Nueve años, habían pasado nueve años desde aquel trágico accidente. El cuerpo de Edel
no había sido encontrado, pero tras ver la casa derrumbarse entre las llamas era de
saber que su cuerpo había sido calcinado. La brigada de Edel se retiró, excepto Carlos,
que se quedó para ayuda a Emilio. El pequeño Emilio ya era todo un hombre, formaba parte
de una de las brigadas de bomberos, Carlos se ocupaba de él, se había convertido en uno
de los mejores bomberos y Carlos estaba muy orgulloso de él. Ninguno volvió a hablar
del accidente, simplemente decidieron dejarlo en el pasado aunque sus corazones aun
siguieran con la herida abierta.
El restaurante estaba a rebosar, los camareros corrían de un lado para otro sin parar.
En la cocina Laura daba su aprobación a cada plato antes de servirlo. Habían pasado
nueve años, pero Laura aun no había conseguido olvidar a Edel, la recordaba cada día de
su vida, recordaba sus últimas palabras, su última mirada, su primer y último beso... el
tiempo no había curado su herida, las lágrimas recorrían sus mejillas cada vez que lo
recordaba. Solo estaba a una semana de su boda, pero aun sentía que la amaba y por mucho
tiempo que pasase no podría olvidarla jamás.
Laura no había cambiado nada, lo único la expresión de su cara, ya no tenía aquel rostro
alegre. A la rubia le gustaba trabajar para entretenerse, no le gustaba ponerse a pensar
en Edel mientras trabajaba, además... ya tenía suficiente por preocuparse por Emilio,
arriesgaba su vida cada día y eso era una tortura diaria para ella.
- Vamos chicos!, eso es para la mesa cinco y eso otro para la veinte! - decía Laura.
- Cariño esto ya esta preparado - dijo uno de los cocineros.
Laura se acercó hasta él y cogió los platos.
- Gracias Fernando - Le dedicó una de sus mejores sonrisas.
Fernando era el futuro marido de Laura, se conocieron cuando Laura buscaba cocineros
para su restaurante. Fernando era uno de los mejores y a medida que pasaba el tiempo
ambos se fueron conociendo mas hasta comenzar a salir. Laura nunca le había hablado de
Edel y no tenía pensado hacerlo. Hacia dos años que vivían juntos ya, a Emilio nunca le
hizo gracia aquella relación, pero tampoco dijo nada. Se mantenía alejado de Fernando el
mayor tiempo posible.
El día fue pasando como cualquier otro, Laura y Fernando tuvieron mucho trabajo y Emilio
estuvo casi todo el día fuera apagando incendios. Ya eran las diez de la noche cuando
Emilio llegó a casa, se quitó la cazadora y fue a buscar a Laura, la rubia estaba
sentada en el salón leyendo un libro.
- Hola tía - se acercó y le besó la mejilla.
- Hola canijo, qué tal el día?
- Bien, con mucho humo - dijo en broma - y tu qué tal?
- Con mucho humo también - le respondió sonriente.
- Y Fernando?
- Ha salido a tomar algo con unos amigos.
- Ah... bueno, voy a ducharme y a la cama.
- No quieres cenar nada?
- Ya comí una hamburguesa.
- Comida basura.
- Si, pero esta deliciosa - le guiñó un ojo y se fue.
Laura siguió leyendo el libro, estaba muy concentrada en él cuando el sonido del
teléfono la hizo reaccionar.
- Si?
- Hola Laura.
- Carlos!, qué tal estas? - dijo animada.
- Muy bien, y tu?
- Bien también, aquí me acaba de llegar Emilio todo manchado.
- Jajaja, si, hoy ha sido un día completito, oye...
- Dime.
- Mañana...
- Lo se... nos veremos allí.
- Esta bien, te parece si luego te invito a comer?
- Claro, nos vemos mañana.
- Si, hasta mañana.
- Hasta mañana...
Laura colgó el teléfono, el libro que tenía entre sus manos fue cerrado, el silencio se
apoderó de la habitación. Unas palabras cortaron el aire a la vez que una lágrima
resbalaba por las mejillas de Laura.
El aire era fresco a esas horas de la mañana, el cielo estaba despejado y el sol
brillaba con su mayor intensidad. Un ramo de flores descansaba junto a una lápida. El
nombre de la persona que estaba escrito en aquella lápida atravesaba el corazón de la
persona que estaba allí. Unos pasos la hicieron girarse.
- Hola Laura.
- Carlos... - ambos se abrazaron.
- Llegaste pronto.
- Si... no sabía a que hora ibas a venir así que preferí venir pronto.
- Mmm... el tiempo pasa pero el dolor no se va - dijo dejando unas flores al lado de
las que puso Laura.
- No creo que se vaya por mucho tiempo que pase... - dijo triste.
- La echo tanto de menos... - Carlos acarició la lápida.
- Yo también... desde que se fue no he vuelto a soñar.
- No sueñas?
- No... ella era mi sueño.
- Uhm... Emilio va a venir?
- Me dijo que vendría luego.
- Bien.
- Le gusta estar a solas con ella... con la dama de hielo...
- La dama de hielo... - repitió Carlos.
- Nos vamos? - preguntó Laura.
- Claro
Carlos comenzó a andar, Laura le siguió, pero antes de irse se giró y miró a la lapida.
- Te quiero... volveré pronto - dijo con una sonrisa amarga - Laura se unió a Carlos
hacia un nuevo lugar.
*****
- Te has vuelto muy fuerte - la voz de un hombre sonó.
- Si, y te lo debo a ti.
- Crees que estas preparada?
- No lo se... - la voz de una mujer dijo casi en un susurro.
- Y cuándo crees que lo estarás?, todo esto no habrá servido de nada si no te decides.
- Ya lo se! - dijo con algo de irritación - pero no se que es lo que me pasa, siento
un miedo en mi interior que me paraliza.
- Eso ya lo hablamos, y creí que ya lo tenias superado.
- Dame tiempo quieres?, no es fácil.
- Mas tiempo?, cuánto mas vas a necesitar?
- No lo se, además no tengo por qué volver, no hay ninguna razón.
- Ya te olvidaste de ellos?
- No... no lo hice.
- Entonces si tienes razones para hacerlo.
- Han pasado 9 años, crees que aun se acordaran de mi?, ya tendrán sus vidas hechas!
- No pierdes nada por intentarlo.
- Pierdo mas de lo que crees...
*****
El día estaba bastante soleado, la gente vestía con su ropa mas fresca. Laura paseaba
tranquilamente, iba mirando los escaparates que se iba encontrando. Recuerdos tristes
rondaban por su cabeza cuando una sirena le llamó la atención, miró a la derecha y vió
pasar un camión de bombero a toda velocidad, aunque para ella ese camión pasó mas lento
de lo normal. La imagen de Edel apareció delante de ella, una lágrima cayó por su
mejilla sin que se diera cuenta, la herida de su corazón se abría una vez más, sintiendo
como su alma se arrastraba tras de ella.
El restaurante estaba a rebosar, los camareros no paraban de correr de mesa en mesa,
Laura daba su aprobación a cada plato antes de servirlo, Fernando preparaba los platos
lo mas rápido que podía, eran muchos pedidos, pero el era un gran cocinero y sabía
mantener un orden. Laura estaba desanimada, tal vez por aquel recuerdo que le abrió
nuevamente la herida, la herida que no acabó de sanar. Fernando se dió cuenta de que
Laura no estaba bien, dejó por un momento sus tareas y se acercó a ella.
- Cariño, te encuentras bien?
- Oh... si, no es nada, simplemente estoy un poco cansada - respondió con una sonrisa
forzada.
- Tienes mala cara, por qué no te vas a casa y descansas?
- Sabes que no puedo dejar el restaurante.
- Los chicos y yo nos encargaremos de todo, porque te tomes un día libre no pasara
nada.
- Tal vez tengas razón, estas seguro?
- Si, ves y descansa, si necesitas algo llámame.
- Lo are, gracias.
Fernando abrazó a Laura y le depositó un suave beso en la coronilla.
- Si necesitáis que venga solo...
- Si, si, te llamaré - dijo riendo Fernando.
- Bien, hasta esta noche - se despidió con una sonrisa.
Laura cogió sus cosas, despidiéndose del persona salió del restaurante.
*****
El motor del coche se paro, una dulce melodía sonaba en la radio, unos labios se movían
al compás de la canción pero no emitían ningún sonido. Se notaba el nerviosismo por el
movimiento de sus dedos, jugueteando con un llavero. Unos ojos azules se posaron en las
puertas de un restaurante, prestaron mas atención al ver que la puerta del restaurante
se abría. Sus ojos se abrieron de golpe, su corazón se paró por unos segundos, su mano
se movió por si sola, sin darse cuenta apretó el botón para bajar el cristal de la
ventanilla. Laura... su nombre fue pronunciado en un susurro por unos labios secos.
Sus ojos eran incapaces de mirar nada más, la siguió con la mirada hasta que de pronto
se dió la vuelta, como si alguien la hubiera llamado. Un hombre se acercó a ella y le
ofreció una chaqueta, Laura la cogió, tras sonreírse mutuamente la rubia se acercó mas
a él y le dio un beso en los labios.
Los ojos azules que presenciaron toda la escena se humedecieron al instante, los párpados
los cubrieron en las oscuridad mas profunda, aunque eso no evitó que las lágrimas
siguieran saliendo. Sin ninguna gana los volvió abrir, volvió a mirar a esa dirección
para ver como Laura se alejaba del lugar.
*****
Laura estaba sentada en el banco de un parque, los niños jugaban frente a ella. Estaba
absorta en sus pensamientos, el paso que iba a dar era muy importante, y aun tenia
muchas dudas, quería a Fernando, pero no lo ama, pensó que con el tiempo podría llegar
a amarlo, pero no fue capaz y se sentía mal por no decirle la verdad.
No se dió cuenta de que unos ojos azules la estaba observando. Edel estaba detrás de un
árbol mirándola, pudo ver que la expresión de Laura era triste, se moría por ir y
abrazarla, pero no podía, ya no... ella tenía su vida, tenía que aceptarlo. De repente
miró a Laura y vió como la rubia se llevaba las manos a la cara, parecía que estaba
llorando. Edel dió unos pasos para adelante con la intención de ir, pero se detuvo, no
podía aparecer de golpe en su vida, no sabía si Laura le daría la oportunidad de
explicarle lo que había pasado, donde había estado todo este tiempo. Sus ojos se
estaban llenando de lágrimas cuando se dió cuenta de que Laura se levantaba y se giraba
en dirección a ella, rápidamente se escondió de nuevo detrás del árbol. Cuando volvió a
mirar Laura ya no estaba, la había perdido de vista.
*****
Emilio y Carlos estaba echando una partida a las cartas cuando la alarma sonó, uno de
los miembros de la brigada les llamó.
- Chicos tenemos un aviso, una fábrica se esta quemando, al parecer quedan trabajadores
en ella.
- Vamos! - dijo Carlos.
Deprisa todos se pusieron sus uniformes, y salieron con las alarmas encendidas a toda
velocidad.
El sitio estaba abarrotado de gente, la mayoría estaba llorando por sus amigos y
familiares que seguían dentro de aquella fabrica, muchos intentaban entrar pero la
policía les impedía el paso. Los camiones de bomberos iban llegando, todos salían
deprisa para preparar las mangueras y ver la situación para el rescate. La brigada de
Carlos acababa de llegar, él y Emilio fueron a hablar con el jefe de policía para que
les comentara la situación.
- Cuál es la situación? - preguntó Carlos.
- La fábrica tiene diez pisos, están incendiados desde el bajo hasta el noveno, la
gente que esta atrapada están en el décimo piso, pero no aguantaran mucho más, el fuego
esta totalmente descontrolado y sube rápidamente - dijo el jefe de policía.
- Supongo que será totalmente imposible subir desde abajo verdad?
- Así es, tendrán que buscar otra manera, y deprisa, porque esa fábrica no durara
mucho de pie.
- Muy bien.
Carlos y Emilio se acercaron hasta sus demás compañeros que estaban ayudando a los
demás.
- Chicos escuchadme! - gritó Carlos - muy bien, necesito voluntarios, hay que subir
allí arriba con helicópteros para sacar a la gente que esta en el décimo piso.
- Yo iré - gritó uno de ellos.
- Yo también!
- Muy bien, alguno más? - preguntó Carlos.
- Yo! - gritó Emilio.
- Emilio... no se si.
- Carlos no tenemos tiempo para esto, sabes que puedo hacerlo! - tras unos segundos
Carlos le contestó.
- Muy bien, amos haya!, David, José, vosotros acompañareis a Emilio, Emilio, tu
dirigirás el Equipo!
- Si! - contestaron todos a la vez.
- Os diré lo que vais hacer, los helicópteros os van a dejar en el techo de la fábrica,
desde ahí tendréis que equiparos con vuestros arneses, dos estarán arriba y otro bajará,
para ir subiendo a la gente.
- Cuántas personas hay? - preguntó Emilio.
- No lo se, espera - Carlos buscó al agente - Agente!, cuántas personas hay ahí arriba?
- Dicen que hay seis, tres mujeres y tres hombres.
- Bien - Carlos volvió con su equipo - hay seis personas, cuando estén todas arriba
salid de ahí lo más rápido posible, ese edificio no aguantará.
- Bien! - gritaron todos.
- VAMOS!!!!!!! - gritó Carlos y todos salieron corriendo para ocupar sus puestos.
*****
Laura estaba en casa, no hacia mas que mirar la hora, eran las nueve, ya había
anochecido, no paraba de preguntarse cuanto tardaría Emilio en volver, había escuchado
muchas sirenas pasar, y eso la tenía inquieta, seguro que había tenido algún aviso.
Decidió poner la televisión para ver si por ahí decían algo, cambió de canal varías
veces hasta que dio con las noticias.
"El fuego esta totalmente descontrolado, los bomberos hacen lo que pueden para
apagarlo, dicen que aun queda gente atrapada en uno de los piso, por lo que las imágenes
muestran vemos un grupo de bomberos prepararse para iniciar el rescate, esperemos que
nuestros valientes bomberos cumplan con éxito su misión. Les dejaremos con imágenes en
directo, a medida que llegue información les iremos informado de la situación."
A Laura se le encogió el corazón cuando vio que en el grupo de bomberos del rescate se
encontraba Emilio, el miedo invadía todo su ser. De repente la imagen de Edel apareció
en su mente y eso hizo que se derrumbara y comenzara a llorar, no podía soportarlo más,
se levantó del sofá y cogió el teléfono, tenía que hablar con Carlos. Tras varios tonos
alguien le contestó.
- Por favor, necesito que me pongan con Carlos, el jefe de la brigada que va a iniciar
el rescate.
- Espere un momento por favor, voy a intentarlo.
Tras varios minutos de espera la voz de la mujer de antes volvió rompió el silencio.
- Enseguida le paso con él, no cuelgue por favor.
- Gracias...
- Si? - la voz de Carlos sonó por el teléfono.
- Carlos, soy Laura.
- Laura qué pasa? - preguntó extrañado.
- Estoy viendo a Emilio, el va a ser uno de los rescatadores?
- Así es.
- No dejes que lo haga - suplicó la rubia.
- Laura por favor, no hay tiempo para esto, ya esta decidido, Emilio es uno de los
mejores bomberos que hay, sabes cuidarse.
- Ya lo se!, pero no quiero perderlo!, nunca se sabe lo que puede pasar!, tu lo sabes!! -
gritó casi desesperada.
- Laura cálmate!, ya no puedo hacer nada, pero te aseguro que si algo va mal yo mismo
iré a buscarle.
- No permitas que le pase nada por favor - decía llorando Laura.
- Tranquila, todo ira bien - Carlos trató de tranquilizarla - Laura tengo que dejarte,
tengo mucho trabajo.
- Claro, si puedes dile a Emilio que hoy le prepararé su cena favorita, que mas vale
que se cuide y vuelva pronto.
- Se lo diré.
- Gracias.
- Después hablamos, adiós - dijo Carlos.
- Hasta luego.
Laura colgó el teléfono y volvió donde la telé, con el corazón en la mano siguió viendo
lo que sucedía allí.
*****
Un hombre frente a la telé, miraba las noticias atentamente, en una de las habitaciones
de la casa se encontraba una morena tumbada en la cama, sus ojos estaban cerrados y uno
de sus brazos puesto sobre ellos. Parecía abatida, después de tanto tiempo volver a
verla le había echo despertar todo lo que una vez sintió. La voz que provenía del salón
le saco de sus pensamientos.
- Edel!
- Qué pasa? - contestó la morena sin ganas.
- Debería venir a ver esto.
- Si es otro de esos documentales que tanto te gustan olvídalo.
- No es eso, mueve tu culo hasta aquí.
- Mas vale que sea importante... - dijo la morena a la vez que se levantaba.
Edel llegó hasta donde estaba el hombre, que veía la telé atentamente.
- Qué es lo que tengo que ver? - preguntó.
- Eso - le señaló la tele.
La morena fijo su vista en el televisor, lo que se veía era a una periodista hablando
sobre un incendio, detrás de ella se podía ver un edificio envuelto en llamas
completamente y a su alrededor un montón de bomberos corriendo de un lado a otro,
escucharon atentamente lo que la periodista iba diciendo. En uno de los momentos la
cámara enfocó al grupo de los rescatadores, un chico joven de los que estaban allí
llamó la atención de la morena, la cara de aquel joven le era muy familiar, pero no
sabía de que.
*****
- Muy bien chico!, vamos haya! - gritó Emilio.
El y los dos hombres que le acompañaban montaron en uno de los helicópteros. Había
tanto humo que al piloto le costó bastante situarse en el sitio adecuado para que los
tres bomberos pudieran bajarse.
- Muy bien, nos bajaremos aquí, han dicho que el techo de esta fábrica no aguantará
mucho, asi que vosotros tendéis que esperar en el aire - le dijo al piloto.
- Estaba bien, pero daros prisa, con tanto humo no podemos ver bien y podríamos perder
el control.
- Tardaremos lo menos posible - dijo Emilio - en marcha!
Los tres saltaron del helicóptero y cayeron justo en el techo del edificio. Los tres
corrieron hasta uno de los extremos del edificio, pudieron ver que en las ventas del
piso de abajo estaba la gente asomada.
- Por favor!, ayuda! - gritaban todos los que estaban asomados.
- Enseguida les ayudamos! - les gritó Emilio - vamos chicos, id colocando las cosas
mientras yo me coloco el arnés.
Enseguida los dos hombres hicieron lo que les mandaron. Emilio ya tenia el arnés puesto,
uno de los otros bomberos le enganchó las cuerdas a su arnés para ir bajándolo.
- El arnés que utilizaré para subir a la gente esta listo ya?
- Si!
- Muy bien, pues vamos hallá!
Emilio comenzó a descender, el otro bomberos iba acatando las órdenes de Emilio,
despacio iba soltando cuerda. Las ventanas estaban dos metros mas abajo, siguió soltando
cuerda hasta que Emilio llegó a la ventana, la gente que estaba en ella le ayudaron a
entrar.
- Muy bien, escuchadme todos, os colocaré este arnés, iréis subiendo uno por uno
entendido? - todos asintieron con la cabeza - sobre todo no tengáis miedo, y no miréis
abajo, dos compañeros míos están arriba y os ayudaran en todo, empezaremos con las
mujeres.
- Por favor dense prisa, el fuego a comenzado a entrar aquí también.
- Lo se, ya lo he visto, venga, empecemos.
Emilio colocó el arnés a la primera mujer, una vez lo tenía bien puesto, dió la órden
de que la fueran subiendo. La mujer lo consiguió sin problemas, así fue sucesivamente,
las tres mujeres ya habían subido, uno de los hombres también, ahora le tocaba al otro.
Emilio le colocó el arnés y le ayudó a llegar a la ventana, pero antes de que lo
subieran se dió cuenta de una cosa, faltaba un hombre, miró alrededor pero el fuego ya
había quemado prácticamente toda la planta nueve.
- Oye, me dijeron que había seis personas atrapadas, falta alguien - le dijo Emilio.
- Si, falta un hombre, al ver el fuego salió corriendo de aquí, no se dónde se habrá
metido.
- Esta bien, SUBIDLO! - gritó Emilio.
Una vez el hombre fue subido, Emilio cogió su radio y llamó a Carlos.
- Carlos me recibes?
- Si!, qué pasa Emilio?
- Falta un hombre, me han dicho que salió corriendo, debe de estar por aquí.
- Emilio no hay tiempo, tienes que salir de ahí ya.
- Si hay alguien más no puedo dejarlo aquí.
- Escuchame, echa un vistazo hasta lo que el fuego te deja ver, si no ves nada, sal de
ahí de inmediato!
- Esta bien!
Emilio comenzó a mirar, el fuego casi no le dejaba ver nada, siguió andando esquivando
el fuego que había alrededor, de repente oyó unos gimoteos.
- HAY ALGUIEN AHÍ? - gritó Emilio.
No hubo respuesta, solo mas gimoteos, miró a uno de los lados y vió a un hombre tumbado
en el suelo, se acercó hasta él y pudo ver que estaba casi sin sentido, trató de
despertarlo pero no pudo, así que sin perder mas tiempo cargó con el hombre hasta la
ventana. Una voz en su radio le llamó la atención.
- Emilio, el arnés que hemos estado utilizando se ha roto.
- Que?!, tengo aquí al otro hombre y esta sin sentido!
- No tenemos tiempo para ir a por otro!
- Esta bien, utilizaré el mío!
- Pero...
- Venga!, no hay tiempo!
Emilio se quitó su arnés y se lo colocó al hombre, dió la señal para que lo subieran, el
hombre ya estaba arriba, les subieron a todos al helicóptero y se fue a ponerlos a
salvo. Ya solo quedaban los dos bomberos arriba y Emilio que esperaba a que le dieran
de nuevo su arnés.
- Emilio por qué tu equipo no esta fuera de ahí si ya no queda nadie? - la voz de
Carlos por la radio le distrajo.
- Estoy esperando que me tiren mi arnés, he tenido que utilizar el mío ya que el otro
estaba roto.
- Maldita sea!, te dije que eso no debes de hacerlo nunca!
- No podía hacer otra cosa!
- Sal de ahí ahora mismo! - le gritó Carlos.
- Voy!
Emilio vió su arnés que ya estaba casi en la ventana, se acercó hasta el pero justo
antes de que llegara una gran explosión en el noveno piso le hizo caer al suelo.
- Emilio!, Emilio me oyes???? - gritaba Carlos.
- Si!, Calos necesito ayuda!
- Te puedes mover?
- Me duele mucho la pierna!
- Venga haz un esfuerzo!!
De repente Emilio sintió como el suelo en el que estaba tumbado se comenzaba a hundir.
- CARLOS!, EL SUELO SE DERRUMBAAAAA!!!
- EMILIOOOOOOOO!!!
La trasmisión se cortó, Carlos siguió llamándolo pero Emilio no contestaba, miró hacia
arriba y vió a los dos bomberos del techo montarse en un helicóptero ya que el techo
estaba comenzando a derrumbarse.
*****
"Les informamos que todas las personas que se hallaban en la fábrica han sido
rescatadas, pero lamento comunicarles que el hombre que dirigía la misión de rescate
aun no ha salido de allí, se dice que el suelo en el que estaba se derrumbó, aun
estamos esperando tener más noticias, les seguiremos informando."
Laura cogió su chaqueta y salió de allí a toda prisa, sus lágrimas mostraban toda su
angustia. Ya estaba en camino cuando le sonó el móvil.
- Laura!
- MALDITA SEA CARLOS SÁCALO DE AHÍ!
- Lo siento...
- NO LO SIENTAS!, QUIERO QUE SAQUES A MI SOBRENO DE AHÍ - Laura cada vez lloraba con
más fuerza.
- Haré lo que pueda... - Carlos colgó el teléfono.
Laura siguió a toda velocidad para llegar lo antes posible donde estaba Carlos.
*****
Todo era fuego a su alrededor, oía como la madera se quemaba, todo estaba lleno de humo,
y aunque tenia la mascarilla apenas podía respirar. Intentó moverse pero el golpe había
sido demasiado fuerte, no sentía su cuerpo, no sentía dolor, solo sentía la angustia de
su final. Haciendo un esfuerzo consiguió mover su brazo hasta su hombro, donde tenía su
radio.
- Car... Carlos... me... re... recibes?
- EMILIO!! - gritó Carlos! - Emilio cómo estas?
- Casi no puedo moverme, y... esto... se me va a venir encima...
- Sabes dónde estas?
- El suelo se hundió... creo que... he caído unos cinco pisos para abajo, pero no
estoy... seguro.
- Y el fuego?
- Estoy totalmente rodeado... y ya casi no me queda oxígeno.
- MALDITA SEA!, TIENES QUE AGUANTAR ME OYES?, IRÉ A POR TI!
- No... ya no puedes hacer nada... solo... hay una persona que pueda salvarme... y esa
persona no esta.
- A quién te refieres? - preguntó confundido.
- A... la dama de hielo... - dijo con lágrimas en los ojos
- Emilio...
- La dama de hielo...
*****
"Aquí les mostramos estos escalofriantes comentarios... el joven que esta dentro dice
que solo puede ser salvado por la dama de hielo... no sabemos a quien se refiere..."
La morena de ojos azules agarró su chaqueta y comenzó a correr para salir de la casa.
- A dónde vas? - preguntó el hombre que estaba dentro.
- El hombre que esta atrapado es Emilio... y me esta llamando.
- Podrás hacerlo?
- Voy a sacarlo de ahí a como de lugar... eso es todo lo que se y todo lo que
necesitas saber.
Edel salió de la casa en una carrera desesperada, de ella dependía el llegar a tiempo.
Dos mujeres corrían a un mismo lugar, para enfrentar a su destino.
Continuará...