Natasha era una joven llena de ilusiones, alegre y divertida, siempre le decían que era
igual que su madre, tenía el pelo largo, rubio y unos ojos verdes impresionantes, la
pena entró en su vida el día que su madre murió en un accidente de tráfico. A pesar de
su dolor siguió adelante junto con su padre. Natasha siempre tubo la ilusión de que
alguien cantara las canciones que ella componía, se le daba bien, realmente bien, pero
tenía un pánico atroz a cantar en público, era algo que la superaba, su madre también
componía canciones, ella intentó hacer que su pequeña cantara en público, pero jamás lo
consiguió.
Natasha ya tenía 20 años, y tomó la decisión de aventurarse, estaba cansada de estar
siempre en el mismo pueblo, sabía que ahí jamás podría hacer su sueño realidad, tendría
que ir a la ciudad de Nueva York, y así lo hizo, se aventuró ella sola en la ciudad.
Consiguió un piso de mala muerte de alquiler, al menos algo era algo, el dinero que
tenía no le daba para más. Estuvo recorriendo todas las discográficas de la ciudad y en
ninguna de ellas consiguió nada, ni que escucharan su cinta. Cansada de estar
recorriéndose la ciudad, vío un almacén abierto, ya que no tenía éxito con sus
canciones tendría que buscar otro tipo de trabajo, Natasha escuchó unos ruidos que
venían de abajo.
- Perdone hay alguien ahí? - preguntó la rubia.
- Qué quieres? - preguntó la voz de una mujer.
- Estoy buscando trabajo.
- Baja aquí.
Natasha así lo hizo, vió a una mujer bastante provocativa, era rubia de media melena.
- Esto es el almacén de un bar, no?.
- Así es, es el Bar Coyote. Tienes experiencia?
- No, bueno yo...
- Eres mona, seguro que atraerás mas clientela, te daré una oportunidad, mañana aquí
a las siete, es el día que mas se llena.
- De verdad?
- Así es nena, y sobre todo no llegues tarde.
- Tranquila!
Natasha salió de allí, ahora tenía una oportunidad de encontrar un trabajo, aunque
fuera de camarera, al menos eso le valdría para seguir viviendo.
Ya eran las siete de la tarde cuando Natasha entró en el bar, casi no se podía andar de
la gente que había, todo el mundo estaba en la barra gritando y animando. Natasha se
acercó más para ver que era lo que pasaba, vió que encima de la barra había dos mujeres,
una era rubia de pelo largo e iba muy escotada, la otra era una alta morena, llevaba un
sujetador de cuero negro y unos pantalones de cuero muy ajustados, era impresionante,
era una mujer de lo más sensual y salvaje, las dos estaban bailando encima de la barra.
Al principio era un baile sensual, la una se restregaba en la otra, he incluso juntaban
tanto sus rostros que casi rozaban sus labios, los hombres mas cercanos de la barra
querían tocarlas pero no se lo permitían, y si alguno se pasaba les tiraban un cubo de
agua fría. Natasha estaba alucinando, pensó que si eso era una Coyote lo mejor sería
que se fuera de allí, pero esa morena le había impresionado, realmente era atractiva,
vió que las dos mujeres empezaban a bailar una música country, sus pies se movían al
compás, de repente la chica rubia comenzó a rociar toda la mesa con una botella de
alcohol, la morena encendió una cerilla y con cara juguetona soltó la cerilla haciendo
que todo lo largo de la barra se encendiera. La morena comenzó a bailar sorteando las
llamas, lo hacía realmente bien. Natasha sabía que ella jamás podría hacer eso, asi que
decidió darse la vuelta y salir de allí, pero justo antes de que pudiera irse alguien
la agarró por el hombro.
- Veo que eres puntual.
- Ah!, hola yo... creo que...
- Vamos a la barra!
- No, no , yo no creo que pueda hacer eso.
- Tranquila mis chicas te echaran una mano, me gusta tu camisa.
- Gracias me la compre en...
No le dio tiempo a acabar, la otra mujer le arrancó las mangas y parte de la cintura,
dejándole el ombligo al aire.
- Suéltate el pelo - la rubia hizo lo que le pidió.
- Cómo te llamas?
- Natasha.
- Perfecto, yo soy Lex, ahora ven conmigo.
Lex tiró de Natasha hasta detrás de la barra.
- Escucha todos aquí vienen para pasárselo bien, algunos te querrán invitar a un
chupito, para que no acabes borracha haces el truco de la cerveza.
- y qué truco es ese?
- Haces como si te bebes el chupito y luego lo echas en un botellín de cerveza
haciendo como si la bebieras, entendido?
- Si, entendido.
- Bien, una cosa mas, nada de novios.
- Entendido.
- Estupendo, hey!, Loba Negra!
Natasha miró a ver quien era esa Loba Negra, era aquella mujer tan increíble, aquella
morena, se bajó de una salto de la barra y se acercó hasta ellas, Natasha hasta ahora
no se había fijado, pero cuando vio sus ojos casi se cae de espaldas, tenia unos ojazos
azules de impresión.
- Que pasa Lex? - preguntó la mujer morena.
- Mira, esta es la nueva, se llama Natasha, ella es Loba Negra.
Cuando sus ojos se encontraron ninguna pudo decir nada, la morena extendió su mano con
una gran sonrisa, Natasha se quedó atontada por la sonrisa de aquella mujer y su mirada
seductora.
- Encantada Natasha - sus manos por fin se juntaron.
- Lo... lo mismo digo.
- Bien, Loba, la dejo a tu cargo! - dijo Lex - tienes una noche, aprovéchala bien nena -
le dijo a Natasha.
- Muy bien, vamos a divertirnos - dijo la morena.
- Espera, espera!, yo... yo no se bailar asi ni nada.
- Jajaja, tu déjate llevar - la morena la guiñó un ojo.
La chica se subió encima de la barra tirando de la rubia para que subiera con ella, en
su otra mano tenía un megáfono.
- ESCUCHADME TODOS!, HOY TENEMOS UNA NUEVA COYOTE, COMO PODREÍS VER, ES UNA MUJER
PRECIOSA, CON UNOS OJOS VERDES INCREÍBLES, OS LO ASEGURO YO... que estoy enfrente de
ella... - esto último lo dijo casi en un susurro mientras ambas se miraban fijamente -
MUY BIEN, TODOS A BAILAR!
La morena soltó el megáfono y comenzó a mover sus caderas. Natasha estaba quieta
mirándola, al ver que no se movía la morena se acercó a ella, le dio la vuelta
poniéndola de espaldas a ella, la rodeó con uno de sus brazos por la cintura pegando su
cuerpo al de ella y comenzó a moverle las caderas al compás de las suyas, y le susurró
en un oído...
- Si no te mueves... Lex te despedirá.
- Es que... yo no estoy hecha para hacer esto - dijo la rubia.
- Claro que si, solamente tienes que divertirte y servir copas mientras bailas.
- Pero yo...
- Tu sígueme y déjate llevar.
La morena le dió un rápido giro quedando frente a frente, sus cuerpos estaban pegados.
La morena se acercó tanto a su rostro que podía sentir su respiración.
- No me tengas miedo... no muerdo - dijo sensualmente.
La morena rozó con sus labios el cuello de la rubia, que enseguida se dejó llevar
echando la cabeza hacia atrás, continuó acariciando con su mano libre el cuello de
Natasha y fue bajando hasta pasar su mano por su tórax y bajarla hasta la cintura. Su
espalda se arqueaba hacia atrás, la morena la subió de golpe quedando a pocos
centímetros de sus labios, ambas se miraban seductoramente, Natasha por fin se soltó,
las dos empezaron a bailar provocativamente, lo hacían por separado, bailaban para
todos los que estaban en la barra. En el otro extremo estaba la otra rubia que se
acercó mientras bailaba para conocer a la nueva.
- Hola!, me llamo Dassy.
- Hola!, yo soy Natasha.
- Encantada - dijo la chica sonriente - veo que Loba Negra te a echado el ojo, tienes
suerte.
- Por qué? - preguntó curiosa la rubia.
- Loba Negra jamás demuestra interés por nadie, es muy difícil conquistarla, pero
parece que tú le has robado el corazón con tu sola presencia - Dassy le guiñó el ojo y
se fue al otro extremo de la barra nuevamente.
Natasha miró hacia donde estaba la morena, que bailaba seductoramente, mientras con una
botella iba llenando todas las copas, de repente Natasha sintió como dos hombres le
agarraban de la pierna y comenzaban a tirar de ella.
- Pero qué hacen?, suéltenme! - la rubia intentaba librarse de ellos - he dicho que me
suelten!
Natasha siguió forcejeando con ellos, hasta que los hombres la soltaron al caerles un
cubo de hielo encima, la rubia miró a su lado sorprendida y vió a la morena con una
gran sonrisa y un cubo en la mano, se acercó hasta ella.
- Tómate un descanso - la morena la guiñó un ojo y siguió bailando y sirviendo.
Natasha se bajó de la barra y vió que Lex se acercaba a ella.
- Para ser nueva no lo estas haciendo nada mal.
- Gracias.
- Mira, si me consigues doscientos dólares esta noche puedes considerarte una coyote.
- Doscientos dólares?.
- Si, eso es, suerte! - Lex se fue a seguir sirviendo.
Natasha apoyó la cabeza en la pared, sabía que no sacaría tanto dinero, y si no lo
hacia la despedirían, una mano le tocó el hombro haciéndole girar.
- Estas bien? - preguntó la morena.
- Si... bueno, es que necesito conseguir doscientos dólares esta noche para poder
seguir trabajando aquí, si no me echan.
- Ya veo, bueno, vamos a ello!
La morena volvió a coger el megáfono y se subió a la barra seguida por Natasha.
- BIEN AMIGOS, ESCUCHAD TODOS!, VAMOS A EMPEZAR UNA APUESTAS POR NUESTRA NUEVA
COMPAÑERA! - la morena la giró sobre si misma para que la vieran bien.
- Pero qué haces?!! - le preguntó la rubia.
- Salvarte - le dijo la morena - BIEN EMPECEMOS CON CINCUENTA DOLARES!
- YO DOY CINCUENTA DOLARES! - dijo uno de los hombres de allí.
- ALGUIEN DA SESENTA?!
- YO DOY LOS SESENTA!
- No, por favor, no te atrevas - le decía Natasha a la morena.
- YO DOY OCHENTA! - gritó una mujer
- OCHENTA!, ALGUIEN DA MAS?, incluídas las mujeres, que exitazo - le dijo la morena a
Natasha guiñándole un ojo.
Natasha no se creía lo que estaba pasando, hasta las mujeres ofrecían dinero por ella.
- YO DOY CIEN DOLARES! - gritó otro de los hombres de allí.
- YO DOY CIENTO CINCUENTA! - gritó otro.
- ALGUIEN DA DOSCIENTOS?! - preguntó la morena.
- YO DOY DOSCIENTO! - gritó un hombre con una pinta realmente asquerosa.
- Por favor no... - dijo la rubia en forma de súplica.
- ALGUIEN DA DOSCIENTOS CINCUENTA?, NADIE?, MUY BIEN, DOSCIENTOS A LA UNA!
- No por favor!!!!!!
- A LAS DOS!... YO DOY DOSCIENTOS CINCUENTA! GritÓ la morena con una gran sonrisa.
Natasha se le quedó mirando incrédula, la morena le miró con una amplia sonrisa, sacó
el dinero de sus pantalones de cuero y se lo puso a Natasha en la mano.
- Aquí lo tienes - le dijo en un susurro con una gran sonrisa.
Lex estaba al lado de ellas dos, solo que debajo de la barra.
- Bienvenida a Coyote - le dijo Lex riendo, Natasha río con ella.
- Gracias!
La rubia miró a la famosa Loba Negra, que ahora todos estaban gritando su nombre.
- YA QUE TE LA QUEDAS TU UN BESO OS TENEÍS QUE DAR!!! - gritó uno de los hombres.
- BESO!, BESO!, BESO!, BESO!, BESO!, BESO!!!!
- Ya lo has oído Loba!, no puedes echarte atrás - dijo Lex riéndose.
La morena se acercó hasta quedar en frente de Natasha.
- Vas a...
- Son las reglas - le contestó la morena a Natasha.
La morena le rodeó con un brazo la cintura pegándola a ella. Despacio fue acercando su
rostro al de Natasha, los labios de ambas se entreabrieron, dejando pasar todo el aire
que pudieron, eso significaba que el beso sería largo. Empezaron con un suave roce,
pero lo hicieron muy profundo, sus lenguas se abrazaron llenas de ansia. Todos los de
allí comenzaron a gritar y a reír.
- MAS!, MAS!, MAS!, MAS! - todo el mundo gritaba
Las dos siguieron besándose, ya llevaban un minuto y medio, Lex se estaba riendo, y le
hizo un gesto a Dassy, la rubia se acercó con un cubo lleno de agua y se lo echó por la
cabeza a Loba y a Natasha, el agua recorría sus cuerpos, ambas siguieron besándose, sus
cuerpos húmedos seguían pegados el uno al otro.
- Vamos chicas!, que hay que seguir sirviendo! - dijo Lex riendo.
Natasha y la morena se separaron, pero aun podían sentir la respiración agitada la una
de la otra, sus cuerpo aun seguían pegados, Natasha consiguió susurrar:
- Gracias... por tu ayuda...
- Ha sido un... placer.
- Mmm, veo fuego por aquí - dijo Dassy de pasada mientras se reía.
Natasha y la morena sonrieron, ambas comenzaron a bailar de nuevo y a servir a los
invitados, estuvieron así hasta altas hora de la noche. El bar ya estaba cerrado, Lex
estaba haciendo el recuento de la caja, Natasha paso por su lado.
- Hey Natasha.
- Dime Lex.
- Lo has hecho realmente bien, pero no creo que aguantes otra noche. Ah!, mañana irás
con Dassy de compras, ella te dirá que ropa te vendrá mejor para estar aquí. Buenas
noches.
- Hasta mañana Lex!.
Natasha miró alrededor buscando a esa impresionante morena, pero no la vio, se despidió
de Dassy y salió de allí. Su sorpresa llegó cuando se encontró con la morena apoyada en
un coche descapotable negro.
- Qué haces aquí? - preguntó la rubia.
- Esperarte.
- Y eso?
- Bueno... me debes un favor - dijo sonriente.
- Ya veo, y qué es lo que quieres?
- Lo que querría cualquier mujer a las cinco de la mañana - la rubia ya estaba
empezando a pensar mal - desayunar - dijo con una gran sonrisa.
- Jajaja, hecho!, así que con que desayunemos ya te pago el favor, no?
- De eso nada, esto es el principio.
- Qué te parece... desayuno y almuerzo?
- Desayuno, almuerzo y dos cenas.
- Eso son cuatro citas!
- Es lo justo por doscientos cincuenta dolares - dijo sonriente.
- Tú ganas.
- Perfecto, vamos!.
Las dos se subieron en el coche, la morena condujo hasta un sitio al que solía ir ella
a desayunar, cogió el desayuno y volvieron al coche. El coche estaba aparcado en lo
alto de una colina, la morena y Natasha estaba comiendo encima del capo del coche.
- Siempre sueles desayunar en el capo de tu coche?
- Sí, es que soy una romántica.
- Jajaja, oye, siempre te llaman Loba Negra o tienes otro nombre?
- Me llaman Loba Negra en el bar Coyote, pero mi nombre es Jennifer.
- Un bonito nombre.
- Gracias, ya esta amaneciendo, supongo que estarás cansada, quieres que te lleve a
casa?.
- Si, te lo agradecería.
Las dos volvieron al coche y fueron a casa de Natasha, una vez llegaron allí, las dos
salieron del coche.
- Jennifer quería darte las gracias por todo, me has ayudado mucho esta noche.
- No hay de que, bienvenida al bar, será divertido trabajar contigo, esta noche he
disfrutado de verdad.
- Yo también.
Las dos sonreían, se miraban fijamente, a Natasha le vinieron escenas de Jennifer
bailando, se sentía muy atraída hacia ella, lo mismo le pasaba a Jennifer, le encanta
perderse en esos ojos verdes, y en sus labios, cada vez que los miraba sentía
tentaciones.
- Bueno, pues... buenas noches.
- Buenas noches?, más bien... buenos días - dijo riendo la morena.
- Buenos días - dijo con una sonrisa.
Natasha se giró y se metió en el portal, subió las escaleras hasta casa, cuando entró,
se apoyó en la puerta, no creía lo que había pasado, lo que mejor recordaba eran los
movimientos sensuales de Jennifer y ese beso... sus labios, eran tan suaves y tan
fuertes a la vez, le encantaban. La rubia sacó el fajo de billetes que tenía en el
bolsillo.
- Dormir?, quién quiere dormir?.
Sonriente abrió la puerta con la intención de ir de compras, pero una alta morena le
bloqueaba el paso.
- Vaya!, qué haces aquí? - preguntó Natasha.
- He venido a darte los buenos días - dijo la morena tímidamente.
Natasha sonrió, le parecía tan tierna... sin decir nada Jennifer se acercó a ella
rápidamente y la besó, la rubia se vió sorprendida pero respondió con ganas al beso,
cuando se separó un poco, la morena le dijo.
- Que tengas un buen día.
Sin decir más y con una sonrisa Jennifer empezó a bajar las escaleras, Natasha se rozó
los labios con las yema de los dedos, estaba mas que feliz, parecía que su vida iba
mejorando.
Natasha se reunió con Dassy, las dos estuvieron comprando ropa nueva, la rubia decidió
que ya que cambiaba quería un cambio completo, se fue a una peluquería y se corto el
pelo, a Dassy le había encantado el corte.
- Prepárate chica, Loba Negra te va a devorar con ese nuevo look .
- Tú crees? - preguntó tímida y ruborizada.
- Ah!, o sea que te gusta!!!!!
- Jajaja, yo no he dicho eso!
- Si, si, a mi no me engañas, se te nota en la cara.
- Anda vamos! - dijo riendo.
Las dos siguieron con las compras. Natasha ya tenía ganas de que llegara la hora de
trabajar solo para ver a Jennifer y para que la viera. La rubia ya estaba en casa
eligiendo la ropa que llevaría al trabajo, al final se decidió por unos vaqueros
oscuros ajustados y un top blanco, con su nuevo peinado la hacía mucho más atractiva
que antes, una vez lista se fue al trabajo.
Como siempre el bar estaba a rebosar, Natasha consiguió abrirse paso entre la gente
hasta llegar detrás de la barra, allí estaba Lex.
- Vaya!, menudo cambio chica!, si ayer le costó a Loba Negra separarse de tus labios
hoy da por hecho que no te va a dejar aire para respirar.
- Qué exagerada eres! - dijo riendo.
- Te queda genial, bien, a trabajar se ha dicho!
- Claro!
Natasha ya estaba encima de la barra bailando, al parecer Jennifer aun no había llegado,
los clientes incluídas mujeres se estaban volviendo locos por Natasha, como si lo
hubiera hecho toda su vida, bailaba y servía. Dassy estaba con ella, lo estaban pasando
bien, pero sin darse cuenta dos tíos agarraron a Natasha y le tiraron entre el público,
lo mismo le pasó a Dassy. Los hombres comenzaron a pelearse por tenerlas, el bar se
convirtió en un caos. Natasha estaba intentando librarse de los tipos que la agarraban
pero no era capaz.
- LOBA NEGRA!, TIENEN A LAS CHICAS! - gritó Lex que estaba encima de la barra tirando
cubos de hielo.
La morena que acababa de entrar se abrió paso hasta donde estaba Natasha. Cuando llegó
hasta ella golpeó con gran fuerza a los tipos que la estaban sujetando. Cuando Natasha
se dio la vuelta y la encaró Jennifer casi se desmaya,¡ Dios estaba preciosa1, ese
corte de pelo le sentaba de maravilla, y esa ropa ajustada hacía que la deseara aun más.
- No me extraña que todos se estén matando por tenerte... - le dijo la morena con una
sonrisa - estás preciosa.
De repente un tipo se abalanzó sobre Jennifer, la morena empezó a luchar con él y con
todos los que se le cruzaran por delante. Natasha estaba sorprendida por la fuerza de
Jennifer, realmente le pareció una loba. Antes de que la volvieran a agarrar salió
corriendo hasta la barra, se subió a ella y vio que Jennifer y Dassy estaban en grandes
problemas.
- VAN A TIRAR TODO EL LOCAL! - le dijo Lex a Natasha.
La rubia no sabía que hacer, hizo lo primero que se le ocurrió, cantar, es lo único que
le salió en ese momento debido al miedo que tenía, pero debía llamar la atención de la
gente de alguna manera. Cogió un micrófono y comenzó a cantar una de sus canciones,
cada vez lo hacía más alto, y bailaba con el ritmo de la canción. La gente comenzó a
prestarle atención, hasta que todo el mundo dejó de pelearse y empezó a escucharla,
entre ellos Jennifer. La morena pensó que estaba en el paraíso al oír esa melodiosa voz,
cantaba estupendamente. La rubia buscó con sus ojos a la morena, una vez la localizó le
hizo un gesto con el dedo para que se acercara a ella, Jennifer se acercó hasta llegar
a la barra, Natasha le extendió la mano para que subiera y así lo hizo, una vez esta
arriba, la rubia empezó a bailar sensualmente alrededor del cuerpo de la morena. Su
mano libre recorría el cuerpo de la alta morena, Jennifer se estaba riendo. Cuando la
gente comenzó a animarse y a beber, la rubia dejó de cantar y se puso a bailar junto
con la morena, las dos empezaron un juego de seducción, Natasha comenzó a bailar con
Dassy muy sensualmente, a Jennifer se le caía la baba, pero ella también quería jugar,
cogió un cubo de agua y se lo tiro por encima, haciendo que la camisa corta que llevaba
se le trasparentara lo suficiente pare volver loca a Natasha, la rubia entreabrió sus
labios al ver como los pezones de Jennifer se endurecían, las dos comenzaron a caminar.
Sus pasos eran lentos y sensuales, sus miradas fijas la una en la otra, cada vez estaban
mas cerca, una vez quedaron frente a frente las dos se quedaron quietas, mirándose a
los ojos, el cuerpo de la morena estaba mojado, el agua resbalaba por su piel, su
mirada se hacia más profunda. La rubia estaba cayendo en su juego, Jennifer se acercó a
ella pegando todo su cuerpo al de Natasha, metió una de sus rodillas entre las piernas
de la rubia, con uno de sus largos brazos rodeo la cintura de Natasha. La morena se fue
acercando más a su rostro, pero Natasha no se lo quería poner tan fácil, a medida que
se acercaba ella se inclinaba para atrás. Jennifer se inclinada con ella hacia adelante,
la inclinación hizo que la rodilla de la morena se pegara al centro de Natasha, la rubia
gimió al sentirlo, pero el suspiro que dio cuando unos dientes mordisquearon su pezón
hizo que le fuera la vida. De repente un chorro de agua a gran presión las mojó, a
Jennifer aún más de lo que estaba.
- Chicas no quiero que mi bar salga ardiendo! - dijo Lex riéndose.
Jennifer, Natasha y Dassy comenzaron a bailar encima de la barra un baile country, la
gente bebía y animaba a las chicas, Lex estaba contenta porque cada noche ganaban más
dinero, y eso se debía al fuego de Jennifer y Natasha.
Como cada noche Lex y Dassy se quedaban a hacer la caja, Natasha y Jennifer salieron
juntas del bar.
- Hoy ha sido una noche de lo mas agotadora - dijo la rubia.
- Jajaja, solo es tu segunda noche, cuando lleves un mes te acostumbrarás.
- Eso espero - dijo riéndose.
- Oye, no me habías dicho que cantabas.
- Y no lo hago, yo compongo canciones para que otros lo canten.
- Y por qué no cantas tú?, tienes una voz fantástica.
- Es que... no puedo, tengo pánico a cantar en público.
- Esta noche lo hicistes.
- Sí, pero... era por que estabais en peligro y... no sé, no se me ocurrió otra cosa,
los cubos de hielo no funcionaban y yo no sabía pelear como lo hacías tu.
- Jajajaja.
- Por cierto, donde aprendiste a pelear así?
- En la cárcel.
- Qué?
- Jajaja, estuve un año en prisión.
- Por qué? - preguntó muy sorprendida la rubia.
- Precisamente por lo mismo de hoy, Lex y Dassy tenían problemas con unos tíos y yo me
encargué de darles una paliza, yo ya sabia algo de lucha pero ni la mitad de lo que se
ahora. En aquel entonces sabía lo suficiente para ayudar a unas amigas.
- Vaya... me has dejado de piedra...
- Jajaja, ya lo veo, pero tranquila, soy inofensiva - dijo a pocos centímetros de sus
labios.
- No... estoy muy segura de eso - dijo Natasha mirándola los labios.
La morena comenzó a reirse y se apartó. Natasha estaba sonrojada, miró tímida a Jennifer
y después agachó la cabeza.
- Y dime, ya has llevado tus canciones a alguna discográfica? - preguntó la morena.
- Si, pero no he tenido suerte, nadie quiere escuchar mis canciones, y mucho menos
cantarlas.
- A mi me encantaría escucharlas.
- De... verdad?
- Claro, la que cantaste en el bar me encantó.
- Me alegro de que te gustará, si quieres... puedo dejarte una cinta.
- Vale!, recuerda que me la tienes que dejar eh!
- No se me olvidará.
- Te llevo a casa?
- Claro.
Sonrientes siguieron hablando durante todo el camino, Jennifer dejó a Natasha en su
casa y ella se fue a dormir.
Era la una de la tarde cuando la puerta de la casa de Jennifer comenzó a sonar, la
morena se levantó y abrió la puerta, su sorpresa llegó cuando encontró a una pequeña
rubia de ojos verdes, la morena tenía los ojos achinados ya que se acababa de levantar.
- Vaya!, qué sorpresa, tu no duermes? - preguntó divertida.
- Si! Y por lo que veo tú también.
- Al menos eso intentaba - dijo riendo.
- Vaya, lo siento.
- Tranquila, no pasa nada, dime, qué querías?
- Nada!, solo he venido a darte esto - la rubia sacó una cinta.
- Ah!, la cinta, estupendo, en cuanto pueda la escucharé.
- Vale, ya me dirás que te pareció.
- No lo dudes.
- También había venido para darte los buenos días...
Natasha se inclinó y beso a Jennifer suavemente, pilló a la morena por sorpresa pero
aún así supo devolverle la intensidad del beso, a pocos centímetros de sus labios
Natasha le dijo:
- Que tengas un buen día - tras una sonrisa se fue.
Jennifer comenzó a reirse, ahora estaba convencida de que estaba locamente enamorada de
ella, ya que hoy libraban las dos, Jennifer pensó en ir a ver a la rubia luego. Y asi
lo hizo, por la tarde fue a verla y le pidió que le acompañara. Le llevó hasta un
estudio que ella tenía. Tenía los ojos vendados, cuando la llevó hasta donde quería le
quitó la venda de los ojos.
- Qué es esto? - preguntó sonriente.
- Un estudio - la morena se puso detrás de un equipo de grabación - vamos a ver si
conseguimos superar ese miedo tuyo al cantar en público.
- No lo conseguirás, mi madre lo intentó y no hubo manera.
- Bueno... y cuándo te gusta cantar?
- Cuando estoy en la ducha.
- Pues empezaremos por ahí.
- Cómo?
- Si solo te gusta en la ducha pues... - la morena le dio una sonrisa de niña traviesa.
- Jajajaja!, eso quieres?
- Yo solo quiero ayudarte.
- Claro...
- Venga canta algo.
- Ya te he dicho que no canto delante de nadie.
- Pues dime que es lo que se siente.
- Quieres... saber lo que se siente?
- Si.
- Pues... - Natasha empezó a pasar por detrás de unos vestidores - se te pone... un
nudo en el estómago - empezó a desabrocharse la camisa - los pelos se te ponen de punta...
- despacio la camisa resbalaba por sus hombros y sus brazos hasta caer al suelo - los
nervios en el estómago... se hacen mas fuertes...
Jennifer tenía la boca abierta, los nervios tal y como decía Natasha se hicieron mas
fuertes en su estómago, la estaba controlando no lanzarse sobre la rubia que estaba
jugando con ella.
- Tu respiración... se acelera cada vez mas... - dijo la rubia desabrochándose el
pantalón - hasta que te entra un miedo que te impide incluso hablar...
Natasha se plantó delante de Jennifer a pocos centímetros de sus labios, su nariz se
rozaba con la de la morena, sus miradas eran serias pero las dos con el mismo deseo,
sin pensarlo un segundo más ambas ansiosas se apoderaron de los labios de la otra...
Natasha introdujo sus manos por debajo de la camisa de Jennifer, empezaron a subir por
los costados, sus manos se movían con lentitud. Jennifer cogió a la rubia de la nuca y
la apretó mas contra ella para profundizar el beso, gemidos ahogados eran lo único que
salían de sus bocas. Jennifer tumbó a Natasha en una cama que había en un rincón, en
ningún momento dejaron de besarse, entre besos y caricias Natasha quitó la camisa a
Jennifer, las dos estaban en sujetador, pero eso no duraría mucho. Jennifer estaba
sentada sobre sus caderas, besaba su cuello con ansia, la rubia gemía en cada movimiento.
Jennifer se pasó de su cuello a los hombros, poco a poco le fue bajando los tirantes
del sujetador, Natasha recorrió con sus manos la ancha espalda de la morena, la apretaba
mas contra ella, quería sentirla.
Jennifer ahora estaba jugando con uno de los pezones de la rubia, lo lamía, lo chupaba
y lo succionaba, Natasha se dejaba llevar por todo el placer que Jennifer la estaba
dando. La morena dejo un camino mojado desde el pecho hasta el empiece del pantalón,
despacio se lo fue bajando a la vez que acariciaba sus muslos, la rubia solo podía
dejar salir gemidos de su boca. Una vez se lo quitó Natasha hizo lo mismo con el
pantalón de la morena. Entre besos y caricias se quitaron la poca ropa que las quedaba,
ahora completamente desnuda se disponían a devorarse la una a la otra.
Ambas estaba excitadas al sentir el cuerpo desnudo de la otra, Jennifer estaba entre
las piernas de la rubia, ambas se besaban apasionadamente a la vez que sus centros
chocaban una y otra vez. Natasha rodeo con sus piernas la cintura de la morena.
Jennifer entrelazó sus dedos con los de la rubia y subió sus brazos por encima de la
cabeza, Natasha ahora estaba a su merced, la morena se paró para mirar a los ojos de la
rubia, en ellos pudo ver deseo. Ambas tenían la respiración agitada, la morena acercó
su cara hasta la de la rubia y hicieron leves movimientos acariciándose la una a la otra
con una sonrisa.
- Sabes que me estas volviendo loca? - preguntó la morena.
- Y tu sabes que me estas enamorando hasta perder el sentido?
- De veras? - preguntó juguetona.
- Ya lo creo.
- Me alegro, porque yo también estoy enamorada de ti.
Jennifer agarró el labio inferior de la morena y lo lamió muy sensualmente, Natasha no
lo resistió mas y se lanzó a devorar la boca, ambas siguieron devorándose la una a la
otra mientras sus manos recorrían todo su cuerpo. Jennifer hizo un camino de besos
mojados desde la boca hasta el ombligo de la rubia, su lengua se entretenía en él. La
morena siguió bajando hasta llegar a donde la rubia tanto deseaba. Jennifer estaba muy
entretenida entre las piernas de Natasha bebiendo del sabroso manantial de la rubia.
Natasha gemía cada vez mas fuerte, la morena aceleraba su lengua al saber que la rubia
estaba apunto de llegar al orgasmo.
- Je... Jennifer por... favor...
La morena entendió la súplica de la rubia y sin pensarlo envistió a la rubia con dos de
sus dedos. Natasha gritó su nombre al sentir los dos dedos de la morena dentro de ella
entrando y saliendo. Movía sus caderas al ritmo que marcaba Jennifer, los movimientos
cada vez eran mas frenéticos, la rubia desgarró su garganta el llegar al orgasmo.
Natasha quedó rendida en la cama, Jennifer subió hasta colocarse al lado de ella, la
abrazó para que pasara el temblor de la rubia. Las dos estaban muy fatigadas pero
satisfechas. Natasha tenía la cabeza apoyada en el pecho de la morena, sus ojos estaban
cerrados. Cuando aun estaba tratando de normalizar su respiración notó los labios de la
morena rozar su oído con los labios y la susurro.
- Te quiero...
Natasha sonrió ampliamente en el pecho de la morena, se abrazó mas fuerte a su cuerpo y
levantando la cara para mirarla a los ojos le dijo...
- Te quiero Jennifer.
Las dos se besaron y se acariciaron hasta que se quedaron dormidas la una en los brazos
de la otra.
Unos ojos azules se abrieron con la luz del sol, un cálido cuerpo descansaba encima del
suyo. Jennifer acarició la espalda de la pequeña rubia que dormía placidamente con una
sonrisa en sus labios. Natasha comenzó a notar unos suaves labios acariciar su cara
hasta llegar a sus labios.
- Mmm, me encanta la forma en la que me despiertas - dijo feliz la rubia.
- Crees que ya estas despierta o tengo que seguir hasta despertarte por completo? -
preguntó juguetona la morena.
No hubo respuesta, la rubia se hizo la dormida en el mismo instante, una sonora
carcajada sonó en a habitación, la rubia no pudo seguir haciéndose la dormida ya que se
le contagió la risa.
- Me encanta el sonido de tu sonrisa - dijo la rubia acariciando los labios de
Jennifer con los dedos.
- Gracias, a mi también me encanta la tuya - Natasha sonrió y besó levemente a la
morena.
- Jennifer... - su cara ahora se tornó en preocupación.
- Dime - dijo la morena con seriedad.
- Lo de anoche... va enserio o no ha sido mas que un calentón? - preguntó preocupada.
- Recuerdas anoche cuando te dije que te quiero?
- Si.
- No lo dije por decir, lo dije por que lo siento, para mi esto va enserio, y... para
ti?
- Para mi también.
- Ahora solo tenemos un problema.
- Cuál?
- Lex no quiere que haya parejas dentro del bar.
- Es verdad, a mi me dijo que nada de llevar novios.
- Entonces tendremos que mantenerlo en secreto, si nos pilla nos echa a la calle.
- Es verdad, pero por ti vale la pena correr el riesgo - dijo la rubia a la vez que la
besaba.
- Mmm, jajaja, te adoro, que te parece si vamos a desayunar?
- Vamos!, me muero de hambre.
Las dos pasaron el resto del día juntas, hasta que tuvieron que ir al trabajo. Fue una
noche de lo mas normal, ambas trataban de controlar su lujuria. Así fueron pasando los
días, cada vez estaban mas unidas y les costaba mas controlarse en el trabajo. Un día,
Jennifer y Natasha quedaron por la tarde porque la morena le quería dar una sorpresa.
Eran las dos de la tarde cuando Natasha recibió una llamada.
- Si?
- Es usted la señorita Natasha?
- Así es.
- Vera, la llamo del hospital para comunicarle que su padre ha sufrido un accidente.
- Qué?, cómo?, qué le ha pasado?, él esta bien? - preguntó muy nerviosa.
- Por favor tranquilícese, será mejor que se pase por aquí para que podamos hablar.
Sin dudarlo un momento la rubia salió de casa a toda prisa. Cuando llegó al hospital
estuvo varías horas hablando con la doctora que llevaba el caso de su padre. Tuvo un
accidente de tráfico, se había roto una pierna, magulladuras por todo el cuerpo y un
fuerte golpe en la cabeza que le había dejado en coma.
Natasha estuvo todo lo que pudo en la habitación con su padre, había estado llorando
todo el rato, tenía los ojos hinchados y rojizos.
La rubia había quedado con la morena a las seis de la tarde, eran las cinco y media
cuando llegó a casa. Estaba totalmente abatida, ahora mas que nunca necesitaba a
Jennifer, necesitaba que la reconfortara entre sus brazos.
Había comenzado a arreglarse un poco para cuando se encontrara con la morena. Ya eran
las seis menos diez cuando el teléfono de su casa sonó.
- Diga?
- Natasha soy la doctora Midler.
- Ah!, dime, hay alguna noticia nueva de mi padre?
- Lo cierto es que si, pero no puedo decírtelo por aquí, yo ahora estoy libre, que te
parece si quedamos en la cafetería del centro?
- Esta bien, enseguida voy.
La rubia colgó el teléfono, inmediatamente llamó al móvil de la morena para decirla lo
ocurrido, pero lo tenía apagado, no tenía tiempo para ir a buscarla, así que pensó que
luego se lo explicaría todo.
Natasha se reunió con la doctora tal y como dijo en la cafetería, las dos estaban en
una mesa.
- Bueno, cuál es la nueva noticia?
- Bien, como te dije anteriormente las heridas de tu padre eran bastante serías y te
dije que en cualquier momento podía presentar nuevos cambios.
- Si... - dijo preocupada.
- Tu padre ha sufrido un cambio y no ha sido para mejor.
- Qué clase de cambio?
- Tu padre estaba en coma, el cambio que a dado es que a entrado en un coma profundo.
- Dios mío... - Natasha no pudo contener las lágrimas - que... posibilidades tiene?
- Las próximas 48 horas serán decisivas, si tu padre no despierta en ese tiempo me
temo que no podremos hacer nada por él.
La rubia se tapó la cara con las manos a la vez que echaba a llorar mas fuerte, la
doctora trataba de consolarla pero era inútil, siguieron hablando durante una hora.
Ya eran las siete cuando salieron de la cafetería, ambas estaba delante de la puerta.
- Necesitas que te acompañe a casa? - preguntó la doctora.
- No, no, no hace falta gracias, ya estoy algo mejor.
- Esta bien, entonces ven mañana a primera hora, si tuviera noticias yo te avisaré.
- Vale, gracias por todo doctora - dijo casi sin poder controlar las lágrimas.
- Oh, vamos no llores...
La mujer se acercó hasta la rubia y la abrazó, Natasha agradeció el gesto de la doctora,
ahora necesitaba un hombro para llorar y unos brazos que la consolaran aunque no fueran
esos los deseados. Su barbilla estaba apoyada en el hombro de la doctora, tenía los
ojos cerrados, pero en el momento que los abrió sus ojos verdes chocaron con los azules
de Jennifer. La morena estaba parada a poca distancia de ella, vió que en su mirada no
era la misma de siempre, ahora era una mirada fría, sin darle tiempo a reaccionar vió
como la morena se montaba en su coche y se iba a gran velocidad. Natasha se separó
rápidamente de la doctora disculpándose y salió corriendo.
La rubia había estado un buen rato llamando a casa de la morena, pero no le abrieron,
decidió ir a casa y llamarla. Una vez llegó a casa lo primero que hizo fue llamar a la
morena, tenía puesto el contestador, la llamó al móvil pero nada. Decidió ir al bar a
ver si la encontraba allí.
Una vez estuvo allí fue directamente hacía Lex que estaba en la barra.
- Vaya, vienes a trabajar en tus días libres? - preguntó divertida Lex.
- No Lex, venía a preguntarte si había estado aquí Jennifer.
- Si, ha estado aquí, ha salido un momento, me ha dicho que ahora vendría.
- Sabes si va a tardar mucho?
- No se nena, si quieres esperala un rato.
- Da igual, si la ves dile que necesito hablar con ella.
- Claro, oye, estas bien?
- No, no estoy nada bien. Mi padre ha sufrido un accidente y esta en coma profundo.
- Dios... lo siento mucho nena, necesitas algo?
- No, gracias, solo eso que te he pedido.
- Esta bien nena.
La rubia salió totalmente abatida del bar, justo cuando salió por la puerta casi choca
con la morena que iba a entrar.
- Jennifer...
La morena la miró un instante he intentó pasar de largo, pero Natasha la agarró del
brazo.
- Por favor, tenemos que hablar.
- No hay nada que hablar! - dijo con furia soltándose del agarre.
- Jennifer no es lo que piensa
- A no?, me dejas plantada y tras una hora esperándote te encuentro en los brazos de
otra mujer! Y me dices que no es lo que parece - dijo alzando la voz.
- Por favor Jennifer, escúchame, puedo explicártelo.
- No quiero oír nada.
Dijo muy duramente la morena a la vez que desaparecía de la vista de la rubia. Natasha
ya no podía más, se fue a casa para llorar en la mas triste soledad.
Jennifer había entrado en el bar hace un rato, pero aun Lex no la había visto hasta que
la morena entró en la barra.
- Oye Loba, Natasha ha estado aquí buscándote.
- Lo se, pero no me interesa.
- Vaya, tenéis problemas?
- Prefiero no hablar de ello.
- La vas a llamar?
- No.
- Pues deberías, la pobre esta muy mal.
- Mal de qué? - preguntó indiferente la morena.
- Al parecer su padre ha tenido un accidente y esta en coma profundo.
La noticia pilló desprevenida a la morena, ahora entendía por qué Natasha tenía los
ojos rojos e hinchados.
- No lo sabía... - dijo casi en un susurro.
- Deberías ir a verla, parecía que te necesita mucho.
- Si...
Llegó el día siguiente, Natasha ya estaba en el hospital, no había conseguido dormir
nada, en su cara se veía el cansancio y la tristeza, ya había hablado con la doctora,
su padre aun no había tenido ningún cambio. Estuvo en la habitación durante cuatro
horas sentada a su lado, hasta que la mandaron salir para hacerle unas revisiones.
Natasha estaba en el pasillo esperando a que las enfermeras la dijeran cuándo podía
pasar. Lo estaba pasando realmente mal, necesitaba a alguien quien la abrazara, quien
le dijera que todo iba a salir bien, pero no necesitaba a cualquiera, necesitaba a
Jennifer... a su Loba Negra. Cada vez que pensaba en ella sentía más su ausencia y la
necesidad de tenerla a su lado. Estaba pensando en ella cuando sintió una presencia
detrás de ella. Sabía que unos ojos intensos la estaban mirando, tenía miedo de girarse
y enfrentar esa mirada, pero también lo estaba deseando. Lentamente se giró para ver a
la dueña de esos penetrantes ojos azules.
Cara a cara, la rubia no pudo evitar que sus ojos se humedecieran. Jennifer se acercaba
a ella con paso lento, una vez estuvo lo suficientemente cerca para tocarla se paró.
Ninguna de las dos había dejado de mirar a los ojos de la otra. Natasha estaba deseando
tirarse a sus brazos pero no sabía si sería bien recibida.
Lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, Natasha no hizo nada por pararlas,
simplemente las dejó caer. Cuando sintió una cálida mano en su mejilla lo único que
pudo hacer fue cerrar los ojos y desear que ese contacto no terminara jamás. Se apoyó
en la caricia y volvió a abrir los ojos para mirar a los de la morena.
- Jennifer yo...
- No hace falta que digas nada - dijo casi en un susurro - perdóname... siento no
haberte escuchado el día que querías hablar conmigo pero es que... me dejé llevar por
los celos... lo siento de veras - dijo tristemente la morena.
Natasha no lo soportó mas y se lanzó a sus brazos a la vez que sollozaba
desesperadamente. A Jennifer se le cayó el alma a los pies al verla así, la abrazó todo
lo fuerte que pudo a la vez que le susurraba al oído.
- Tranquila, veras como todo sale bien cariño.
Eran las palabras que Natasha tanto necesitaba oír, se apretó mas contra la morena
queriendo sentirla en todo su cuerpo, queriéndose fundir en ella.
- Te quiero Jennifer... mas de lo que nunca podrás imaginar.
La morena se apartó lo suficiente para mirarla a los ojos y despacio se acercó para
besar a la rubia muy tiernamente, trasmitiéndole en ese beso todo su amor. Tras besarse
varías veces la morena abrazó a Natasha y la acunó en sus brazos reconfortándola todo
lo que podía.
Natasha y Jennifer pasaron el resto del día en el hospital, hoy podía pasar la noche en
la habitación, la morena se ofreció para estar con ella.
- Jennifer no hace falta de verdad, tu ve a descansar, además mañana tienes que
trabajar - dijo apenada la rubia.
- Da igual lo que digas, no pienso irme, asi que yo que tu vendría a acomodarme aquí y
a descansar todo lo que podamos - dijo la morena que estaba sentada en un sofá.
- Pero...
Al ver la cara de la morena se dió cuenta de que no iba a servir de nada discutir, se
acerco hasta ella y se acomodó entre sus brazos. Jennifer las tapó con una manta que
había allí y acomodó a la rubia todo lo posible para que descansara.
- Descansa... te hace falta.
- Dejarás que me duerma sin un beso?
- Podrías dormir sin un beso?
- Me temo que no - dijo con una tímida sonrisa.
- Si te lo doy te dormirás?
- No lo dudes.
Ambas sonrieron, Jennifer la dió un suave pero intenso beso. La rubia se acurrucó todo
lo que pudo en el cuerpo de la morena. Jennifer la estuvo acariciando y dando tiernos
besos hasta notar que se quedó dormida.
Ya casi estaba amaneciendo cuando la morena esuchó un ruido y se despertó. Miró hacia
delante y pudo ver a una mujer que estaba examinando al padre de Natasha. Era la
doctora que lo estaba llevando, estaba de espaldas a la morena. Jennifer miró entre sus
brazos y pudo ver que la pequeña rubia aun estaba durmiendo.
- Qué tal estas? - preguntó bajo la morena para no despertar a Natasha.
La doctora se giró y dejó ver su rostro a Jennifer. Por un momento los ojos azules se
llenaron de rencor al reconocer a esa mujer. La doctora sonrió amablemente y la
contestó.
- Se esta recuperando favorablemente, ya ha salido del coma, seguramente despertara en
unas horas.
- Eso es estupendo - dijo algo mas alegre la morena a la vez que acariciaba la cabeza
de la rubia.
- Se nota que es usted muy buena amiga de Natasha, ha conseguido que se calme y
descanse.
- Si... le hacía mucha falta.
- Bien, me pasaré en un par de horas para ver como evoluciona, si necesitan algo solo
tienen que decírmelo.
- Gracias.
La doctora se fue de allí dejándolas solas en la habitación. Jennifer besó muy despacio
la mejilla de la rubia hasta llegar a su oído.
- Cariño... despierta.
- Mmm.
- Vamos dormilona.
- Qué pasa? - preguntó abriendo los ojitos.
- Tu padre ya ha salido del coma y se está recuperando - dijo con una sonrisa.
- Qué?!, de verdad? - preguntó llena de emoción.
- Si cariño.
- Dios!
La morena se abrazó fuertemente al cuerpo de la morena que la devolvió el abrazo con la
misma devoción. Natasha lloraba de alegría en el pecho de la morena.
- La doctora ha estado aquí, me ha dicho que seguramente despierte en unas horas.
- Que alegría, menos mal, no se que haria si le pasara algo a mi padre, es mi única
familia.
- Tranquila, todo va a ir bien.
Natasha besó a la morena llena de amor, tras besarse varías veces se la quedó mirando a
los ojos.
- Jennifer...
- Dime.
- Cuando me viste abrazada a aquella mujer... debes saber que en ningún momento
intenté engañarte, la doctora me había llamado por que necesitaba hablar conmigo y al
decirme eso yo... me derrumbe y ella solo trató de consolarme.
- Siento haberme comportado como lo hice, los celos me nublaron la mente y... me dolió
tanto verte en brazos de otra persona.
- Perdóname...
Jennifer y Natasha se besaron muy despacio prolongadamente a la vez que se acariciaban
mutuamente.
Ya habían pasado cinco meses, el padre de Natasha estaba mucho mejor, aun tenía que ir
a rehabilitación por la pierna pero ya nada le impedía hacer una vida normal.
Jennifer, Lex, Dassy y Toni que así se llamaba el padre de Natasha estaban sentados en
una mesa de un gran local, era muy famoso por sus artistas. Todos estaban impacientes
por ver actuar a Natasha. Cuando salió al escenario todo el mundo comenzó a aplaudir.
La rubia se situó delante de un micrófono con una guitarra española. Se la veía muy
tímida y intimidada por la gente que la rodeaba, Jennifer lo notó y quiso animarla.
- VAMOS NATASHA!, ERES LA MEJOR TU PUEDES HACERLO!
- ESO!, VAMOS HIJA! - gritó Toni.
La rubia se lo agradeció con una sonrisa, en verdad la hacia falta un poco de valor.
Todas las luces se apagaron dejando todo el local a oscuras. Un piano comenzó a sonar y
con el la voz de la rubia a la vez que se encendían unos focos iluminándola.
Please remember
Tiempo, a veces el tiempo simplemente pasa volando
Y tu me dejaste con el ayer
Me dejaste con los recuerdos...
Yo, yo siempre pensaré en ti y sonreiré
Y fui feliz durante el tiempo
Que estuviste conmigo.
Aunque nosotros vamos por caminos separados
Yo no olvidaré, así que no olvides
Los recuerdos que nosotros hicimos...
Por favor recuerda, por favor recuerda
Yo estaba allí por ti,
Y tu estabas allí por mi
Por favor recuerda nuestro tiempo juntas
El tiempo tuyo y mío
Mientras nosotras éramos salvajes y libres
Por favor recuerda, por favor recuérdame...
Adiós, no hay palabra mas triste que decir
Y es triste marchar lejos
Con solo los recuerdos
Quién sabe lo que podríamos haber tenido
Dejaremos atrás la vida y el tiempo
Nunca te encontraré de nuevo
Por favor recuerda, por favor recuerda
Yo estaba allí por ti,
Y tu estabas allí por mi
Y recuerda, por favor recuérdame...
Por favor recuerda, por favor recuerda
Yo estaba allí por ti,
Y tu estabas allí por mi
Por favor recuerda nuestro tiempo juntas
El tiempo tuyo y mío
Mientras nosotras éramos salvajes y libres
Luego recuerda, por favor recuérdame...
Y como reíamos y como sonreíamos
Y como ese corazón era tuyo y mío
Y como un sueño estaba fuera de alcance
Yo me quedaba contigo, tú te quedabas conmigo
Nosotras cogíamos cada día y lo hacíamos brillar
Escribíamos nuestros nombres a través del cielo
Paseábamos tan rápido, paseábamos tan libres
Y yo sabía que tu me tenías...
Por favor recuerda, por favor recuerda...
Todo el mundo se levantó de sus asientos aplaudiéndo como locos por la gran actuación
de la rubia. Había causado furor entre el público. Jennifer y todos sus amigos estaban
más que orgullosos de ella. La rubia dejó a un lado la guitarra y bajó corriendo del
escenario. Se tiró al cuello de la morena y ambas se dieron una pasional he intenso
beso. Todo el mundo comenzó a silbarlas y a vitorearlas. Toni se quedó mas que
sorprendido al igual que Lex, Dassy ya lo sospechaba así que no le pilló de sorpresa.
Natasha y Jennifer se fueron separando muy despacio, pegaron su frente con la de la
otra y se miraron a los ojos.
- Has estado sensacional - dijo la morena llena de orgullo.
- No podía haberlo hecho de no ser por ti.
- Te quiero Natasha.
- Te quiero Jennifer.
Tras sonreírse volvieron a besarse llenas de amor. Cuando se separaron la rubia abrazó
a su padre y al resto de sus amigas.
- Vaya, no tenía ni idea que tenías tan buen gusto - dijo Toni guiñándole un ojo a la
morena.
- Jajaja, gracias papá - la rubia de dió un beso en la mejilla.
- Y yo no tenía ni idea que tenía una pareja en el bar - dijo Lex.
- Ah!, verás... esto... bueno...
- Jajajaja - comenzó a reírse Lex - enhorabuena nena, te has llevado a toda una Loba
Negra.
La morena se acercó hasta la rubia por detrás y la abrazó dándole un beso en la mejilla.
- Gracias! - dijo muy alegre la rubia a la vez que se abrazaba a la morena.
Una semana mas tarde las chicas estaban en el bar trabajando como de costumbre. Toni
también estaba allí disfrutando de aquel lugar. Natasha estaba bailando y sirviendo
como hacia normalmente encima de la barra cuando notó unos brazos fuertes que la
cogieron bajándola de ella.
- Tengo unas sorpresa para ti - dijo la morena sin soltarla.
- Si?, y qué es? - preguntó curiosa.
- Ahora veras, LEX!
La jefa asintió con una gran sonrisa, se subió a la barra con el megáfono en la mano y
comenzó a hablar.
- BIEN AMIGOS, ESTA NOCHE TENEMOS UNA SORPRESA ESPECIAL NO SOLO PARA USTEDES, SI NO
PARA NUESTRA COYOTE NATASHA!. ÉSTA NOCHE TENDREMOS AQUÍ A... LEANN RIMES!!!!! CANTANDO
PARA TODOS NOSOTROS.
De uno de los lados de la barra apareció la cantante a la vez que sonaba uno de los
temas compuestos por Natasha. La rubia que estaba entre los brazos de la morena se giró
para mirarla, su cara expresaba asombro.
- Si a ti te parece bien, Leann Rimes ha aceptado a cantar todos los temas que
compongas.
- Lo... lo dices en serio??????
- Jajaja, muy en serio - dijo feliz la morena.
- No me lo creo!, es fantástico!!!!
Natasha se tiró a besar a la morena con tanta fuerza que casi la tira de espaldas. Tras
separarse la morena subió a la barra seguida por la rubia que cogiendo otro micrófono
comenzó a cantar con Leann Rimes a la vez que bailaba con la morena.
Una vez acabaron de cantar siguieron bailando, Natasha cogió el megáfono y comenzó a
hablar.
- BIEN AMIGOS!, VAMOS A EMPEZAR UNA APUESTA POR LA COYOTE MA SEXY DEL BAR! - la rubia
se acercó hasta la morena que estaba distraída sirviendo copas y la agarró del brazo -
NUESTRA LOBA NEGRA!
- Pero que...
- Te la debo - dijo guiñándole un ojo - BIEN QUE EMPIECEN LAS APUESTAS.
- QUE SE QUITE LA ROPA! - gritó una de las mujeres que estaba por allí.
Todo el mundo comenzó a ofrecer dinero a la vez que la morena comenzaba a quitarse
prendas y a lanzarlas. A Jennifer ya solo le quedaba el sujetados negro y los
pantalones de cuero que comenzó a desabrochárselo.
- QUE SE LO QUITE!, QUE SE LO QUITE!, QUE SE LO QUITE! - gritaban todos.
Natasha miró a la morena que tenía una mirada juguetona, la cara de la rubia se tornó
mas bien seria por celos.
- Tu te lo has buscado - dijo divertida la morena.
La morena se desabrochó el botón y ahora comenzó a bajarse la cremallera. Eso a la
rubia no le hizo tanta gracia y de inmediato corrió hasta la morena poniéndose delante
de ella.
- BIEN AMIGOS, SE ACABÓ EL ESPECTÁCULO, ESTA LOBA NEGRA ES MIA.
Una sonora carcajada comenzó a sonar detrás de la rubia. Jennifer se estaba riendo sin
poder evitarlo, dió la vuelta a la rubia y la pegó a su cuerpo a la vez que le devoraba
la boca.
- CREO QUE ES HORA DE UNA DUCHA FRÍA! - gritó Lex riendo a Dessy.
La rubia fue con un cubo de agua y se lo tiró por encima a la llama de amor que se
había formado encima de la barra. Natasha y Jennifer comenzaron a reírse. Abrazadas y
con sus cuerpos completamente empapados siguieron dando paso a su pasión.
- Te amo - dijo al morena rozándola los labios con los suyos.
- Te amo...
Las dos siguieron besándose sin importarles cuantos cubos de agua las echaran por
encima y cuanta gente las pudiera estar viendo. Solo les importaba el inmenso amor que
se daban en cada beso y en cada caricia.
Fin