DAMA DE HIELO

Eugenia

Primera parte

- Qué demonios está pasando aquí?!
- Un incendio se ha propagado por todo el edificio y una mujer con un niño han quedado atrapados!, hemos intentado entrar pero ha sido imposible, el edificio está apunto de derrumbarse.
- Muy bien, sabéis que ventana es en la que están atrapados?
- Si capitán!
- Inflad una de las colchonetas para amortiguar la caída, tenéis dos minutos para ello.
- Pero capitán quá vas hacer?!
- Haz lo que te digo y no discutas conmigo, se nos acaba el tiempo!
- Si capitán!
- Carlos!, intentad controlar el fuego con las mangueras de agua a máxima presión entendido?!
- Si capitán! - el bombero se reunió con los demás compañeros - Muy bien muchachos, mangueras a máxima presión y a hinchar una de las colchonetas para amortiguar las caídas, tenemos dos minutos, A TRABAJAR!

Enseguida los bomberos comenzaron hacer el trabajo. La persona a la que Carlos llamaba capitán entró en el edificio con todo su equipo.
El edificio estaba envuelto en llamas, el humo no dejaba ver nada. El capitán subía por las escaleras lo más rápido posible intentando llegar a tiempo para salvarlos. Tenia que tener cuidado ya que el edificio se estaba derrumbando, las escaleras apenas se sostenían, las paredes se estaban cayendo a cachos y al techo le pasaba lo mismo. Tras subir unos pisos consiguió llegar al piso donde estaban las personas atrapadas. En una búsqueda desesperada consiguió encontrar al niño que estaba llorando, no tendría más de nueve años, miró a su alrededor buscando a la mujer, pudo verla en una esquina de la habitación con parte del rostro quemado y un trozo enorme de pared encima de ella. Se acercó para ver si aun tenía pulso pero lamentablemente no fue así. Volvió a acercarse donde el niño.

- Chico estas bien?
- Dónde está mi mamá?!!!! - preguntó llorando el niño.
- Ven conmigo, te sacaré de aquí.

Las llamas cada vez eran mas intensas, el capitán miró hacia arriba y vio que una parte del techo se iba a caer, justo antes de que cayera consiguió coger al niño y apartarse, pero no fue lo bastante rápito, una de sus manos pagó las consecuencias. El capitán se acercó lo que pudo a la ventana ya que estaba envuelta en llamas y vio que todo estaba listo ya. Busco una especia de sabana o edredón con el que poder cubrir al pequeño, una vez lo consiguió cubrió el niño con el protegiendo su cuerpo todo lo que pudo. Una vez estaba listo lo cogió en brazos y cogió carrerilla para saltar por la ventana. Saltó contra ella con todo su cuerpo para que el niño no sufriera daños. Gracias a la colchonetas sus cuerpos no sufrieron ningún daño, inmediatamente los agentes y médicos se acercaron para ayudarles. Enseguida atendieron al niño que se había desmayado por la impresión. El capitán se fue con sus muchachos a intentar controlar el fuego.

Unos pequeños ojos marrones se abrían de repente muy asustados, su respiración se había acelerado.

- Mamá!
- Tranquilo, tranquilo!, estoy aquí, mírame, soy yo, Laura.

El pequeño niño miró a uno de sus lados y vio a una mujer de mediana estatura, de cabellos dorados y cortos y unos ojos verdes como esmeraldas.

- Tía Laura! - el niño se abrazó a ella.
- Tranquilo cariño, ya ha pasado todo.
- He pasado mucho miedo - dijo el pequeño a punto de llorar.
- Lo se mi vida, pero ya no tienes que tener miedo, ya todo ha pasado.
- Tía dónde esta mamá?
- Aún no lo se Emilio, no me han dicho nada.

La rubia estaba muy preocupada por su hermana, nadie la había dicho nada aún, lo único es que muchos de los ocupantes del edificio no consiguieron sobrevivir.

- Tía Laura cuando estaba entre las llamas un bombero me ayudó.
- A si?
- Si!, me tapó con un edredón, me cogió en brazos y saltamos por la ventana cayendo en una enorme colchoneta.
- Vaya!, y no tuviste miedo? - preguntó la rubia sorprendida.
- Si!, me desmayé por la impresión, pero se que ese bombero me protegió con su cuerpo.
- De seguro que es un gran bombero.
- Tía yo quiero conocerlo, quiero darle las gracias.
- Ahora que lo dices yo también le quiero dar las gracias y de paso le pregunto por mamá.
- Vale! - dijo entusiasmado.
- Ahora vengo he, me pareció ver antes un bombero por aquí, le preguntaré a él a ver si sabe algo.
- Pero no tardes!
- Claro que no - Laura le dio un beso en la frente.

La rubia caminaba por el hospital buscando al bombero que había visto antes, con un poco de suerte seguiría allí. Miró entre los pasillos a ver si lo veía, afortunadamente estaba en uno de los pasillos. Estaba sentado en una silla, la rubia se acercó hasta el.

- Perdone, usted ha estado en el incendio del edificio de la calle Hilados?
- Si, yo he estado allí, quería algo señorita?
- Vera, yo soy una familiar de unas de las personas que vivían allí. Por lo que me dijo mi sobrino pequeño un bombero lo sacó de allí saltando por una ventana.
- Ah!, si, el capitán - afirmó el bombero.
- Usted sabe algo de una mujer que estaba con el niño?
- Lo siento señorita, yo no se nada, eso solo lo sabe el capitán que fue quien entró allí.
- Y sabe dónde podría encontrarle?
- Pues ahora mismo esta siendo atendido, al parecer sufrió daños durante la misión y no se cuánto tardaran, de todas formas puede buscar cualquier día en el departamento de bomberos.
- Vale, muchas gracias, le agradezco su ayuda.
- No hay de que señorita.

Laura se fue un momento a la cafetería, necesitaba tomar algo, cada vez tenia menos esperanzas de que su hermana estuviera viva y pensar eso la estaba haciendo daño.

Carlos era el que acababa de hablar con Laura, estaba esperando haber si salía el capitán. Justamente al poco de irse la rubia la puerta del consultorio se abrió dejando salir por ella al capitán. Carlos se acercó.

- Que tal estas?
- Bien, no ha sido mas que una quemadura sin importancia.
- Me alegro. Sabes?, acaba de estar una de las familiares de aquel niño que salvaste, al parecer estaba interesada en hablar contigo.
- A si?
- Si, también me preguntó si sabía algo de la mujer que vivía con el niño.
- Vaya, tendré que darle la noticia, sabes si aun están aquí?
- Creo que si, el pequeño esta en una de las habitaciones de observación.
- Iré a ver.

Emilio estaba esperando con ansias a su tía, quería ver al bombero que le había salvado y quería saber si sabía algo de su mamá. De repente el pequeño alzó la vista encontrándose con una persona vestida de bombero que entraba a su habitación.

- Vaya!, tu eres un bombero verdad? - preguntó entusiasmado.
- Así es - le respondió con una leve sonrisa.
- Fuiste tu quién me salvaste?
- Si, fui yo - se acercó hasta cu camilla y se sentó en la silla que estaba al lado - fuiste todo un valiente.
- De eso nada, me desmayé cuando saltamos por la ventana - dijo con tristeza.
- Pero eso es normal, la primera que yo lo tuve que hacer también me desmayé.
- En serio?
- Claro!
- Pero tu fuiste muy valiente, yo no podría.
- Claro que si, solo tienes que confiar en ti mismo, yo también tengo miedo, pero a veces el miedo de perder a alguien querido es mayor al miedo que sentimos la mayoría de la gente y entonces hacemos lo que sea por salvar a esas personas.
- Vayaaaaa... yo quiero mucho a mi mamá y a mi tía, crees que de mayor podré ser un bombero y asi protegerlas?
- Jajaja, claro que podrás pequeño, yo te ayudaré - dijo guiñándole un ojo.
- Biiieeennn!!!

El niño se tiró a abrazar a la persona que lo estaba animando y el niño fue bien recibido por unos brazos fuertes.
Laura entraba en la habitación cuando se encontró a su sobrino abrazado a alguien. No quiso interrumpir, se quedó mirando desde la puerta, pudo ver una ancha espalda y una gran melena negra, por el uniforme pudo ver a que se dedicaba.
Emilio levantó la cabeza encontrando a su tía en la puerta con una extraña sonrisa que no pudo descifrar.

- Tía!!!

La persona que estaba abrazando al niño se giró para ver quien era esa "tía". Ambas miradas se encontraron por primera vez, unos verdes esmeraldas se hundieron en unos azules zafiros. El silencio se hizo en la habitación, dos miradas intensas entrelazándose la una en la otra, un sentimiento naciendo en ambos cuerpos.
Laura se fue acercando con paso lento, cada paso era una punzada en el corazón en ambos cuerpos. Laura siguió acercándose hasta quedar frente a frente, sin saber que decir ni que hacer...

- Perdona no... no quería interrumpir - dijo Laura sin quitar la mirada de esos ojos azules.
- Tranquila, yo... me tengo que ir ya.
- Tía!, tía!, ella es la bombera que me salvó!!! - dijo Emilio muy entusiasmado lanzándose encima de la morena que lo agarró en brazos.
- Ey!, jajaja, tranquilo fiera, aun tienes que recuperarte - dijo la morena riéndose.
- Emilio ten cuidado, la señorita...
- Edelsis, me llamo Edelsis, pero puedes llamarme Edel.
- Bien, la señorita Edel tiene una herida en su mano.
- Edel perdona!, te he hecho daño? - preguntó apenado el niño.
- No, tranquilo, no es nada grave - dijo la morena tratando de calmarlo.
- Esa herida te la hiciste cuando me ayudaste a mi?
- Me la hice durante esa misión, pero no pienses que tu eres el culpable, la culpa fue mía por ser tan descuidada - dijo guiñándole un ojo.
- Perdóneme Edel, podríamos hablar un momento?
- Claro, pero tutéeme por favor.
- Muy bien - dijo con una sonrisa - Emilio ahora vengo.
- Vale tía!
- Bueno chico cuídate mucho, espero que te recuperes muy pronto, si alguna vez quieres algo ya sabes donde encontrarme.
- Siiii!, en el cuartel de bomberos! - dijo muy contento.
- Eso es! - la morena le revolvió el pelo y salió de la habitación seguida por la rubia.

Edel ya sabía de lo que quería hablar, lo cierto es que dar este tipo de noticias nunca se le dio bien y era lo que mas odiaba de su trabajo. Ahora estaban una enfrente de la otra, Laura no se sentía capaz de mirarla a los ojos directamente.

- Bueno y... de que quería hablarme? - preguntó la morena.
- Es sobre... la madre de Emilio, me dijeron que usted fue la única que entró allí y que sería la única que podría decirme algo acerca de mi hermana.
- Así es... - la morena apartó la miraba por primera vez.
- Ella...
- Lo siento señorita...
- Laura, pero tutéeme.
- Laura... cuando llegué allí ya no pude hacer nada por su hermana... lo siento de veras - dijo la morena muy apenada.
- Yo... lo entiendo y... - sus ojos comenzaron a humedecerse - quería darle las gracias por salvar a mi sobrino...

Las lágrimas le impidieron seguir hablando, se tapó la cara con las manos a la vez que sollozaba con fuerza. A Edel le dolió ver a aquella joven tan afligida, sin pensar muy bien en lo que hacia apoyó sus manos sobre los hombros de la joven atrayéndola hacia si, Laura se dejó llevar por esa mujer y apoyando su cabeza en su pecho se dejó rodear por unos brazos fuertes que harían que el dolor que llenaba su alma fuera desapareciendo con cada latido de corazón.

Ninguna sabe cuanto tiempo estuvieron así, pero tampoco importó demasiado, en ese tiempo que sus cuerpos estuvieron unidos ambas lo disfrutaron al máximo. Una vez Laura se calmó se fue separando algo avergonzada de la morena sin mirarla a los ojos.

- Te encuentras mejor? - preguntó algo preocupada.
- Si, ya estoy mucho mejor, gracias por todo - dijo la rubia mirándola por fin a los ojos.
- No hay de que.

Ambas se siguieron mirando intensamente. Lo cierto es que sus cuerpos pedían a gritos el calor del otro.
Ese mágico momento fue interrumpido por Carlos que se acercó corriendo hasta la morena.

- Edel!, tenemos un aviso!, hay que darse prisa al parecer es grave.

La morena se lamentó por esa interrupción pero tenía que atender a su trabajo.

- Muy bien Carlos, has avisado a los demás?
- Si capitán.
- Bien, di que enseguida estamos allí.
- Bien capitán!

Carlos salió corriendo a hacer lo que le dijo la morena. Edel y Laura volvieron a mirarse, en los ojos de la rubia había algo que la morena no fue capaz de descifrar, parecía como si quisiera decirle algo con la mirada, pero ahora no tenia tiempo para averiguarlo.

- Lo siento Laura pero tengo que irme ya.
- Vale Edel, muchas gracias por todo.
- No tienes que dármelas, espero que a partir de ahora todo te vaya mejor - dijo con una sonrisa.
- Gracias, suerte en tu misión.
- Gracias - dijo la morena amablemente.

Edel pasó por al lado de la rubia cuando escuchó su leve voz decirle algo, algo que a pesar de que se lo habían dicho muchas veces, en ninguna de ellas encontró la preocupación y la sinceridad que encontró en aquellas palabras.

- Ten cuidado...

Edel se giró para mirarla, no fue capaz de decirle nada, simplemente asintió con la cabeza y la regaló una leve sonrisa, después hecho a correr saliendo del hospital.


Ya habían transcurrido dos semanas. Emilio se había ido a vivir con Laura, no fue nada fácil explicarle lo de su madre, a Emilio le costó mucho aceptarlo, pero con la ayuda de Laura lo iba consiguiendo. Laura estaba haciendo la comida, Emilio en el salón viendo la tele cuando cambio de canal y puso las noticias, en ellas informaban de un gran incendio que acababa de suceder en una fábrica con productos químicos.

"En breves instantes les ofreceremos imagines inéditas de la explosión que pilló desprevenidos a tres bomberos, entre ellos al capitán de la brigada que los dirigía."

Emilio miraba atentamente a la tele, quería verlo para mirar si estaba allí Edel. Antes de que pusieran las imágenes el pequeño llamó a su tía.

- Tía!, corre ven a ver esto!
- Emilio ahora no puedo estoy haciendo la comida.
- Tía corre!, corre!
- Vale, vale, ya voy

Laura salió de la cocina y se puso al lado del pequeño que parecía algo nervioso.

- Emilio qué pasa? - preguntó extrañada la rubia.
- Mira! - dijo señalando la tele.

"Y aquí les mostramos estas escalofriantes imágenes, presten atención"

Esas imágenes eran más que escalofriantes. En las imágenes pudieron ver a dos bomberos intentando controlar el fuego, los dos estaban sujetando una manguera de la que salía agua a gran presión. Las imágenes tenían el sonido de lo que estaba sucediendo en ese momento. Una voz advirtiéndoles de que se alejaran de allí encogió el corazón de Laura que veía las imágenes. Vio como Edel corrió hacia ellos y comenzó a empujarlos para que echaran a correr, pero no les dio tiempo. La onda expansiva dio de lleno en los tres bomberos. Las imágenes se cortaron en ese instante dando paso a la presentadora.

"Como habrán podido ver son unas imágenes escalofriantes. Ahora mismo les dejaremos con nuestra reportera que en estos momento esta allí para darles las noticias mas recientes. Ana estas hay?

- Así es Lucia, aquí estoy pendiente de lo que esta pasando en estos mismo momentos.

"Ana puedes decirnos algo sobre los tres bomberos afectados por la onda expansiva?"

- Tenemos noticias sobre los tres bomberos, uno de ellos era el capitán, en este caso la capitana que los estaba dirigiendo. Aunque les parezca increíble los tres están vivos, unos mas graves que otros, pero los tres han conseguido sobrevivir, ahora mismo podremos hablar con la capitana que esta siendo atendida por los médicos.

Laura que estaba viendo las noticias tenía el corazón en un puño, estaba deseando ver como estaba Edel. Miedo y preocupación recorrían todo su cuerpo, sus manos comenzaron a temblar, se había puesto muy nerviosa.

- Tía estas bien?
- Si Emilio, estoy bien - dijo la rubia acariciándole la cabecita.
- Tía crees que Edel estará bien? - dijo triste el niño.
- Eso espero cariño...

Ambos volvieron su atención a la tele.

- Aquí tenemos a la capitana que aun que aun no la han acabado de curar ella se siente con fuerzas de atendernos.

La cámara enfocó a Edel, tenía la cara totalmente ensangrentada, parte de su ropa estaba destrozada, en las partes que estaban descubiertas se podía apreciar las graves heridas que tenía en su cuerpo. Entre tanta sangre podría apreciarse el rostro cansado y dolorido de la morena.
Laura pensó que sería mejor cambiar de canal para que Emilio no viera así a Edel, pero la impresión fue tan fuerte que fue incapaz de moverse. Pudo oír el llanto débil del pequeño, reaccionando se acercó hasta el niño y lo abrazó tiernamente.

- Tranquilo cariño, Edel se pondrá bien.
- Tía podremos ir a verla?
- Claro que si, iremos a verla - dijo acunando al pequeño.

Ambos miraron al televisor, Edel iba a hablar para explicarles lo sucedido.

- Bien Edel, nos puedes decir lo sucedido? - preguntó la reportera.
- Si, lo que ha pasado es que el fuego se ha estendido muy deprisa a causa del viento, sabíamos que en la fábrica había productos químicos pero al llegar aquí el fuego estaba bastante lejos de ellos. Finalmente vi que el fuego se descontroló por completo y mandé a mis hombres retirarse pero no debieron de oírme, fui a buscarlos y fue justo en ese instante cuando el fuego llegó hasta esos productos haciendo explotar y haciendo que mi equipo resultara herido.
- Y tu qué tal te encuentras Edel?
- Como veras también me alcanzó la explosión pero afortunadamente no he sufrido heridas más graves que las que ves.
- Nos alegramos de que no haya ido a más. Y dinos, el fuego ya esta controlado?
- Si, hemos conseguido controlarlo aun que aun no ha pasado el peligro, creemos que aun podría haber alguna explosión más por los restos que queden de esos productos.
- Bueno esperemos que no sea así y que pronto se acabe este infierno. Gracias Edel por atendernos y esperamos que tu y todo tu equipo se recuperen pronto.
- Muchas gracias.
- Aquí Ana informándoles de lo sucedido, ahora les dejaré nuevamente con mi compañera.

Laura decidió apagar la tele y consolar todo lo que pudo a su sobrino que sollozaba en sus brazos.


Habían pasado tres días desde aquel incidente. Durante esos días el pequeño Emilio no paro de insistirle a Laura de que le llevara a ver a Edel. Quería saber algo de ella, en parte la rubia quería lo mismo.

Edel estaba en el patio de entrenamiento con su brigada entrenándose. Cada cual estaba haciendo diversas actividades. Edel los animaba a que lo hicieran mejor, quería que sus hombres fueran los mejores y lo estaba consiguiendo.

- Muy bien muchachos, podéis tomaros un descanso - les gritó la morena.
- Edel! - dijo Carlos acercándose a ella.
- Dime Carlos.
- Sabes algo de Juan y de Tomás?
- Si, fui a verles esta mañana, ya están mucho mejor, me han dicho que en un par de días les darán el alta.
- Qué bien! - dijo contento el hombre.
- Si - sonrió la morena.
- Y tu qué tal te encuentras?
- Estoy bien, aun tengo algunas magulladuras pero por lo demás bien.
- Bien, cuídate vale?
- Claro.
- Iré con los chicos.
- Muy bien.

Carlos se fue de allí dejando a la morena sola. Estaba enroscando unas mangueras cuando un grito la sacó de su tarea.

- EDEL!!!!

La morena se giró para ver quien era. Emilio se acercaba a ella a gran velocidad, iba corriendo con la intención de tirarse sobre ella. La morena con una gran sonrisa se agachó para recibir al pequeño que enseguida le rodeo el cuello con su cortos bracitos.

- Edel! Estas bien?! - preguntó el aniño ansioso sin soltarla.
- Claro que estoy bien campeón - dijo la morena riendo.

Emilio se apartó lo suficiente de ella para mirarla a los ojos.

- Te vi en la tele y me asusté mucho cuando paso lo de aquella explosión.
- No te preocupes enano, ni el fuego ni una explosión podrá conmigo.
- Jajaja, eres la mejor Edel!,te importa que te llame Dama de Hielo?
- Dama de Hielo? - preguntó extrañada la morena.
- Si!, es que en un tebeo que tengo sale una dama de hielo que apaga todos los incendios.
- Ah sí?, vaya!, pues muy bien, ahora seré la Dama de Hielo.
- Bien!, bien! - el niño la volvió a abrazar.

Laura estaba observando toda la escena desde la puerta. La sonrisa de su cara lo decía todo. La encantaba ver a Emilio y a Edel juntos. La morena era de lo mas tierno que había, cada vez que sonreía hacia que la rubia sintiera un escalofrío por todo el cuerpo. Vió como Emilio se separaba de ella y seguían hablando.

- Sabes?, mi tía también estaba muy preocupada!

A Laura se le paró el corazón al oír aquello. Emilio no había dicho ninguna mentira pero... se había puesto algo roja, por suerte la morena estaba de espaldas a ella por lo tanto no la podía ver.

- Ah sí?, vaya... y dónde esta tu tía?
- Allí! - dijo señalándola.

Edel se giró para mirar a donde señalaba el niño. Su cuerpo se estremeció al volver a sentir la mirada de la rubia que a pesar de que estaba algo lejos pudo ver como la apartaba rápidamente y un rubor subía por sus mejillas. La morena sonrió para si, se puso de pie y se acercó hasta donde estaba la rubia con Emilio agarrado de su mano.

- Hola - saludo la morena.
- Hola... qué... tal estas?
- Estoy bien, gracias.
- Me alegro, lo cierto es que Emilio y yo nos asustamos un poco al ver lo que había pasado, incluso Emilio lloró cuando te vio herida.
- Oh... - la morena miró al pequeño que se estaba poniendo rojo.
- A pesar de lo poco que te conoces te ha cogido mucho cariño - le explicó la rubia.
- Lo cierto es que a mi me ha pasado lo mismo.
- Supongo... que no tendrás tiempo para tomar un café no? - preguntó algo tímida la rubia.
- Bueno yo...
- Por favor!!!! - suplicó el niño.
- Jajaja, esta bien, me habéis convencido.

Emilio sin soltar la mano de la morena agarró la de su tía, el iba en el medio muy feliz. Laura y Edel se iban riendo a la vez que elevaban al pequeño mientras andaban. A Edel le vinieron muchos pensamientos, entre ellos lo que parecían en aquel instante, eran como una familia, la familia que ella nunca tuvo...
Laura iba igual de feliz que Emilio. De vez en cuando miraba de reojo a la morena que sonreía ampliamente.

Los tres ya estaban en una cafetería. Laura al lado de Emilio y enfrente de la morena. Ambas pidieron un café y Emilio un zumo.

- Me alegro mucho de volver a veros y de que todo os este yendo bien - dijo la morena muy amable.
- Gracias, nosotros también nos alegramos de volver a verte, sobre todo después de lo que paso.
- Lo cierto es que tuvimos mucha suerte.
- Si...

Sus miradas volvieron a unirse como la primera vez. Las dos querían descifrar que había en la mirada de la otra pero se les hacia imposible. El pequeño Emilio se las quedó mirando a las dos y una sonrisa pícara asomó en sus labios. La risa juguetona del niño las sacó de su trance.

- Y tu de qué te ríes? - preguntó la morena.
- De nada... jajaja.
- Confiesa enano o no tendremos piedad - dijo la rubia acercándose mas a el para hacerle cosquillas.
- Es que parecéis dos enamoradas, jajajaja.
- Jajaja - la morena se rió con él.

Laura se había puesto roja por el comentario del pequeño, lo cierto es que tenía razón, la manera en la que se miraban no era normal. Miró a la morena y vió como ella y el pequeño se reían sin parar, pero no entendía por que se reía ella.

- No te vas a salir con la tuya renacuajo - dijo la morena sonriéndose - lo que quieres es ponernos rojas, pero no lo vas a conseguir.
- Jajajaja, pues mi tía esta como un tomate.

Edel miró a la rubia, Emilio tenía razón, la piel blanca de la rubia ahora estaba roja, eso la hacia mas encantadora y mas tímida.

- Emilio cállate! - dijo mas avergonzada la rubia.
- Jajaja, bueno, con tu tía lo has logrado pero no lo lograras con la Dama de Hielo - dijo orgullosa.
- Jajaja - Emilio y Laura rieron con ganas al ver a la morena poniendo pose de invencible.

Una vez se calmaron los tres después de tanto reír la morena quería saber algo de la vida de la rubia.

- Bueno Laura, háblame un poco de ti, a qué te dedicas?
- Tengo un restaurante, soy jefa de cocina.
- La mejor cocinera del mundo! - gritó Emilio.
- De verdad? - preguntó la morena muy curiosa.
- Siiiii, mi tía hace una comida para chuparse los dedos!, tienes que probarla - dijo el pequeño.
- Me encantaría probarla, seguro que hace la mejor comida del mundo entero - la morena le guiñó un ojo a la rubia que sonrió tímidamente.
- Gracias... si quieres y no tienes nada que hacer... podrías pasarte por casa a cenar.
- Oh... lo siento, pero hoy tengo guardia, tengo que estar toda la noche en el cuartel.
- Vaya... - dijeron la rubia y Emilio desilusionados.
- Pero mañana estoy libre, si os viene bien.
- Si! - dijeron ambos a la vez.
- Jajaja, estupendo, entonces mañana a qué hora?
- A las ocho esta bien - dijo la rubia muy sonriente.
- Perfecto, ah!, tienes que decirme dónde vives.
- Claro!

La rubia se lo escribió en un papel y se lo entregó a la morena.

- Gracias - dijo la morena.

Edel llevaba una radio en la cintura, siempre que había un aviso y ella no estaba era por allí por donde la avisaban y justamente en ese momento empezó a sonar.

- Edel soy Carlos contesta! - la morena cogió la radio.
- Aquí Edel, qué pasa Carlos?
- Tenemos un aviso.
- Muy bien, enseguida estoy allí, preparadlo todo.
- Muy bien!

La morena cortó la trasmisión y mirando a Laura y a Emilio empezó a despedirse.

- Bueno, tengo que dejaros, gracias por el café y por haber venido a verme, me ha alegrado veros.
- A nosotros también Edel - dijo una sonriente rubia.
- Edel!, vas a una misión ahora? - preguntó el pequeño.
- Si, tengo que ir a una por...

El niño saltó del banco donde estaba sentado y se enganchó en el cuello de la morena que lo cogió al vuelo.

- Ten cuidado!

Edel no estaba tan acostumbrada a las muestras de cariño, ni que nadie se preocupara tanto por ella, tal vez por eso le encantaba tanto este niño. Edel lo abrazó con fuerza y cerró los ojos por un instante. Laura sentía envidia del pequeño, por estar entre esos brazos fuertes que una vez la protegieron a ella. La rubia se puso de pie ya que los dos lo estaban. Emilio se separó de ella y como premio recibió una beso en la mejilla.

- Bien!, me ha dado un beso la Dama de Hielo!
- Jajaja - rió la morena.
- Tus ojos son de hielo también.
- Eso dicen - le guiñó uno al pequeño - nos vemos mañana, adiós.

La morena se acercó hasta la rubia y la dió un suave beso en la mejilla dejándola encantada de la vida.

- A... adiós...

Laura se acarició la mejilla donde había recibido el beso. Realmente esa mujer la estaba cautivando, cada vez tenía mas ganas de verla y Emilio era la escusa perfecta para hacerlo.

Continuará...


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