Kaliv cayó con las manos en sus recientes heridas.
-¿Estás bien?- preguntó Marcus al notar el charco de sangre que se formaba en la
alfombra de la habitación de Clare.
-Sss... si- respondió levantándose del piso- ¡Clare! Despierta- dijo comprobando que
aun respiraba- Por favor, Clare, despierta- la detective abrió los ojos de súbito
aferrándose al cuerpo que tenía más cerca- Está bien, está bien, Clare ya pasó.
-Estás herida- dijo Clare aferrándose más a Kaliv.
-Ya sanará.
El florero sobre la cómoda reventó de súbito helándoles la sangre a los tres, Kaliv se
lanzó del otro lado de la cama con Clare en brazos protegiéndola del nuevo ataque.
-¡Salgan de aquí!
-No van a dejarnos en paz ¿Verdad?- preguntó Clare recuperando el aliento.
-Ustedes vieron algo que se supone no debieron ver- dijo Kaliv recargándose en la pared.
-¿Qué cosa?- preguntó Marcus.
-A mí- contestó Kaliv sentándose en el piso, bajo la mirada de desconcierto de los
detectives.
-¡Kal la tenemos!- gritó Richard desde las escaleras.
-Quédate con ella- ordenó al joven.
-No me quedaré aquí- dijo Clare siguiendo a Kaliv.
La vista de la ciudad era impresionante, sin embargo Kaliv ignoró por completo el
paisaje concentrándose únicamente en la mujer que estaba arrodillada en el piso
relamiendo con ansia la sangre de sus labios.
-Sabe tan bien- pronunció Iveth levantándose del piso y safándose de Kenneth- Casi tan
bien como tú- dijo remarcando la última palabra muy cerca de los labios de Kaliv, una
ira incontrolable invadió a Clare.
-¿Para quién trabajan ahora?- Preguntó Kaliv con la mirada impaciente clavada en la
pelirroja.
-Pare quien pague mejor, ya lo sabes- contestó metiendo las manos en la chaqueta de
piel- Supera la cantidad y Hades y yo estará a tus servicios...- miró con detenimiento a
Kaliv- Aunque tú y yo podemos llegar a un acuerdo- la voz de Iveth sonaba como el
ronroneo de un gato sobre el oído de Kaliv, Clare apuntaba con el arma a la cabeza de
Iveth- ¿Puedes pedirle que baje eso? Me pone nerviosa- musitó con una sonrisa que dejó
ver sus colmillos.
-Te daré el doble si me dices dónde está Owel- Iveth suspiró con decepción.
-Preferiría otra cosa de ti, pero acepto. Esta noche; sabes dónde encontrarnos- caminó
a la orilla del edificio lanzándole una mirada lasciva a Kaliv y otra de burla a Clare.
La mañana avanzaba lentamente, Greg entró a la morgue empujando una camilla.
-Dios- dijo al reconocer las voces de sus compañeros cantando "mil botellas de cerveza
en la pared".
-No le digas al jefe- pidió Phill, un anciano afroamericano de mirada infantil- Es que
esta es la única forma en la que podemos quitarnos ese olor y olvidar.
-Van a despedirnos- respondió con molestia fingida.
-No pueden- contestó Raúl- porque ¡Somos los mejores!- gritó alzando las manos.
-Somos los únicos- corrigió Phill posando su vista en el cadáver en el que estaba
trabajando- Todas las mañanas es lo mismo- comenzó a decir- Debemos abrir un montón de
cadáveres de niños tontos que no saben controlar lo que consumen- Phill levantó el brazo
del joven en la plancha- ¡Sobredosis! ¡Qué novedad!- Greg y Raúl pusieron el cuerpo
envuelto en la bolsa de plástico en el refrigerador, preparándose para el discurso
antidrogas de Phill- Primero se solidifica la sangre, después se les contrae el
estomógo, los pulmones se deshacen y por último... la cabeza revienta.
-Phill eso no pasa cuando se drogan- dijo Raúl.
-Pues debería, así ya no habría tanto trabajo, sólo veríamos los cuerpos he
inmediatamente sabríamos que fue- Greg movió la cabeza afirmativamente.
-¡Policía!- dijo el chico de limpieza.
-Mier... da- dijeron los tres apresurándose a esconder las botellas de alcohol en un
refrigerador ocupado por una anciana.
-Buenos... días- dijo el detective comprobando la hora en su reloj- Soy el detective
Reese Morris- Phill comenzó a reírse- ¿Hay algo gracioso con mi nombre?- preguntó
molesto.
-Nop- respondió Phill poniéndose en firmes.
-¿Qué es ese olor?- preguntó a Phill.
-Cloroformo- respondió en el acto.
-No sabía que el cloroformo oliera a cerveza- dijo inspeccionando el lugar- Pasando a
otra cosa, vine a ver los resultados de la autopsia de los empresarios...
-¿Los del taxi en el lago?- interrumpió Phill.
-Sí, ellos.
-Sígame- pidió al detective.
Erasmus miraba la espada tendida sobre su escritorio, la examinaba detenidamente, la
inscripción en la hoja era ya bastante ilegible.
La puerta se abrió de golpe dando paso a una ráfaga de balas.
-Eso es por la chamarra- dijo Iveth entrando seguida de Hades- El resto fue por no
decirme que Kaliv estaba ahí.
-¿Y?- preguntó Erasmus.
-Sabes que no me meto con ella.
-¿Qué será lo que tiene Kaliv, que la hace tan... temible?- Iveth hizo una mueca al
reconocer la voz de Owel- ¿Serán sus ojos, será su voz o será esta cosa?- dijo tomando
la espada- Me imagino que son sus ojos.
-¿Estás seguro de que esto funcionará?- preguntó Erasmus cerrando las persianas de su
oficina.
-Justo ayer conseguí un voluntario, si no me equivoco tendremos noticias de él muy
pronto- dijo sentándose en el lugar de Erasmus- Una gota de sangre, es todo lo que se
necesita.
-Victor Johan Smith- dijo Greg poniéndose los guantes de látex y colocando el cuerpo
sobre la plancha de trabajo.
-Interesante- dijo Raúl viendo el grado de descomposición del cadáver.
-¿Qué rayos le pasó?- La piel estaba casi transparente, haciendo que las venas se vieran
con gran facilidad; ambos miraron con asco la mordida del cuello- Un poco más y la
arrancan la cabeza, cuando fui por él no estaba así- comentó Greg- Las manos las tenía
cerradas- un leve temor se notó en su voz. Recordó lo sucedido un mes atrás; todos los
días los cuerpos hallados en la bodega y las construcciones amanecían en diferentes
posiciones o en diferentes lugares, Phill vio como una joven salía del cajón y buscaba
los cuerpos más recientes para alimentarse, desde ese día se volvió imposible que Phill
estuviera sobrio- Muy bien- dijo Greg intentando despejarse- A trabajar.
Clare miraba su cuerpo en el espejo de la habitación, era casi imposible creer que ahí
había una herida, Marcus tocó la puerta preguntándole si estaba segura de ir al trabajo,
a lo que Clare respondió con un sonoro "Sí". Habían pensado en las múltiples preguntas a
las que tendría que enfrentarse, consiguiendo así convencer aun más a Clare, adoraba los
retos. Se vistió de vuelta, intentando verse casual, acomodó el arma en la parte derecha
del cuerpo y la placa en el saco, salió después de recibir la acostumbrada bendición de
su madre aderezada con un beso en la frente.
-¡Adivinen quién está de regreso!- dijo Marcus por la radio, e inmediatamente comenzaron
a llover los saludos y felicitaciones de sus compañeros- Te adoran- dijo en voz baja.
-Oigan chicos- dijo la detective Sally Robinson por radio- Williams fue nombrado
sargento- Clare y Marcus se miraron- Quiere verlos.
-¡Diablos!- gritó Marcus.
Ambos entraron en el edificio, saludando a sus compañeros, el sargento Williams los
esperaba en la entrada de homicidios, con una expresión de triunfo en el rostro, Marcus
se sentía tentado a quitarle esa estúpida mueca de la cara a golpes, por otro lado Clare
se sentía mejor con el nuevo reto.
-Buenas tardes- dijo Williams- No sé si tienen reloj pero en el mío ya pasan de las dos
de la tarde y su horario de entrada es a las siete de la mañana.
-De todos los policías en este país, tenía que ser este imbécil- murmuró Marcus. Cuatro
años antes Marcus había encontrado a su ex esposa con Williams en su habitación, Nicole
alegó abandono del hogar, ganando así una pensión del treinta y cinco porciento del
salario de Marcus.
-He revisado su expediente, y es bastante impresionante- dijo cerrando las persianas de
su oficina- A partir de hoy, se encargarán de casos menores; la interpol nos ha ordenado
cerrar su caso, asi que no podrán decir una sola palabra acerca de esto, el gobierno los
indemnizará con una cantidad razonable, por las molestias- la expresión de odio de
Marcus cambió por una de sorpresa- Este es su nuevo caso- dijo entregándoles una carpeta-
Que tengan un buen día.
-Clare, tienes una llamada- dijo Marge; Clare tomó el teléfono y antes de poder decir
nada, escuchó el cordial saludo de un hombre del otro lado de la línea que la distrajo
de todo lo demás.
-Mi nombre es Sean Berkley, hace un momento a usted y su compañero los acaban de
relegar de cierto caso...
-¿Cómo?
-Si les interesa resolverlo, los espero esta noche en Blvd. Saint Johnes, entre Phoenix
y Green, pregunte por mí- la llamada se cortó dejando a Clare completamente
desconcertada.
Clare llegó junto con Marcus al lugar indicado, se detuvieron frente a un club nocturno.
-Esto me da mala espina- dijo Marcus cerciorándose de que su arma estaba cargada y
bajando del auto, se acercaron a la puerta, Clare dio el nombre y entraron al lugar. Las
luces iluminaban aleatoriamente a todos los presentes que bailaban. Un espectáculo de
fuegos pirotécnicos y láser complementaban el ambiente.
-Buenas noches- dijo Sean levantándose de su asiento, dejando ver su altura- Son los
primeros en venir, la mayoría se dedica disfrutar de los diez mil dólares que les da el
gobierno.
-¿Usted...
-No, yo no aumenté sus ingresos de esa forma, ¿les importaría hablar en un lugar más
privado?- los detectives intercambiaron miradas y salieron de ahí junto con Sean. Justo
en ese momento una camioneta negra se estacionaba en un callejón. Tres sombras cruzaron
la calle; Kaliv se detuvo de súbito.
-Berkley- pensó- Cuídala por favor.
-A veces buena, a veces mala. Pero siempre ella- dijo Sean mirando a Kaliv cruzar la
calle. Clare se deleitó con cada una de sus formas, sin duda una imagen que podría ver
por siempre.
-¿Qué es todo esto?- preguntó Marcus con enfado.
-Están aquí por respuestas.
-Si- respondió Clare con la mirada clavada en la puerta por la que había entrado Kaliv.
-Una guerra se está librando entre guardianes y vampiros, cuando uno de ellos gane,
adivinen quiénes son los siguientes.
-Nosotros- dijo Clare mirando a Sean a los ojos.
-Desde hace tiempo pequeños grupos de mortales pelean contra ambos en diferentes campos:
economía, política, religión, etcétera, evitando una confrontación más directa. Pero
hace exactamente un mes se desató el infierno. No hay mejor venganza para los vampiros
que usar a sus enemigos como ejército propio.
-Se multiplican.
-A una velocidad alarmante.
-¿Qué tiene que ver Kaliv en todo esto?
-Imaginen el poder del cielo y el infierno concentrado en una sola persona. Ahora, si
esa persona decide pelear al lado de Owel- Sean movió la cabeza negativamente- Sería
nuestro fin.
Hades contaba el dinero sonriendo exageradamente.
-Me encanta esa mirada cuando te desesperas- dijo Iveth mirando a Kaliv con deseo- Esa
detective tiene algo, ¿verdad?
-Está completo- dijo Hades con su voz cavernosa.
-Por eso me encantas- dijo Iveth acercándose al dinero- Porque cumples tu palabra. Esta
mañana recibí dos ofertas bastante irresistibles, claro que tú y yo tenemos un trato: No
me tocas y no te toco. Te regreso esto.
-Exactamente qué clase de trato hiciste- preguntó Kaliv tomando su espada y preparándose
para lo peor.
-No pienso hacer todo por ellos, si te quieren que te atrapen. Owel está afuera.
-¿Te pagaron por matarme?
-Mmmm... No, me pagaron para entretenerte. Sin rencores- dijo abriendo la puerta para
que entraran los hombres de Owel.
-Siempre tiene que ser a la mala- suspiró Kaliv.
Dos vampiros volaron sobre la pista de baile, golpeando contra la pared, Kaliv peleaba
con furia, al igual que Kenneth. Ann corría con le dinero que le arrebató a Hades.
-¡Kal!- gritó lanzando la maleta al aire, Kaliv la partió en dos. Toda la gente corría
hacia la salida entre la lluvia de balas y dinero. Marcus y Clare salieron del auto con
las armas en mano. La morena peleaba contra el hombresote de la entrada, que la hirió en
un brazo, apenas pudo contemplar su logro cuando cayó muerto a los pies de Kaliv.
-¡Pide refuerzos!- gritó Clare a Marcus, no había emprendió la carrera al auto cuando
dos helicópteros pasaron sobre ellos. Kaliv, Ann y Kenneth detuvieron su carrera hacia
el callejón topándose con Owel que los miraba desde un edificio.
-Esto es antideportivo- se quejó Kenneth al sentir una pistola sobre su cabeza, decenas
de laceres apuntaban a los tres, Owel sonrió victorioso y ordenó abrir fuego, Kenneth y
Ann usaron a sus captores como escudo, llegando con facilidad a la camioneta donde
Richard los esperaba, Kaliv se lanzó a proteger a Clare de Iveth.
-¿Dónde está Kaliv?- preguntó Ann a Sean entrando junto con Marcus. Los helicópteros le
indicaron su ubicación.
Kaliv e Iveth esquivaron las balas que disparaban desde los helicópteros.
-La quiero viva- ordenó Owel- Richard luchaba por perder a los que los seguían cuando la
tripulación junto con los helicópteros caían sobre el auto de atrás. Iveth se detuvo en
la azotea del edificio de economía, sujetando Clare del cuello.
-¿Quieres que la deje?- preguntó con malicia poniendo a Clare sobre el vacío. Kaliv vio
una sombra en el edificio detrás de Iveth, por la forma en que se detuvo adivinó que era
Armand con un rifle, Kaliv se encontraba bastante lejos, lo que hacía más peligrosa la
situación. Armand cargó el arma haciendo el menor ruido posible; Clare ya no podía
respirar, la fuerza de esa mujer era impresionante. Iveth se deleitaba con la expresión
de dolor de la detective, cuando una bala le atravesó el brazo. La mano de Iveth se
abrió dejando caer a Clare al vacío, Kaliv sintió como si su corazón se licuara, sin
pensarlo se abalanzó hacia el piso en forma diagonal para alcanzar a Clare, estaba
apenas a dos metros del suelo cuando la atrapó. Armand salió de ahí para ayudar a
Richard.
-¡Malditos!- chilló Iveth mirando a todos lados sin encontrar a nadie.
Kaliv voló lo más lejos que pudo, dejó a Clare que seguía sin abrir los ojos en el
techo de una casa.
-¿Estás bien?
-Perfectamente- dijo Clare pasando las manos por su cuerpo y comprobando que todo
estuviera en su lugar.
-Qué susto- suspiró relajándose por completo y abrazando a Clare. La respiración se le
detuvo, sentía frío el brazo derecho, instintivamente cubrió a Clare con su cuerpo, miró
hacia atrás encontradose de nuevo con una Iveth muy bien armada. Los ojos se le abrieron
como platos al darse cuenta de que ahora si iba en serio, se lanzó con Clare en brazos,
giró bruscamente hacia la derecha sintiendo algo muy parecido a un cuchillo pasando
junto a su mejilla izquierda, agradeció mil veces que la puntería no fuera una cualidad
en Iveth, sacándole ventaja, pronto Clare sacó su arma y mirando sobre le hombro
izquierdo de Kaliv comenzó a dispararle a la pelirroja, acertando varias veces. Iveth
lanzó un cuchillo, Kaliv se aferró más Clare a punto de impactarse con la ventana de un
edificio, cayeron sobre un escritorio -Sácalo- pidió Kaliv; Clare tomó el mango del
cuchillo y de un solo tirón lo sacó, Kaliv gritó de dolor e inmediatamente se levantó-
¡Corre!- gritó al sentir a Iveth cerca, las dos salieron corriendo de la oficina en la
que habían caído, buscando una salida- ¡Por ahí!- dijo indicando las escaleras.
-¿Arriba o abajo?- preguntó Clare.
-¡Abajo!- respondió Kaliv esquivando una bala que rebotó en el pasa manos. Salieron a la
calle y se alejaron corriendo de ahí.
Greg pensaba en Phill con cierta preocupación, lo sucedido semanas antes le había
afectado, decidió intercambiar su lugar con él para la guardia de esa noche, Raúl se
quedó acompañando a Greg. Ambos cenaban sobre una de las mesas de trabajo mientras veían
televisión, Greg no era fanático de los infomerciales así que ignoraba por completo la
televisión. Un golpe sordo lo sacó de su ensimismamiento pidiéndole a Raúl que bajara el
volumen.
-¿Escuchaste eso?- le preguntó a su compañero.
-¿Qué cosa?
-¡Eso!- dijo levantándose de su asiento.
-Deben ser los de mantenimiento- dijo Raúl con voz temblorosa. Greg se acercó a la
puerta, de nuevo ese sonido, el carrito de limpieza se encontraba en el pasillo junto a
la puerta del pabellón. Tragó saliva con dificultad y se acercó a la puerta, Raúl lo
seguía de cerca, el ritmo cardíaco se les había acelerado a tal grado que cada latido
de su corazón dolía. Greg abrió la puerta y encendió la luz- ¡Santa madre de Dios!- dijo
chocando con una visión que no los dejaría por el resto de sus vidas.
Iveth revisaba el campanario en el que había visto entrar a Kaliv junto con la detective,
se acercó a las orillas comprobando una vez más que no estaban ahí, un relámpago iluminó
el lugar Iveth maldijo por lo bajo y salió de ahí. Clare respiró aliviada dándose cuenta
de que estaba sobre la morena que no decía una palabra.
-Lo siento- dijo sentándose en la viga que sostenía la campana más grande. Kaliv comenzó
a reír.
-Jamás pensé que terminaría escondida en un lugar como este- dijo sentándose junto a
Clare.
-¿Esto es lo que hacen tú y tus hermanos para desaburrirse?
-A veces.
-No parecen hermanos, es decir no te pareces a ellos.
-Lo único que comparto con ellos es el apellido y un poco de mi madre. Ella... era
guardiana, mi padre era un demonio- Clare creyó haber escuchado mal- Owel mató a mi
padre, el reverendo Owel- corrigió- La persiguió durante meses, hasta que llegó a
Inglaterra, ahí conoció a Louis Evans, era un señor feudal, él la protegió como nadie.
Aceptó su embarazo sin hacer preguntas, fue un gran hombre, la noche en que Armand nació,
Owel había preparado un ejército, yo tenía doce años; algo me impedía quedarme a esperar,
así que me escabullí entre las tropas- Kaliv suspiró- Una flecha pasó el campo entero,
atravesando su armadura- las imágenes se agolparon en su cabeza, Kaliv cerró los ojos,
nunca había hablado de eso con nadie. Recordó la mirada de Owel, los soldados peleando
alrededor de ella y del cuerpo de Louis- Matarnos se convirtió en una obsesión para él,
recurrió a mil cosas para mantenerse con vida, se convirtió en uno de los primeros
vampiros. Desde entonces hemos huído de país en país. América parecía un lugar mágico,
nuestra esperanza, pero como vez esto es un desmadre. Creo que Berkley ya les dijo- Otro
relámpago iluminó el lugar, dando paso a una tormenta.
-¡Qué noche!- gritó Richard con entusiasmo dejándose caer sobre el sofá de su sótano.
Marcus miró el lugar como si en cualquier momento fuera a derrumbarse, por otro lado el
resto del grupo se relajó en las sillas y los sillones; después de mirarse un momento
se dedicaron a curarse las heridas y revisar sus armas.
-¿Dónde estarán?- se quejó Marcus- ¿Creen que las hayan atrapado?
-A Kal, eso es imposible, nadie la atrapa, a menos que sea parte de su plan- dijo Sean-
¡Auch! Eso duele.
-Lo siento- dijo Ann cortando el hilo de la herida- Ya llegarán.
Habían pasado dos horas desde que Iveth desistió en su búsqueda, de vez en cuando un
helicóptero sobrevolaba cerca de la iglesia donde Kaliv y Clare se escondían. El sonido
de la lluvia y el olor del agua saturaban sus sentidos, Clare tenía la espalda contra el
pecho de Kaliv que la abrazaba por la cintura.
-Salgamos de aquí- sugirió la morena cuando la lluvia comenzaba a disminuir, quedó
flotando en el aire con una leve sonrisa en el rostro, Clare tomó su mano sintiéndose
segura; lentamente comenzaron a bajar mirándose a los ojos, Kaliv llegó abajo
sosteniendo a la detective que no podía resistirse a la mujer que tenía enfrente. ¿Era
el eminente peligro que Kaliv representaba el que la arraigaba cada segundo más y más a
su corazón?
Alejando las dudas y los miedos Clare besó a Kaliv, dándose cuenta de cuanto ansiaba
esos labios, apenas se daban tiempo para respirar.
-Aquí no- dijo Kaliv sin dejar de besarla.
-¿Qué sugieres?- preguntó Clare consiente de adonde iba allegar aquello- Mi departamento.
-¿No estaba tu madre ahí?
-Se fue esta tarde.
El deseo de apoderó de Clare como nunca antes, quería saber qué tenía Kaliv que la hacía
sentir así, buscó sus labios en la oscuridad; ahí sobre esa cama Kaliv estaba dispuesta
a entregar lo más preciado: su vida.
Rápidamente se deshicieron de todo lo que estorbaba en un juego de caricias mutuas, un
rugido proveniente del cielo avisaba de la nueva tormenta, la habitación se iluminó con
los rayos azules, Clare posó su mano sobre el tatuaje, delineándolo con la yema de sus
dedos.
-Fe- dijo Kaliv tomando la mano de Clare.
Cada caricia se traducía en un juramento de amor eterno, dos almas, fundiéndose en una
sola, llegando más allá del placer, al éxtasis.
Iveth miraba la escena bajo la implacable tormenta.
-Creí que lo habías superado- dijo Owel sentándose junto a la pelirroja que luchaba
contra los sentimientos que comenzaban a traicionarla- Míralo de esta forma, no tendré
que matarte a ti para convencerla- Owel desapareció junto con un trueno.
-Te amo- murmuró Clare abrazando a Kaliv dispuesta a que el sueño las venciera.
Continuará...