VOLVER A ENCONTRARTE

Eugenia

Cuarta parte

Summer estaba cerrando sus ojos cuando pensó en lo que eso significaba. Inmediatamente se levantó del sofá muy nerviosa.

- S... será mejor que vayamos a dormir, ya... ya es tarde.
- Esto... si, claro... - Sora estaba muy colorada.
- Te diré donde puedes dormir.
- Bien...

Summer se fue a la habitación de invitados que tenia. Sora la siguió y entro en ella.

- Bueno pues, si necesitas algo, estoy en la habitación de enfrente - dijo la morena.
- Vale, gracias.
- Buenas noches.
- Buenas noches Summer.

Sora entró en la habitación y se tumbó en la cama. Había estado tan cerca... pensó la joven. En cierto modo se sentía atraída por ella, tal vez fuera por el recuerdo de la Summer que conoció de niña. Se preguntaba donde estaría ahora. A pesar del tiempo que ha pasado ella la seguía queriendo.

Summer se había tumbado en la cama. Tenía entre sus brazos a Tadeo, lo abrazaba fuertemente contra su pecho. Unas lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas.

- De verdad que eres tu Sora?...

Eran las cinco de la mañana. Summer no había dormido en toda la noche. Estaba deseando estar con Sora. Sus deseos pudieron ganarla. Se levantó de la cama y se fue a la habitación donde dormía Sora. Cuando entró vió que la rubia dormía boca arriba. Despacio se acercó hasta ella y se sentó en el borde de la cama. La luz de la luna que entraba por la ventana iluminaba su rostro. A Summer la pareció la mujer mas bella del mundo. Con una de sus manos apartó un mechon rebelde de la frente de la rubia. Con la palma de su mano le acarició la cara mientras le susurraba.

- Si eres la Sora que conocí... Dios a escuchado mis ruegos, solo el sabe cuanto te he hechado de menos...

Summer juntó la palma de la mano con la de la pequeña rubia. Su mano era mas grande y por bastante diferencia. Sora se removió entre sueños y entrelazó sus dedos con los de la morena que se asustó al pensar que se había despertado, pero al verla con los ojos cerrados se calmó. Summer intento librarse del agarre pero la pequeña rubia no quería soltarla. La morena sonrió. Despacio se acerco a ella, estaba tan solo a unos centímetros de sus labios, cerró los ojos y los juntó con los de Sora en un suave y tierno beso. Cuando se separó oyó susurrar a Sora.

- Summer...

La morena se estremeció al sentir esos labios. Eran suaves y cálidos, como lo eran los de su pequeña Sora. Consiguió soltarse del agarre de la rubia y se fue a su cuarto.

Unos ojos se abrieron al notar la luz del sol que entraba por la ventana. Despacio se fue desperezando. Al principio no reconoció en donde estaba, pero luego recordó que estaba en casa de Summer. Tubo una extraña sensación, como si algo hubiera pasado por la noche. No sabia si lo había soñado o no, pero sintió que por la noche estuvo alguien en su habitación. Una vez se colocó bien la ropa salió de la habitación, cuando salió al salón se le acercó el perrito de la morena, Teddy, Sora empezó a reírse cuando el pequeño comenzó a morderle el calcetín. La rubia se agachó y lo cogió en brazos.

- Cómo te llamas pequeño? - preguntó riendo.
- Se llama Teddy.

Contestó Summer que salía de la cocina.

- Buenos días - dijo la rubia.
- Buenos días - Summer la sonrío - he preparado el desayuno, no se muy bien lo que te gusta...
- No te preocupes, me gusta todo.
- Vamos.

Sora siguió a la morena hasta la cocina y comenzaron a desayunar.

- Qué tal pasaste la noche?
- Bien, bueno, esta mañana tuve una sensación rara.
- A si?
- Si, no se, parece que alguien estuvo en mi habitación.
- Que raro, tal vez lo hayas soñado - dijo la morena agachando la vista.
- Posiblemente - dijo pensativa - y tu qué tal?, no parece que hayas dormido mucho.
- Bueno... no suelo dormir muy bien por las noches.
- Se te nota, tienes ojeras.
- Tendré que ponerme el pasamontañas con unas gafas negras - dijo en broma.
- Tampoco es para tanto - dijo riendo.
- Oye... hoy trabajas?
- No, hoy no tengo que ir, por qué?
- Era porque hoy tenia pensado ir a una parque muy bonito, por si querías venir...
- Claro, me gustaría ir.

Ambas sonrieron y acabaron de desayunar.

Sora y Sammer caminaban tranquilamente por el parque que le había dicho la morena.

- Este lugar es hermoso, nunca lo había visto.
- Si que lo es, me gusta venir aquí a... - la morena se calló al pensar lo que iba a decir.
- A?
- A recordar...
- El qué?... bueno si se puede saber.
- Mi infancia, me gusta mucho venir aquí por eso.
- Eso esta bien... - Sora se quedó pensativa, cuando vio la zona del césped decidió tumbarse en el tal y como hacía de pequeña.

Summer se la quedó mirando. Ahora mas que nunca estaba segura de que era su Sora. Summer se tumbó a su lado en silencio.

- Qué haces? - preguntó Summer.
- Buscar formas en las nubes, de pequeña... siempre lo hacia con mi mejor amiga...
- Háblame mas de vosotras.
- Mmm, recuerdo una vez... en el que yo me quedé esperándola todo el día...

Hace 15 años

Yo estaba tumbada en el césped, esperándola como hacia cada día. Ese día ella no vino, yo al darme cuenta de que no venía me puse a llorar. Estuve allí hasta la noche, algo me decía que ella vendría, y por eso me quede. Esa misma noche empezó a llover y a tronar muy fuerte, yo me refugié debajo de un árbol. Estaba muy asustada y tenía frío, pero mi mayor dolor era no verla ese día. Pero tal y como yo pensé, ella apareció. Me rescató, me refugió de la lluvia y después cargó conmigo hasta la casa. Recuerdo muy bien que mi madre estaba muy preocupada por mi, pero a la vez muy enfadada. Cuando mi madre iba a echarme la bronca de mi vida... mi amiga se puso delante de mi y se echo toda la culpa. Le dijo a mi madre que ella me dijo a mi que me quedara todo el día fuera. No era verdad, yo me quedé por que quise esperarla y sabía que si decía eso me regañarían, por eso se inventó eso. A ella le cayó toda la bronca y el castigo, pero no le importó. Antes de que mi madre me llevara a casa ella me miró y me dió una de sus hermosas sonrisas.

Esa misma noche... yo estaba tumbada en mi cama, estaba triste y feliz, feliz por haber podido ver a Summer ese día y triste por toda la bronca que la echaron. De repente oí unos golpes en la ventana, me levanté de la cama y vi que era Summer, enseguida le abrí y la dejé pasar.

- Qué haces aquí?
- Es que... hoy no hemos estado juntas y... te he echado mucho de menos.
- Yo a ti también, te quedarás conmigo esta noche? - preguntó la pequeña Sora casi en súplica.
- Esta y todas las de mi vida...

Aquellas palabras me acariciaron el corazón. Ella era una niña de aspecto duro, pero ante mi dejaba ver su lado mas tierno, mas amable. Todas sus barreras se derrumbaban ante mi.
Nos metimos las dos en la cama, enseguida yo me acurruqué entre sus brazos y ella me abrazó muy fuerte. Me sentía la persona mas feliz y segura del mundo. Sus brazos eran como un muro indestructible.
Cuando Summer se quedó dormida... recuerdo que sin que ella lo notara la bese en los labios. Sentí... miles de cosas, por eso el día que me fui le pedí que me diera un beso, por que no quería irme sin volver a sentir sus labios...

Presente

Summer no puedo evitar que las lágrimas recorrieran sus mejillas. Sora estaba con los ojos cerrados en ese momento, disfrutando de cada palabra que salía de sus labios, recordando cada detalle en su mente.
Summer pensó que ya había llegado el momento, el momento de decirle quien era ella. Pero tenía miedo. Todo este tiempo que estuvo sin ella, Summer lo pasó muy mal, quería estar con ella pero tenía miedo de volver a perderla. No estaba segura de que hacer.

Sora abrió los ojos y miró a Summer, lágrimas corrían por sus mejillas. Tenía los ojos cerrados. Sora no pudo contenerse mas, se acercó a ella, besó los labios de la morena tal y como lo había echo de pequeña cuando dormía.

Dios mio... no puede ser, son los mismo labios, es la misma suavidad... Summer, de verdad eres tu?

Pensó la rubia cuando aun tenía sus labios sobre los de la morena. En ese momento Summer se dió cuenta de lo que estaba pasando y en ese instante se apartó corriendo. Los ojos verde lo decían todo. Lágrimas comenzaron a salir de ellos, la mirada de Summer era de miedo, en su mirada había miedo.
Entre lágrimas, emoción, alegría, miedo y amor, Sora consiguió decir.

- Summer... de verdad eres tu?

No hubo respuesta de la morena, solo la miraba asustada. Sora intentó acercarse a ella pero en ese momento Summer se levantó y sin dejar de mirarla comenzó a andar para atrás. Sora se levantó y trató de calmarla, pero la morena no dejaba que se acercara.

- Por favor... Summer no te vayas, por favor...

Summer no pudo resistirlo mas, salió corriendo de allí dejando a Sora llena de dolor y llena de amor.
Summer corría hacia algún lugar, no sabia a dónde, pero tampoco le importaba, solo quería huir, quería irse lejos. Era la primera vez que huía de algo.

Sora había estado una semana entera intentando comunicarse con ella, pero le fue imposible. Estaba muy preocupada, pensó que tal vez le había pasado algo. Al final decidió llamar a Zell, para ver si el sabía algo, pero tampoco sabía nada. Decidieron quedar para ir juntos a su casa. Llamaron varías veces a la puerta.

- Parece que no esta - dijo la rubia muy angustiada.
- Mas bien que no quiere abrir - dijo Zell.
- No se...
- Pero que es lo que ha pasado?
- Summer no te contó nunca algo sobre una amiga que tuvo en la infancia?
- Si, si que me lo contó.
- Pues yo soy esa amiga.
- Ya veo... Summer ya sospechaba que eras tu, pero quería asegurarse.
- No entiendo por que se ha ido...
- Tiene miedo...
- De qué?
- De volverte a perder, de encariñarse nuevamente y que luego te alejes de su vida.
- Cuando me fui era una niña, ahora es distinto, yo manejo mi vida y se que jamás me volvería a separar de ella - dijo con los ojos humedecidos.
- Lo se, pero eso se lo tendrás que decir a ella, vamos a entrar.
- Cómo?
- Hace tiempo Sammer me dio una llave por si necesitaba algo un día - dijo sonriente.

Zell sacó la llave y abrió la puerta de la casa, Sora entró detrás de él. Los dos miraron por la casa, pero parecía que no había nadie. Sora llegó a la habitación de Summer, la miraba de arriba abajo, se fue adentrando mas hasta llegar a la cama de la morena. Miró la superficie y vio un peluche apoyado en un cojín. Pero no era una peluche cualquiera, era un osito. Sora lo cogió y le miró la palma de la mano, había un corazón en ella. A la rubia comenzó a resbalarle las lágrimas por las mejillas, miró el cuello del osito y vió la marca del hilo, del cosido. Sora en cuanto lo vio lo abrazó fuerte y comenzó a llorar.

- Tadeo...

En ese momento Zell se asomó a la habitación y vió a Sora llorando desconsoladamente. Se acercó hasta ella y le ofreció su hombro para llorar.

- Zell... yo la amo, quiero estar con ella.
- Lo se Sora, y se que ella también desea estar contigo, ella me contó toda su infancia contigo y se lo mal que lo pasó cuando tu te fuiste...
- Qué paso?
- Vamos a sentarnos...

Hace 7 años

Yo conocí a Summer cuando ella tenia 18 años. Era una chica muy cerrada. Cuando la vi por primera vez parecía perdida, y en cierto modo lo estaba. Me dijo que se había marchado de casa porque intentaba encontrar a una amiga. Al principio yo la ayude en lo que podía. No tenía dinero, ni casa ni nada. Siempre que la veía le daba comida y cuando no había nadie en mi casa la dejaba dormir en ella. Siguió buscando a su amiga hasta que cumplió los 19, entonces yo le dije que quería meterme en la policía y para no dejarme solo se metió conmigo. Al final ella decidió ser francotiradora. Era realmente buena. Cuando volvió a tener dinero suficiente comenzó a buscarte otra vez. Tenia 22 años cuando un día me dirigí hacia su casa. Vi que alrededor de su edificio había un montón de gente mirando para arriba. Cuando miré y vi que era ella entre corriendo en el edificio y entré a su casa, me asomé por la ventana para llamarla.

- Summer qué haces?
- Acabar con todo Zell.
- Esta no es la manera!, vamos no te des por vencida Summer, aun tienes mucho tiempo para seguir buscándola!
- Zell! He aguantado 12 años sin ella, yo no puedo seguir asi!, la necesito mas que nada en esta vida!
- Lo se!, pero así lo único que estas haciendo es huir!, tu nunca huyes Summer, por favor, ven aquí, la seguiremos buscando, ya veras como la encontramos.
- No!, déjame, véte de aquí Zell.
- Tu que eras para Sora?, acaso no eras su mejor amiga?, su protectora? Su refugio?, que pasara cuando Sora trate de encontrarte y se de cuenta de que la persona que tanto quería y tanto le daba ya no esta? No seas egoísta!, estoy seguro de que ella te esta buscando Summer.
- Lo crees de verdad?
- Si Summer, estoy seguro.

Entonces Summer se acercó a mi y me dió la mano para que la ayudara a entrar. Cuando por fin estaba dentro de casa me abrazó muy fuerte y lloró, lloró como nunca antes la había visto llorar.
Summer estuvo recibiendo un tratamiento para las depresiones. Cuando por fin se recuperó volvimos a la búsqueda hasta este último año.

Presente

- Cuando hablé con Liz y me dijo como eras pensé que tal vez podrías ser tu.
- Dios mío... Summer - Sora se quedó totalmente congelada.
- Y por suerte, no me equivoqué. Créeme que Summer te quiere y no hay nada que mas desee que estar contigo, ahora solo tienes que darle tiempo.
- Ahora lo entiendo... gracias Zell, claro que le daré tiempo a Summer, pero es que ahora me tiene preocupada y...
- Lo se, a mi también me tiene preocupado. Sabes... para mi Summer ha sido como una hermana mayor, muchas veces ella ha sido mejor que mi familia.
- Summer es muy especial - dijo con una sonrisa Sora.
- Si que lo es.

Habían pasado tres días desde que Zell y Sora hablaron. La rubia estaba muy deprimida, asi que se fue a casa de su amiga Lis para contárselo, necesitaba contárselo a alguien. Ella le ofreció todo su apoyo.

Summer había vuelto a la que fue su casa una vez. Sus padres aun vivían allí. Summer fue donde solía quedar siempre con Sora. Se tumbó en el césped cerrando sus ojos para pensar en lo que debía hacer ahora.

Continuará...


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