Sheila

Capítulo 9
Tiempo (2a parte)


Era más de mediodía, Gabrielle cocinaba una liebre que Xena cazó, ambas se miraban y sonreían se sentían las personas más dichosas del mundo, la guerrera se acerca a Gabrielle mirándole de forma juguetona.

- ¡Oye Gab!... ¿quieres pelear conmigo?.
- ¿Cómo? - la bardo le sonríe - ¿estas segura?, no quisiera lastimarte ¿sabes?
- ¡Lastimarme?... vamos niña que yo ya conquistaba aldeas enteras cuando tu todavía jugabas con tus muñecas - en realidad Xena deseaba saber cuanta fuerza y habilidad poseía su joven amante.
- De acuerdo - Gabrielle se levantó - además aun falta para que nuestra comida termine de cocinarse.
- Gabrielle - habló seria - por favor necesito que pelees conmigo en serio, ¿comprendes? Te atacaré con todo mi potencial ¿estas de acuerdo?.
- Xena - Gabrielle le miró por un segundo, dudó pero al ver la seriedad en los ojos de Xena... - esta bien Xena si así lo quieres así lo haremos, pero te advierto que utilizaré toda mi fuerza.
- No esperaba menos de ti - Xena le sonrió y se puso en guardia lo mismo que Gabrielle de pronto Xena recordó algo - espera te daré algo - se dirigió hacia Argo II y de una de las alforjas saco un par de sais, regresó con ellas en mano y se las entregó a Gabrielle.
- ¿Esto? - Gabrielle tomó las armas en sus manos.
- Son para ti, espero que te gusten - Xena le sonrió - ahora, adelante Gabrielle necesito que pelees en serio.

Gabrielle sonrió al ver las armas en sus manos, eran preciosas, perfectamente diseñadas, los mangos de las armas tenían incrustaciones de oro y plata, suspiró y rápidamente se puso en guardia. Ambas se miraba con cuidado con suaves pasos iban marcando el terreno, Xena espada en mano observaba a Gabrielle quien irradiaba confianza y seguridad por el movimiento de sus ojos supo que la estudiaba con detenimiento; Gabrielle observaba cada paso de Xena, incluso podía ver los músculos que se tensaban en su amante guerrera, Xena dió el primer paso y se arrojó con fuerza sobre Gabrielle quien sin mucha dificultad le esquivó, una vez más Xena fue por ella le atacó con la espada lanzándole un par de golpes destinados a su rostro los cuales Gabrielle evadió, para la joven bardo-guerrera eso fue demasiado fácil, sentía el ataque de Xena lento, podía leer cada uno de sus movimientos sin problema, tanto que incluso le llegó a asestar varios golpes certeros los cuales Xena no fue capaz de detener, la guerrera ya sudaba a mares y su pecho subía y bajaba con fuerza en tanto que Gabrielle apenas comenzaba a mostrar signos de cansancio, los golpes que Xena no pudo asestar le debilitaron pues la fuerza con la que golpeaba al aire le restaba energías, por fin Gabrielle en un rápido y audaz movimiento colocó uno de los sais sobre el cuello de Xena.

- Suficiente Xena - Gabrielle suspiró retirando el arma del cuello de su amante.

Xena asintió con la cabeza, sin lugar a dudas se mostraba dolida en su amor propio y sin embargo estaba agradecida con Gabrielle desde el fondo de su corazón por no dejarse vencer.

- Eres muy buena - Xena se dejó caer sobre el piso, ofreciendo a su bardo una sonrisa cansada.
- Tuve a la mejor maestra del mundo - Gabrielle se acercó a ella, la abrazó por la espalada y depositó un besó sobre el cuello de Xena, al mismo tiempo que le succionaba delicadamente dejando una clara huella violácea.

Xena suspiró, tomando la mano de Gabrielle entre las suyas.

- Necesito volver a ponerme en forma - sonrió.
- No te preocupes Xena ahora yo podré defenderte.
- ¡Oh! ¿En serio? Menos mal ahora ya me siento mejor - amabas rieron de buena gana, el olor de la liebre asada les recordó lo hambrientas que se encontraban y decidieron empezar con ese gran festín.

Cerca del atardecer se hallaban de nuevo en la posada de Talius, al entrar no dieron crédito a lo que vieron ahí estaba Lerey discutiendo con un tipo bastante insolente que al parecer no quería pagar la cuenta, el tipo levantó la mano en el aire, Gabrielle sacó sus armas sin embargo Xena le sostuvo la mano, le miró y señaló hacia Lerey quien de inmediato esquivo el golpe dando un paso de lado para después girar y enterrar con fuerza su codo en el estómago de aquel hombre que se doblo a causa del dolor y rematándolo la joven de ojos grises con una patada a pleno rostro del sujeto.

- Paggg... paggg... - balbuceaba el hombre.
- ¿Pagarás ahora? - preguntó.
- Ssssíííí - dijo el hombre apenas audible.
- Muy bien ¿alguien más quiere ponerse necio? - la chica recorrió la taberna con la vista, todos los hombres hicieron claros gestos de que aquello no sería necesario con ellos .

Lerey se topó a la entrada con aquellos hermosos ojos azules y sonrió gratamente corrió hacia Xena y la abrazó.

- ¡Xena!, ¡estas bien!, ¡estas bien!
- Ejem, ejem... - Gabrielle carraspeo - disculpa jovencita pero... - Gabrielle separó a la chica de ojos grises de los brazos de SU guerrera y con un leve movimiento de su mano hizo hacia atrás el negro cabello de Xena y le señaló a Lerey que observará aquella marca violácea - Esa marca indica que esta bella morenaza es MIA, ¿te quedó claro? - le miró semi-amenazante.
- ¡Oh! Sí, por supuesto, tanto como que tú le perteneces a esta hermosa mujer ¿verdad? - Lerey paso su dedo índice sobre cada uno de las marcas violáceas que Xena dejara en ella la noche anterior.
- ¿Esto?. Yo... Xena - Gabrielle se alcanzaba a ver algunas de las marcas que Lerey le señalaba.
- Eres mía - Xena le sonrió y paso un brazo alrededor del cuello de la bardo.

Gabrielle suspiró mirando tiernamente a Xena, Lerey las sacó de ese hermoso trance invitándolas a sentarse, les llevó una buena comida y vino del mejor, mientras sus amigas cenaban subió a uno de los cuartos y lo arregló lo mejor que pudo para que disfrutasen de una placentera noche; para cuando regresó con sus amigas estas ya habían acabado con todo.

- ¡Dioses! - exclamó Gabrielle - ¡Qué excelente comida!
- Sin duda - dijo Xena, volvió el rostro mirando al vetusto tabernero - ¡excelente vino Talius!
- ¡Solo lo Mejor! - exclamó sonriendo a sus dos clientas favoritas.
- ¿Ya han acabado? - preguntó Lerey mientras se sentaba con sus amigas.
- Sí, gracias Lerey - Xena le sonrió al igual que Gabrielle.
- Me alegra que les haya gustado, le he preparado una habitación espero que sea de su agrado, en cuanto deseen subir me avisan para acompañarles.
- ¿Te parece bien de una vez Xena? - Gabrielle le miró seductora.
- Mmmmhhh... no lo sé déjame pensarlo.
- ¡Xena!
- Por supuesto que sí tontita, por supuesto que sí - Xena se soltó a reír lo mismo que su joven bardo y Lerey.

*****

Pues sí hasta aquí vamos bien, ¡no se pierdan el próximo capitulo!, aquí tienen unos pequeños avances...

- Me quedare con Talius, él necesita de alguien que le ayude en la taberna.
- Buena suerte Xena y Gabrielle.
- Gracias Lerey.
- ¡Por favor, ayudanos nos atacan!
- Quisiera hacerlo sola Gabrielle.
- De acuerdo te estaré esperando en casa de Virgil.

Mientras Xena va a todo galope sobre Argo II una especie de luz multicolor la envuelve.

- Qué extraño, todo se ve bien en este lugar.
- No puedo creer que Xena tarde tanto.
- Gabrielle, la otra aldea ha sido arrasada y no hay rastros de Xena por ningún lado.
- Será mejor que regrese con Gabrielle, parece ser que todo fue una falsa alarma.
- Gabrielle ya regresé
- No, no Virgil, ella no pudo haber desaparecido.
- Pero entonces ¿en dónde...?
- Eso es justamente lo que averiguaré.
- Aceptó... " Xena ¿dónde estas?"
- ¿Te conozco?
- ¿A que juegas Gabrielle y como hiciste para que te creciera tan rápido el cabello?
- ¿Cómo sabes mi nombre forastera?
- ¿Virgil?
- ¿Xena eres tu?... por Elí no has cambiado nada... ¡oh!... ella... ella es mi hija Gabrielle.
- ¡Qué?... ¿Tu... hija?
- ¡Gabrielle!... pero que ha sucedido.
- ¿Porque tardaste tanto Xena?
- Por Elí...este no es mi tiempo...


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