Renuncias: La historia es completamente mía, adaptada de una novela que estoy escribiendo; cualquier semejanza con Xena y Gabrielle no es coincidencia. Esta historia esta realizada con fines de entretenimiento, NO de lucro.
Violencia: Algo, no mucha.
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Es mi primer fan fic, porfa sean pacientes.


THE ORIGIN

De Ackven

Capítulo I

Marcus Vincent era lo que todos llamarían: "policía típico", alto, de facciones maduras, cabello oscuro, ojos claros y enfundado en su eterna gabardina negra; el periódico en una mano y el café en la otra. Entró como muchas otras veces a su oficina, saludando a su secretaria, sus colegas y cerrando la puerta tras de si.

-Noventa días- dijo en voz baja mientras tachaba un calendario- noventa días y a descansar, mientras a partirme el culo trabajando.

Se sentó en el amplio sillón verde y bebió lentamente su café; empezó a imaginarse lo que estaría haciendo en tres meses, se largaría de la ciudad, eso era seguro, pero a dónde, probablemente a la costa este. Se veía a si mismo sobre una hamaca con el sonido de las gaviotas a la orilla del mar, la arena metiéndosele en el traje de baño, el olor salado del viento y bebiendo un cóctel; cuando un golpe en la puerta lo hizo regresar a la realidad bruscamente.

-¡Mierda!- dijo Marcus al derramar su café sobre el pantalón- ¡Maldición!

-¿Está bien señor?- dijo una mujer que entró a la oficina.

-Si, ¿Qué pasa?

-Es el sargento, dice que es importante.

-Está bien, tomaré la llamada y Marge...

-¿Señor?

-Consígame unos pantalones.

-Si señor- contestó con una amplia sonrisa- Marge salió de la oficina.

-Buenos días sargento- dijo Marcus.

-Buenos días Marcus, necesito que vayas con tu gente al callejón treinta y cuatro, no creerás lo que hay ahí.

-Si señor- Marcus colgó el teléfono y llamó a su secretaria- Marge, llama a Clare.

-Si señor.

Mientras, del otro lado de la ciudad una joven de cabello rubio dormía apaciblemente entre los brazos de un muchacho, cuando un impertinente celular los despertó.

-¿Es que no me van a dejar descansar nunca?- se quejó mientras se acomodaba el cabello- ya voy, ya voy. ¿Diga?

-Hola pequeña.

-Hola Marge- dijo mientras bostezaba- déjame adivinar es urgente.

-Sip, te ve en el callejón treinta y cuatro, al sur, en media hora.

-¡Media hora!, estoy al otro lado de la ciudad, no voy a llegar- dijo Clare.

-Date prisa pequeña.

-Si, adiós Marge- colgó el teléfono y se levantó de golpe de la cama.

-¿Qué pasa amor?- dijo el joven.

-Nada, tengo que ir a trabajar.

-Se supone que hoy estaríamos juntos.

-Lo se Tom, pero el deber llama- dijo mientras lo besaba- debo irme.

-Está bien- concluyó mientras se acomodaba en su cama.

Como alma que lleva el diablo, se metió en la ducha y sin dejar que el agua se calentase dejo que esta le mojara todo el cuerpo, a los quince minutos ya había salido del departamento de su novio, vistiendo un traje sastre gris, y blusa blanca, su cabello lo llevaba suelto y tras unas gafas negras estaban ocultos sus ojos verdes. Entró en el auto, y se dirigió al sur, mientras sus oídos se empapaban con "Satisfaction" de "The Rolling Stones".

En la avenida principal encendió la sirena, sonrió al ver el poder que esta tenía y con gran habilidad, esquivó un autobús. Cuando llegó, aparcó el auto frente al callejón donde estaba reunida mucha gente, incluída la prensa.

-Con permiso, por favor, muévase, ¡aghhh!- un gran pie se puso sobre el de ella- ¡Muévase!- dijo firmemente, intentando pasar entre la masa de gente.

-Disculpe señorita no puede pasar- dijo un oficial uniformado.

-Esta bien Mike, viene conmigo- dijo Marcus.

-Gracias- dijo Clare al policía.

-Tan puntual como siempre.

-Hoy es mi día de descanso, mas vale que sea algo importante.

-Estabas con Thomas, ¿cierto?

-Si- dijo algo triste- pero bueno, ya estoy aquí- dijo con renovada alegría- ¿Qué es eso tan importante, que me sacó de la cama?

-Homicidio múltiple.

-¿Qué?- dijo la joven.

-Ya verás- dijo mientras caminaba hacia una puerta del callejón, entraron a lo que parecía una bodega abandonada, las ventanas estaban rotas, en el piso se proyectaban pequeños rayos de sol, que pasaban por el techo de lámina carcomido por el agua.

-Toma- dijo Marcus, dándole un pañuelo- te hará falta.

Se acercaron al fondo de la bodega, donde miles de moscas volaban por todos lados, Clare se quedó atónita al ver el espectáculo que se mostraba ante ella, eran cerca de veinte personas colgadas de los pies desde las vigas del techo, tenían el cuello ensangrentado, los ojos en blanco y las manos atadas por la espalda; en el piso estaba dibujada una figura circular blanca con una luna en cuarto menguante.

-Mira eso- dijo Marcus- señalando el techo, en el que había un nombre escrito con sangre.

-¿Kaliv? ¿Qué será?

-Creemos que es el nombre del líder de los locos que hicieron esto- dijo un hombre detrás de ellos.

-Sargento Smith- dijo Clare.

-Detective Lookwood, Vincent- el sargento le tendió la mano a Clare.

-¿Quién descubrió esto?- dijo mirando de reojo los cadáveres.

-Llamada anónima a mi oficina.

-Menos mal- dijo Marcus irónicamente.

-Los llamé por que sabía que podían con el paquete.

-Seguro- dijo Clare.

-Entonces, los dejo trabajar- el sargento se marchó.

-Excelente inicio de semana ¿No crees?- dijo Marcus a Clare.

-Necesito cafeína- dijo Clare.

-Muy bien- Marcus sacó el celular- Mike, dos cafés- Caminaron debajo de los cuerpos que colgaban sobre ellos a paso lento, examinándolos, algunos tenían golpes en la cara- pelearon por su vida- dijo Marcus.

-Si, ¿Qué habrán hecho para morir así?- Preguntó Clare cuando vio el cuerpo de una chica de quince o dieciséis años- los cuerpos no salían del perímetro del círculo, que estaba pintado en el piso.

-Hey Clare, mira esto- dijo Marcus.

-Parece un tatuaje- dijo señalando el cuello de una de las víctimas, ambos comenzaron a revisar los cuerpos y todos tenían el mismo tatuaje: una luna negra en cuarto menguante dentro de un círculo.

-Creo que tenían algo en común- dijo Marcus, cuando el celular de Clare comenzó a sonar.

-¿Diga?, si esta bien, vamos para allá.

-¿Qué pasa?- preguntó Marcus.

-Encontraron mas cuerpos- ambos salieron de la bodega y subieron al auto de Marcus.

-¿Qué locos habrán hecho algo así?- preguntó Marcus.

-No lo se- cruzaron la ciudad llegando a una construcción sin terminar; igual a los de la bodega, pero eran apenas unas diez; todos con el mismo tatuaje en el cuello, dentro de un círculo, colgando de cabeza desde el techo.

-Kaliv- mencionó Marcus señalando la pared- ¿Quién es?

El día transcurrió lentamente, Clare y Marcus atendieron dos llamados más, uno al este y el otro al oeste, en ambos había diez cuerpos y rezaba en la pared el mismo nombre "Kaliv". Regresaron al departamento de policía cerca de las seis y media de la tarde a ordenar sus ideas.

-¿Qué locura es ésta?- bufo Clare sentándose frente a su escritorio, mientras revolvía una sopa instantánea.

-Yo diría que es una venganza, ¿no crees?

-Tal vez, tal vez no, que tal si les pusieron esa marca después de matarlos, o tal vez los mataron por llevarla- dio un gran suspiro- ¿Por dónde empezar?

-Seguramente identificando a las víctimas- dijo ironizando Marcus.

-Si- dijo Clare.

Después de horas buscando en la base de datos de personas extraviadas, encontraron a tres de las víctimas, y así poco a poco fueron encontrando más y más personas; la pizarra donde se hallaban las fotos de la escena del crimen se fue llenando con las del registro. Estaban tan absortos en la investigación, que no se dieron cuenta de que el tiempo había pasado.

-Creo que es suficiente por hoy- dijo la joven estirándose en su silla -ya pasan de las once y debo ir por mi auto.

-Te llevo- dijo Marcus.

Llegaron cerca de la media noche a la bodega que era custodiada por dos oficiales de policía; Clare salió del auto de Marcus y subió al suyo, estaba por echar a andar el auto, cuando por el retrovisor vió que "una sombra" entraba por el techo de la bodega.

-¿Qué demonios?- tomó el celular- Marcus no te vayas alguien entró en la bodega- ambos llegaron donde los oficiales.

-¿Qué están vigilando?- preguntó Marcus con tono severo.

-¿De qué habla? señor- dijo uno de los uniformados.

-Alguien acaba de entrar en la bodega- dijo Clare que al ver la cara de incógnita de los oficiales decidió entrar, con Marcus tras ella. El acordonado que había sido puesto, ya no estaba, en el centro del círculo estaba encendida una vela blanca, y justo tras esta se encontraba la "sombra"; estaba arrodillada, los detectives sacaron la pistola al ver que tenía una espada a su lado.

-No necesitan sus armas- dijo la sombra con una voz gélida, que los dejó paralizados.

-¿Qué hace aquí dentro?- dijo Marcus- Es la escena de un crimen, no puede estar aquí.

-Estoy honrando a mis hermanos- contestó la sombra, que levantó la mirada; Clare pudo ver su rostro; era una mujer, blanca, de cabello negro y unos ojos azules tan fríos que podían traspasar el alma.

-¿Conocía a las víctimas?- preguntó Clare, quien sintió necesidad de ayudar, de ayudarla. Hubo silencio durante un largo momento, ambas sostenían la mirada, cuando de repente, sin que los detectives se dieran cuenta, la mujer ya estaba de pie frente a ellos con la espada desenvainada.

-Vampiros- murmuró la mujer.

-¿Qué?- preguntó Marcus frunciendo el ceño de forma exagerada.

-¡Salgan de aquí!- ordenó a los oficiales, que de inmediato apuntaron al techo con sus armas, al escuchar un gran golpe en este.

-¿Qué demonios es eso?- gritó Marcus.

-Su muerte si no salen de aquí- dijo la mujer, pero ya era demasiado tarde; en la puerta estaba plantado un hombre alto, vestido de negro llevaba a uno de los policías agarrado del cuello de la camisa como si fuese una maleta de viaje, haciendo que los pies del pobre hombre arrastrasen por el piso, el hombre camino unos pasos y lanzo el cadáver a los detectives, Marcus inmediatamente se apresuro para ayudar al oficial.

-¡No te muevas mortal!- ordenó el hombre.

-Eres un...- Marcus fue golpeado por la espalda, quedando inconsciente, Clare se giró y vió a casi quince personas rodeándolos, a ella, a Marcus y a la mujer, todos estaban armados; sin aviso se lanzaron sobre la mujer, empezando una lucha sin cuartel, Clare se agachó para verificar que Marcus estuviera bien, se levantó y comenzó a disparar, quedó aterrada al ver que sus balas no servían de nada, uno de los vampiros se separó del grupo que peleaba con la mujer y se acercó a Clare, sacó su espada y la golpeó con el pomo de esta en la cara, Clare cayó inmediatamente al piso, sabía que ese era su final, cerró los ojos, pero la estocada final fue remplazada por el grito del hombre que estuvo a punto de matarla, este cayó muerto junto a Marcus; Clare levantó la mirada y vio que la mujer la había salvado.

-¡Cuidado!- gritó Clare a la extraña, al ver que la iban a atacar por la espalda, ella se giró y clavó su espada en el torso del vampiro, el sonido del metal chocando y de la carne cortándose bajo la espada de la mujer impregnaban el ambiente de esa noche, Clare no podía hacer nada mas que mirar la habilidad de la mujer: giraba, y saltaba de una forma increíble, estaba tan absorta admirando a la mujer que no se dió cuenta que el hombre de la entrada había desaparecido, cuando sintió que era tomada por el cuello.

-Al menos me llevo a otro mortal- dijo mientras se acercaba hacia su cuello, con afán de morderla, la mujer al darse cuanta de aquello, con un solo movimiento, desarmó a los últimos vampiros que quedaban y los mató.

-¡Déjala Owel!- dijo la mujer con voz fría.

- ¿La quieres?- preguntó con malicia- ¡tómala!- el hombre clavó una daga en el costado de Clare, esta chilló de dolor, y el hombre de un salto llegó al techo y desapareció. Clare cayó inconsciente al piso, junto al cuerpo de su compañero.

Continuará...


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