Abro mis ojos lentamente intentando de no pensar en que hora es, la curiosidad me
traiciona y giro mi cabeza hacia la izquierda para mirar el reloj que con sus números
en rojo, me dicen que son las 5:47 de la mañana... Dios que pereza.
Estamos en invierno, el sol todavía no sale, y al girar mi cabeza hacia la derecha
puedo ver lo empañado que está el ventanal que da a la calle, afuera hace frío.
Bajo la vista hacia mi costado, y la veo... la suave luz que me brinda la farola de la
calle hace que la vea. Su cuerpo boca abajo de espalda a mí, está acurrucado bajo las
mantas... já es friolenta... pero a la vez bastante obstinada... anoche se empeñó en
ponerse el pijama de pantalón corto y musculosa... ese que le regale para su cumpleaños
hace seis meses, cuando aun era verano.
Siento su respiración suave y pausada, duerme. Hoy ha empezado sus vacaciones ella
trabaja en el Instituto de Arte, pero yo debo seguir por una semana más antes de que
lleguen las mías. Es cansador trabajar en el hospital, y más cuando tienes que atender
a pacientes condenados a muerte, por una maldita enfermedad... cáncer.
Debo hacer el esfuerzo y levantarme, ya son las 6 y tengo una hora... suerte que el
auto lo saqué ayer del taller.
La miro por última vez y veo su rubio cabello alborotado sobre la almohada. La amo
tanto... por Dios esta chiquilla me trae loca...
Con pereza corro las mantas y lentamente casi sin mover la cama me siento en el borde.
No quiero despertarla.
Me levanto con cuidado y camino hacia el armario. Elijo la ropa para el día de hoy la
ordeno cuidadosamente en la cama, siento el roce de las sábanas y me quedo quieta para
no hacer ruido, ahora está de costado. La penumbra no me deja ver su cara, pero la
conozco de memoria... es tan bella.
Lentamente desprendo los botones de mi camisa de dormir y me la quito, dejando libre
mis senos, un suspiro se escucha en la noche... mmm, así que no duermes pequeña...,
el frío de la habitación toca mi piel y la eriza, lentamente me quito el pantalón y lo
pongo junto a la camisa, solo llevo puesta las bragas. La miro un momento al escuchar
como traga... sus sonidos son como señales en mi cuerpo. Apenas imperceptibles pero
los siento igual.
Camino hacia el baño y tomo de pasada una toalla, enciendo la luz y siento el frío de
los cerámicos en mis pies desnudos. No quiero mirarla, pero siento sus ojos verdes
recorrer mi cuerpo. Una sonrisa cruza mi rostro y por perversa, dejo la puerta abierta.
Me giro y veo mi rostro en el espejo... eres terrible Luciana... te gusta torturar a la
chiquilla...
Abro la ducha y mezclo el agua... el vapor comienza a inundar el baño y lentamente me
saco la braga.
Me meto bajo la potente lluvia y dejo que el agua moje mi morena piel.
La temperatura es agradable, el agua corre libre por mi pelo, mi cara, baña mis hombros
y sigue su recorrido hacia mis senos, baja por la planicie que forma mi estómago y se
pierde en mi sexo, para culminar en mis piernas y fundirse con el suelo.
Tomo el jabón y lo froto en mis manos, hago espuma.
Paso las manos enjabonadas por mi cara, mi cuello, mis senos... mmm siento su mirada
recorrerme, me acaricio en forma sensual, mis pechos reaccionan al pensamiento y mis
pezones se endurecen, sigo jabonándome el estómago, los hombros, los brazos.
Llego a mi pelvis y me froto, meto mi mano entre las piernas y descubro la humedad que
se ha formado. Me excita excitarla...
Continúo jabonándome las piernas, los glúteos y parte de la espada. Enjuago mi cuerpo
dejando que la tibieza del agua relaje mis músculos. Tomo el shampoo y me lavo el
cabello... mmm ya esta algo largo... ¿qué pensará Andrea si me lo corto?...
probablemente me matará...
Enjuago mi cabello y disfruto de un rato más... pero sé que se me hace tarde.
Tomo la toalla del perchero y comienzo a secar el agua de mi cuerpo, acariciando con
delicadeza mi piel.
La miro y puedo ver que sus ojos están cerrados pero estoy segura que esta mirándome,
es pilla... siempre lo hace... siempre me observa. Y eso me gusta.
Camino hasta el armario luego de dejar la toalla en la silla. Dejo que mi desnudez la
hipnotice, la ame...
Abro el cajón de mi ropa interior y me quedo de espalda a ella, siento el roce de las
sábanas estoy segura que me observa, miro la ropa y no me decido cual, si la roja o la
negra... mmm mejor la negra. Tomo la braga y me inclino para pasarla por la pierna. La
oigo soltar un suspiro y sé que contiene la respiración. No puedo contener la risa y
una sonrisa de satisfacción cruza mi serio rostro. Vuelvo a inclinarme y termino de
ponerme la prenda, parándome en puntillas. Tomo el brá y lo coloco sobre mis senos,
paso los breteles y lo sujeto por la espalda.
Me vuelvo y quedo frente a ella, su respiración es regular, pero de a rato se agita,
sus ojos a medio abrir y una sonrisa que apenas se distingue me dan la señal de que
sigue despierta.
Tomo el pantalón de vestir negro y me lo pongo, calzo los zapatos y me balanceo para
acostumbrarme. La camisa corre fresca por mi piel, hoy llevare la gris... me gusta ese
color. Abrocho cada uno de los botones y la meto dentro del pantalón, evito mirarla
dejándole el camino libre para observarme.
Camino de nuevo hacia el baño y me peino, hoy lo llevaré suelto... tomo un poco de
mousse en mis manos y me lo paso por el cabello.
Me maquillo apenas, no soporto el maquillaje. Pero soy una dama... y bue... algún
sacrificio debo hacer.
Miro la hora y tengo unos diez minutos para desayunar... salgo lentamente del cuarto y
me dirijo a la cocina, pongo el café a calentar y me preparo unas galletas... miro por
la ventana y veo que el cielo esta nublado. Argo gime y me da a entender que tiene
hambre. Brisa nos observa desde su manta y también ladra reclamando su ración de comida.
Tomo un sorbo y muerdo la galleta a la que le he agregado queso blando. Antes de
llenarle el comedero a ambas.
Observo las carpetas con los casos a tratar y me doy cuenta de que cada día hay más
niños con esta maldita enfermedad.
Despacio abro la puerta de la habitación. Miro hacia la cama y le encuentro boca arriba,
me dirijo al baño y me cepillo los dientes y veo por el rabillo del ojo que se mueve,
me mira... me observa.
Dios como amo a esta mujer... mi mujer. Nunca creí poder amar de esta manera, ella es
todo para mí. Es mi luz en tiempo de oscuridad, es mi guía en noches de niebla y mi
conquistadora. Hemos pasado por tantas cosas... tanto dolor... pero a la vez tanto
amor...
Me tiene en su mano con solo sonreírme y se grabó a fuego en mi corazón cuando me dijo
ese primer "te quiero".
Miro mis ojos celestes y veo el brillo que ella a instalado en ellos, de solo pensar
que estará aquí cuando regrese me hace apurar.
Tomo el frasco de mi perfume, el que a ella le gusta sentir en mi piel, y me aplico en
el cuello, detrás de las orejas y entre los senos... mmm que delicia recordar sus
labios en mi piel... mmm.
Peino mi cabello y salgo del cuarto del baño, apagando la luz.
Camino lentamente hacia la cama donde ella descansa... puedo ver que cierra los ojos y
su sonrisa se borra, quiere parecer dormida. Ja, ja que mal lo haces amor...
Gateo lentamente hasta donde ella está, me acerco y la miro... no puede ser tan
perfecta, tan hermosa, tan niña, tan mía.
Me inclino sobre ella y le doy un beso en los labios, sus labios, tan suaves, tan
tibios.
Los siento temblar bajo los míos, se que se muere por besarme... pero no lo hace. No
profundizo mas allá de las ganas, no quiero "despertarla", jaja...
Salgo del departamento, tomo el ascensor y me río... no puede ser tan bella.
Andrea es así... niña, mujer, amante, la debilidad pura, la fortaleza extrema.
Andy es mía... mi niña, mi mujer, mi amante, mi debilidad, mi fortaleza.
Salgo a la calle y el viento de la mañana me da en la cara, hace mucho frío... me pongo
la chaqueta, mientras desactivo la alarma del auto y me meto dentro.
Salgo al tráfico, pero por el espejo miro la ventana que da a nuestra habitación...
Estoy segura que ni bien sintió la puerta de casa cerrarse, se ha girado boca a bajo,
ha abrazado mi almohada e inspirado de ella mí aroma, su sonrisa se ha instalado en su
cara y así se ha entregado a los brazos del Dios del Sueño.
- Te amo pequeña...- digo en voz alta convencida de que ella me escucha.
FIN
Lee Un Despertar Segunda Parte si quieres enterarte lo que piensa, siente y ve Andrea.