inundó cuando Dennis
me abrazó, ¡Dios!, tenia un mar de confusiones en mi mente, no sabía en que pensar,
suspire hondo y decidí ver un poco de televisión tal vez eso me distraería... vi una
caricatura japonesa, estaba interesante aunque algo llamó mi atención, había una chica
que tenía una figura realmente bella, me quedé viéndola embobadamente, su cabello azul
oscuro, sus ojos del mismo color, y la habilidad que tenía para golpear a los malos, en
verdad era increíble, ahora que lo recuerdo esa fue la primera vez que le puse atención
a una caricatura de ese tipo el cual después me enteré se llama animé, me llamó la
atención el hecho de que tenía una compañera que siempre estaba muy pegada a ella, de
hecho conforme vi ese capítulo, esa chica que me llamó tanto la atención de nombre
Kiria siempre estaba salvando a otra de nombre Susuki y esta parecía tenerle un alto
grado de afecto pues siempre la estaba abrazando, cosa que me pareció muy tierna y
hermosa. Un momento... ¿dije tierna y hermosa?... ¿por qué?, no debería pensar eso de
hecho tendría que serme indiferente. Sin embargo... sin embargo... no sabía que sucedía
conmigo, al terminar ese capítulo decidí hacer la tarea necesitaba distraerme, antes de
eso me asomé por la ventana de mi cuarto, de nuevo observé el cielo, despejado y colmado
de cientos de estrellas, me llamó la atención ver la constelación de escorpión, siempre
me ha gustado ver las constelaciones en el cielo, pero hacía mucho tiempo que no le
prestaba la debida atención. Observé las estrellas un rato, pero la realidad me devolvió
a la tierra necesitaba hacer la tarea y no era cosa fácil, debía leer y hacer un
resumen del libro de biología, el capítulo primero titulado "La célula"... en fin no me
molestaba en lo absoluto porque me gusta la biología, pero acto seguido tenía que
resolver 15 ejercicios de suma y resta algebraica los cuales debía entregar al día
siguiente, y pensar que pronto vendría la multiplicación y la división, en fin, me basta
decir que esa noche dormí hasta las dos de la mañana, tenía frío y hambre pero el sueño
me fue más importante que cenar así que simplemente me metí a la cama durmiéndome casi
inmediatamente.
*****
Capítulo 2
KARLA
Al día siguiente me levanté cerca de las 10:30, mamá me dejaba dormir hasta tarde
porque sabía que me desvelaba mucho con la tarea, me di un baño y bajé a desayunar,
como todos los días mis dos hermanos mayores ya se habían ido. Alejandro el mayor es
médico y trabaja en el Sector Salud, no nos vemos mucho porque casi siempre dobla turno
y los fines de semana se la pasa durmiendo en su cuarto, Roman estudia la licenciatura
en química así que tampoco nos vemos mucho porque él seguido sale con sus amigos, todo
el día se la pasa en su facultad y llega tarde a la casa, solo concordamos algunos
fines de semana, mi mamá es doctora y trabaja en un consultorio particular, le va bien
y solo trabaja las horas que ella quiere por eso tiene tiempo para nosotros, mi padre
también era médico pero en un viaje que hizo a Baja California se metió en problemas
por defender a una señora de su marido que la estaba amenazando con una pistola, el
sujeto disparó matando a mi padre instantáneamente bueno eso es lo que me ha dicho mi
madre, cosa que considero de lo más fantasiosa y tonta pero cuando niña realmente lo
creí, sin embargo una vez escuché a Alejandro decirle a Roman que mi padre se fue con
otro médico, cosa que traumó a mi madre y por ello inventó que se había muerto porque
para ella así era mi padre había muerto el día que sacó sus cosas de la casa, él no se
hizo cargo de nosotros por lo que Alejandro pasó a tomar su lugar como mano derecha de
mi madre y parece indiferente a la partida de mi padre sin embargo Roman parece aún
extrañarlo alguna vez lo vi llorar por él cuando ambos éramos niños. Desde ese momento
entendí, la repulsa que a mi madre le causa ver a dos hombres o mujeres juntas y todos
seguimos su ejemplo, o al menos es eso creía yo.
- Hola hija.
- Que tal mamá ¿cómo dormiste? - le pregunté mientras tomaba un yogurt del refrigerador.
- Bien y tu ¿te desvelaste mucho?
- Un poco pero terminé todo lo que tenía que hacer.
- A propósito ¿compraste el libro de química?
- No, se me olvidó pero hoy sin falta lo compro.
- No dejes pasar tiempo si no después nos va a costar trabajo conseguirlo.
- Sí no te preocupes hoy lo compro, mmm ¿qué hay de desayunar? Tengo hambre.
- ¿Te preparo unos huevos con jamón? - me preguntó mientras abría el refrigerador y
sacaba unos jitomates y el jamón.
- Sí, pero hazme unos cuatro huevos tengo muchísima hambre.
- Solo dos, mejor ve a la panadería y compra pan porque tus hermanos acabaron con todo
el que había.
- Esos tragones inconscientes - me molesté ya que siempre hacían lo mismo.
- Anda hija ve, por que ya es tarde.
- Sí, dame el dinero.
Al salir de la casa me encontré con Andrea la hermana mayor de Dennis, la cual estaba
terminando su carrera como Administradora de empresas un trabajo el cual yo no le veía
gran futuro a menos que tuviera su propia empresa pero bueno me daba gusto y envidia
verla ya terminar una carrera profesional.
- Hola Laura - se acercó a mí y me beso en la mejilla.
- Andrea hola ¿ya te vas?
- Sí tengo que ir a la biblioteca a recabar unos datos - miró la hora en su reloj.
- Espero que los consigas rápido.
- Lo mismo espero, oye mira que bueno que te veo, porque Dennis tiene problemas para
terminar su tarea de literatura ¿podrías ayudarla?
- Sí, solo voy por unas cosas, desayuno y voy con ella.
- Gracias te lo agradecería mucho. Bueno me voy porque se me hace tarde - se despidió
de mí besándome la mejilla de nuevo.
- Cuídate.
- Sí gracias, hasta luego.
Me encaminé hacia la panadería de la esquina casi no comprábamos ahí porque el que
atendía era un homosexual y mi madre y mis hermanos lo odiaban le decían el "jotito
panadero" apodo puesto por mi hermano Roman mi madre nos prohibía comprar ahí, pero ese
día yo no tenia ganas de caminar dos cuadras más para ir donde se hallaba la otra, sin
embargo cuando iba a cruzar la puerta el solo verlo arreglado como si fuera una mujer
me dio asco y decidí hacerle caso a mi madre además quien sabe que cosas podría
contagiarnos el maricón ese. Al cabo de un rato regresé a la casa, desayuné y fui a
casa de Dennis, su mamá ya se había ido, trabaja como odontóloga en el andador 4-C
donde tiene su consultorio al lado del de mi madre.
- Hola Laura.
- Hola Dennis - nos besamos en las mejillas como siempre.
- Pasa, y dime ¿a qué debo el honor? - me dijo socarronamente.
- Ja, ja, que simpática te has vuelto - le dije - Bueno Andrea me dijo que tienes
problemas con Literatura por eso vine a ayudarte.
- ¡Ah que bien!, ¡qué bien!, Porque todavía no termino mis ejercicios de matemáticas -
subimos a su cuarto.
- ¡Que bárbara!, pues ¿a qué hora te dormiste anoche?
- Como a las once porque estuve hablando con Armando.
- Te dije que tener novio era una perdida de tiempo - meneé la cabeza negativamente.
- Oh, bueno ¿ya vamos a empezar?
- Esta bien, es tu vida.
- Bueno ya ¿me viniste a ayudar o a sermonear?
- A ayudarte desde luego - entramos a su habitación, ella se sentó en el escritorio y
yo en su cama, que aun estaba sin tender.
- Bueno pues olvidémonos de Armando y empecemos. - Se volvió para verme - ven la maestra
nos dejo...
- No me digas - le interrumpí - un resumen del primer capítulo de la obra de Dante.
- Sip, así es - me guiñó.
- Tienes suerte de que ya lo haya hecho y de que tenga buena memoria - le sonreí.
- Y tú - dijo al tempo que se levantaba y se aceraba a mí - tienes suerte de tener a
una amiga que te quiere mucho - sonrió y me abrazó dejando caer el peso de su cuerpo
sobre el mío lo que me ocasionó perder el equilibrio y caer de espaldas a la cama.
- ¡Uuuoopppsss! - exclamé mientras Dennis levantaba su rostro dejándolo a centímetros
del mío y me veía sonriente.
- Que débil te has vuelto Laura no puedo creer que mi peso te lograra tirar.
- No soy débil - le miré a los ojos sintiendo el rubor cubrir mis mejillas.
- Menta... - acercó más su rostro al mío.
- ¿Qué?
- Dije que tu aliento huele a menta... es... el enjuague bucal que usas ¿no?... - sonrió
mientras cerraba sus ojos y aspiraba profundamente.
- Café... - fue lo único que atine a decir, pues su actitud me estaba volviendo loca,
además de que no podía retirar mis manos de su espalda, era como si algo invisible nos
hubiera atado.
- ¿Cómo? - abrió sus ojos mirándome con extrañeza.
- Tu... tu aliento... hueles rico a... a café.
- Ah sí, lo había olvidado - se levantó, yo me quedé aún recostada casi sin respiración
- te encanta el café, sí Laura, mira - señaló hacia el escritorio - ahí esta mi taza
¿quieres que te prepare uno? - me preguntó sonriente yo aún seguía acostada lo que hizo
me dejó perpleja y confundida.
- No, no te molestes, además me sabría mal por el enjugue tu sabes - me incorporé un
poco.
- Como quieras - se llevó la mano a la barbilla - ¿sabes? Aún no puedo creer que te
haya tirado con tanta facilidad, en verdad te estas debilitando.
- No seas boba, fue solo que me agarraste mal parada - me levanté de la cama y alisé mi
ropa.
- ¡Ah! ¿sí? - me dijo.
- Por supuesto.
- Entonces...
Cuando me di cuenta, de nuevo Dennis estaba sobre mí riéndose a carcajadas.
- ¿Lo ves? de nuevo te tiré - me decía entre risas mientras se incorporaba un poco y me
veía a los ojos.
- Eso no es justo estaba distraída - le reproché pero sin soltarle la cintura, el
tenerla así me producía una sensación indescriptible.
- Bueno - me dijo al tiempo que se levantaba de encima de mí - dejémonos de juegos y
terminemos la tarea - se encaminó hacia el escritorio - por cierto ¿puedes tender la
cama por favor?
- ¿Qué?... ¿No se te ofrece algo más?
- Bueno, ya que estas tan dadivosa, al rato que terminemos me puedes ayudar con los
trastes, je, que linda en ofrecerte Laura.
- De nada - le dije mientras pensaba - "yo y mi gran bocota".
Después de lo acontecido no hablamos mucho, terminé su tarea, arreglé un poco su alcoba
mientras ella terminaba los ejercicios de matemáticas, cerca de las doce de la tarde me
fui a casa para arreglarme antes de irme a la escuela... a la una pasé por Dennis y nos
fuimos... durante el camino platicamos de todo un poco, siempre con relación a los
maestros que nos caían mal y de las crecientes parejas que se estaban formando en torno
a nuestros respectivos salones de clases.
- Yo creo que tu y el tío formarían una linda pareja.
- ¿Qué?
- Si, mira ¿cuántos años tiene?
- 24 años y yo solo 16.
- Bueno ¿y qué? para el amor no hay obstáculos, ni edades...
- Dennis... por favor, quedamos que no me dirías más nada respecto a los novios... y
además lo quiero pero solo como amigo.
- De acuerdo... esta bien.
Supe que se molestó porque ya no me dijo nada más hasta llegar a la escuela.
- Bueno ahí viene Armando nos vemos luego.
- Sí... - le dije molesta - que te diviertas jugando a la noviecita.
- Laura ¿vas a empezar? - me dijo molesta.
- Hola Laura... - Armando me sonrió mientras se acercaba a Dennis.
- Hola Tonto - le respondí bastante enfadada yéndome rápidamente de ese sitio.
- ¿Qué? - fue lo único que alcance a oír que dijo.
Ese día tuve matemáticas, física, literatura, y a las cinco de la tarde un receso de
media hora... como la escuela no es muy grande vi a Dennis y a Armando juntos de camino
a la cafetería... y yo sola... completamente sola... me era extraño no estar con Dennis,
siempre había sido mi amiga y ahora tenía que compartirla con otra persona... me
encontraba sentada en una de las bancas que esta junto a la dirección y una voz me sacó
de mis pensamientos.
- Laura.
Volví el rostro para ver de quien se trataba y miré a mi maestra de literatura, la vi
sonriente.
- Ven - me dijo - Quiero platicar contigo.
No niego que al principio me dio un poco de miedo, ya que el día anterior no había
entrado a su clase y me temía una fuerte reprimenda de parte suya. Pero su sonrisa me
hizo dudar que se tratara de algo así.
- Y bien ¿por qué esa cara tan triste? - me preguntó mientras entraba a su oficina.
- No es nada... cosas... ya pasaran...
- Anda siéntate, me gustaría que me contarás que cosas ya pasaran - me dijo sonriente.
No sé que me sucedió en esos momentos con ella, su sonrisa se me hizo realmente
encantadora, tal vez de su rostro no era muy bella pero tenía un cuerpo increíble, y
una sonrisa que podía sacar a cualquiera de su tristeza, me senté frente a ella, por un
momento me apené y bajé la vista, lo que estaba sintiendo no era nada normal y eso me
asustaba, sin querer comencé a morderme las uñas como siempre lo he hecho cada vez que
me pongo nerviosa.
- ¿Qué te causa ansiedad Laura?
- ¿Eh? - le miré con el dedo aun en la boca.
- ¿Qué te causa ansiedad?, no es muy normal que te muerdas las uñas, ¿a qué se debe tu
ansiedad? - me volvió a preguntar mientras posaba su barbilla en el dorso de sus manos.
- ¿Ansiedad?... mmmm... no, no creo tener ansiedad... - por mi bien y antes de que
siguiera insistiendo con lo de las uñas deje de hacerlo, me senté derecha y le miré a
los ojos, esos hermosos ojos obscuros en los cuales por un momento sentí que me
perdería, por lo cual volví a bajar la mirada.
- Es la primera vez que te veo sin tu amiga Dennis, hace unas horas me enteré de que
Armando es su novio.
- Sí, lo sé, ese estúpido... - ¡Dios! Eso lo dije sin querer solo salió, miré a mi
maestra para ver su reacción ante ese comentario.
- Así que de ahí viene tu ansiedad - me dijo sin dejar de verme.
- ¿Qué? - le miré extrañada.
- Mírate tu misma solo te dije lo de Dennis y de inmediato te llevaste los dedos a la
boca.
Me quedé atónita ¡era cierto! y ¡ni cuenta me había dado!, apenada baje la mano y
suspiré tan hondo que mi maestra me vio con curiosidad.
- Dime Laura ¿te molesta que Dennis tenga novio?
- Bueno no me enfada, es solo que por él a lo mejor y pierde clases y eso no me gustaría.
- Entonces ¿te preocupan sus estudios?
- Sí, bueno, sé que ella es muy inteligente pero creo que ese Armando es un burro y
tal vez la lleve por un mal camino.
- Aparte de Dennis tienes ¿otros amigos?
- No, bueno el Tío es mi amigo y le hablo a muchos del salón, pero solo Dennis es mi
amiga.
- Deberías tratar de interactuar más con tus demás compañeros y compañeras, estas en la
edad de tener muchos amigos, de divertirte, claro sin olvidar tus estudios, imagínate
el día que Dennis y tu vayan a la Universidad ya no estarán juntas y debes empezar a
relacionarte más con la gente, no es bueno que estés todo el tiempo sola - tocó su
frente con la punta de sus dedos.
- Sí, creo que tiene razón, trataré de hacerlo.
- Bien es un buen comienzo, verás que eso te ayudará bastante en lo futuro.
- Me retiro maestra porque aun no he comido.
- Adelante, nos vemos mañana en clases - abrió su portafolios y saco unos fólderes.
Al salir de su oficina empecé a razonar sus palabras, era verdad que desde siempre
Dennis y yo habíamos estado juntas, solo ella y yo compartiéndolo todo pero ahora ella
me abandonaba y me dejaba sola, me sentí traicionada, sin embargo no podía dejar de
quererla, caminé hacia la cafetería faltaban escasos 15 minutos para el termino del
receso, y mi siguiente clase era química, lo que me hizo recordar que tenía que comprar
el libro, fui a la biblioteca no me llevo más de 5 minutos comprarlo, bien ya lo tenía
ahora si comprendería mejor al maestro porque había veces que no captaba las ideas que
decía, al salir de ahí fui a la cafetería, al entrar no me fijé y tropecé con otra
chica la cual me tiró su café encima.
- ¡Cielos, te quemaste! - me preguntó preocupada.
- No, no, upss!, je, era mi mejor blusa - dije mientras revisaba la mancha.
- Lo lamento no fue mi intención - dijo la joven mujer - por favor - dijo apenada -
sentémonos en aquella mesa.
Hice como ella me dijo, en su momento no me di cuenta pero era una mujer muy alta
¿cuánto mediría casi 1.80?, al llegar a la mesa me invitó a sentarme y con ello olvidé
lo que pensaba, cuando me hube sentado le miré por un momento, sin duda tenía mucho más
edad que yo tal vez tenía unos veintitantos años, cosa que no me sorprendió pues el Tío
tenía 24 años, el color de su cabello era oscuro como la misma noche le llegaba poco
más abajo de sus hombros parecía una suave cascada, sus ojos eran grandes color azul,
un azul tan profundo como el mar, su nariz delineada, su boca mediana de labios rojos,
la tez canela de su rostro contrastaba con un ligero rubor que le cubría sus mejillas,
sus manos perfectamente cuidadas y vestía muy formal, zapatos de planta baja negros,
pantalón de vestir negro y saco del mismo color, su blusa blanca lisa, dejo sobre la
mesa un portafolios negro y tomó varias servilletas las cuales estaban en una mesa
adjunta y comenzó a tratar de limpiar la mancha de mi blusa, eso me pasaba por andar
sin el suéter.
- No es necesario que hagas eso - le dije mientras le sonreía - fue solo un accidente,
no te preocupes, ya la lavaré.
- En verdad no te molesta? - me preguntó ruborizada todavía.
- Descuida, eso le sucede a cualquiera, además fui yo quien no se fijo - sonreí
tranquilamente y por supuesto la pregunta de siempre surgió en mis labios - ¿cómo te
llamas?
- Karla y ¿tú? - me extendió la mano.
- Laura, me da gusto conocerte Karla - le estreché la mano, ella me dio un firme pero
suave apretón - y ¿qué estudias? Pregunté de lo más natural.
- Nada.
- ¿Cómo? - creo que puse cara de tonta pues ella se rió.
- Sí, sucede que hace un año me titulé ¿sabes?
- ¿Titulada? - pregunté curiosa.
- Sí así es - me respondió de lo más natural - soy licenciada en Biología - me sonrió.
- ¡Oh!, eso quiere decir que tu, digo que usted, es, es...
- Profesora, sí así es - me sonrió dejándome ver la blancura de sus dientes.
- ¡Oh!, cielos Disculpe usted - bajé la mirada apenada, era una profesora y yo le había
hablado como si fuera una estudiante más.
- ¿Usted?, y ¿Disculpas? Pero ¿de qué? si fui yo quien te derramó el café sobre tu
mejor blusa, además esta bien, puedes hablarme de tu, aún no eres mi alumna para que me
trates de usted - se agachó un poco para verme la cara.
- Emm, oomm, bueno, si, si en verdad no le molesta - levanté la mirada solo para ver
una sincera y hermosa sonrisa - "pero que hermosa es" - pensé.
- ¿Sucede algo? - me preguntó mirándome con curiosidad.
- No, no nada - desvié la mirada dejándola vagar por los alrededores de la cafetería -
¿y que materia imparte? - pregunté sin mirarla.
- Biología y Química - me respondió - me permites un momento.
- ¡Eh? - volví a mirarla ella solo sonrió mientras se levantaba - sí, si por supuesto -
dije casi balbuceando.
- Enseguida regreso - dijo alejándose de la mesa, me miré las manos en las que jugaba
una servilleta la cual tenía ya casi rota.
"Qué mujer más linda" ese fue el primer pensamiento que se me vino a la mente, bueno
últimamente las chicas están llamando poderosamente mi atención, cosa que por un
instante me descontroló, sin embargo no pude hundirme más en mi cavilación ya que Karla
volvió y depositó frente de mí un sándwich y un refresco de cola.
- Oye esto no es necesario.
- Acéptalo por favor, es una manera de compensarte por tu blusa.
- De acuerdo gracias... - me animé un poco y trate de sacar conversación - y ¿cómo es
que no te vi el semestre pasado?
- Lo que sucede es que vine a sustituir a Reyes ¿lo conoces?
- No, apenas este semestre empezamos con química llevamos apenas dos clases.
- Bueno el profesor Reyes acaba de Jubilarse y es por eso que tuve la oportunidad de
entrar a trabajar y también doy biología porque la profesora Inés se ha ido de
incapacidad por lo de su embarazo ¿sabes?
- Ya, entonces tal vez me des química el semestre que viene. Y como la profesora Inés
me da clases pero dices que se ha ido de incapacidad ahora serás tu quien nos de
biología ¿cierto?
- Sí, es probable... ¿en qué grupo estas? - posó los codos sobre la mesa y recargó su
barbilla en el dorso de sus manos.
- En el K-L.
- Ya veo, por lo visto biología si te daré - sonrió - la materia de Química te la
imparte Fuentes ¿verdad?.
- Sí, así, es - le sonreí - ¡oh! - exclamé recordando mi clase de química - es verdad
tengo clase y ya son - mire mi reloj - suspiré - más bien tenía clase de química.
- Disculpa, no quería que perdieras esa clase, ¿quieres que te acompañe a tu salón? Le
diré que estuviste conmigo y de esa forma te dejará entrar.
- No, no sé si lo conozcas pero es muy puntual y no deja entrar a nadie a clase después
de que el esta adentro y menos aún cuando esta dando la clase - volví a suspirar - en
ese momento recordé - ¿No tienes alguna clase?
- No, los Martes tengo dos horas libres ¿sabes? - por un momento me miró atentamente y
después miró el libro que tenía yo a un lado sobre la mesa.
- Ven - me dijo mientras se levantaba - toma tus cosas.
Pobre chica todavía de que le tiro el café encima la dejé sin su clase de química,
Laura tomó el refresco y lo metió en su mochila; es una jovencita agradable y muy
bonita sin duda, su rubia cabellera le llega hasta casi la mitad de su espalda, en sus
ojos verdes aún puedo ver la inocencia propia de la juventud, el sonrojo le cubre por
completo sus mejillas debido a la blancura de su piel y ahora que le miró de pie frente
a mí veo que le saco un buen tajo en cuanto a la altura. En una mano lleva el sándwich
y en la otra su libro de química y en su espalda su mochila.
- Anda sígueme - le dije.
Salimos de la cafetería, pasamos por la explanada en la que todavía muchos chicos y
chicas seguían caminando y platicando entre ellos, a pesar de ya haber comenzado de
nuevo las clases, una gota de lluvia cayó en el dorso de mi mano.
- Parece ser que lloverá - le comenté.
- Sí, el cielo esta muy cargado de nubes negras - en el semblante de Laura se dibujó
una leve sonrisa.
- Por lo visto te gusta este tipo de clima.
- Sí, el aire tiene un aroma a melancolía ¿no lo crees? - suspiro viéndome a los ojos.
- Melancolía, ¿eh? - sonreí meneando la cabeza en forma negativa - pero si a tu edad...
bueno para empezar ¿qué edad tienes? - le pregunté.
- 16 años y... ¿usted?
- ¿Usted? - le pregunté sonriente.
- Bueno es que ahora ya sabes que seré tu alumna.
- Haré un trato contigo solo tu podrás hablarme de usted ¿te parece bien? - le guiñé.
- De acuerdo... - dijo un tanto apenada - ¿qué edad tienes?
- 25 años - salimos de la explanada y nos dirigimos a los laboratorios.
- 25 - dijo tras una pausa - que bien y ya estas titulada, espero estarlo igual cuando
llegue a tu edad.
- Si estudias lo suficiente lo estarás créeme - le contesté sin mirarla.
Por fin llegamos a la entrada de uno de los laboratorios saqué mi llavero y tomé una
llave, la metí en la gastada cerradura y dando un par de vueltas y jalando un poco
hacia mi la puerta la abrí y le invité a pasar, prendí las luces, el laboratorio se
iluminó por completo, las ocho mesas de madera pintadas de color negro rayadas por los
mismos alumnos y mostrando claros signos de quemaduras provenientes de algunos ácidos y
de la flama de los mecheros se veían limpias, las llaves de agua en color azul y las de
gas en color amarillo se hallaban perfectamente cerradas, el piso se veía recién
barrido y los bancos acomodados perfectamente seis en cada mesa, las paredes blancas,
los dos estantes del fondo del cuarto perfectamente cerrados, los vidrios de los mismos
limpios permitiendo ver los frascos de diversos tamaños los cuales contenían diversos
fetos de animales embebidos en formol para su conservación. Aún lado del pizarrón se
hallaba una puerta blanca que tenía una saliente de al menos 20 centímetros justo a la
mitad, esta puerta podía abrirse según la necesidad, solo la parte de arriba o bien la
parte de abajo. Dejé mi portafolios sobre el escritorio, mientras Laura miraba todo a
su alrededor como si fuera esa la primera vez que entraba en ese laboratorio.
- Pues bien siéntate por favor - le dije mientras sacaba de mi portafolios un gis y el
borrador.
- Sí - me contestó sentándose en la tercera mesa.
- Ya te imaginaras lo que haremos ¿no es así?
- Me darás clase - dijo sonriente - mientras abría el libro en la primera página.
- Así es... - le sonreí.
Continuará...