Había pasado 15 años desde aquel entonces. Summer a sus 25 años se había convertido en
una gran francotiradora. La consideraban la mejor que había hasta ahora. Lo bueno que
tenía este trabajo es que era pocas las veces las que se requería su habilidad, solo en
casos extremos.
Su belleza había aumentado. Media mas de 1,80 tenía el pelo largo y negro como el
carbón. Sus ojos azules congelarían hasta el mismo infierno. En su interior guardaba
esa parte tierna que solo le mostró a una persona, a una niña.
Summer tenía su propio piso. Vivía sola. Desde Sora nunca tuvo una amiga, solo un
compañero de trabajo, el era policía. Le consideraba un gran amigo, tal vez el mejor.
Se llama Zell, era dos años mas pequeño que la morena.
Eran las cinco de la tarde. Una taza de café humeante estaba sobre la mesa. Summer
estaba sentada en un sofá, estaba limpiando su PSG1.
El PSG1 esta considerado el mejor rifle de francotirador. Es semiautomático y permite
disparar varias balas con gran precisión, incluso desde distancias muy largas. Puedes
disparar cinco proyectiles por cargador y tiene un alcance de unos 270 metros. También
esta equipado con una mira telescópica especial con zoom ajustable. Summer conocía su
armas tanto como la palma de su mano.
En eso que lo limpiaba, solo la puerta de su casa. Dejó el arma sobre la mesa y fue
abrir la puerta. Una vez la abrió sus ojos se encontraron con su buen amigo Zell.
- Hola morena! - saludó el joven entrando a la casa.
- Qué tal Zell?
- Genial!
- Y eso? - preguntó con medía sonrisa Summer.
- He conocido a la mujer de mi vida.
- Vaya!, la cuarta mujer de tu vida en un mes ya - empezó a reírse la morena.
- Oye!, no te rías, encontrar una mujer fiel en estos tiempos es casi imposible.
Summer arqueó una de sus cejas y lo miró con cara de "retira eso".
- Bueno, y ya has quedado con ella?
- Si!, por eso venía, tengo que pedirte un favor.
- Ya decía yo...
La morena se sentó y se puso a acabar de limpiar su arma.
- Bueno, me vas hacer el favor?
- Dime de que se trata y me lo pensaré.
- Esta bien, mira, hoy hemos quedado para cenar, pero ella se va a traer a una amiga,
entonces necesito que me acompañes para que tu hagas compañía a su amiga.
- De eso nada, ya sabes que yo no soy nada sociable.
- Lo se, lo se, pero por favor... - Zell puso su mejor cara de perrito abandonado.
- Por cuánto tiempo?
- Mmm, no se, tres horas como mucho.
- Esta bien, pero después de esto me debes una.
- Trato hecho! - Zell se acercó a ella y la dió un beso fugaz en la mejilla - bueno me
tengo que ir ya, mira, esta es la dirección del restaurante, allí a las nueve entendido?
- Si, si, si, y ahora largo si no quieres que te ponga en la mira de mi PSG1 - dijo
con una sonrisa la morena.
- Ja ja ja, no serías capaz, sabes que disparar en el trasero a tu mejor amigo no esta
bien - Zell la guiño un ojo y salió de la casa.
Summer fue a su habitación y guardó el arma en su estuche. Se tumbó en su amplia cama,
pero su cabeza se apoyó encima de un bultito. Con su mano sacó lo que había debajo de
su cabeza y lo miró. Era Tadeo, el osito de peluche que le regalo Sora. La morena aun
se acordaba de ella, mas de lo que se imagina. Abrazó el peluche contra su pecho y
cerró los ojos para recordar el tiempo que estuvieron juntas. Sin darse cuenta se
rindió en los brazos de Morfeo.
Eran las seis y media. Despacio la morena abrió los ojos y se los frotó para aclararse
la vista. Miró el reloj y vio que era muy tarde.
- Mierda!, tengo que darme prisa, y todavía tengo que bajar a comprar la comida de
Teddy.
Teddy era el perrito de la morena, se lo había comprado hace solo una semana, aun era
un cachorrito. Summer se levantó corriendo y salió de la casa. La morena corrió hasta
el supermercado, estaba algo lejos de su casa pero ella era muy rápida. Summer corría
por los pasillos del super. Había mucha gente, eso la impedía correr mas deprisa. Llegó
hasta el pasillo de comida de perros, una vez cogió la comida echo a correr de nuevo.
Después de esquivar a un montón de gente, miró delante y vio que no había nadie, corrió
a gran velocidad aprovechando que no había nadie, pero no se dio cuenta de que una
joven salía de uno de los pasillos. Sus ojos se abrieron de golpe al darse cuenta de
que era demasiado tarde para frenar.
Tras un duro golpe la morena miró a la joven haber si se había echo daño. La muchacha
era mas o menos de su edad, tal vez algo mas pequeña. Tenía el cabello corto y rubio.
Estaba de espaldas a Summer. La morena se acercó y le tocó el hombro.
- Perdona, te has hecho daño?
La chica se giró y miró a la mujer que le estaba haciendo la pregunta. Summer dejó de
respirar por un instante cuando vio los ojos verdes de aquella chica. No eran unos
verdes cualquiera, eran unos verdes intensos, solo había visto ese color una vez. Los
ojos de Sora.
La muchacha que estaba en el suelo agradeció estar asi, por que si llega a estar de pie
se habría caído de culo. Los ojos azules que la miraban ahora mismo eran totalmente
desconocidos, pero a la vez extrañados. Esos ojos la hicieron recordar tanto a Summer...
hasta el día de hoy no había vuelto a ver unos ojos azules. Pero estos ojos azules la
hicieron ponerse nerviosa.
Summer estaba arrodillada ante Sora. Al ver que no tenia respuesta de la joven volvió a
preguntárselo.
- Disculpa, estas bien?
- Si, si. Estoy bien, gracias - respondió Sora.
- Ha sido culpa mía, lo siento, iba muy deprisa.
- No te preocupes, no me he hecho daño - dijo sonriente a la vez que cerraba los ojos.
Sora tenía la costumbre de cerrar los ojos cuando sonreía, tal y como lo había hecho el
primer día que conoció a Summer.
Summer cuando vio ese gesto se asustó. Por un instante llegó a creer que era ella, que
por fin la había encontrado. Se quitó esa idea de inmediato, el vacío que Sora había
dejado en su corazón el día que se fue hizo acto de presencia. Sintió una presión en el
pecho y pensó que sería mejor salir de allí cuanto antes.
- Tengo que irme, te pido perdón otra vez.
Summer salió corriendo de allí. Sora se la quedo mirando por detrás. Cuando la morena
ya no estaba a su alcance miró su muñeca, en ella llevaba la pulsera que Summer le dio.
Estaba desgastada pero aun tenía pulsera para rato. Confundida volvió a mirar por donde
hacia un momento se había ido la morena.
- Quién eres?... - preguntó en un susurro Sora.
Ya eran las nueve. Summer ya casi había llegado a la puerta del restaurante. Por el
camino no pudo dejar de pensar en aquella chica. Cuando vio a Zell esperando en la
puerta pensó que sería mejor olvidarse de lo ocurrido esta tarde. Llegó al lado de su
amigo.
- Vaya!, que guapa - dijo Zell con una gran sonrisa.
- Gracias, tu también estas muy guapo.
- Esta noche... arraso por donde paso - dijo divertido a la vez que levantaba la
cabeza con aires de superioridad.
- Ja ja ja, que modesto - dijo divertida Summer - tus amigas no han llegado todavía?
- No, estará apunto de llegar. Además las dije que las esperaríamos dentro.
- Pues vamos.
Summer y Zell entraron en el restaurante. El sitio estaba bastante bien. Les pusieron
en una mesa para cuatro. En una esquinita de la sala.
- Ese sitio es muy bonito - dijo la morena.
- Verdad que si?, lo descubrí yo solito - dijo orgulloso.
- Oh!, que mayor - dijo en burla la morena.
- Bueno, y qué tal vas, has tenido muchos casos?
- Que va, antes de llamar a un francotirador utilizan a las fuerzas especiales.
- Ya veo... así que no hay mucho trabajo eh.
- No, pero para mi mejor. A mi me siguen pagando cada mes haga algo o no.
- Que suerte la tuya.
- Y tu qué?
- Mañana tengo guardia todo el día, menuda lata.
- Pobrecito, anda, háblame de tu nueva conquista.
- Es una preciosidad!, la conocí hace una semana. Es de estatura medía, morena, con el
pelo a media melena y con una par de...
- Por tu descripción diría que es la mujer que acaba de entrar. - dijo Summer
divertida.
Zell miro a la puerta y vio aparecer a su cita. La chica se acercó a la mesa con una
sonrisa.
- Buenas noches - saludó educadamente.
- Lis!, estas preciosa! - dijo Zell levantándose y dándole un beso en la mejilla.
- Muchas gracias.
- Mira, te presentaré. Ella es mi amiga Summer.
La morena se levantó y le dio la mano a la chica.
- Mucho gusto Summer.
- Lo mismo digo Lis.
- No ibas a traer a una amiga? - pregunto Zell.
- Si, ella ahora viene, esta buscando un sitio donde aparcar, no es fácil aparcar por
aquí.
- Es verdad, bueno, pues esperaremos a que venga y luego pedimos - dijo Zell
sonriente.
- Muy bien - dijo Lis.
Zell y Lis hacían muy buena pareja, al menos eso pensó Summer que se mantenía ajena a
la conversación de ellos dos. La presencia de alguien frente a la mesa no llamó la
atención.
- Buenas noches a todos, siento haber tardado tanto, no encontraba sitio.
Otra vez. Los ojos de la morena se fundieron en aquellos ojos verdes que aun no había
hecho contacto con los suyos.
Zell se levantó y saludo a la chica amablemente.
- Ella es mi amiga Sora - dijo Lis.
Sora!, ahora si que la morena no se lo podía creer. Tenía los mismo ojos verdes y se
llamaba igual que ella. Pero cómo era posible?, se preguntaba la morena en su interior.
Sora miró al otro lado de la mesa, allí se encontró con esos ojos azules que tanto la
habían confundido. Al reconocer a la mujer se acercó hasta ella.
- Volvemos a encontrarnos... - dijo Sora.
- Eso parece...
- Os conocéis? - preguntó Zell.
- Chocamos hoy en el super - dijo la morena sin dejar de mirar a la rubia.
- Vaya, que casualidad - dijo Lis.
- Buenos Sora, ella es mi amiga Summer - dijo Zell.
La sonrisa de Sora se borró de su cara al oír el nombre de la morena. Summer... por un
momento la mente de la rubia se trasportó al pasado y recordó a su amiga de la infancia.
Su largo pelo negro, sus ojos azules tan intenso, sus labios... Sora jamás pudo olvidar
los labios de Summer. Sabia que si ahora la besaba podría reconocerla por el tacto de
esos labios que tanto marcaron en ella.
Summer extendió su mano para saludar a la joven. Enseguida Sora le dio la suya y ambas
se juntaron en un suave agarre.
- Encantada Sora...
- Lo mismo dijo Summer.
- Bien, pues ya que estamos todos, pidamos.
Zell y Lis se sentaron. Se extrañaron cuando vieron que sus dos amigas aun estaban de
pie dándose la mano y mirándose casi sin parpadear.
- Y a estas qué les pasa? - cuchicheo Zell a Lis.
- No tengo ni idea... parece un flechazo.
Zell miró sorprendido a Lis, cuando pensaron en lo que habían dicho los dos comenzaron
a reírse a carcajada. Sora y Summer se vieron sorprendidas por las carcajadas de sus
amigos. Inmediatamente soltaron su agarre y los miraron pensando que se habían fumado
algo.
- Qué es lo gracioso? - preguntó la morena una vez sentada.
- Eso, a mi también me gustaría saberlo - dijo Sora que se sentó a su lado.
- Nada, nada!
Los dos siguieron riéndose. La paciencia de Summer se estaba acabando y Zell se dio
cuenta cuando la miró.
Una vez les sirvieron la cena los cuatro comenzaron a hablar para conocerse entre ellos.
- Y tu a qué te dedicas Sora? - preguntó Zell.
- Trabajo en un banco, y también estoy intentando ser escritora.
- Eso esta muy bien Sora, espero que lo consigas.
- Gracias Zell y vosotros a que os dedicáis?
- Yo soy policía.
- Yo soy francotiradora - dijo Summer.
- La mejor! - señaló Zell.
- En serio? - preguntó la rubia muy sorprendida mirando a Summer.
- Tanto como la mejor... - dijo Summer.
- No lo niegues - dijo Zell - a pesar de lo que consiguió no se crees que sea la
mejor.
- Y que fue lo que consiguió - pregunto Lis.
- Ella solita tenía que estar pendiente de tres asesinos que habían secuestrado a una
familia. Las fuerzas especiales no podían entrar por que el interior de la casa estaba
llena de explosivos. Solo tenía una oportunidad. Tenía que matar a los tres de un tiro
limpio en la cabeza en nada mas y nada menos que en diez segundos.
- Dios mío! - dijeron Lis y Sora a la vez.
- Increíble eh! - dijo orgulloso Zell.
- Ya lo creo! - dijo Sora.
La rubia miró atentamente a la morena que ahora tenía la vista distraída en su plato.
Summer levantó la vista al sentirse observada por esos ojos verdes. Tras mirarse unos
instantes, Sora le habloó.
- Summer después de hacer eso no te consideras la mejor? - preguntó Sora.
- No me considero ni mejor ni peor. Simplemente salve las vidas independientemente de
ganar el mejor puesto.
- Si... claro - dijo algo cortada la joven.
- Summer se toma su trabajo muy en serio, nunca compite con nadie - dijo Zell
orgulloso.
Summer pensó que había sido algo brusca con la chica. Lo cierto es que la ponía muy
nerviosa y ella no estaba acostumbrada a ser amable con nadie, pero sabía que tendría
que disculparse.
- Chicas yo enseguida vengo - dijo Zell
- Yo también, voy a retocarme un poco.
Zell y Lis se levantaron de la mesa y cada uno se fue hacer sus cosas. Summer estaba
algo nerviosa por haberse quedado con la rubia a solas, pero sabía que este era el
momento para disculparse
- Oye... Sora, quería disculparme si antes fui algo torpe, es que no suelo tener mucho
contacto con la gente...
Sora la miró sorprendida, pero agradecida por su disculpa, ahora se sentía mejor.
- No te preocupes Summer, no pasa nada - Sora cerró los ojos y sonrió a la morena.
Otra vez!, pensó Summer, solo sabía de una persona que hiciera eso, y era su pequeña
Sora. Y si ella fuera... se planteo. Sora se levantó un momento para quitarse la
chaqueta y quedarse en manga corta. Cuando se volvió a sentar apoyó su brazo encima de
la mesa. Summer miró su muñeca en ella tenía una pulsera puesta, parecía vieja. Se
acercó un poco mas para verla mejor. Una punzada en el pecho la hizo dejar de respirar
cuando reconoció esa pulsera. Volvió a mirar a Sora que ahora la miraba con cara
extrañada.
- Te encuentras bien?, estas pálida... - dijo con un poco de preocupación.
- Sss... si, si, disculpa enseguida vengo.
- Claro...
Summer se levantó corriendo y se fue al baño, justo antes de entrar vio como Zell salía
del de caballeros. Summer lo agarró y lo volvió a meter dentro. Lis salía del baño,
peor en vez de volver a la mesa se quedó esperando en la puerta de los servicios de
caballeros. En su interior...
- Summer qué pasa?
- Zell creo que es ella - dijo muy nerviosa.
- Ella?, a quién te refieres?
- A Sora, creo que es la misma Sora.
- Estas segura?
- No, no se!, necesito tiempo.
- Será mejor que volvamos.
Liz que había oído todo salió corriendo para la mesa otra vez, se encontró a su amiga y
habló con total normalidad con ella. En los baños aun estaban Zell y la morena.
- No, no, yo no pienso volver, será mejor que vayas tu.
- No!, quedamos en que me harías el favor.
- Lo se, lo se, pero esto lo cambia todo.
- No cambia nada Summer!, ni siquiera estas segura de que sea ella.
- Por eso mismo!, necesito tiempo para conocerla mas.
- Entonces sal allí y habla con ella.
- No puedo, de verdad...
- Summer...
- Por favor, diles que me he tenido que ir por que no me encontraba muy bien si?, te
llamaré.
- Espera!
Sammer salió corriendo del restaurante dejando tirado a su amigo. Zell salió para
reunirse con las chicas, una vez llegó...
- Chicas tendréis que disculpar a Summer, no se encontraba muy bien y se ha marchado.
Me ha dicho que por favor que la perdonéis.
- No te preocupes Zell, espero que no sea nada - dijo Liz.
- Espero que se recupere pronto Zell - dijo Sora tristemente.
- Gracias chicas. Bueno, ahora sigamos con la cena os parece?
Los tres amigos siguieron cenando tranquilamente. Sora echaba de menos a la mujer
morena, lo cierto es que estaba algo preocupada, casi sin conocerla la había atraído
algo de ella, tal vez el recuerdo de su querida amiga de la infancia Summer.
Había pasado una semana. Summer no había vuelto hablar con Zell desde el día que lo
dejó en el restaurante. La morena estaba pensando en que hacer con aquella joven.
Quería conocerla y saber mas de su pasado, solo asi averiguaría si es ella.
El teléfono sonó. Summer salió de sus pensamiento y contestó.
- Si?
- Summer!, es urgente! - era Zell.
- Qué pasa Zell?
- Un tipo ha atracado el banco del centro, justo en el que trabaja Sora, y ahora
estaba en mitad de la calle. La tiene secuestrada a punta de pistola, nadie se puede
acercar por que tiene puesto un chaleco de explosivos!, Summer necesitamos que vengas
ahora mismo!
- Sora!
Sin perder un minuto mas la morena colgó. Se puso su traje especial y agarró su PSG1,
ahora todo dependía de ella.
Continuará...