Estuvieron casi media hora intentando a reanimar a Esther, Noelia estaba desesperada e
Irene intentaba tranquilizarla sin éxito, al fin salió un médico:
- ¿Familiares de Esther Velasco?
- Si, si, yo - dijo Noelia botando del asiento - ¿Qué ha pasado doctor?
- Ha sufrido un ataque cardíaco, en su débil estado cualquier sobresalto es mortal
para ella, la hemos estabilizado pero si sigue negándose a comer y a moverse la próxima
vez no tendrá tanta suerte.
- Gracias doctor, ¿puedo pasar a verla?
- Sí, ahora está durmiendo.
Entró en la habitación, no le dijo nada solo se sentó a su lado y le acariciaba la cara,
estaba dormida tan apaciblemente que no parecía haber ocurrido nada. Irene pasó después
y encontró a Noelia dormida al lado de Esther, no quiso despertarla tan solo le dijo a
la enfermera que si hacía el favor de cuando despertara Noelia decirle que se había
llevado a la niña a su casa, que cuidara ella de Esther. Noelia se despertó en mitad de
la noche sobresaltada, se miró el reloj.
- Las 3 de la mañana, tengo que llamar a Julio - miró a Esther y salió fuera de la
habitación.
Al oír la puerta cerrarse Esther abrió los ojos y dirigió su mirada hacia la puerta, no
sabía que estaba pasando por su mente pero no iba a dejar que Noelia se llevara a su
hija con él, no lo iba a dejar formar su familia con ella. Nada más pasar a la
habitación Noelia volvió a su sitio, apagó el móvil y miró a Esther.
- ¡Oh, cielos! - se asustó al ver a Esther mirándola fijamente - ¿Esther?
- ¿Qué? - la garganta le dolía, carraspeó - ¿me puedes dar agua?
- Claro... - la miró extrañada - pero tengo que preguntarle a la enfermera, espera un
momento - salió al control de enfermeras y les contó. Al instante estaban todos los
médicos y las enfermeras allí examinándola.
- A ver, que solo he pedido agua - dijo Esther al ver a todo aquel personal allí. Una
hora después todos habían terminado y se había ido dejando a Noelia y a Esther solas -
¿Sabes? Al final no me han dado agua.
- Esther... - Noelia sonrió y lloró, se acercó a ella y la abrazó sin recibir
respuesta - te he echado de menos.
- ¿Si? Bueno, ya estoy aquí ya te puedes ir con Julio. ¿Dónde está Tatiana?
- Esther, voy a dejar a Julio para estar contigo.
- Ah, no, de eso nada. ¿Qué van a decir tus padres y en tu trabajo?
- Me da igual, soy quiero estar con mi familia. Contigo y con nuestra hija.
- ¿Nuestra? No digas tonterías, solo eres la madre legal, yo soy la madre biológica.
- El doctor me lo contó, se que manipulaste los genes para que Tatiana fuera de las
dos, la niña es tan mía como tuya, voy a someterme a todas las pruebas pertinentes de
paternidad o maternidad como sea y lo demostraré. Esther, por favor, vamos a quedarnos
las tres juntas, somos una familia.
- No, Noelia, tú destrozaste "nuestra familia" antes de que lo fuera realmente. No
tienes ningún derecho a reclamar ahora lo que un día rechazaste.
- Tú también has rechazado a la niña e incluso a ti misma, creo que ahora mismo tengo
más a favor que tú.
- No serás capaz... Noelia... no, ella es lo único que me queda.
- Haberlo pensado antes, dios sabe que te quiero más que a mi propia vida pero no vas
a quedarte con mi hija.
- Voy a luchar sabes.
- Lo se, yo lucharé por las dos. No voy a renunciar a ti tan fácilmente - dicho esto
se marchó.
- Yo también te quiero mi vida - susurró Esther a la puerta cerrada, se durmió.
A la mañana siguiente Irene fue a visitar a Esther, no sabía que había recuperado la
cordura y cuando fue para allá la vio sentada desayunando, se quedó con los ojos muy
abiertos mirándola:
- Hola Irene, pestañea que te van a doler los ojos.
- ¿Esther?
- La misma, he vueeeeeltoooooo - dijo imitando a Caroline, la niña de Poltergeist.
- Pero... ¿Cuándo... cómo?
- Ayer por la noche, tenía sed y pedí un vaso de agua, ¿te puedes creer que nadie me
lo trajo? Vinieron todos los médicos y enfermeras a mirarme como tú lo haces ahora.
- Lo siento.
- No pasa nada, ¿dónde está Tatiana? Tengo ganas de verla.
- Ummmmmm, esta mañana pasó Noe a por ella.
- ¡¡¿¿Qué??!!
- ¿Qué pasa? También es su hija, ¿no? El médico habló con las dos.
- Quiere quitármela Irene, no lo puedo permitir.
- ¿Qué te la quiere quitar? No puede hacer eso, bueno, técnicamente, si, si puede.
¿Qué vas a hacer?
- Recuperarme yo y recuperar a mi hija. Voy a salir adelante. ¿Puedo contar contigo?
- Por supuesto que si, amiga. Se que te fallé aquel día, no dejaré que pase de nuevo.
- Lo se, te escuchaba, no se donde he estado pero oía todo a mi alrededor, me daba
cuenta de todo. Tampoco se que me impulsó a regresar, pero aquí estoy y voy a seguir
adelante.
- No esperaba menos de ti, me tengo que ir a trabajar. Luego vengo y hablamos más
tranquilas.
- Irene, ¿podrías traer a Tatiana?
- Claro, pasaré por casa de Noe.
- Gracias...
- Para eso están las amigas...
*****
Noelia recogió a la niña en casa de Irene y se la llevó a su casa, al verla llegar
Julio casi se cae del susto:
- Noe... ¿Qué...?
- Julio, te presento a Tatiana, mi hija.
- ¿¿¿Tu qué???
- Mi hija, la hija de Esther y mía.
- Eso es prácticamente imposible... sois mujeres por el amor de dios. No me tomes el
pelo, Noe.
- Julio, Julio, Julio, eso de trabajar con papeleo te encierra en unas pocas ideas, yo
trabajo cada día en el laboratorio y te puedo decir que es posible, Esther jugó a ser
Dios con nuestros genes y aquí tienes a la pequeña Tatiana.
- Madre mía, ¡qué bombazo! ¿Y qué haces tu con ella? No pretenderás traerla aquí
contigo, ¿no?
- Por supuesto que si, es mi hija Julio.
- No, no lo es, tú no la has dado a luz.
- Pero he puesto los genes, como vosotros. Eres increíble.
- Tus padres vienen hoy a comer, ¿se lo vas a decir? ¿le vas a decir que eres bisexual
y que tienes una hija con otra mujer? Venga Noe, sabes que eso les mataría, devuelve a
la niña a su madre y déjate de tonterías.
- No Julio, es mi hija y voy a luchar por ella, solo te pido tu apoyo, pero lo
entiendo si no me lo das - justo en ese momento llamaron al timbre.
- Ahí están tus padres, a ver como te las arreglas - fue a abrir.
- Noelia, hija, ¿cómo estás? - dijo su madre besándola en la mejilla - ¿y esta niña?
Que cosa más bonita, mira que ojos tiene, Enrique, mira que bebé tan precioso.
- Si, muy bonita. Hola hija, ¿Quién es?
- Es... es mi hija... - silencio sepulcral.
- ¿Qué? Perdona hija pero no entendí bien, ¿has dicho que es tu hija?
- Si... mamá...
- ¿La habéis adoptado Julio?
- A mi no me mire, Enrique. Pregúntele a su hija.
- A ver Noelia, ¿Quién es esta niña? - dijo su madre nerviosa.
- Vereis, ¿os acordais de Esther?
- ¿Tu compañera de piso? Siempre te decíamos que no tenías edad para compartir pisos
con nadie, que te independizaras, menos mal que apareció Julio.
- Si, si, bueno, la razón es que no compartíamos solo el piso...
- No te entiendo - dijo su madre.
- Señora, que también compartían la cama - intervino Julio.
- ¡¡¿Qué?!! ¿Es eso cierto, Noelia?
- Si, papá, era mi pareja, soy bisexual. Decidimos tener un bebé, ella también trabaja
en un laboratorio de genética, mezcló nuestros genes y aquí tenéis a vuestra nieta. La
dejé por vosotros, estaba embarazada y la dejé por vosotros, ni siquiera estoy
enamorada de Julio, quiero volver con ella me cueste lo que me cueste, lo siento Julio,
te lo tenía que haber dicho antes.
- Tranquila, no te preocupes por mí, sabes que puedo tener a quien quiera - pero lo
cierto es que se moría de rabia por dentro.
- Noelia, ¡¿quieres decir que esta niña es nuestra nieta?!
- Si mamá, lo siento, tenía que haber sido sincera con vosot...
- Es una ricura, mírala Enrique... ¿puedo cogerla?
- Em... si, claro toma.
- ¿Cómo se llama?
- Tatiana.
- Oh, Enrique, como tu madre. Ha sido un detalle hija.
- No se lo puse yo, abandoné a Esther y hasta ayer no conocí a Tatiana - se notaba el
dolor reflejado en sus ojos.
- Nos tenías que haber dicho algo Noelia - dijo su padre.
- Lo se papá, pero no tuve valor, pensé que no lo entenderíais. El hecho de que yo
tuviera una relación con otra mujer quiero decir, pero ya no lo soporto más, Esther
está muy enferma, acaba de salir de un estado de shock muy fuerte y se está recuperando
de un infarto, tengo que estar a su lado, con nuestra hija - volvió a sonar el timbre y
Julio fue a abrir.
- Noelia, te buscan.
- ¿Quién es?
- Soy yo, Irene - entró en la sala - oh, hola señores. Perdón no quería molestar,
estooo, Noelia, ¿me puedo llevar a Tatiana? Voy al hospital a ver a Esther, me pidió
que se la llevara.
- Vamos contigo Irene - dijo la madre de Noelia.
- Mamá... - dijo sorprendida Noelia.
- ¿Qué? Quiero conocer a mi... como sería... no se, quiero conocer a la otra mamá de
Tatiana un poco más - Irene no cerraba la boca de asombro - Niña, cierra la boca que te
entrarán moscas.
- Lo... lo siento.
- Julio, nos vamos, ya vendré a por mis cosas. Ha sido un placer.
- Lo mismo digo - no notaron el sarcasmo en su voz.
- Vámonos en mi coche - dijo el padre de Noelia.
Llegaron al hospital, la primera en entrar fue Irene.
- Hola Esther.
- Hola, ¿no has traído a Tatiana?
- Si, está fuera.
- Pásala, venga, tengo ganas de cogerla.
- Voy - salió fuera y llamó a Noelia para que pasara a la niña y ella se quedó fuera.
- ¿Qué haces tú aquí? - preguntó sorprendida y un pelín cabreada Esther.
- Ya cálmate vale, ten - dijo pasándole a la niña.
- Holaaa, preciosa mía, oh, como has crecido, mírate enana... - lloraba - mi pequeña...
te he echado de menos.
- Nosotras a ti también... - se unió a sus lágrimas.
- Oh, Noelia, por favor ven aquí y abrázame que me va a dar algo - dijo Esther entre
hipos.
- Cariño... - se acercó a ellas y con cuidado de no aplastar a la pequeña se abrazaron
como si el alma se les fuera en ello, luego de llorar un rato, Noelia se incorporó -
¿puedo besarte?
- Te mataré si no lo haces - sonrió pero dejó de hacerlo al sentir los suaves labios
de Noelia remontar los suyos, la pequeña gruñó en ese preciso momento haciendo que sus
madres se separaran ese exquisito placer - tiene hambre.
- Sip, como nosotras - sonrió pícara.
- ¿Crees que le puedo dar el pecho? Noto la leche en ellos pero no se si es saludable,
he estado mucho tiempo... ya sabes.
- No lo se, inténtalo. Tatiana es muy lista y sabrás si le gusta o no - observó como
Esther se sacaba el pecho para enchufárselo a la niña que lo admitió gustosa,
reconociendo a su madre. - ¿lo ves?
- Si... - volvió a llorar de nuevo, tan solo de ver a su hija alimentándose de ella.
- ¿Esther?
- ¿Si?
- Tengo una sorpresa para ti.
- ¿Una sorpresa?
- Si.
- ¿Cuál es?
- Espera un momento - salió y les dijo a sus padres que entraran - Esther, ¿te
acuerdas de ellos?
- Si claro, hola señores. ¿Cómo están?
- Bien, gracias, Esther. ¿tu como estás?
- Mejor, gracias.
- Esther, han querido venir porque se lo he contado.
- ¿Qué?
- Tranquila niña, has hecho un buen trabajo con mi nieta - dijo el suegro.
- Si, Noelia nos ha contado lo de vuestra relación. No se cómo no nos lo contó antes.
- Y ha dejado a Julio - se oyó la voz de Irene por ahí.
- ¿En serio? - dijo Esther mirando a Noelia, de nuevo con lágrimas en los ojos, ésta
asintió - oh, cariño, te quiero.
- Y yo a ti - Noelia corrió hacia Esther y la besó levemente en los labios - ¿te
quedas con nosotras?
- Siempre.
El ambiente se fue dispensando, los abuelos se llevaron a la pequeña, Irene se fue a
casa y Noelia se quedó con Esther. Al cabo de unos días la recuperación de Esther fue
sorprendente, le dieron el alta y se fueron a su casa. Noelia le pidió a su madre que
se quedara un día más con la niña, quería pasar un día con Esther.
- Esther... ¿cómo estás?
- ¿Para lo que estás pensando?
- Ajá...
- Para ti siempre estoy bien. Ven aquí.
La abrazó, se separaron lentamente y se miraron a los ojos compartiendo caricias,
lentamente sus labios se unieron despacio, con un simple roce que acabó con una
auténtica lucha de titanes, acabaron extasiadas de esa cantidad de besos preliminares,
Noelia despacio se quitó la camiseta ante la atenta mirada de Esther, la tiró al sofá
y seguidamente el sostén; Esther se quedó mirándola hasta que pudo dar un paso y se
acercó a ella, primero la miró a los ojos e hizo amago de besarla en los labios, pero
en vez de eso bajó un poco más y se metió el pecho izquierdo en la boca, Noelia gimió y
agarró la cabeza de Esther guiándola hacia su boca, se besaron de nuevo mientras Noelia
le quitaba la ropa a Esther, solo se separaron para eso en toda la noche, se fueron a
la habitación y lo que ocurrió allí fue digno de los mismísimos dioses, ni siquiera la
ambrosia se comparaba al placer y al amor que sus corazones y sus cuerpos sintieron,
exhaustas, durmieron, mañana sería otro día.
Pasaron los últimos días de baja maternal tranquilas y descansando, disfrutando la una
de la otra y de la pequeña, quedaban con Irene y Rico para pasear o salir a tomar algo,
todo era felicidad y amor. Lunes por la mañana, la vuelta a trabajar de Esther, de
enfrentarse a Julio, aunque Noelia le había dicho que se lo tomó muy bien, ella no
estaba tan convencida. Al llegar al edificio, pasó por el despacho de Julio.
- Hola buenos días, Julio.
- Hombreeee, Esther, ¿Cómo estás? - se quedó mirando al pedazo de mujer que acababa de
entrar, cuando estaba embarazada no había apreciado bien a Esther, tenía un señor
cuerpazo con razón Noelia lo dejó por ella, se levantó y le dio dos besos.
- Bien, gracias Julio, solo he venido a decirte que me reincorporo al trabajo.
- Vale, bien, si quieres luego pásate por aquí y vamos a tomar algo.
- Uff, gracias pero no creo, tengo trabajo, además un montón, supongo que me quedaré
hasta tarde.
- Como quieras, pues adiós Esther.
- Adiós, Julio - salió y cerró la puerta soltando un suspiro de alivio.
- Ah, si pequeña zorra, disfruta mientras puedas, igual te hago una visita antes de
irme - sonrió con malicia y se giró para seguir trabajando.
Esther se ponía al día, estaba muy concentrada en su trabajo; miró el reloj y vio que
era muy tarde "Mierda... tengo que llamar a Noelia" pensó, cogió su móvil y marcó el
número:
- ¿Noelia?
- "Hola cielo, es muy tarde, ¿no?"
- Si, por eso te llamaba, voy a quedarme una hora más, ¿vale?
- "Vale, aquí te espero."
- ¿Quieres que lleve algo?
- "A ti."
- Oh, bueno, eso seguro. Te quiero, dale un beso a la niña.
- "Yo también, ella te manda otro pero está dormida así que..."
- Adiós, mi vida... - sonrió.
- "Hasta luego."
Colgó aún sonriendo y siguió con su trabajo, pasó casi la hora y ya empezaba a recoger,
no se percató de que Julio estaba en la puerta observándola, hasta que se dió la vuelta
y lo vio:
- Julio, me has asustado. Pensé que no quedaba nadie.
- Si, he vuelto, me había dejado algo en la oficina. ¿Ya te vas?
- Sí, Noelia y el bebé me están esperando... - un silencio incómodo cayó entre ellos -
bueno, me voy.
- Espera... quería comentarte una cosa antes de irte...
- Sí, claro, dime.
- Pues sigo sin entender ¿por qué cojones Noelia se fue con una zorra como tú?
- Ella me dijo que lo entendiste pero yo sabía que no...
- No, dime, en serio, me interesa...
- Déjalo Julio, acéptalo.
- Y una mierda, maldita hija de puta - sacó una pistola del bolsillo de atrás.
- ¿Qué... qué estás haciendo Julio? No seas idiota - intentó hacerse la valiente pero
por dentro temblaba entera. - Guarda eso.
- Jajajaja, no, perdona, Noelia volverá conmigo.
- Ahí te equivocas - dijo Noelia desde atrás.
- Vaya, reunión familiar.
- Julio, he llamado a la policía y no tardarán en venir.
- Ya bueno, ponte al lado de tu "novia".
- ¿Qué haces aquí, Noe? - le dijo asustada hasta la médula Esther.
- He venido a buscarte, Tatiana está con mi madre.
- Basta de charlas familiares, zorras.
- Vamos Julio, sabes que no vas a disparar - dijo Noelia.
- ¿Y tú que coño sabes? No me conoces, no sabes de lo que soy capaz, así que será
mejor que te calles. Te voy a hacer sufrir Noelia, vas a desear haberte quedado conmigo...
Ante este monólogo Esther aprovechó para abalanzarse sobre él y quitarle la pistola,
pero Julio vio el movimiento y antes de que pudiera alcanzarlo disparó...
Esther sintió un dolor quemante en el estómago, intentó levantarse pero no podía, se
notaba el estómago roto, hecho trizas; llamó a Noelia desesperada pero solo llegó a
notar unos labios en los suyos, oyó un te quiero y luego todo desapareció.
*****
Habían pasado ya 3 años desde que Esther muriera, Tatiana crecía sana y feliz. Julio
fue encarcelado y acusado de asesinato en 1er grado, lo condenaron a cadena perpetua.
Noelia se sumergió en un abismo bastante hondo pero Irene la sacó con muchísimo
esfuerzo, no dejaría que pasara lo mismo que le pasó con Esther. Noelia cada año,
visitaba el lugar donde esparcieron las cenizas de Esther, siempre le escribía lo mismo
en un papel, luego lo quemaba y tiraba las cenizas como hizo con Esther, 3 años atrás.
"Si te vas, no me dejes nunca más
Te veo volar entre murmullos
Tus manos de agua, por tu cuerpo fluyen ya
Y la noche llegará con sus augurios
Nunca pensé que pudiera perderte
Ángel ahora soledad
Nunca pensé, que pudieras dejarme
Y te escapas, te arrastras
No te puedo alcanzar
Y no estás, y el otoño llegará, la lluvia escampará
Y sin ti, es como dejar de sentir
Si no estás, me siento tan sola
¿Por qué te has marchado así?
¿Por qué me has dejado aquí?
Si no estás, mi alma se encoge
Al pensar que muriendo sin ti
Tengo que empezar a vivir
Si no estás...
Se fue sin más, la vida cruje en su elixir
Se empapa el dolor, de tus cenizas
No volverán, aquellos días atrás
Donde tu alma y mi ser estaban unidas
Nunca pensé que pudieras marcharte
Vuelve, ángel guardián
Nunca pensé, no escucharte ni hablarte
Y me rompo y me caigo, y no puedo avanzar
Y no estás, y los años pasarán, las nieves volverán...
Y sin ti, es como dejar de vivir"
FIN