DAMA DE HIELO

Eugenia

Cuarta parte

La puerta se cerró tras de ella, el aroma de la casa la hizo tranquilizarse, era como estar en la suya propia. Una mano en su espalda la hizo girarse para ver la sonrisa mas perfecta que había visto en toda su vida. El tacto de la mano en su espalda la hizo estremecer.

- Adelante - la suave voz de Laura entró por sus oídos.
- Gracias.

Laura agarró a Edel para ayudarla a andar, cuando llegaron al salón la morena se sentó en el sofá.

- Quieres tomar algo?
- No gracias, así estoy bien - contestó la morena.
- Te sientes bien así o prefieres ir a la cama?
- Así estoy bien, me canso de estar en la cama, gracias por todo.
- De nada... - Laura la sonrió muy contenta - Emilio!

El niño fue corriendo donde se encontraba su tía.

- Si?
- Voy a ir un momento a comprar, quédate con Edel y que no le falte de nada vale?, tienes que cuidar de ella.
- Seguro que lo hará bien - dijo con una sonrisa la morena.
- Claro!, yo cuidaré de la Dama de Hielo.
- Muy bien, pues ahora vengo.
- Hasta hora - le dijo Edel.
- Hasta hora - le respondió Laura.

Una vez la mujer rubia se fue, Emilio corrió hasta el sofá y se sentó al lado de la morena.

- Edel necesitas algo?
- No, gracias pequeño - la morena le revolvió el pelo.
- Sabes?, los días que estabas en el hospital mi tía estuvo muy preocupada.
- De verdad? - preguntó con curiosidad la morena.
- Si!, me dijo que eras muy importante para ella y que no quería perderte.

Edel se sorprendió mucho por las palabras del pequeño Emilio. Saber que era importante para Laura la daba a pensar muchas cosas. Para ella Laura y Emilio se habían vuelto las personas mas importantes de su vida, sabía que sentía algo muy fuerte por la rubia, pero tenía miedo de perderla.

- Ella también es muy importante para mi.
- Lo se - le dijo el niño.
- A si?
- Si.
- Y cómo sabes eso?
- No se, simplemente los se.
- Ah, vaya... eso esta bien.
- Edel, te vas a quedar siempre con nosotros?

Aquella pregunta le pilló de sorpresa, sabía que por su trabajo no podía hacer ese tipo de promesas.

- Bueno yo...

En ese momento la puerta de casa se abrió dejando paso a la menuda rubia, Edel se sintió aliviada.

- Ya estoy aquí.
- Hola! - saludaron los dos a la vez.
- Que tal se ha portado? - preguntó la rubia.
- Bien, bien - respondió Edel.
- Le preguntaba a Emilio - dijo guiñándole un ojo.
- Jajaja - rió el pequeño - ha sido buena chica.

Edel se reía por lo bajo, aquello le resultaba todo tan familiar, era el ambiente perfecto.

- Muy graciosos sois los dos - dijo la morena con una sonrisa.
- Lo sabemos - dijo la rubia sentándose a su lado - te encuentras bien?, necesitas algo?
- Estoy perfecta, gracias por todo - contestó amablemente Edel.

El timbre de la puerta les llamó la atención, Laura se levantó y fue a ver quien era. Cuando abrió la puerta Laura se encontró con la única persona que no quería ver.

- Qué haces aquí? - preguntó en tono serio.
- Yo también me alegro de verte - contestó el hombre - me entere de lo que ha pasado y he venido a por Emilio?
- Emilio esta muy bien aquí, así que puedes irte por donde has venido.
- Emilio es mi hijo, tu no tienes derecho! - el tono del hombre se alzó.
- Te recuerdo que fuiste tu quien abandonó a Emilio y a mi hermana, no quisiste saber nada de ellos! - le contestó Laura alzando la voz también.
- Será mejor que me dejes llevarme a Emilio - su tono sonaba amenazador.
- No irá a ninguna parte, tendrás que pasar por encima de mi cadáver.
- Cómo quieras!

El hombre puso una mano en la puerta empujando hacia dentro para abrirla, pero Laura la bloqueaba con las manos y con el pie.

- MALDITA SEA!, APÁRTATE!
- NO!

Ambos siguieron forcejeando, el hombre se estaba poniendo rojo de la ira y el esfuerzo, pero lo estaba consiguiendo, Laura no podía aguantar mas. Tras un último empuje Laura tuvo que retroceder, y él abrió la puerta por completo y comenzó a entrar, pero una figura mas alta que el se puso en su camino.

- Sabes que esto es allanamiento de morada? - preguntó Edel con el tono mas serio con el que hubiera hablado antes.
- Y tu quién narices eres?
- Yo soy lo que se interpone entre tu y la entrada a la casa.
- No se quién eres, pero tampoco me importa!, fuera de mi camino si no quieres que...
- Qué?!, sal de aquí antes de que llame a la policía.

El hombre se lo pensó un instante, después miró a Laura quien estaba detrás de la morena, tras un gruñido se dió la vuelta y se fue. Edel cerró la puerta y se giró para mirar a Laura, la rubia estaba temblando y con los ojos humedecidos, Edel se acercó a ella y puso las manos sobre sus hombros.

- Laura, quién era?
- Era... el padre de Emilio - dijo con voz quebrada.
- Oh... tranquila, ya ha pasado todo vale? - trató de calmarla.
- Me va a quitar a Emilio, se que no para hasta conseguirlo - no pudo aguantar mas y rompió en llanto.

Edel hizo lo único que se le ocurrió, abrazarla, a pesar de que le dolía todo el cuerpo intentó no pensar en ello y tratar de consolar a la rubia. Laura hundió su cara en el pecho de la morena y le agarró de la camisa casi desesperada. Edel la rodeó con sus brazos y le susurró palabras de consuelo para que se fuera calmando.

Había pasado una semana desde aquella visita, Edel se quedó con ellos todos los días, a pesar de aquel mal momento Edel hizo todo lo posible para que lo olvidaran, y lo consiguió, pasaron una semana muy divertida, cada día estaban mas unidos.

Ahora lo malo es que los tres se habían acostumbrado a estar juntos y Edel ya estaba lo suficientemente recuperada como para volver a casa.

Edel ya estaba guardando todas sus cosas en la pequeña mochila, no se dió cuenta de la presencia que había detrás de ella. Laura estaba apoyada en el marco de la puerta. Sus ojos miraban a Edel con tristeza, aun no se había ido y ya la estaba echando de menos. Estaba sumida en sus pensamientos cuando notó unos ojos azules mirándola.

- Vaya, no te había visto - dijo la morena con una sonrisa.
- Acabo de venir, ya lo tienes todo?
- Si, creo que no me falta nada ya.
- Bien - el tono de Laura era triste y Edel se dió cuenta.
- Laura, te encuentras bien? - preguntó preocupada.
- Si, bueno... es solo que... Emilio y yo te vamos a echar de menos - dijo sin levantar la vista del suelo.

Edel se acercó a ella, puso su mano en la cara de la rubia y se la levantó.

- Yo también os voy a echar de menos, me ha encantado poder compartir todos estos días con vosotros.
- A nosotros también.
- Mira, hoy tengo que ir a ver como están las cosas por el cuartel, pero si queréis mañana os venís a mi casa y os invito a cenar.
- Me encantaría ir, y estoy segura de que a Emilio también.
- Estupendo - dijo sonriente Edel - bueno, tengo que irme ya.
- Te acompaño.

Ambas salieron de la habitación y fueron al salón donde estaba Emilio.

- Bueno pequeñajo, me voy ya.
- Joooooo!!!! - Emilio se acercó a ella y la abrazó con fuerza - cuando te volveremos a ver?
- Mañana, tu y tu tía estáis invitados a cenar a mi casa.
- Bien!!!! - Emilio la volvió a abrazar y Edel le devolvió el abrazo - entonces hasta mañana!
- Hasta mañana - dijo la morena separándose de el.
- Dama de Hielo!
- Dime bombero.
- No le das un abrazo a mi tía? - preguntó el pequeño.
- Emilio! - protestó Laura casi roja.
- Jajaja, claro que si.

Edel se acercó a ella y la dió un estrecho abrazo, Laura le rodeo la cintura sin pensarlo y se apretó a ella todo lo que puso. Antes de separarse del todo Edel le dió un suave beso en la mejilla.

- Hasta mañana Laura.
- Hasta mañana...

Tras una sonrisa, Edel se puso la mochila al hombro y salió de la casa. Fue increíble lo vacía que se quedó la casa cuando la puerta se cerró. Todo se quedó en silencio, era tan intenso aquello que daba miedo. Laura miró a Emilio que la estaba mirando sonriente.

- Y tu por qué sonríes tanto?
- Porque te ha gustado.
- El qué?
- El abrazo y el beso jijiji.
- Serás....!!!!!!
- Jajaja - el pequeño comenzó a reírse.
- Pues si, si que me ha gustado, pero no se lo digas eh - dijo guiñándole un ojo.
- Vale!, le seguiré diciendo que te abrace mas a menudo - a Laura se le iluminó la cara.
- De verdad harías eso por mi?
- Claro!, pero tendrás que pagar.
- Pagar?
- Si!, una bolsa de chuches todos los días.
- Se te caerán los dientes.
- Trato?
- Trato - ambos estrecharon la mano.

Edel acababa de entrar al cuartel, todo estaba tranquilo, pero podía oír los gritos de su brigada, al parecer estaban en la sala de entrenamiento. Dejó la bolsa y se acercó hasta la sala.

- Buenos días chicos - dijo Edel con una sonrisa.
- Capitán! - dijeron todos a la vez que se acercaban - qué tal estas? - preguntó uno de ellos.
- Estoy bien, y por lo que veo vosotros estáis en forma.
- Si! - gritaron todos.

Entre ellos salió Carlos con una gran sonrisa, se acercó hasta Edel y se paró delante de ella.

- Bienvenida - dijo Carlos.
- Lo mismo digo - Edel le sonrió mas aun.

Carlos y Edel se dieron un estrecho abrazo. Eran como hermanos, siempre cuidando el uno del otro.

- Muy bien, vamos a ponernos a trabajar - dijo la morena separándose de Carlos.
- Si! - gritaron todos.

Ya era el día en el que Laura y Emilio irían a cenar a casa de Edel. La morena acababa de salir del cuartel, se montó en su coche y se dirigió a casa. Llevaba quince minutos conduciendo, solo le faltaba un cruce para llegar a casa. El semáforo estaba en verde, justo cuando iba a pasar, un coche a gran velocidad iba a estrellarse contra su coche, Edel dió un frenazo y metió la marcha atrás lo mas rápido que pudo para evitar el golpe, el coche pasó rozándole la delantera del coche, no hizo mas que unos rasguños. Edel estaba con el corazón acelerado, era la primera vez que vivía casi un accidente de tráfico. Cada día se jugaba la vida, pero ahora era todo distinto, ahora tenía dos razones para vivir, Laura y Emilio.

Laura y Emilio acababan de llegar a casa de Edel, Laura se había dado cuanta de que la morena estaba algo mas callada y mas seria de lo normal. Emilio y Laura estaban en el salón viendo la tele, Edel fue a la cocina para acabar de preparar unas cosas.

- Emilio voy a ir un momento a hablar con Edel vale?
- Vale! - dijo el niño con una sonrisa.

Laura fue a la cocina donde estaba la morena. Vió que Edel estaba de espaldas a ella cortando un poco de verdura, despacio se acercó y le puso una mano en el hombro.

- Ah, Laura, no te había sentido llegar - dijo sonriente la morena.
- Es que soy muy silenciosa - le guiñó el ojo.
- Jajaja.
- Oye...
- Dime - la morena dejó lo que estaba haciendo para prestarle toda su atención.
- Edel te ocurre algo? - el tono de su voz le hizo saber a la morena que estaba preocupada.
- No, estoy bien, por qué lo preguntas?
- Es que... te he notado algo triste... seria...
- No es nada, simplemente... al volver a casa he estado a punto de tener un accidente y... eso me ha dado que pensar.
- Dios... pero estas bien?
- Si, si, tranquila - la morena la tranquilizó.
- Y que te ha dado a pensar?
- Me ha dado a pensar en el miedo que me da ahora perder la vida, antes no me importaba pero ahora... es distinto.
- Por qué?
- Porque antes en mi vida no había nadie, y ahora os tengo a ti y a Emilio y no quisiera separarme de vosotros - dijo agachando la cabeza.
- Edel... - Laura se acercó a ella y la abrazó con todo su amor - nosotros tampoco queremos perderte, para Emilio y para mi eres lo único que nos queda... te queremos - su voz cada vez se quebraba mas.

Edel la estrechó entre sus brazos, la apretó contra ella todo lo que pudo y disfrutó de ese contacto con toda su alma.

- Yo también os quiero.

Siguieron abrazadas hasta que oyeron una vocecita.

- Tía no me ha echo falta decírselo - dijo Emilio sonriente.
- Ssshhhhh!!!! - dijo Laura poniéndose un dedo en los labios.
- Decir qué? - preguntó enarqueando una ceja la morena.
- Decirte qu...

Laura corrió donde el y le tapó la boca, Emilio comenzó a reírse.

- Decirte que nos estamos muriendo de hambre - dijo sonriente la rubia.
- Ya... - Edel sonrió y le hizo una seña al pequeño que enseguida se la devolvió.
- Qué significa eso? - preguntó sospechosa Laura.
- Oh, nada, es una seña de bomberos, verdad Emilio?
- Si! - Edel les guiñó un ojo y siguió con lo que estaba haciendo.

Ya era medianoche, Edel les convenció para que se quedaran a dormir, los tres ya estaban acomodados en la cama, como se había vuelto costumbre, Edel tenía uno a cada lado, ambos apoyados en sus hombros, la morena les rodeaba con sus brazos.

- Gracias por quedaros - le susurró la morena Laura.
- Gracias a ti por dejarnos.
- No me las tienes que dar, me encanta dormir con vosotros - Edel la dió un beso en la cabeza.

Sin decir mas el sueño fue venciendo y los tres se quedaron dormidos en el mas apacible de los sueños.
Eran las tres de la mañana cuando Edel comenzó a moverse inquieta, empezó a tener mucho calor y el aire apenas llegaba a sus pulmones. Consiguió despertarse del todo, aspiró con fuerza y enseguida se puso a toser por el humo que había inalado.

- Laura!, Emilio!, despertad!

Ambos comenzaron a despertarse y a toser igual que Edel.

- Qué pasa?!
- La casa esta llena de humo, tenemos que salir, vamos!

Edel cogió a Emilio en brazos y se disponía a salir, pero al asomarse por la habitación vió que todo estaba envuelto en llamas, se volvió a meter dentro.

- Tía que esta pasando?! - preguntó asustado Emilio.
- No lo se cariño.
- Escuchad, quedaos aquí vale?, tengo que conseguir llegar hasta el teléfono para llamar a Carlos.
- Pero todo esta lleno de humo - dijo la rubia sujetándola del brazo.
- Haced lo que os he dicho!

Edel fue hasta la ventana y la abrió para que el humo fuera saliendo, después salió de la habitación para ir al salón, el fuego cada vez estaba mas cerca de su habitación, consiguió entrar en el bazo y mojar una toalla poniéndosela en la nariz. Siguió avanzando con cuidado para no quemarse, apenas podía ver nada por el humo, pero conocía perfectamente su casa y llegó hasta el teléfono que estaba colgado en la pared. Marcó deprisa y esperó a que lo cogieran.

- Si?
- Carlos!, soy Edel.
- Qué pasa?, por qué gritas?
- Carlos toda mi casa se esta quedando!, estoy con Laura y Emilio y no podemos salir, necesitamos que vengáis ya, no podremos aguantar!
- Cálmate, enseguida estamos allí.

Edel colgó y volvió corriendo a la habitación, vio a Laura de rodillas en el suelo y a Emilio tumbado, parecía que había perdido el conocimiento.

- Edel!, Emilio se ha desmayado!
- Es por el humo, ten ponle esto - le dio la toalla mojada - enseguida vendrá Carlos.
- Creo que yo también me voy a... - comenzó a toser.
- No!, no!, vamos mirame - Edel la cogió de la cara - mirame, no puedes desmayarte, te necesito despierta.
- Lo intentaré.

Tras dos minutos después comenzaron a oír la sirenas de los camiones de los bomberos, Edel se asomó a la ventana y comenzó a hacer señales para que vieran donde estaban.

- CARLOS!!! - gritó Edel.
- VAMOS CHICOS!, QUIERO UNA ESCALERA EN ESA VENTANA AHORA MISMO!, VAMOS!, VAMOS!, VAMOS!

Las llamas comenzaron a entrar en la habitación, ya casi era imposible respirar, Edel fue hasta Laura y la levantó por la cintura, después cogió a Emilio con el otro brazo y los llevó hasta la ventana para que pudieran respirar un poco. Carlos iba en la escalera, ya casi estaba en la ventana.

- Laura estas bien?!
- Si, solo algo mareada.
- Tranquila, enseguida os sacaran de aquí.
- Emilio...
- Sigue desmayado, pero tranquila se pondrá bien.

Carlos llegó hasta su ventana y se aproximó a ella todo lo que pudo.

- Muy bien, dame al niño Edel.
- Toma - Edel le dió a Emilio.
- NECESITO OTRA ESCALERA AQUÍ ARRIBA, VAMOS! - gritó Carlos.

Enseguida otra escalera se puso a su altura, una al lado de la otra, Carlos le dio a Emilio para que se lo llevaran.

- Muy bien, ahora vas tu Laura - dijo Edel.
- Ven conmigo! - le dijo casi desesperada.
- La escalera solo esta echa para dos personas, vamos ve, yo iré detrás!
- Vamos se nos acaba el tiempo! - dijo Carlos.

Laura antes de salir por la ventana cogió a Edel de la cara y la besó profundamente, en ese beso le mostró todo su amor, todos sus sentimientos quedaron al descubierto. Edel le rodeó la cintura y la apretó contra ella entregándolo todo en ese beso.

- Vamos chicas!, el amor fuera de las llamas, aun que ahora mismo no se que esta ardiendo mas, si vosotras o la casa.

Ambas se separaron y se sonrieron.

- No se te ocurra dejarme - le dijo Laura a la vez que salía por la ventana.
- Jamás.

Edel la ayudó a salir, una vez estaba en la escalera Calos se disponía a bajar.

- Espérame ahí morena, enseguida voy por ti.
- Date prisa, no quiero achicharrarme - Edel le sonrió ampliamente a Laura.

La escalera ya estaba casi abajo, Laura no dejó de mirar en ningún momento a Edel. De repente vió como Edel se ponía la mano en la boca y se quitaba de la ventana. Unos instantes después una explosión hizo que por la ventana de la habitación de Edel saliera una enorme llama de fuego.

- NOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!! - gritó Laura.
- EDEEEEEEEEEELLLLLLLL!!!!! - Carlos gritó casi al mismo tiempo.

No se pudo decir cual de los dos gritos fue mas desgarrador. Carlos no creía lo que estaba pasando y a Laura se le rompió la vida en mil pedazos, sabiendo que la persona que tanto amaba se la había llevado con ella.

Continuará...


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