La discusión había sido fuerte, dura, sincera, como nunca antes. Camila se había
marchado del departamento furiosa, enojada con aquel tipo, enojada con ella misma,
enojada con todos y todo.
Camina cabizbaja, retraída, todavía recordando todo lo ocurrido, pero ¿por qué había
ocurrido?... "no lo sé, ni siquiera puedo recordar cómo fue que empezó todo... quizás
fue por el tono en que le hablé, por el CD que prestó a un amigo sin preguntarme, por el
beso que no me dio, porque olvidó mi cumpleaños... quizás porque su presencia y su
nombre ya me son monótonos, quizás porque mi cumpleaños nunca le importó y yo no veía
esto hasta ahora... quizás porque nunca me importó que no se preocupara..." Esta
confundida, tiene 23 años y la vida que se ha inventado acaba de derrumbarse ante sus
ojos, o al menos la parte de su vida que dicta que estaría con su gran amor para toda
la vida. "Mi gran amor... ¿es Nicolás mi 'gran amor'?... porque si no es así he estado
equivocada más de cuatro años, no, él tiene que ser... él ¿quién más?... Nicolás". Sus
pensamientos aún no se ordenan, está turbada analizando todas las posibilidades, todos
los posibles pasos a dar.
El frío de madrugada le hace temblar y de cierto modo la despierta, ¿dónde está?,
¿cuánto ha caminado?, no lo sabe pero de forma inconsciente trazó un camino. Piensa
retroceder, tal vez ir a casa de una de sus amigas, de Cristina, de Valeria, de quién
sea pero no volverá al departamento que comparte con Nicolás... de ninguna manera.
Entonces decide seguir el inconsciente camino trazado... el edificio donde vive
Fernanda está cerca, ¿coincidencia?, ella prefiere creer que así es, prefiere creer eso
a tener que buscar una explicación más lógica. "¿Algo más lógico que Fernanda?... no lo
creo... todos los caminos conducen a ella ¿verdad Camila?". Se sonroja y trata de dejar
nuevamente su mente en blanco, pero no puede...
*****
El teléfono no para de sonar y aunque Fernanda lo ha escuchado entre sueños se niega a
despertar completamente. Voltea en la cama y se cubre con la almohada tratando de
ignorar el molesto ruido... no lo consigue, se rinde, decide izar bandera blanca e ir a
contestar. Enciende la lámpara que está en el velador a su lado izquierdo y se sienta
en el borde de la cama mientras se calza sus "pantuflas". El molesto ring-ring continúa.
Camina hacia la puerta, aprieta el interruptor de la pared y se queda ahí un segundo
contemplando el desorden que reina en el lugar y tratando de dar el tiempo suficiente
para que el desafortunado de la otra línea se arrepienta y no reciba sendos insultos
como respuesta... nada pasa. ¿Cuánto tiempo le ha dado?, han pasado más de dos minutos
desde que escuchó el primer ring. Como todavía no despierta del todo camina sin cuidado
y tropieza con la guitarra que dejó en el piso del reducido espacio al que puede llamar
living. Lanza un quejido y se enoja con la guitarra. "Auchhh, me dolió, juro que si es
equivocado... ¡mierda! ¿quién llama a las tres de la madrugada?", quizás Claudio
invitándola a una fiesta o Cristina preguntando por enésima vez por qué ya no la quiere,
¡Cómo desea volver a Colombia! a lo que fue su vida durante tres años, con su padre o
sin él da igual. Descuelga el teléfono y contesta como siempre.
- ¡¡¿ Quién vive?!! - trata de que su descontento se note.
- ¿Aló?... 'Feña', hola...
Bla, bla, bla. Es Nicolás y a juzgar por el tono de voz deduce que tuvo problemas con
su polola. Mientras Nicolás se explaya sobre el asunto y se ahoga en excusas, ella
observa por la ventana las luces de un Santiago frío y contaminado... frío. "Un lugar
ideal para ti... no entiendo qué haces aquí 'exponiéndote' a recibir el calor de las
personas que te rodean y te quieren..." le había dicho su padre en tono sarcástico. Y
eso fue la gota que derramó el vaso, al otro día a primera hora estaba lista para
abandonar Santa Fe de Bogota, sin explicaciones ni más excusa que la discusión de la
noche anterior, "me voy a mi lugar ideal para vivir... según tú , claro... me voy con mi
madre", esas habían sido sus palabras de despedida... luego el silencio había llenado la
habitación, un silencio incómodo. "Siempre es lo mismo, ¿por qué no me detienes?, ¿por
qué no me abrazas?... ese abrazo que siempre postergamos".
- ... ese abrazo... - sus pensamientos han escapado de su adormecida mente y reclaman
ser pronunciados.
- ¿Eh?... ¿qué dices? - del otro lado Nicolás termina de hablar y alcanza a escuchar
el susurro de su amiga.
- No... nada, oye que lata por ustedes - finge preocupación, son las tres de la mañana
y ha esa hora los problemas ajenos pueden esperar - pero si sé algo te llamo...
tranquilo ya va a volver - miente.
- Bueno... y 'Feña' disculpa si te desperté... chao.
"Disculpa", piensa irónica,... bah, de qué sirven las disculpas si ya me despertaste...
idiota, llevas cuatro años pololeando y ahora te viene a pasar esto... y yo que pensé
que iba a convertirme en madrina de matrimonio..." Son las tres y cuarto de la mañana y
contrario a su naturaleza se mantiene en pie, sabe que pronto llegará, siempre es así.
Ordena un poco el lugar y entibia dos vasos de leche en el microondas, "te ofrecería
algo más, pero lo que necesitas ahora es leche", piensa mientras levanta la guitarra del
piso y con un bostezo decide matar el tiempo tocando algunos acordes.
*****
"Séptimo piso". Lleva parada frente la ascensor al menos cinco minutos, pero sólo ahora
decide llamarlo. Sube, por alguna extraña razón está nerviosa pero no arrepentida de
estar allí... está tranquila. Llega al séptimo piso y el silencio del lugar le hace
dudar... ¿y si no quiere abrir?, ¿si está enferma?... o peor aún ¿y si Cristina se quedó
con ella esa noche?, no, no, no su asunto con Cristina ya terminó... al menos quiere
creer eso, "Pero... ¿qué te importa a ti si terminó o no con una u otra de sus pololitas?".
Ya está frente a la puerta, su corazón late más fuerte en una extraña e inusual
taquicardia, está nerviosa. "Ya eres grande, adulta... ¡maldición! si parezco una niña
asustada... además está sola... y si no es así que la que esté con ella espere... yo soy
su amiga, yo la necesito más que cualquiera en estos momentos... ¿verdad que sí?". Toca
la puerta. "Sí".
*****
- Eres predecible - dice simplemente Fernanda al abrir la puerta y contemplar a la
mujer de baja estatura y cabello rubio y corto que sonríe al otro lado de la puerta. -
aunque esta vez te demoraste más de lo acostumbrado.
Camila la mira sorprendida, sorprendida porque Fernanda tiene razón... es predecible.
¿Qué hace a las tres y media de la mañana en ese departamento?... Se sonroja al ver que
está en pijamas, con su larga cabellera negra desordenada y medio dormida. ¿Qué
esperabas si está en su departamento y a esta hora todos duermen?, ¿Por qué mis
problemas molestan a otras personas?. Sin embargo el "otras personas" no existía, sólo
estaba Fernanda como siempre y desde siempre.
- Pero... ¿por qué? - pregunta queriendo parecer ofendida.
- Como si no supieras... siempre que tienes un problema vienes a contarme, soy algo
así como tu paño de lágrimas... ¡y no pongas esa cara!, sabes que es así... cuando se
murió tu perro ese... y cuando sacaste tu primera nota bajo 4,0 - ¡un terrible 3,8!
Uhhh, hace una mueca de terror - así es... Camila Martínez, eres predecible - Termina
con una sonrisa de satisfacción.
No importa lo que digan los demás de Fernanda, que es antipática e insoportable...
porque lo es y quizás mucho más, pero Camila sabe que para ella siempre tiene tiempo,
siempre una sonrisa, siempre una muestra de atención y, aunque no lo demuestra, se
preocupa... eso Camila lo agradece.
- Oye... ¿vas a pasar?
- ¿Estás sola? - "pregunta tonta", piensa. "Va una".
- ¿Tu qué crees? - Le guiña un ojo.
Camila pasa y la 'Feña' le indica que se siente en el único sofá que amuebla el reducido
espacio. Luego sale de la cocina con dos vasos de leche y le extiende uno.
- ¿Leche?... no lo creo... ¿Fernanda?
- No pongas esa cara y recibe el vaso - hace un gesto de disgusto.
Se sienta junto a ella y bebe un sorbo. Se siente un poco incómoda, está en su
departamento a las cuatro de la mañana, con un vaso de leche tibia en la mano y
preparada para escuchar y aconsejar... "Esta no soy yo, no aconsejo a la gente y si se
enteran de que alguien tan hermosa como Camila vino y yo sólo conversé con ella... si
esto se sabe mi reputación va quedar por los suelos, pero...", piensa mientras toma otro
sorbo de leche y no puede evitar lanzar una irónica carcajada.
- ¿De qué te ríes? - pregunta Camila, aunque sabe que se ríe de la situación... ella
también ha pensado en el contexto, conoce muy bien la fama de conquistadora que tiene
su amiga.
- De nada - miente.
- Roque.
- Mmmm - Fernanda trata de incorporarse y deja de reír.
- El perro se llamaba Roque... fue mi primer perro y murió cuando yo tenía 15.
- Cierto... el Roque, no entiendo cómo lo olvidé si ese perro me odiaba... siempre me
mordía.
- A veces aislamos las cosas malas que nos suceden y las olvidamos - justifica
lógicamente.
"Verdad... a veces preferimos aislar esas situaciones que nos recuerdan que la vida no
es perfecta... que te matan poco a poco". Fija su mirada en el vaso de leche y luego
vuelve la conversación.
- ¿Y qué fue lo que pasó ahora? - pregunta mientras nota que su acompañante da un
respingo.
- Bueno... yo no sé o más bien no lo entiendo... pero no estuvo bien.
- Obvio... ¿podría explayarte más?, así no te puedo ayudar... - bebe otro sorbo.
- Creo que basta con resumir que nos dijimos cosas que no queríamos escuchar... Es una
situación insoportable... si, sé que tu me dijiste que era muy poco el tiempo que
llevábamos para vivir juntos... no te escuché, pensé que eso era suficiente... aún lo
creo.
- Tu problema es que esperas demasiado de las personas, y por qué no, también esperas
demasiado de ti.
- Lo sé, en estos momentos no puedes comprender cómo me siento... ¡no puedes!, es cómo
si todo lo planeado se quedara sin cimientos... no entiendes.
- Pero... ¿tú lo quieres? - toma su mano y le invita a beber la leche.
- Hoy no lo quise, su voz me resultó odiosa, su compañía monótona... Deseo algo más.
Fernanda la mira y sonríe con lástima, nunca la ha visto tan confundida, le parece
increíble que la niña con su vida de sueños haya despertado. "Pensé que serías feliz
para siempre como en las novelas que lees". Ella se ve triste y no le gusta, está
acostumbrada a verla tranquila, calmada y con sus brillantes ojos verdes buscando el
futuro. Es cierto, muchas veces le ha criticado esa forma tan premeditadamente
"inocente" de enfrentar la vida, sin embargo eso le reconforta, eso extrañó en Colombia,
lo que necesitaba... su ánimo, su interminable esperanza. "Lástima que yo no soy 'el
Hada madrina' que cumpla tus deseos". Una sensación de estar haciendo el ridículo la
invade.
- ¿Y dónde quedó el amor para toda la vida?... supongo que ahora dejarás de
concentrarte en la búsqueda del amor por siempre ¿verdad?, ¡bienvenida al mundo real,
niña! - dice esto con extrema ironía, no toma conciencia hasta que ve la expresión de
desconcierto en el rostro de Camila. "¡Que estúpida!", se dice, trata de no darle
importancia no pero no puede, es Camila quién está frente a ella, no Cristina ni
Angélica, no NADIE... es Camila. Antes de que alcance a decir algo ella se adelanta.
- No digas nada, ni siquiera lo intentes que terminarás enredándote sola. Aunque no lo
creas llevo tanto tiempo siendo tu amiga que aprendí a no prestar atención a tus, cómo
decirlo... "inoportunas intervenciones".
Claro que aprendió con el tiempo, y tras las ganas de mandarla al infierno en muchas
ocasiones comprendió que lo que arrojaba ese 'niña' por la boca no eran más que
sentimientos, aunque ella sólo les veía como frases al azar. "Sentimientos" basados en
su propia experiencia. La mira a los ojos pero no puede sostener la mirada. ¿Qué es lo
que pasa que no puedo verla ahora?
- Además aún sigo creyendo que encontraré a la persona con la que pasaré el resto de
mi vida - agregó.
- ¿Si? - está tranquila, Camila la conoce y por suerte sus palabras no le causaron más
daño del que suelen causar.
- Si, pero en parte no puedo evitar darte un poco de razón, quizás cometí el error de
idealizar mi relación con Nicolás... pero todo va a ser diferente, porque no sé si
seguiremos juntos.
- A Nicolás no le va a gustar... y va a venir aquí buscando explicaciones.
- Entonces que termine o no con él te importa sólo porque volverás a ser el 'paño de
lágrimas' ¿verdad? - "pregunta tonta", "van dos".
- Lo que decidas estará bien - procura dar una respuesta imparcial, objetiva y no
comprometedora.
"¿Lo que decidas estará bien?, ¡qué clase de respuesta es esa!, bueno tal vez es lo que
yo esperaba... ha respondido pensando en mi y no en ella, ¿por qué?... ¿por qué eres
así Fernanda?, ¿es que no te das cuenta?... pero no, no tienes por qué... tampoco yo sé
el por qué de esto."
- ¿Y cómo lo sabrás?, ¿Cómo sabrás quien será tu 'compañero por toda la vida'? -
pestañea y su rostro toma una actitud de exagerado sentimentalismo.
- ¡Oye!, no molestes... y no pongas esos ojos de perro abandonado que no te viene.
- Bueno, responde entonces princesa - se sonroja al decir esto- ... de cuentos de Hadas,
por supuesto que lo sabes - no quiere ser mal interpretada.
- Mi abuela decía...
- ¿La Nona? - interrumpe.
- Si, ella. Contaba que mi abuelo - mira de reojo y hace una pausa esperando que
Fernanda intervenga, no es así - todas las tardes después de almuerzo se sentaba en su
mecedora y leía un libro... creo que el último fue "Viaje al centro de la tierra", de
Verne, pero nunca lo terminaba porque apenas al empezar se quedaba dormido... dormía
toda la tarde.
- Y eso nos lleva a... - Interviene porque no entiende la relación que Camila quiere
entablar entre la siesta del 'Tata' y lo que hablan.
- ¡No sé por qué te cuento esto!... si nunca escuchas, siempre es lo mismo - suspira -
pones cara de "estoy escuchando" pero lo más seguro es que tu mente ande por otro lado...
- Pero... si estoy escuchando - se sorprende, de verdad le está prestando atención.
- Ella decía que le gustaba verlo descansar y se quedaba junto a él toda la tarde...
viéndolo.
- Disculpa pero... ¡qué monótono! - sigue sin comprender - y el fin es que...
- Sabes que realmente amas a alguien cuando deseas detener el tiempo que pasas junto a
'esa' persona... cuando te das cuenta de que el tiempo se te escapa contemplando a 'esa'
persona - Calla para ver los efectos de sus palabras en Fernanda, pero no sabe si reír
o golpearla cuando ve la cara de interrogación que tiene.
- Mmmm, la Nona es muy profunda.
- Ni siquiera entendiste, claro tu no entiendes estas cosas... el amor es algo así como
"un efecto colateral para ti", una relación es algo que entablas sólo porque tienes que
hacerlo... ¿verdad que sí? - sonríe, por primera ves le ha jugado con su propia moneda...
- Tal vez - responde fría -, pero si piensas eso ¿por qué me cuentas esto a mi?, digo,
si lo veo desde tu perspectiva tu diario de vida puede entenderte mejor ¿verdad que sí?...
"Querido diario... hoy lo vi, él me vio... nos vimos" - ironiza y gesticula como
declamando una poesía.
- Apuesto a que tu también tienes un diario... o lo tuviste, después de todo tuviste a
ese amigo imaginario, eso es muy inocente - quiere cambiar el tema de conversación, si
no le gana en lo suyo lo llevará a lo de ella. "Es la guerra declarada", piensa de
manera infantil.
- Claro que no... lo que yo tengo es mi agenda, y déjame decirte que en ella escribo
las cosas que me pasan en el día y programo mi muy agitada vida social... cosas
importantes, tu sabes, niña - enfatiza el "niña". - Y se llamaba Domínico... mi amigo,
amigo imaginario.
- ¿Cosas importantes?... ¡por favor!, si ni siquiera estudias, menos trabajas y tu
vida social reconozco que es agitada pero se basa simplemente en que Claudio, Diego o
Cristina te llamen para armar tu 'panorama'... no tienes mucho que programar - "Una
jugada maestra" - ¡Y qué extraño el nombre de tu 'amiguito'!
- Cierto, verdad que no estudio pero aún no reconocen mis estudios en Colombia... y
además quiero darme un año de descanso así que de trabajo ¡nada!. Aunque no lo creas
vivir en Colombia fue muy estresante. ¡Y ya olvida el tema de Domínico!
- Mira, a lo que quiero llegar es que quiero creer que en el fondo de ese corazón - le
toca el pecho con el índice haciendo que algo en Fernanda se estremezca - hay algo de
sensibilidad, además te conozco y no eres la piedra que aparentas ser... tus pensamientos
siempre son importantes, aunque no sé por qué razón quieres parecer como una idiota...
- Ahhh - suspira tratando de no dar importancia a lo que ella acaba de decir - nos
desviamos del punto y este era la búsqueda e hipotética existencia del amor verdadero y
eterno... tu misión es darme alguna razón más profunda y sustancial que la historia de
la 'Nona'. Mi misión, aunque cruel, es desengañarte y...
- Y darme razones... entonces ¿Por qué no crees?
- Es fácil y simple. Cuando tienes un modelo a seguir de amor por siempre lo sigues,
tu tienes a la 'Nona' y a tus papás, al menos hasta ahora. Pero yo ¿qué tengo?, sólo el
ejemplo de odio después del amor, esos son mis padres y la historia de mi familia, lo
que me hace dudar de todas esas relaciones 'hasta que la muerte nos separe'... pero tú
en tu maravilloso mundo no sabes lo que es eso... no sabes lo que se siente - "Aceptamos
la realidad del mundo que se nos presenta".
"Muy bien... ya te atrapé, ahora te toca a ti contar lo que te pasa, lo que resulta
irónico siendo yo la que vino en tu busca".
Fernanda quiere agregar algo más pero tartamudea, "de verdad que en tu mundo no sabes lo
que se siente".
- ¿Y qué es lo que se siente? - pregunta con sutileza.
- Es complicado - clava sus ojos azules en el vaso vacío que sostiene entre sus manos
y sin darse cuenta baja la guardia -, soy hija única y eso hace más complicada la
situación... tu sabes, yo tenía 16 y a esa edad estar viva ya es un verdadero problema...
Aunque si lo analizo de otra forma tener 23 y estar viva también se transforma en un
problema... ya ves, parece que no evoluciono, cómo sea...
- Habla - le dice con voz tierna.
Fernanda no la escucha, sólo recuerda y trata de ordenar las ideas.
- Te sientes estúpida porque no puedes hacer nada, porque no depende de ti el rumbo
que toman las cosas, sientes que te excluyen y cuando te dicen 'hija tenemos que hablar'
tu preguntas desesperada '¿y se puede hacer algo?'... pero no se puede hacer nada y no
sabes contra quién dirigir tu rabia. Es entonces cuando el mundo que conoces se derrumba
y si nunca estuviste convencida de que se ama hasta la muerte, terminas por convencerte...
simple... te sientes - lanza un suspiro ahogado - como el resultado de algo que no
funcionó y te preguntas ¿qué mierda hago ahora?. Yo elegí ir con mi viejo no porque
sintiera especial simpatía por él, si no porque quería escapar un poco de todo - lanza
una furtiva e inconsciente mirada a la rubia, recordando una de las razones por las que
se fue de Chile - ... allá con él mi vida privada de verdad existe, pero creo que fue
demasiado silencio, porque aunque no lo creas no me gustan los silencios, y la amistad
padre-hija que en el fondo de aquí - se toca el pecho señalando el corazón - buscaba se
fue a la cresta. Creo que estoy aquí porque es la otra opción, pero está bien... echaba
de menos a mi mamá... es eso - Levanta la vista y se encuentra con la mirada de Camila,
esa mirada... en estos momentos vale la pena estar en Santiago por esa mirada...
- Ves, no es tan difícil hablar y decir lo que pasa por tu mente... me atrevo a afirmar
que hasta te sientes mejor.
- Sólo dejé escapar al masoquista que todos llevamos dentro - Vuelve a ser ella.
- Mmmm, ya veo... "el masoquista que todos llevamos dentro", eso suena bien - ríe.
- Si, pero no creas que soy una víctima del sistema y las situaciones, o que soy la
pobre niña abandonada... ¡nada de eso!, es sólo que fue así como me sentí en esos
momentos... además aunque mi vuelta a Chile no haya sido de lo mejor, te puedo apostar
a que en 10 años más mi papá será mi gran amigo e idolatraré a mi madre...
- En 10 años más estarás en este mismo departamento, con un trabajo (Dios mediante) y
estable... bueno lo de 'estable' tal vez no, ¡quizás hasta vivas con alguien!... con una
mujer madura que sepa controlarte - hace una pausa - sería interesante ver eso...
- ¡¡Eso si que no!!... creo que esta vez tu imaginación tocó los límites...
- ¿Y por qué? - pregunta ofendida.
- Mira no creas que no lo he pensado... en serio, pero creo que necesitaré más de 10
años para eso. Sé que piensas que no me importa, de alguna manera es así, pero no quiero
equivocarme, quiero hacer las cosas bien - la queda mirando un instante que parece
eterno - quiero sentirme enamorada.
Camila la mira sorprendida, la convicción con la que habla la mujer que está junto a
ella la deja sin palabras, aunque conoce a Fernanda no sabe que responder y siente que
desde ese instante todo será distinto... "Lo mejor de estar contigo es que nunca
termino de conocerte, siempre tienes algo nuevo... la mejor parte de estar junto a ti".
Aún sin dar crédito a lo que ha escuchado.
- Eres... - trata de enlazar una idea.
- Si, soy una tonta, lo sé. Me lo repites constantemente... Te encanta eso - toma
actitud de víctima y quiere cambiar el rumbo que lleva esta conversación.
- No, eres tan soñadora como yo, quizás más... lo que pasa es que te niegas a aceptarlo,
y de paso también eres inconsecuente porque me acabas de dar otra base para mi teoría
de la vida... Y yo no te digo tonta, te digo 'idiota', pero de eso ya hace mucho...
aunque es porque hace tiempo que no te veía... bien me pongo al día: 'idiota'.
Fernanda ríe, es verdad le ha dado otra base, otra razón... ha comprobado la teoría.
"He caído en una inteligente trampa". Pero lo niega, quizás Camila tenga razón pero lo
seguirá negando. Sólo acierta a reír, le encanta como suena ese '¡idiota!' en la voz de
Camila. "Eres la única persona que me trata así y que no saco a patadas de mi
departamento".
- ¡Y no disfraces la verdad con esa risita!
- No lo hago... Camila, sólo tomo conciencia y trato de entender. En un mundo donde la
competencia e impersonalidad son pan de cada día, un lugar que no es seguro y que
nosotros nos encargamos de destruir poco a poco, un mundo en donde ser primero no es
sinónimo de ser mejor persona, un nuevo siglo lleno de dudas, profecías, platillos
voladores e intranquilidades... guerras inminentes, pobreza, hambre, dolor y destrucción...
Viviendo en un mundo así, tu Camila Martínez con tus facultades mentales en buen estado
afirmas que crees en el 'sueño del amor eterno', en la verdad del amor... afirmas ser
una romántica incorregible... ¿Cierto?
Camila no entiende nada pero con real convicción mueve la cabeza afirmando.
- Muy bien... no dejes que este mundo gane, necesita personas como tú... necesito que
estés a mi lado.
Camila se queda helada mientras ve a Fernanda que sonríe con benevolencia. Observa a su
amiga de siempre, la de cabello despeinado, pijama y ojeras que está junto a ella.
"Ojeras que yo te provoqué, pero qué bien me ha hecho estar contigo, sin embargo... tu
sólo me miras y sonríes. Aunque te conozco no sé qué hay detrás de esa sonrisa, no sé
si te entristeces o te alegras, si te sientes sola o estás harta de compañía... Siempre
es así, me miras y sonríes, es tu forma de comunicarte pero no es la mejor y siento que
has creado tu propio mundo y no dejas que nadie entre en el, excepto por lo de recién,
que creo es la primera vez que hablamos con la verdad desde los 18 años... sin tan sólo
me dejaras entrar en él, estar contigo, descubrir qué hay detrás de esa sonrisa tan
cínica... si tan sólo me dejaras abrazarte, besarte... ¿besarte?" Por primera vez en
todo ese tiempo que han estado conversando se atreve a mirarla a los ojos y sostener la
mirada.
- ¿Y si dejamos de lado tanta profundidad y me cuentas como te ha ido en la
universidad? - Fernanda trata de cambiar el tema... le ha dicho más cosas de lo que
esperaba y sabe que si siguen en el tema su mente se hará un laberinto más confuso de
lo que ya es para ella, no quiere eso. Camila no necesita más dudas, la ha hecho dudar
bastante y ha demostrado salir airosa de todo... En realidad la dejó desarmada y sin
excusa, en realidad lo que desea es cambiar el tema para no salir perjudicada. "¿A
quién engaño?".
- Mmmm, sí, pero me estaba acordando del tiempo en que te repetía en forma constante
que eras una 'idiota'.
- Bueno, estábamos en el colegio... tu siempre encontrabas ocasión para recordarme
precisamente a mí que era un ser inferior... ¡pero si yo soy mayor! Y nuestros cursos
se llevaban de lo peor...
- Sí, pero aprovechando las reuniones de fin de semana con nuestros padres, mi
sentimiento de superioridad te seguía a ti hasta los feriados - Ríe con ganas - Y tan
sólo eres mayor por unos meses...
- Hey niña, no fue gracioso. Cada vez que tu amiga que me gustaba, tu compañera de
curso, se acercaba a hablarme (porque estoy segura que yo le gustaba también), tú me
recordabas tú existencia haciéndome quedar mal.
- Está bien, pero era muy gracioso verte roja de vergüenza - sigue riendo.
- Bien, bien, ¿y te acuerdas cuando yo llegué con una revista en mis manos?
- De qué año hablas 'tomate' - No puede parar de reír.
- Con unas de esas revistas que tú y tus amigas leían, ¡superficialidades, claro!
- No, no sigas... - Recuerda perfectamente, siguen en el colegio.
- Sí, ¿te acuerdas de lo que te comenté?...
- ¿Sabías que me llamas idiota y sus sinónimos un promedio de 18 veces por día? -
Contesta y no puede evitar sonrojarse.
- Y tu me dijiste que deberían ser más... Entonces yo te contesté que según esa revista
era la primera señal de que te estabas enamorando de mí... y que si funcionaba para
heterosexuales también se aplicaba para mí.
- Y yo exclamé que más bien era una señal de cuánto te detestaba día a día... y que
era mejor que dejaras de soñar porque jamás me interesaría en alguien como tu...
- Y yo te pregunté por qué te sonrojabas si me detestabas tanto.
- Y yo seguía roja y mis amigas me molestaron el resto del año.
- ¿Y porqué te sonrojaste?
- Ya sé a donde quieres llegar...
- Dilo Camila, vamos sé que puedes. - Dice en tono triunfal.
- Porque... porque... bueno tu...
- Sé que puedes, reconócelo... - Sonríe burlándose.
- Tu me gustabas... o eso creía - Baja la cabeza en actitud de derrota, mientras
escucha las estruendosas carcajadas que da su amiga.
- Tú empezaste todo... recuerdo que yo no podía creerlo y nos anduvimos evitando como
dos meses, ¡sí ni siquiera nos mirábamos!. Aunque siempre en mi cabeza mantuve la idea
que simplemente pasabas por una crisis de identidad sexual, crecimos juntas y eso sin
duda hizo que sintieras algo especial por mi... aunque según decías me detestabas.
- Pero sólo han pasado algunos años y sin embrago parece tan 'otro tiempo'.
- Es que tu tiempo pasa de manera diferente... hace cuatro años que empezaste tu
'noviazgo' con Nicolás, para tu fiesta esa de la universidad... eso fue un golpe bajo
porque... bueno, nada importante.
- Vamos, dime.
- Tú ya sabes. Porque entre tanto tira y afloja tu me habías empezado a gustar, entre
evitarnos y detestarnos... supongo que a pesar de tener presente que sólo era una fase
para ti yo... no pude evitar que me gustaras - "enamorarme" pensó.
- Pero... - nuevamente Fernanda la sorprende, nunca lo supo - nunca dijiste nada...
- Bueno no es algo que se comente así como así... además ¿qué hubiese logrado? Si tu
nunca sentirías lo mismo por mi, además después me fui a Colombia con mi pardre...
aunque tengo que reconocer que también en parte fue de resentida con Nicolás y contigo -
Ríe sin saber los efectos que sus declaraciones causan en una Camila que, al contrario
de lo que ella cree, en el fondo nunca dejó de sentir esa extraña fascinación por ella,
por su porte, por sus hermosos ojos.
- Mmmm... - no sabe que decir - pero eso ya pasó hace mucho rato - trata de no darle
importancia a los sentimientos que empiezan a reconstruirse en su corazón.
- Sí, es que tu tiempo pasa diferente, ya te dije... para ti ha pasado un siglo, para
mi sólo cuatro años - baja la cabeza y siente la caricia de Camila en su mano.
Antes que Camila hable se adelanta. "Quizás qué otra estupidez diré".
- Bueno... tendrás que llamarme 'Doña idiota', porque el tiempo pasa... y volviendo a
lo nuestro, ¿Cómo va la universidad? - continuó aferrando firmemente la mano de la rubia.
*****
No sabe que hora es, pero por el ruido de autos que se siente afuera y los tímidos rayos
de sol que intentan colarse por la ventana deduce que deben ser cerca de las ocho de la
mañana o al menos la hora en que todos se van al trabajo. Apoyada en la pared y abrigada
por una de las frazadas que sacó de su cama, observa a Camila que está cubierta por la
otra y recostada en el sofá. La conversación había terminado a eso de las cinco y media,
cuando ella le pidió que le mostrara la famosa agenda. Habían conversado de todo, de
cuando eran niñas y Fernanda le quitaba las galletas. Recordaron el primer amor y la
primera decepción; conocieron juntas la lealtad, la amistad, fueron honestas y mintieron.
Fue un viaje en el que se vieron pequeñas y se reconocieron grandes, miraron dentro de
sí mismas y vieron a una persona distinta que amaban y detestaban a la vez... "Nada
especial... sólo quiero comprobar que tan interesantes son tus días", le había dicho.
Luego ella se levantó del sofá, soltando por primera vez la mano de Camila y fue a su
pieza a buscar la famosísima 'ordena vidas', que en realidad estaba repleta de dibujos
e incoherencias, "se va a burlar", fue lo único que alcanzó a visualizar.
- Oye, mira... - pero sus palabras fueron interrumpidas al considerar la escena que
estaba presenciando. Camila se había recostado casi de forma inconsciente y dormía
profundamente con una mano en el vientre y la otra suspendida en el aire. "Te
despertaría considerando que no me has dejado dormir, pero... me está prohibido
despertar a una princesa". Y sonrió, con esa sonrisa que a Camila tanto le inquieta. No
pudo hacer más que desarmar su cama y sacar dos frazadas, con una la cubrió cuidando de
no despertarla cuando besó su frente. Con la otra se envolvió y se apoyó en la pared
para luego resbalar y quedar sentada en el piso... y quedarse ahí, frente a ella...
hasta ahora.
Toma la agenda que alcanzó a sacar y en la que durante el tiempo que ha estado allí
escribió lo que pasaba por su mente y relee lo escrito.
"¿Por qué si nos amamos nos hacemos tanto daño?, ¿ Será parte de la calidad humana o el
amor es sólo una ilusión?"
"¿Será posible que..."
"¿Cuál es la razón de un sentimiento así?"
"Camila, Camila..."
"¡Bah!"
Lanza un suspiro y ríe en silencio y dulcemente al ver que Camila no ha cambiado de
posición desde que cayó rendida. "De verdad que estás cansada... ¿y qué queda para mi?".
Deja a un lado la agenda y se acomoda con la frazada... siempre apoyada en la pared y
frente a ella. Mientras las demás personas comienzan su día Fernanda lo termina lo
termina. Mira de nuevo a Camila y desea capturar ese momento y no dejarlo ir, cierra
los ojos, pero antes de caer en un sueño profundo alcanza a reflexionar... "Quién iba a
pensar que la 'Nona' sabía de lo que hablaba..."
Continuará...