Los rayos de luna se extendían por todo el callejón dándole una extraña claridad, el
suave murmullo del viento se colaba por cada rincón y el eco lejano de las sirenas y
ambulancias daban marco a aquella noche. El policía que quedó afuera pidió ayuda con su
último aliento. La mujer atendió la herida de Clare, pero era demasiado grave, le quitó
el saco haciendo presión con el.
-Debes irte- murmuró Clare en la inconciencia, arrancando una mueca de sorpresa a la
morena.
-Morirás si te dejo aquí- contestó tranquilamente, al tiempo que la tomaba entre sus
brazos, el movimiento hizo que Clare soltara un gemido de dolor- Lo siento- se disculpó
la morena.
Una ráfaga de viento las envolvió, e igual que Owel, la mujer salió de un solo salto.
En ese instante llegaba la policía, comenzaron a rodear el perimetro, el sargento habia
llegado en un Cadillac negro, conducido por su chofer personal, contemplaba desde su
auto el lugar cuando vió una sombra salir de la bodega, con alguien entre sus brazos.
-¡Alto!- gritó un policía que tambien habia visto a la morena salir, inmediatamente
todos apuntaron con sus armas .
-¡No disparen!- ordenó el sargento al reconocer a Clare. La mujer dio un pequeño salto
a la orilla de un edificio y comenzó a volar- ¿Qué rayos? ¡Llamen a una unidad aerea,
rápido.
Los helicópteros no tardaron en llegar, dando inicio a una singular persecución, el
piloto al ver a la mujer volando casi muere de un infarto; surcaron el cielo despejado,
con la luna resplandeciente frente a ellos.
-¡Central!- dijo el piloto-¡La detective está inconciente, al parecer está herida!-
dieron una vuelta muy forzada- ¡Se dirige al este, repito, la sospechosa se dirige al
este!- inmediatamente fueron desplegadas todas las unidades disponibles en toda la
ciudad. La morena vió que la detective estaba ya muy pálida. Se les acababa el tiempo.
-Sargento, la estamos perdiendo ¿Procedemos?- preguntó el piloto.
-No, si disparan Clare morirá, debe detenerse en algun lugar- como si la mujer hubiese
estado escuchando se fue en picada hacia el tráfico.
-Se acerca al Hospital General, ¿Procedemos?
-¡No!
-¡Se detuvo en urgencias, creo que va a entrar!
-Hija de perra, vamos para allá- el chofer arrancó de súbito- Mas le vale que Clare se
salve- murmuró por lo bajo.
La morena entró inmediatamente al edificio pidiendo ayuda, su blusa antes blanca tenía
tonos carmesí por todos lados. Fue recibida por un grupo de médicos.
-¿Qué le pasó?- preguntó uno particularmente joven.
-Le clavaron un cuchillo- dijo jadeante la morena.
-Nosotros nos haremos cargo, por favor espere aquí afuera.
Cuando el pelotón de medicos desapareció en el quirófano, salió lo más rápido que pudo,
al llegar a la puerta una luz le dio de lleno en la cara, cegandola por completo.
-¡Somos del departamento de policía, levante las manos!- dijo el sargento por el
altavoz, la morena seguia cubriendose de la luz-¡Levante las manos!- no escuchaba nada,
solo estaba esa luz cegadora- ¡No lo voy a repetir, levante las manos!- la mujer estiró
su mano derecha hacia los oficiales y con un ligero movimiento sumió a la ciudad entera
en tinieblas, por una fracción de segundo- ¿Dónde está?- preguntó furioso el sargento-
¡Maldita sea!- golpeó el techo de su auto- ¡Encuentrenla!
Los helicópteros sobrevolaron la ciudad entera sin encontrar nada, el alba comenzaba a
despuntar por el oriente, dejando ver la claridad del cielo de abril, una brisa suave
cruzaba el cielo jugueteando momentaneamente con la melena negra de una joven blanca
cuyos ojos mostraban el color mismo del cielo, su mirar reflejaba la experiencia que
sólo un anciano podía tener. Se encontraba en el afeizar de una ventana, miró hacia el
edificio que tenía frente a ella, y pudo ver a la muchacha que había salvado, ser
recostada en una cama de aquel hospital, una enfermera regordeta revisó la herida,
sonrió y salió de la habitación.
-Estás a salvo- murmuró la joven desde el otro edificio, miró a Clare y se marchó.
La rubia permaneció inconciente durante dos semanas, cada mañana aparecia un pequeño
ramo de flores sobre la mesita al lado de la cama. Clare era visitada en el día por
familiares y amigos, y por las noches una ágil sombra se escabullía por la ventana y se
quedaba contemplando a Clare toda la noche, sus ojos azules se paseaban por toda la
figura tendida en la cama, la noche era clara, la luz de la luna entraba suavemente por
la ventana resaltando la belleza de la detective.
-¿Qué tienes mortal que me atrae tanto?- se preguntó en voz baja, miró el reloj
quemarcaba las tres y cuarto de la madrugada, se levantó de la silla y cambió las
flores; se detuvo a ver el rostro de Clare una vez más, lentamente se agachó y depositó
un tímido beso en sus labios- Adiós - le dijo suavemente mientras acariciaba su dorado
cabello. Se había vuelto una fasinación para la morena, constantemente aspiraba el
aroma y la tranquilidad que la rubia emanaba, pero había algo más, algo oculto, como
una ráfaga de fuego que surgía dentro de su ser cada vez que la veía.
Se acercó a la ventana y contempló las estrellas por un breve instante, cuando se
disponía a salir una suave voz llenó sus oidos.
-Kaliv- murmuró Clare, la morena inmediatamente volteó hacia ella- Kaliv- volvió a
repetir, lentamente abrió los ojos y vió una sombra justo al lado de la ventana,
reconociendo inmediatamente quíen era, sonrió dulcemente y dijo- Durante noches sueño
que soy visitada por un angel, que me trae aromáticas flores y me regala un beso- hubo
un silencio espectral durante un momento- Me alegra que no haya sido un sueño- la morena
sonrió y sintió su ser estremecerse al notar que le devolvían la sonrisa- Gracias -
dijo Clare.
-No hay por que - respondió apenas audible la morena.
-¿Vendrás mañana?
-Si- le sonrió una vez más y salió de la habitación por la ventana.
Se deslizó con elegancia por el cielo nocturno, el aire cálido golpeaba su cara haciendo
que pareciera que su cabello tenía vida propia, fue bajando hasta la azotea de un
edificio, dio un suspiro y bajó por las escaleras, caminó lentamente hacia su
departemento, entró y sin encender la luz llegó a su habitación, se tumbó en la cama y
así cayó lentamente en un sueño relajante en el que constantemente aparecia la hermosa
sonrisa de una joven de cabellos dorados.
Clare no durmió en toda la noche pensando en aquel "angel". Sabia qué habia dicho antes
de despertar completamente, pero ¿por qué?
-Por fin despierta señorita Lookwood- dijo la enfermera- ¿Cómo se siente?
-Muy bien, gracias- contestó amablemente.
-¡Oh! Mire- exclamó la enfermera acercandose a la mesita- Aquí estan otra vez, aparecen
cada mañana: un ramo fresco de flores. No sé cómo llegan aquí.
-Es extraño- comentó Clare recordando a su angel, inmediatemente un cosquilleo se hizo
presente en su estómago.
-El señor Vincent estaba muy preocupado- mencionó la enfermera.
-¿Cómo está?
-Bien, sólo con un par de puntadas en la cabeza, eso es todo.
Alrededor de las once de la mañana marcus llegó al hospital, cuando vió a Clare
conciente se avalanzó sobre ella haciendole jurar que no lo haría pasar un susto como
ese otra vez. El sargento llegó un ahora más tarde y le contó la increíble historia de
cómo había llegado al hospital y que él mismo se haría cargo del caso de los asesinatos,
con Marcus como compañero mientras sanaba completamente. Su madre estaba hecha una mar
de lágrimas, creía que perdería a su hija de la misma forma en que perdió a su esposo.
Las visitas siguieron llegando hasta pasadas las seis de las tarde, a excepción de Tom
quien al parecer no daba señal de vida en ningun lado, Clare supuso que estaría de
viaje, de nuevo. Empezó a oscurecer, los rayos del sol que se extinguía al este daban
una apariencia exótica a toda la habitación. Clare sonrío al recordar quíen sería su
visita nocturna; se sentía feliz y tranquila cuando la morena se encontraba ahí, le
llegó a la mente lo que escuchó entre sueños "¿Qué tienes mortal que me atrae tanto?"
le gustaba a la extraña, una nueva sonrisa se dibujó en su rostro.
-Un momento, esto no puede ser- se reprochó a si misma- Pero es tan... - los ojos de la
morena fueron evocados por su memoria, se tocó la frente y un hormigueo recorrió todo
su cuerpo, se dejó llevar por la sensación dando un gran suspiro.
-¿En quíen piensa detective?- preguntó la enfermera al ver la gran sonrisa de Clare.
Esta no supo que contestar, su cara adqurió un leve tono rozado, abrió la boca sin
lograr decir nada- Hasta mañana detective- se despidió la enfermera.
-Hasta mañana Rose- se acomodó en la cama y sin saber a que hora se quedó dormida.
Lentamente la noche avanzaba, una nube cubrió la luna, cuando la dejó de nuevo al
descubierto, la morena ya había entrado en la habitación, cambió las flores y besó a
Clare en la frente, esta despertó lentamente sintiendose como en un cuento de hadas, se
encontró con esos ojos azules y centellantes muy cerca de ella; ambas podían sentir la
respiración una de la otra, Clare movió un poco la cabeza haciendo que el espacio entre
ellas se redujera considerablemente, movió su mano hacia la mejilla de la morena, esta
cerró los ojos al contacto y envolvió la mano de Clare con la suya, abrió los ojos y
lentamente se fue acercando a la rubia, que respiraba cada vez más rápido, Clare sin
poder esperar un segundo más eliminó el espacio que había entre ellas, entregándose
completamente en ese beso, ni todas las noches que había estado con Thomas podían
igualar aquello, y sólo era un beso. Sus respiraciones se aceleraban, la morena se
colocó sobre ella poniendo todo su peso en sus brazos, cuidando de no lastimarla, el
beso se intensificaba cada vez más y más. Clare acariciaba la espalda de la morena. Se
separaron cuando el aire les hizo falta, la morena apoyó su frente en la de Clare,
dándole a la escena un tinte romántico.
-A propósito me llamo Alexandra- dijo entrecortadamente la morena, haciendo que Clare
sonriera. No se conocian y ya se habían entregado en ese beso- Alexandra Evans.
-Mucho gusto Alex, mi nombre es Clare Lookwood.
-Encantada- dijo la morena bajando de la cama y acercando la silla junto a la cama.
Tomó la mano de Clare y comenzó a acariciarla.
-Y ¿Sólo Alexndra, no tienes otro nombre?- Clare sabía que tenía que preguntar eso.
-Yo...- soltó un suspiro- ¿prometes no asustarte?
-Lo prometo.
-Mi nombre completo es Alexandra Kaliv Louise Evans- Clare permaneció en silencio- Dime
Kaliv- intentó bromear, al ver que no reaccionaba se comenzó a asustar- Yo no los maté,
te lo juro- dijo seriamente, a lo que Clare respondió con otro beso, sólo que más corto.
-Te creo- le susurró en el oido.
-Gracias- respiró aliviada Kaliv- Te prometo que mañana hablaremos.
Y así permanecieron el resto de la noche, mirandose a los ojos, intentando desifrar una
el misterio de la otra.
Continuará...