Con tonos naranjas y rosas se erguía el amanecer, mostrando su magnificencia a todo
aquel que se atreviera a mirar. Kaliv se hallaba sentada en la ventana de su
departamento, comtemplando la escena.
Caminó hacia el baño, dispuesta a tomar una ducha; se deshizo lentamente de sus prendas,
su cuerpo perfectamente labrado reflejaba el sol, un tatuaje surcaba su brazo izquierdo.
Dejó que el chorro de agua fría cayera sobre su cuerpo entero, cerró los ojos para que
el agua vagara libremente sobre su cara. Dos hombres se encontraban en la entrada del
edificio, subieron hacia el último piso, "F3" leyó el más grande, hizo la seña a su
compañero para entrar. Kaliv escuchó girar el picaporte de la entrada y salió
rapidamente del baño; los hombres estaban en la sala, Kaliv los miraba desde la alcoba,
uno de ellos fue a la cocina, mientras el otro se dirigía al estudio, caminó a la sala
y tomó la espada.
-¡No está!- dijo a su compañero al ver la habitación vacia.
-Escucha- ordenó el otro cuando se acercaron al baño- Aquí está- abrió lentamente la
puerta y disparo hacia la bañera, abrió la cortina, sin encontrar a nadie -¿Dónde...
-una gota de agua le cayó en cabeza, con el estómago en la garganta giró la cabeza hacia
arriba y vió a Kaliv en el techo del baño, con el cabello completamente mojado, una
sonrisa maliciosa se dibujo en el rostro del hombre y disparó al techo mientras salía
del baño, giró para salir de allí chocando con una figura bastante alta.
-¿Ya se van?-dijo Kaliv en tono de burla, una bala cruzó la sala, incrustandose en la
cara del hombre.
-Es mía- chilló una mujer pelirroja, que entró por la ventana con una escopeta en la
mano, corto cartucho y apuntó a Kaliv, se cubrió de las balas en el estudio, cuando
escuchó el incunfundible sonido de una espada cortando el aire, la escopeta dio contra
el piso disparándose sola, Kaliv se asomó para ver lo que había pasado.
-Rayos- dijo al ver a tres personas detrás del cuerpo decapitado de la mujer, escuchó a
uno caminar hacia donde estaba- Perfecto- murmuró irónicamente, desenvainó la espada
lentamente, el hombre pasó de largo- Aquí estoy- inmediatamente todos se avalanzaron
contra ella, desvió la espada de uno de ellos haciendo que atravesara a otro de sus
adversarios, tres balas pasaron sobre su cabeza, dándole a los demás; cuando entraban
unos, otros los mataban.
-Jake Mate- dijo Marcus mientras tiraba al rey- Clare, ¿me estás dejando ganar?-
preguntó Marcus.
-No, la verdad has mejorado bastante- respondió Clare mientras miraba su derrota- Jamas
había sentido tantas ganas de trabajar.
-Ya lo creo, aun me sorprende que sigas aquí.
-¿Qué quieres decir?
-Clare tú nunca te quedas sin hacer nada- Clare sonrió ante el comentario, la puerta se
abrió bruscamente
-Señor, hay un tiroteo en un edificio en el centro.
-Gracias Mike- dijo Marcus al muchacho- Debo irme, regreso al rato.
-Quiero la revancha- gritó Clare a su amigo que desapareció tras la puerta, encendió la
televisión, cambiando los canales, nunca había nada interesante a esas horas, se quedó
mirando un infomercial de aspiradoras deseando con toda su alma salir de ahí.
La policía llegó al edificio, se podían escuchar los balazos a mas de dos cuadras de
distancia, Marcus estaba con el sargento.
-¡No podemos entrar!- gritaba el sargento por el radio- ¡Necesitamos a la unidad
especial!... son unos idiotas- Marcus escuchaba a su jefe, generalmente en esas
situaciones todos se convertian en idiotas para el sargento. Varios pedazos de vidrio
cayeron sobre el pavimento, Kaliv seguía peleando, visiblemente era una batalla de todos
contra todos, con un objetivo en común: matarla.
-¿Qué haremos señor?
-Esperar a la unidad hasta que llegue y todos se maten o entrar de una vez- "de nuevo
esa mirada" pensó Marcus.
Tres unidades se acercaron al edificio, el sargento iba al frente, Marcus entró por la
parte de atrás con diez hombres, subieron las escaleras, visiblemente asustados. Se
podían escuchar los disparos, Marcus ordenó a los residentes que entraran en sus
departamentos. El sargento subió por el asensor y Marcus por las escaleras, extrañaba a
Clare, su sexto sentido les habia servido muchas veces pero ahora no estaba- Muy bien
caballeros, tengan cuidado, los necesitamos vivos- una bala pasó junto al hombro de
Marcus- Es aquí- el sargento se encontraba del otro lado.
-¡Alto todo el mundo, arrojen sus armas al piso!- gritó el sargento, todos se detuvieron
Kaliv tenía la punta de la espada en el cuello de uno de sus atacantes.
-¿Tú?- gritaron ambos al reconocer a Kaliv. Todos se separaron lentamente, el hombre
que tenía Kaliv caminó hacia atrás los policias entraron lentamente apuntando a todos
los que estaban ahí- Tira la espada- Kaliv obedeció.
-¿Qué es tan gracioso?- preguntó el sargento enfadado.
-Tú- dijo el hombre, al tiempo que sacaba una pistola y disparaba al sargento, Kaliv
saltó hacia el frente quitándole el arma al sargento. Los tres cayeron al piso, ante la
mirada atónita de los que estaban ahí, inmediatamente todos comenzaron a disparar.
Marcus sacó al sargento y a Kaliv del departamento.
-¡Una ambulancia!- gritó el sargento por la radio.
-Estoy bien- dijo Kaliv levantándose del piso y entrando de nuevo en el departamento
seguida de Marcus, todos habían huído, Kaliv tomó la espada y comenzó a revisar los
cuerpos se detuvo frente al que había intentado matar al sargento, giró la espada con
una mano y la clavó en el hombre.
-¿Qué rayos fue eso?- gritó Marcus.
-Un seguro- dijo Kaliv mientras hacia lo mismo con otro. Marcus sólo se quedó mirando a
la mujer, tenía una playera azul sin mangas, estaba descalza. Las plantas de los pies
las tenía ensangrentadas al igual que su brazo izquierdo, el pantalón era negro con
manchas de sangre por todos lados. Los policias que habían sobrevivido salieron del
departamento.
-Necesitas un médico- Kaliv sonrió a Marcus.
-Si- dijo sentándose en el sillón- ¿No vas a arrestarme?- preguntó al sargento que
acababa de entrar.
-No lo sé- Kaliv sonrió. Desde el otro lado de la calle estaban siendo observados a
través de una mira- ¿Quíenes eran?
-Vampiros- contestó Marcus. Kaliv se levantó con la mano en el hombro herido, caminó
junto a la ventana escuchando al sargento decir una y otra vez que los vampiros no
existían.
-Silencio- ordenó Kaliv, cerró los ojos dio un paso hacia atrás y estiró la mano. El
sargento estaba impactado, la mujer abrió la mano con dificultad. Había atrapado una
bala. Imediatamente ordenó que revisaran la zona.
-Siempre si- dijo Kaliv viendo su mano quemada por la fuerza de la bala- No me vendría
mal un médico.
El sargento estaba en su oficina recibiendo el sermón del alcalde por entrar sin la
unidad especial, Marcus se encontraba en el hospital contándole su aventura a Clare, y
Kaliv se estaba en un consultorio con el brazo vendado al igual que la mano, tenía una
expresión de odio en el rostro.
-¡Eso duele!- dijo con la mandíbula apretada.
-Falta poco- dijo con calma el médico, mientras ponía un pedazo de vidrio ensangrentado
en una bandeja metálica. Kaliv hizo una nota mental jurándose a si misma ponerse zapatos
antes de hacer otra cosa- Ya está- dijo el anciano.
-¿Qué va a hacer?- preguntó con miedo.
-Desinfectar, ¿que más?- contestó el anciano con un algodón bañado en alcohol.
-¿Qué fue eso?- preguntó Clare al escuchar un grito, Marcus se encogió de hombros.
-Lo voy a...- Kaliv volvió a gritar, hubiera preferido que le dejaran todo como estaba.
-Listo- dijo el anciano mirando con autosuficiencia su labor- Ahora falta revisar ese
hombro- Kaliv se desmayó al ver el escalpelo. Despertó dos horas después en una cama
sintiendose mareada, un niño se quedó mirándola, Kaliv sonrió al pequeño que se acercó.
-A mi también me dolió- dijo mostrándole su brazito.
-¿Qué te pasó?
-Estaba jugando con mi hermana y me caí- caminó cerca de una mesa- Te dispararon
¿Verdad?
-¿Cómo...- Junto a la cama estaba la bandeja con la bala que le habían sacado del hombro-
Si.
-¿La vas a guardar?
-No, ya tengo muchas. Te la regalo- le dijo al niño.
-¡Justin! Deja de molestar- dijo una mujer sacando al niño.
-No se preocupe- dijo Kaliv- No estaba molestando- un dulce voló por los aires, Kaliv
lo atrapó sonriéndole al pequeño- Gracias.
-Tu situación legal está siendo determinada- dijo Marcus entrando -Tu eres Kaliv ¿No?
-Si, y no soy lo que tu crees...
-Por lo que vi esta mañana estás en muchos problemas.
-Supongo que tengo que llamar a mi abogado- Marcus sonrió.
-Descuida, ya no haré más preguntas.
-¿Qué va a pasar ahora?
-Hay que investigar lo que pasó esta mañana y la otra noche, ver que grado de
culpabilidad tienes, después es el juicio y por último se dicta sentencia.
-¿Si resulto culpable?
-Si resultas culpable, que es lo más seguro. Pueden darte cadena perpetua o incluso la
pena capital- Kaliv enarcó una ceja.
-Ya veo- ambos se mantuvieron en silencio
-Quería... bueno quiero agradecerle por salvar a Clare- dijo Marcus rascándose la nariz.
-No hay por qué y... ¿Cómo está?- preguntó como quién no quiere la cosa.
-Bien, hoy sale de aquí- Kaliv asintió.
-Perdóneme- dijo Kaliv al detective.
-¿Por qué?- preguntó extrañado.
-Por esto- Kaliv se levantó de la cama y puso su mano en la frente de Marcus dejándolo
inconciente.
*****
-¿Quíen es usted?- preguntó el sargento al hombre que estaba sentado en su silla, la
puerta de la oficina se cerró bruscamente.
-Necesito un favor- dijo el hombre mientras soltaba una bocanada de humo- Quiero que me
entregue a Kaliv.
-¿Qué el hace pensar que lo haré?
-Es difícil que un hombre regale su esfuerzo- el teléfono del hombre comenzó a sonar- Es
para usted- dijo lanzánddole el teléfono. El corazón del sargento se detuvo al escuchar
la voz de sus hijos y su esposa pidiendole ayuda- Tiene hasta la medianoche- dijo Owel
levantándose de la silla- Y no se preocupe, sus servicios serán bien remunerados- Owel
salió de la oficina dejando al sargento con el teléfono en mano y la vista clavada en
un cheque por cien mil dólares debajo de la fotografía de su esposa.
La mezcla de Hot Cakes comenzó a oscureserse en el sartén, una hábil mano lo hizo girar
en el aire, el lugar se llenaba con "Faith" de George Michael tocada por cierta banda
de Hip Hop. Dos rebanadas de pan tostado volaron hacia un plato que estaba en una mesa.
-¡Mesa tres!- gritó un hombre corpulento, dejando los platos en la barra- ¡Jane, lleva
esto a la mesa tres!- la muchacha caminó hacia el fondo del restaurante con los platos
en la mano, se detuvo frente a una mesa ocupada por cuatro personas.
-¿Hot Cakes?- preguntó a los cuatro.
-Son para mi- dijo un muchacho escuálido y de cabello blanco.
-¿Pan tostado?- una joven movió la mano- ¿Desean algo más?
-Más café por favor- contestó uno de ellos.
-Esto está delicioso- dijo el joven ofreciéndole a los demás- Ustedes se lo pierden-
dijo al ver la negativa de sus compañeros.
-¿Y que es lo que tenías que decirnos?- preguntó por fin la joven al muchacho.
-Kenneth, Ann, Armand, ustedes son mis amigos y lo aprecio mucho, me han salvado el
trasero tantas veces que he perdido la cuenta...
-Dilo ya- dijo impaciente Armand.
-Sólo quería hacerlo más fácil- dijo molesto- Hay una recompensa de cien millones de
dólares por cada uno- todos se miraron entre sí.
-¿Quién la ofrece?- preguntó Ann.
-El enemigo númemo uno: Owel.
-¿Qué hay de Kal?- Preguntó Kenneth.
-No lo sé- dio un trago a su café- No he podido localizarla desde hace tres semanas.
Asi que o ya sabe...- comió otro pedazo de Hot Cake- O ya la tienen.
-Hablando del diablo- dijo Armand socarronamente.
-¡Kal!- dijo el joven lanzando pedazos de Hot Cake a todos.
-¡Qué te pasó!- dijo Ann levantándose de su asiento.
-Nada- Armand la miró con desprecio.
-¡Anda Kal, siéntate y cuentanos!- dijo Armand sarcásticamente- ¡Es obvio!- la mesa se
sacudió bajo su puño. Todos en el restaurante se quedaron mirando al misterioso grupo.
-Calmate- pidió Kenneth.
-¡No!- dijo levantándose y encarando a Kaliv- Siempre es lo mismo, si no te están
buscando a ti- dijo señalando a Kenneth- La están buscando a ella. ¡Ya estoy harto de
tener que aguantar el hecho de que me quieran matar por su culpa. Ya vieron lo que pasó
con Louis y Elizabeth!- dijo alzando la voz- Y no sólo eso- sacó su cartera del pantalón-
¡Mírala!- dijo mostrandole una fotografía- Se llamaba Mary... ¡Mírala! ¿Sabes que fue lo
que encontro la policía?- todo estaba en silencio- ¡Tu maldito nombre escrito con su
sangre!
-¿Crees que a mi me gusta que estén esperando el primer momento que me descuide para
matarme?- dijo mirando fijamente a su hermano- ¡Yo no pedí esto!- ambos se miraban con
odio- ¡Mi departamento está hecho un desmadre, y la policía me está buscando por algo
que yo no hice!- el café de Richard se derramó en la mesa- No eres el único que ha
perdido a alguien.
-Ahora eres mártir. Si ya me sé la historia.
-¡Ya basta!- dijo Kenneth alzando la voz- ¡Vámonos!- todos salieron del restaurante
bajo la mirada de los comensales, caminaron hacia una camioneta que estaba estacionada
frente al restaurante.
-Realmente lo siento- se disculpó Richard con todos mientras pagaba la cuenta-
¡Esperenme!- gritó a los demás.
Continuará...