"Las hojas de lor árboles han caído
árboles que estuvieron vestidos de miles de formas
ahora extienden un manto rojizo.
Las aves han empezado su vuelo migratorio.
Regresarán con una nueva generación.
El cielo gris despierta la nostalgia y la melancolia
de, los seres que extrañan la pasada primavera.
En Septiembre te conoci, y en Septiembre la perdi"
Una tormenta se avecinaba, nubes negras avanzaban amenazadoramente, los truenos parecían
reflejar la ira de los dioses, los rayos iluminaban el cielo oscuro representando el
poder del cielo.
Existira Dios? Creo, como muchos otros, que en aquel día Dios estuvo muy ocupado, quizás
atendiendo otras oraciones muy lejos de aquel lugar.
Andy sintió las primeras gotas de lluvia caer sobre su rostro, o serían sus lágrimas?
El olor a tierra mojada le hacía recordar a su amada Argentina, el pueblo en que fue
criado era tranquilo, quizás demasiado tranquilo para su espíritu inquieto.
Se arrodilló y colocó un ramo de rosas blancas en la tumba vacía, una fotografía y lo
escrito por él, era lo que acompañaba la última morada de alguien a quien amó
profundamente, nunca se había sentido inclinado por la poesía, no tenía condiciones, mas
en esas frases encerraba todo lo que su corazón desolado sentía, y encerraba su vida
entera.
El viento jugaba con su cabello negro, las gafas oscuras ocultaba la tristeza que
cubría su alma ,ya nadie quedaba en el cementerio, todos los dolientes se habían
retirado antes de ser presas de la tormenta. Se colocó el sombrero y el abrigo que
descansaba en su brazo para protegerse de la lluvia copiosa.
Le costaba irse de aquel lugar, tenía que hacerlo, tenía que continuar con su vida. Con
cada paso que daba sentía que dejaba una parte de si mismo.
Su buen amigo lo esperaba en el auto, tambien él se mojaba pero no le importaba, le
había prometido a ella cuidarlo, y asi lo haría.
Subieron al automóvil y se dirigieron hacia la ruta 80, su destino New York. Se sintió
cansado, echó hacia atrás el asiento, la lluvia seguía cayendo cada vez con mas fuerza,
apenas si se podia distinguir el camino, los rayos y los truenos reactivaban sus
recuerdos. Los autos habían disminuido de velocidad, no faltaban los que retaban el
peligro.
La tormenta empezó a calmarse, Andy se dijo que había vivido mucho en tan poco tiempo.
Aun de lejos podían divisar la gran ciudad ahora desfigurada, sus dos colosos habían
caído. Alrededor de mil almas perdidas, "las hojas de los árboles han caído". Su
mente vagó hacia el pasado, hacia la primera vez, rememoró sus primeros años vividos
en la gran ciudad.
*****
New York, la Gran Manzana, la ciudad que nunca duerme.
Trepidante, sonora, hipnótica, variopinta, natural, mundial, materialista, capitalista,
exigente y cautivadora.
Un lugar de ensueño, donde todo es posible, donde las decisiones mas importantes a
nivel mundial se toman, un lugar donde las pasiones se descontrolan.
Andy caminaba por la Quinta Avenida hacia el Central Park, el gran pulmón de la ciudad.
Hacía frío, se sujetó mas el abrigo, y anotó mentalmente comprar guantes, bufandas y
gorros para el cercano invierno. La emisora WADO 1280 había anunciado que el sábado
caería la primera nevada del año, dos pulgadas, no era mucho, pero era muy pronto para
la estación. "El clima esta cada vez mas cambiado" pensó.
Aunque no era la primera vez que visitaria el Central Park, aun le costaba un poco
orientarse, y no era para menos, con sus casi 5 kms de largo y 800 metros de ancho,
fácilmente un recién llegado podía extraviarse. No todos los caminos estaban
señalizados, la gente frecuentemente visitaba las atracciones del parque, pero había
zonas aisladas y peligrosas. La primera vez que visitó este lugar llegó, sin saber cómo,
a la estatua de bronce dedicada a Blanca Nieves y los 7 enanitos. Los contempló por
bastante tiempo, recordando a su madre y a su hermana menor. Su madre le solía contar a
su hermanita la historia de Blancas Nieves y como llegó a conocer a los siete enanitos,
la niña podía oirlo cientos de veces y siempre se emocionaba ante la llegada del
príncipe y el beso mágico. Volvió a escuchar sus risas, y sus abrazos, las lágrimas
asomaron a sus ojos aun le dolía mucho recordar a su madre, siempre le dolería, la
habia perdido en un trágico accidente aéreo. Unos meses después había querido regresar
a aquel lugar, pero no recordaba el camino, y las señalizaciones no le era de gran
ayuda, pues apenas si hablaba y leía en inglés. El Central Park era un enorme bosque, y
en su tercera visita vendría con Annie.
Annie, fue en las inmediaciones del Central Park que la conoció. En ese entonces era
una joven que soñaba con ser escritora, y abrirse camino en el mundo competitivo de New
York.
Su mente lo trasladó a fines del verano de 1996. Había sido un verano muy caluroso, por
las emisoras se habia aconsejado salir a las calles solo si era necesario, y si se
salía protegerse lo mejor posible del sol, y beber mucho líquido. Especialmente se
debia tener cuidado con los niños y los ancianos.
El tenía poco tiempo de haber llegado de Argentina, y se había aventurado a pasear solo
por las calles de N.Y., había llegado cerca al parque y un sujeto, flaco y desaliñado,
se le acercó y le propuso venderle una metrocard por unos cuantos dólares, esta tarjeta
le permitiría trasladarse en todos los buses y Subways de la Gran Ciudad y sus
distritos, lo cual le ahorraría dinero y tiempo, algo dudoso aceptó, si le engañaba no
perdería mucho, estaba agotándose con ese calor infernal. El aire acondicionado de los
buses lo refrescaría en cada viaje. Le entregó dos dólares, y el hombre se alejó,
encogiendo los hombros y arrastrando los tennis. Andy lo observó por unos breves
segundos y sintió lástima que un hombre tan joven caminara como si llevara el peso del
mundo en su espalda...
Vio al bus llegar y estacionarse en su paradero, gente de diversos colores y lenguas
empezaron a subir y a marcar la tarjeta en una maquina que estaba cerca al chofer.
Cuando le tocó su turno, la máquina rechazó la metrocard en dos ocasiones, se sentía
aborchonado, y maldijo por dentro haber aceptado comprarla. El chofer se impacientaba, y
le decía palabras inentilegibles para él. Avergonzado decidió bajar, cuando tropezó con
una americana quien sonriente le habló en un español bastante aceptable.
-Déjame ayudarte... (cogió la metrocard de Andy) se coloca en esta posición, luego la
dejas caer, y cuando queda registrada la maquina te la devuelve... Aquí la tienes.
-Gracias.
-De nada.
El cogió la tarjeta, y sus dedos, por unos instantes se tocaron. Sintieron una sensación
extraña y placentera. "Es muy bella" pensó Andy.
Andy se sentó en la tecera fila, y vió a la americana colocar su propia tarjeta, y luego
levantar la vista buscando un sitio disponible. El se dió cuenta que todos los asientos
se hallaban ocupados, y gentilmente se levantó para cederle el asiento.
-No es necesario, pronto bajaré.
-Por favor, es lo menos que puedo hacer por usted.
La mujer hindú que había estado sentada al lado de Andy se levantó para bajar en el
siguiente paradero. De modo que ambos pudieron sentarse juntos.
Ella le volvió a sonreir, tenía la sonrisa a flor de labios "que mujer tan agradable"
se encontró pensando nuevamente.
-Hello.
-Hello.
-Cuál es tu nombre?
-Mi nombre es Andy, Andy DeRivero.
-El mio es Annie, y por favor, no me trates de usted, soy tan joven como tu, o no se me
nota?
-Si, y mucho.
-Eres turista? De dónde vienes?
-De Argentina.
-De modo que eres argentino, ya me lo parecía por tu forma de hablar, aunque estaba un
poco confundida pues los uruguayos hablan como ustedes.
-En realidad, hay cierta diferencia.
-Para ustedes que estan acostumbrados a oirse toda la vida, pero para mi hablan iguales.
Andy sonrió, desde su punto de vista tenía razón.
-Si, creo que si, yo naci en Puerto Rico, pero mis padres me llevaron a Argentina cuando
tenía 3 años. De modo que por crianza soy argentino y tengo su forma de hablar.
-Asi que puedo decir que estoy frente a un aventurero, no cabe duda que te gusta viajar,
porque supongo que conocerás la "Isla del Encanto" en la cual naciste. - Andy, sonrió,
le gustaba esta mujer.
-Si, mi madre me llevó a conocer mi lugar de origen, cuando tenia 13 años, lo
disfrutamos mucho. Mi madre nació en Puerto Rico, y mi padre en Argentina, se conocieron
cuando mi padre viajó a la isla, después de algunos años de haber nacido yo decidieron
trasladarse a la tierra de mi padre.
-Ellos tambien vinieron a EE.UU?
-No, ya fallecieron.
-Oh, lo siento.
-Descuida.
Estuvieron unos momentos sin volver a hablar. Ella lo observó disimuladamente, era alto,
quizás 1.80, de hermosos ojos azules, y aspecto muy varonil, fácilmente podía trabajar
como modelo en alguna revista prestigiosa de la ciudad...
-No vuelvas a hacerlo.
-Hacer quá? - Se sorprendio ante el repentino comentario de la bella rubia.
-Volver a comprar la metrocard a un desconocido, es mejor que la compres en las máquinas
que estan ubicadas en los paraderos de los subways. Tuviste suerte de que sirviera.
Andy se avergonzó, no se dio cuenta de que era observado, y menos por aquella preciosa
mujer.
-Lo siento.
-Descuida, los que roban las metrocards de las máquinas saben a quien vendérselas, los
turistas desconocen mucho de las malas costumbres de ciertos individuos de esta ciudad.
Tuviste suerte de que no te timara... ¡Oh,vamos! No te apenes.
-Tienes razon, no volveré a hacerlo... No soy turista, en realidad, pienso establecerme
por buen tiempo en los EE.UU. quiero trabajar y estudiar para labrarme un futuro.
-¡Que interesante! Ya tienes trabajo?
-Trabajo en una pizzería y en todo lo que se me presente.
-No creo que ganes mucho en ese lugar, tendrás que trabajar muy duro para alcanzar tus
metas.
-Lo de la pizzería es solo temporal, mientras aprendo el idioma. En realidad, quiero
jugar futbol americano, se que tengo condiciones y se gana buen dinero y quiero ir a la
universidad.
-El gobierno tiene programas que podria ayudarte.
-Si, lo se, pero primero necesito ahorrar dinero para traer a mi hermana menor de
Argentina.
-Qué edad tiene tu hermana?
-Ella tiene 5 años, es un niña muy inquieta y tierna. En mi billetera tengo su
fotografia... Es ella.
-Es muy hermosa, tan guapa como su hermano.
Andy se sonrojó ante el cumplido. Esta americana era muy franca en su modo de hablar.
No sabía por qué pero se sentia muy a gusto con ella, como si fueran amigos de siempre.
Él que acostumbraba a ser silencioso disfrutaba de la compañía de la bella joven. Se
sentía cómodo en contarle parte de su vida, él que hasta entonces había sido muy parco
con las personas que había conocido.
-Y esta señora debe ser tu madre y tu hermana?
-Asi es, y el es mi padre. Y tu tienes familia? Padre, madre, novio, esposo, amante?
La bella rubia de ojos verdes expresivos sonrió de muy buena gana.
-Si, tengo padres y dos hermanos, hombre y mujer. ¡Ah! y para tu información soy
soltera y ademas soy escritora, bueno, estoy en mis pininos pero creo que voy por buen
camino.
-Ya has publicado algun libro?
-No, algunos ensayos... Pronto llegaré a mi destino, tengo un amigo hispanoamericano,
que podría ayudarte a conseguir un mejor trabajo - buscó dentro de su bolsa, y sacó una
tarjeta - Dile que vienes de parte de la loca de Annie, y te atenderá muy bien. Te lo
aseguro.
-¡Gracias! ¡Eres un angel!
-Solo soy una mujer y creeme con muchos errores. Bye.
-Nos volveremos a ver?
-Pronto aprenderás que en esta gran ciudad todo es posible. Buena suerte.
Andy no dejó de verla hasta que el bus volvió a ponerse en marcha. Era una bella rubia
de ojos color verde, no era alta pero tenía un buen cuerpo, algo musculoso, se notaba
que hacia ejercicios.
No podía creer su buena suerte, hacía unos meses que habia llegado, casi no hablaba el
inglés, y ya había conocido a una hermosa americana que podria ayudarle a hacer mas
corto su camino hacia sus metas.
La juventud de Andy aun no le permitia ver que, a veces, los caminos mas cortos son los
mas largos.
*****
"Una balada para Adelina", esta hermosa melodía se escuchó en el dormitorio de Annie,
ella abrió su bolso y leyó el nombre que aparecía en el identificador del celular antes
de contestar.
-Hola, Ted.
-Hola, cariño. No te esperaba tan pronto.
-Los datos que nos proporcionaron eran falsos. No tenía sentido que me quedara mas
tiempo.
-Seremos el hazme reir, sin duda habrá purga.
-Eso creo.
-Annie, me llamó un joven de nombre Andy DeRivero.
-¡Se ve que no pierde el tiempo! Me gusta ese chico...
-Algun "plan".
-No... no de esa forma - rió ante la insinuación del hombre.
-Parece ser un buen joven con el deseo de alcanzar el sueño americano. Quiero que lo
contrates.
-En qué? Qué sabe hacer?
-No se si tubo estudios en su país de crianza. No importa, siempre podrás encontrar un
trabajo para él, es inteligente y emprendedor. Y Ted, no le des un sueldo de hambre.
-Me ofendes niña, yo pago de acuerdo a lo establecido por el gobierno, y les doy sus
beneficios de acuerdo a ley.
-Eres muy generoso.
-Son una de mis muchas cualidades, preciosa.
-Y sobretodo modesto.
-No podía ser perfecto, algun defecto tenía que tener. Pero, ya no hablemos mas de el.
Te invito a cenar.
-Estoy cansada, y aun tengo que analizar unos documentos.
-Mañana?
-Viajaré a Texas.
-Si que el viejo no quiere esperar... Bueno, ya hablamos mañana temprano... Annie, estas
segura que no tienes un "interés" especial en él?
-¡No, claro que no! Digamos que es mi buena accion del dia.
-Me alegra oirlo. Bye.
Ted Armendáriz, era alto, buen mozo, de tez morena. Su acento americano al hablar el
español lo hacía atractivo para las mujeres hispanas, y él le sacaba partido. Le sacaba
partido a todo. Realmente a Annie no le inspiraba mucha confianza, pero sabía que era
mejor tenerlo como amigo que como enemigo, y estaba obligada a colaborar con él, además
conocía lo suficiente del mundo hispano para saber que muchas veces los escollos mas
grandes para otros latinos era su propia gente. Al menos con él, Andy no tendría
problemas en comunicarse, mas adelante, cuando se habituara al ritmo americano y hablara
el idioma podría buscar un mejor lugar de empleo. Pero por qué le importaba tanto aquel
joven? Solo lo había visto por un momento y sin embargo, su mirar azul la habia
cautivado. Qué lo hacia diferente a otros hombres que habia conocido? Sabía que era
fácil de enamorarse, pero Andy la atría de una forma especial, mas era muy distintos.
Andy no comprendería ni aceptaría muchas cosas que sucedian a su alrededor. Y ella no
necesitaba complicar mas su vida.
*****
En la tarde del día siguiente Andy fue citado en un pequeño restaurante ubicado en el
límite entre la Pequeña Italia y el Barrio Chino. Ted le había comentado que tenía un
negocio importante que finiquitar cerca de ese lugar, y que enseguida viajaría a Los
Ángeles, y quería tratar de una vez su situación laboral.
Con los pocos dólares que tenía, se decidió pedir un café y una porción de pizza, el
mozo italiano que atendía, era muy amable. Mientras esperaba que le trajeran su pedido,
vio entrar a un hombre alto, apuesto, bien vestido, de tez morena y cabello negro,
podría pasar como hermano o familiar de Andy, sin duda, solo que su color de ojos era
pardos, y estaría alrededor de los 30. El recién llegado buscó con la mirada y se fijó
en él. Se sentó en su mesa.
-Tu debes ser Andy. - A Andy le disgustaba la costumbre de los americanos de no saludar.
-Buenas tardes, si, lo soy, y usted es...
-Ted Armendariz. Iré directo al grano, pues, no tengo mucho tiempo. En qué quisieras
trabajar? Qué sabes hacer?
-Mi padre era mecánico, y me enseñó su oficio.
-Eso esta bien, un mecánico puede ganar mucho dinero, tengo entendido que aun no hablas
el idioma.
-No tengo mucho tiempo en este lugar.
-Eso te limita.
-Por ahora. - El joven no era de los que se dejaban apabullar.
-Veré que puedo hacer por ti. Espérame un momento tengo que hacer una llamada - Sacó su
celular y se citó con alguien.
-Dejé un asunto pendiente, dame unos minutos y continuaremos hablando, mientras tanto
pide lo que desees, yo te invito. - Y salió a toda prisa como habia llegado.
A Andy no le agradó ese hombre, parecía ser un hombre pagado de si mismo, pero
necesitaba cualquier ayuda que pudiera conseguir, y traer mas pronto a su hermana,
cuando Mily estuviera en este país tendría que hacer otros arreglos para poder cuidar
de ella, y trabajar. El hombre tardaba en regresar y Andy ya se sentía incómodo, había
alargado lo mas posible su café y la pizza, pues no quería pedir nada a cuenta del
hombre. Se habría olvidado de que él lo estaba esperando? Hasta qué hora lo esperaría?
Estaba en sus cavilaciones cuando ingresaron al local tres chinos. Dos hombres y una
mujer. Los hombres se sentaron en la barra, y la mujer le sonrió y ocupó el puesto
donde habia estado momentos antes Ted Armendáriz.
Era evidente que habían corrido por su respiración agitada, el sudor de su frente, y el
color de su rostro usualmente pálido, quiénes serían? estarían en algun problema?
Mientras esperaba a Ted Armendáriz habia visto correr por las calles de Chinatown a
muchos vendedores chinos, el mozo italiano que hablaba lo suficiente de español, y era
muy amigable, le había explicado que eran los vendedores informales que se negaban a
pagarle a la mafia su cuota de protección por eso cada vez que estos los avistaban
corrian con sus mercaderias. Y qué hacía la policia? Era la pequeña China, un mundo
distinto al acostumbrado a los que no eran de esa raza. A Andy no les pareció que
fueran vendedores, se inquietó, no quería problemas. Cuando de pronto escuchó chirridos
de carros estacionarse rápidamente enfrente del restaurante y bajaron a toda prisa
varios hombres armados que gritaron y encañonaron a todos los que estaban en el
restaurante, las mujeres que estaban alli gritaron, los hombres armados empujaron a los
chinos hacia la barra, les separaron las piernas de un golpe, los revisaron, y los
esposaron. La mujer oriental y Andy recibieron el mismo trato, él no entendía lo que
sucedía, los chinos gritaban en su idioma, y los hombres le gritaban en inglés. Los
cuatro fueron llevados al interior de los autos, Andy fue sentado con la oriental que
no dejaba de gritar y golpear la malla que los separaba de los hombres que los
capturaron. Andy leyó las letras que tenían los chalecos en la espalda de los hombres:
D.E.A....
¡D.E.A.! ¡Qué diablos hacía en uno de los autos negros de los oficiales de la D.E.A.!
Definitivamente estos no eran comerciantes informales, y al menos no tenía que
preocuparse porque la mafia china lo hubiera secuestrado, pero aun asi si no encontraba
alguien bilingüe en la unidad de la D.E.A. que le explicara a los agentes que habian
cometido un error con el estaria en serios problemas.
Fueron llevados a una carcel preventiva, ahora mas que nunca se sentía solo, al menos
los otros hombres hablaban entre ellos en su idioma, por su tono de voz y sus ademanes
se daba cuenta de que estaban reclamando quizas un abogado. Se le asignó un licenciado
de oficio que hablaba un mal español, muchas veces tenía que hablarle despacio para que
le entendiera, y el tenía que esforzarse para entenderlo, pidió otro abogado, pero el
hombre herido en su orgullo se lo negó.
Su juicio fue rápido, 15 años de cárcel, Andy no podía creer que había sido acusado de
traficar con drogas, y no se le había dado la oportunidad de defenderse, tal parecía que
todo el mundo quería zafarse lo mas rápido de ese problema.
Fue llevado a la peninteceria estatal, pasó la vergüenza de ser fichado, y recibir el
uniforme de presidiario. Mientras era llevado, junto con otros presos a sus celdas, no
podía creer lo que le estaba sucediendo de un momento a otro sus sueños habían sido
truncados injustamente. Sentía rabia y resentimiento ante un sistema que se había
mostrado tan indiferente, injusto y frío con él, se preguntó si él hubiera nacido
americano, lo hubieran tratado de ese modo? Su resentimiento creció aun mas al
comprender que hubiera recibido un trato distinto. Las puertas de las celdas fueron
cerradas. El anciano que compartía la celda con él ni lo miró. Que frío era todo.
Hacía varios días que había sido recluído y tenía la impresión que nadie se había dado
cuenta de su existencia, y en parte agradecía que fuera asi.
Era la hora de salir al patio, aun hacía calor, al salir tendría 35 años, aun tendría
fuerzas para luchar, pero ya no sería aquel joven soñador y emprendedor que llegó a los
EE.UU., dejaría lo mejor de sus años en esa cárcel, y sus ilusiones. Un hombre lo
empujó lanzándole maldiciones -. !Vaya! No era tan invisible. - Se sentó en el suelo
mirando sin ver un juego de pelotas de un grupo de reclusos. Tendría que ser fuerte, muy
fuerte para no sucumbir ante esos verdaderos delicuentes.
Lo que mas le angustiaba era su pequeño hermana, qué sería de ella? Le había prometido
traerla antes del año, aun tenía que hacer unos trámites, aunque sabía que la familia
que la estaba cuidando eran buenas personas, su hermana se sentiría defraudada y
desilusionada. ¡No!, por su hermana, no se dejaría vencer, al salir le explicaría todo,
no permitiria que Mily se avegonzara de él.
Alguien lo cogió de la solapa y lo levantó del suelo.
-¡Hey, tu hijo de...! tienes un maldito cigarro? - Era un hombre muy alto y corpulento
de voz muy ronca, con cicatrices en el rostro y brazos, la barba semicrecida y con un
aliento a cloaca, realmente repugnante.
Andy solo entendío la palabra "cigarrette" asi que supuso que le pedía un cigarro.
-No. - Como respuesta recibió un fuerte golpe en su estómago que le hizo doblarse de
dolor.
-Mala respuesta hijo de... tienes un maldito cigarro?
-¡No!
Esta vez lo golpeó con la rodilla. Y lo dejó caer.
-¡Mala respuesta!.
-¡Diablos! ¡Si no tengo cigarros de donde diablos quieres que te de! - gritó lleno de
coraje.
-¡Qué demonios dijiste latino! ¡Me estas insultando? ¡Ven aquí pedazo de...! - Lo
levantó bruscamente y lo empujó hacia la pared. - ¡Te enseñaré que cuándo yo te pido
algo tu debes tenerlo!
-¡Suéltalo, "Killer"! ¡El tipo no te entiende! - Le dijo el anciano compañero de celda
de Andy que se había acercado al ver el problema que el joven tenía con uno de los mas
peligrosos criminales de la prisión.
-¡Peor para él! ¡Se dice que la letra con sangre entra, le daré su primera lección de
inglés a este infeliz! - Al terminar de hablar volvió a golpearlo con mas fuerza.
-¡Suéltalo!
El hombre muy molesto por la interrupción del anciano dejó caer de nuevo a Andy y se
dirigió desafiante al hombre que lo defendía.
-¡Hijo de...! ¡Es joven, menos fuerte que tu, no seas cobarde!
-Acaso quieres ocupar el puesto de él, te hace recordar al nieto que mataste, anciano? -
habló burlona y despiadadamente.
-¡Maldito! - El anciano le lanzó un puñete el cual el hombre atajó, y le dobló el brazo
haciéndole gritar de dolor,l hombre corpulento reía. Andy, no sabía de que habían
hablado pero estaba claro que el anciano lo estaba defendiendo. Ahora el hombre
corpulento hizo caer al anciano al suelo y le propinó un fuerte golpe en su estómago.
Nadie ayudaba al pobre viejo, el resto de presos se habían arremolinado alrededor de
ellos, cansados de la rutina tediosa de la cárcel, era su unica "diversión" cuando se
presentaba la ocasión y con "Killer" era habitual. Andy se llenó de rabia e indignación
y se lanzó hacia el hombre golpeándolo.
-¡Déjalo! ¡Es a mi a quién quieres!
El hombre parecío enloquecer, cada vez que golpeaba al joven y veía correr su sangre lo
disfrutaba mas. Andy, golpeaba a ciegas, pues, su sangre no lo dejaba ver. El hombre
enloquecido reía a carcajadas, recordaba el día cuando siendo niño atrapó un pajarito y
poco a poco lo fue aplastando hasta que murió en su mano, ese fue su primer asesinato
de tantos que cometería en su vida de criminal. Este joven, en el fondo le agradaba,
aunque estaba recibiendo golpes sin misericordia no suplicaba perdón ni dejaba de
pelear ¡tiene madera el maldito! pensó.
Sintió un fuerte golpe en la espalda, cuando se volteó varios guardias se lanzaron
contra él y lo tumbaron poniéndole las esposas. Los reclusos que habían estado de
espectadores se alejaron calladamente cuando alguien avisó que venían los guardias,
sabían que seguiría después, y no arriesgarían su cuello por ese demente mas bien se
alegraban que el hombre corpulento fuera guardado por un buen tiempo en la celda de
castigo.
*****
Estuvo varios dias inconsciente, los golpes fueron fuertes, y su contextura delgada,
junto con la poca alimentación que habia tenido no le era de ayuda.
Despertó alarmado llamando angustiadamente a su hermana.
-¡Mily! - Sintió dolor al tratar de incorporarse.
Sintió una mano que tocó su hombro, y se alarmó aun mas.
-Tranquilo, aquí estas a salvo... Acuéstate.
La mujer que le habló se puso delante de él.
-¡Oh, no! ¡Otra rubia de ojos verdes! - pensó cerrando los ojos. - En dónde estoy?
-En la enfermeria... te golpearon recuerdas?
-Si... ese tipo si que es una bestia... y el anciano?
-Él esta mejor, esta agradecido de que lo ayudaras.
-Él fue quien me ayudó a mi.
-Si vieras con cuanta frecuencia el ayudar a alguien no motiva agradecimiento. Y mas en
este lugar.
-Usted es la segunda americana que conosco que habla español.
-A si? - rió divertida - no se puede negar que los hispanos se estan afianzando cada
vez mas en este pais de "gringos". Y en mi caso particular, tuve una babysitter
hispana, cuando mis padres no estaban con nosotras, ella me hablaba y cantaba en español,
poco a poco me fue enseñando su idioma, era una persona muy afectuosa, yo la llegué a
apreciar mucho.
-Era?
-Cuando llegué a la adolescencia me dió la triste noticia de que tenía que regresar a
su país, había ahorrado lo suficiente para establecer un pequeño negocio, ella
extrañaba su país y a su familia. Era una gran mujer, y me alegro que haya logrado su
propósito.
-Y usted qué hace en este lugar?
-Bueno, si mi uniforme no te dice nada, soy la doctora de este lugar.
-¡Una mujer!... Quiero decir, no hubiera sido mejor un doctor de por lo menos dos
metros de estatura, recio, corpulento, con un carácter de los mil demonios, para que
lidiara con estos hombres.
-¡Humm!... Creo que si, digamos que me asignaron como una medida disciplinaria. O
tomaba este trabajo o renunciaba.
-Y por qué esa medida tan drástica?
-Tengo la mala costumbre de decir las cosas tal como las pienso de frente ante quien
sea. Y bueno a algunos de mis superiores no les gustó, como mi padre fue un respetado
oficial no me dieron de baja. Además tengo una mente brillante, modestia aparte, y eso
hirió en su orgullo a muchos de mis jefes cuyos hijos no salen del 5 año de su
profesion elegida, y... aquí me ves - dijo con una expresión travieza. Era encantadora.
-Esto debe ser muy peligroso para usted.
-No te dejes llevar por las apariencias. Estoy muy bien entrenada en artes marciales,
soy cinturón negro, y manejo todo tipo de armas, mi padre se cercioró que pudiera
defenderme muy bien sola cuando elegí ser parte de la policía. Ademas mi forma de ser
les agrada a algunos guardias que quisieran decirle un par de cosas a sus superiores
pero no pueden porque tienen que mantener a su familia, y por esa razon, ellos me cuidan
con esmero. Puedo preguntarte por qué estas en la prision? No me pareces el típico
criminal.
-¡No soy un criminal! Me acusaron injustamente.
-No te ofendas, pero todos dicen lo mismo.
Andy la miró fijamente, quiso protestar, pero se dió cuenta que seria inútil. Tenía que
recordar que la bella doctora americana de ojos verdes como los de Annie, no era su
amiga, no podría llegar a serlo, ella era una oficial de la prisión, y lo que estaba
haciendo era trabajarlo sicológicamente para poder manejarlo mas fácilmente.
-No confias en mi, verdad?
-Y, usted confiaria en mi?
La doctora era unos años mayor que él, afable y segura de si misma. Se apartó de él, y
se acercó a la ventana, dándole la espalda.
-Desde esta ventana puedo ver la formación de los presos, y puedo ver mas alla de las
murallas... Te vi cuando llegaste, hace unos días, tu aspecto y tu manera de
comportarte no me pareció la de un delicuente comun. Tus brazos estan limpios, y no
tienes cicatrices, no te rascas la nariz, ni tienes tics nerviosos. Te he dado la
espalda, y ni siquiera has intentado levantarte para sacar ventaja de que solo soy una
mujer. Tu hablar es correcto y educado, aunque ahora estas resentido... tu mirada es
limpia. Tienes carácter y decisión, el aspecto de "Killer" intimida hasta al mas osado.
Y eres agradecido... definitivamente, no eres como ellos. No te diré que creo
plenamente en ti, porque he aprendido a no confiar en nadie en este lugar, sin embargo,
hay algo en ti que me dice que eres sincero... Ten mucho cuidado, la prisión puede
cambiar a muchos, o aplastarlos hasta hacerles perder su deseo de vivir.
-Tengo una hermana.
-Qué?
-Un hermana pequeña que necesita de mi. No me dejaré vencer.
-En dónde esta tu hermana? Quién la cuida?... Se llama Mily?
-Si, ella está en Argentina, prometí traerla antes del año. Ahora que estoy en este
lugar, no se que será de la niña.
-Tranquilo... esta cárcel tiene programas de rehabilitación, puedes estudiar y trabajar,
no ganarás mucho, pero será lo suficiente como para que puedas sostener a tu hermana
hasta que las cosas mejoren. Nunca pierdas las esperanzas porque no sabes lo que puede
traer el mañana. Mientras seas sincero podría darte alguna ayuda, déjame pensar y
decidir.
-Se lo agradesco.
Los meses pasaron lentos para Andy, cada vez que podía se ejercitaba en las barras
ubicadas en el patio, y practicando las artes marciales que un recluso de origen
asiatico que hablaba un poquito de español, le estaba enseñando a cambio de que el le
escribiera cartas en su idioma a su novia, se estaba carteando con una mexico-americana
y queria impresionarla. "Killer" y ningun otro recluso lo había vuelto a molestar, sin
saberlo, era protegido por la doctora, ella habia logrado que los presos la respetaran,
pues, aunque era de carácter fuerte, y no se dejaba intimidar, los trataba como a
personas, y no como animales como hacian otros guardias.
Solo de vez en cuando había problemas con los reclusos recien llegados, habían quienes
querían imponerse ante el resto y buscaban a los mas jóvenes para intimidarlos. Andy,
había aprendido a luchar, ya no era tan delgado como cuando llegó, se estaba haciendo
mas fuerte cada vez gracias a su gran empeño por superarse. No solo en la lucha, sino
tambien en los estudios de inglés, y en el oficio que estaba aprendiendo, por esa razón
lo apodaron "Warrior", era un guerrero, un guerrero de la vida. Había aprendido el
singular vocabulario de los presos al menos le sirviria para no sentirse tan perdido, y
comunicarse hasta cierto grado con ellos cuando fuera necesario.
La doctora le había dado un buen consejo "Entre estos hombres tienes que ser muy fuerte
de carácter, hábil e inteligente, ir siempre un paso mas adelante que ellos, pero se
prudente, nunca provoques una pelea, y no le des las espalda. Y sobretodo recuerda que
lo bueno debe quedarse siempre en ti."
De vez en cuando pensaba en Annie, qué estaría haciendo? Le había atraído mucho, pero
pensar en ella se había convertido en un sueño inalcanzable, cuando saliera de prisión
tendria 35 años, aunque aun tendría fuerzas para luchar, sería un hombre muy distinto
al joven que fue cuando ingresó a la cárcel. Ella seguramente sería ya una escritora de
éxito, quizas casada y con una familia. Y Mily... su gran preocupación y angustia era
su hermana, estando en prisión no podría pedirla, no se la darían, ademas quién
cuidaria de ella hasta que el fuera liberado?
Ya estaba por cumplir un año en la prisión, cuando se le acercó "Chino", aunque no era
oriental sino hispano lo llamaban asi porque era lampiño, y calvo, por eso le decían que
parecía un perro chino, nada de pelo, le ofreció un cigarrillo.
-No fumo.
-Debieras, tienes fama de mariquita, eres muy delicado, ten cuidado.
-Ya me trompee con dos tipos en el baño porque creyeron que sería presa facil de ellos,
ahora estan con las cabezas vendadas los infelices. Pasé unos dias en la celda de
castigo y eso da cierta reputación, calculo que rompiendo unas cuantas cabezas mas como
la tuya subiré de categoría.
-Tranquilo mi "Warrior", no te me alteres... vengo a hacerte un favor.
-Si y a cambio de qué?
-"Killer", y los otros estan planeando fugarse.
-No creo que me inviten, no soy de su agrado.
-Te equivocas... les puedes servir de mucho, y ellos a ti, me mandaron para decírtelo.
-Crei que eran mas hombres.
-Tranquilo, aliviánate, no quieren levantar sospechas, todo el mundo sabe que ustedes
no se quieren.
-Y para qué les puedo servir yo? Es obvio que ellos piensan que podrian sacarme de aquí.
-La doc... Todos sabemos que le gustas.
Andy entendió rápido, ellos habían entablado una amistad. El fue asignado a limpiar la
enfermería, y cuando se encontraban conversaban buen tiempo, ademas, era la doctora
quien le estaba enseñando inglés.
-¡Vete al diablo!
-Creo, socio, que no has entendido, no te lo estan proponiendo, "Killer" no propone, tu
les ayudas y el te libera, ya todo esta planeado, y tu no nos vas a hacer fracasar
nuestros planes.
-Y si me niego.
-Quizas aun no sabes que la doc te ha estado protegiendo.
-Qué dices?
-Tu estas en la luna compadre, y no solo es eso, el segundo del director, esta enamorado
de la doctora y ya te la juro, osea, que si no te mata "Killer" te mata el otro. Asi
que tu decides, o nos ayudas, o igual te mueres, aunque creeme el otro prefiria dejarte
lisiado, aun no conoces lo cruel que puede ser y lo hábil para encubrirse. Te veo mas
tarde, mi "Warrior".
En la noche Andy no podía conciliar el sueño tenía que tomar una decisión trascendental,
si la fuga tenía éxito, el se vería libre, podría coseguir un social security falso,
adoptar una nueva identidad, se dejaría crecer la barba y se cambiaría el color negro
de su cabello, ya nadie lo buscaría, por otra parte, estaba la doctora, Stephanie, ella
siempre le decía que en la cárcel no podía confiar en nadie, porque no sabría quien lo
podría traicionar, entonces, por qué ella se habia acercado tanto a él? Por qué lo
ayudaba? Sea cual sea su razón, su primera preocupación y su interes principal debia
ser su hermana. Ademas, si no aceptaba, como le había dicho "Chino", o lo mataba
"Killer", o lo lisiaba el segundo del director, ninguna de las dos alternativas le
agradaba... "Doctora, tenía razón, no se puede confiar en nadie." Decidio fugarse.
El plan era simple, Andy tomaría como rehén a la doctora, mientras tanto dos de ellos,
los de mejor conducta para los guardias, supuestamente, harían cortocircuitos en el
sistema, ya todo estaba localizado, y los movimientos de los guardias muy bien
estudiados.
La tendencia humana es siempre confiarse en que nada ocurrirá, y la rutina diaria
termina por ser su enemiga, eso lo aprendieron ya tarde los guardias que murieron
aquella noche en manos de los presos gente de afuera habían sobornado a guardias claves
para que se hicieran los desantendidos, y los carros en que huirían estaban listos para
partir apenas ellos llegaran. La doctora era solo, por si algo salía mal, sabían que
Callagher no se atrevería a dañarla. Pero la doctora tenía razón, en la cárcel no se
puede confiar en nadie.
Cuando "Killer" y sus compañeros lograron llegar a los carros fueron acribillados por
los guardias que estaban apostados estratégicamente en diferentes lugares, y aun los
guardias que habian sido pagados para ayudarlos les dispararon.
Un militar, alto, algo canoso, y tez recia se acercó, bajó su arma, y buscó a alguien
en especial. ¡Maldita sea! ¡Dónde esta ese maldito! Dónde esta Smith? ¡Él no debía
permitir que el infeliz ese viniera con la doctora hasta aquí, pero el si debía estar
con el resto de estos perros! ¡Busquen por todas partes a ese maldito bastardo, y mátenlo!
Entraron violentamente a la enfermería.
-¡Qué diablos ha sucedido! Por qué esa balacera? - Preguntó nerviosamente la doctora.
-¡Intento de fuga! ¡Este era uno de ellos! - Apuntaron contra Andy. La doctora se
interpuso entre él y los uniformados.
-¡Alto! ¡El ha estado conmigo durante todo este tiempo, como todos los días! No pueden
acusarlo sin pruebas.
El uniformado ingresó.
-Stephanie, tenemos un testigo que puede probar que el estaba incluido en la fuga, te
tomaría de rehén en caso de que algo saliera mal.
-Pues, como ves, si estaba en ese plan, no participo, en ningun momento trato de tomarme
a la fuerza.
-Estas segura que no lo proteges?
-Me conoces, Callagher. No lo pueden acusar de algo que no hizo.
-¡Llévenselo! ¡Manténgalo incomunicado!
-Por qué?
-Mi querida Steph, esta noche murió mucha gente, se investigará el asunto y tu
"protegido" puede darnos algunos nombres que nos sirvan para atrapar a todos los
involucrados.
-No podían solo capturalos, por qué matarlos? - lo dijo con desprecio hacia el hombre
que hablaba con ella.
-Querida, eran asesinos, esta noche morian ellos o moriamos nosotros.
-¡Estaban desarmados!
-¡No, no lo estaban! Y te aconsejo querida que hagas tu trabajo y me dejes hacer el mio.
Buenas noches. ¡Ah! Y encierrate bien - rió burlonamente de una forma exagerada y
pesada.
-Maldito.
Andy estuvo varios dias incomunicado, se realizó una investigación, los muertos fueron
hallados con las armas de los guardias a quienes ellos habián "asesinado" en su huida.
Como eran criminales, a nadie le importó investigar mas a fondo el caso, y sus familares
no quisieron comprometerse, para quá?
Andy sirvió como chivo expiatorio, le aumentaron unos cuantos años mas de cárcel. Una
semana después, Andy fue llevado a la enfermeria estaba bastante golpeado,la "versión
oficial" era que se había puesto agresivo con los guardias que fueron a sacarlo de la
celda de incomunicación, tenía muy mal aspecto.
La doctora se quedó con él durante todo el tiempo que el necesito recuperarse. Unos
gritos lo despertaron, era un recluso que luchaba con dos guardias pues no quería que
la doctora le examinara, tenía unas ronchas que le habian salido en su parte viril. La
doctora mandó a los guardias sujetarlo bien y sin pena le bajó los pantalones y su ropa
interior, se colocó un guante y empezo a examinarlo. Los hombres, incluído Andy estaban
avergonzados, el recluso lanzaba maldiciones, la doctora en ningun momento se alteró,
mantuvo su serenidad profesional.
-Tanto gritas - habló con calma - si te dejara asi, creeme que gritarías mas de dolor,
y me rogarías que te atendiera, asi que escoge, o te atiendo y te callas la boca, o te
dejo asi como estas, y créeme que si no empiezas con el tratamiento adecuado sin mas
tardanza tu vida será mas miserable de lo que ya es.
-¡Ya déjeme prefiero estar asi, antes que volver con usted! ¡Deberian tener a un hombre
como médico, y no a una mujer!
-Muy bien, sueltenlo... Yo nunca obligo a mis pacientes a seguir un tratamiento que no
desean. Es su decisión.
El hombre tenía el color rojo encendido en su rostro y sudaba. Los guardias se lo
llevaron en silencio. Stephanie se dio cuenta que Andy se habia despertado y sonrió al
acercarse a su lecho de enfermo.
-¡Ja, ja, ja, a ti tambien se te subió los colores al rostro.
-Yo... no.
-Regresará, no es el primero que atiendo de una E.T.S, aquí se ve mucho de eso, no
tienen otra opción. Lamentablemente, algunos ya lo hacen muy tarde, pero hay que
respetar la decisión de los enfermos.
-Espero que nunca tenga que tratarme tan íntimamente - La doctora le sonrió.
-Te golpearon muy fuerte, es verdad que te violentaste?
-Los que se violentaron fueron los guardias sin ningun motivo, y yo no me dejé golpear.
-Eso no obró a tu favor, si no aprendes a controlarte ante las provocaciones de ellos,
créeme que vas a pasar muy buen tiempo en este lugar. Puedo hacerte una pregunta.
-La que usted quiera.
-Por qué no me tomaste de rehén como lo habían planeado?
-No crea que no lo pensé, y hasta decidí hacerlo.
-Y qué sucedió?
-Usted me dijo que en esta cárcel no se puede confiar en nadie, y tiene razón, pero si
yo la traicionaba se sintiría doblemente traicionada por la ayuda y la confianza que me
brindó. Y no quise hacerlo, tiene razón, no soy como ellos.
-Seguramente pensaste en tu hermana, tal vez al fugar, podrías regresar a Argentina.
-Si, pero no de ese modo.
-Hay algo que yo no entiendo?
-Qué es lo que no entiende?
-Si eres argentino, por qué no fuiste extraditado a tu país?
-Porque soy puertorriqueño de nacimiento?
-No hay duda que contigo se cometió una tremenda injusticia, aunque no seas americano,
en tu calidad de puertoriqueño gozas de los mismos derechos que un ciudadano
estadounidense, solo que es fácil confundirte por tu forma de hablar. Además, como no
fuiste criado en este país desconoces mucho de tus derechos.
-Si a todo eso le agregamos que cuando me apresaron no hablaba nada de inglés, pues...
aqui me tiene... Doctora. Puedo darle un consejo de todo corazón?
-Por supuesto?
-Es mejor que se vaya de este lugar, busque un trabajo en algun hospital, o abra su
propio consultorio.
-Por qué me dices eso? Acaso te aburriste de mi?
-¡Oh no!... Es solo que...
-Qué sucede? Sabes que puedes confiar en mi.
-Callagher se ha enamorado de usted, el fue quien mandó que me golpearan, y sus
secuaces me advirtieron que si no me alejaba de usted, lo iba a lamentar, yo no le
tengo miedo, pero es un tipo muy peligroso, y según parece puede hacer lo que quiera en
este penal, y usted aquí, pues... temo que un dia le haga daño.
-Lo he estado pensando, y no por cobarde, porque no lo soy. Se bien de las atrocidades
que ha cometido en la cárcel, aprovechándose de su influencia que tiene con el director.
Mientras mas lo pienso mas estoy segura que cuando vino aquel dia Smith a la enfermeria
a insistirme para que lo acompañara a ver a un oficial quien supuestamente estaba
enfermo, era porque Callagher no quería verme entre los muertos. Yo trato a todos por
igual, presos u oficales son mis pacientes, y es en este lugar que los atiendo, y no
particularmente... Algun día esto cambiará, te lo aseguro, y el pagara sus abusos...
Andy, te tengo una propuesta.
-Una propuesta? De qué se trata?.
-Casémonos.
-Qué?
Mientras Andy abría los ojos como platos ante la increíble propuesta de la doctora en
el patio varios reclusos se habian reunido .
-Estoy seguro que el gaucho traicionó a "Killer", rompiendo la ley del silencio.
-Hay que darle un buen escarmiento, "Loco".
"Loco" era de los mas peligrosos en la cárcel por su doble cara, fingian estar de parte
de los presos pero colaboraba con Callagher a cambio de favores. El fue quien traicionó
a "Killer" y sus secuaces.
-Lo agarraremos en el baño, pero antes le daremos una "probadita".
-El ha aprendido a defenderse... "Bruce Lee" le ha estado enseñando muy bien.
-No importa, el maldito no podrá contra nosotros que somos 6. Además los guardias ya lo
han ablandado para nosotros, solo hay que esperar que salga de la enfermería.
-Hecho.
En la enfermería.
-Qué dice?
-Me esta haciendo una broma, verdad?
-Nunca hago bromas con cosas tan serias. Piénsalo, no te comprometo a nada, solo quiero
ayudarte a traer a tu hermana.
-No le entiendo.
-Considéralo por un momento... si tu te casas conmigo yo podria solicitar a tu hermana,
puedo conseguir trabajo en un hospital, y cuidarla. Ella vendría a visitarte, y le
explicaríamos lo sucedido.
-Su oferta me ha dejado de una pieza... pero que hay si se enamora con el tiempo y
realmente quisiera casarse con ese hombre? Que sucedería con mi hermana?... Yo no
tendría ningun incoveniente en darle el divorcio para que usted sea feliz.
-No te preocupes por ello. Andy... Andy, piénsalo bien, yo crecí siendo hija única,
hubiera deseado mucho tener un hermano, pero no se dió, realmente quiero ayudarte... no
se me ocurre de otra forma... Además te debo la vida, es una deuda muy grande la que
tengo contigo.
-De qué habla?
-Si hubieras participado en el intento de fuga, es muy probable, de que yo tambien
estuviera muerta en estos momentos.
-No quiero ni pensarlo.
-Qué dices aceptas?
-No cree que si nos casaramos, podría despertar los celos de Callagher y la envidia de
mis compañeros?
-No te preocupes que no te pido que te cases ahora conmigo, ni te pediré una luna de
miel, ni lo voy a publicar en todos los diarios. Confía en mi.
Andy no sabía en que pensar, se habría enamorado ella de él? Era una tontería pensarlo,
ella era una doctora respetada, y el un presidiario, que no tenía ni en donde caerse
muerto. Debía pensar en su hermana, quizás estaba haciendo muy egoísta en considerar la
oferta de la doctora. No era lo que había querido, pero no tenía muchas opciones, mejor
dicho, no tenía ninguna posibilidad de traer el solo a Mily. Durante todo este tiempo
había estado manteniendo correspondencia con ella, la niña ya había aprendido a leer y
escribir, siempre le pedía juguetes y que viniera a verlo. La familia que la cuidaba lo
mantenía informado de los progresos que hacía su hermana, con el oficio que había
aprendido ganaba un poco de dinero como para poder mandarles un giro cada cierto tiempo,
apenas si se quedaba algo con él. Y todo esto había sido posible gracias a la ayuda de
la doctora, le debía mucho, por esa razón, no pudo traicionarla, el siempre le estaría
eternamente agradecido.
Ya habían pasado cinco meses desde que había estado en la enfermería, parecía que ya
nadie recordaba el intento de fuga, se dirigió hacia el baño.
No había nadie, se miró en el espejo, siendo niño su madre le había contado que detrás
del espejo existía otra vida, una vida paralela al nuestro. Recordó un película que
habia visto hacía mucho tiempo atrás, donde un extraño espejo chino habia grabado el
asesinato de su dueño, solo cuando el sol se reflejaba en el espejo, se podía ver la
escena del crimen. Esa película lo había impresionado en su niñez... Sintió escalofrío,
un presentimiento, algo iba a suceder, en el espejo vió una extraña escena, una mujer
guerrera había sido atrapada y estaba en una especie de cárcel, le habían amarrado las
manos y la golpeaban. La imagen desapareció, y él sintió una fuerza extraña que se
apoderaba de él. Seis hombres con palos en las manos y cubiertos con pañuelos
ingresaron al baño decididos a abusar de él.
-¡Agárrenlo y tírenlo al suelo! - Andy ganó espacio saltando hacia atrás y subiéndose a
los lavabos. Los hombres se sorprendieron por su rapidez y agilidad, tiró una fuerte
patada a la quijada de uno de ellos tumbándolo, y agarró ágilmente el palo que voló en
el aire, con éste golpeó a los otros hombres. Los hombres no podían creer que el chico
que había ingresado hacia casi dos años atrás se había convertido en un experto
luchador y muy fuerte. Huyeron, pero antes juraron vengarse.
Fue a la enfermería para que lo atendieran, y le contó lo sucedido a la doctora. Ella se
preocupó, los otros presos no tardarían en ir a ella para que los curara, pretextando
alguna caída, o accidente, se daba cuenta que las cosas se estaban saliendo de control,
que podía hacer ella para protegerlo? Tenía que hacer funcionar su plan pronto.
Andy estaba colocándose sus calcetines, en el calor de la lucha había repartido puñetes
y patadas por doquier, y ahora sentía adoloridas sus extremidades. Extrañamente ya no
sentía esa fuerza que se había apoderado de él tan oportunamente...
-Esa marca que tienes en el pie?
-Se refiere a esta marca de nacimiento.
-Si. Es curiosa, se asemeja a una cruz.
-Si, otros dicen que es una aspa, y los mas románticos que representan dos caminos que
llegan a cruzarse entre si.
-Dices que es una marca de nacimiento, todos los de tu familia la heredan?
-No, aparece en diferentes generaciones, a veces, se cree que se ha perdido pero de
pronto aparece en una generación futura, en hombre o mujer, pero solo en un
descendiente, nunca en dos, o tres, al menos eso fue lo que me contó mi bisabuela
cuando me vio esta marca en mi pie, ella lo tuvo, pero no se lo heredó un hijo suyo, ni
su nieto, sino yo. No se si significará algo, creo que es una curiosidad de mi familia.
-Si, debe ser, yo tengo un lunar de color azul, algunos miembros de mi familia también
lo heredaron.
El tiempo transcurrió, Andy tenía casi tres años en la prisión. Prudentemnte Stephanie y
Andy se habían distanciado para evitarle problemas con Callagher, los atacantes de Andy
habían sido advertidos por los guardias, amigos de Stephanie, que si volvían a atacarlo
tomarían represalias con ellos. Las cosas estaban calmadas era la oportunidad de la
doctora para ejecutar su plan. Stephanie se valió de las influencias de su padre para
que transladaran a Andy a otra prisión, en donde estaba aun corría peligro su
integridad física, a nadie le gustaba un "protegido". Andy y Stephanie se casaron en el
mas estricto secreto, colaboró el director de la prisión, este hombre odiaba a
Callagher si no lo había sustituido del cargo era por que ese hombre sabía cosas
comprometedoras de él, pero quería darle donde sabía que mas le doleria, después de todo
podía alegar ignorancia, y que fueron otros oficiales, que serían trasladados de
inmediato, quienes habian colaborado en el plan, aprovecharon las vacaciones de
Callagher para ejecutar su plan.
A Stephanie le seguía preocupando la seguridad de Andy, ahora su esposo. Aprendería una
vez mas que nada esta dicho. Consiguió un puesto en un hospital de New York, e inició
los trámites necesarios para traer a Mily. Para que los trámites se agilizaran se valió
de las influencias de su madre, quien había trabajado en una de las oficinas de
Inmigraciones.
Andy sintió los pasos de los guardias acercarse a su celda, y se preguntó ahora que
sucedería. Se levantó pesadamente cuando escuchó su nombre.
-¡DeRivero, agarra tus cosas y síguenos!
-Qué? A dónde me llevan?
-Agarra tus malditas cosas y síguenos. O es qué te ha gustado estar en este hotel de
cinco estrellas y de estrellados?. - Rieron burlonamente.
-Haz lo que te dicen, chico - le aconsejó el hombre anciano.
Andy guardó sus poquísimas pertenecias y siguió a los guardias hasta la oficina del
director. Estando allí fue informado por el director que había sido liberado, los
trámites ya se habían realizado y saldría libre. Él no podía creerlo, pensó que era una
trampa, quizás querían aparentar que había intentado fugar para poder acribillarlo a
sangre fría.
Todo era tan rápido, le entregaron la ropa con la que había llegado a la penenticiaria,
ahora le quedaba algo ajustada, y le abrieron las puertas de la prisión, él estaba
atento a cualquier movimiento extraño.
Sin darse cuenta, ya estaba afuera, respiró el aire de la libertad asi fuera por unos
minutos, gozaría de esos momentos de libertad. De pronto un auto negro se acercó a él,
las lunas oscuras no le permitian ver a sus ocupantes, "De modo que era esto". Se
preparó para luchar, pero su sorpresa no tuvo límite cuando vio bajar del auto a...
¡Annie!.
Ella se le acercó con esa sonrisa que le aturdía.
-Hello.
-Hello - Andy tenía la ceja fruncida, se sentía molesto con ella, no sabía por qué,
entendía que Annie no era culpale de su encierro.
-Estas enojado conmigo?
-No, por qué habría de estarlo? Pero si su amigo no me hubiera citado en ese maldito
restaurante yo no hubiera estado en esta maldita prisión.
-¡Hey! Cuida tu lenguaje frente a una dama.
-Lo siento.
-Por lo que observo no eres el mismo joven que conocí hace unos años atrás.
-La prisión cambia, sabes?
-Si, lo sé - Fue su lacónica respuesta. Andy sintió rabia, que podía ella saber de
estar encerrada injustamente.
-¡No lo puede saber porque nunca a estado en prisión!
Annie lo miró con infinita tristeza y en ese mirar pareció decirle "y tu que sabes de
mi vida".
-Lo siento... tienes a dónde ir?
-Hice una reservación en el "Hilton", y mi limosina no tardará en llegar - Dijo con
sarcasmo.
-Déjame ayudarte... puedes quedarte todo el tiempo que necesites en mi casa. Me siento
responsable por lo sucedido.
-Por qué?
-Porque si no te hubiera dado aquella tarjeta... - Andy la interrumpió, el enojo ya se
le había pasado y se sentía mal por haberse desquitado con una inocente.
-No, no fue culpa tuya, nadie puede predecir el futuro, estoy seguro que si tuvieras la
facultad de ver el futuro me hubieras evitado esta mala experiencia.
-No lo dudes ni por un momento... Aceptas mi ofrecimiento.?
Andy sabía que no debía aceptar, pero no tenía opciones, tardaría en poder comunicarse
con Stepahanie, ella había dejado la prisión y conseguido trabajo en un hospital en New
York. Había quedado en visitarlo tan pronto terminara de instalarse en su nuevo hogar.
Pero por qué había venido Annie? Cómo sabia que estaba en ese lugar, y el dia en que
saldría libre? Se hacía esta y otras preguntas hasta que un llanto de un pequeño lo
sacó de sus cavilaciones.
-Oh, discúlpame un momento - Vio a Annie abrir la puerta del auto, y sacar de el a un
año de un poco mas de un año. - Tranquilo pronto nos iremos - le dijo con ternura al
pequeñin.
Mirando a Andy que estaba sorprendido y se preguntaba quien era este niño y sobretodo
de quién era? Le dijo - Te presento a mi hijo.
-¡Tu hijo!
-Si, su nombre es Andrew, es un niño precioso no lo crees?
-Si, tan bello como su madre. - Lo dijo con sinceridad pero no pudo evitar sentirse
desilusionado. En estos años que había estado en la cárcel, había pensado en ella, sabía
que era una tontería, nunca tendría una oportunidad con Annie, pero recordar su dulce
rostro y su sonrisa lo había fortalecido para no sucumbir a la dura realidad de la
cárcel. Ahora que la había visto de nuevo, había nacido en el una vaga esperanza, pero
ahora se esfumaba, estaba casada.
Sin esperar que decidiera le pidió subir al auto, el obecedió mecánicamente, no quería
tener que verla abrazando y besando a su esposo, pero ahora no tenía fuerzas para
pensar ni decidir nada.
Tomaron la ruta 95 y luego la 80 para tomar luego la 46 que lo llevaría al pueblo de
Denville,
Andy no dejaba de ver las calles y las casas maravillado parecía un niño pequeño
entusiasmado ante su primera salida. El cielo azul, las nubes, el sol, aun la misma
gente, el denso tráfico todo le parecía hermoso. No había duda que el hombre no nació
para estar encerrado sino para ser libre, el encierro encogía el espíritu, destruía
mentes, arruinaba vidas, los hacía como animales feroces moviéndose dentro de unas
jaulas metálicas dispuestos a saltar a matar a la primera oportunidad de huída para
escapar hacia la libertad.
El Downtown de Denville, o centro de la ciudad, como en todos los pueblos americanos
que había conocido, estaba llenas de tiendas de diferentes tipos, mucha gente saliendo
y entrando de ellas, con bolsas cargadas de compras o tan solo paseando. Le pareció
curioso lo que una palabra podría significar para distinta gente, para un americano no
era necesariamente unas casuchas con caminos de tierras y gente paisana, para ellos era
una ciudad no de importancia como podría ser una ciudad mas grande, para alguien como él
podría referirse al campo donde fue criado, era un pueblo de cultivadores principalmente
de hombres cabales y mujeres luchadoras. Su padre había sido doctor, aunque tuvo la
oportunidad de ejercer en la ciudad decidió quedarse en ese pueblo siempre decía que
era en ese pueblo donde él había desarrollado sus destrezas médicas y que era en ese
lugar, y en los pueblos cercanos donde se le necesitaba realmente, siempre admiró el
compromiso de su padre hacia sus pacientes.
Para llegar a Denville que estaba en New Jersey tuvieron que cruzar el Lincoln Túnel. A
Andy le maravillaba este ingenio humano. Es el único túnel formado por tres conductos
independientes bajo el agua, de los cuales, el mas largo mide 2.5 kms. Y tiene una
profundidad de 15 metros, solo por la parte en que estaban pasando en aquel momento,
había leído, circulaban mas de 180.000 autos al día, y en el mas transitado la cifra se
acercaba a 240.000. Andy pensó que sucedería si algún grupo terrorista se le ocurriera
la idea dscabellada de destruir este túnel, se estremeció al pensar que las aguas del
Río Hudson desaparecería Manhattan, y causaría millones de muertes. No, aunque había
maldad en el mundo, no podría haber nadie que cometiera tan diabólico atentado. El
tiempo le probaría lo equivocado que estuvo aquel dia.
El trayecto lo hicieron en silencio aun el pequeñin no habia dado molestia alguna en
todo el camino se entretuvo jugando con su carrito e imitando el ruido del motor de un
fórmula uno. Tal quietud Andy lo atribuyó a que estaba sujeto al cinturón de seguridad,
por lo que bendijo al creador de estos cinturones.
Después de cruzar por parques, y frondosos árboles se detuvieron en una casa de dos
pisos, típicamente americana, de madera, a lo que los latinos las llamaba "casas de
cartón"
Cada casa estaba a cierta distancia de la otra, se fijó que las calles eran de escasa
luz por las noches, pues, apenas si veía unos cuantos postes de energía distanciados
uno del otro. Caminaron por el césped hasta llegar a la casa, el pequeñín lo había
estado observando por un rato hasta que perdió interés en él, se dijo que todos los
padres del mundo serían felices si tuvieran hijos tan traquilos como Andrew. Recordó a
Mily, cuando empezó a caminar parecóa que no podía estarse quieta ni cinco minutos, era
agotador cuidarla, el preferia estar trabajando las 24 horas del dia antes que quedarse
en casa vigilándola para que no se metiera en un buen problema.
La casa era sencilla pero agradable y decorada con buen gusto.
No habían platicado en todo el trayecto.
-Ponte cómodo, iré a cambiar a Andrew y regreso.
Andy se sentó en el sofá, no se dió cuenta el momento en que se quedó dormido. Cuando
despertó una manta cubría su cuerpo, todo estaba muy oscuro, no se atrevió a levantarse,
tal vez el esposo de Annie había llegado, y si lo sentía podia confundirlo con un ladrón,
decidió que era mejor esperar hasta el día siguiente y aclarar muchas interrogantes que
tenía en la mente, volvió a caer en un profundo sueño.
Una cascada lo separaba de la mujer que amaba, un niño lo llamó mamá, mamá? después
de prometerle que siempre estaría con él, el niño pegó su cabeza a su pecho. En el
siguiente acto la mujer que amaba estaba pegada a él, estaban sentadas en la playa y el
agua las cubrió, rieron felices de estar juntas de nuevo. De nuevo.
Sintió que una mano le tocaba y despertó sobresaltado de un salto se puso en pie con
los puños levantados dispuesto a defender su vida. Estaba aturdido, sacudió su cabeza,
no era la prisión, en dónde estaba?
-Lo siento, no quise asustarte - Recordó lo del día anterior bajó la guardia.
-Soy yo quien debe disculparse. Por favor, no vuelvas a tocarme de improviso, en la
prisión tenía que dormir a salto de mata por temor a un ataque sorpresivo. Necesito
tiempo para acostumbrarme a no reaccionar como lo hacía en ese infierno.
Annie lo miró con compasión cuánto había sufrido por un sistema frío e insensible y
propenso a errar aunque lo creían infalible sus creadores.
-Anoche te vi tan cansado y profundamente dormido que me dió pena despertarte... He
preparado el desayuno, tengo algo de ropa para ti en el baño, quizás te quede algo
incómodo porque mi primo no es muy alto, la tina ya esta lista para que puedas bañarte
y cuando estemos listos podemos salir a comprarte algo de ropa, porque debes estar
incómodo con lo que llevas puesto.
-Si, cuando nos concimos era muy delgado, y ahora mi cuerpo es mas fuerte, pero, por
favor, no me compres nada, puedo arreglármelas, ya bastante estas haciendo por mi. -
Annie pensó que esos músculos ganados le asentaba bastante bien, demasiado bien.
-No te sientas mal, tómalo como un préstamo, cuando estes en condiciones me lo irás
devolviendo según como puedas.
-Has sido un angel para mi.
-Solo soy una mujer, y créeme con muchos errores. - Andy se preguntó por qué aquella
mujer tan dulce no se veía como la persona hermosa que era interiormente.
-Y tu esposo, ya llegó?
-El... esta de viaje, y tardará un tiempo en regresar. No te preocupes por él.
-No crees que se moleste si llega a enterarse que estoy aquí.
-Ya te lo dije no te preocupes por él. Y apresúrate en asearte que estoy con mucho
apetito.
El agua tibia le era como un regalo de los dioses, recordó el sueño, que extraño había
sido, pronto lo olvidó, le era una delicia el baño. Cuando se probó la camisa blanca
pensó que Annie estaba en lo cierto, le quedaba pequeña, la suya por lo menos le quedaba
de largo, aunque podría disimularlo dentro del short, agradecía que haciera calor pues
asi podía usar sin problemas el short verde militar que le había dado, pensó en
Stephanie qué estaría haciendo en ese momento?. Al entrar en la cocina pudo ver la hora
ya era cerca de las once, si que había dormido, en un rincón el niño seguía jugando con
su F1.
-Tu hijo si que es un tesoro de niño, muy tranquilo.
-No es asi cuando tiene que comer, si vieras lo que me cuesta que pruebe sus alimentos,
es inapetente.
-Lo has llevado al médico?
-Si, el doctor me dice que esta bien, aunque algo bajo de peso, me mandó un jarabe para
el apetito que no resulta efecto. No se que hacer con él.
-Tranquila, mi hermana era asi a su edad, ahora si la vieras es una niña regordeta,
ahora tenemos que cuidarla para que no coma mucho.
Annie sonrió, Andy lo dijo con una gracia que notaba lo difícil que había sido para
ellos ese tiempo.
-Y que hicieron para lograr ese cambio?
-La verdad que no se, mamá se encargó de eso, decía que había que ir gradualmente, no
obligarla a comer por la fuerza y llenarse de enorme paciencia, que no teníamos ni mi
padre ni yo. Decía que había que crear un ambiente agradable a la hora del almuerzo
para que el niño encontrara placer en la comida, solo que creo que se le pasó la mano.
Annie volvió a reir imaginando a este hombre recio de 1.80 curtido por la vida que le
tocó experimentar tratando de dar de comer al inapetente de su hijo, y haciendo el
milagro de que comiera de buena gana. "Imposible" pensó. A Andy le gustaba hacerla reir.
El desayuno se había hecho muy agradable, y los pancakes de Annie estaban deliciosos. El
timbre sonó interrumpiendo ese increíble momento.
Annie se levantó, y no tardó en llegar con un joven rubio, un poco mas alto que ella, y
muy sonriente.
-Andy te presento a mi primo David.
-Hola, David.
-Hola Andy. - David le ofreció la mano, y Andy lo aceptó dudoso, se preguntaba si este
hombre sabía que le estaba ofreciendo la mano a un expresidiario. El apretón fue fuerte,
este chico si que tenía fuerza y era carismático, Andy no tardó en sentirse cómodo con
él...
-Annie me habló de ti... No te sientas mal por ello, aprenderás que Annie y yo mas que
primos, somos los mejores amigos del mundo. Yo los acompañaré a ir al downtown porque
hay cosas personales que ella no te podrá comprar. - Y le quiñó el ojo a su prima, el se
ruborizó.
David se sentó a desayunar, y le contó que era bombero, estaba destacado en una unidad
de New York, y estudiaba en la universidad Andy había aprendido el inglés, aunque aun le
costaba un poco entenderlo podía captar ideas, varias veces le pidió que no le hablara
rápido para poder entenderlo a lo que David hacia amablemente. Annie le contó, en inglés
para que su primo le pudiera entender, que había ido a visitar a un amigo suyo a la
cárcel cuando lo vió.
Andy solo pudo pensar en el día en que la novia de "Bruce Lee" había ido a visitarlo,
el oriental estaba hospitalizado en la enfermería y le pidió a él que hablara con su
novia para tranquilizarla. Nadie lo visitaba, asi que tuvo que ser aquel dia. Annie, le
explicó que no se acercó por temor a que se sintiera avergonzado pero al salir de alli
averiguó el motivo de su encarcelamiento con el director, la fecha de su arresto
coincidia con el dia en que el debía de encontrarse con Ted. Fue a la casa de este y lo
levantó de una trasnochada, imaginó al antipatico de Ted levantándose malhumorado por
un joven que ya habría olvidado. Con la ayuda de un amigo que era abogado investigaron
su caso pudieron probar que se había cometido irregularidades en su arresto, y había
sido condenado injustamente. Por temor a un escándalo, y a que Andy fuera aconsejado a
demandar a la ciudad lo liberaron apenas se probó su inocencia pasándose varios
trámites de ley, que lo harían ya con mas calma una vez que el expresidiario fuese
puesto en libertad, y sus ánimos se calmaran.
Una vez aclarado sus preguntas y sintiéndose agradecido con Annie se encaminaron al
Downtown, si que le hacia falta ropa y cosas para su uso personal. Cuando fueron a la
tienda K-mart. David aprovechó que Annie estaba comprando productos para la casa para
llevar a Andy a una sección.
-Estos son buenos, y no te preocupes que yo te los pago.
-Qué son?
-Si que te falta aprender a leer en inglés... son preservativos.
-Qué?
-Baja la voz que te puede escuchar Annie, o quieres que ella te los compre?
-No, pero yo no los necesito.
-Que sucede, te "voltearon" en la cárcel?
-No.
-Vamos hombre después de tanto tiempo en la cárcel no dudo que necesites desfogarte un
poco. Yo puedo presentarte a algunas amigas que se sentirán bien con un hombre como tu.
-Yo puedo buscarme mis propias mujeres.
-No lo dudo pero un poco de ayuda no hace daño. Vamos, pagaré esto antes que nos
encuentre mi prima. O dirá que eres un pervertido.
-Qué yo lo soy? ¡Fue tu idea!
-Vamos no perdamos el tiempo.
Cuando habian cancelado su comprar se acercó Annie sonriente.
-Debieron avisarme que ya estaban aquí, y qué compraron?
-Golosinas.
-Me invitas uno.
-Oh, no lo creo... podría engordate. - Andy no pudo evitar reir a carcajadas, este David
si que era un caso. Y lo metería en mas de un problema, pero era un buen tipo.
*****
Había empezado a llover Andy bajó al primer piso pues había dejado olvidado sus libros
en la mesita de la sala, vió a Annie arropar bien a Andrew y coger su bolso de
cosméticos. Ella ya le había contado que había dejado de escribir y estudiar y ahora
vendía productos de belleza, y cuando tenía un curso de especialización tenía que ir
con Andrew cuando no lograba que alguien se quedara con su hijo. Cuando estaba abriendo
la puerta, él se acercó.
-Te vas con Andrew.
-Si, David tardará en llegar, y ya estoy algo atrasada para mi reunión.
-Si tu deseas yo puedo quedarme con él.
-¡Oh!, gracias por tu ofrecimiento, pero no quiero incomodarte.
-No será ninguna molestia. Recuerda que tengo una hermana pequeña.
-Por la que tu preferías trabajar las 24 horas del dia.
-¡Oh! vamos, solo era una broma, en ocasiones la cuidé... El tiempo está pésimo, no te
preocupes yo lo cuidaré con mucho gusto.
-Lo dices en serio?
-¡Claro! - La cogió del hombro y la llevó hacia la puerta. - Vete a trabajar mamá, me
las arreglaré muy bien - Abrió la puerta y casi tuvo que empujarla para que saliera.
-En la refrigeradora esta el número de mi celular, y el lugar a donde voy a ir, busca
señora Newman... ¡Ah! y por si acaso, esta anotado el número de emergencia, policía,
bomberos...
-También esta anotado el número de la NASA?... Vete mujer y no te preocupes por nada,
verás que cuando regreses tu casa aun estara entera, tu hijo durmiendo y yo estudiando
mis clases de inglés. See you to late. - Le sonrió encantadoramente y despidiéndole con
la mano le dijo Bye.
-Bye - Annie subió al auto, y vió a Andy dispuesto a quedarse en el umbral de la puerta
hasta que ella pusiera en marcha el auto y se fuera .
-¡Maneja con cuidado! - Fue lo último que le dijo.
Le gustaba mucho, si tan solo así hubiera sido Frank, su vida hubiera sido tan distinta.
Si tan solo en aquel tiempo hubiera tenido la fuerza necesaria para no dejar que otros
decidieran por ella. Todo cambió desde aquel día que tuvo que viajar a Texas.
Aquel dia...
Continuará...