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CORAZONES DESENMASCARADOS
Por Melissa Good
Traducido por Kathywp
Ya estaba oscureciendo, notificó Kerry, mientras conducía hacia su casa. Aunque el
invierno tenía muy poca importancia en Miami, los días se acortaban, y ahora, casi
Noviembre, donde estaría frío en la casa de Michigan, la única señal visible de la
temporada era que empezaba a oscurecer más temprano.
Se puso en un espacio en el aparcamiento fuera del edificio de su apartamento, y se
sentó ahí por un momento, sólo relajándose. Había tenido un largo, duro día en su nuevo
trabajo, y todavía estaba tratando de absorber suficientes conocimientos para solo
tener las cosas hechas mientras se imaginaba cómo encargarse de todas sus nuevas
responsabilidades.
A veces... Kerry suspiró para si misma. Me pregunto si hice lo correcto.
Abrió la puerta del Mustang y salió, sacando su portátil y llevándola antes de dirigirse
hacia dentro.
"¡Hey, Ker!" La voz de Colleen vino desde su propio apartamento.
"Hey." Kerry levanto una mano saludando. "¿Qué pasa?"
La pelirroja trotó para encontrársela. "¿Qué pasa contigo? ¿Ya llegas tarde?"
Kerry encogió los hombros. "No realmente... acabo de tener una reunión, y después
estuve trabajando en algunos correos." Miró alrededor. "Creo que perdí la noción del
tiempo." ¿Lo había hecho? Se preguntó brevemente. Sí, hubo una reunión, pero realmente
pudo haberse ido después de eso, ¿cierto? "De hecho Dar me cubrió. Ella regresó de una
reunión con un cliente y me encontró con la cabeza en mi teclado." Kerry estudió sus
llaves pensativamente, recordando el pequeño cosquilleo que sintió al escuchar la voz
de su jefa.
Bueno, ella quería que su jefa supiera que estaba poniendo mucho esfuerzo.
"Hm." Colleen hizo una cara. "Hey, te gustaría cenar." Es dos por uno hoy en el lugar
Cubano."
Kerry consideró la pregunta. "Seguro." Agregó. "Pero te digo qué, ¿podríamos ir al centro
comercial?"
Colleen bajó un poco sus lentes de aumento y la vio. "¿El centro comercial?, ¿Acabo de
escucharte preguntarme que si podemos ir al CENTRO COMERCIAL?"
Kerry abrió su puerta y caminó hacia dentro. "Sí." Esperó a Colleen para seguirla hacia
dentro, y después cerro la puerta tras ellas. "No es lo que piensas."
"Salsa buena. Espero que no." La pelirroja sonrió, sentándose en el sofá y cruzando sus
tobillos. "La última vez que me pediste ir de compras terminamos con esos feos floreros,
ahora tengo que encontrar flores para él."
Kerry bajó su portátil, y se despojó de su chaqueta mientras se dirigía hacia su
habitación. "Tendremos una fiesta de Halloween en el trabajo." Explicó. "Se supone que
todos deben disfrazarse."
"¿Es eso una reprimenda?" Preguntó Colleen, señalando al traje de trabajo de Kerry.
"Whoa... entonces tienes un traje de baile de etiqueta para ese asunto."
Kerry bajó la cremallera de su falda y se deslizo fuera de ella, después se inclinó
sobre el marco de la puerta, sólo en su falda de seda. "Vestirse como en un disfraz."
Dio a su amiga una mirada maliciosa. "Tú sabes, ¿cómo un oso panda o algo?
Coleen la estudió. "¿Sabes cuantas almohadas necesitarías para llenar un traje de oso
panda?"
La mujer rubia giró sus ojos y regresó dentro de la habitación. "No tantas como las que
uso." Llamó. "Subí tres libras desde que empecé a trabajar en ese lugar." Se deslizó
dentro de un par de pantalones viejos y los abrochó.
Un bufido. "¿Dónde? ¿En tus lóbulos de la oreja?"
Kerry emergió, estirándose en un jersey azul claro. "Ahí está." Caminó y se sentó en el
sofá con sus zapatos ligeros en las manos. "En fin, tengo que encontrar algo que usar
para el asunto. Si me ayudas. Cenaré. ¿Qué te parece?"
Colleen rió alegremente. "Está bien." Se levantó. "Iré a ponerme algunas botas y nos
iremos" deambuló hacia la puerta, dejando a Kerry para que se amarrara sus agujetas en
paz.
*****
Estaba muy tranquilo en la oficina. El aire acondicionado estaba encendido, abanicaba,
moviendo una sola pieza de papel encontrándose en aislado exilio en la caja sobre el
escritorio. El protector de pantalla del monitor pintaba una tranquila jungla de
animales en la oscura superficie, inadvertido por la figura sentada en la elegante
silla de cuero.
Ha pasado mucho tiempo. Meditó Dar, mientras contemplaba el piso a las ventanas de
cristal. Un largo tiempo desde que sólo se sentó y observó la puesta de sol. Dejó que
sus ojos siguieran a un pequeño velero cruzando las olas, después levantó la copa que
sostenía con ambas manos y tomó un sorbo.
Su teléfono sonó.
Dar medio giró y lo miró con fiereza entonces golpeó el botón, en disgusto. "¿Sí?"
"Sólo soy yo, jefa." La voz de Mark emergió. "Tengo un par de nabos pidiéndome que les
permita almacenar mierda en nuestra instalación eléctrica privada sobre catorce. ¿Está
bien?"
"No." Dar frunció el ceño. "¿Qué es?"
"Sólo algunas cosas de fiesta." El gerente de MIS explicó. "Sombreros negros y telas y
mierda."
"Oh." Dar giró sus ojos. "Eso." Dejó escapar un suspiro ofendido. "La última vez que
los dejamos almacenar cualquier cosa ahí dentro, tiraron la mitad de los cuartos de
conferencias en el piso con el maldito perchero de alambres asomados en los sesenta y
seis bloques.
"Sí. Les dije que si venían y ponían un pie ahí dentro, los aplastarías como a unos
bichos."
Dar bufó suavemente en diversión irónica. "¿Se mearon en la alfombra?"
"¡Cómo cachorros recién nacidos!"
Otro suspiro. "Muy bien." Dar cedió. "Los dejaré entrar. Estaba a punto de irme, de
todos modos." Se levantó del la suave comodidad de su silla, estirando su cuerpo,
estremeciéndose como si una enroscadura se anunciara en su espalda. "¿Regresaron esos
servidores en línea?"
"Todavía no." Dijo Mark. "Trabajo en eso."
"Sigue trabajando." Dar cortó la línea y rodeó su escritorio, recogiendo su llave
mientras se dirigía a la puerta. La mayoría de los pisos estaban silencios, sus
ocupantes se habían ido a casa por el día. Dar lo encontró agradablemente pacífico,
mientras andaba por la alfombra. El privado al que se dirigía era el siguiente a uno de
los más grandes cuartos de presentaciones. En donde tendrían su fiesta anual de
Halloween el día siguiente.
Bah. Dar no era aficionada a las fiestas, especialmente las que involucraban a sus
compañeros de trabajo poniéndose sombreros extraños y maquillaje. Con un suspiro,
empujó la puerta del cuarto de presentaciones y caminó hacia dentro, encontrando el
equipo técnico recogido en una esquina cerca del privado.
Todos ellos eran menores. Dar los miraba amenazadoramente sólo por diversión,
observando como retrocedían hacia la puerta, observándola nerviosamente mientras se
aproximaban. Algo casi golpea su cabeza y apenas pudo esquivarlo, deteniéndose y
examinando la enorme y peluda araña colgando del techo. Después giró en un círculo y
revisó el cuarto, sacudiendo su cabeza a la llamativa decoración.
Deslizó su tarjeta en el dispositivo junto a la puerta y lo abrió, retrocediendo y
gesticulando hacia los trabajadores. Ellos tímidamente avanzaron hacia ella dentro del
cuarto bastante grande, todos ellos esperando no ser el último.
Dar levantó una mano. "Whoa." Su nariz se crispó levemente. "¿Qué hay ahí?" Señaló la
bolsa que la mujer llevaba.
"Dulces." Contestó la mujer, abriendo la tapa apresuradamente y desplegándola.
Dar miró dentro curiosamente, después sumergió una mano dentro y sacó un puñado,
dándole a la mujer una perversa mueca. "Mis honorarios." Pronunció lente y pesadamente
antes de retirarse, dejando a los trabajadores atisbando hacia la puerta y observándola
irse.
Dar consideró sus botines con interés. Copas de mantequilla de cacahuate. Desenvolvió
una con la otra mano y se la echó a la boca, masticándolo mientras caminaba
tranquilamente para regresar a su oficina. Se detuvo cuando pasó una entrada, sin
embargo.
Una vez, había estado un cuarto vacío, nunca lo había visto dos veces en el transcurso.
Ahora, detrás de esa lisa puerta de roble, había algo nuevo y diferente. Dar observó
sus puño de golosinas, entonces cambió la dirección y colocó su tarjeta de seguridad
cerca de la puerta, escuchando un ligero clic, mientras quitaba el seguro. Empujó la
perilla de la puerta abriéndola y entró. Dejándola que se cerrase detrás de ella
mientras caminaba en la oficina de Kerry.
Estaba aún más vacío en su mayor parte, reconoció Dar mientras permitía que sus ojos
vagasen en el interior. Pero Kerry había estado agregándole un poco de su personalidad.
Caminó alrededor del escritorio, aprobando su limpia superficie y recargándose en el
respaldo de la silla por un breve momento.
Su nariz se contrajo de nuevo, detectando débiles restos del perfume de Kerry en la
superficie de cuero era un fresco, fino aroma que le agradaba.
Impulsivamente, agarró tres de sus golosinas, dejándolas en el centro del escritorio
antes de darse vuelta y dirigirse a la puerta trasera que daba a su propia oficina.
Se detuvo, con la mano en la perilla y volteó, reclinándose en la puerta y viendo la
superficie del escritorio con sus pequeñas ofrendas. "¿Para que diablos hiciste eso?"
Se preguntó en voz alta. "No sabes aún si le gustan."
Las pequeñas copas de mantequilla de cacahuate colocadas en su pequeño montón,
silenciosamente siempre y cuando no le respondieran.
"Bueno, puede deshacerse de ellos." Dar sacudió su cabeza y fue a través de la entrada,
haciendo su camino de regreso a su oficina y cerrando su puerta interior mientras
entraba. Sintiéndose raramente inquieta, decidió guardarlos para el día y retirarse.
Para ese final, agarró su portátil y deslizó la correa sobre sus hombros, considerando
sus zapatos de tacón bajo el escritorio con una mirada perversa.
¿Escándalo o sin escándalo?
Dar se agachó y se quitó los zapatos, después los guardó en el bolsillo exterior de su
bolsa.
Escándalo
Con un satisfecho asentimiento, se dirigió hacia la puerta.
*****
¿Qué te parece un gato?" Colleen investigó algunos maquillajes muy llamativos, mientras
buscaban a través del Burdines. "Te verías linda como un gato."
"¿Un gato?" Kerry se recargó en el mostrador.
"Sí, dibujar bigotes en tu rostro..." Colleen tomó una vara morada y gesticuló la
acción. "Ponerte una pequeña cola... ¿Tienes mallas de baile?, podrías usar eso."
Kerry arrancó la vara de sus dedos y lo puso abajo. "No gatos." Dijo. "No gatos, no
murciélagos, no ratas, no mamíferos peludos de ningún tipo, Gracias. No quiero lucir
como un animal relleno. Se retiró de la vitrina de cristal y deambuló por ahí, buscando
algún tipo de inspiración.
"¿Qué te parece un look escocés?" Colleen sugirió, señalando una falda a cuadros.
Kerry la estudió cautelosamente. "Quieres decir, ¿como escocesa?"
"Sí. Blusa blanca, falda a cuadros, patentes zapatos de cuero... tú sabes."
La mujer rubia suspiró. "Pienso que pareceré como una fugitiva de la preparatoria."
Continuó, mientras entraban a una sección llena de volantes, faldas onduladas. Kerry se
detuvo y tocó una. "Ahora, ¿que me recuerda esto...?
"¿La empanada de gasa de limón?"
Kerry rió, tocando las ligeras costuras tostadas en la orilla de las ondas. "Quinto
grado, actualmente." Recordó. "Representamos los tiempos de la Declaración de
Independencia en la escuela. Tuve que ser Thomas Jefferson."
"Hm." Su amiga consideró. "Sabes, las nuevas chaquetas que los chicos están usando para
los conciertos son buenas... puedes salir con esa, esto, un par de faldas largas e ir
como una revolucionaria."
Revolucionaria. Una muy rubia ceja de Kerry se elevó. Se imaginó a ella misma en la
vestimenta. Colleen estaba describiendo y decidió que había posibilidades. No tan
estrafalaria, definitivamente digna. Por alguna razón, eso era importante para ella,
puesto que toda la compañía iba a estar ahí. Noche de brujas o No noche de brujas, ella
quería lucir...
Por ninguna razón particular, una imagen de Dar destelló en su mente.
Correcto. No quería avergonzar a Dar por escogerla como su nueva asistente, así que
quería verse bien. "Muy bien." Decidió Kerry. "Podemos trabajar con eso." Clasificó las
faldas onduladas y escogió una de su talla. "¿Podrías buscarme unos capris que se vean
algo así como terciopelo?"
Colleen rió disimuladamente. "Cariño, esto es Miami, puedo encontrar capris que 'sean'
de terciopelo, en seis colores, con lentejuelas." Palmeó el hombro de Kerry. "Enseguida
vuelvo."
"¡Lentejuelas no!" Dijo Kerry después de ella. El lino hubiese sido lo más preciso,
pero en la mente de Kerry, si tenía que usar pantalones cortos, al menos usaría unos
que se sintieran agradables. Se colgó la falda sobre su brazo y camino hacia el área
que tenía chaquetas de vestir para hombres.
Después de un momento viendo las tallas, sin embargo, sonrió irónicamente para si misma
y se dirigió a la sección de chicos. Tenían mejores cosas, de todas formas.
Colleen la alcanzó, sosteniendo dos pares de suaves, pantalones coloridos, uno en
guinda y otro en un vivo azul oscuro. Kerry los tomó, y dos chaquetas, y su blusa, y
trotó hacia los vestidores, los ayudantes le dieron colecciones de objetos extraños una
mirada maliciosamente burlona.
Dentro del cuarto, se quitó sus pantalones y el top, y examinó sus elecciones. "Azul,
pienso." Tuvo que admitir, poniéndose los capris de terciopelo. Los pantalones cortos
llegaron a sus rodillas, y se ajustaron cómodamente, pero no tan apretados. Kerry
examinó los resultados críticamente, después se puso su blusa y la abotonó. Las orillas
las metió dentro del pantalón, y luego se puso la combinación, chaqueta de seda azul
marino sobre todo. La chaqueta era suave pero pesados pliegues trazando cuidadosamente
su cuerpo, y dio a su reflejo un leve asentimiento antes de abrir la puerta. "Hey,
¿Col?".
Colleen asomó su cabeza por la esquina, después caminó hacia el pasillo para examinar a
su amiga "¿Sabes, Kerry?" Habló seriamente. "Eso realmente luce bien en ti." Fue hacia
delante y esponjó los pliegues de la blusa de Kerry, cuidando detalle del extravagante
pañuelo.
"Necesito conseguirte un alfiler, un cinturón y uno de esos tres sombreros, y estás
lista."
Kerry puso sus manos en sus caderas y sonrió, bastante contenta con sí misma. "Creo que
conozco un lugar en donde obtener eso." Ella dijo. "Y está justo al lado de aquel lugar
Italiano."
"¡Dispara, logra!" Colleen rió entre dientes, dando su aprobación. "Vamos, Tommy".
*****
Dar no estaba segura de por qué había terminado en South Beach, Dejó el trabajo y se
dirigió a casa, pero el pensamiento de sólo ir a su vacío departamento, desagradable
por alguna razón. Así que se desvió, y siguió manejando por la calzada en vez de girar
hacia la terminal del ferry. Se estacionó en uno de los lotes públicos y sólo empezó a
caminar.
Halloween definitivamente estaba en el aire. Encontró una sonrisa asomándose a sus
labios mientras pasaba las los cafés de la calle. Llamativos esqueletos colgando,
débilmente cómicos murciélagos con la extraña real calabaza temblando temblorosamente a
ella desde su mesa.
"Hey, linda dama."
Tomó un minuto antes de que Dar se diera cuenta que estaba siendo llamada. Había
cambiado su ropa de trabajo por un par de pantalones de mezclilla y una playera que
llevaba en su siempre repleta bolsa, y particularmente no pensó que se estancaría en la
multitud pero... sus ojos encontraron con los ojos del vendedor ambulante y sus cejas
se alzaron en indagación. "¿Qué tenemos aquí?"
"Bebida Ghool" El hombre sonrió y levantó un taza llena de... algo... que estaba
emitiendo humo y vapor que giraba sobre la orilla de la copa y medio oscurecía su mano.
"Justo la cosa para estallar el lugar en una noche como esta."
Dar estudió la mezcla. "¿Quién paga el la cuenta de emergencia su tú te tragas un trozo
de nieve seca?" Inquirió curiosamente.
"Paja." El hombre metió una, evadiendo la pregunta. "Es seguro, honesto."
Ah, bien, solo vives una vez, ¿cierto? "Claro." Dar tomó la taza, formada como la
cabeza de un esqueleto y le pagó al vendedor. "¿Qué es lo que tiene, mas que el obvio?."
"Ron, licor de plátano, coco libre, un poco de vodka y limonada.
Dar tomó un muy, muy cuidadoso sorbo, y entonces se relajó mientras la mezcla de
desagradables ingredientes, se volvía sorprendentemente sabrosa. "No está mal." Le dio
una mueca burlona al hombre, después caminó, buscando más problemas en qué meterse.
No tomó mucho tiempo, camino entre un grupo de patinadores alegres, distraídamente
observó alguna tienda moderna metidas entre dos cafés. Una captó su mirada, anduvo
hacia ella para mirar por dentro, la pequeña tienda llena de Ropa Nativa Americana y
artefactos.
Dar siempre se sintió indecisa acerca de los habitantes originales del estado en el que
ahora vivía. Había pasado mucho tiempo en la preparatoria estudiando las actuales
tribus locales, las Seminole, Miccosoukee, y las antecedentes, los Tequesta, todos de
los cuales, tenia, en su opinión personal, habían sido profundamente destruídos por los
colonistas blancos quienes tomaron el área.
Teniendo las tribus ahora recuperadas muchos de sus beneficios de los establecimientos
de especulaciones siempre le habían parecido un poco de justicia poética. Aunque
creciendo militarmente, había encontrado sus puntos de vista en gran medida una
minoría. Aunque siempre había sido una contracorriente de respeto e intriga rondando la
cultura guerrera de los nativos.
Estaba tan fascinada con eso como una jovencita.
Ahora, señaló la hermosa blusa tribal de guerra cerca del frente de la tienda,
acercándose para confirmar que el estilo del material era, lo que sospechaba, espina de
un erizo de mar. Meticulosamente, limpio, pacientemente aburrido, hacían un ruido con
un débil sonido musical que ella reconoció como a uno semejante que había escuchado
muchas veces bajo el agua.
"Lindo, ¿huh?"
Dar miró hacia arriba, para encontrar al único vendedor recargado en el mostrador
observándola. Él era alto, más o menos de su altura, y estaban formando algo
similarmente, con marcos altos y delgados con cabello oscuro. SE lo imaginó por al
menos una parte nativa, aunque, también por nacimiento o por elección. "Nunca había
visto piernas de erizos de mar usadas así."
El hombre sonrió y caminó. Él usaba unos jeans viejos, e igualmente unas botas viejas,
con una intrincadamente grabada hebilla de cinturón centrada en su sección media. "Sí,
pensé que era una buena forma de combinar tradición con recursos locales, ¿sabes?"
"¿Tú hiciste esto?" Preguntó Dar.
Él asintió. "Todo tipo de esas caídas de la tienda. El chico quien era dueño del
edificio nos dio la renta gratis, porque él gana su dinero en el café de al lado. Así
que todo es prácticamente es ganancia.
"Lindo." Dar observó el objeto intrincadamente formado y el par de pants de cuero
marrón que estaban sujetados bajo el maniquí.
"Usualmente dirijo a las chicas al área de vestidos diminutos, pero eso se verá bien en
ti." El vendedor comentó.
Gracioso. Dar justamente había pensado lo mismo, rápidamente seguida por una mental
golpe en su nuca mientras se llamaba la atención por siquiera considerarlo. "¿Qué
diablos haría yo con algo como esto?"
El hombre se encogió de hombros y se enderezó, cruzando sus brazos sobre su pecho y
considerándolo con ojos de oscuro chocolate. "Podrías usarlo para uno de los clubes de
aquí abajo... te apuesto que captarás la atención."
Dar bufó. "Pienso que sólo quieres hacer una venta." Pero miró el precio de todas
formas.
"Verdad." Rió burlonamente. "Pero tú quieres comprarlo, así que sólo estoy haciendo mi
trabajo, ¿cierto?"
Un vil pensamiento pasó por la mente da Dar, mientras probaba la débil insinuación de
mantequilla de cacahuate tras su lengua. Lentamente, una mueca peligrosa apareció. "Muy
bien." Vio sus ojos rápidamente. "Llevaré todo el conjunto."
"Grandioso." Con una sofocante sonrisa triunfante, el vendedor descolgó la camisa sin
mangas, casi sin espalda de su estante y lo colgó sobre su brazo. "Tiene un forro
interior, así que puedes usarlo..." Miró la forma de reojo. "Sin nada debajo, si
quieres."
"Lo sé." Dar lo siguió para registrar, buscando rápidamente y seleccionando un par de
cómodos mocasines también.
Dobló pulcramente los objetos dentro de unos cuadros de pañuelos de papel. "¿Sabes?,
tenemos un plan de pago, si estás interesada." Sus manos se detuvieron mientras la
tarjeta platino de Dar se posaba en el papel. "Entonces de nuevo, ¿Quién necesita
interés compuesto, cierto?" Respetuosamente levantó la tarjeta y la observó antes de
deslizarla y devolverla. "Lindo nombre."
"No fue mi elección." Dar la guardó. Tomó un sorbo de su desagradable taza mientras
esperaba que el recibo se imprimiese, tratando de no pensar en cuan ridículo era que
estaba actualmente considerando no sólo ir a la fiesta de Halloween de la compañía, en
un principio de eso, pero disfrazándose por eso.
"Gracias." Firmó el ticket mientras él se lo presentaba, y recogiendo sus bolsas.
"Buena suerte con éste lugar."
"No hay problema." El hombre le sonrió "Tú sabes, casi podrías ser considerada como
una nativa, excepto por esos ojos del hombre blanco." Extendió una mano. "Encantado de
hablar contigo, Paladar."
Dar tomó la mano, y la regresó, encontrando una fuerte y callosa mano estrechando la
suya. "Igualmente." Contestó brevemente antes de girarse y salir de la pequeña tienda,
vagando sobre la pared del mar y sentándose en ella mientras consideraba la bolsa en
sus manos.
¿Una fiesta de Halloween, Dar? ¿Qué diablos te esta pasando? ¿No fuiste tú quien le
dijo a Kerry, justamente hoy, que tú no hacías fiestas de la compañía?
Kerry, por supuesto, lo había hecho porque era su primera fiesta, y la niña aún estaba
tratando de encajar y todo. Dar ponderó su cordón del zapato, desatándolos con ociosos
dedos.
Me pregunto ¿qué se pondrá ella?
*****
Kerry tomó un respiro del reciente frío aire matutino mientras caminaba por el
estacionamiento hacia el ILS. Era temprano, sólo pasó y era una de los pocos
trabajadores que ahora entraban en el gran edificio.
"Buen día, Kerry." Ducks Draefus apareció repentinamente a su lado su larga figura
saltando de ningún lado y casi asustándola "¿Qué es lo que tienes ahí?"
Ducks era, ella sabía, relativamente un buen chico. Era un cercano colega de su jefa,
y Kerry también sabia que Dar lo consideraba un amigo. Aún, no lo conocía tan bien, y
él era, después de todo, amigo de Dar. "Oh, sólo mis cosas inútiles de Halloween, Sr.
Draefus." Le dijo. "Irás a la fiesta?"
"Ah." Ducks cortésmente detuvo la puerta para ella, y la siguió dentro del edificio,
ambos mostraron sus distintivos al guardia, y les permitieron pasar uniéndoseles un
poco a los otros dirigiéndose a los elevadores. "Me temo que he sido obligado en la
participación de esta extraña celebración de antiguos paganos rituales."
Kerry no estaba segura que debía responder a eso. Sólo sonrió prudentemente y lo
acompañó en el elevador, esperando a que las puertas se cerrasen detrás de ellos, a
último momento, una mano alcanzó los paneles corredizos sosteniéndolos abiertos. Un
segundo después la dueña de la mano rodeó la esquina y entró al elevador, encontrando
un espacio cerca de Kerry para recargarse. "Buen día." Kerry saludó a su jefa,
añadiendo una sonrisa que fue regresada cuando los ojos de Dar encontraron los de ella.
"Ah y un buen día también, Dar." Ducks se balanceó arriba y abajo sobre sus pies
mientras el vagón se elevaba lentamente. "Llegas temprano hoy."
Dar iba vestida en su traje gris metálico, con una blusa negra de seda por debajo.
"Reunión a las ocho. ¿Qué es eso?" Señaló la bolsa del traje Kerry.
"Mi disfraz." Dijo Kerry. "Para la fiesta de ésta noche."
Las cejas de Dar se contrajeron.
"Pensé que estabas fuera de mi propiedad. ¿Qué clase de disfraz?"
Ducks permaneció callado, sus ojos fueron de una a la otra con interés.
"Pensé que lo mantendríamos en secreto." Murmuró Kerry, mientras el elevador alcanzaba
el catorceavo piso. "¿No?. Es decir, hasta la fiesta."
Dar detuvo la puerta mientras todos salían. Ducks saludó y se dirigió a otro camino
hacia sus oficinas, mientras Dar y Kerry caminaban hacia las suyas. "Ah, pero no iré a
la fiesta." Dar recordó a su asistente. "Además puedo guardar un secreto."
Kerry se rindió graciosamente, aflojando el paso mientras se aproximaban a la puerta de
su oficina "Es... no es mucho realmente. Solo salí y conseguí algo... um..."
Dar se recargó contra la pared, sus brazos cruzados, una ceja elevada. "¿Qué tan malo
puede ser?" Preguntó secamente.
¿Por qué era tan malditamente tímida tan inesperadamente? Kerry frunció el ceño para
sus adentros y se dio una pequeña sacudida. Sólo era Dar, después de todo. "No es malo;
es algo gracioso, realmente. Junté algún tipo de ropa de la era revolucionaria."
Dar enderezó su cabeza hacia un lado, intrigada. "¿Revolucionaria?. Como en Geroge
Washington y esas cosas?"
Kerry asintió. "Correcto."
"¿Donde encontraste el delantal y el gorrito?"
"Am..." Kerry se sintió sonrojarse inesperadamente. "Oh... no es el... es el saco, la
blusa colorida... y..."
"Oh... La ropa de chicos." Dijo Dar. "Bien, entiendo." Dio a Kerry una mueca y un
golpecito en el hombro. "Buena elección." Después se giró y se dirigió a su propia
oficina, dejando a su muy estupefacta Kerrison Stuart detrás de ella.
"¿Qué diablos quiso decir con eso?" Kerry preguntó en voz alta.
"Disculpa, Kerry." María apareció en su codo. "¿Me preguntaste algo?"
"Uh, no." Kerry aclaró su garganta. "No, sólo estaba diciendo que iba por algo de café,
eso es todo." Le sonrió a María. "¡Buenos días!
"Buenos días, Kerry." María le devolvió la sonrisa e hizo su camino.
Sacudiendo su cabeza, Kerry fue a su oficina, deteniéndose en su pequeño closet para
esconder su disfraz en su camino hacia su escritorio. El sol estaba derramando en la
ventana, y ella pasó un momento disfrutando la vista antas de retirar su silla y
sentarse. Sólo después de notificar los disquetes envueltos en papel aluminio.
Curiosamente, levantó uno. "¿Dulces de mantequilla de cacahuate? ¿Cómo llegaron aquí"
Alguien, por supuesto, debió dejarlos, pero... "¿Cómo alguien sabía que ella adoraba
estas cosas?" No estaban ahí cuando se había ido la noche anterior, y ella había sido
la última persona en irse del sector excepto...
Dar.
Kerry estudió los dulces seriamente. Después desenvolvió, oliendo delicadamente la
crema de chocolate, y llevándose uno a la boca. "Mm." Dulces de mantequilla de
cacahuate para desayunar, Kerry. ¿Qué completamente, desagradablemente horroroso es
eso?
Horroroso. Alegremente, lamió sus dedos, después se levantó y recuperando su taza,
dirigiéndose afuera para ir por algo de café para pasarme el dulce.
*****
Dar entró a su oficina, mirando hoscamente a la luz del sol antes de sacar su silla y
asegurándola, abriendo el cajón de su escritorio y agarrando un bote de aspirinas.
"Estúpidos hijos de puta." Maldijo, sacando diversas pastillas y regresando el bote al
cajón. "No había dado el dios de los cerebros un saltamontes,
Su teléfono sonó suavemente. "¿Dar?"
"Sí" Dar murmuró. "¿Qué hay María?" Colocó sus codos en el escritorio, agarrándose la
sien tratando de calmar palpitante dolor.
"Tengo aquí dos mensajes para ti, del Sr. Alastair."
"Tengo un celular, y él sabe como usarlo." Dar refunfuñó. "¿Nada más?"
"Sí. Tu almuerzo aún está aquí, en mi escritorio, ¿Quieres que te lo lleve?
Dar se estremeció. "No." Tragó amargo a causa del pensamiento de la fría carne. "Yo
pasaré." Miró rápidamente su reloj. "Tengo que ir a la reunión de OPS en cinco minutos
de todas formas." Con un suspiro, se puso de pie y paseó hacia el pequeño refrigerador
ejecutivo bajo la mesa en su oficina, abriendo la puerta y removiendo un pequeño, bote
de plástico café, lo tomó, y su carpeta de proyectos, y se dirigió a la puerta.
El resto del equipo de operaciones ya estaba ahí por el tiempo en que ella llegaba al
cuarto de conferencias. Eso no era sorprendente, generalmente hablando nadie había
llegado tarde a una de sus reuniones del departamento porque eso era lo que irritaba a
Dar y todos ellos lo sabían.
Así que, no se sorprendió al ver la mesa llena cuando empujó la puerta y se dirigiera a
su asiento, al final uno cerca de la ventana. Estaba contenta de que esta fuese la
última reunión del día y ya habría echado su floreciente idea de atender la fiesta de
Halloween, decidiéndose en cambio en sólo ir a casa y tal vez pasar un rato en el
gimnasio.
Mientras se sentaba, observó la mesa y encontró su mirada atrapada y sostenida a medio
camino por un par de cálidos, interesados ojos verdes. Kerry usualmente se sentaba en
medio del grupo, y ahora estaba recargándose en sus codos, observando el rostro de Dar
y esperando por lo que fuese que tuviera que decir.
Dar se relajó un poco, y tomó un sorbo de su leche con chocolate. "Otro mas que el
hecho por el que voy a tener que pelear Eleanor por nuestro rebanada del presupuesto.
No tengo nada bueno que decirte."
Todos estaban callados, asimilando eso. "¿Puedo vender boletos?" Mark Polenti habló
vacilantemente. "Imagino que podría conseguir aquí por lo menos diez dólares, puesto
que solo sean los últimos cinco segundos."
Eso consiguió una risa de todos, e incluso obtuvo una sonrisa de Dar.
"Ni siquiera lo pienses." Cherylee Simons ondeó un dedo hacia él. "Ella estaría
gritando ¡'No más'! y saldría corriendo del edificio aún antes de que empiece."
"Usted no intentaría hacer tirpas sus orejas, o sí, ¿jefa?"
Dar reconoció la broma con un gesto de su mano. "Bueno, bueno. Eso es suficiente."
Descansó el mentón en el puño. "Tu turno."
De uno en uno ellos informaron obedientemente pequeños artículos y grandes, éxitos y
fracasos. Dar se encontró escuchando con media oreja, aunque, sus pensamientos que
pareciendo vagar en otra parte. Hizo unas pocas notas en su libreta de mano, solo para
mantener a todos alerta, y deseó que el día hubiese terminado.
Entonces sus ojos fueron atraídos a un indicador intermitente en su portátil, y ella lo
observó perpleja antes de alcanzarlo y utilizó el cuadro con su estilo.
Una diminuta calabaza apareció.
Dar miró alrededor de la mesa. Varios de su personal llevaron los portátiles de
bolsillo, pero sólo uno tenía el suyo afuera y abierto.
Kerry dobló las manos frente de su portátil y aclaró su garganta un poco. "No hay mucho
que informar aquí." Indicó suavemente. "Las tres nuevas cuentas que acabamos de firmar
deben estar listas para la integración la semana próxima, y nosotros tenemos su sitio
de Internet que inspecciona todo listo para Mark." Sus ojos se elevaron y encontraron
los de Dar. "Aclaramos los problemas que teníamos en la aduana en Canadá. Pienso que la
orden grande que necesitabas esta siendo cambiada por Terranova, y debe llegar a
Londres mañana en la noche."
Dar le sonrió. "Buen trabajo."
Kerry le devolvió la sonrisa, visiblemente encantada por el premio. "Eso es todo para
mi final." Dijo. "Haremos el servidor de migración para Australia, la próxima semana.
Pienso que estamos listos." Sus ojos cambiaron hacia Mark. "Estamos listos, ¿cierto?"
"Puedes apostar." Mark acordó. "Trescientos servidores, dos grandes tuberías, seis
rutas, sin espera. Sólo necesitamos un nombre para el proyecto."
"Que tal Calabaza." Dar habló lentamente, manteniendo sus ojos en el rostro de Kerry.
La mujer rubia destelló una tímida y delicada mueca mientras sus dedos se movían en su
indicador con un toque nervioso.
Mark encogió los hombros. "Seguro. Correcto época del año para eso." Escribió algo en
su block de notas, volteó un papel. Por mi material, estamos más que bien, excepto que
estamos fuera de las cajas para el departamento de ventas.
"¿Qué?" Ladró Dar. "Ellos solo tienen cien. ¿Qué diablos están haciendo con ellos,
usándolos como disimulo?"
"No sé."
"AVERIGUALO." Dar gruñó. "Ése imbécil de José probablemente esta dejando que sus pequeños
favoritos se lleven las malditas cosas a su casa. Tendré sus cojones en una
fuente si es así."
"Veré que puedo averiguar." Kerry intervino suavemente. "Tengo una reunión con ellos
mañana en la mañana." Aclaró su garganta de nuevo. "Pero... um... dejaré sus c...
cojones donde están a menos que tú realmente, realmente los quieras."
Hubo un momento de sincera sorpresa por parte del grupo. Kerry había estado con ellos
tan poco, no se había aventurado dentro del lenguaje familiar con nadie del grupo. Dejó
en paz a Dar. La miraron curiosamente, y después todos voltearon a ver a Dar por su
reacción.
Dar exhaló frunciendo sus labios como si seriamente consideraba la pregunta. Después
encogió los hombros. "Mierda. Aun si los horrorizara, solo serían la magnitud del
mármol. ¿Por qué molestarse?" Sus ojos azules guiñaron gentilmente a Kerry. "Ve si
puedes sacar la verdad de él. Sé que da incentivos a su mejor gente -y no me importa,
pero la sustitución tienen que venir de su presupuesto."
"Esta bien." Kerry asintió.
"Eso es todo." Dar empujó su silla hacia atrás. "Hasta mañana." Se levantó y se dirigió
hacia la puerta, sin mirar atrás.
La atmósfera en el cuarto se relajó probablemente tan pronto como Dar se retiró. Todos
sentados y extendidos, algunos tomando notas en introduciéndolas en portafolios.
"Hombre, la Gran D estuvo gruñona el día de hoy." Suspiró Cherylee.
"¿Hay una diferencia?" Uno de sus asistentes remarcó, irónicamente. "Nunca la he visto
de buen humor. ¿Cómo puedes decir?"
Cherylee rió entre dientes, y giró sus ojos. "Verdad... verdad..." Miró a Kerry. "Tienes
suerte, sin embargo, le gustas."
"Oh, claro."
"Hey, solo hago lo que necesito hacer." Kerry levanto una mano en negación. "No tiene
nada que ver con suerte o gusto."
"Tiene razón." Mark intervino suavemente. "Conoce su mierda, y Gran D lo sabe. Eso es
todo lo que lleva, todos ustedes saben eso."
"Deberías saberlo." Cherylee le dijo. "Tú eres el chico favorito."
"Conozco mi mierda." Mark extendió sus manos, radiando confianza. "Y nunca es ella. Ahí
es donde tienes tu destapado culo, Chery." Dijo. "Ella sabe todo el tiempo cuando
tratas de arrojar azúcar o algo."
"Sí, sí." La mujer se levantó. "Bien, iré por mi sombrero para la fiesta." Vio a Kerry.
"¿Irás?"
Kerry asintió, mientras guardaba sus notas. "Sip, no me la perdería."
"Oo... primera vez en cinco años que tendremos a alguien de OPS Exec ahí." Cherylee
rió. "Alguien lleve una cámara."
*****
Kerry decidió relajarse con una taza de té antes de cambiarse a su disfraz para la
fiesta. Pateó sus zapatos bajo el escritorio y se reclinó hacia atrás, sosteniendo su
bebida entre sus manos y tomando de ella.
Había sido un día muy bueno. Había hecho la mayoría de su lista de trabajo antes del
almuerzo, y se dio cuenta de que se estaba acostumbrando al mucho más rápido paso de
trabajo aquí en ILS. Adaptándose bien, de hecho. Kerry se encontró disfrutando el
desafío la mayor parte del tiempo aunque había momentos en los que se sentía un poco
abrumada.
No eran solo sus responsabilidades de trabajo, también. Encajando en esta nueva, grande
compañía había sido más estresante de lo que había anticipado. Su muy visible posición
la colocó en el centro de atención mas seguido que como le gustaba, y se conocía a si
misma para estar bajo curiosa atenta observación aún dentro de su propio departamento.
Aún. Abrió su cajón y agarró su último dulce de cacahuate que guardó en la mañana. Lo
desenvolvió el obsequio. Masticándolo ruidosamente con satisfacción mientras la luz
empezaba a desvanecerse fuera de su ventana.
Después de terminar, se levantó y fue hacia su clóset abriendo la bolsa donde había
ocultado su disfraz. Unos minutos después se había cambiado su traje de trabajo y
medias por terciopelo y seda, los suaves tejidos se sentían maravillosamente contra su
piel. "Mm." Exhaló en satisfacción. "Mucho mejor que un disfraz de gato."
Abrochó el delgado cinto de cuero y recogió la cajita de joyas viejas que había tomado
de su baúl. Llevándola hacia una pequeña mesa bajo un igualmente pequeño espejo, se
sentó y la abrió. Dentro, reposando en una vieja tela dorada había un broche familiar,
el cual colocó a un lado, y un bruñido antiguo reloj de bolso.
Primero, ató la cadena del reloj a su cinturón, y después cuidadosamente bajó el reloj
dentro de la bolsa de su chaqueta. La bruñida cadena titilaba contra la tela azul, y
sonrió, solo un poco mientras señalaba los eslabones de metal.
Una de las pocas cosas que tenía que realmente, honestamente la unían con su familia.
El reloj había pasado por generaciones de padre a primogénito, hasta su padre había
decidido, por cualquier razón, que él iba a dárselo a su primogénito.
Así que cuando cumplió dieciocho, él la llevó dentro de su despacho, y le dio un
discurso acerca de las tradiciones, y entregándole esta pieza de historia que habían
pasado al menos cuatro guerras e incontables manos. Abrió la tapa y vio el grabado. Era
simple, sólo el apellido de la familia y la fecha en la que el reloj fue creado.
Tradición. Kerry suspiró y cerró la tapa, colocando el reloj de vuelta en su bolsillo.
Sus pares la habían llamado la noche anterior, y después habló con Angie y con Mike.
Tanto como amaba su vida aquí, tenía que admitir que extrañaba a su familia, extrañando
la cercanía y la intimidad de sus hermanos y la familiaridad del hogar.
Tenía amigos aquí, pero no era lo mismo. Ellos no la conocían, y ella no los conocía,
realmente.
Un suave golpe la sacó de sus melancólicos pensamientos. "¿Sí?"
Su puerta interior se abrió, y apareció la cabeza de Dar, los sorprendentes ojos azules
recorriendo la oficina hasta que se posaron en ella. "Oh, hola."
"Hola." Dar entró y cerró la puerta tras ella, una sonrisa cruzó en sus labios mientras
revisaba el disfraz de Kerry.
"¿Qué piensas?" Kerry siempre se sentía más relajada cuando ella y Dar estaban solas.
Tal vez sus experiencias juntas durante la reforzada integración la asían sentirse de
esa manera, pero cuando estaban solas, fuera de los siempre observadores ojos, se
sentía más cómoda con su casi siempre intimidante nueva jefa.
"¿Qué pienso?" Dar caminó hacia ella y dobló sus brazos sobre su pecho, su negra blusa
con sus mangas doblada captando la iluminación. Analizó la delgada figura frente a ella
en su vestimenta revolucionaria, y sonrió. "Lindo traje."
Kerry sintió una mezcla de confusión y placer. "Gracias." Toqueteo el broche. "¿Puedo
pedirte un favor?"
Ojos azules la consideraron cautelosamente. "Claro."
"¿Podrías abrochar esto?" Señaló el broche y su pañuelo. "Nunca lo tendré centrado."
Dar tomó el broche y caminó hacia delante entrando en el espacio personal de Kerry.
Cuidadosamente agarró el broche y lo enganchó en su lugar, mientras Kerry permanecía
inmóvil.
Tan cerca, que Kerry podía oler el débil aromático perfume que Dar usaba, y ver el
latido de su corazón palpitando en su garganta.
"Ahí tienes." Dar terminó y retrocedió, considerando su trabajo. "¿Suficientemente
bueno?"
Kerry vio hacia abajo. "Genial." Rió. "Gracias." Después regresó la mirada.
"¿Necesitabas algo? Me acabo de dar cuenta que probablemente no estas aquí para
ayudarme a vestirme."
Dar no paraba de moverse y después re-cruzó sus brazos. "Yo... um..." Se detuvo
inusualmente. "Realmente, sólo vine a decir buenas noches." Encogió los hombros.
"Pásatela bien en la fiesta."
"Deberías ir." Se encontró Kerry diciendo.
"¿A casa?" Las cejas de Dar se alzaron.
"A la fiesta."
"No soy del tipo fiesta." La mujer de cabello oscuro encogió los hombros. "Además la
mayoría de esas gentes me odian a muerte. No quiero amargar sus ponches."
"Mnph." Kerry frunció el ceño.
"¿Tienes un sombrero que vaya con eso?" Dar cambió el tema. "Para hacerte un verdadero
Yanqui." Dejó que un poco de su natural acento sureño emergiera.
Kerry sospechaba que estaba siendo engañada, así que se rió, pero recuperando su
sombrero de tres picos y colocándolo en su cabeza. "Estoy lista." Puso una mano sobre
la perilla de la puerta, volteando la mirada hacia Dar. "¿No vendrás solo por unos
cuantos minutos? Es sólo una fiesta."
Los ojos de Dar bajaron, y después se elevaron de nuevo. "Realmente no es mi estilo.
Diviértete, ¿De acuerdo?" Levantó una mano despidiéndose y se retiró hacia la entrada
trasera.
"Muy bien." Kerry suspiró inquietamente consciente de cuán vacío parecía el cuarto sin
su fascinante desconcertante jefa en él. Pero puso a un lado su decepción y revisó su
imagen una vez más en el espejo, enderezando su sombrero andes de salir de su oficina y
dirigirse hacia el salón de presentaciones.
*****
Dar se hundió en su silla, sus ojos aparentemente estudiando la pantalla frente a ella.
No tenía idea de lo que había en ella, pero sospechaba que no era agradable, así que
cuando un golpe vino a su puerta, abandonó lo que fuese alegremente. "Adelante."
La puerta se abrió, y María asomó su cabeza. La visión de sus asistente administrativa
hizo que Dar riera, si por ninguna otra razón que ella tenía una bola roja puesta al
final de su nariz. "María... ¿Estas ahí atrás?"
"Si" María entró y caminó hacia el escritorio. Estaba vestida como un payaso,
con cabello rojo brillante y rizado, llevaba n raje de lunares y zapatos súper grandes.
"Así que, soy el 'it', ¿no?"
Dar se rió. "Maria, has tenido mas agallas que yo, te diré eso." Admitió. "Yo nunca
podría sacar eso."
Maria sonrió. "Es sólo por la una noche, y mis familias no celebran Noche de
Brujas, así que me divierto." Estrechó sus manos frente a ella. ¿No pasarás por ahí y
verás las otras cosas graciosas? Escuché que el Sr. Draefus viene como un oso."
¿Que pasa con todos hoy? "Sabes que yo no voy a las fiestas, Maria." Dar le dijo.
"Además, contigo y con Kerry, nuestra oficina está malditamente bien representada este
año."
Maria asintió. "Si, ¿entonces Kerry también viene?"
Dar asintió. "Sí, esta vestida como George Washington o algo así." Dijo a su secretaria.
"Muy linda."
Maria estudió su cara atentamente. "Sabes, Jefa, me preocupo por ella en este
lugar. Pienso que no esta encontrando tan fácil entrar en lo que somos."
"¿Qué quieres decir?" Las cejas de Dar se contrajeron. "Pensé que lo estaba haciendo
bien. Hace un buen trabajo."
"Ah, no, sí, quiero decir, ¡por supuesto que si!" Maria se corrigió. "Pero
pienso que aquí no encuentra amigos tan rápidamente. Es porque lo que ella hace, pienso.
Las personas, no saben cómo ser con ella."
"Sí." Dar exhaló. "Está en un lugar desastroso." Admitió. "Todos en nuestro grupo
tienen que informarla, y todos afuera no se le acercan porque me tienen miedo."
Maria suprimió una sonrisa. "Sí." Asintió tristemente. "Es muy malo, es tan
agradable."
"Sí." Eso preocupó Dar, porque le gustaba la niña, y quería que ella fuera feliz en
ILS, ¿o no? Kerry era una gran asistente, una gran empleada, tenía un gran potencial...
"Es muy malo que no tendrá a un amigo con quien divertirse en la fiesta de esta noche,
Jefa." Maria presentó el más cortés, el mas gentil ataque cubano que Dar jamás
haya sentido. "Pienso que de aquí tú eres la más cercana a ella."
Dar la miró. "Pienso que estoy siendo un arbusto tirado."
"No sé cómo, como tú dices, tirar un arbusto, Jefa, pero estoy haciendo uno
bueno, ¿sí?"
El doble significado de las palabras casi costó Dar su serenidad. Restregó su cara con
una mano, y tomó un profundo aliento, entonces se relajó hacia atrás en su silla,
rindiéndose con mucho menos lucha que jamás pensó que pudiese. "Bien." Dejó que sus
manos cayeran sobre el los brazos de su silla, y dio su secretaria una sonrisa
torcida. "Además, en el maldito closet tengo ésta estúpida cosa que compré para vestir.
Tal vez también usarlo."
Maria sonrió ampliamente. "¡Jefa! ¡No lo hiciste!"
"Sí, lo hice." Admitió Dar. "Así que. Con cualquier suerte, el cuarto entero se
desmayará cuando me muestre y será una corta fiesta."
"Yo iré." Maria la miró supremamente satisfecha, por lo menos tanto como alguien
pudiese con círculos de labial rosa brillantes en sus mejillas.
"Te veré ahí, Dar. Es bueno." Giró y se marchó, o más bien, andando hacia afuera,
cerrando la puerta tras ella.
Dar se sentó por un momento, absorbiendo las implicaciones de lo que estaba haciendo.
Entonces sonrió, anduvo hacia la ventana con cuidado mientras se dirigía hacia donde
había escondido su disfraz.
*****
Kerry se orilló en un lugar cerca de la pared, permitiendo que sus ojos se
acostumbrasen a la poca iluminación, rara iluminación mientras dirigía una mirada
alrededor el cuarto. Los decoradores habían hecho un gran trabajo - había globos de
brujas, fantasmas, duendes y otro... las cosas flotantes en el techo, junto con
murciélagos y arañas. Alguien tenía una máquina de hielo seco metida en algún lugar
porque una leve capa de niebla oscureció el piso.
Dos barras grandes en lados opuestos del cuarto distribuían los refrescos, la cerveza y
el vino, y había dos mesas muy grandes en las paredes restantes que tenían varias
golosinas en ellas. En el centro del cuarto, un área grande se había aclarado, y
alrededor habían mesitas donde la gente estaba sentada y hablando. Dos de las mesas
habían sido tomadas por cajeros, afortunados, y tenían un enérgico negocio alrededor de
ellos.
La música fantasmal sonando, y las luces eran tenues, cubiertas ostentosamente en
colorido plástico que pintaba todo en colores extraños.
Kerry decidió que lo prefería la forma en la que cuarto de presentación lucía
normalmente. Mientras veía alrededor, vio varios ojos voltear a los suyos, y se sintió
de repente muy auto consciente.
"Hey, Kerry". Mark apareció a su lado, vestido como un vampiro. "¿Quieres 'morder' para
comer?" Mostró su impresionantemente resplandor en los colmillos.
"Cielos." Kerry rió entre dientes; contenta de que al menos podría hablar con alguien.
"Este lugar es salvaje."
"Sip." Mark se quitó los colmillos, y corrió la lengua alrededor de sus dientes. "Odio
el sabor del plástico." Comentó, guardando los objetos para más tarde. "No está mal.
Sólo quiero tenderme y observar cuán estúpidos se ven todos."
Bueno. Kerry miró uno de los de analistas de marketing a través del espacio claro del
centro dirigiéndose a la barra. "¿Qué se supone que es?" Preguntó.
Mark vio, luego inclinó la cabeza de lado y miró otra vez. "Creo que es Carmen Miranda."
Dijo. "También eso, o está representando la industria de la salchicha."
"Wow." Kerry murmuró. "Eso es diferente."
"Pero oye, adoro tu disfraz." Mark criticó. "Muy astuta." Admiró la chaqueta de seda.
"Sé que no harías algo... ahm..."
"Estúpido." Kerry suministró, con una sonrisa torcida. "No, no pensé que mi primera
fiesta de la compañía sería el tiempo o el lugar para eso." Dijo. "De todos modos, iré
por una copa de algo frío."
"Esta bien, te veo en un rato." Blandió su capa a su alrededor y fue al acecho,
inclinándose en espantar tantas víctimas confiadas como pueda.
Con un suspiro, Kerry se dirigió entre la creciente multitud hacia la barra,
devolviendo las sonrisas en su mayor parte cordiales mientras se acercaba. "Hola."
Ella saludó al barman, trabajando bajo un conjunto repleto de maquillaje azul y cadenas.
"¿Qué tipo de cerveza tiene?"
El hombre mudamente sostuvo dos botellas. Kerry señaló una, y fue recompensado con una
copa plástica repleta de su elección. La tomó y giró, preguntándose a donde ir
enseguida.
"Ah, Kerry. Acabamos de hablar acerca de ti." Eleanor apareció a su lado, vestida como
Cruella DeVille, completa con capa marcada de piel falsa. "¿Por que no vienes y te nos
unes?" Tomó el brazo de Kerry y la dirigió hacia una de las mesitas, donde José y
varios sus compinches estaban reunidos.
Estupendo, mis personas favoritas. Kerry suspiró interiormente. Pero al menos era
alguien con quien hablar. Se permitió ser llevada al grupo, y devolvió varios murmullos
y sonrisas de saludo.
"Hey, ese es un bonito traje." José comentó. "Mozart, ¿cierto?"
"José, eres tan inculto." Eleanor giró sus ojos. "Obviamente es la época
revolucionaria, ¿no es así Kerry?"
"Así es." Kerry asintió. "Esa es una capa encantadora, Eleanor."
La VP de marketing emitió hacia ella. "¡Gracias!, ¿Ahora, ves, José? ¿Imaginaste oír
eso de la boca de alguien de esa oficina?"
José giró sus ojos. "Yo no espero mierda de esa oficina. Sin ofender, ¿bien?" Miró a
Kerry. "Eres una niña agradable, pero no esperes durar mucho tiempo ahí. Nadie lo hace."
"¡José!" Eleanor frunció el entrecejo. "¡Por favor! No la asustes. Ella es la única voz
civilizada que tenemos en ese pozo negro."
Kerry no se esperaba la fría cólera que de repente la asió. Sospechaba que lo mostraba
su cara, aunque, porque las dos mujeres más cercanas a ella retrocedieron un paso, y
José tenía la gracia de parecer incómodo. "Disculpen." Manejó para obtener calma, en
tono educado. "Sucede que tengo mucho respeto y admiración por la persona para la cual
trabajo, y prefiero no ser parte de esta conversación."
"Ahora, estoy segura de que José no quería decirlo realmente de esa forma..." Eleanor
empezó, pero ella se encontró hablando con la espalda de la chaqueta de seda de Kerry
mientras giraba y simplemente se marchaba, moviéndose entre la multitud con una gracia
inconsciente. "Hija de puta."
José gruñó. "Creo que se lo ha imaginado, por ahora."
Eleanor suspiró molestamente. "Es inteligente. Y todavía no comprendo por que no lo
entiende."
Kerry obstaculizó las palabras mientras se dirigía hacia el otro lado del cuarto. Se
sorprendió de cuánto se estaba sacudiendo su interior con la cólera por los insultos
lanzados hacia Dar, decidió el infierno con eso. Terminó su cerveza y se alejó. Tenía
que haber algo en la televisión que observar en vez de estar estancada aquí.
"Hola, Kerry."
Kerry aflojó el paso, luego se detuvo mientras ella se topo con Maria parada en un
círculo con algunos de sus amigos. "Hola, Maria. Ese un lindo traje." Murmuró.
"Muchas gracias, y tú, también, luces muy bien." Maria devolvió el cumplido.
"Eso luce muy bonito en ti."
Sí. "Gracias." Kerry contestó tranquilamente, mientras miraba alrededor. "Es sólo algo..."
Sus palabras se arrastraron mientras sus ojos cayeron en una alta figura que apenas
había entrado al cuarto.
Oh chico. Kerry estaba alarmantemente consciente de una verdad que vino a casa y la
golpeó en la ingle tan fuerte que sus rodillas temblaron.
"Ah, bueno." Maria aparentemente no advirtió la mujer repentinamente muda y aturdida a
su lado. "Estoy tan contenta de que la Jefa haya decidido venir, después de todo."
Ella comentó plácidamente. "Ese es un disfraz muy interesante, no es así, ¿Kerry?"
Interesante. Kerry parpadeó. Su jefa llevaba un par de pantalones de cuero de ante,
decorado con molduras y esqueletos y conchas y un cabestro como la parte de arriba que
solo cubría el frente y poco más. Sus hombros y brazos estaban descubiertos excepto
delgadas bandas de collares alrededor de sus bíceps, y su cabello tenía una pluma larga
y colorada insertada en él.
Caminó con una gracia felina apropiada al traje Indio, y su actitud de costumbre de
casi fiera intensidad encajaba a la perfección.
"Uh. Sí." Kerry logró sacar las palabras. "Muy interesante." Finalmente regresó su
compostura, y se lamió los labios. "No pensé que ella... dijo que no venía a las
fiestas."
"Siempre hay una primera vez." Maria observó. "Dar nunca es predecible." Miró a Kerry
con ojos brillantes y centelleantes. "Debes decirle cuán agradable es su disfraz. Quizá
haya otra fiesta de nuevo."
"Debería." Kerry arrastró las palabras de su boca en su boca. "Sí, tienes razón, Maria.
Debería." Tomó el control de ella misma y avanzó determinadamente hacia su jefa. De
repente, la fiesta estaba mirando definitivamente.
*****
Dar se detuvo antes de abrir la puerta del cuarto de presentación; cambiando su postura
y mirando hacia abajo para cerciorarse sus rapazuelos estuviesen donde se suponía. El
aire acondicionado golpeó contra sus descubiertos omoplatos, y era consciente
repentinamente de la cantidad de piel que estaba mostrando.
¿Era esto una idea inteligente? Ella miró en uno de los entrepaños reflejados en
cualquier lado de la puerta y revisó la figura extraña que la estaba observando. Quizá
no. Frunció el entrecejo a su reflejo, y estaba a punto de girarse y volver a su oficina
cuando las puertas dobles abrieron y Duks emergió en su traje de oso.
Era difícil decir quien de ellos estaban más sorprendidos. "No puedo creer mi ojos."
Duks farfulló. "¿Dar?"
Ah bien. Dar exhaló, viendo los ojos que repentinamente la miraban desde adentro del
cuarto. Creo que entraré. "Sip." Dio tirones al peludo traje de Ducks. "¿Qué diablos es
esto?"
"Era también eso, o un traje de vaquero." Mariana emergió, sus ojos recibiendo la alta
forma de Dar. "Hm... ustedes dos podrían haber venido como un par si él hubiese usado
eso. Buenos Cielos, Dar... ese es un traje excepcional."
Dar se encogió de hombros. "Déjame ir ahí, conmocionar a todos los insensatos, ir por
una bebida, y salir de aquí." Fue delante de ellos. "Si no salen gritando y corriendo."
Fortificándose con un profundo aliento, entró al cuarto de presentación, cobrando tanta
actitud como pudiera para encubrir la vergüenza.
Ella se detuvo en la puerta para obtener su porte, y permitir que sus ojos ajusten a la
oscuridad. Eso no detuvo que todos dejaran de mirarla, naturalmente, y mientras se
dirigía hacia la más cercana barra, escuchó los susurros empezaron tras ella.
"Ah, eso es apropiado. Dónde está el tomahawk."
"Salvaje... sí, eso está bien."
"No puedo creer que se mostrara. ¿Alguien murió?"
Resueltamente, Dar mantuvo su camino, con cada paso lamentando cada vez más su decisión
de venir. Casi alcanzó la barra cuando fue interceptada por una persona pulcramente
vestida, rubia y bajita que viniendo de la otra dirección. Cautelosamente, ella se
detuvo, esperando la reacción Kerry, su expresión difícil percibir en la débil luz.
"Hey." La voz de Kerry era cálida. "Pensé que no vendrías."
Dar encogió los hombros. "No tengo otro lugar donde usar esto." Contestó brevemente.
"Qué mal." Dijo su ayudante. "Es magnífico. Te ves bien en él."
Hm. El ego de Dar aguzó sus orejas cuidadosamente. ¿Era esa genuina admiración o sólo
las buenas y encantadoras maneras de Kerry? Decidió ser directa. "No estas diciendo eso
sólo porque soy tu jefa, ¿o sí?"
Los ojos de Kerry se alzaron y encontraron los suyos, y Dar sabía la respuesta antes
que la mujer rubia dijese una palabra.
"No." Kerry dijo, con una cálida sonrisa. "Lo dije porque es verdad. Realmente te queda."
Bien, entonces. Dar se sintió un poco mejor por aparecerse. Se giró y dirigió al barman.
"¿Qué es lo que tienes?" Revisó las ofertas. "Dame un vino fresco."
Kerry sostuvo su copa casi llena. "Puedo pedir uno frío de estos? He estado llevándolo
por un rato."
Tomaron sus bebidas y caminaron hacia un lado de la barra, a un lugar tranquilo cerca
de la pared, Kerry se inclinó hacia atrás, observando a la multitud irónicamente.
"¿Dar?"
"¿Hm?"
"Todos nos están viendo."
"Umm." Acordó Dar. "Están esperando a que expresemos las guerras Indias. Pienso que se
supone que golpearé tu cabeza, y llevarte sobre mis hombros."
Kerry casi escupe su cerveza frente a ella. Cubrió su boca y se controló para tragar,
luego limpió su cara. "Oh, Dios. Eso sería para el periódico de la compañía."
Dar rió. "Sí." Sorbió su vino, esperando que la multitud encontrase otra cosa más
interesante que ver. "¿Estoy interrumpiendo tu diversión?"
Kerry permaneció en silencio por un momento, decidiendo cómo responder. "No." Decidió
en honestidad. "Estaba a punto de irme aún no estoy muy cómoda por aquí." Dijo. "La
gente todavía me ve como la cruza entre un simplón y un lunático."
Dar se sintió vagamente un poco como un opaco caballero en traje de cuero. "Eso está
bien." Dijo a su ayudante irónicamente. "Me ven como una cruz entre Satanás y el IRS."
Una sonrisa apareció a través de su cara y desapareció. "¿Quieres que salgamos juntas?
Por lo menos podríamos hablar acerca de los mismos asuntos y entendernos una a la otra."
Kerry aceptó el cumplido con una amplia mueca. "Sí me gustaría, gracias." Ella indicó
las mesas largas. "¿Quieres ver que tienen en aquella mesa?
"Vamos, Kemosabe." Dar contestó, con una sonrisa satisfecha.
*****
Encontraron una mesa cerca de la parte de atrás del cuarto, después recogieron platos
del buffet y se sentaron. "¿Este alimento tradicional de Halloween aquí en Miami?"
Kerry preguntó, con respecto a su plato de delicadezas Caribeñas, Cubanas y Sureñas con
una expresión irónica.
Dar rió entre dientes suavemente. "Tratan de poner en un poco de todo."
"Ya veo." Kerry inspeccionó el salvamanteles de su plato. "¿Qué es eso?" Señaló
curiosamente con su tenedor.
"Lechuguino." Dar contestó.
"Pensé que ésos eran zapatos."
"Lo son." Dar rompió su lechuguino en la mitad y colocó una mitad en el plato de Kerry.
"Los muelen y los fríen profundo cuando están viejos y usados." Mordió un poco de su
mitad y lo masticó, considerando los ojos inocentemente abiertos de su asistente.
"Sabes lo que dicen en el sur... suficientemente batido, tu familia fríe profundo
cualquier maldita cosa y sabrá excelente."
Kerry bajó su tenedor, y levantó ambas manos, mientras veía a Dar con toda seriedad.
"Estas bromeando, ¿o no?" Señaló. "Esos realmente no son zapatos aplastados, ¿verdad?"
Dar mantuvo su cara levantada por un momento más, después lo dejó y rió entre dientes.
"Sí, es solo comida de maíz frita. Relájate."
"Ah." Kerry investigó el objeto, arrancando un poco con su tenedor y poniéndolo en su
boca. Lo mascó y tragó pensativamente. "Eso es muy bueno, verdaderamente." Admitió.
"¿Alguien te ha dicho que tienes un retorcido sentido del humor?"
"Shh." Dar hizo una muestra de ver alrededor. "Si una palabra sale de que lo tengo,
tendré que matar a alguien para refutarlo." Dijo, mirando casualmente la cara de Kerry.
Los ojos de la mujer rubia centellearon en diversión, y una media mueca tiró en sus
labios. Dar la devolvió, disfrutando el tiempo con su interesante e inteligente nueva
subordinada.
Le gustaba Kerry, decidió. Como empleada y como persona. La mujer rubia no era buena
sólo en lo que hacía, era aguda en formas que muy poca gente Dar conocía que fuese.
Aunque parecía tener buenos sentimientos, y algo de una inocente, había una mente
entusiasta, políticamente consciente detrás de los suaves ojos verdes, y era
suficientemente flexible para absorber de buena gana las a veces poco ortodoxas pesadas
bromas de Dar y devolverlas adecuadamente.
"Entonces." Kerry terminó su pechuga de pollo. "¿Realmente eres del sur, ese fue un
acento impuesto?"
Dar jugó con sus frijoles y arroz brevemente, considerando cómo contestar. "Es verdad."
Contestó. "Crecí en Sur de aquí, pero he estado mucho alrededor así que he trabajado
más fuera."
"Ah, ya veo."
"A veces lo utilizo cuando quiero fastidiar a José." Ofreció Dar.
"Realmente no le gustas." Dijo Kerry, dando a Dar una mirada apologética. "¿Cierto?"
Dar sacudió la cabeza. "La mayoría lo hace."
Eso era, Kerry sabía, la verdad. Sólo tuvo que ver alrededor las disimuladas miradas
para saber eso. Su sentido político le dijo que su vida daría un paso gigante más fácil
si se unía con la mayoría, y entrar en el grupo de Eleanor y José distanciándose de Dar
de la mejor manera que fuese capaz.
Bien. Distorsiona eso. "A mi si." Kerry indicó alegremente. "¿Eso me hace una de los
pocos y orgullosos?"
Dar la observó en sorpresa y sus ojos se encontraron. Tomó aliento para contestar, pero
sombras asomándose sobre ellas las forzó a reconocer a dos inoportunos visitantes.
"¿Sí?" Una fría sombra cayó sobre la cara mientras Eleanor y José se sentaban en la
mesa.
"Por qué, Dar, querida. Sólo hemos venido para ver si realmente eras tú." Eleanor le
sonrió. "Nunca, jamás te he visto en una fiesta."
"Soy yo." Dar indicó. "¿Algo más que quieras saber?"
"¿Qué clase de maldito disfraz es ese? ¿Piensas que eres Peter Pan o algo?"
"¿Peter Pan?" Kerry masculló silenciosamente, sus cejas se contrajeron en la
perplejidad.
"Es... encantador... Dar, realmente." Eleanor dio su mirada condescendiente.
"Viniendo de una mofeta y un mono, eso es malditamente gracioso." Dar contestó. "¿Por
qué no van a repartir pulgas allá en la esquina? Me están picando."
Kerry quitó apresuradamente una mueca de su cara mientras Eleanor giró hacia ella,
buscando una víctima más fácil.
"Así, Kerry. Dime. ¿De que están hablando tú y aquí el eslabón perdido?"
"Multicaminos integrados rumbo a las mesas." Kerry contestó. "Y la implementación de las
especificaciones nuevas de IEEE... ¿interesada?"
Eleanor se levantó. "Sabes, querida, creo que me equivoqué. Pienso que estás justo en
donde debes de estar en ésta compañía." Jaló la manga peluda de José.
"Vamos, José. Veo algunos vasos de vino con nuestros nombres en ellos."
Un fuerte chillido paró la conversación, y luego Mariana obtuvo el control de su
micrófono y saludó. "Muy bien, amigos. Bienvenido a la fiesta."
Todos vitorearon y aplaudieron.
"Estoy contenta de que muchos de ustedes nos acompañen." Dijo Mariana, insistiendo en
mirar a Dar y sonriendo. "Pienso que quizás sea la primera vez que tenemos aquí nuestro
contingente ejecutivo entero, y es grandioso ver eso."
Dar giró sus ojos.
"Ahora." Mariana levantó un fajo de papeles. "Tengo algunos muy ingeniosos incentivos
aquí que donaron varios de nuestros clientes. Como todos saben, no puedo sólo darlos,
porque si lo hago, entonces ustedes tienen que pagar los impuestos."
Un gemido abnegado surgió.
"Así que, como de costumbre, ahora tengo que proponer los estúpidos juegos de la fiesta
y entonces alguno de ustedes puede 'ganar' estos adorables objetos." Mariana concluyó.
"He decidido ser justa. Uno, daremos dos de estos objetos a los mejores disfraces,
mientras son escogidos por nuestro panel de distinguidos jueces..." Señaló a su derecha,
donde las dos pagadoras de fortuna ahora estaban sentadas. Las mujeres saludaron
felizmente. "Y dos, tenemos un concurso para ver cuál equipo de dos personas puede
mantener un voleibol en el aire por mas tiempo."
Dar bufó suavemente. "Bueno, es justo." Concluyó, descansando el mentón en su puño.
"Personas que tienen buenos disfraces no pueden realmente hacer los voleyballs, y las
personas que son capaces de hacer el volleyball probablemente el disfraz no sea bueno."
"Es bastante clara." Kerry concordó. "¿Cuáles son los premios?"
"No tengo idea." Dar contestó. "Generalmente día de cruceros, cosas como esa."
"Hm." Kerry vio como dos ayudantes de Mariana salían con cuatro pelotas. "Nunca he
estado en un crucero." Giró hacia Dar. "¿Quieres dar a los voleyballs un intento
conmigo?" Se quitó la chaqueta, y la arrojó sobre su silla.
Dar quedò atrapada seriamente torpe.
Kerry se ruborizó levemente. "Perdón, puedo encontrar otra persona a quien pedírselo.
Probablemente preferirías comer uñas después levantarte ahí. Tal vez Mark lo haga."
Empezó a levantarse, y entonces paró cuándo Dar levantó una mano. "Está bien."
"No, no lo es." Dar discrepó. "Sirealmente quieres ganarlo. Mark tiene la coordinación
del ojo de un pelícano." No se detuvo para pensar. "Seguro, yo lo haré. Vamos."
Y, verdaderamente, Dar tuvo que reconocer, la mirada en la cara de Mariana cuando
agarró uno de los voleiboles hizo que todas las cosas lo valieran.
*****
Kerry encontró el ritmo de Dar rápidamente, después sólo unos pocos tiros de aquí para
allá a la pelota. Ligeramente golpeó la superficie con las puntas de sus dedos con una
segura habilidad aprendida sobre muchas horas de jugar el juego. Le gustaba el voleibol,
verdaderamente, aunque había estado en una gran desventaja de altura contra sus
adversarios y compañeros de equipo mucho más altos.
Dar no parecía estar familiarizada con el deporte, pero Kerry encontró rápidamente esa
habilidad natural atlética de su jefa más que preparada para eso. El alcance de Dar era
chocante, y podría devolver la pelota a Kerry aún con su brazo se extendió a un lado,
atestiguando a la fuerza de sus hombros.
Al principio, fue difícil, porque supo cuántos ojos estaban en ella. Sospechó que Dar
también lo hizo, pero las dos se concentraron, y después de unos pocos minutos empezó a
divertirse. Escuchó a Mark que chiflaba detrás de ellas, y vió la mueca rápida de Dar
en agradecimiento.
Entonces esos ojos azules prendieron en ella, y Kerry casi perdió su golpe. Se recuperó
y mandó la pelota dirigiéndose hacia Dar, que la golpeó perezosamente hacia ella.
Un rechinido a su lado, y vio una pelota en dirección a la multitud por la esquina de
un ojo. Dos de los contrincantes jubilados, riéndose lamentablemente. Eso aclaró un
pequeño espacio, y Kerry se orilló, manteniendo su atención en el cuerpo de Dar,
cambiando bajo su ligera cubierta. Podía ver los músculos bajo la piel de Dar saltar y
moverse, y el largo torso parecía tener mucho poder elástico en él.
Kerry vio la pelota regresar hacia ella se movió un poco, tumbándose golpeándola con
las puntas de sus dedos. Fue empujada entonces por el hombre a su lado, quien murmuró
una disculpa antes de tratar frenéticamente devolver una pelota mal tirada de su
compañero.
"Hey." La voz de Dar trajo su atención justamente atrás, para obtener justo a tiempo la
pelota que venía derecho a su cara. Ella frunció el ceño en ella misma y re-afiló su
enfoque, volviendo al ritmo que habían establecido.
Dar devolvió la pelota, y fue por ella, y entonces encontró a su oponente que golpea en
ella otra vez, quitando su equilibrio. Consiguió poner una mano en la pelota, pero
volvió en un arco loco, forzando a Dar para saltar después de ella. Su oponente tropezó
y casi la hizo descender, pero de algún modo saltar sobre sus piernas, manteniendo
precariamente su situación mientras ella lanzó sus ojos en dirección a Dar.
Su jefa había seguido sus emociones precisamente, obteniendo una mano en la pelota
justo antes que golpease el suelo para dar Kerry el mayor tiempo para que pudiera
ponerse de pie. Mientras levantaba las manos, Dar devolvió pelota, junto con una
libertina mueca y un guiño.
La multitud aplaudió inesperadamente.
¡Sí! Kerry trató de mantener un manejo en su impulso competitivo, pero lo sentía
venciendo mientras se daba cuenta de que había sólo dos equipos que quedaban. El premio
era irrelevante, lo sabía. El ganador era lo que quería, el ganador, y el hecho que
podría ser ella, y eso Dar lo hizo.
Eso importó más, repentinamente.
Dar tenía la mas grande mueca pirática en su cara ahora, mientras lanzaban la pelota de
aquí para allá con certeza. Kerry supo que también lo había hecho, y cuando el otro
equipo vaciló, y su pelota rodó, mandó un último voleo hacia Dar, mientras Mariana
silbó en su micrófono.
Dar atrapó la pelota y la palmeó, después vino hacia Kerry.
Sus ojos se encontraron.
"Vaya equipo." Mariana anunció, riéndose en el micrófono.
Y para el espacio de unos pocos latidos del corazón, esas palabras parecieron resonar
alrededor ellas mientras chocaban hombros y botaban el uno al otro, Dar levantó una
mano tranquilizarse mientras Kerry soltaba su exceso de emoción.
Mariana les entregó la ficha de papel, riéndose todavía. "No puedo creerte." Dirigió a
Dar. "¿Qué mierda te pasó esta noche?"
Dar trató de desencoger los hombros. "Mientras este aquí, tal vez también lo haga,
¿verdad?" Ahogó un aliento, y se dirigió a la aún sonriente Kerry. "No sé tu pero..."
"Definitivamente necesito un bebida." Kerry concordó. "Y algo de aire." Se ventiló, el
atestado cuarto se había vuelto sofocante.
Y así, se encontraron unos pocos minutos después afuera en el balcón del decimocuarto
piso, las copas en la mano, y el mar entero en el horizonte ante ellas.
Kerry se inclinó contra el barandal y limpió su frente, contenta del fresco en la brisa
de la costa a espalda. "Wow."
"Puedes decir eso de nuevo." Dar contestó, con una risita. "Escucharemos acerca de esto
para la siguiente década fiscal."
"¿Eso es malo?" Kerry tomó un largo trago de su cerveza fresca, sus ojos que viendo el
perfil de Dar.
Dar se inclinó en el barandal, viendo el mar por un minuto. "¿Para mí? No." Contestó
eventualmente. "Para ti quizá si."
Kerry enderezó su cabeza en cuestión. "¿Cómo?"
"Si querías ir a lugares dentro de la compañía, es mejor para usted si usted permaneces
tan alejada de mi como puedas." Dar habló muy calladamente, y muy uniformemente. Se
sorprendió cuándo Kerry se rió, y giró para encararla. "Es en serio."
"Lo sé." Kerry dejó desaparecer sus risas. "Pero - el único lugar que quiero estar en
este lugar es donde ya estoy." Dijo a su jefe. "Así que realmente no me importa lo que
el resto del equipo piense de mi por eso." Ahora le tocaba a ella ser seria. "Dar, esto
puede ser desalineado para mí de decir, pero... eres brillante. Quiero aprender de ti,
para aprender de la mejor, y el resto de ésta política de mierda no significa nada para
mi. Yo sé sin embargo más sobre eso que cualquiera de aquí." Vio dentro de las puertas
abiertas al cuarto de presentación, y sacudió la cabeza levemente. "Principiantes."
Dar la consideró atentamente por un muy largo momento, y entonces sus labios asomaron
una sonrisa diminuta. "¿Sabes algo?" Dijo. "Algún día tú y yo nos sentaremos y
marcaremos cuál de nosotras aprendió más de quien." Con eso, levantó su copa y la
extendió, y observando como Kerry tocaba el borde con la suya.
Terminaron sus bebidas en pacífico silencio, disfrutando el aire de la noche, y la luna
llena iluminaba el océano con una senda de brillante plateado. Entonces la mitad de
Kerry giró y consideró la ruidosa fiesta, viendo como Eleanor desfilaba ante los jueces
en su disfraz. "Creo que he tenido bastante por una noche, pero con tres cervezas en
mí, Mejor me enfrío en el rincón de algún lugar antes de pensar en conducir a casa."
Dar parpadeó a la puerta pensativamente. "Hay un café al doblar la esquina, ¿quieres
una copa en vez de esperar ahí dentro?"
Ahí estaba, Kerry estaba también de acuerdo, máquinas de café en dos variedades en
todos y cada uno de los pisos del edificio de ILS d. Inclusive era gratis. Era
asombroso cuán feliz la hacía el pensamiento de pagar por una copa. "Suena como un buen
plan." Cumplimentó a su jefa. "No supuse que conocieras un lugar fuera de aquí, ¿o sí?"
"Claro." Dar contestó, señalando hacia el otro lado del balcón. "Sígueme."
"A cualquier lado." Kerry obedeció prontamente, mientras desaparecían en la oscuridad.
Había empezado la noche solitaria por alguna cosa que difícilmente se daría cuenta que
le faltaba, y terminó encontrándolo mucho más de lo que había esperado.
Sólo tiempo revelaría a donde la dirigiría eso.
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"Así que, soy el 'it', ¿no?" (Aquí se refiere al payaso ESO, ese de los globos que
salía de las tuberías y se comía a los niños en una película, ¿se acuerdan?)
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