Disclairmes: Supongo k ya sabéis que no soy dueña de Xena y los personajes de la Warrior Princess sin embargo la historia es mía, solo tomé prestadas las personalidades y el físico, sin ánimo de lucro ¿de acuerdo?, esto solo tiene un fin, el entretenimiento y que la Princesa Guerrera y su inseparable compañera bardo sigan viviendo en cada un@ de nosotros.
DEDICATORIA: muy en especial a esa chilenita que me trae de cabeza, corazón esto es para ti, espero que te guste y ya no seas tan enojona, sabes que todo lo que hago lo hago por ti.


JUEGOS EXTREMOS

Hanael

¿Cómo?, ¿cómo pasó esto?, no lo se, de verdad, para cuando me di cuenta ya había pasado. Entre tantas cosas que en ese momento pasaban por mi mente, tantos problemas, tantos sentimientos me vi incapaz de hacer algo para evitarlo. Justo como el día del accidente, justo como el día en que mis padres murieron. De la misma manera me empeciné en ser solo un observador, me dediqué con empeño a perder al amor de mi vida. Me dediqué por primera vez con todas mis fuerzas a ser el ser mas infeliz de la tierra. Tan simple como decir que me había esforzado para por fin morir en vida.

Era hermosa, es hermosa, jamás pensé verla tan hermosa, tan elegante, quien diría. Que día mas triste para mi y quizás el mas feliz para ella, que ganas de emborracharme y salir corriendo de aquí, de caer sin conciencia en algún lugar desconocido, donde nadie me conozca. Aun no entiendo cuando comenzó todo esto, tanto dolor, y tanta agonía, ¿cuándo comencé a quererle como le quiero?, ¿cuándo?.

Quizás, muy probablemente comenzó el día en que le conocí, en la excursión al volcán, si, pues esa fue la primera vez que le vi. Llevaba una blusa fresca, de tono claro, café claro, también sus pantalones cortos, como toda una experta en esto de deportes extremos contaba igualmente con sus botas especiales para el campo, con los terrenos pedrosos o terrosos, para pasar con tranquilidad los pequeños ríos y las extensiones de pasto, igualmente buenas para caminar sobre las delgadas capas de hielo, de nieve que caracterizan a este volcán en particular, increíble que aun recuerde lo que llevaba, si bueno después de verla frente a mi un par de horas no se oiría tan increíble, a pesar de que solo pudiera mirarle la espalda.

Nuestra primera parada fue en las faldas del Popocatepetl donde cada quien revisó su equipo, que estuviera completo y en buenas condiciones, que tuviéramos suficiente agua, incluso algunos se tomaron el pulso y calentaron un poco, si bien nos faltaba un buen tramo de caminata llegando a nuestro destino la bajada en rapel apremiaría el cansancio que habríamos acumulado en el trayecto de subida.

Yo me había instalado durante la parada a unos metros de ella, sin querer le miré mas tiempo de la cuenta, por lo que seguramente sintió mi mirada pesada sobre ella. Ella se cambiaba de ropas poniéndose un pans no muy caliente y que guardaría muy bien el calor cuando llegáramos mas arriba. Me sonrió y yo demostrando sin lugar a dudas mi desinterés me giré para mirar a otro lado con indignación, creo que se sintió mal por eso.

Finalmente unas horas después llegamos al punto acordado en el que bajaríamos en rapel, el viento frío azotó mi rostro con furia al igual que a los demás integrantes del grupo, la bajada estaba muy empinada, nada que yo no hubiese visto antes, pero yo tenía ya la experiencia de algunos deportes extremos y había hecho rapel en algunos lugares como ese, por esa razón yo estaba relajada, mirando el descenso calculando o intentando calcular la mejor forma de bajar y el mejor lugar para hacerlo.

Todos comenzaron a prepararse, mas de una vez de reojo le miré, varias veces se levantó de su lugar para mirar el descenso, estaba nerviosa y la mayoría lo habían notado, incluso el tío ese que mantenía su cabello erizado con los gogles quien en un encuentro "coincidente" miró con ella la empinada bajada.

-Se ve espeluznante ¿verdad?

Ella solo lo miró y movió la cabeza afirmando las palabras de aquel chico.

Ya la mayoría terminaban de revisar su equipo, de que estuviera bien colocado y por enésima vez que estuviera en condiciones, ya que con aquel frío viento seguro las cuerdas se pondrían resbalosas, todos estaban muy concentrados puesto que cualquier mínima falla podría llevarlos a una muerte segura, también hablaban con otros miembros del equipo cosa tan importante como el equipo mismo ya que alguno de ellos podría ayudarles en cualquier problema que se tuviera, aquí, no puede haber errores, malos cálculos o reacciones lentas, como dije, aquí cualquier cosa puede pasar incluso un cambio drástico de clima afectaría el descenso jugando con nuestras vidas, cierto, por algo se llaman deportes extremos.

Con un par de novatos sudando la gota gorda comenzamos a bajar, primero algunos de los que mas experiencia tenían, incluídos yo y el moreno de los pelos parados, después los novatos, incluída ella y para finalizar otros experimentados.

Que agradable era sentir la fuerza de la naturaleza a ese grado, siempre me habían atraído los deportes de ese tipo, siempre poniendo la vida en juego, sobre todo después de la muerte de mis padres, quizás por que yo misma me ocultaba el hecho de que quería morir, de que prefería haber muerto con ellos en aquel día. Pero ahora ya no importaba, ahora solo jugaba con la vida que tenia y nada mas, sin complicaciones y punto.

Sentí en viento arreciar al grado de columpiarme y a varios mas, ella gritó, le miré, ella temblaba y el viento jugaba con ella, su cuerda había quedado peligrosamente rozando una salida de una roca que para colmo rasgaba en cada columpio la cuerda. Temí que llegase a romperse antes de conseguir un lugar donde poder ayudarle mas gracias al cielo no fue así. El barranco contaba con una saliente lo suficientemente ancha como para hacer una parada y así lo hice indicándole a los demás que continuaran. Uno de los novatos que pasaban a mi lado me preguntó si pasaba algo malo, negué y le indiqué que bajara ya. Ella bajo, y cayó justo en mis brazos, respire de su cabello, de su rubio cabello y la ayude a ponerse de pie. Me senté dejando colgando mis pies con una vista hermosa y panorámica, podía ver el bosque, ya no faltaban mas que unos metros. Calé mi cuerda para ver si aguantaría a dos personas, no era posible y le dirigí una mirada. ¿Qué haríamos ahora?.

Y así, el último chico puso sus pies en tierra, varios agradecieron al cielo y a dioses el que lograran la bajada completos, cosa que me causó gracia, yo no agradecí a nadie, no tenía por qué, no creía en dioses ni fuerzas supremas o mágicas, solo creía en mi. El chico pelosdepuas estaba con ella inventándose una preocupación que mas que real parecía exageración. Di media vuelta y comencé a quitarme el equipo como los demás.

Marcus, mi amigo miedoso que se había quedado en el auto llegó a nuestro encuentro y reunió a todo el equipo para sacar algunas fotos, es un maniático con una cámara en sus manos. Por lo que vi no le importó a nadie y todos se unieron para poder salir en la foto. Cuando subía al auto bromeando con Marcus alguien jaló de mi chaqueta, era ella, la chica del pelo rubio quien apenada me daba las gracias.

-No ha sido nada, le pasa a cualquiera.

Siguió agradeciéndome el hecho de haberle cambiado mi cuerda, pues seguro con los nervios que traía provocaría a la cuerda a romperse por completo. Subí al jeep con Marcus y un par de amigos y partimos de regreso a casa. Pensé que con aquella experiencia esa niña jamás volvería a intentar algún deporte extremo.

-Linda la niña ¿he?

-¿De qué rayos hablas gallina?

-Pues que va a ser, que seguramente ya usaste tus encantos para con ella.

-Estas loco, ni siquiera se su nombre.

Miré por el retrovisor del auto, aquella figura a esa distancia me pareció frágil, no se la razón, algo tendrían que ver las ganas de vivir que emanaban de todo su ser. No se si en ese momento me dio envidia o simplemente lástima.

En ese momento tubo que ser que mis problemas comenzaran, de ese momento en adelante los dolores de cabeza comenzaron, los nervios y las tremendas ganas de perderme en la nada llegaron a mi para plantarse y no salir en largo tiempo.

La vi sonriéndose con el tipo pelosparados y como si una gran bomba cayera sobre mi entendí ese sentimiento de extrema soledad y tristeza que desde la muerte de mis padres había albergado mi corazón. Yo no era feliz, no podía serlo y sin embargo la vida me había puesto en frente la felicidad total, una felicidad completa.

-Hola Alison.

-¿Cómo es que sabes mi nombre?

-Marcus me lo ha dicho.

-¿De qué conoces a Marcus?

-Pues fue él quién me invitó al rapel la vez pasada, somos amigos.

-Eso es... algo que no me había dicho.

Esa fue la primera vez que tuvimos una conversación mas o menos larga por que después de eso Dante el odioso pelosparados me llamó para hacer una apuesta, una de la que debería avergonzarme pero no lo hago, hasta cierto grado la agradezco.

Aquella vez habíamos decidido tener una ronda de tres meses, para poder romper un record en deportes extremos, rapel, ciclismo de montaña, caminatas, paracaidismo entre otros, todos de un jalón en tres meses tendríamos que hacer la mayoría si no es que todos, viajar de un estado a otro, el sudor y el cansancio. Razón por la cual los únicos en animarse fueron alrededor de 15 personas, entre las cuales solo 11 jugaríamos, los demás solo serian apoyo nuestro.

-¿Qué quieres decir con apuesta?

-¿Has visto a la rubita esa?

-Si, así es.

-Conociéndote como te conozco, no rechazarías una apuesta.

-Nunca rechazo una buena oferta.

Yo había conocido a Dante hacia algunos años atrás, cuando el era un novato y yo a pesar de mi corta edad me atrevía a pasar retos como escalar alguna montaña o incluso aventarme en paracaídas, a mi, la muerte no me causa el mismo efecto que a los demás.

-Un millón de dólares al que la enamore primero.

-No esta mal.

-¿Entonces, aceptas?

-Ya vas.

Para entonces no entendía que jugar con el corazón de otras personas resultaba mas extremo que la misma sensación de caer al vacío desde el gran cañón. Que forma de enseñarme ha tenido la vida. Y todo para que le perdiera de esta manera. Insisto que ganas de emborracharme y salir corriendo a perderme en mi locura.

¿Por qué?, no entiendo la razón por la que su sonrisa me parezca falsa, la he mirado tanto sonreír que me cuesta creer que esta sea una sonrisa, que sea la misma sonrisa que me mostró el día en que finalmente comenzamos a tratarnos como amigas.

Hacía mucho calor en aquel lugar, sentía asfixia, tal vez eran los nervios. Después de todo no siempre se ofrecen patrocinadores de una marca tan reconocida como aquella. También es cierto que lo de llevar ropa formal no sea lo mío, y si ahora lo hago es solo por ella. Volviendo al tema de verdad me la estaba pasando mal, caminando de un lado a otro mirando la hora en el reloj que traía en mi muñeca. Mire por enésima vez a la señorita tras el escritorio quien sin despegar los dedos del teclado me miró y encogió los hombros.

Dante salió de la oficina en la que yo entraría ahora. No me dio muy buena espina pero igual le ignoré. La oferta del señor Armandi terminó con nuestros planes de los tres meses para una mejor propuesta, el triatlón de Estados Unidos. Claro esta que no podíamos rechazar tal oferta, su empresa pagaría todos los gastos con la única condición de que el equipo se conformara por Dante, yo y... su hija. Una chica que para el caso yo no conocía o eso fue lo que creí, ya que justo en ese momento tres golpes ligeros en la puerta y el permiso de pasar del señor una chica rubia, de estatura media y unos hermosos ojos verdes hizo presencia en la oficina.

-¿Tu?

-¿Se conocen?

-Papá, no recuerdas que Marcus me invitó a rapel para conocerla precisamente.

-Oh, si, bien, me ahorraré presentaciones.

El señor tomó asiento tras su escritorio y nos invitó a sentarnos en el sofá de piel que tenía pegado a la pared, a un costado del gran vitral que daba vista a la ciudad.

-Supongo que sabes de que va, la competencia comienza en unos meses por lo tanto el entrenamiento debe ser riguroso, no me gustan los segundos lugares, siempre exijo el máximo, y estoy dispuesto a poner lo necesario.

-No se preocupe señor, pero, se da cuenta del riesgo que corre su hija.

Miré a la rubia tenía el cabello largo, casi tan largo como el mío. Cuanto ha cambiado. El señor se puso de pie dándonos la espalda, nos miró de reojo poniéndome aun mas nerviosa de lo que estaba, si eso es posible, e incluso creo que empecé a temblar. Cuando el señor Armandi nos miró de frente comencé a sudar, nunca además de mi padre había tenido una persona tan autoritaria en mi vida, siempre había hecho lo que se me pegaba en gana, ahora tendría que cumplir órdenes y eso me ponía de nervios por que no me creía capaz de poder seguir una orden al pie de la letra. Ahora que lo pienso, ella estuvo tomándome de la mano justo en ese momento para calmarme un poco. Entonces, ¿Por qué lo hace?, ¿por qué mata hasta mi última esperanza?.

Con una simple caricia los nervios desaparecieron, me sentí relajada y los términos con el patrocinador fueron perfectos. Ella salió de la oficina conmigo y me invito un café en la cafetería del edificio. Acepté pensando en que sería rápido pues tenía que llegar a casa para llamar a Marcus y contarle todo, además de darle una recogidita a mi casa que tenía un mes fuera y no es que estuviera muy sucia pero una manita de gato no le haría mal. Mas con ella una vez de tantas otras después me equivoqué, el pequeño momento se convirtió en horas hasta que la tarde se apoderó del cielo. Por alguna razón que hasta ahora me doy el lujo de conocer me agrado su compañía, nunca me sentía cómoda cerca de la gente, por esa razón fui siempre rebelde esperando que la gente no se me acercara y al contrario repeler a todo ser humano que quisiera entablar alguna relación conmigo. Con ella nunca me negué, nunca me dió igual como con los demás, siempre me importó y hasta ahora, hasta ahora me doy el lujo de saberlo.

Después de eso, todos los días nos reuníamos el equipo, es decir, preparadores físicos, Dante, Amara, la hija del señor Armandi, yo y expertos en el equipo y todas las presencias requeridas para una buena preparación. El viernes, el último día de la semana en que practicamos se decidió que saliéramos temprano, varios frustrados por el hecho de que Amara siguiera temiéndole a las alturas después de casi un mes de practica. Yo fui a las duchas, me bañaría hasta llegar a casa pero quería quitarme la ropa sudada, pues toda se me pegaba al cuerpo. Al salir escuché ruidos en la pared de práctica para escalar, y allí estaba, temblando a media pared. Me dio gracia y me acerqué sin hacer ruido, ella intentó subir un poco mas pero no pudo sostenerse mas y cayó sujetada por la cuerda.

-¿A qué le temes?

Pregunté asustándola, cruzando los brazos en el pecho y recargándome en la pared.

-No pensé... no pensé que aun quedara alguien.

-Si bueno, yo aun no me he ido.

-Ya veo que no.

-¿Quieres que te ayude?

-Terminarás frustrada como los demás.

-Puede ser, solo contéstame una cosa.

-El ¿qué?

-¿A qué le temes tanto?, ¿a caer?

-En realidad al vacío.

-¿Vacío?, no te entiendo.

-Siempre me da por cerrar los ojos y cuando hago esto siento que puedo caer al vacío, que podría seguir cayendo y nunca tocar el suelo.

Para cuando terminamos de hablar y contarle un par de secretos técnicos subimos la pared unas cinco veces, satisfechas decidimos retirarnos a casa. Era ya muy tarde, el tiempo de nuevo se nos había ido volando. Su padre le había llevado pero no podría recogerla, saldría de viaje esa misma tarde. Salimos del edificio y camino en busca de un taxi. Yo no me moví de la puerta, solo la miré andar rogando que no pasara ninguno, rogando... que se quedara a mi lado.

Al esperar media hora sin que un solo transporte de esos cruzara por esa calle me acerqué a ella. El aire frío recorrió su cuerpo, lo noté al verla abrazarse a si misma y frotar sus brazos un par de veces. Le coloqué mi chaqueta sobre los hombros y miré hacia otro lado.

-Gracias.

-No hay de que darlas, hoy has mejorado mucho y no quisiera tener que entrenar a alguien mas.

-¿Entonces te caigo bien?

-Yo no dije eso, sería aburridísimo tener que explicar de nuevo lo básico.

-Ya... entiendo.

Una hora mas paso y sin rastro de algún transporte. Después de pensarlo muchas veces decidí invitarle a mi casa. Que tonta de mi, primero diciéndole esa sarta de mentiras y luego queriéndola meter en mi casa, pero que voy a hacer, así era yo, y así lo sigo siendo.

Saqué la motocicleta del garaje del edificio, le ofrecí un casco y la invite a subir. Ella lo hizo. Arranqué dejando en aquel lugar una parte de mi frialdad pues el calor que emanaba su cuerpo comenzaba a abrazarme, comenzaba a llenarme.

Llegamos a mi casa, un departamento para nada modesto, con lo que ganaba me daba los lujos que se me antojaban. Le serví una taza de café esperando que le gustara, y suponiendo que con aquel frío le caería bien. Estaba en lo cierto, la vi sonreír después de aquel trago que le dio al café.

-Es hermoso.

-¿El qué?

-Que va a ser, tu departamento, ¿siempre esta tan ordenado y limpio?

-Si.

-Yo no puedo mantener ni mi pieza tan ordenada.

Estaba algo cansada, le indiqué el lugar donde estaba el teléfono para que avisase que se quedaría conmigo y así, lo hizo. Nos sentamos a ver una película por el televisor, una que muy rápido me aburrió, preferí tomar una de las revistas que recién había comprado Marcus y me había prestado. Algo cayó de la última que tome y ella la recogió, me dio igual hasta el momento en que comenzó a hojearla, bastantes arco iris aparecían en varias de las hojas. Hasta entonces me di cuenta, ya era tarde, había llegado a la sección de encuentros de la revista. Encontrando en ella mi foto con el mencionado antes.

-¿Esta no es una revista gay?

Trate de sonar lo mas trivial posible al contestarle, después de todo no sabía como reaccionaría poniéndome nerviosa.

-Eso parece.

-Te vez muy bien aquí.

-¿Me qué?

-Es verdad mira.

Me mostró la revista, y poniéndome colorada miré hacia otro lado, específicamente al televisor donde justamente pasaba el anuncio de una película les con bastantes detalles, cosa que incluso para ella no pasó por desapercibida.

-Ya, ha sido Marcus el culpable, el ha mandado mi foto y mis datos.

-¿Eres lesbiana?

-Pues... prácticamente.

-Oh, bueno creo que será mejor...

Y allí estaba, la reacción que tanto temí, la reacción que tanto odiaba en rostro de cualquiera y tanto temí en su propio rostro.

-Cálmate si, puedes dormir sola en mi habitación, yo puedo dormir en el sofá.

-Pero, no creo que sea muy cómodo para dormir.

-No te preocupes, no te haré nada y en todo caso siempre puedes poner seguro.

Después de eso no hablamos mas. Que imbécil fui al dejar aquello tan descuidado, pero quizás no fue mi estupidez esa, pues nunca había llevado a nadie a mi casa que no fuera Marcus o Mamá.

En la mañana, temprano salí a correr como todos los días, me senté un momento en la banca del parque a tomar aire y pensar en que haría ella en mi casa, y preguntándome si aun seguiría durmiendo. Respiré hondo intentando entender por qué me sentía así, demasiado extraña, me sentía... completa a su lado. Pero muy probablemente ella no quisiera saber nada mas de mi.

Es gracioso ahora pensar que todo aquello a ella no le importo, que en realidad a ella no le importe yo. Pero eso es solo lo que yo me trato de creer, bien se que hubo un momento en que me correspondió, aun hoy siente algo por mi, pero igual que yo prefiere callar, prefiere creer en el odio mas que en el perdón, cualquiera comete errores, en este mundo nadie es perfecto, mucho menos yo.

Los entrenamientos siguientes fueron muy distintos, ella se alejó de mi y yo no hice nada para acercarme a ella, ¿miedo? tal vez, para ser sinceros siempre fui una cobarde contrario a lo que todos pensaban, mis grandes proezas y hazañas, todos aquellos retos en los que pude perder la vida y que el mundo me clasificara con ellos como valiente, como una persona que no le temía a nada. Que equivocados estaban, por que incluso todo eso era muestra de mi cobardía. Con eso solo mostraba mi miedo a la vida. Yo solo esperaba que algo saliese mal y finalmente morir.

Falte a los últimos entrenamientos, no me sentía muy bien, sobre todo después del comentario de Alex.

-¿Qué pasa contigo?, no has rendido nada desde hace unas semanas?, no dejas de mirar a la hija del patrocinador y sabes que si no te aplicas podríamos perder esa fuente de ingresos.

-Ya, lo se.

-Mejor que sea cierto, por que sabes que el amor en realidad no existe, es una tontería, una manera mas que tiene el ser humano para describir una necesidad humana. Alison, ¿tus padres te amaban?

Sus palabras aun resuenan en mi mente, yo tan solo tenia 6 años cuando mis padres me dejaron, me abandonaron y si ese es el amor de padres que me podría esperar de un amor de pareja. Alex tenía razón, amor solo es una palabra bonita para describir una necesidad física.

Pasé una semana mas tirada en la cama, sin levantarme para nada, excepto para ir al baño. Mis padres, que decepcionada estaba de la vida, incluso llegue a pensar en el suicidio, mi cuerpo no respondió en ese momento, creo yo por falta de alimento, no me importo y sonreí irónicamente. Nada me importaba en ese momento. Solo me dediqué a observar ese azul tan puro, tan impecable en el techo de mi habitación, ¿creía a caso que cambiaria mi vida?, después de todo lo que había pasado ya, que estúpido suena ahora, ahora...

Finalmente decidí aparecerme en el centro de entrenamiento, mas fuerte psicológicamente, dispuesta a no pensar mas en nada, ni en nadie, Alex me recibió con regaños, como si fuera una niña, no me importó y tan pronto como comenzamos con el entrenamiento le demostré que no había perdido forma, tal vez estaba un poco mas débil pero no tanto como para no rendir al máximo.

-Este es el trabajo de tu vida, me alegro que no lo tires al vacío por un estúpido sentimiento, además tienes aun bastantes cuentas que pagar.

-No tienes que repetírmelo. Yo no se caer al vacío.

Jajajaja, ¿oyeron lo que le contesté a Alex?, yo no se caer al vacío, y era verdad, no sabía pero ya aprendí, porque ahora eso es mi vida, con ella allí esperando a aquel... creo que comienzo a beber de mas y no se siquiera lo que digo.

El día de la competencia llegó. Antes de comenzar hablé con el señor Armandi explicándole mis nuevas condiciones. Jugaría, claro que lo haría, con una condición, el debía pagar las últimas deudas de mis padres, si yo y el equipo quedábamos en primer lugar con amplia ventaja sobre los demás, además de que yo dejaría ese equipo tan pronto terminara la competencia.

-No entiendo, eres la mejor según se en estos eventos, ¿por qué dejar el equipo?

-Sencillo, detesto a los integrantes, y si me siento como para otra competencia tengo la seguridad de que cualquier equipo me aceptaría.

Esas fueron las últimas palabras que crucé con el patrocinador mas rico con el que contábamos.

En los preparativos del equipo Marcus mandó llamar a Amara, no le di importancia. Solo revisé el equipo que para colmo no revisé bien. Y de eso me daría cuenta ya tarde, como siempre tarde.

-Alison ¿puedo hablar contigo?

-Ahora estoy ocupada, tengo que ganar esto con amplia ventaja y si no te importa, tengo cosas que hacer.

La rechacé, unas horas antes de todo, la rechacé, comenzamos con la caminata, ya no intentó hablar conmigo, solo se concentró, yo no, yo solo pensé en ella y en que finalmente me libraría de ella. Llegamos a la zona de escalinata, una de las mas difíciles, incluso para mi. Mas aun por los recuerdos que ese lugar me recordaron. Sacudí mi cabeza dispuesta a olvidarlo, el equipo de Brasil nos pisaba los talones. Dante se detuvo para ayudar a Amara, yo continué. En la cima comencé a jalarlos ayudando a su ascenso, eso nos dio una pequeña ventaja sobre equipos como Brasil y Chile que nos seguían de cerca. Mis manos me ardieron, había jalado sus cuerdas sin guantes y la cuerda me había quemado las manos. Tan cerca tuve un río las enjuague, ella no me perdió de vista ni un minuto. ¿Cómo lo se?, yo tampoco le perdí de vista.

Terminamos el primer día colocando las casas de campaña, ellos una junto a la otra, yo separada de cualquiera de ellos. Entrada la noche comenzó a llover, y con la lluvia relámpagos que resonaban en un eco que se perdía en la profundidad del bosque. Salí de mi casa de acampar refrescándome un poco aquella lluvia tan pesada, sin querer, comencé a llorar como no lloraba hacia años, me había prometido no llorar nunca mas, sin embargo rompí mi promesa.

La mañana siguiente muy temprano comenzamos el siguiente recorrido, tendríamos que llegar al punto en el que nos esperaban las bicicletas. El ciclismo de montaña no era mi fuerte, mucho menos aun cuando una gripe invadía mi sistema, la temperatura de mi cuerpo comenzó a aumentar a medio camino. Cerca de la segunda meta caí de la bicicleta perdiendo el conocimiento.

-Será imbecil, ¿cómo se le ocurre quedarse fuera en una noche con lluvia como esa?

-¿Se quedó fuera?, ¿cómo lo sabes?

-No le has mirado la ropa esta mañana, estaba empapada.

Aquella discusión me obligó a abrir los ojos, me incorporé encontrándome con Dante y Amara. Uno abrazado al otro. Ni siquiera en esas condiciones la muerte llegó a tenerme lástima.

-¿En qué lugar estamos?

-Solo tres detrás del líder

-Demonios, dónde esta mi equipo, vamonos de aquí.

Les apresuré sabiendo que era mi culpa que estuviéramos de cuarto. Terminamos la fase de las bicicletas y llegamos a la zona de los cayacs, una zona relativamente fácil, allí alcanzamos al tercer lugar y lo pasamos quedando muy cerca del segundo. Al cual incluso pasamos.

-Aun no te encuentras bien.

-Eso no debería importarte.

-Tienes razón... no debería.

-Escucha, si no te esfuerzas no lograras deshacerte de mi.

-¿De qué hablas?

Terminamos la siguiente fase aun en segundo. El último reto era, el Cañón del Diablo, conocido así por varias de las muertes de escaladores. Era enorme y eso significaba mucho esfuerzo, concentración, fuerza física y mental, incluso fe, una fe que yo solo me tenia a mi misma.

-Disculpe señorita, le falta algo.

-Estimado señor, me faltan tantas cosas de las cuales usted puede complacerme con una.

-En que le puedo servir.

-Bastante falta que me hace una buena copa.

-¿Vino será?

-Preferiría tequila, tráigame una botella de tequila.

-En seguida.

Realmente aun me pregunto ¿qué hago aquí?, este no es mi lugar, ¿por qué demonios me tubo que invitar?, no puedo creer que haya venido, solo quería verla un segundo mas, un minuto mas, una eternidad mas.

-Dime, ¿de qué estas hablando Alison?

-Solo date prisa.

Comenzamos la escalinata, y he de agregar que para entonces yo solo pensaba ya en terminar aquella faceta del juego, era el último esfuerzo y entonces podía escapar, porque eso quería escapar, escapar de tantos sentimientos y de tantas cargas que quizás debí dejar al tiempo y que sin embargo haciéndome responsable las cargue sobre mis hombros.

La cuerda se rompió apenas comenzamos la subida, les indique que continuasen y así lo hicieron, llené mis manos de talco y las sacudí un poco, las llagas que aun no se curaban del todo me ardieron, era peligroso ya subir con cuerdas y no estuve segura de si lograría escalarlo sin ella. Pensándolo un poco mas, la idea no me pareció tan descabellada, de cualquier forma si caía igual lograría záfarme de todo.

Comencé mi frenética subida, iba ya algo retrasada, no pude evitar un par de veces mirar hacia ellos. Amara también miraba hacia abajo, y ese sentimiento que tanto detestaba por un momento se volvió cálido, introduje mi pierna en una ranura y con ella me impulse para subir un metro mas, tomé una roca saliente para apoyar mi cuerpo y de esa manera seguí trepando. Tan pronto llegué a la zona mas peligrosa del cañón se me terminó el pase de subida, no hallaba una manera de seguir subiendo excepto lanzarme unos metros a la derecha. Un poco de miedo me invadió de golpe, y la adrenalina que se resistía brotó libre dentro de mi cuerpo, dándome el valor y la fuerza suficiente para por lo menos intentarlo. Llené de nueva cuenta mis manos de talco y ya sin pensarlo me lancé al lugar, un chillido me distrajo, Amara veía la escena con una mano cubriéndose la boca y con un par de lágrimas en los ojos. Aquella distracción me costó perder el equilibrio sin poder alcanzar la saliente con ambas manos. Mi mano derecha se aferró a lo que sea que me había sujetado, solo había caído ligeros centímetros del lugar en el que quería caer. Suspiré temblando de la emoción. Me sentí genial al notar aquella preocupación en sus ojos, acaso eso significaba que yo de verdad le importaba, eso quise pensar.

Moretones y raspadas, incluso una algo profunda en mi costado fue lo que saque de mi osada escalinata. Pero a final de cuentas había logrado subir aquel risco hasta la cima sin usar una cuerda de apoyo. Satisfecha sonreí al mirar el trabajo que le venía costando al otro equipo subir. Me acerqué al lugar en que nos esperaban ya para confirmar el equipo ganador y revisar las pocas heridas que traíamos.

¿Cómo podría olvidar su rostro preocupado?, si apenas llegué arriba me abrazó con tal fuerza que pareciera que yo me iría. Tal vez tenía razón, era la última vez que me exponía así, 5 años continuos tratando de perder la vida en algún accidente y no lograr nada, alguien me quería viva ¿y para qué?, eso mismo me pregunto aun ahora. Incluso hoy mas que nunca, ¿quién querría verme en tales condiciones, sin siquiera ya poder subir un fregado cerro?, pero bien, ya no me importa, solo me falta un lugar mas por visitar, un lugar mas.

Recuerdo estar cómodamente mientras en una ambulancia revisaban mis manos, mi costado y las raspadas que mi magullado cuerpo tenían. Ella se acercó, comentó algo con la enfermera que me atendía y ésta se retiró.

-¿Qué diablos pensabas que hacías?, pudiste morir.

-Como te dije, ¡¡¡¡¡ESO ES ALGO QUE A TI NO TE IMPORTA!!!!!

Lo que recibí por mi mala educación, fue tremenda bofetada que me obligó a girar la cara. Iba a espetarle a gritos y majaderías insultos y groserías que primero me llegaran a la mente, a cambio de eso, un nudo en la garganta evitó mis maldiciones. Estaba llorando, las lágrimas que salían de sus verdes ojos, me causaban esta sensación de que había hecho algo mal, por primera vez en mi vida sentía que había hecho algo malo.

-Yo...

Bajé la mirada, no entendía mi comportamiento, si bien no era muy amable con las personas, tampoco era tan agresiva como lo era con ella, esa noche mientras volvíamos en el avión lo pensé, a veces era muy dulce y otras muy agresiva. ¿Qué pasaba conmigo?, ¿qué demonios era lo que estaba pasando conmigo?

La respuesta que siempre negué llegó entonces, Dian, se sentó con Dante para platicar asuntos que solo a ellos podían importarles, ella se tubo que sentar conmigo, era el único lugar vacío y así lo hizo. En el trayecto es algo lógico que uno se quede dormido, ella se estaba durmiendo pero siempre ladeando su cabeza a mi lado, siempre intentando no quedarse dormida. Frote mi mejilla al recordar tremenda bofetada.

-¿Te ha dolido mucho?

Preguntó casi susurrando, finalmente el sueño le vencía.

-Un poco.

-Lo siento no fue mi intención.

-Pues vaya que pareció otra cosa.

-De verdad... lo siento... es solo que... me preocupé... mucho por... ti... porque... siento... algo... espe...

Y sin terminar aquello que iba a decirme se perdió el los profundos brazos de Morfeo quien con el gusto del mundo la alejó tanto de mi lado como mi forma de ser y su propia forma de reaccionar.

-Vaya Alison, no creí que de verdad vendrías.

-Pues ya vez.

-¿De nuevo has bebido de mas?, ¿no dejarás que te vea así o si?

-Tal vez lo haga, ¿qué importa?

-Realmente... ahora si das lástima.

Se quedó dormida en mi hombro, tuve la oportunidad de oler nuevamente el aroma de su cabello y sin que se diera cuenta incluso acariciar la piel marfilada de su aniñado rostro. Lo que sentía comenzaba a expandirse y yo no era capaz de hacer nada para evitarlo, como un virus sin vacuna, y lo que sentía era amor, un amor que jamás quise sentir que nunca imagine llegar a sentir.

Aun con los ojos cerrados giró su cuerpo apegándolo mas al mío, al voltear a ver si había despertado mi rostro se pegó al suyo y aquel beso fue inevitable. Maldije y bendije por igual en ese momento mi vida, lo último que esperaba en ese caso era que ella se despertara y como si mi pensamiento fueran las palabras de un profeta su verde mirada se estrelló con una sorprendida mirada mía. Se separó tan pronto tomó razón de las circunstancias y yo temblé como una niña esperando el regaño de papá por romper ese jarrón tan valioso. Cerré los ojos esperando otra bofetada mas al contrario de todo lo que mi ingenua mente maquinaba lo que recibí fue una disculpa de su parte y que en lo que restaba del vuelo no me mirara mas.

Cuando llegamos al país bajé directa a mi equipaje, esperé a que me alcanzaran y a que el señor Armandi llegara para con nosotros. En ese punto le di las gracias por todo lo que había hecho por mi. Miré como tomaba sus maletas, una grande y una pequeña. Ya no quería alejarme de ella, realmente nunca lo quise pero sintiéndome mas fuerte y herida que nunca le hice esa loca petición al Sr. Armandi. Ahora me sentía tan diferente, el rencor que quizás llegué a sentir había cambiado por completo. Después de todo dicen que el sentimiento mas semejante al amor es el odio.

Cuando comenzaba a alejarme de ellos y el ajetreo de sus seres queridos que llegaban con ellos junto con montones de flores y regalos Amara se me acercó.

- Tu me... me...

Su padre interrumpió sus palabras, ¿qué quería decirme?, no lo entendí hasta que colocó un trozo de papel en mis manos despidiéndose con un emotivo "nos veremos".

No abrí el papel hasta llegar a casa, me senté lo mas cómodamente en el sofá y suspiré apretando el dichoso papel entre mis dedos. Sonreí sintiéndome el ser mas dichoso del planeta, olvidándome por primera vez de todos, de todo, solo existiendo en mi nuevo mundo, Amara, el papelito y yo.

Abrí el papel, encontrándome algunos garabatos delineados de forma manuscrita, con una textura fascinante a mi muy particular parecer, después de mirarlo sin tratar de entenderlo, sin leerlo, decidí que era tiempo de hacerlo.

- Un accidente como ese siempre es grato.

Fueron las primera palabras que llegue a leer, entendiendo a la perfección de que accidente se trataba. Seguí con la lectura.

-Nuevamente te pido disculpas por mi comportamiento, me gustaría hablar del tema, aclararlo y entre otras cosas pasar mas tiempo contigo. Te dejo el numero de mi móvil.

Me lance directo al teléfono y marque el número allí apuntado.

-Veamos, 044 55 15 24 98 61.

El primer timbre me hizo cosquillas en el estómago, el segundo me hizo suspirar y el tercero..., el tercero nunca llegó, la voz al otro lado del auricular me dio mareos, tan dulce como en persona. Hablamos por horas, y quedamos de vernos en el café D´licius al mediodía de pasado mañana osea sería en dos días. Juro que no pude dormir, las ansias me hacían la espera eterna, incluso veía las manecillas del reloj andar mas lento y hasta regresarse al número anterior.

¿Pueden creer que ese fue uno de los mejores días de mi vida?, que una llamada llenara de luz mi oscuridad, que me dieran ganas de vivir, que me sintiera feliz con todo y lo mas importante conmigo misma, que me llenara el vacío que me tumbaba cada noche antes de conocerla, pues esa es la verdad. Ella llegó a saciar la soledad que me mantenía en la oscuridad. Una oscuridad que ahora me ha matado.

Salimos un par de veces, las que mas recuerdo y las que me queman por dentro son todas, no tengo una en especial por que el hecho de recordarla a ella ya pone ese recuerdo en los mas especiales. El día del café, llegué mas temprano de lo que debía, aun eran las 10:30, habíamos quedado al mediodía, me senté junto a una chica que felizmente tomaba café, a primera vista me pareció un chico, pues traía el pelo muy corto, unos pantalones de corte baggy y una camisa negra que le quedaba un poco floja.

-¿Pasa algo?

-No, nada.

Me sentía tan feliz que sin querer comencé a hacerle plática, comenzamos por un partido de fútbol que pasaban por la tele, si bien yo no era muy adepta a ese deporte me gustaban un par de jugadas que llegaban a hacer. Ella me dijo que jugaba en la selección nacional femenil y que finalmente creía que el equipo seria campeón mundial. (de sueños vive el hombre ¿no?) Miraba de vez en cuando su reloj así que se me hizo lógica la respuesta a la pregunta que le haría.

-¿Esperas a alguien?

-Sip.

-Déjame adivinar, has llegado una hora antes.

-En realidad hora y media antes.

Ambas comenzamos a reímos cuando le expliqué que estábamos en las mismas y que ambas estábamos muy nerviosas. Su nombre era Alexandra pero me especifico que prefería que le llamasen Alex, por que era mas corto y mas sencillo de pronunciar. El medio tiempo del partido en el televisor de la cafetería dio tiempo a los noticiarios de pasar sus noticias, válgame la rebusnancia, miré el reloj y miré afuera, el día estaba hermoso, el sol bañaba cada rincón con su cálida luz, las aves entonando su trinar y niños jugando en el parque de enfrente.

-Oye, ¿tu nombre es Alison?

-Si, así es ¿Cómo lo sabes?

-Mira.

Señaló el televisor donde pasaban el triunfo de México en el triatlón y específicamente mi hazaña en el Cañón del Diablo. Amara llegó seguida de un montón de reporteros tras de si, me tomó por la manga de la chaqueta y me jaló al baño.

-¿Crees que sean capaces de entrar aquí?

-Posiblemente.

El lugar comenzó a atiborrarse de gente y la única manera en que logramos salir fue por la ventana del baño, compramos un par de lentes oscuros logrando pasar por desapercibidas llegando a la gran mall de la ciudad. Caminamos hablando de todo y nada hasta que un letrero llamó su atención. La entrada a la pista de patinaje era gratuita y esa chispa de travesura cruzó por sus ojos dándome a entender que quería entrar.

-Ni lo pienses.

-Oh, vamos, no serás gallina.

-¿Gallina yo?, ¿qué no ves las noticias?, yo no le temo a nada.

-Pues pruébalo.

Entramos y alquilamos un par de patines. Tan pronto pisamos la pista iba directa al suelo, la tomé entre mis brazos y sin una razón mas, me besó, me sorprendió de nueva cuenta, mas, la sorpresa paso de inmediato cuando mis labios correspondieron el beso y la invitaron a pasar dentro de mi boca, ella hizo lo mismo, esa fue la primera vez que nos besamos de la manera en que lo deseábamos.

-Vale, ¿y yo era la mala en esto del patinaje?

-Es trampa, seguro ya habías patinado antes.

-La verdad así es.

Ese día y otros mas se nos fueron como el viento, ahora el tiempo nos había pasado volando dejándonos un tesoro de bellos recuerdos uno tras otro, y con ellos dejándome una herida imposible de sanar.

Hoy me parecen tan lejanos esos días, no puedo creer que de verdad se vaya a casar, mucho menos con alguien que no soy yo, y todo por su obstinado padre y el imbécil de Dante, debí suponer que esto terminaría así, no debí dejarme llevar, sabía que terminaría mal, por que... la felicidad no le queda a todos.

No entiendo ¿por qué no se opone a esto?, ¿por qué si es verdad que me ama a mi, termine casándose con él?.

-¿Esa es la razón por la que te dejaste caer?

-Ella es la razón.

Una apuesta, un romance, una aventura, una boda... Creo que ya es tiempo.

Me levanto de la mesa y me dispongo a salir de ese lugar, llego a la puerta mirando atrás. Antes de que yo abra la puerta alguien mas lo hace, el mariachi comienza su cántico y el corazón me avisa que es mejor salir de allí ahora mismo. Imposible, quienes entran son Dante y Amara, finalmente se han casado, no aguanto mas el llanto, con ellos llega Marcus quien me mira preocupado. Aguanto un momento mas el llanto, la tengo justo frente a mi mirándome y yo sin poder mirarla a los ojos.

-Pensé que no vendrías.

-Ya me voy, no quiero hacer otra escenita.

-¿Me odias?

-¿Cómo crees que pueda contestar esa pregunta?

-¿A dónde irás?

-Al único lugar que me resta por conquistar.

Continúo mi camino separándome para siempre de ella, alejándome de mi felicidad y de la única razón por la que la vida me interesa.

-¿A dónde ha ido Alison?

-Ha dicho que al único lugar...

-Que le falta por... imposible, esa idiota lo hará.

-¿Qué dices?

-El único lugar que le queda por conquistar es... el lugar al que mas le teme...

-No entiendo.

-¡¡¡No entiendes!!!, serás idiota también, no puedo creer que si sentías lo que le decías dejaras que ese imbécil "señalando a Dante" te engañara, no puedo creer que le creyeras mas a el, incluso no puedo creer que dejaras a tu padre escoger a la persona que pasará CONTIGO, no con él, CONTIGO el resto de tu vida. Ella va al lugar en que sus padres se quitaron la vida.


-No saben cuanto les odio, ¿por qué no me llevaron con ustedes?, ¿por qué tenían que dejarme?, les odio, ¿me oyen?, les odio... maldita sea, detesto mi vida, ¿dónde está ese dios al que todo el mundo ruega?, ¿dónde?, para pedirle un favor, o ¿ni siquiera eso merezco?, que alguien me diga, ¿dónde escondo todo este dolor?


-Maldición, mas rápido, esa idiota es capaz de suicidarse.

-Sus padres... se mataron.

-¿No lo sabias?

-Nunca hablamos de eso... ahora que lo pienso... la mayoría de veces solo hablamos de mi.

-Alison le dice a mi madre mamá, porque eso fue para ella, una madre... Nosotros encontramos a Alison cuando ella tenia solo 7 años, en el mercado, mamá y yo habíamos salido de compras, los puestos regados en el mercado, y entre toda la gente que circula comprando estaba ella, una niña mas pequeña que yo, aun no se como creció tanto y tan fuerte. Al instante llamó la atención de mamá, ella miraba a todos lados esperando no ser sorprendida, se acercó culpable a un puesto de frutas, una vez mas miró a todos lados, según creyó ella nadie la veía, tomó un par de manzanas y hecho a correr, una señora comenzó a gritar como histérica, "esa niña, esta robando, esta robando" el dueño volteó y mandó a su chalán quien en cuestión de segundos la atrapó y la llevó ante el dueño y un par de policías que al tenerla en sus manos comenzaron a golpearla despiadadamente frente a todo el mundo.

-Ella...

-Mi madre y yo nos acercamos, ella nunca lloró, aguantó golpe tras golpe sin soltar una sola lágrima, sus ojos llamaron mucho mi atención, eran como fieras tratando de salir, como dagas, para entonces ya era tan fría como lo es ahora. Si acaso a mi madre y a mi nos trata diferente pero ella no deja a nadie acercársele demasiado, un día me dijo que encariñarse con alguien es para débiles, la verdad es que lo dijo por que la débil era ella, era este tipo de situaciones que quería evitar, por eso siempre ha estado sola, por eso rechaza a la gente que es amable con ella, por esa razón es que teme encariñarse con las personas y disfraza ese miedo con su arrogancia...

-Marcus... yo... mi padre me ha obligado, me ha dicho que si continuaba con Alison el se aseguraría de que ella... ella...

-¿Y nunca pensaste en decírselo?, serás imbécil, ella es mas fuerte de lo que crees ha enfrentado situaciones mas difíciles que esta, ¿no te ha mostrado ya lo fuerte que es?... Ella incluso es mas fuerte que cualquier ser humano que yo haya conocido... es como una guerrera, eso es ella, no una damisela ni un príncipe azul, es una guerrera... tan fuerte física como psicológicamente.

-Os conocéis desde niños ¿verdad?

-Si, desde ese día mi madre la acogió. Para ese entonces mi padre ya se había largado y vivíamos solo mi madre y yo, esa niña había impactado a mi madre, su fuerte manera de ser, yo no era igual, yo lloraba por tonterías, ella nunca lloró frente a mi. Incluso ella se volvió algo así como mi hermana mayor a pesar de yo ser 1 año mayor que ella y se lo agradezco de todo corazón, ella fue la fuerza de mi madre cuando tuvo una crisis emocional, Alison había madurado mucho a su edad, y muchas veces nos sirvió de soporte y otras tantas de defensora.

-Defensora ¿cómo es eso?

-Sabrás que yo soy muy cobarde, siempre lo he sido, antes de que ella llegara a nuestras vidas faltaba mucho al colegio, los niños me trataban muy mal, había veces que me golpeaban por puro placer. Un día que ella regresó de clases me preguntó por que no había asistido, no le dije nada. No preguntó mas, pues tenía que cambiarse y comer para salir a trabajar, no era una mantenida desde luego, conseguía trabajos que le permitieran estudiar y ayudar a mamá, para ese entonces estaba de ayudante en un centro comercial, reacomodando los productos que la gente deja por que el dinero no le alcanza. No ganaba mucho pero todo lo que ganaba se lo daba a mamá. El caso es que al siguiente día me obligó a ir a la escuela, yo lloraba por que no quería y me dijo "No hay nada que temer, yo te voy a cuidar, ya verás que todo va a estar bien", recuerdo que me limpio las lágrimas con sus deditos y una expresión en sus ojos que nunca olvidaré, una expresión que solo he visto cuando esta contigo. Era dulce y amable, muy diferente a la fría que tiene la mayoría del tiempo...

*****

Flash back

-Todo va a salir bien.

-Pero... pero...

Abre los ojos y encontrarás que los niños ya no son lo que era antes, son mas vivos y mas expresivos, y su carácter se crea del reflejo que ven en sus padres, unos son muy inteligentes y abiertos, causan expectación a los adultos quienes no creen que un niño sea capaz de eso y mas, en los buenos casos así es, pero también hay otro tipo, los niños que observan la violencia de cerca y después de todo nos preguntamos ¿cómo es posible que tengan ese comportamiento tan violento?, ¿por qué golpean a sus compañeros?, es fácil culpar a la televisión, y a los medios de comunicación, la realidad es que también tiene algo que ver el hogar, la familia... por que el niño de 5 años ve a su padre borracho y golpeando a su madre, ¿cómo no esperar a que el niño trate de imitarlo? Si después de todo es su padre, es su héroe, es la persona a la que mas admira en el mundo, de esa y de muchas otras cosas es de lo que están formados los famosos "bravucones del colegio".

-Anda tontito, que mami no os hizo un sándwich hoy.

-Yo... deja... déjame... en paz... Bruno.

-Sabes hoy no traigo dinero y tengo mucha hambre... sabes lo que te pasará si no me entregas tu almuerzo gusano de alcantarilla.

-Hey tu, si el imbécil que tiene a mi hermanito del cuello, déjalo en paz.

-Vaya, ¿ahora te defiende una niña?

-No, una niña no... su hermana sopenco, soy su hermana y si no lo sueltas y dejas de joderlo yo te joderé a ti el resto del curso.

-Serás atrevida, ¿no sabes con quién te metes?

-Si con una basura y sus secuaces.

Como nunca ha podido faltar ya sea primaria, secundaria, preparatoria o incluso universidad, ese instinto animal del ser humano que desde edades cortas comienza a desarrollarse. Incitan una bola de niños, o jóvenes a aquellos que tienen sus diferencias a golpearse. Después de todo, el ser humano aunque "racional" sigue siendo un animal salvaje.

-Oh, una niña amenazando al gran Bruno.

-Serás tonta niña, te voy a partir la cabeza.

-Inténtalo, hipopótamo subdesarrollado.

Los golpes comienzan, como es de esperarse los de el son mas pesados pero los de ella son mas certeros, siempre buscando la cara, la nariz y el labio del chico están sangrando, en su mejilla ella tiene un cardenal, muy marcado, un puñetazo que no pudo esquivar, el golpéa a diestra y siniestra a donde caiga el golpe, puñetazos y patadas sin dirección, unos los esquiva otros le dan de lleno, ella cae y se levanta una y otra vez, el comienza a llorar del dolor, ella le ha soltado tremenda patada en el estómago, ella sangra de la frente él había arrojado una piedra a su cabeza, Bruno esta tirado en el césped llorando, con la cara llena de sangre. Alison se pone de pie, a pesar del dolor en su cabeza no pierde esa mirada de superioridad, ahora sabe que es mas fuerte y todos se enteran de quien manda, su visión se torna roja y lo único que hace es limpiar su frente que no deja de sangrar.

-Ahora, todo aquel que se meta con mi hermano sabe a lo que se atiene.

Sonríe a su hermano, Marcus la mira un poco asustado, pero se calma, y le sonríe por igual. Desde ese día nadie mas se metió con el chico, nadie.

No podía creer lo que estaba viendo, escondido bajo la ventana de la dirección escuchaba los gritos que soltaba la madre del chico al que había golpeado Alison, vieja histérica, si supiera lo canalla que era su hijo, Alison había ido directamente a la dirección a decirle lo sucedido precisamente al director quien de inmediato mandó llamar a la madre del chico y a nuestra madre.

-¿Cómo es posible que una niña sea tan violenta, mira que golpear a mi angelito así?, debería ser expulsada del colegio, si me permite señor director

El director lo razona, mira a la madre de Bruno y a nuestra madre, mira a Bruno que ya esta curado y mira a Alison que a diferencia de Bruno mantiene la mirada en alto, como si no temiera a nada.

-Señora sin ofender pero ¿cómo ha podido criar a una criatura así?, incluso esa mirada da miedo en un niño.

Se hace la ofendida, aunque es verdad que ese tipo de miradas es muy rara en un niño. Mamá iba a contestarle, pero Alison le hizo una seña de que no digiera nada.

-¿Terminó señora?

Pregunta el director mirando a la señora quien indignada posa su mano en su pecho, muestra de su indignación y sorpresa por la forma en que el director toma la situación.

-¿Sabía usted que fue la misma Alison quien vino a entregarse?

-¿Cómo?

-Como escucha, me ha contado todo, es una niña muy responsable, me sorprende que viniera incluso para que se auxiliara a su hijo.

La señora calla, y baja la mirada tal cual su "angelito". Mamá quiere decir algo en su defensa pero Alison se adelanta.

-Señor, se que estuvo mal pelearme con Bruno, pero el necesitaba un escarmiento, varios de mis compañeros sufrían acoso por parte de él y sus amigos, aceptaré el castigo que me designe, pero jamás pediré disculpas por lo que hice, no es culpa de mi madre que yo sea así, así que si no saben "mira fríamente a la madre de Bruno" mejor que no blasfemen.

Al salir madre e hija se miran, el director ha decidido a no castigar a ninguno, y de paso felicita a Alison por ser tan responsable de sus actos. Mamá la abraza y por un momento Alison también abraza a mamá.

*****

-Ella era responsable mucho antes de que mamá y yo le conociéramos, ella era así desde que supo que sus padres tenían deudas infinitas y se suicidaron. La razón por la que había robado esas manzanas era por que no había comido en cuatro días, lo que ganaba ayudando con las bolsas a las señoras era muy poco pero no gastaba nada para juntar y pagar todo lo que su padre debía. Según escuché una vez que le contaba a mamá había estado durmiendo casi un año en un parque, le habían quitado su casa, le habían quitado todo y aun así, la deuda seguía siendo grande. Un día se nos volo una pelota al terreno de al lado, la única forma de recuperarla era saltándose por un árbol, ella lo trepó, pero se cayó rompiéndose un brazo, se molestó mucho y golpeó el suelo repetidas veces, desquitándose con el pasto, le costó un par de puntadas en los nudillos pero no se rindió y tan pronto le quitaron el yeso del brazo trepó el árbol y nos regresó la pelota.

-Ella nunca se da por vencida.

-Ahora lo hizo.

-¿Cómo dices?

-Pensé que había superado por fin todo, todos sus miedos, cuando te conoció me habló hasta de dejar eso de los deportes extremos.

-¿Qué tiene eso que ver?

-Todas esas aventuras tan extremas eran un pretexto que buscaba, no me lo dijo pero lo se, la conozco bien, y los deportes extremos eran el pretexto perfecto para un accidente y finalmente, perder la vida. Pero te conoció, estaba feliz, tan feliz como nunca antes, se abrió mas a la gente, por esos días perdió el miedo a socializar. Ahora debe estar muy mal. Se refiere a su última conquista porque... nunca superó el miedo del barranco en que sus padres murieron, la última vez que lo intentó temblaba tanto que no pudo bajar mas de metro y medio.

-Dios mío, hay que darnos prisa.


-Je je, hola papá, hola mamá, ¿cómo les ha ido?, si, soy yo, su pequeña Alison. ¿Sabes papá? Ya he terminado de pagar tus deudas, me extraña que fueras tan débil como para suicidarte por tan poca cosa, pero que mas da no es así, si yo soy igual que tu, igual que mamá, buscando la salida mas fácil, pero... es que no puedo soportar tanto dolor, y lo peor del caso es que... es el alma el que me duele, quien esta herida y no se como curarle. Jajá jajá, como si pudieras escucharme, ¿por qué?, dime ¿por qué no me llevaron con ustedes?, lo hubiera soportado, eso era mas fácil, y solo duraría unos minutos... unos malditos minutos... pero "Alison no merece nada" ¿verdad?


-Mira Marcus, es ella...

-Anda baja y ve con ella.

-Pero...

-No me dirás que dejaste plantado en la iglesia a Dante para echarte para atrás al último ¿o si?

-Tienes razón.


-Vaya miseria, por lo menos escogieron un hermoso lugar para morir, ¿quién diría que puede existir un lugar como este, tan alto y tan hermoso... padre, te diré algo, te odio, como odio al resto del mundo. No son diferentes ni yo lo soy, quizás por eso ni siquiera yo me aguanto...

-Pero yo si.

Giré mi cuerpo unos centímetros, ahora a mis espaldas la tarde comenzaba a hacer gala de sus mas románticos colores, tan apastelados como si de un milagro se tratase. Tal vez alucinaba por tanto alcohol pero lo cierto era que esa imagen me había regalado un sueño y si era solo eso un sueño, no quería despertar. Ahora no se que pueda pasar, aun tengo dos opciones, me doy por vencida como mis padres o me aferró a esa imagen, a ese cuerpo, a esa sonrisa y a ese mirar. Que el tiempo dicte aquello que tenga que pasar. Jajaja, incluso creo que de la impresión la borrachera se me bajó.

-¿A mi también me odias?

-¿A ti?, a ti te...

Mis palabras son calladas con una delicada caricia de sus finos dedos sobre mis labios, sorprendida me toma entre sus brazos, me estrecha como si supiera que puede perderme, como si pudiera perder algo valioso, y me hace sentir importante.

Entre mis manos tomo su rostro, con lágrimas pasadas marcadas en sus mejillas y otras que luchan por salir ante la resistencia que ella pone con un beso en cada mejilla, en cada rastro salado recojo aquellos pedacitos de mar que recién salieron de sus ojitos y sonrío, para terminar besando sus labios sin mirarla a los ojos, sin pedirle permiso, robándole ese beso tan añorado, como un ladrón cualquiera. Todo por ese aroma que carga su cuerpo, ese aroma que te embriaga y que te hechiza, donde sabes, donde eres conciente de lo que haces y que lo que haces esta mal, pero no puedes evitarlo ese aroma a libertad y a mar.

Finito... Se sierra el telón.


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