Había despertado pasado medio día, al descubrirse apoyada en la pared tomó un momento
para recordar qué la había llevado a estar tirada en el suelo, incómoda, abrigada
solamente con una frazada... Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando la voz de Camila
pareció resonar en el departamento.
Se desperezó dispuesta a volver a su rutina habitual, dispuesta a abandonar en un lejano
rincón de su mente la noche anterior... así como siempre lo hacía cuando se trataba de
algo importante que no estaba preparada para asimilar, para asumir del todo. Pero esta
vez era diferente... esta vez era Camila la que volvía.
"No, no, no... no otra vez", pensó, pero cuando se había decido a abandonar cualquier
infantil posibilidad encontró en la mesa de la cocina una nota.
Gracias por escucharme, gracias por no dejarme, gracias por hablar... deseo que las
cosas cambien entre nosotras... ¿lo entiendes ,cierto?... revisa el microondas.
El corazón de Fernanda se detuvo ¿acaso lo entendía? ¿era posible que...? movió la
cabeza de un lado para otro negando cualquier posibilidad, abrió el microondas y allí
estaba: un simple vaso de leche con otra nota que decía: sólo 30 segundos.
Y así fue... el vaso daba vueltas en el aparato y en tan sólo 30 segundos Fernanda
comprendió que nunca, en 4 años, fue capaz de olvidarla... seguía, a pesar de las
circunstancias, enamorada de su amiga de infancia, pero esta vez quizás tendría una
oportunidad. ¿lo entiendes, cierto?
*****
Desde su habitación escucha claramente las risas, la música, desde su habitación
escucha los comentarios de sus amigos tratando de adivinar qué es lo que le pasa... tan
sólo tratando de adivinar.
Está recostada, con una cerveza en una mano y con su desgracia en la otra. Han pasado 8
meses desde aquella madrugada, 8 meses desde que sintió que ese extraño amor por esa
extraña criatura llamada Camila había vuelto, pero esta vez había vuelo para ser
correspondido... y por una corta semana fue así, salían a comer, se reían por nada, la
una no podía estar sin la otra... llegó a sentirse enamorada sin besarla ni una sola vez,
sin ni siquiera intentarlo... y luego... el silencio. 8 meses de silencio, sin saber
nada de la rubia, sin poder ubicarla y sin embargo, sin dejar de amarla.
En ese tiempo había llegado la época de inscribirse en la universidad y en un giro
sorprendente decidió hacerlo, decidió que era hora de hacer algo con su vida, así fue
que decidió estudiar derecho y para sorpresa de todos seguía en la carrera, para
sorpresa de todos tenía una excelente memoria y había logrado salir bien en sus
primeras pruebas... pero de Camila nada... hasta ese día.
- Fernanda... voy a entrar- anuncia Cristina cerrando de golpe la puerta tras de sí y
observando detenidamente la figura tendida en la cama.-
- Vete- amenaza la morena.-
- Claudio y los demás preguntan si vas a salir.
- Dile que se vayan.
- Nunca te había visto así.
- Siempre hay una primera vez.
Cristina se acerca y toma el sobre que Fernanda sostiene en su mano, lo abre y lee su
contenido, no puede evitar soltar un suspiro.
- No puedes controlarlo... por eso estás así, pero...
- Nada...
Cristina entrega el sobre y abandona la habitación e informa a la gente que espera en el
living que es mejor que se vayan, que Fernanda no se encuentra bien, que está resfriada,
que...
De mala gana abandonan el lugar, algunos preguntándose por qué Fernanda ya no es la
misma, otros simplemente creyendo que está de mal humor ,y los más cercanos intuyendo
que quizás cierta noticia la tenga así.
Cristina se queda.
- Dije que se fueran- dice la "Feña" cuando ve que Cristina entra en la habitación.-
- Se fueron.
- Tu sigues aquí.
- No te desquites conmigo Fernanda Sotomayor.
- Lo siento pero... siempre estás cerca cuando necesito desquitarme con alguien.- se
disculpa aún sin abandonar su posición en la cama, con los brazos extendidos sin soltar
una lata ya vacía de cerveza.-
- Se va a casar- sentenció Cristina.-
- Al menos me llegó invitación...- dice mostrando el sobre- en un mes... se casa.
- Lo siento... pero sabes que ella no es para ti, nunca lo fue.
Cristina Rodríguez conoció a Fernanda unos meses antes de que ella viajara a Colombia,
nunca perdió contacto durante ese tiempo y desde su regreso ha sido su novia y dejado
de serlo tantas veces que ya parece un juego... pero un juego que disfruta. Es alta,
delgada y posee una mirada sencilla, pero es sin duda su cabello rojizo lo que destaca
en un país en que no se ven muchos así.
Ver a Fernanda abandonada le causa pesar, no sabe si la ama o simplemente está
encaprichada con ella, pero en esos momentos desearía que cierta rubia jamás hubiese
reaparecido en su vida.
- Ya no más- sentencia incorporándose y aplastando la lata de cerveza vacía- no la veo
en 8 meses y lo único que recibo es una invitación... ya todo está dicho, nunca fui
importante, nunca lo seré... y ya no me interesa.
- ¿Ya no te interesa?, por lo que me haz contado esta niña siempre estará en tu corazón.
- A la mierda con eso... dentro de un mes se casará con Nicolás y habrá desaparecido
de mi vida.
- ¿Segura?- pregunta Cristina mientras se sienta en la cama.-
- Súper segura- con agilidad alcanza la cintura de Cristina y logra quedar frente a
ella.-
- No me amas- dice esquivando un beso.-
- Tu tampoco- dice mientras su mirada se pierde.-
- Pero por esta noche...
- Shhhhhh.
*****
Son las 7 de la mañana pero el frío no es intenso y el día comienza a perfilarse como
otro día caluroso de abril, Camila desea con fuerza que el invierno se manifieste con
toda su intensidad... detesta los días calurosos. Son las 7 de la mañana y trota con
energía por el sector que rodea su casa, está consiente que en dos semanas ya no vivirá
en ese lugar, que nuevamente compartirá el departamento con Nicolás, pero esta vez lo
harán como marido y mujer... está asustada.
El trote no logra despejarla, sigue confundida... se va a casar... ¿Fernanda habrá
recibido la invitación?, debió decírselo en persona, debió hablar con ella, debió
enfrentar lo que pasaba, debió hacer tantas cosas... luego de esa agradable y reveladora
conversación con ella aquella noche decidió que ya no viviría con Nicolás, decidió que
ellos no eran el uno para el otro. Pero Nicolás la ama y fue paciente... y la
reconquistó... y ella abandonó a su amiga, abandonó lo que comenzaba a sentir ¿cómo era
posible que a una señorita como ella le gustarán otras señoritas?... ¿cómo era posible
que su cuento de hadas sólo fuera posible con ella y no con él? ¿Cómo la mirarían sus
padres, sus abuelos?... simplemente no era posible.
Termina su carrera, agotada, extenuada e igual de confundida que antes. Otro día
comienza.
*****
Nicolás espera impaciente, sólo le quedan 15 minutos libres antes de volver a su trabajo...
su primer trabajo como arquitecto. Este año le había salido bien, había presentado su
tesis y resultó que en un abrir y cerrar de ojos ya había egresado y se encontraba con
trabajo; era el momento preciso para contraer matrimonio, el momento preciso. Levanta
la vista de su plato y finalmente ve aparecer la hermosa figura de su novia, es un
hombre con suerte.
- Disculpa la demora, el profesor decidió alargar la clase y... pero bueno, creo que
ya no alcanzamos a almorzar.- se disculpa la rubia.-
- Yo sí- contesta sonriendo- no te preocupes, dejaré pagado y tu pide lo que quieras,
sólo estoy feliz de poder verte, con esto del trabajo y los preparativos ya casi no
pasamos tiempo juntos.
- Ya sólo dos semanas- agrega Camila.-
- En dos semanas... mmm ya tengo mis testigos para la ceremonia del registro civil y
tu ¿ya te decidiste?
- Serán Valeria y José Ignacio.
- ¿Y que hay de "Feña"?
- ¿Qué hay con ella?- pregunta evitando cambiar el casual tono de voz con el que ha
venido hablando.-
- Pensé que ella sería testigo ya que no la consideraste como madrina para la
ceremonia en la iglesia.
- Nos hemos distanciado, ya casi no hablamos.
- Que lata, ella me simpatiza, ¿recuerdas la vez en que discutimos?- Camila asiente.-
yo la llamé para saber de ti y resultó tranquilizador enterarme que finalmente habían
pasado la noche juntas.
- ¿¿Eeh?? ¿¡Cómo que la noche juntas!?- bebe un sorbo de la bebida de Nicolás para
ocultar su rostro.-
- Si- continuó despreocupado.- ¿no conversaron toda la noche?... a eso me refería-
agrega más serio- y ¿Todavía sigue junto a Cristina?
- No lo sé... esa la ha perseguido tanto que quizás por cansancio...
- ¿Esa?- pregunta entre extrañado y divertido- no sabía que no te simpatizaba, a mi me
parece que se preocupa por Fernanda y que "esa" es lo que podría necesitar.
- Fernanda no sabe lo que quiere, va tras lo imposible.
- ¿Por qué tan segura?, dale un respiro a tu amiga.
- Ya dejemos de hablar de ella.
- Ok, Ok.
Mientras observa a Nicolás marcharse del lugar, con su estatura y su cabello castaño
ondeando elegantemente los ojos de Fernanda vuelven a atormentarla. "Ya dejemos de
hablar de ella".
*****
Fernanda intenta concentrarse en un apunte sobre derecho constitucional, entender algunas
teorías y la diferencia entre una constitución flexible y una rígida, es fácil, algo
simple de entender cualquier otro día menos ese. Cristina se ha marchado hace una hora
y nuevamente han discutido. "Discutimos por todo".
Estar recostada en el sofá tampoco es de mucha ayuda porque a pesar de no tener sueño,
a esa hora lo único que desea es cerrar los ojos y despertar en otra realidad, tal vez
despertar en el pasado, 9 meses atrás cuando la oportunidad de su vida se esfumó.
Deja sus apuntes de lado.
- "Volver a los 17 después de vivir un siglo es como descifrar signos sin ser sabio
competente, volver a ser de repente tan frágil como un segundo, volver a sentir
profundo como un niño frente a dios... eso es lo que siento yo es este momento..."
(1)- detiene su canto- ¡qué es lo que
sigue?... en ese instante..., genial ¡¡Que Chile me castigue por no recordar una canción
de Violeta Parra!!, ya ni siquiera sé a donde pertenezco...
Mira su reloj de pulsera y suspira resignada, las una de la madrugada es una hora
prudente para dormir, al día siguiente tiene clases a primera hora. Maldice sin
intención a Cristina por haberle robado el tiempo que necesitaba para estudiar. Da lo
mismo, esta noche da lo mismo.
Sin ordenar las guías, apuntes, cuadernos y códigos repartidos en el sofá y en el piso
se prepara para dormir.
- En este instante... en este instante- aún trata de recordar la parte final de la
canción cuando unos suaves golpes en la puerta la distraen.-
"Debe ser Cristina... ahhhhh".
- Oye Cris, necesito que me ayudes con esto, no sé que sigue en...- al abrir la puerta
se siente perdida.-
Camila Martinez no sonríe, lleva su cabello rubio un poco más largo que la última vez
que apareció por allí pero la misma mirada triste en sus ojos verdes.
- No estoy- dice Fernanda antes que la rubia se adelante.-
- Eso no es un saludo- contesta intentando esbozar una sonrisa.-
- ¿Qué quieres?
- ¿Puedo pasar?
Fernanda se encoge de hombros y la deja entrar en su departamento.
- Me gusta ver tu departamento desordenado de esta forma... con material de estudio
tirado en todos lados... me alegra que hayas ingresado a estudiar.
- Si... no está mal- contesta desinteresada mientras se sienta en el sofá, Camila la
imita.-
- ¿Estabas estudiando?
- Si... pero no resultó muy bien, primero Cristina y luego... bueno, ya no me pude
concentrar.
- ¿Están juntas de nuevo?
- No lo sé... lo estamos cuando lo estamos y cuando no discutimos todo el tiempo...
- Ya veo.
- Camila, deja las tonterías... ¿me puedes decir qué haces aquí?
- Mañana me caso.
- ¿No? ¿En serio?... mira que no era por eso que preguntaba- contesta irónica.-
- Bueno...
- Ah... vienes a decirme que volviste con el Nico, o no espera... vienes a contarme que
no me verás más porque te casas... porque te digo eso ya lo sé sin que tu me lo
contaras.
- Lo siento.
- Casi un año- murmura- ... casi un año sin vernos, casi un año desde tu estúpida nota
en la cocina.
- Todo ha cambiado yo...
- Sólo dime por qué... por qué las cosas cambiaron. No te critico porque te casas o
porque ya no somos amigas tan sólo dame una razón...
- Aún, aún somos amigas...
- No mientas...- se levanta y empieza a dar vueltas por el lugar, mientras Camila la
observa culpable.-
- Tuve miedo... Fernanda... tuve miedo esa noche nos contamos tanto, me enteré de
tanto.
- No entiendo...
- Yo te gustaba en el colegio, yo fui la razón...
- ¿Por la que me fui a Colombia?- se detiene en seco.- no fuiste sólo tú y lo sabes.
- Bueno...
- ¿Y qué tanto te puede asustar una confesión del pasado?... siempre lo supiste Camila,
pero tú en tu mundo de novelas y ensueño no quisiste comprenderlo y cuando lo
comprobaste te asustaste...
- No...
- Camila, hablemos claro por primera y última vez en nuestras vidas ¿quieres?- dice
mientras se apoya en la pared y la mira directamente.-
- Esta bien...
- Te amo y lo sabes- dice sinceramente.- siempre tuve esa esperanza platónica contigo,
siempre intenté protegerte porque además de ser mi amiga eras a quien yo amaba, aún
cuando en las reuniones familiares sólo te dedicaras a molestarme, aún cuando en el
colegio nos detestáramos. Pensé que todo se había borrado hasta que apareciste esa noche
aquí, cansada y triste por tu discusión con Nicolás... pero no... no.
- Esa noche te amé... cada parte de mi deseó que jamás amaneciera, cada parte de mí no
quería soltar tu mano, cada parte de mi quería cambiar las cosas...
- ¿Lo entiendes,cierto?... eso fue lo que escribiste al final de tu nota y... yo
pensé que lo había entendido.
- Pero no es posible... yo no soy como tú... no puedo juntar a mis padres y decirles
"Hey adivinen qué?... amo a una mujer... ¿recuerdan a Fernanda?
- ¿Qué...?
- Nicolás me ama y yo a él, todo esta listo...
- Eso es obvio... te casas mañana.
El silencio entre ellas no es incómodo, está en realidad cargado de una atmósfera triste
y final.
- Me voy... mañana a las 9 de la mañana es la ceremonia en el registro civil y ...
- La eclesiástica a las 7 de la tarde, me llegó invitación, ¿recuerdas?
- Es Tarde...
- Y yo tengo clases a esa misma hora mañana... o mejor dicho hoy en unas horas más.
Camila camina hacia la puerta con la cabeza baja y algo perturbada.
- ¿Necesitas que te lleve?
- Vine en auto.
- Ah... ¿Así que aprendiste conducir?
- No muy bien dicen... pero, supongo que es algo que debí comentarte.
- Oye- Fernanda la detiene antes que abra la puerta.- Hace un rato dijiste...
- Nada... no dije nada- niega con la cabeza.-
- Que extraño, me pareció escuchar que decías que amas a una mujer... tan sólo.
- No escuchaste nada... yo...
- Al menos reconoce la verdadera razón del por qué estás aquí la noche antes de tu
matrimonio.
- No, no tengo nada que reconocer...tan sólo cancelo cuentas pendientes.
- Cancelar no extingue la obligación- dijo levantando una ceja- ... una de las primeras
cosas que aprendí cuando ingresé a la facultad.
- Eres adorable en los peores momentos.
- Te parezco adorable en los peores momentos... eso es distinto.
- Supongo.
- Yo te lo diré.
- ¿Decir qué?
- El por qué estás aquí.
- Si lo crees...
- Me amas- dice sonriendo.- lo acabas de admitir pero aún no lo entiendes y no sabes
lo feliz que me hace pero... no.
- ¿No qué?
- No me utilizarás de esta forma- contesta enojada.-
- ¿Utilizarte?- pregunta molesta- ¡¡¿Y cómo te utilizo eh?!!
- Vienes y esperas que te ruegue no casarte, esperas que lo diga, que diga algo para
cancelar el matrimonio, buscas una excusa porque no eres capaz de enfrentar tu misma
todo esta situación... pero no... no seré yo la persona que culpes, no seré yo quien se
levante y hable cuando el cura pregunte: "si alguien se opone..." porque no funciona así,
no es como las novelas en que todo se resuelve en ese momento.
- Fernanda...- murmura apunto de llorar.-
- Eres tú la que firmará ese maldito papel mañana ¡Eres tú!- levanta la voz sintiendo
como cada palabra que salía de su boca la destrozaba.- firmarás ese papel sabiendo que
amas...
- A la persona equivocada- sentencia la rubia con voz firme aunque por sus mejillas
bajan las lágrimas.-
- Será mejor que abras esa puerta- le dice con voz temblorosa y con sus azules ojos
extrañamente idos.-
- Nos vemos.
- Si...
Antes de cerrar por completo la puerta tras de sí Camila se detiene.
- "Fecundo"- dice.-
- ¿Eh?
- Estuve parada frente a esta puerta unos 20 minutos antes de atreverme a tocar- en
estos momentos agradece estar de espaldas para así no dejar ver sus mejillas sonrojadas.-
escuché cuando cantabas "Volver a los 17".
- Oh- balbucea la morena sin mostrar gran interés.-
- "... eso es lo que siento yo, en este instante fecundo...", así termina esa
parte, te escuché también maldecir por haber olvidado esa palabra.
- Sólo me pasa a mí- esboza con dificultad una sonrisa.-
- Feña, tienes razón...
- ¿Tengo razón?- pregunta con esperanza-
- Sólo te pasa a ti
Y diciendo esto camina por el pasillo hacia el ascensor. Fernanda Sotomayor cierra la puerta de un golpe , eso es todo lo que le queda, piensa, finalmente está sola. Toma sus apuntes y lo arroja contra la pared, furiosa con la situación, furiosa por no haber sido la excusa que Camila necesita, pero ella sabe que vale más que eso, que es más que una excusa, no importa si la persona que la necesita es o fue el amor de sus 24 años.
Toma el teléfono y llama a un número conocido.
- ¿Cristina?...te desperté, lo siento
- ¿Qué pasa?- pregunta la voz soñolienta de la pelirroja.-
- ¿Era un buen sueño?
- Mmmm, no, en realidad soñaba contigo- contesta riendo.-
- Entonces no mientas ,fue un buen sueño- lanza una carcajada fingida.-
- Son un cuarto para las dos de la mañana, ¿no deberías estar durmiendo o estudiando?....
- Bueno, te llamo, eso no está tan mal... ¿Qué te parece si te traigo para acá?
- Y... ¿con qué intenciones?, si puedo preguntar- dice jugueteando con su voz.-
- No unas muy buenas- contesta en el mismo tono- Cristina...te necesito acá- agrega en un tono demasiado serio que hizo que la pelirroja se despertara del todo.- yo te llevo a clases mañana.
- Está bien...pasa por mí
- ¡Excelente!- y colgó-
El usar la palabra necesitar con alguien que no fuera Camila la desconcierta pero ya nada puede hacer...nada.
Toma un abrigo y sale apresurada.
- "En este instante fecundo"- susurra al cerrar la puerta.-
Continuará...