El leve movimiento de la cama hace que despierte. Ya deben de ser algo más de las seis
de la mañana... Dios que pereza... y eso que no soy yo la que tiene que ir a trabajar.
Hace una semana que comenzaron mis vacaciones y puedo dormir hasta mas tarde... pero
ella no... aun debe asistir a la Clínica por una semana más.
Por suerte yo hace rato que no asisto a ella... solo a veces cuando salgo del Instituto
paso a buscarla.
Hace un año que puedo decir que estoy sana, aunque cada año debo hacerme los controles
de rutina. Luciana me cuida y protege. Casi llevamos juntas cuatro.
Miro la luz que se cuela tenue por la ventana del cuarto y no distingo el sol. Hace
frío, me giro despacio, no quiero que sepa que estoy despierta, aunque ya es seguro que
se ha dado cuenta.
La siento levantarse y camina despacio por la habitación, siento como abre el armario
y aprovecho el leve ruido para girarme.
Me acomodo de costado y apenas abro mis ojos para mirarla.
Ahora esta al pie de la cama y lentamente va desprendiendo los botones de su camisa...
Cielos es tan bella. Un suspiro sale de mi boca y rezo para que no lo haya
escuchado... se a quedado quieta... eh fracasado. Puedo ver el contorno de sus senos y
como se le eriza la piel al sentir el aire frío en su piel.
Baja sus manos por el estómago y mete los dedos en la cintura del pantalón para
lentamente ir quitándoselo, lo deja junto a la camisa sobre la cama. Es mala...
solo se deja puesta la braga. Trago son fuerza al verla tan gloriosa frente a mí.
Se gira y camina despacio hacia el baño. La sigo con la vista entorno más mis ojos al
encenderse la luz del baño. Lentamente me acomodo para mirarla. Ha tomado el toallón y
lo ha colgado en el perchero. Sabe que la miro y puedo jurar que por perversa ha dejado
la puerta abierta. Se gira y se observa en el espejo, sonríe.
Desde el primer momento que la vi, cuando compró el departamento lo que más me llamó la
atención fueron sus ojos, tan celestes y esa sonrisa... me enamoré de ella desde ese
primer momento.
Ha abierto la ducha y está templando el agua, sé que le gusta caliente. Se ha girado y
lentamente se quita la prenda. Mmm...
Cierro los ojos y siento como el corazón se me acelera. Me enloquece y ella lo sabe.
Se mete bajo la ducha y deja que el agua cálida la moje y le acaricie su suave y tersa
piel. Tiene un tono moreno en contraste con la blancura de la mía.
El agua toca las partes más excitantes de ella a mi parecer. Su cabello negro, largo y
sedoso, su cara, su cuello... roza los delicados senos para luego bajar por el estómago,
acariciar su pubis y suavemente empapar las largas piernas.
No puedo dejar de mirarla, siento que mi piel se acalora y me muevo un poco para
observarla mejor.
Toma el jabón y hace un poco de espuma, se enjabona las partes que antes hubiese
acariciado el agua y noto una sonrisa al llegar a sus senos. Mmm, estás excitada...
puedo ver como se han endurecido sus pezones al rozarlos levemente... ¿Qué estará
imaginando?
Descubro que yo misma estoy excitada y bajo lentamente la mano por mi cuerpo. Me
acaricio despacio los senos y bajo hasta mi sexo al mismo tiempo que ella lo hace.
Estoy húmeda y me acaricio al igual que ella.
Sigue jabonándose las piernas, los glúteos y la espalda... es tan perfecta.
Ahora ha tomado el shampoo y se esta lavando el cabello... desde hace tiempo que quiere
cortarlo pero sabe que eso no es materia de discusión, sabe que la mataría si lo
hiciera. Se lo aclara y se queda unos segundos más disfrutando de la sensación del agua
acariciarla y de mis ojos observándola.
Toma la toalla y se seca despacio, sin prisa. Levanta la vista para observarme, tengo
los ojos casi cerrados pero sé que sabe que estoy despierta. No sé como lo hace... pero
siempre sabe.
Camina hasta el armario y abre el cajón de su ropa interior y me acomodo despacio para
poder observarla mejor, elige con cuidado lo que llevará hoy... Dios... mmm...
se me escapa un suspiro y contengo la respiración al ver como se inclina para ponerse
la braga. No hay nada mas bello en mi mundo que verla desnuda. Se acomoda la prenda y
continúa con el brá.
Se gira y se que me observa intento mantener mi respiración suave y lenta, pero...
Veo como se coloca el pantalón y los zapatos, abrocha la camisa de color gris y la mete
despacio por el pantalón. No me mira... me da esa libertad para hacerlo, así que abro
mis ojos y la miro.
Se dirige otra vez hacia el baño para acomodarse el cabello y aplicarse un poco de
maquillaje... no le gusta pero... ella sabe que no lo necesita pero por delicadeza lo
hace.
Sale del cuarto, le queda algo así como quince minutos para desayunar, me acomodo en la
cama y por mi mente pasan tantos recuerdos. Todos ellos con ella como protagonista. Las
largas horas en la clínica, nuestro viaje al campo... las noches de amor. La separación...
Dios eso fue lo que mas me dolió...
Escucho unos ladridos y me río, Brisa... el aroma del café llega hasta el cuarto y mi
estómago hace ruido.
Hoy va a ser un día muy largo. Ella tiene mucho trabajo en la clínica y llegará tarde.
Escucho los pasos que la traen de vuelta y cierro los ojos antes de que descubra que
estoy despierta. Escucho el agua correr y al segundo giro la cabeza para observarla.
La amo tanto... ella lo es todo para mí... con ella descubrí lo que es amar... lo que
es la fortaleza y la rendición. Ambas nos complementamos y nos adoramos.
Sale del baño y lentamente avanza hacia la cama. Despacio llega hasta mí y siento su
respiración muy cerca. Me muero por abrazarla y besarla... pero este juego nos mantiene
viva... nos excita, nos atormenta.
Siento sus labios rozar levemente los míos... enfoca Andy, para ella estas dormida...
no lo eches a perder ahora.
Está tan cerca que huelo su perfume en su piel... mmm, es el que me gusta... huele a
cítricos y queda muy fresco en su piel. Siento sus labios tibios... los míos tiemblan...
siempre tiemblo cuando ella me besa.
Se incorpora y escucho como cierra la puerta del cuarto y mas tarde la del departamento.
Tengo ganas de gritarle al mundo todo lo que siento... lo que esa mujer representa para mí...
Luciana es mi vida... mi amor... mi salvación.
Luciana es mi mujer... mi amante... mi todo.
Hoy hace frío y miro por la ventana que el sol ya ha salido.
Giro mi cuerpo y tomo su almohada, siento su aroma en ella y una sonrisa se instala en
mi rostro y me acurruco más entre las sábanas. Lentamente cierro los ojos y en mi mente
suena una frase.
- Yo más... - y me abandono a los brazos de Morfeo.
FIN