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Dedicado a todos los que han leído y les ha gustado la historia.


THE ORIGIN

De Ackven

Capítulo IV

Sus ojos cafés recorrían la pantalla; una bocanada de humo cubrió la imagen de una mujer desnuda por segundos -No me importa que tus pulmones parezcan dos carbones, pero no quiero que jodas mi computadora- dijo a la mujer que tenía detrás- Asi que hazme el favor de fumar en otro lado y si vas a estar aquí apaga eso.

-Si papá- contestó con ironía tirando el cigarrillo al piso, miró a su amigo que estaba de espaldas concentrado en la computadora, su complexión robusta lo hacía verse ridículo mientras se sentaba a trabajar.
-Mierda- murmuró el hombre.
-¿Qué pasa?
-Nada- Con letras blancas apareció: "Deja de ver porno" miró con enojo la pantalla "Protocolo de Seguridad", dudó por un momento; presionó Enter "Hades, ¿lo aceptas?" - Si- dijo mientras presionaba aceptar, "Cargando"- Iveth, dame una cerveza- pidió a la mujer sentada detrás de él. La destapó con calma y empinó la botella; a travez del cristal ámbar vió los archivos de lo que sería su siguiente trabajo.

Hades mandó imprimir todos los documentos, una a una las hojas salían de la impresora, Iveth tomó una.

-¿Ahora nos desharemos de la policía?
-Solo dos- contestó acabándose la amarga bebida.


-¿Lista para salir?- preguntó Rose a Clare.
-Sip- ambas mujeres se miraron al escuchar fuertes gritos en el pasillo.
-¿Cómo que ha escapado?... ¡la dejé bajo tu custodia!
-Señor lo que pasa es que...
-Ya cállate, no quiero despedirte- el sargento entró en la habitación.
-Sargento, le suplico que no haga ruido, los pacientes necesitan descanso- Dijo suplicante la enfermera; Marcus vió a Clare mover los labios preguntando "¿qué pasó?", de igual forma respondió "Kaliv escapó" -¡Vincent!... ayuda a la detective, te veo en tres horas... aun no termino contigo- el sargento salió al borde de un colapso nervioso, no sabía que iba a hacer, miró su reloj que marcaba ya la una de la tarde. Las palabras de Owel resonaron en su cabeza "medianoche".


-¡No iré a ningun lado con ella!- gritaba Armand a Kenneth.
-¿Podrían dejar de pelear?- dijo Ann completamente enfadada- ¿Cómo quieren acabar con ese idota se estan peleando entre ustedes?
-Por si no te has dado cuenta, esto no tiene fin- susurró Richard al oido de Ann- Subamos a la camioneta, verás que se tranquilizan.
-Mejor hay que dejarlos aquí- Richard sonrió de buena gana, Ann tenía razón, cuando Kaliv y Armand peleaban era dificil hacer que se detuvieran.


-De vuelta a la acción- dijo optimista Marcus.
-Si- respondió Clare; dos enfermeros la subieron al auto de Marcus, la terde era soleada, Marcus hablaba acerca de lo molesto que resultaban las obras de vialidad que se estaban realizando.
-Debo levantarme una hora y media antes para poder llegar al trabajo.
-Es un mal necesario- dijo Clare- Cuando terminen, tendrás que levantarte media hora más tarde para llegar- dijo mirando por la ventanilla, veía a las personas caminando, los edificios, los autos y agradeció haber estado inconciente las casi tres semanas que pasó en el hospital, de otro modo habría muerto de deseperación, sonrió dentro de sí, el único momento que estuvo inconciente fue durante el traslado al hospital y cuando estuvo en el quirófano, despertaba en las noches al sentir a Kaliv entrar en la habitación, no decía nada, no abría los ojos; solo sentía su precencia tan imponente, aun se preguntaba cómo supo quien era ella.
-¿Ves lo que digo?- dijo Marcus- Avanzamos dos metros y nos detenemos, ¿Clare?
-Lo siento, no te escuché, ¿Qué decías?
-Nada.


Los cuatro hermanos se encontraban en la estancia de una lujosa casa, Kaliv estaba sentada en un sillón individual frente a Armand, a su izquierda estaban Kenneth y Ann. El reloj marcó las tres de la tarde, una lágrima se asomó bajo los lentes de Ann al ver el vacio del sillón frente a ella.

-Ya estoy harto- dijo Armand levantándose del sillón- ¿Cúanto más va a tardar?- se dirgió al minibar y tomó vino- Saben, esto me recuerda la vez que fui con Mary a Francia- Kaliv lo miró con enfado- A ella le gustaba el vino tinto, le gustaba bailar- se dirigió hacia Kaliv- Toma, te la íbamos a dar esa noche.
-Es suficiente- exclamó Kenneth.
-Vamos ábrela- dijo Armand ignorando el comentario de su hermano, Kaliv apartó la mirada- Espero que tengas algo que ponerte el sábado. ¡Rayos!- aventó la invitación- Lo olvidé... Mary está muerta por lo cual no habrá boda, y por culpa de quién- se sirvió más vino- Kal ¿Qué te sirvo?- dijo viendo la gaveta- ¿Qué quieres, vino, wisky, tequila, cianuro tal vez?
-Lamento lo de Mary, pero esa no es la forma...
-No, no, no, no, tú no puedes decir su nombre- miró a su hermana con detenimiento- ¿Qué te pasó en ese hombro? ¿Acaso te dispararon?- dijo sarcásticamente- Es una pena, un poco más a la derecha y...- chascó los dedos en el aire- ... problema resuelto, Kenneth estaría buscando venganza, bueno así es él, Ann seguiría su vida y yo estaría haciendo otra cosa sin Mary por supuesto.
-¿Qué es lo que quieres?- preguntó Kaliv con fastidio.
-Tu muerte, que te alejes de nosotros, no eres más que un problema.
-Bien- dijo terminante, se levantó del sillón con dificultad y caminó hacia él- Si es lo que quieres, ¿por qué no lo haces tú?- sacó la daga que tenía Armand bajo la chamarra- Toma, no pondré resistencia. Oye podrías conseguir algo de dinero si llevas mi cabeza a Owel ¿No crees?, y cuando te des cuenta estarán tras de ti- puso la daga sobre su pecho- ¿Qué esperas? Sólo empuja- todos estaban en silencio - Tengo una pregunta para ti hermanito, ¿Dónde estabas tú esa noche?
-¿Qué está ocurriendo?- todos menos Kaliv miraron hacia la fuente de esa profunda voz- Alexandra ven conmigo- Kaliv dejó la daga sobre la barra y salió de ahí.
-Imbécil- murmuró Ann a Armand.

La luz se filtraba por las cotinas de lino que adornaban las ventanas que como una escolta se erguían en todo el muro del pasillo, Kaliv caminaba detrás Orested, aun podía recordar la primera vez que caminó detrás de él, le sorprendió cúanto tiempo había pasado desde entonces.

-Quinientos años- dijo con calma el anciano- Es el tiempo que ha pasado.
-Si- fue lo único que atinó a decir -Richard dijo que necesitabas nuestra precencia.
-Se acercan tiempos difíciles, y no hay unidad entre los guardianes- Ambos se detuvieron frente a una puerta enorme de roble que lentamente se comenzó a abrir- Tu hermano te odia, no lo culpo pues el dolor nos vuelve ciegos. Tu sabes bastante de eso- dijo esbozando una sonrisa paternal, el anciano se sentó en un enorme sillón en medio de una biblioteca circular -Owel los está buscando.
-Lo sé
-Esta vez es diferente.
-¿A qué te refieres?
-El secreto que guardan desde hace siglos, él lo sabe y hará lo imposible por conseguirlo. Pensó que se extendía a todos los guardianes, por eso mató a tantos esa noche- la expresión de Kaliv se volvió sombría.
-¿Cómo lo supo?
-Me temo que alguien no define su lealtad- dio un largo suspiro- Hablé con Erasmus, y esta vez no tendrán el apoyo de la Guardia, el lugar se volvió un caos cuando mataron a todos esos guardianes. Es imperativo mantener en secreto nuestra existencia y tú no estás siguiendo nuestras reglas, tienes doce horas para salir de la ciudad, de lo contrario nosotros terminaremos el problema- Kaliv miró con sorpresa al hombre.
-¿De qué estás hablando?
-No nos arriesgaremos a perder a más gente, con trabajo somos un millón en el mundo entero y no por caprichos de Owel o tuyos vamos a desaparecer. Es hora de que ambos arreglen sus asuntos personalmente y no escondiéndose detrás de la Guardia. Nosotros no somos un virus como los vampiros, o un caso extraordinario como tú, existimos desde antes de que el tiempo fuera llamado como tal. Una guerra sería catastrófica para nuestra comunidad. Así que te doy última bendición como mentor y espero que salgas de aquí lo más pronto posible.

*****

"Son las cinco de la mañana, aun sigue lloviendo y la temperatura continua bajando". Marcus se movió en su cama, miró su radio-reloj: cinco y diez. Alargó su mano y la dejó caer como un martillo sobre el aparato. Se levantó pesadamente y caminó directo al baño. Miraba su reflejo en el espejo -Marcus colega, ya estás viejo- le dijo al reflejo que tenía delante de él. Su frustración lo mataba nunca en treinta años se le había escapado algun sospechoso.

Tomó una ducha rápida y salió directo al trabajo, miró con cierta tristesa el cielo matutino le desagradaba sobremanera los días nublados, sobretodo a mitad de abril; bajó del auto y entró en el departamento de policía. Subió por las escaleras, llegó al segundo piso y caminó através de la fila de escritorios que se hallaban en toda el área de homicidios, Marge estaba en su escritorio cerca de su oficina y la del sargento.

-¿Marge, estás bien?- la mujer no contestó la pregunta, Marcus sintió esa leve electricidad que indica que algo anda mal, se acercó a la oficina de su jefe, el forense se encontraba ahí, Marcus entró en la oficina sin decir nada; miró interrogante al forense.
-Greg, ¿Qué pasó?


Kaliv dio un largo bostezo, aun no podía creer que hubiese aceptado quedarse en casa de Richard, o al menos así llamaba él al sótano del edifico donde vivía, era bastante húmedo, con el toque especial del muchacho, tenía un verdadero desorden, los libros sobre la mesa, la comida en el escritorio y una televisión en blanco y negro, dos estantes de peliculas y libros separaban la sala-comedor del cuarto.

-No recuerdo, cúando fue la última vez que me embriagué tanto- dijo Richard entre bostezos.
-Ponte algo quieres- dijo Kaliv al muchacho que llevaba solamente una truza, cada hueso de su cuerpo era visible bajo la piel del joven, Richard encendió la televisión haciendo caso omiso de la orden de su amiga. Los dos estaban en la sala, Kaliv seguía recostada en el sillón, pensando en Clare y la plática con Orested, después de tantos años, los abandonaba- Hay algo más- pensó; Richard cambiaba de canales, más por costumbre que por necesidad- ¡Espera!- dijo Kaliv -Regresa el canal.
-¿Quién es?
-Es el tipo que me arrestó- Richard se levantó a abrir la puerta, dejando a Kaliv sola frente al televisor.
-¿Está todo bien?- preguntó al ver la cara de preocupación de su amiga.
-Está muerto.


-¡Buenos días! Hija- dijo Julia entrando a la habitación de Clare.
-Buenos días mamá- Clare se desperezó.
-¿Qué pasó con la contestadora?- perguntó Julia.
-Hummm... Se me cayó- Clare la había aventado el día anterior, el recibir un mensaje de Thomas diciéndole que tardaría en regresar a la ciudad, por razones de "trabajo"- Si claro- pensó, justo antes de que Thomas colgara pudo escuchar claramente a una mujer pidiendole que volviera a la cama.
-¿Cómo te sientes?
-Muy bien, ya casi no duele, solo si respiro- una leve risita salió de sus labios, he inmediatamente se convirtió en queja.
-Prepararé el desayuno y nada de intentos por salir- dijo Julia apuntandole con el dedo indice- Necesitas reposo- sin dar tiempo a un reproche Julia salió de la habitación; era una mujer chaparrita, con el pelo castaño claro y los ojos verdes iguales a los de Clare. Revisó el refrigerador y como se lo había imaginado... no tenía nada. Los minutos pasaban, Clare miraba el reloj. Julia salió del edificio, chocando con una mujer, que ignoró por completo a Julia. La mujer se dirigió decidida al elevador.
-Wow, que rápida- pensó Clare al escuchar que cerraban la puerta.


-¿Qué demonios estás haciendo aquí?- preguntó Marcus saliendo del departamento de policia.
-Necesito hablar contigo.
-La última vez que hablé contigo me dejaste tirado en el hospital, y no tengo tiempo, mi jefe fue asesinado anoche.
-Se quién lo mató- Kaliv estudió la expresión del detective- El mismo hombre que hirió a tu compañera. Clare está en peligro, al igual que tú.


-¡Maldita perra!- gritó la mujer al sentir un proyectil atravesarle el pecho, soltó a Clare que cayó al piso, con la pistola aun en mano, se giró y disparó tres veces a la mujer. Clare aprovechó para usar el radio.
-Marcus, por favor ayudame... alguien quiere matarme.
-Lo iba a hacer rápido, pero has conseguido enfadarme- la mujer se acercó a Clare- Voy a disfrutar esto- la levantó con una sola mano, sintió como dos navajas se le incrustaban en el cuello, soltó el arma; el tiempo se hizo lento, no podía respirar, se quedó tendida en la cama, con la vista fija en la nada, Marcus entró disparándole a la atacante, que salió por la ventana.
-Clare- dijo Marcus alarmado- Una ambulancia, necesito una ambulancia en...
-No - dijo Kaliv entrando rapidamente en la habitación, revisó la herida, estaba bastante profunda, tocó la mordida del cuello y una luz azul iluminó el espacio entre su mano y el cuello, esta se cerró, hizo lo mismo con el costado, Kaliv cayó al piso, las heridas que tenía Clare ahora estaban en su cuerpo.

Continuará...


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