¿Cómo?, ¿cómo pasó esto?, no lo se, de verdad, para cuando me di cuenta ya había pasado.
Entre tantas cosas que en ese momento pasaban por mi mente, tantos problemas, tantos
sentimientos me vi incapaz de hacer algo para evitarlo. Justo como el día del accidente,
justo como el día en que mis padres murieron. De la misma manera me empeciné en ser
solo un observador, me dediqué con empeño a perder al amor de mi vida. Me dediqué por
primera vez con todas mis fuerzas a ser el ser mas infeliz de la tierra. Tan simple
como decir que me había esforzado para por fin morir en vida.
Era hermosa, es hermosa, jamás pensé verla tan hermosa, tan elegante, quien diría. Que
día mas triste para mi y quizás el mas feliz para ella, que ganas de emborracharme y
salir corriendo de aquí, de caer sin conciencia en algún lugar desconocido, donde nadie
me conozca. Aun no entiendo cuando comenzó todo esto, tanto dolor, y tanta agonía,
¿cuándo comencé a quererle como le quiero?, ¿cuándo?.
Quizás, muy probablemente comenzó el día en que le conocí, en la excursión al volcán,
si, pues esa fue la primera vez que le vi. Llevaba una blusa fresca, de tono claro,
café claro, también sus pantalones cortos, como toda una experta en esto de deportes
extremos contaba igualmente con sus botas especiales para el campo, con los terrenos
pedrosos o terrosos, para pasar con tranquilidad los pequeños ríos y las extensiones de
pasto, igualmente buenas para caminar sobre las delgadas capas de hielo, de nieve que
caracterizan a este volcán en particular, increíble que aun recuerde lo que llevaba, si
bueno después de verla frente a mi un par de horas no se oiría tan increíble, a pesar
de que solo pudiera mirarle la espalda.
Nuestra primera parada fue en las faldas del Popocatepetl donde cada quien revisó su
equipo, que estuviera completo y en buenas condiciones, que tuviéramos suficiente agua,
incluso algunos se tomaron el pulso y calentaron un poco, si bien nos faltaba un buen
tramo de caminata llegando a nuestro destino la bajada en rapel apremiaría el cansancio
que habríamos acumulado en el trayecto de subida.
Yo me había instalado durante la parada a unos metros de ella, sin querer le miré mas
tiempo de la cuenta, por lo que seguramente sintió mi mirada pesada sobre ella. Ella se
cambiaba de ropas poniéndose un pans no muy caliente y que guardaría muy bien el calor
cuando llegáramos mas arriba. Me sonrió y yo demostrando sin lugar a dudas mi desinterés
me giré para mirar a otro lado con indignación, creo que se sintió mal por eso.
Finalmente unas horas después llegamos al punto acordado en el que bajaríamos en rapel,
el viento frío azotó mi rostro con furia al igual que a los demás integrantes del
grupo, la bajada estaba muy empinada, nada que yo no hubiese visto antes, pero yo tenía
ya la experiencia de algunos deportes extremos y había hecho rapel en algunos lugares
como ese, por esa razón yo estaba relajada, mirando el descenso calculando o intentando
calcular la mejor forma de bajar y el mejor lugar para hacerlo.
Todos comenzaron a prepararse, mas de una vez de reojo le miré, varias veces se levantó
de su lugar para mirar el descenso, estaba nerviosa y la mayoría lo habían notado,
incluso el tío ese que mantenía su cabello erizado con los gogles quien en un encuentro
"coincidente" miró con ella la empinada bajada.
-Se ve espeluznante ¿verdad?
Ella solo lo miró y movió la cabeza afirmando las palabras de aquel chico.
Ya la mayoría terminaban de revisar su equipo, de que estuviera bien colocado y por
enésima vez que estuviera en condiciones, ya que con aquel frío viento seguro las
cuerdas se pondrían resbalosas, todos estaban muy concentrados puesto que cualquier
mínima falla podría llevarlos a una muerte segura, también hablaban con otros miembros
del equipo cosa tan importante como el equipo mismo ya que alguno de ellos podría
ayudarles en cualquier problema que se tuviera, aquí, no puede haber errores, malos
cálculos o reacciones lentas, como dije, aquí cualquier cosa puede pasar incluso un
cambio drástico de clima afectaría el descenso jugando con nuestras vidas, cierto, por
algo se llaman deportes extremos.
Con un par de novatos sudando la gota gorda comenzamos a bajar, primero algunos de los
que mas experiencia tenían, incluídos yo y el moreno de los pelos parados, después los
novatos, incluída ella y para finalizar otros experimentados.
Que agradable era sentir la fuerza de la naturaleza a ese grado, siempre me habían
atraído los deportes de ese tipo, siempre poniendo la vida en juego, sobre todo después
de la muerte de mis padres, quizás por que yo misma me ocultaba el hecho de que quería
morir, de que prefería haber muerto con ellos en aquel día. Pero ahora ya no importaba,
ahora solo jugaba con la vida que tenia y nada mas, sin complicaciones y punto.
Sentí en viento arreciar al grado de columpiarme y a varios mas, ella gritó, le miré,
ella temblaba y el viento jugaba con ella, su cuerda había quedado peligrosamente
rozando una salida de una roca que para colmo rasgaba en cada columpio la cuerda. Temí
que llegase a romperse antes de conseguir un lugar donde poder ayudarle mas gracias al
cielo no fue así. El barranco contaba con una saliente lo suficientemente ancha como
para hacer una parada y así lo hice indicándole a los demás que continuaran. Uno de los
novatos que pasaban a mi lado me preguntó si pasaba algo malo, negué y le indiqué que
bajara ya. Ella bajo, y cayó justo en mis brazos, respire de su cabello, de su rubio
cabello y la ayude a ponerse de pie. Me senté dejando colgando mis pies con una vista
hermosa y panorámica, podía ver el bosque, ya no faltaban mas que unos metros. Calé mi
cuerda para ver si aguantaría a dos personas, no era posible y le dirigí una mirada.
¿Qué haríamos ahora?.
Y así, el último chico puso sus pies en tierra, varios agradecieron al cielo y a dioses
el que lograran la bajada completos, cosa que me causó gracia, yo no agradecí a nadie,
no tenía por qué, no creía en dioses ni fuerzas supremas o mágicas, solo creía en mi.
El chico pelosdepuas estaba con ella inventándose una preocupación que mas que real
parecía exageración. Di media vuelta y comencé a quitarme el equipo como los demás.
Marcus, mi amigo miedoso que se había quedado en el auto llegó a nuestro encuentro y
reunió a todo el equipo para sacar algunas fotos, es un maniático con una cámara en sus
manos. Por lo que vi no le importó a nadie y todos se unieron para poder salir en la
foto. Cuando subía al auto bromeando con Marcus alguien jaló de mi chaqueta, era ella,
la chica del pelo rubio quien apenada me daba las gracias.
-No ha sido nada, le pasa a cualquiera.
Siguió agradeciéndome el hecho de haberle cambiado mi cuerda, pues seguro con los
nervios que traía provocaría a la cuerda a romperse por completo. Subí al jeep con
Marcus y un par de amigos y partimos de regreso a casa. Pensé que con aquella
experiencia esa niña jamás volvería a intentar algún deporte extremo.
-Linda la niña ¿he?
-¿De qué rayos hablas gallina?
-Pues que va a ser, que seguramente ya usaste tus encantos para con ella.
-Estas loco, ni siquiera se su nombre.
Miré por el retrovisor del auto, aquella figura a esa distancia me pareció frágil, no
se la razón, algo tendrían que ver las ganas de vivir que emanaban de todo su ser. No
se si en ese momento me dio envidia o simplemente lástima.
En ese momento tubo que ser que mis problemas comenzaran, de ese momento en adelante los
dolores de cabeza comenzaron, los nervios y las tremendas ganas de perderme en la nada
llegaron a mi para plantarse y no salir en largo tiempo.
La vi sonriéndose con el tipo pelosparados y como si una gran bomba cayera sobre mi
entendí ese sentimiento de extrema soledad y tristeza que desde la muerte de mis padres
había albergado mi corazón. Yo no era feliz, no podía serlo y sin embargo la vida me
había puesto en frente la felicidad total, una felicidad completa.
-Hola Alison.
-¿Cómo es que sabes mi nombre?
-Marcus me lo ha dicho.
-¿De qué conoces a Marcus?
-Pues fue él quién me invitó al rapel la vez pasada, somos amigos.
-Eso es... algo que no me había dicho.
Esa fue la primera vez que tuvimos una conversación mas o menos larga por que después
de eso Dante el odioso pelosparados me llamó para hacer una apuesta, una de la que
debería avergonzarme pero no lo hago, hasta cierto grado la agradezco.
Aquella vez habíamos decidido tener una ronda de tres meses, para poder romper un
record en deportes extremos, rapel, ciclismo de montaña, caminatas, paracaidismo entre
otros, todos de un jalón en tres meses tendríamos que hacer la mayoría si no es que
todos, viajar de un estado a otro, el sudor y el cansancio. Razón por la cual los
únicos en animarse fueron alrededor de 15 personas, entre las cuales solo 11 jugaríamos,
los demás solo serian apoyo nuestro.
-¿Qué quieres decir con apuesta?
-¿Has visto a la rubita esa?
-Si, así es.
-Conociéndote como te conozco, no rechazarías una apuesta.
-Nunca rechazo una buena oferta.
Yo había conocido a Dante hacia algunos años atrás, cuando el era un novato y yo a
pesar de mi corta edad me atrevía a pasar retos como escalar alguna montaña o incluso
aventarme en paracaídas, a mi, la muerte no me causa el mismo efecto que a los demás.
-Un millón de dólares al que la enamore primero.
-No esta mal.
-¿Entonces, aceptas?
-Ya vas.
Para entonces no entendía que jugar con el corazón de otras personas resultaba mas
extremo que la misma sensación de caer al vacío desde el gran cañón. Que forma de
enseñarme ha tenido la vida. Y todo para que le perdiera de esta manera. Insisto que
ganas de emborracharme y salir corriendo a perderme en mi locura.
¿Por qué?, no entiendo la razón por la que su sonrisa me parezca falsa, la he mirado
tanto sonreír que me cuesta creer que esta sea una sonrisa, que sea la misma sonrisa
que me mostró el día en que finalmente comenzamos a tratarnos como amigas.
Hacía mucho calor en aquel lugar, sentía asfixia, tal vez eran los nervios. Después de
todo no siempre se ofrecen patrocinadores de una marca tan reconocida como aquella.
También es cierto que lo de llevar ropa formal no sea lo mío, y si ahora lo hago es
solo por ella. Volviendo al tema de verdad me la estaba pasando mal, caminando de un
lado a otro mirando la hora en el reloj que traía en mi muñeca. Mire por enésima vez a
la señorita tras el escritorio quien sin despegar los dedos del teclado me miró y
encogió los hombros.
Dante salió de la oficina en la que yo entraría ahora. No me dio muy buena espina pero
igual le ignoré. La oferta del señor Armandi terminó con nuestros planes de los tres
meses para una mejor propuesta, el triatlón de Estados Unidos. Claro esta que no
podíamos rechazar tal oferta, su empresa pagaría todos los gastos con la única
condición de que el equipo se conformara por Dante, yo y... su hija. Una chica que para
el caso yo no conocía o eso fue lo que creí, ya que justo en ese momento tres golpes
ligeros en la puerta y el permiso de pasar del señor una chica rubia, de estatura media
y unos hermosos ojos verdes hizo presencia en la oficina.
-¿Tu?
-¿Se conocen?
-Papá, no recuerdas que Marcus me invitó a rapel para conocerla precisamente.
-Oh, si, bien, me ahorraré presentaciones.
El señor tomó asiento tras su escritorio y nos invitó a sentarnos en el sofá de piel
que tenía pegado a la pared, a un costado del gran vitral que daba vista a la ciudad.
-Supongo que sabes de que va, la competencia comienza en unos meses por lo tanto el
entrenamiento debe ser riguroso, no me gustan los segundos lugares, siempre exijo el
máximo, y estoy dispuesto a poner lo necesario.
-No se preocupe señor, pero, se da cuenta del riesgo que corre su hija.
Miré a la rubia tenía el cabello largo, casi tan largo como el mío. Cuanto ha cambiado.
El señor se puso de pie dándonos la espalda, nos miró de reojo poniéndome aun mas
nerviosa de lo que estaba, si eso es posible, e incluso creo que empecé a temblar.
Cuando el señor Armandi nos miró de frente comencé a sudar, nunca además de mi padre
había tenido una persona tan autoritaria en mi vida, siempre había hecho lo que se me
pegaba en gana, ahora tendría que cumplir órdenes y eso me ponía de nervios por que no
me creía capaz de poder seguir una orden al pie de la letra. Ahora que lo pienso, ella
estuvo tomándome de la mano justo en ese momento para calmarme un poco. Entonces, ¿Por
qué lo hace?, ¿por qué mata hasta mi última esperanza?.
Con una simple caricia los nervios desaparecieron, me sentí relajada y los términos con
el patrocinador fueron perfectos. Ella salió de la oficina conmigo y me invito un café
en la cafetería del edificio. Acepté pensando en que sería rápido pues tenía que llegar
a casa para llamar a Marcus y contarle todo, además de darle una recogidita a mi casa
que tenía un mes fuera y no es que estuviera muy sucia pero una manita de gato no le
haría mal. Mas con ella una vez de tantas otras después me equivoqué, el pequeño momento
se convirtió en horas hasta que la tarde se apoderó del cielo. Por alguna razón que
hasta ahora me doy el lujo de conocer me agrado su compañía, nunca me sentía cómoda
cerca de la gente, por esa razón fui siempre rebelde esperando que la gente no se me
acercara y al contrario repeler a todo ser humano que quisiera entablar alguna relación
conmigo. Con ella nunca me negué, nunca me dió igual como con los demás, siempre me
importó y hasta ahora, hasta ahora me doy el lujo de saberlo.
Después de eso, todos los días nos reuníamos el equipo, es decir, preparadores físicos,
Dante, Amara, la hija del señor Armandi, yo y expertos en el equipo y todas las
presencias requeridas para una buena preparación. El viernes, el último día de la
semana en que practicamos se decidió que saliéramos temprano, varios frustrados por el
hecho de que Amara siguiera temiéndole a las alturas después de casi un mes de practica.
Yo fui a las duchas, me bañaría hasta llegar a casa pero quería quitarme la ropa sudada,
pues toda se me pegaba al cuerpo. Al salir escuché ruidos en la pared de práctica para
escalar, y allí estaba, temblando a media pared. Me dio gracia y me acerqué sin hacer
ruido, ella intentó subir un poco mas pero no pudo sostenerse mas y cayó sujetada por
la cuerda.
-¿A qué le temes?
Pregunté asustándola, cruzando los brazos en el pecho y recargándome en la pared.
-No pensé... no pensé que aun quedara alguien.
-Si bueno, yo aun no me he ido.
-Ya veo que no.
-¿Quieres que te ayude?
-Terminarás frustrada como los demás.
-Puede ser, solo contéstame una cosa.
-El ¿qué?
-¿A qué le temes tanto?, ¿a caer?
-En realidad al vacío.
-¿Vacío?, no te entiendo.
-Siempre me da por cerrar los ojos y cuando hago esto siento que puedo caer al vacío,
que podría seguir cayendo y nunca tocar el suelo.
Para cuando terminamos de hablar y contarle un par de secretos técnicos subimos la
pared unas cinco veces, satisfechas decidimos retirarnos a casa. Era ya muy tarde, el
tiempo de nuevo se nos había ido volando. Su padre le había llevado pero no podría
recogerla, saldría de viaje esa misma tarde. Salimos del edificio y camino en busca de
un taxi. Yo no me moví de la puerta, solo la miré andar rogando que no pasara ninguno,
rogando... que se quedara a mi lado.
Al esperar media hora sin que un solo transporte de esos cruzara por esa calle me
acerqué a ella. El aire frío recorrió su cuerpo, lo noté al verla abrazarse a si misma
y frotar sus brazos un par de veces. Le coloqué mi chaqueta sobre los hombros y miré
hacia otro lado.
-Gracias.
-No hay de que darlas, hoy has mejorado mucho y no quisiera tener que entrenar a
alguien mas.
-¿Entonces te caigo bien?
-Yo no dije eso, sería aburridísimo tener que explicar de nuevo lo básico.
-Ya... entiendo.
Una hora mas paso y sin rastro de algún transporte. Después de pensarlo muchas veces
decidí invitarle a mi casa. Que tonta de mi, primero diciéndole esa sarta de mentiras y
luego queriéndola meter en mi casa, pero que voy a hacer, así era yo, y así lo sigo
siendo.
Saqué la motocicleta del garaje del edificio, le ofrecí un casco y la invite a subir.
Ella lo hizo. Arranqué dejando en aquel lugar una parte de mi frialdad pues el calor
que emanaba su cuerpo comenzaba a abrazarme, comenzaba a llenarme.
Llegamos a mi casa, un departamento para nada modesto, con lo que ganaba me daba los
lujos que se me antojaban. Le serví una taza de café esperando que le gustara, y
suponiendo que con aquel frío le caería bien. Estaba en lo cierto, la vi sonreír
después de aquel trago que le dio al café.
-Es hermoso.
-¿El qué?
-Que va a ser, tu departamento, ¿siempre esta tan ordenado y limpio?
-Si.
-Yo no puedo mantener ni mi pieza tan ordenada.
Estaba algo cansada, le indiqué el lugar donde estaba el teléfono para que avisase que
se quedaría conmigo y así, lo hizo. Nos sentamos a ver una película por el televisor,
una que muy rápido me aburrió, preferí tomar una de las revistas que recién había
comprado Marcus y me había prestado. Algo cayó de la última que tome y ella la recogió,
me dio igual hasta el momento en que comenzó a hojearla, bastantes arco iris aparecían
en varias de las hojas. Hasta entonces me di cuenta, ya era tarde, había llegado a la
sección de encuentros de la revista. Encontrando en ella mi foto con el mencionado
antes.
-¿Esta no es una revista gay?
Trate de sonar lo mas trivial posible al contestarle, después de todo no sabía como
reaccionaría poniéndome nerviosa.
-Eso parece.
-Te vez muy bien aquí.
-¿Me qué?
-Es verdad mira.
Me mostró la revista, y poniéndome colorada miré hacia otro lado, específicamente al
televisor donde justamente pasaba el anuncio de una película les con bastantes detalles,
cosa que incluso para ella no pasó por desapercibida.
-Ya, ha sido Marcus el culpable, el ha mandado mi foto y mis datos.
-¿Eres lesbiana?
-Pues... prácticamente.
-Oh, bueno creo que será mejor...
Y allí estaba, la reacción que tanto temí, la reacción que tanto odiaba en rostro de
cualquiera y tanto temí en su propio rostro.
-Cálmate si, puedes dormir sola en mi habitación, yo puedo dormir en el sofá.
-Pero, no creo que sea muy cómodo para dormir.
-No te preocupes, no te haré nada y en todo caso siempre puedes poner seguro.
Después de eso no hablamos mas. Que imbécil fui al dejar aquello tan descuidado, pero
quizás no fue mi estupidez esa, pues nunca había llevado a nadie a mi casa que no fuera
Marcus o Mamá.
En la mañana, temprano salí a correr como todos los días, me senté un momento en la
banca del parque a tomar aire y pensar en que haría ella en mi casa, y preguntándome si
aun seguiría durmiendo. Respiré hondo intentando entender por qué me sentía así,
demasiado extraña, me sentía... completa a su lado. Pero muy probablemente ella no
quisiera saber nada mas de mi.
Es gracioso ahora pensar que todo aquello a ella no le importo, que en realidad a ella
no le importe yo. Pero eso es solo lo que yo me trato de creer, bien se que hubo un
momento en que me correspondió, aun hoy siente algo por mi, pero igual que yo prefiere
callar, prefiere creer en el odio mas que en el perdón, cualquiera comete errores, en
este mundo nadie es perfecto, mucho menos yo.
Los entrenamientos siguientes fueron muy distintos, ella se alejó de mi y yo no hice
nada para acercarme a ella, ¿miedo? tal vez, para ser sinceros siempre fui una cobarde
contrario a lo que todos pensaban, mis grandes proezas y hazañas, todos aquellos retos
en los que pude perder la vida y que el mundo me clasificara con ellos como valiente,
como una persona que no le temía a nada. Que equivocados estaban, por que incluso todo
eso era muestra de mi cobardía. Con eso solo mostraba mi miedo a la vida. Yo solo
esperaba que algo saliese mal y finalmente morir.
Falte a los últimos entrenamientos, no me sentía muy bien, sobre todo después del
comentario de Alex.
-¿Qué pasa contigo?, no has rendido nada desde hace unas semanas?, no dejas de mirar a
la hija del patrocinador y sabes que si no te aplicas podríamos perder esa fuente de
ingresos.
-Ya, lo se.
-Mejor que sea cierto, por que sabes que el amor en realidad no existe, es una tontería,
una manera mas que tiene el ser humano para describir una necesidad humana. Alison,
¿tus padres te amaban?
Sus palabras aun resuenan en mi mente, yo tan solo tenia 6 años cuando mis padres me
dejaron, me abandonaron y si ese es el amor de padres que me podría esperar de un amor
de pareja. Alex tenía razón, amor solo es una palabra bonita para describir una
necesidad física.
Pasé una semana mas tirada en la cama, sin levantarme para nada, excepto para ir al
baño. Mis padres, que decepcionada estaba de la vida, incluso llegue a pensar en el
suicidio, mi cuerpo no respondió en ese momento, creo yo por falta de alimento, no me
importo y sonreí irónicamente. Nada me importaba en ese momento. Solo me dediqué a
observar ese azul tan puro, tan impecable en el techo de mi habitación, ¿creía a caso
que cambiaria mi vida?, después de todo lo que había pasado ya, que estúpido suena
ahora, ahora...
Finalmente decidí aparecerme en el centro de entrenamiento, mas fuerte psicológicamente,
dispuesta a no pensar mas en nada, ni en nadie, Alex me recibió con regaños, como si
fuera una niña, no me importó y tan pronto como comenzamos con el entrenamiento le
demostré que no había perdido forma, tal vez estaba un poco mas débil pero no tanto
como para no rendir al máximo.
-Este es el trabajo de tu vida, me alegro que no lo tires al vacío por un estúpido
sentimiento, además tienes aun bastantes cuentas que pagar.
-No tienes que repetírmelo. Yo no se caer al vacío.
Jajajaja, ¿oyeron lo que le contesté a Alex?, yo no se caer al vacío, y era verdad, no
sabía pero ya aprendí, porque ahora eso es mi vida, con ella allí esperando a aquel...
creo que comienzo a beber de mas y no se siquiera lo que digo.
El día de la competencia llegó. Antes de comenzar hablé con el señor Armandi
explicándole mis nuevas condiciones. Jugaría, claro que lo haría, con una condición, el
debía pagar las últimas deudas de mis padres, si yo y el equipo quedábamos en primer
lugar con amplia ventaja sobre los demás, además de que yo dejaría ese equipo tan pronto
terminara la competencia.
-No entiendo, eres la mejor según se en estos eventos, ¿por qué dejar el equipo?
-Sencillo, detesto a los integrantes, y si me siento como para otra competencia tengo
la seguridad de que cualquier equipo me aceptaría.
Esas fueron las últimas palabras que crucé con el patrocinador mas rico con el que
contábamos.
En los preparativos del equipo Marcus mandó llamar a Amara, no le di importancia. Solo
revisé el equipo que para colmo no revisé bien. Y de eso me daría cuenta ya tarde, como
siempre tarde.
-Alison ¿puedo hablar contigo?
-Ahora estoy ocupada, tengo que ganar esto con amplia ventaja y si no te importa, tengo
cosas que hacer.
La rechacé, unas horas antes de todo, la rechacé, comenzamos con la caminata, ya no
intentó hablar conmigo, solo se concentró, yo no, yo solo pensé en ella y en que
finalmente me libraría de ella. Llegamos a la zona de escalinata, una de las mas
difíciles, incluso para mi. Mas aun por los recuerdos que ese lugar me recordaron.
Sacudí mi cabeza dispuesta a olvidarlo, el equipo de Brasil nos pisaba los talones.
Dante se detuvo para ayudar a Amara, yo continué. En la cima comencé a jalarlos
ayudando a su ascenso, eso nos dio una pequeña ventaja sobre equipos como Brasil y
Chile que nos seguían de cerca. Mis manos me ardieron, había jalado sus cuerdas sin
guantes y la cuerda me había quemado las manos. Tan cerca tuve un río las enjuague,
ella no me perdió de vista ni un minuto. ¿Cómo lo se?, yo tampoco le perdí de vista.
Terminamos el primer día colocando las casas de campaña, ellos una junto a la otra, yo
separada de cualquiera de ellos. Entrada la noche comenzó a llover, y con la lluvia
relámpagos que resonaban en un eco que se perdía en la profundidad del bosque. Salí de
mi casa de acampar refrescándome un poco aquella lluvia tan pesada, sin querer, comencé
a llorar como no lloraba hacia años, me había prometido no llorar nunca mas, sin
embargo rompí mi promesa.
La mañana siguiente muy temprano comenzamos el siguiente recorrido, tendríamos que
llegar al punto en el que nos esperaban las bicicletas. El ciclismo de montaña no era
mi fuerte, mucho menos aun cuando una gripe invadía mi sistema, la temperatura de mi
cuerpo comenzó a aumentar a medio camino. Cerca de la segunda meta caí de la bicicleta
perdiendo el conocimiento.
-Será imbecil, ¿cómo se le ocurre quedarse fuera en una noche con lluvia como esa?
-¿Se quedó fuera?, ¿cómo lo sabes?
-No le has mirado la ropa esta mañana, estaba empapada.
Aquella discusión me obligó a abrir los ojos, me incorporé encontrándome con Dante y
Amara. Uno abrazado al otro. Ni siquiera en esas condiciones la muerte llegó a tenerme
lástima.
-¿En qué lugar estamos?
-Solo tres detrás del líder
-Demonios, dónde esta mi equipo, vamonos de aquí.
Les apresuré sabiendo que era mi culpa que estuviéramos de cuarto. Terminamos la fase
de las bicicletas y llegamos a la zona de los cayacs, una zona relativamente fácil,
allí alcanzamos al tercer lugar y lo pasamos quedando muy cerca del segundo. Al cual
incluso pasamos.
-Aun no te encuentras bien.
-Eso no debería importarte.
-Tienes razón... no debería.
-Escucha, si no te esfuerzas no lograras deshacerte de mi.
-¿De qué hablas?
Terminamos la siguiente fase aun en segundo. El último reto era, el Cañón del Diablo,
conocido así por varias de las muertes de escaladores. Era enorme y eso significaba
mucho esfuerzo, concentración, fuerza física y mental, incluso fe, una fe que yo solo
me tenia a mi misma.
-Disculpe señorita, le falta algo.
-Estimado señor, me faltan tantas cosas de las cuales usted puede complacerme con una.
-En que le puedo servir.
-Bastante falta que me hace una buena copa.
-¿Vino será?
-Preferiría tequila, tráigame una botella de tequila.
-En seguida.
Realmente aun me pregunto ¿qué hago aquí?, este no es mi lugar, ¿por qué demonios me
tubo que invitar?, no puedo creer que haya venido, solo quería verla un segundo mas, un
minuto mas, una eternidad mas.
-Dime, ¿de qué estas hablando Alison?
-Solo date prisa.
Comenzamos la escalinata, y he de agregar que para entonces yo solo pensaba ya en
terminar aquella faceta del juego, era el último esfuerzo y entonces podía escapar,
porque eso quería escapar, escapar de tantos sentimientos y de tantas cargas que quizás
debí dejar al tiempo y que sin embargo haciéndome responsable las cargue sobre mis
hombros.
La cuerda se rompió apenas comenzamos la subida, les indique que continuasen y así lo
hicieron, llené mis manos de talco y las sacudí un poco, las llagas que aun no se
curaban del todo me ardieron, era peligroso ya subir con cuerdas y no estuve segura de
si lograría escalarlo sin ella. Pensándolo un poco mas, la idea no me pareció tan
descabellada, de cualquier forma si caía igual lograría záfarme de todo.
Comencé mi frenética subida, iba ya algo retrasada, no pude evitar un par de veces
mirar hacia ellos. Amara también miraba hacia abajo, y ese sentimiento que tanto
detestaba por un momento se volvió cálido, introduje mi pierna en una ranura y con ella
me impulse para subir un metro mas, tomé una roca saliente para apoyar mi cuerpo y de
esa manera seguí trepando. Tan pronto llegué a la zona mas peligrosa del cañón se me
terminó el pase de subida, no hallaba una manera de seguir subiendo excepto lanzarme
unos metros a la derecha. Un poco de miedo me invadió de golpe, y la adrenalina que se
resistía brotó libre dentro de mi cuerpo, dándome el valor y la fuerza suficiente para
por lo menos intentarlo. Llené de nueva cuenta mis manos de talco y ya sin pensarlo me
lancé al lugar, un chillido me distrajo, Amara veía la escena con una mano cubriéndose
la boca y con un par de lágrimas en los ojos. Aquella distracción me costó perder el
equilibrio sin poder alcanzar la saliente con ambas manos. Mi mano derecha se aferró a
lo que sea que me había sujetado, solo había caído ligeros centímetros del lugar en el
que quería caer. Suspiré temblando de la emoción. Me sentí genial al notar aquella
preocupación en sus ojos, acaso eso significaba que yo de verdad le importaba, eso
quise pensar.
Moretones y raspadas, incluso una algo profunda en mi costado fue lo que saque de mi
osada escalinata. Pero a final de cuentas había logrado subir aquel risco hasta la cima
sin usar una cuerda de apoyo. Satisfecha sonreí al mirar el trabajo que le venía
costando al otro equipo subir. Me acerqué al lugar en que nos esperaban ya para
confirmar el equipo ganador y revisar las pocas heridas que traíamos.
¿Cómo podría olvidar su rostro preocupado?, si apenas llegué arriba me abrazó con tal
fuerza que pareciera que yo me iría. Tal vez tenía razón, era la última vez que me
exponía así, 5 años continuos tratando de perder la vida en algún accidente y no lograr
nada, alguien me quería viva ¿y para qué?, eso mismo me pregunto aun ahora. Incluso hoy
mas que nunca, ¿quién querría verme en tales condiciones, sin siquiera ya poder subir
un fregado cerro?, pero bien, ya no me importa, solo me falta un lugar mas por visitar,
un lugar mas.
Recuerdo estar cómodamente mientras en una ambulancia revisaban mis manos, mi costado y
las raspadas que mi magullado cuerpo tenían. Ella se acercó, comentó algo con la
enfermera que me atendía y ésta se retiró.
-¿Qué diablos pensabas que hacías?, pudiste morir.
-Como te dije, ¡¡¡¡¡ESO ES ALGO QUE A TI NO TE IMPORTA!!!!!
Lo que recibí por mi mala educación, fue tremenda bofetada que me obligó a girar la
cara. Iba a espetarle a gritos y majaderías insultos y groserías que primero me
llegaran a la mente, a cambio de eso, un nudo en la garganta evitó mis maldiciones.
Estaba llorando, las lágrimas que salían de sus verdes ojos, me causaban esta sensación
de que había hecho algo mal, por primera vez en mi vida sentía que había hecho algo
malo.
-Yo...
Bajé la mirada, no entendía mi comportamiento, si bien no era muy amable con las
personas, tampoco era tan agresiva como lo era con ella, esa noche mientras volvíamos
en el avión lo pensé, a veces era muy dulce y otras muy agresiva. ¿Qué pasaba conmigo?,
¿qué demonios era lo que estaba pasando conmigo?
La respuesta que siempre negué llegó entonces, Dian, se sentó con Dante para platicar
asuntos que solo a ellos podían importarles, ella se tubo que sentar conmigo, era el
único lugar vacío y así lo hizo. En el trayecto es algo lógico que uno se quede dormido,
ella se estaba durmiendo pero siempre ladeando su cabeza a mi lado, siempre intentando
no quedarse dormida. Frote mi mejilla al recordar tremenda bofetada.
-¿Te ha dolido mucho?
Preguntó casi susurrando, finalmente el sueño le vencía.
-Un poco.
-Lo siento no fue mi intención.
-Pues vaya que pareció otra cosa.
-De verdad... lo siento... es solo que... me preocupé... mucho por... ti... porque...
siento... algo... espe...
Y sin terminar aquello que iba a decirme se perdió el los profundos brazos de Morfeo
quien con el gusto del mundo la alejó tanto de mi lado como mi forma de ser y su propia
forma de reaccionar.
-Vaya Alison, no creí que de verdad vendrías.
-Pues ya vez.
-¿De nuevo has bebido de mas?, ¿no dejarás que te vea así o si?
-Tal vez lo haga, ¿qué importa?
-Realmente... ahora si das lástima.
Se quedó dormida en mi hombro, tuve la oportunidad de oler nuevamente el aroma de su
cabello y sin que se diera cuenta incluso acariciar la piel marfilada de su aniñado
rostro. Lo que sentía comenzaba a expandirse y yo no era capaz de hacer nada para
evitarlo, como un virus sin vacuna, y lo que sentía era amor, un amor que jamás quise
sentir que nunca imagine llegar a sentir.
Aun con los ojos cerrados giró su cuerpo apegándolo mas al mío, al voltear a ver si
había despertado mi rostro se pegó al suyo y aquel beso fue inevitable. Maldije y
bendije por igual en ese momento mi vida, lo último que esperaba en ese caso era que
ella se despertara y como si mi pensamiento fueran las palabras de un profeta su verde
mirada se estrelló con una sorprendida mirada mía. Se separó tan pronto tomó razón de
las circunstancias y yo temblé como una niña esperando el regaño de papá por romper ese
jarrón tan valioso. Cerré los ojos esperando otra bofetada mas al contrario de todo lo
que mi ingenua mente maquinaba lo que recibí fue una disculpa de su parte y que en lo
que restaba del vuelo no me mirara mas.
Cuando llegamos al país bajé directa a mi equipaje, esperé a que me alcanzaran y a que
el señor Armandi llegara para con nosotros. En ese punto le di las gracias por todo lo
que había hecho por mi. Miré como tomaba sus maletas, una grande y una pequeña. Ya no
quería alejarme de ella, realmente nunca lo quise pero sintiéndome mas fuerte y herida
que nunca le hice esa loca petición al Sr. Armandi. Ahora me sentía tan diferente, el
rencor que quizás llegué a sentir había cambiado por completo. Después de todo dicen
que el sentimiento mas semejante al amor es el odio.
Cuando comenzaba a alejarme de ellos y el ajetreo de sus seres queridos que llegaban
con ellos junto con montones de flores y regalos Amara se me acercó.
- Tu me... me...
Su padre interrumpió sus palabras, ¿qué quería decirme?, no lo entendí hasta que colocó
un trozo de papel en mis manos despidiéndose con un emotivo "nos veremos".
No abrí el papel hasta llegar a casa, me senté lo mas cómodamente en el sofá y suspiré
apretando el dichoso papel entre mis dedos. Sonreí sintiéndome el ser mas dichoso del
planeta, olvidándome por primera vez de todos, de todo, solo existiendo en mi nuevo
mundo, Amara, el papelito y yo.
Abrí el papel, encontrándome algunos garabatos delineados de forma manuscrita, con una
textura fascinante a mi muy particular parecer, después de mirarlo sin tratar de
entenderlo, sin leerlo, decidí que era tiempo de hacerlo.
- Un accidente como ese siempre es grato.
Fueron las primera palabras que llegue a leer, entendiendo a la perfección de que
accidente se trataba. Seguí con la lectura.
-Nuevamente te pido disculpas por mi comportamiento, me gustaría hablar del tema,
aclararlo y entre otras cosas pasar mas tiempo contigo. Te dejo el numero de mi móvil.
Me lance directo al teléfono y marque el número allí apuntado.
-Veamos, 044 55 15 24 98 61.
El primer timbre me hizo cosquillas en el estómago, el segundo me hizo suspirar y el
tercero..., el tercero nunca llegó, la voz al otro lado del auricular me dio mareos,
tan dulce como en persona. Hablamos por horas, y quedamos de vernos en el café D´licius
al mediodía de pasado mañana osea sería en dos días. Juro que no pude dormir, las
ansias me hacían la espera eterna, incluso veía las manecillas del reloj andar mas
lento y hasta regresarse al número anterior.
¿Pueden creer que ese fue uno de los mejores días de mi vida?, que una llamada llenara
de luz mi oscuridad, que me dieran ganas de vivir, que me sintiera feliz con todo y lo
mas importante conmigo misma, que me llenara el vacío que me tumbaba cada noche antes
de conocerla, pues esa es la verdad. Ella llegó a saciar la soledad que me mantenía en
la oscuridad. Una oscuridad que ahora me ha matado.
Salimos un par de veces, las que mas recuerdo y las que me queman por dentro son todas,
no tengo una en especial por que el hecho de recordarla a ella ya pone ese recuerdo en
los mas especiales. El día del café, llegué mas temprano de lo que debía, aun eran las
10:30, habíamos quedado al mediodía, me senté junto a una chica que felizmente tomaba
café, a primera vista me pareció un chico, pues traía el pelo muy corto, unos
pantalones de corte baggy y una camisa negra que le quedaba un poco floja.
-¿Pasa algo?
-No, nada.
Me sentía tan feliz que sin querer comencé a hacerle plática, comenzamos por un partido
de fútbol que pasaban por la tele, si bien yo no era muy adepta a ese deporte me
gustaban un par de jugadas que llegaban a hacer. Ella me dijo que jugaba en la
selección nacional femenil y que finalmente creía que el equipo seria campeón mundial.
(de sueños vive el hombre ¿no?) Miraba de vez en cuando su reloj así que se me hizo
lógica la respuesta a la pregunta que le haría.
-¿Esperas a alguien?
-Sip.
-Déjame adivinar, has llegado una hora antes.
-En realidad hora y media antes.
Ambas comenzamos a reímos cuando le expliqué que estábamos en las mismas y que ambas
estábamos muy nerviosas. Su nombre era Alexandra pero me especifico que prefería que le
llamasen Alex, por que era mas corto y mas sencillo de pronunciar. El medio tiempo del
partido en el televisor de la cafetería dio tiempo a los noticiarios de pasar sus
noticias, válgame la rebusnancia, miré el reloj y miré afuera, el día estaba hermoso,
el sol bañaba cada rincón con su cálida luz, las aves entonando su trinar y niños
jugando en el parque de enfrente.
-Oye, ¿tu nombre es Alison?
-Si, así es ¿Cómo lo sabes?
-Mira.
Señaló el televisor donde pasaban el triunfo de México en el triatlón y específicamente
mi hazaña en el Cañón del Diablo. Amara llegó seguida de un montón de reporteros tras
de si, me tomó por la manga de la chaqueta y me jaló al baño.
-¿Crees que sean capaces de entrar aquí?
-Posiblemente.
El lugar comenzó a atiborrarse de gente y la única manera en que logramos salir fue por
la ventana del baño, compramos un par de lentes oscuros logrando pasar por
desapercibidas llegando a la gran mall de la ciudad. Caminamos hablando de todo y nada
hasta que un letrero llamó su atención. La entrada a la pista de patinaje era gratuita
y esa chispa de travesura cruzó por sus ojos dándome a entender que quería entrar.
-Ni lo pienses.
-Oh, vamos, no serás gallina.
-¿Gallina yo?, ¿qué no ves las noticias?, yo no le temo a nada.
-Pues pruébalo.
Entramos y alquilamos un par de patines. Tan pronto pisamos la pista iba directa al
suelo, la tomé entre mis brazos y sin una razón mas, me besó, me sorprendió de nueva
cuenta, mas, la sorpresa paso de inmediato cuando mis labios correspondieron el beso y
la invitaron a pasar dentro de mi boca, ella hizo lo mismo, esa fue la primera vez que
nos besamos de la manera en que lo deseábamos.
-Vale, ¿y yo era la mala en esto del patinaje?
-Es trampa, seguro ya habías patinado antes.
-La verdad así es.
Ese día y otros mas se nos fueron como el viento, ahora el tiempo nos había pasado
volando dejándonos un tesoro de bellos recuerdos uno tras otro, y con ellos dejándome
una herida imposible de sanar.
Hoy me parecen tan lejanos esos días, no puedo creer que de verdad se vaya a casar,
mucho menos con alguien que no soy yo, y todo por su obstinado padre y el imbécil de
Dante, debí suponer que esto terminaría así, no debí dejarme llevar, sabía que
terminaría mal, por que... la felicidad no le queda a todos.
No entiendo ¿por qué no se opone a esto?, ¿por qué si es verdad que me ama a mi,
termine casándose con él?.
-¿Esa es la razón por la que te dejaste caer?
-Ella es la razón.
Una apuesta, un romance, una aventura, una boda... Creo que ya es tiempo.
Me levanto de la mesa y me dispongo a salir de ese lugar, llego a la puerta mirando
atrás. Antes de que yo abra la puerta alguien mas lo hace, el mariachi comienza su
cántico y el corazón me avisa que es mejor salir de allí ahora mismo. Imposible,
quienes entran son Dante y Amara, finalmente se han casado, no aguanto mas el llanto,
con ellos llega Marcus quien me mira preocupado. Aguanto un momento mas el llanto, la
tengo justo frente a mi mirándome y yo sin poder mirarla a los ojos.
-Pensé que no vendrías.
-Ya me voy, no quiero hacer otra escenita.
-¿Me odias?
-¿Cómo crees que pueda contestar esa pregunta?
-¿A dónde irás?
-Al único lugar que me resta por conquistar.
Continúo mi camino separándome para siempre de ella, alejándome de mi felicidad y de la
única razón por la que la vida me interesa.
-¿A dónde ha ido Alison?
-Ha dicho que al único lugar...
-Que le falta por... imposible, esa idiota lo hará.
-¿Qué dices?
-El único lugar que le queda por conquistar es... el lugar al que mas le teme...
-No entiendo.
-¡¡¡No entiendes!!!, serás idiota también, no puedo creer que si sentías lo que le
decías dejaras que ese imbécil "señalando a Dante" te engañara, no puedo creer que le
creyeras mas a el, incluso no puedo creer que dejaras a tu padre escoger a la persona
que pasará CONTIGO, no con él, CONTIGO el resto de tu vida. Ella va al lugar en que sus
padres se quitaron la vida.
-No saben cuanto les odio, ¿por qué no me llevaron con ustedes?, ¿por qué tenían que
dejarme?, les odio, ¿me oyen?, les odio... maldita sea, detesto mi vida, ¿dónde está
ese dios al que todo el mundo ruega?, ¿dónde?, para pedirle un favor, o ¿ni siquiera
eso merezco?, que alguien me diga, ¿dónde escondo todo este dolor?
-Maldición, mas rápido, esa idiota es capaz de suicidarse.
-Sus padres... se mataron.
-¿No lo sabias?
-Nunca hablamos de eso... ahora que lo pienso... la mayoría de veces solo hablamos de
mi.
-Alison le dice a mi madre mamá, porque eso fue para ella, una madre... Nosotros
encontramos a Alison cuando ella tenia solo 7 años, en el mercado, mamá y yo habíamos
salido de compras, los puestos regados en el mercado, y entre toda la gente que circula
comprando estaba ella, una niña mas pequeña que yo, aun no se como creció tanto y tan
fuerte. Al instante llamó la atención de mamá, ella miraba a todos lados esperando no
ser sorprendida, se acercó culpable a un puesto de frutas, una vez mas miró a todos
lados, según creyó ella nadie la veía, tomó un par de manzanas y hecho a correr, una
señora comenzó a gritar como histérica, "esa niña, esta robando, esta robando" el dueño
volteó y mandó a su chalán quien en cuestión de segundos la atrapó y la llevó ante el
dueño y un par de policías que al tenerla en sus manos comenzaron a golpearla
despiadadamente frente a todo el mundo.
-Ella...
-Mi madre y yo nos acercamos, ella nunca lloró, aguantó golpe tras golpe sin soltar una
sola lágrima, sus ojos llamaron mucho mi atención, eran como fieras tratando de salir,
como dagas, para entonces ya era tan fría como lo es ahora. Si acaso a mi madre y a mi
nos trata diferente pero ella no deja a nadie acercársele demasiado, un día me dijo que
encariñarse con alguien es para débiles, la verdad es que lo dijo por que la débil era
ella, era este tipo de situaciones que quería evitar, por eso siempre ha estado sola,
por eso rechaza a la gente que es amable con ella, por esa razón es que teme
encariñarse con las personas y disfraza ese miedo con su arrogancia...
-Marcus... yo... mi padre me ha obligado, me ha dicho que si continuaba con Alison el
se aseguraría de que ella... ella...
-¿Y nunca pensaste en decírselo?, serás imbécil, ella es mas fuerte de lo que crees ha
enfrentado situaciones mas difíciles que esta, ¿no te ha mostrado ya lo fuerte que es?...
Ella incluso es mas fuerte que cualquier ser humano que yo haya conocido... es como una
guerrera, eso es ella, no una damisela ni un príncipe azul, es una guerrera... tan
fuerte física como psicológicamente.
-Os conocéis desde niños ¿verdad?
-Si, desde ese día mi madre la acogió. Para ese entonces mi padre ya se había largado y
vivíamos solo mi madre y yo, esa niña había impactado a mi madre, su fuerte manera de
ser, yo no era igual, yo lloraba por tonterías, ella nunca lloró frente a mi. Incluso
ella se volvió algo así como mi hermana mayor a pesar de yo ser 1 año mayor que ella y
se lo agradezco de todo corazón, ella fue la fuerza de mi madre cuando tuvo una crisis
emocional, Alison había madurado mucho a su edad, y muchas veces nos sirvió de soporte
y otras tantas de defensora.
-Defensora ¿cómo es eso?
-Sabrás que yo soy muy cobarde, siempre lo he sido, antes de que ella llegara a
nuestras vidas faltaba mucho al colegio, los niños me trataban muy mal, había veces que
me golpeaban por puro placer. Un día que ella regresó de clases me preguntó por que no
había asistido, no le dije nada. No preguntó mas, pues tenía que cambiarse y comer para
salir a trabajar, no era una mantenida desde luego, conseguía trabajos que le
permitieran estudiar y ayudar a mamá, para ese entonces estaba de ayudante en un centro
comercial, reacomodando los productos que la gente deja por que el dinero no le alcanza.
No ganaba mucho pero todo lo que ganaba se lo daba a mamá. El caso es que al siguiente
día me obligó a ir a la escuela, yo lloraba por que no quería y me dijo "No hay nada
que temer, yo te voy a cuidar, ya verás que todo va a estar bien", recuerdo que me
limpio las lágrimas con sus deditos y una expresión en sus ojos que nunca olvidaré, una
expresión que solo he visto cuando esta contigo. Era dulce y amable, muy diferente a la
fría que tiene la mayoría del tiempo...
*****
Flash back
-Todo va a salir bien.
-Pero... pero...
Abre los ojos y encontrarás que los niños ya no son lo que era antes, son mas vivos y
mas expresivos, y su carácter se crea del reflejo que ven en sus padres, unos son muy
inteligentes y abiertos, causan expectación a los adultos quienes no creen que un niño
sea capaz de eso y mas, en los buenos casos así es, pero también hay otro tipo, los
niños que observan la violencia de cerca y después de todo nos preguntamos ¿cómo es
posible que tengan ese comportamiento tan violento?, ¿por qué golpean a sus compañeros?,
es fácil culpar a la televisión, y a los medios de comunicación, la realidad es que
también tiene algo que ver el hogar, la familia... por que el niño de 5 años ve a su
padre borracho y golpeando a su madre, ¿cómo no esperar a que el niño trate de imitarlo?
Si después de todo es su padre, es su héroe, es la persona a la que mas admira en el
mundo, de esa y de muchas otras cosas es de lo que están formados los famosos
"bravucones del colegio".
-Anda tontito, que mami no os hizo un sándwich hoy.
-Yo... deja... déjame... en paz... Bruno.
-Sabes hoy no traigo dinero y tengo mucha hambre... sabes lo que te pasará si no me
entregas tu almuerzo gusano de alcantarilla.
-Hey tu, si el imbécil que tiene a mi hermanito del cuello, déjalo en paz.
-Vaya, ¿ahora te defiende una niña?
-No, una niña no... su hermana sopenco, soy su hermana y si no lo sueltas y dejas de
joderlo yo te joderé a ti el resto del curso.
-Serás atrevida, ¿no sabes con quién te metes?
-Si con una basura y sus secuaces.
Como nunca ha podido faltar ya sea primaria, secundaria, preparatoria o incluso
universidad, ese instinto animal del ser humano que desde edades cortas comienza a
desarrollarse. Incitan una bola de niños, o jóvenes a aquellos que tienen sus
diferencias a golpearse. Después de todo, el ser humano aunque "racional" sigue siendo
un animal salvaje.
-Oh, una niña amenazando al gran Bruno.
-Serás tonta niña, te voy a partir la cabeza.
-Inténtalo, hipopótamo subdesarrollado.
Los golpes comienzan, como es de esperarse los de el son mas pesados pero los de ella
son mas certeros, siempre buscando la cara, la nariz y el labio del chico están
sangrando, en su mejilla ella tiene un cardenal, muy marcado, un puñetazo que no pudo
esquivar, el golpéa a diestra y siniestra a donde caiga el golpe, puñetazos y patadas
sin dirección, unos los esquiva otros le dan de lleno, ella cae y se levanta una y otra
vez, el comienza a llorar del dolor, ella le ha soltado tremenda patada en el estómago,
ella sangra de la frente él había arrojado una piedra a su cabeza, Bruno esta tirado en
el césped llorando, con la cara llena de sangre. Alison se pone de pie, a pesar del
dolor en su cabeza no pierde esa mirada de superioridad, ahora sabe que es mas fuerte y
todos se enteran de quien manda, su visión se torna roja y lo único que hace es limpiar
su frente que no deja de sangrar.
-Ahora, todo aquel que se meta con mi hermano sabe a lo que se atiene.
Sonríe a su hermano, Marcus la mira un poco asustado, pero se calma, y le sonríe por
igual. Desde ese día nadie mas se metió con el chico, nadie.
No podía creer lo que estaba viendo, escondido bajo la ventana de la dirección
escuchaba los gritos que soltaba la madre del chico al que había golpeado Alison, vieja
histérica, si supiera lo canalla que era su hijo, Alison había ido directamente a la
dirección a decirle lo sucedido precisamente al director quien de inmediato mandó
llamar a la madre del chico y a nuestra madre.
-¿Cómo es posible que una niña sea tan violenta, mira que golpear a mi angelito así?,
debería ser expulsada del colegio, si me permite señor director
El director lo razona, mira a la madre de Bruno y a nuestra madre, mira a Bruno que ya
esta curado y mira a Alison que a diferencia de Bruno mantiene la mirada en alto, como
si no temiera a nada.
-Señora sin ofender pero ¿cómo ha podido criar a una criatura así?, incluso esa mirada
da miedo en un niño.
Se hace la ofendida, aunque es verdad que ese tipo de miradas es muy rara en un niño.
Mamá iba a contestarle, pero Alison le hizo una seña de que no digiera nada.
-¿Terminó señora?
Pregunta el director mirando a la señora quien indignada posa su mano en su pecho,
muestra de su indignación y sorpresa por la forma en que el director toma la situación.
-¿Sabía usted que fue la misma Alison quien vino a entregarse?
-¿Cómo?
-Como escucha, me ha contado todo, es una niña muy responsable, me sorprende que
viniera incluso para que se auxiliara a su hijo.
La señora calla, y baja la mirada tal cual su "angelito". Mamá quiere decir algo en su
defensa pero Alison se adelanta.
-Señor, se que estuvo mal pelearme con Bruno, pero el necesitaba un escarmiento, varios
de mis compañeros sufrían acoso por parte de él y sus amigos, aceptaré el castigo que
me designe, pero jamás pediré disculpas por lo que hice, no es culpa de mi madre que yo
sea así, así que si no saben "mira fríamente a la madre de Bruno" mejor que no
blasfemen.
Al salir madre e hija se miran, el director ha decidido a no castigar a ninguno, y de
paso felicita a Alison por ser tan responsable de sus actos. Mamá la abraza y por un
momento Alison también abraza a mamá.
*****
-Ella era responsable mucho antes de que mamá y yo le conociéramos, ella era así desde
que supo que sus padres tenían deudas infinitas y se suicidaron. La razón por la que
había robado esas manzanas era por que no había comido en cuatro días, lo que ganaba
ayudando con las bolsas a las señoras era muy poco pero no gastaba nada para juntar y
pagar todo lo que su padre debía. Según escuché una vez que le contaba a mamá había
estado durmiendo casi un año en un parque, le habían quitado su casa, le habían quitado
todo y aun así, la deuda seguía siendo grande. Un día se nos volo una pelota al terreno
de al lado, la única forma de recuperarla era saltándose por un árbol, ella lo trepó,
pero se cayó rompiéndose un brazo, se molestó mucho y golpeó el suelo repetidas veces,
desquitándose con el pasto, le costó un par de puntadas en los nudillos pero no se
rindió y tan pronto le quitaron el yeso del brazo trepó el árbol y nos regresó la
pelota.
-Ella nunca se da por vencida.
-Ahora lo hizo.
-¿Cómo dices?
-Pensé que había superado por fin todo, todos sus miedos, cuando te conoció me habló
hasta de dejar eso de los deportes extremos.
-¿Qué tiene eso que ver?
-Todas esas aventuras tan extremas eran un pretexto que buscaba, no me lo dijo pero lo
se, la conozco bien, y los deportes extremos eran el pretexto perfecto para un
accidente y finalmente, perder la vida. Pero te conoció, estaba feliz, tan feliz como
nunca antes, se abrió mas a la gente, por esos días perdió el miedo a socializar. Ahora
debe estar muy mal. Se refiere a su última conquista porque... nunca superó el miedo del
barranco en que sus padres murieron, la última vez que lo intentó temblaba tanto que no
pudo bajar mas de metro y medio.
-Dios mío, hay que darnos prisa.
-Je je, hola papá, hola mamá, ¿cómo les ha ido?, si, soy yo, su pequeña Alison. ¿Sabes
papá? Ya he terminado de pagar tus deudas, me extraña que fueras tan débil como para
suicidarte por tan poca cosa, pero que mas da no es así, si yo soy igual que tu, igual
que mamá, buscando la salida mas fácil, pero... es que no puedo soportar tanto dolor, y
lo peor del caso es que... es el alma el que me duele, quien esta herida y no se como
curarle. Jajá jajá, como si pudieras escucharme, ¿por qué?, dime ¿por qué no me
llevaron con ustedes?, lo hubiera soportado, eso era mas fácil, y solo duraría unos
minutos... unos malditos minutos... pero "Alison no merece nada" ¿verdad?
-Mira Marcus, es ella...
-Anda baja y ve con ella.
-Pero...
-No me dirás que dejaste plantado en la iglesia a Dante para echarte para atrás al
último ¿o si?
-Tienes razón.
-Vaya miseria, por lo menos escogieron un hermoso lugar para morir, ¿quién diría que
puede existir un lugar como este, tan alto y tan hermoso... padre, te diré algo, te
odio, como odio al resto del mundo. No son diferentes ni yo lo soy, quizás por eso ni
siquiera yo me aguanto...
-Pero yo si.
Giré mi cuerpo unos centímetros, ahora a mis espaldas la tarde comenzaba a hacer gala
de sus mas románticos colores, tan apastelados como si de un milagro se tratase. Tal
vez alucinaba por tanto alcohol pero lo cierto era que esa imagen me había regalado un
sueño y si era solo eso un sueño, no quería despertar. Ahora no se que pueda pasar, aun
tengo dos opciones, me doy por vencida como mis padres o me aferró a esa imagen, a ese
cuerpo, a esa sonrisa y a ese mirar. Que el tiempo dicte aquello que tenga que pasar.
Jajaja, incluso creo que de la impresión la borrachera se me bajó.
-¿A mi también me odias?
-¿A ti?, a ti te...
Mis palabras son calladas con una delicada caricia de sus finos dedos sobre mis labios,
sorprendida me toma entre sus brazos, me estrecha como si supiera que puede perderme,
como si pudiera perder algo valioso, y me hace sentir importante.
Entre mis manos tomo su rostro, con lágrimas pasadas marcadas en sus mejillas y otras
que luchan por salir ante la resistencia que ella pone con un beso en cada mejilla, en
cada rastro salado recojo aquellos pedacitos de mar que recién salieron de sus ojitos y
sonrío, para terminar besando sus labios sin mirarla a los ojos, sin pedirle permiso,
robándole ese beso tan añorado, como un ladrón cualquiera. Todo por ese aroma que carga
su cuerpo, ese aroma que te embriaga y que te hechiza, donde sabes, donde eres
conciente de lo que haces y que lo que haces esta mal, pero no puedes evitarlo ese
aroma a libertad y a mar.
Finito... Se sierra el telón.