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EN LA NIEVE
Xavela
Segunda parte
- Vamos Gabrielle, vale que te hayas bebido alguna copa de mas, pero no creo que sea
para tanto.
Después de un momento en silencio y viendo que Gabrielle al dejarla sola se movía mucho,
la apoyó en la pared y miró en sus bolsillos.
- Gabrielle, si te sigues moviendo con el roce, te dejo aquí ¡¡eh!!
- Pero Xena, que quieres que te diga, si tengo cosquillas.
- ¿A sí?
En ese momento Xena encontró las llaves, pero hizo como si no y atacó a Gabrielle.
- Ah Xena para, jaja que jaja, tengo jaja.
Cuando Xena paró de hacerle cosquillas, se encontró con Gabrielle abrazándola y con sus
rostros muy juntos. Gabrielle se enrojeció y se separó.
- ¿Las encontraste?
- Si, las tengo, ahora te abro la puerta.
Xena abrió la puerta y ayudó a Gabrielle a llegar a la cama.
- Gracias Xena - agradeció.
- De nada - y le dio un beso de despedida.
Cuando Xena abrió la puerta para irse, Gabrielle la interrumpió.
- ¿Xena?
- Si.
- ¿Mañana quedamos para esquiar juntas?
- Claro, ¿te viene bien a las 10:30?
- A las 11.
- Vale entonces a las 11 en la ¿chimenea?
- Vale.
Y Xena se fue a su habitación.
Cuando llegó, se dio media vuelta y se fue al fuego de la chimenea, se sentía a gusto
delante de la chimenea.
Cuando llegó se encontró con alguien mas, a medida que se acercaba iba reconociendo la
figura.
- ¡¡Gabrielle!! ¿qué haces aquí?
- ¿Eh? ¿quién? A Xena, eres tu, que susto.
- Vale, gracias, vale que sea fea pero....
- No, Xena, tu eres hermosa y quien diga lo contrario, le daré.
- Jaja, ¿puedo sentarme a tu lado?
- Bien, así no me aburriré con desconocidos - Xena la mira, como di dijera, "esta
chica esta loca" - no me mires así.
- Y, ¿cómo quieres que te mire? - Dijo Xena con mirada vacilante.
- Pues... ¿cómo amiga no?
- Vale - y cambio la mirada.
- Esa me gusta mas, ¿puedo preguntar?
- Claro, ¿qué quieres saber?
- Pues, ¿por qué has bajado?
- No podía dormir.
- ¿y eso por qué?
- No se, algo me ronda la cabeza.
- ¿Desde cuándo?
- Esa no la se exactamente, ¿y tu?
- Y yo, ¿qué?
- ¿qué haces aquí?
- Ah, esa pregunta, pues... supongo que me pasa lo mismo que a ti, no puedo dormir.
Se quedaron en silencio, cómodo, mirando el fuego.
- Brrr.
- ¿Qué pasa?
- Nada solo que he tenido un escalofrío
- A ver déjame - Xena se sentó detrás (el sofá era muy grande, separando las piernas
para que Gabrielle estuviera apoyada en ella y sin ninguna cosa que les molestase -
vaya, espera ahora vengo.
Xena se levantó para coger una manta, cuando volvió se puso en su posición y se puso la
manta alrededor y para que Gabrielle también tuviera manta, la abrazó.
- Sabes, este tipo de detalles, ningún novio la tuvo conmigo.
- Jaja, es que la mujeres nos tenemos que cuidar entre nosotras.
- Jaja.
- Me gusta cuando te ríes.
- ¿A si? Pues ale ya no me río.
- ¿A no? Vale pues... - Xena hizo un puchero.
- Jaja, tienes que verte la cara, jaja.
- ¿Eh? ¿te estas riendo de mi cara?
- Si.
- ¿Si?
- Si, como lo oyes, o ¿acaso estas sorda?
- Vale tu te lo has buscado.
Xena se quitó de su sitio y se dispuso a irse, Gabrielle, pensando que era serio, se
levantó y fue hacia Xena, cuando la alcanzó la cogió del brazo.
- Xena ¿estas enfadada?
Xena se giró y la miró a la cara con una sonrisa, Gabrielle la miró extrañada.
- ¿Por qué tendría que estar enfadada?
- Por lo que te he dicho.
- No, mujer, no te preocupes, solo iba a ver si había alguien para coger un chocolate
y darte envidia.
- ¿A si?
- Sip.
- Eso es cruel.
- ¿Piensas que eso es cruel?
- Si.
- Pues no se lo que será... esto - Y empezó a hacerle cosquillas, haciendo que
Gabrielle se cayera al suelo - ¿Te has hecho daño?
- ¿Daño?, no.
- A vale, pues continuo.
- ¡¡NO!! - Xena no hizo caso - Xena jaja, para jaja, por favor jaja.
Cuando Xena paró, se encontraba encima de Gabrielle, se quedaron mirándose unos momentos,
no se daban cuanta de que se iban acercando.
Estando a punto de darse el beso sonó el reloj, dando las dos de la mañana.
- Será, será mejor que nos marchemos a dormir, ya es tarde - dijo Xena.
- Si será mejor. - Xena ayudó a Gabrielle a levantarse - Gracias.
Xena dobló la manta y la dejo encima de un sofá.
- ¿Te acompaño? - preguntó con un poco de nerviosismo.
- Xena, ¿crees que me voy a perder?
- Yo, por pensar, puedo pensar lo que quiera.
- No, gracias Xena, pero es tarde y no quiero que pierdas tiempo por mi.
- No pierdo el tiempo acompañándote.
- Xena, déjalo, nos vemos mañana a las 11 en la chimenea ¿vale?
- Vale.
Cuando se fueron a despedir, Gabrielle le fue a dar un beso.
- "Vamos Gabrielle, la acabas de conocer y ya tienes esa idea en mente, date cuenta
que ella puede sentir lo mismo, aunque sea una tontería, pero hace nada estuvo
acercándose a ti para besarte" - pensaba Gabrielle.
El beso no fue a donde Gabrielle pretendía, (¿adivinas dónde?) fue a parar a los labios
de Xena.
Gabrielle, (como no es tonta) intentó que el beso fuera suave. A Xena le pilló por
sorpresa y se quedo inmóvil.
Cuando se separó, Gabrielle miró a Xena (que tenía la cara de sorpresa), ante esto
Gabrielle se llevó una mano a la boca y se fue corriendo a su habitación.
Encerrada en su habitación, apoyada en la puerta, empezó a llorar.
Xena al otro lado de la puerta la oía llorar, toco a la puerta.
- Gabrielle ¿estas bien?
Solo silencio de parte de Gabrielle.
Xena insistió, pero al ver que Gabrielle no abría y no contestaba, se fue pensando.
Gabrielle abrió la puerta con cuidado para que Xena no la oyera, vio como Xena andaba
se paraba para intentar volver a la habitación de Gabrielle, pero se volvía hacia las
escaleras para bajar.
Gabrielle salió y con cuidado fue hacia las escaleras, miro por ellas y ahí estaba Xena,
apoyada en la pared mirándola fijamente. Gabrielle no puedo reaccionar, ya que cuando
se fue a dar la vuelta para ir a su habitación, pero un brazo en su cintura y una
respiración junto a su oído se lo impidieron.
- Shh, ¿por qué huyes? ¿acaso te doy miedo? - susurró.
- No.
- ¿Piensas que has hecho mal?
- Si - dijo tristemente.
- Pues te equivocas - dicho esto le dio un suave beso en el cuello - ¿podemos hablar?
- Si - fue la única palabra que salió de su boca.
Gabrielle entró antes que Xena, Xena al entrar cerró las puerta tras de si, y se apoyó
en ella.
Gabrielle se sentó en la cama, mirando a Xena.
- ¿Quieres saber lo que tengo en la cabeza? ¿lo que no me deja dormir? - Gabrielle
asintió - eres tu, te tengo a ti metida en mi cabeza.
- ¿Cómo?
- Desde esta mañana, cuando nos hemos chocado, desde ese momento te tengo en la cabeza -
Explicó Xena.
- Yo también, es decir, me pasa lo mismo que a ti.
Gabrielle se fue acercando, pero se paró a mitad, Xena, recorrió los pocos pasos que
las separaban, pasó su mano por la cintura y la otra la posó sobre la mejilla de
Gabrielle, se inclinó y beso a Gabrielle. Gabrielle por su parte, rodeó a Xena por el
cuello haciendo que sus cuerpos se acercaran.
Poco después el beso se hizo mas profundo, con mas pasión, haciendo que sus lenguas se
rocen y se conozcan.
Solo se tuvieron que separar por la falta de oxigeno es sus pulmones.
- Bueno, será cuestión de ir a dormir - cortó Xena.
- ¿Por qué no dormimos juntas?
- Si estamos juntas esta noche, lo que no haremos será dormir.
- Jaja, verdad, bueno pues... - Xena al ver que Gabrielle estaba pensativa, le dió un
beso - ¡Eh! Era mío y lo doy cu... - cortada de nuevo por los labios de Xena.
Xena la hizo ir hacia atrás, llevándola hacia la cama, hizo que se acostara (ella
encima de Gabrielle).
- Buenas noches mi amor (dijo en el oído de Gabrielle).
- OH, Xena ¿ahora?
- Si - beso - buenas noches - beso.
- Una pregunta.
- Dime.
- ¿Cuál es tu habitación?
- Esta dos plantas arriba, es igual que la tuya, justo donde estamos ahora.
- Ah, y ¿por qué te he encontrado abajo?
- Porque sabia que te asomarías, y si me ves arriba pues te daría mas tiempo a huir, y
eso es lo que no quería.
- Bueno, pues, entonces no me perderé, ya que esta a la misma altura.
- No, Gabrielle, esto... si me dejas de abrazar podría irme.
- Y ¿qué pasa si no quiero dejarte?
- Pues... supongo que tendría que quedarme a dormir.
- Y ¿qué pasa si eso es lo que quiero?
- Pues... no se, déjame pensar...
Xena le dio otro beso, Gabrielle sin darse cuenta fue aflojando la fuerza de agarre
hacia Xena, Xena no tardó en darse cuenta y se fue apartando.
- Nos vemos mañana, descansa.
- ¿Tu crees que podré?
- Claro, ¿cómo no? Solo es cuestión de cerrar los ojos y despejar la mente.
- Lo intentaré, pero echaré de menos tus besos.
- Jaja, Gabrielle...
- Vale.
Xena se dispuso a salir de la habitación, pero se lo impidieron dos ojos que la miraban.
- ¿Gabrielle?
- ¿Si?
- ¿Qué es lo que has de hacer?
- Cerrar los ojos y despejar la mente - imitó Gabrielle a Xena.
- Buena niña.
- ¿Niña? Ahora te enteras - Saltó de la cama a por Xena.
Cuando la alcanzó la abrazó por la cintura.
- Mmm.... te echaré de menos.
- Solo son 9 horas, las que nos separan de volvernos a ver.
- Si, pero serán una tortura.
- ¿Y qué puedo hacer para que nuestra separación de 9 horas no sean tan tortuosas? -
Dijo mientras se giraba y la abrazaba.
- No se, puede que con un beso, se quitaría un poco.
- ¿Solo eso?
- Si.
- Intentaré que sea bueno.
Se unieron en un beso, pasional, deseado, agresivo pero a la vez suave, desesperado, y
como si fuera la primera vez que se besasen.
- Buenas noches Gabrielle.
- Buenas noches.
Xena se fue. Dos plantas mas arriba Xena llega a su habitación, se cambia, se acuesta en
la cama y se va quedando dormida con la imagen de Gabrielle.
Al día siguiente:
Xena fue la primera en llegar al lugar donde quedaron (la chimenea xD), poco después
vio a Gabrielle bajar por las escaleras, esta todavía no se había dado cuenta de la
presencia de Xena.
Gabrielle llegó seria, y se sentó en el sofá.
- Buenos días cariño - saludo Xena - ¿estas bien? - preguntó mas preocupada -
¿Gabrielle?
- ¿Eh? ¿cómo?
- Gabrielle, ¿estas bien? Parece que no estas en este mundo.
- Es que no he dormido muy bien.
- ¿Y eso?
- Estuve mirando las estrellas, luego las relacioné contigo.
- ¿Por?
- Porque las dos cosas son hermosas - se sonrojó y escondió la cara.
- Ah, no pasa nada tranquila - empezó a reír.
- No te rías - Xena ahora rió con ganas.
- Parece que te doy vergüenza.
- No, nunca.
- Anda no te preocupes por eso, ven aquí - Xena le dio un pequeño beso sin que fueran
vistas por alguien.
- ¿Vamos a desayunar? - preguntó Gabrielle con una sonrisa.
- Solo si nunca pierdes la sonrisa.
- Hecho - y le dio otro beso.
Xena pidió un plato de huevos fritos y bacon, Gabrielle por su parte solo pidió un vaso
de chocolate con churros.
- Xena, ¿cómo te puedes comer eso?
- Pues mira, primero lo parto, elevo el tenedor, cuando esta a la altura de mi boca,
lo introduzco, lo mastico y lo trago - Gabrielle ponía cara de asco.
- Y... ¿no pides nada de beber?
- OH, si, verdad, cuando vuelva se lo pido.
- ¿El que?
- Combinado de huevos batidos con kiwis triturados.
- Agggg - fue la simple respuesta de Gabrielle, Xena por su parte se reía por la cara
de Gabrielle.
- No mujer, solo un zumo de melocotón.
- Ah, eso es algo mas natural.
- Jaja, te tenías que haber visto la cara.
- ¿Te estas riendo de mi cara?
- Del gesto que has puesto.
- ¿Y acaso no te gusta?
- ¿El que?
- Mi cara.
- ¿Tu cara? Claro que me gusta, sobretodo la sonrisa - Gabrielle no pudo evitar
sonreír.
- Bien aquí llega, tengo un hambre... - (¿¿quién es?? Claro Gabrielle).
- Jaja, como anoche ¿no?
- Anoche no tenía hambre, sino deseo.
- Jaja.
- Una pregunta.
- Dime.
- Cuando tu y yo... - pregunto tímida.
Xena no contestó, solo se limitó a mirarle y sonreír de medio lado.
- ¿Me podría traer un zumo de melocotón por favor? - le preguntó al camarero.
- Si señorita, no tardo.
Cuando el camarero se alejó, Gabrielle dejo de contenerse, y emitió una gran carcajada.
- ¿Qué ocurre? - pregunto Xena.
- ¿Señorita? Jaja.
Xena se río, poniendo como excusa que se ha de comportar con los clientes.
- Si eso ya lo se, pero, ¿Qué edad tienes?
- ¿No te acuerdas?
- ¿Me lo has dicho?
- Si, cuando te hiciste el esguince, ayer, cuando te invite a un chocolate, antes de
ir a cenar.
- ¿A si?
- Si, ¿en qué estabas pensando cuando te lo dije?
- En ti, ¿vale? - puso la cara con una gran sonrisa.
- Puede.
Cuando acabaron el desayuno, Xena se levantó y se puso detrás de Gabrielle.
- Ahora vengo - y le dio un suave beso en el cuello.
- "Si es que me hace temblar..." - Gabrielle se giró para ver donde iba Xena.
Vio que se dirigía hacia los baños, no se lo pensó dos veces y fue tras ella.
Cuando entró en los baños, Xena ya había entrado a uno, así que esperó, escondida en el
baño de al lado, a que saliera.
Cuando Xena salió, Gabrielle la abrazó por la cintura, Xena por su parte tenía la cara
de susto y de dolor. Cuando esta, reconoció las manos de Gabrielle, la abrazó como pudo.
- Menos mal que dije que me esperaras.
- Es que... empezaba a echarte de menos.
- No, si ya me doy cuenta.
- ¿Si?
- Si.
- ¿Y cómo lo sabes?
- Muy fácil, la forma en la que me estas abrazando, casi me quedas sin aire -
Gabrielle soltó un poco a Xena con un rubor en la cara - y segundo, porque me estas
apretando de tal manera, hacia el lavabo, que me lo estoy clavando en...
- Ah, lo siento - Gabrielle se separó por completo.
- Vale que lo sientas, y te comprendo, pero que no hace falta, es que te separes de mi,
como si llevara años ducharme.
- Bueno... yo no diría nada - Dijo tapándose la nariz y moviendo la mano, apartando el
aire mientras se tapaba la nariz.
- A no, eso no - Xena la cogió por la cintura, dándole un beso en el cuello,
produciendo un escalofrío a Gabrielle.
- Brrr siempre me haces temblar cuando haces eso.
- ¿Acaso no te gusta?
- ¿El qué?
- Temblar en mis brazos.
- Si son los tuyos... claro - Xena se apretó mas a ella, si eso era posible - Xena son
las 11:30 y has de acabar el desayuno.
- Cierto, me falta el postre.
- ¿Postre? ¿con todo lo que has comido?
- Si.
- ¿Y qué postre es? - Gabrielle tenía algo en mente.
- Chocolate con churros - dijo con una gran sonrisa en la cara.
- ¿Queeeeee? - la boca de Gabrielle casi llega al suelo.
- Si, y por suerte me saldrá gratis - siguió con su tono animado.
- ¿A qué te refieres? ¿qué harás para que eso te salga gratis?
- Lo que sea - dijo acercándose a Gabrielle.
- ¿Lo que sea? Xena estas loca.
- Yo, no, bueno loca por una mujer rubia, de un mirar color esmeralda, loca, hasta el
último poro de su cuerpo, loca, hasta que mi latir no se escuche.
- OH Xena, pero no me has contestado.
- Bueno, si, vale, estoy loca.
- No si ya mf... - Labios de Xena junto a los de Gabrielle, impedía que salieran mas
palabras, Xena la agarró por la cintura, para juntarse mas, entreabriendo sus bocas,
para intentar que sus lenguas vuelvan a bailar.
La falta de aire les hizo romper el contacto.
- Cada año lo hacen mejor.
- ¿El qué?
- El chocolate.
- Ah.
- Pero sabe mejor desde ahí - Señaló la boca de Gabrielle, esta automáticamente se
puso roja, Xena sonrió y le pasó el dorso de su dedo por la nariz - Anda vamos a pagar
el desayuno.
Cuando llegaron a la mesa, pidieron la cuenta y la pagaron.
- ¿Dónde quieres ir?- preguntó Xena.
- Bueno, donde tu quieras.
- ¿Esquiamos en unas pistas y luego nos vamos a comer?
- ¿A qué hora es la comida?
- Creo que a las dos.
- Pues nos quedan dos horas y media, vamos entonces.
Subieron hasta la habitación de Gabrielle, se puso todo el equipo y cogió los esquíes.
- Vale, ahora a tu habitación.
- Ok.
Subieron dos plantas mas y entraron en la habitación de Xena.
- Efectivamente, es igual a la mía.
- Jaja, ¿qué no me creíste?
- Bueno, si...
- Vale, vale, ya estoy, podemos irnos.
Cuando llegaron a las pistas, no había mucha gente.
- Vamos al tele-silla, que ahora no hay colas, jaja - dijo corriendo Xena.
- Eh espera - corrió tras de ella.
Cuando al fin la alcanzó, Xena tenía una sonrisa de oreja a oreja.
- Que ocurre, por qué esa sonrisa.
- Ya sabes, los enamorados.
- Ya, yo también estoy enamorada y no tengo esa estúpida sonrisa.
- ¿Tu crees? - dijo mirando a Gabrielle con un toque cómico.
- Vale, vale, puede que si.
- Jaja, ves, todos - hizo una pausa - Vamos Gabrielle que esto se mueve - dijo dándole
la mano.
Subieron, cuando ya estaban arriba, miraron la bajada.
- ¿Una carrera?- propuso Xena.
- ¿Otra mas? - se quejó.
- Va, venga - hizo pucheritos de niño pequeño.
- Vale, vale.
- A la de 3 - Xena le dio un beso.
- 1.
- ¡¡¡¡3!!!! - Gabrielle salió disparada.
- Y ¿el dos dónde esta? - se cuestionaba Xena.
Xena, para alcanzarla agachó todo su cuerpo.
- "Que postura" - pensó Xena mirando a Gabrielle - Vamos Gabrielle - Gritó Xena.
Xena ganó mas velocidad y adelantó a Gabrielle.
- "Uhm, casi mejor me quedo aquí" - pensó Gabrielle mirándole el trasero a Xena.
Xena llegó antes al final de la pista.
- He ganado.
- Yo he ganado mejor vista.
- ¿Cómo?
- Esto - dijo dándole una palmada en el trasero.
- ¡¡Eh!!
- ¿Te molesta?
- No.
- Pues no te quejes.
- Bueno ¿ahora qué hacemos? - cuestionó Xena.
- Podemos subir a otra pista, o bien ir a la pista de patinaje.
- Buena idea.
Cuando se dispusieron a ir a patinar, se encontraron a un niño llorando.
- Mira Xena, se ha perdido.
Xena se acercó al niño.
- Te has perdido.
- Si... - dijo entre lloros.
- Bueno ¿cómo te llamas?
- Me llamo Ángel.
- Bonito nombre, yo soy Xena y esa chica que esta ahí es Gabrielle, te ayudaremos a
encontrar a tus padres ¿de acuerdo?
- Gracias - Dijo un poco mas calmado.
- Ven, dame la mano - El niño la rechazó.
- Me duele el pie.
- Bueno eso tiene arreglo - Xena se arrodilló y lo cogió a caballo.
Gabrielle les ayudó cogiendo los esquíes de los dos.
Cuando llegaron al hotel dieron la información para que buscasen a los padres.
Mientras que Xena dejaba los esquís, Gabrielle se quedó con Ángel.
- Bueno y cuantos añitos tienes.
- Cinco - dijo abriendo la mano.
- ¿Tienes mas hermanitos?
- No.
- ¿Vas a la escuela?
- Si.
- ¿A si? ¿a qué curso?
- Primero.
- Bueno, ¿quieres jugar a algo?
- ¿Qué juegos hay?
- Pues... creo que la oca y el parchís.
- ¡¡La oca, la oca!! - dijo animado.
- ¿Color? - dijo después de haber sacado el juego.
- Rojo.
- Bonito color, yo cogeré el azul y para Xena le dejaremos el verde, ¿te parece bien?
- Si.
Cuando llegó Xena, trajo en una bandeja 3 chocolates y dos platos con churros.
- ¿Te gusta el chocolate con churros?
- ¿Y a qué niño no? - Dijo Ángel con una sonrisa de oreja a oreja.
- Jaja, tu de mayor serás de los mas bordes.
- ¿Qué? - dijo con la boca llena de un churro con chocolate.
- Jaja, nada, nada.
- El que saque mayor número con el dado, empieza - Cortó Xena.
Ángel sacó un 6, Xena un 3 y Gabrielle un 1, así que comenzó Ángel.
Estuvieron cerca de hora y media hasta que uno de ellos ganara.
- Que mala suerte he tenido, esa calavera me quería ¡¡eh!! - Ángel y Gabrielle rieron
con ganas, al ver la cara de decepción de Xena.
- Anda no te preocupes, aquí todos tenemos premio.
- ¿Si?, y entonces el ganador ¿qué tiene? - preguntó con un brillo en los ojos.
- Lo que el desee - dijo Xena mirando primero a Gabrielle y luego a Ángel.
- Tu deseo será realidad - Xena se levantó y fue al bar a comprar uno, cuando volvió
se encontró a Gabrielle y a Ángel reírse - ¿qué me he perdido? - preguntó con 2 bollos
y uno en la boca - Para el señor, para la dama y... y para mi claro.
Al rato apareció una mujer con los brazos abiertos y gritando el nombre de Ángel, este
por su parte fue corriendo a por ella.
Se abrazaron, cuando llegó el padre le cogió en brazos y le dio un fuerte abrazo.
- Eh campeón, ¿que tal te ha ido?
- Bien, me he divertido mucho, son muy simpáticas.
- OH, gracias, gracias, no saben cuanto les agradezco que hayan cuidado de él - dijo
la madre acercándose a ellas, y abrazándolas.
- OH, no pasa nada, tranquila - contestó Gabrielle con una sonrisa en la cara - no
molestó, al contrario.
- Tranquilos, Gabrielle adora a los niños, si la hubieran visto hace un rato...
babeaba, jaja - dijo Xena con humor.
- Eh - Gabrielle se acercó a Xena - yo no babeo.
- ¿A no? - Xena cogió la barbilla de Gabrielle y la movió de un lado a otro- ah ¿y qué
es esto?
- Eso es tuyo, bonita - dijo quitándole las manos de encima.
Los padres de Ángel, hacían como si no oyeran nada.
- Bueno, como les decía, fue un placer cuidar de él - dijo Xena.
- Cuídate Ángel, y vosotros no le dejéis solo, que es muy pillo - Gabrielle se
despidió.
- Si descuida - dijeron los padres a la vez.
Xena alcanzó a Gabrielle cuando salía del salón, la agarró por la cintura y le dió un
beso en la cabeza, Gabrielle se apartó.
- Y no babeo - dijo enfadada.
- OH vamos Gabrielle, era una broma - se disculpó Xena.
Gabrielle no le dirigió la palabra, al parecer iba a su habitación, seguida de Xena.
Cuando Gabrielle abrió la puerta y una vez dentro la cerró, dejando a Xena en el pasillo
desconcertada.
- Si que le ha dado fuerte - pensó Xena - no creo que me haya pasado, si solo fue una
broma, joder si que es delicada la niña, y encima tiene mi llave.
Al poco, Gabrielle abrió la puerta de la habitación, y le tiró las llaves con fuerza,
como Xena no se lo esperó, era normal que no se protegiera, le dio en la mejilla, con
tan mala suerte que le hizo una herida.
- OH, lo siento no quería hacerte daño - dijo acercándose a Xena.
- No importa - dijo secamente y se levantó - supongo que me lo merezco por ser una
bromista - se fue hacia las escaleras.
- Xena.
Xena no contestó, y fue subiendo escaleras.
Cuando llegó a su habitación, se fue al baño a limpiarse la herida, cuando acabó se
acostó en la cama.
Mientras tanto Gabrielle, en su habitación, hablaba sola.
- ¿Cómo me he podido enfadar con ella?, solo gastó una broma, y además que parecía
graciosa, ¿como me he podido enfadar? Y encima le he tirado las llaves, haciéndole una
herida, creo que he sido muy bestia, subiré y hablaré con ella.
Xena estaba tumbada en la cama con una tirita en el pómulo, mirando al techo, con la
mente en blanco.
Los pocos pensamientos que a Xena le vinieran a la mente en ese momento, fueron
interrumpidos por unos golpes en la puerta, prefirió no contestar, pero al ver la
insistencia, se levantó.
- Xena, soy Gabrielle, ábreme la puerta - Xena siguió sin contestar - Por favor Xena -
suplicó.
Xena caminó hacia la puerta y la abrió, cuando vio a Gabrielle hizo un gesto con la
cabeza indicándole que podía pasar, se dio media vuelta y se volvió a tumbar en la cama.
Gabrielle cerró la puerta con mucho cuidado y se dirigió al dormitorio.
- Xena - Comenzó Gabrielle - Siento lo de las llaves - pausa - vamos Xena dime algo.
- No fue nada, además, no debí gastar esa broma - se disculpó Xena.
- Yo no debí... - decía mientras se acercaba a la cama de Xena - ... enfadarme por una
broma tan pésima - Xena sonrió.
- Nunca se me ha dado bien bromear - Gabrielle se acercó mas.
- Puedo ver - Dijo señalando el pómulo de Xena.
- Solo es una simple herida, creo que sobreviviré.
- Vale, pero te la he hecho yo.
- Que no pasa nada, tranquila, pero... - cambio de idea al ver a Gabrielle - si te
hace ilusión, puedes mirar.
Gabrielle con preocupación retiró la tira con cuidado, aunque vió a Xena un gesto de
dolor.
- Lo siento - Dijo al retirar la tira completamente.
Xena solo se quedó mirando a Gabrielle y la cara de preocupación que esta ponía.
- OH, Xena no quería tirarte así las llaves.
- No te preocupes, ya esta curada, asi que...
Xena fue sorprendida, ya que Gabrielle dio un suave beso en la herida.
- ¿Mejor? - Preguntó Gabrielle.
- Mmm, si, un poco mejor gracias.
Xena pasó una mano por las piernas de Gabrielle, se miraron largo rato.
Xena se incorporó, quedando sentada.
- Acércate un poco mas - pidió, Gabrielle obedeció - un poco mas.
Xena se acercó al oído de Gabrielle.
- Vas a pagar por tu cometido - y le dio un suave beso en el cuello.
Gabrielle cerró los ojos y dio un leve gemido.
Xena metió la mano por debajo de la camiseta (de Gabrielle claro).
Sin romper el contacto, Xena se encontró encima de Gabrielle, estaba apoyando parte de
su peso en los brazos.
- ¿Estas segura? - Preguntó Xena.
- Ayer, estaba preparada, hoy... ¿tu que crees? Pues claro - diciendo esto, Gabrielle
abrió mas sus piernas para que Xena se acoplara a ella. Las dos absorbieron aire
sonoramente al contacto.
- Siento lo de las llaves.
- Shh - dijo antes de taparle la boca con un dedo - olvida eso, es agua pasada, vive
el presente - dijo suavemente - eh no vale - se quejo al ver que ya no tenía camisa.
- ¿A no?
- No.
- ¿Y cúal es mi castigo?
- ¿Último deseo?
- Conocer a Ned Flanders - dijo con una sonrisa.
- Pero si es un dibujo animado.
- Si, pero si es diminutivos me encantan.
- ¿A si?
- Si.
- ¿Y por qué?
- Porque.... ¿celosa?
- ¿De un dibujo animado?
- Si.
- No, dime que tiene él que no tenga yo - amenazó Xena. Gabrielle se limitó a mirar la
entrepierna de Xena - OH, golpe bajo - se quejó - pero eso tiene arreglo.
- ¿A si? ¿cómo?
Xena le dió un profundo beso mientras que con una mano, bajaba desde el cuello hacia el
botón de los vaqueros, lo desabrochó.
Gabrielle, ahora, con la parte de arriba al descubierto y los pantalones medio bajados.
Xena sonrió maliciosamente.
- ¿Qué vas ha hacer?
- A falta de palo, buenas son... bueno ya lo veras.
Xena quitó el sujetador a Gabrielle, dejando ver sus bien torneados y redondeados pechos.
Xena les dió suaves besos y mordiscos, Gabrielle se volvía loca de placer.
Xena, fue bajando con suaves besos hasta llegar al ombligo, rato después, miró a
Gabrielle y se acercó a su oído.
- A cada minuto que pasa eres mas hermosa.
Gabrielle giró su cabeza con una sonrisa y le dió un beso.
Sin cortar el delicioso contacto, Xena fue quitando la ropa interior de ambas,
introdujo dos dedos en el interior de Gabrielle, esta, rompió el beso con un gemido.
- ¡¡XENA!!
- Shh, subo enseguida - sonrió y siguió bajando.
Xena llegó a la zona deseada, separó los muslos e introdujo la cabeza entre ellos.
Jugando con su lengua en el interior, hizo que Gabrielle llegara cerca del orgasmo.
Xena al ver la respiración jadeante, con la mano acabó por llevarla al placer, mientras
que con un beso, enmudecía los gemidos de Gabrielle.
Xena se puso a un lado de Gabrielle, mientras recuperaba el ritmo de su respiración y
corazón.
Cuando estuvo tranquila, se juntó mas a Xena, pero cuando llegó a estar junto a ella,
un ruido parecido a un gruñido de perro, les hizo abrir los ojos de golpe.
- ¿Qué ha sido ese ruido? - preguntó Xena.
- Pues... - Fue interrumpida por otro sonido.
Las dos mujeres miraron rápidamente a la barriga de Gabrielle.
Xena se llenó de carcajadas mientras Gabrielle se sonrojaba y tapaba con la manta.
- Cállate, es normal - puso como excusa.
- Yo no he dicho nada - Se siguió riendo Xena.
- Para de reírte o no me volverás a ver - amenazó.
Automáticamente Xena se puso seria y se acercó a Gabrielle.
- Vamos, es gracioso, bueno es lo que me ha parecido a mi.
- Pues para a mi, no es nada gracioso.
El ruido se volvió a repetir, Xena intentaba no reírse.
- Ahora vengo - Dijo Xena.
- ¿A dónde vas?
- Tranquila solo voy a la ducha, no tardo - le dio un beso.
- OK - se dió media vuelta para descansar.
Cuando Xena salió del cuarto de baño, llamó al servicio de habitaciones pidiendo una
gran comida.
Media hora después el servicio de habitaciones llamó a la puerta, justo cuando Xena se
disponía a preparar la mesa.
Xena abrió la puerta y los dejo pasar, firmó y se fueron.
Miró la comida y luego a la figura durmiente.br>
Se dirigió a la cama y gateó por ella hasta llegar a Gabrielle.
- Gabrielle, despierta, la comida esta lista - susurró.
- HUM, un poco mas - murmuró adormilada.
Xena se rió, le dio un leve beso, cuando se disponía a retirar, se vió sorprendida, ya
que Gabrielle la tenia agarrada con sus fuertes brazos.
- No te atrevas a separarte de mi, ni un segundo mas - dijo Gabrielle en tono de orden
y súplica.
- Nunca mi amor - dió un beso, que Gabrielle se encargó de profundizar - anda, ven,
tengo una sorpresa para ti.
Se levantaron y fueron hacia la mesa.
- Un banquete a medida de mi reina - dijo haciendo una reverencia.
- Ya vale, princesa pero este banquete no es solo para mi ¿no?
- Mujer, se que tienes un apetito insaciable, pero no creo que sea para tanto.
- JA JA, que graciosa.
- Mucho, bueno, yo muero de hambre, no se tu, pero yo voy a empezar - se acercó a
Gabrielle y le dió un beso en la frente - buen provecho amor.
Comieron entre besos, miradas, sonrisas...
Cuando acabaron las vacaciones...
- Mi amor nos tenemos que separar - dijo Gabrielle llorando y abrazándola.
- No tiene el por qué, yo he acabado mis estudios, tengo el diploma y puedo montar un
negocio en cualquier lugar - dijo con una sonrisa en la cara.
- ¿En serio? Entonces te puedes venir conmigo.
- Claro, solo que tendré que irme mas tarde para coger las cosas que necesite.
- ¿Si te acompaño no pasara nada?
- Claro que no, anda sube a tu coche que yo te sigo con el mío - le guiñó un ojo.
Se dieron un beso y se fueron de camino.
Cuando llegaron a casa de Gabrielle, la presentó como una amiga.
A los 2 meses, Xena se fue a su casa a coger las cosas necesarias, se despidió de su
familia y volvió a casa de Gabrielle.
Unos cuantos meses mas tarde...
Xena y Gabrielle se fueron a vivir juntas.
Fueron felices y comieron perdices
Fin
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Nota: depende de las criticas de esta historia la continuo o no, pero como es
mia supongo que haré lo q me de la gana XD anda, espero que os haya gustado, besos a
tod@s
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