Hacia frío, era una noche tempestuosa, oscura, sin estrellas que iluminaran el firmamento,
por el camino tres molestos jinetes maldecían su suerte al tener que cabalgar bajo la
funesta tormenta.
-Por qué cada vez que viajamos es igual?... el sol nos tuesta de día y de noche nos
morimos del frío. Entúpido clima!!- su nombre es Ricardo pero le dicen Chico es el
menor de los tres hermanos Royle, encabeza la comitiva y a pesar de su mal humor su
deseo por llegar a su destino lo sobrepasa, es el mas impetuoso y arrebatado, su mas
baja estatura la compensa con orgullo y decisión, también es ingenuo dada su juventud y
su buen corazón. Se envuelve más en su abrigo de piel antes de soltar una maldición.
-No tardamos en llegar... pronto tendremos abrigo y algo para beber- Yuma, le sigue a
Chico en edad y tamaño va detrás de él a su izquierda, mas centrada que su joven
hermano, es de corazón fuerte y aventurero solo lleva una cosa en la mente y no se
detendrá hasta conseguirla, es tan porfiada como inteligente y su valentía la ha metido
en mas problemas de los que desea recordar. Sin percatarse aprieta el paso de su dorada
yegua.
-Distingo las luces de la ciudad, entraremos en calor antes de lo que esperábamos- era
positivo, aun tras la gruesa lluvia la sagaz vista de Damián descubría la ciudad tras
la montaña, este hombre, el mayor de los tres de la misma altura de Yuma pero mas
corpulento se sabia todos los timos de la vida mas uno, de corazón sereno y mente
brillante, haría cualquier cosa por proteger a sus hermanos y mas, cabalgando al nivel
de su hermana va del lado derecho de Chico. -llegaremos a la casa o pasaremos directo
al Saloon?- Damián pregunta desde su corcel negro a los otros dos.
-Yo quiero ir al Saloon, necesito un buen whisky y una chica con urgencia- Ricardo de
apresuró a contestar. Sus hermanos iniciaron una burla hacia él.
-Siempre necesitas una chica con "u r g e n c i a" Chico- Yuma apresuró el paso hasta
llegar a su lado, Damián imitó la acción.
-Es cierto, es cierto, siempre nos despiertas con esos extraños ruidos en la noche
pobre de la chica que te toque- Damián se reía a placer, distinguiendo como su hermano
se enfurecía cada vez mas con las bromas.
-Se creen muy listos, imbéciles, a poco no necesitas una Damián y tu Yuma no te hagas
la de otro planeta que se que te mueres por ver a Cristin- las risas se apaciguaron y
el siempre mediador Damián habló.
-Calma Chico, solo jugamos con tu quicio. Pasaremos por la casa a cambiarnos luego
iremos al Saloon.
-Estoy de acuerdo- concordó Yuma.
-Dos a uno, con ustedes siempre pierdo- el caballo pinto de Ricardo tomó la delantera,
seguido por alcaraván y negro el corcel de Damián.
*****
Los forasteros dejaron sus pertenencias en la que sería ahora su casa por algunos días,
luego de cambiarse tomaron sus respectivas monturas y se dirigieron al Saloon.
-Parece todo muy animado- Ricardo comentó desde atrás, Yuma estaba delante de él
observando por encima de las viejas y derruidas portezuelas de madera, todo parecía
normal dentro la alegre música salía al exterior del local igual que el olor a humo y
alcohol.
-Si, se ve estupendo... entremos- los tres vaqueros ingresaron al lugar, la lluvia
pretendía ceder, los forasteros sin darse cuenta eran vigilados.
Un silencio tensó el ambiente, de repente todas las miradas se posaron en ellos, los
jugadores de naipes dejaron de jugar, las mujeres que danzaban cesaron, el hombre calvo
tras la barra dejó de servir. Ojos desconfiados recorrían las tres figuras desconocías,
al frente una mujer muy alta de cabello negro hasta los hombros su sombrero alado y
embarquillado a los lados cubría sus ojos, encima de si un abrigo marrón de piel que le
llegaba a las botas estaba humedecido por la lluvia permitía ver una camisa blanca
sencilla, un poco mas abajo un pantalón de lona de un marrón mas claro que el abrigo,
en el cinto dos Colt 45 cacha de hueso, como accesorio guantes en sus manos y un
distintivo collar con el colmillo de alguna animal como centro. A su derecha un hombre
mas bajo, con el sombrero atrás exponiendo a todos su rostro juvenil de piel blanca
finamente rasurada, ojos azules altaneros, debajo de su sombreo se dejaba ver cabello
rubio un poco largo, su atuendo era oscuro su abrigo, pantalón, chaleco y camisa, un
pañuelo blanco en el cuello, al igual que la mujer llevaba guantes en las manos y dos
revolver colgando de su cintura. A su izquierda un hombre grueso de cabellera casi
rapada se quito el sombrero y lo puso en el pecho para ver mejor, sus ojos eran grises
y sin impresión, su piel color amarillenta resaltaba la barba de tres días que tenía,
su ropa un abrigo de piel color gris plomo, un jean y una camisa del color de la arena,
llevaba guantes y un solo Colt cacha negra colgando del lado izquierdo de su cinto.
Nadie movía un músculo, ellos mantenían su posición.
-No te hagas la interesante hermanita... enséñales tu rostro- Yuma hizo lo que le pedía
Chico, con un solo dedo empujó su sombreo atrás presentando su cara. La llevó de una
esquina a la otra, todos la vieron y se acabó el suspenso regresando a lo que hacían,
la música sonando, las mujeres bailando, los hombres en sus juegos y el cantinero a
servir... después de todo era la semana de las corridas de apuestas, el rodeo y los
juegos, vendrían sujetos extravagantes como estos durante toda la semana, dándose de
bandoleros cuando solo vienen por las apuestas y tratar de llevarse el mayor dinero
posible, no eran distintos a los demás así que no les impedirían divertirse, sería una
semana muy movida en Colorado. -no nos han vuelto coladera... entremos de una vez y
pidamos un whisky- Yuma llegó a la barra con sus dos acompañantes, se sentaron en tres
bancos libres apartando sus pesados capotes.
-Señora... caballeros... que desean tomar?- el cantinero les preguntó.
-Uno doble para el chico, whisky con agua para el barbudo y a la señora uno seco- los
hermanos reconocieron la seductora voz y el cuerpo de donde provenía.
-Hola Cristin.
-Cómo estas Cristin?
-Hola chicos- la admirable mujer saludó a los caballeros pero se concentró más en
llamar la atención de Yuma, un corto vestido de color carmesí exprimía literalmente su
cuerpo, el corsé definía la delgada cintura y enaltecía la redondez de sus pechos, la
mujer caminó y se escurrió entre la barra y el cuerpo de la forastera, frotando el
grueso pantalón con las largas piernas cubiertas con medias de malla.
-Conoces a los forasteros Cristin?- el cantinero preguntó otra vez.
-Si Héctor, son mis amigos- la mujer con la espalda apoyada en la barra y sus manos
sujetándose del borde de la madera tenía los ojos clavados en la visitante.
-Entonces serviré lo que pediste.
Una vez retirada la atención del chismoso mayor, la mujer se inclino hacia Yuma
ofreciéndole lo mejor de sus atributos. -me extrañaste?- la voz suave y sensual atacó
sus oídos.
-Cristin... tan bella como siempre... como no extrañarte?- el vestido carmesí se arrugó
cuando Yuma la tomó de la cintura y la sujetó mas próxima -me has extrañado tu?-
preguntó tan cerca que parecía que se besaban.
-Cada día de mi vida- la melena oscura y lacia le cosquilleaba en la nariz mientras
olisqueaba el cuello de Cristin.
-Si van a hacer algo perturbador pueden tomar una habitación- Damián que ya estaba en
su segundo trago les recomendó pero antes de que pudieran contestar el Saloon se quedó
en silencio por segunda vez esa noche al agitarse las portezuelas, el ruido retorno al
reconocer a las personas que entraban. Los hermanos no se sobresaltaron por los recién
llegados estaban sentados en la barra y veían desde el espejo de enfrente a las dos
personas que se acercaban a sus espaldas.
-Forasteros...- Chico y Damián atendieron al llamado girando en le banco Yuma seguía
ocupada, la mujer que los llamaba era pequeña y delgada, con rostro serio derrochaba
actitud y seguridad por todo el local, venia resguardada al igual que ellos del tiempo
pero en su capa brillaba una inconfundible estrella que en su centro decía Sheriff, su
piel blanca, de ojos color verde vivo y en su espalda una larga trenza de cabello dorado,
también traía sus propias armas y un ayudante mas alto que ella pero con actitud menos
segura.
-Sheriff.
-Sheriff.
-Cristin harías el favor de no entretener al visitante por un momento- la voz dulce
pero segura de la representante de la ley sonó.
-Claro Sheriff... lo que ordene...- habló alto y claro para después susúrrale a Yuma
-date vuelta...
Anabella se quedó sorprendida al ver el rostro de una mujer y no el de un hombre como
esperaba, era una vaquera como los otros dos se le quedó viendo a los ojos con
aburrimiento y algo molesta por haber sido obligada a dejar lo que estaba haciendo, la
forastera tenía unos diferentes ojos azules que le daban poderío al resto de su rostro,
un momento de espera y Anabella decidió que era buena idea empezar a hablar.
-De paso o vienen por la corridas?- la Sheriff fue al punto.
-Jugamos un poco Sheriff... queremos probar suerte- Damián se adelantó.
-Eso es bueno señor...
-Damián, mi nombre es Ricardo y el de la señora es Yuma- Chico los presentó con una
sonrisa como corona.
-Mi nombre es Anabella Thompson y mi ayudante es Jhon Bricauter- Yuma estaba ofuscada
aunque su semblante se mostrara tolerable a todo aquello. -sean bienvenidos a nuestra
ciudad si son gente de paz, somos personas tranquilas y no nos gustan las peleas ni los
desordenes, si su intención es buena y no causan problemas pueden quedarse el tiempo
que deseen y volver cuando quieran y si no les gusta mis reglas pueden irse en este
momento- sutil y a la vez dura, abre los brazos pero te aprieta el cuello si es
necesario, bonitos ojos... entúpido trabajo, Yuma resolvió participar.
-Somos buena gente Sheriff... solo venimos por un trago, una chica y un buen juego, eso
no es ilegal verdad?- Cristin que había quedado a las espaldas de sus amigos, abrazó a
Yuma untándole sus pechos con premeditación. La forastera lo sintió todo.
-No, no lo es, si es eso lo que buscan aquí lo tenemos... deseo que aprecien la
hospitalidad que se les ofrece y no pasen por alto ese cartel que se exhibe allí, que
tengan buena noche, tu también Cristin- Anabella se alejó de ellos pero aun se
conservaba en el local vigilando que todo estuviese como de costumbre. A la vista de
los forasteros la Sheriff era fuerte y respetada por los habitantes de aquel sitio, la
vieron caminar el Saloon deteniéndose poco a conversar con alguno de los lugareños, la
música del local no distorsionaba la atención que había puesto en ellos. De retorno a
la barra Yuma picotera con su mirar los ojos cafés de su amiga.
-Tú y yo tenemos que hablar.
*****
Un puñado de monedas dejó Yuma en la barra como pago por una botella de whisky, una
habitación por una noche y la compañía de Cristin, las dos mujeres se retiraron después
que se fuera la Sheriff.
Damián y Chico las vieron ascender por las escaleras de madera que daba a las
habitaciones.
-Crees que la mate?- Ricardo preguntó a su hermano sin mucha intranquilidad al tiempo
que llevaba a sus labios un poco mas de licor.
-No... espero, Cristin debió avisar sobre el cambio de Sheriff... esto alterara todo
los planes de Yuma y los nuestros.
-Si, si, por cierto que dice el cartel que nombró la Sheriff?- Chico no sabia leer por
mas que intentaron sus hermanos en enseñarle él no mostraba ningún progreso, Damián lo
atribuyó a un pensamiento de su propia filosofía: `las únicas razones por las que un
hombre se instruye es por necesidad o por el mero deseo de aprender, Chico no muestra
ninguna de las dos`. Su padre le enseñó a su hijo mayor el arte de la escritura, éste
último paso sus conocimientos a Yuma y Yuma trató de hacer lo mismo con Ricardo sin
éxito, Chico les decía: -conozco las únicas palabras que me van a hacer falta, Banco,
Saloon y Sheriff, no necesito saber mas.
-Lo mismo que dicen todos los carteles a lo largo del Oeste.
"PROHIBIDO AQUÍ Y EN CUALQUIER PARTE DE ESTA CIUDAD LOS DUELOS A MUERTE SEA CUAL SEA
SU CAUSA."
Damián detalla el local, era bastante amplio sin ser ostentoso, con agradable música
que salía de la pianola y lindas chicas que bailaban por todo el lugar, unas diez mesas
de juego estaban en plena actividad con hombres concentrados en ganar, las lámparas
daban claridad al recinto luz que se escapaba por las dos ventanas que poseía, este no
era el único Saloon que tenia la ciudad habían dos mas pero solo en uno se realizarían
las corridas en donde ellos participarían: El Gran Saloon De Lester.
En las afueras del Saloon la Sheriff y su ayudante conversan.
-Qué opina de los forasteros jefe?- el alto y delgado ayudante contemplaba a su jefa
mientras ésta obtenía conclusiones, ella se acercó al amarradero en donde estaban
atados algunos caballos.
-Jhon, mira sus caballos y compáralos con los otros... tienen unos fuertes animales,
saludables y casi tan petulantes como ellos, el pintado es del menor ese chico debe
darles problemas a los otros dos, el negro es del mayor... mas reservado y seguro, solo
llevaba un Colt lo que quiere decir que es lisiado o le van mas los rifles, la amarilla
de crin clara es de la mujer... dos armas igual que el chico, su collar es distintivo
de los Arapajó es probable que sea un obsequio pues los otros dos no lo llevaban- Jhon
permanecía en silencio después que la Sheriff terminara la revisión de los animales
-deben ser hermanos... aunque la mujer tiene el cabello muy negro y ellos lo tienen
claro, su buena ropa me alivia, no son unos pistoleros.
-Nos darán problemas?
-No, solo son vaqueros como tantos que han pasado por aquí, después de la corrida se
largaran- la pareja bajó los dos escalones hasta llegar al nivel de la calle, en
silencio se cursaron a su segunda parada de la noche, El Gran Saloon De Lester.
*****
-Cuándo ibas a decirme lo de Anabella?- Cristin le quitaba la ropa a Yuma, haciéndose
la que no entendía lo que se le reclamaba. -dónde esta el viejo Thompson?...
-Ven a la tina y relájate, te bañaré y hablaremos- la morena dejó que el enfado se
escurriera como ella al entrar en la redonda tina completamente desnuda, afuera de ella
Cristin con un pañuelo la aseaba.
-Entra aquí- ordenó.
-No, déjate limpiar Ojos de Águila... si entro allí no me dejarás hacer nada- la morena
notó como sus músculos cedían al roce de la bailarina "Ojos de Águila, solo tu y mi
abuelo me llaman así" contenta porque su tensión se disolviera Cristin la ayudó a
salir del agua.
-Ten sécate- le acercó una toalla.
-Cuéntame.
-El viejo Thompson murió pocos meses atrás- Yuma se sorprendió.
-Cómo?!- Cristin se sirvió un poco de whisky para seguir.
-Amaneció muerto, el corazón le falló, tanto alcohol y tabaco lo consumieron, ahora es
su hija la que maneja la ley- se acostaron en la cama y Cristin apartó toda la ropa de
su cuerpo.
-Esto cambia todo, por qué no me avisaste?- Yuma apartaba las caricias aun molesta por
la falta de su amiga.
-Temí que no vendrías si te lo decía... deseaba tanto verte, un año es mucho tiempo-
los sinceros ojos marrones estaban aproximándose a los azules, pidiendo la absolución y
tal vez un beso.
-No dejaría de venir aun si no tuviera nada que hacer aquí salvo verte- la vaquera dejó
que los conocidos labios de su amante besaran los suyos, integrándose como lo hacían
desde años, llegando al placer íntimo mas de una vez.
El sol picante de Colorado llegaba a las casas y calles de la ciudad, calentando los
techos de madera y secando el barro de las calles facilitando el tránsito de caballos,
carretas y peatones que ya estaban en movimiento. En una de las habitaciones del Saloon
la alborada continúo con el interrogatorio a Cristin.
-Háblame de ella- Yuma colocaba su ropa en su lugar y su compañera la veía desde la cama.
-De la Sheriff?
-Si de ella, esta casada?... tiene novio, amante lo que sea...
-Y a ti que te importa eso?- la chica sin darse cuenta al momento le fue inevitable
enojarse, Yuma ingenuamente no tomó la pregunta como un reclamo y siguió con la
conversación y colocando sus botas.
-Quiero saber cómo vive y con quién, cuáles son sus relaciones con el alcalde y el
banquero, cuéntamelo todo.
-Sabía que me atacarías a preguntas, siéntate vaquera para echarte el cuento- Yuma se
sentó en la cama atenta.
-Tiene 24 años, vive sola en la gran casa que le dejó su padre, su madre murió hace
como dos años, tenía un novio y también murió.
-Es mas joven que Ricardo,... y es que tiene peste que todo el mundo se muere a su
alrededor?- Yuma esperaba la respuesta de su compañera, le sorprendió que la Sheriff
fuera menor que todos ellos, Chico tenia 25 años, Yuma 28 y Damián 29.
-No se de que se murió la madre pero su novio... digamos que... lo mataron por tener
las manos en la masa- Cristin giró en la cama para apoyar su cabeza en las piernas
de la vaquera, desde abajo y mirándola a los ojos continúo. -Anabella y su novio tenían
contacto un poco mas íntimo que los besos... su padre la encontró en pleno ajetreo
y llenó de plomo al pobre.
-No me extraña de ese maldito, pero por qué matarlo?... porque no estaban casados?
-Lo que enfureció al padre de la chica es que el susodicho era nada mas y nada menos
que su propio ayudante, creo que le molestó mas el engaño que el acto en si, nadie
opinó en el asunto y el Sheriff justificó sus actos a que su ayudante había pervertido
a su hija... desde ese entonces no se le conoce otra relación.
-Um.
-Um, qué?
-Cuándo ocurrió eso?
-Hace como tres o cuatro años.
-Cómo es su relación con Lester y Wally?- Lester es el banquero y el dueño del Gran
Saloon de Lester donde se realizaran los juegos, Wally Dixon es el alcalde de Colorado.
-No se influencia por ellos, no es corrupta como su padre, los trata solo lo necesario.
-No intentes ponerla agradable hacia mi- Yuma se puso en pie y tomó sus armas para
retirarse, Cristin también lo hizo sin molestarse en cubrirse con la sábana.
-ella no te debe nada y es buena persona... cuida de todos... por igual
-Su padre mató a mi familia!
-Tu lo has dicho, fue su padre, que ahora está muerto... ella no tiene culpa- la chica
no se dejó amedrentar con los fuertes ojos de Yuma, la abrazó dando un sonoro suspiro
al hacerlo y con mucha calma besó lentamente sus labios, la vaquera estrujó a la mujer
desnuda entre sus brazos y concernió el beso. Al terminar Cristin sacó otro tema.
-cuando veras a tu abuelo?
-Partiré esta tarde, para amanecer mañana allá.
-No le gustará tu cabello corto.
-No para nada, pero qué podía hacer?... soy bastante llamativa como estoy ahora, no
quiero ser reconocida como `la vaquera de largo cabello negro y espeso`, además tanto
cabello me da calor- la chica se reía felizmente ante las caras de la vaquera, antes de
partir Yuma agregó -necesito que estés libre por las noches, pregunta al dueño de este
tugurio cuanto es, yo te daré el dinero cuando regrese, entendiste?
-Si vaquera... no me darás otro beso antes de salir por esa puerta?- la vaquera regresó
y la besó con pasión, luego le dió otro mas corto y salió de la habitación.
En las afueras del local Damián y Ricardo esperaban a su hermana cerca de los caballos,
no muy contentos por la tardanza de ésta.
-Hermanita decidiste salir del nidito?- Yuma ajustaba su sombrero y los ojos al sol
matutino, parada entre sus hermanos, miró de lado a lado de la ancha calle.
-Cómo pasaron la noche?- la mujer preguntó sin contestar lo previo.
-D i v e r t i d o!- contestaron los hermanos al mismo tiempo para luego mirarse y
carcajearse.
-Imagino,... vamos a la casa tenemos que dormir- todos se acomodaron en sus caballos
con cierta torpeza tratando de no caerse de la silla. Damián se dirigió a Yuma una vez
iniciado el trote de los caballos.
-Qué averiguaste con Cristin?
-Les contaré cuando lleguemos a casa- azuzando a las bestias los tres jinetes bajaron
por la calle hasta perderse de vista. No tan cerca de la entrada del Saloon la Sheriff
y su ayudante observaron la partida de los forasteros.
-Anabella estas en lo cierto con esos tres, unos vaqueros borrachos mas en busca de
fortuna- la mujer rubia con la mirada aun extraviada por la ruta que habían tomado
estos, se refirió.
-No se Jhon, me llama especialmente la atención la mujer,... el que no se parezca a
ellos y ese collar me tienen desconcertada.
-Qué quieres hacer?
-Veré a dónde van y qué es lo que hacen,... quédate al pendiente, si no regreso antes
que la diligencia ve al Saloon de Lester y mantén controlado todo, sobre todo a los
forasteros que están por llegar- con velocidad y destreza la mujer de la ley tomó las
riendas de su propio animal dejando casi con la palabra en la boca a su compañero, se
fue en la misma dirección que tomaron los intrigantes visitantes.
No fue difícil dar con la discreta casa en donde se alojaban los Royle, hurgó por los
alrededores, en un pequeño establo a pocos metros de la casa los caballos amarrados
descansaban, la casa en completo silencio daba la impresión de estar desocupada pero la
curiosa Sheriff sabía que no era así, se tapó entre unos matorrales a esperar algo de
actividad.
*****
Yuma trataba de recordar el camino que la acercaría al encuentro de su abuelo, Alcaraván
pisando con sus cascos las pequeñas piedras rojizas menguó su trote cerca de un pequeño
risco en donde se podía contemplar las amplias montañas rocosas de Colorado. El sol
caía como fielmente lo hacia día a día, la vaquera no continuaría su camino por hoy,
desde lo alto del risco diviso un río que le serviría para su aseo, movió las bridas de
Alcaraván para llegar al lugar.
El abuelo de Yuma no era otro que el jefe de la tribu de los Arapajó, quienes eran un
poblado regularmente nómada y bastante tranquilo comparado con los Cheyenes, subsistían
de la caza de búfalos y de su arte. Esta tribu en particular se estableció en las afueras
de la ciudad de Colorado, residiendo allí desde hace muchos años, no cambiaron sus
terrenos por otros pues contaban con abundancia de alimento. El padre de Yuma era el
único descendiente del Gran Águila quien le pusiera a su nieta como nombre Ojos de Águila,
no por referencia a él mismo sino por la impresión que se llevara al verla por primera
vez. Cuando su único hijo le puso en brazos a su primera y única nieta, el Gran Águila
dijo:
-Se llamará Ojos de Águila, no porque crea que su vista será más aguda a la de los
demás, si no porque lleva en sus ojos el mismísimo color del cielo que surcan estos
animales cada vez al volar.
Cerca de una arbolada desmontó del caballo y se preparó para lo que sería un rápido
baño, soltó a la yegua para que bebiera. Un poco mas allá de ese lugar la inquieta
rubia trataba de no ser descubierta, había seguido a la vaquera desde que saliera de su
casa iniciando la tarde, se debatió un poco en seguirla o quedarse para vigilar a los
otros dos pero su curiosidad por la mujer la obligo a ir tras ella.
La vio acomodar sus pertenencias mientras ella se mantenía tapada con algunas ramas,
amarró a su caballo retirado de allí para evitar que resoplara o hiciera algo que
delatara su presencia, se aproximó con sigilo para tener una mejor vista, la vaquera se
sacó el sombrero y masajeo un rato su cabellera con una de sus manos para luego
quitarse el atavío de cuero quedándose con una camisa remangada a los codos y su
pantalón, sin sentarse retiró las botas de los pies y desabrochó el cinturón que
portaba sus armas, todo iba a parar cerca de donde colocó el sombrero, sin mucho orden.
-Va a darse un baño- susurró para si la Sheriff, que para ese momento se sentía
extrañamente acelerada por contemplar el cuerpo desnudo de Yuma, sin siquiera saberlo
concientemente. Notó como mandaba al suelo su camisa y su franelilla para así dejar
completamente descubierta su espalda, Anabela se agarraba del árbol que tenía enfrente
como si estuviera a punto de caerse, sus ojos no eran suficientes para apreciar lo que
la vaquera ofrecía, un momento después y el pantalón cayó y tras de el un calzoncillo.
Se movió un poco al frente y notó en el muslo derecho de la chica una cicatriz de bala,
a plena conciencia la vista de la cicatriz se rodó al trasero de la morena algo
paliducho con respecto al resto del cuerpo con todo y con eso no dejó de parecerle
atractivo.
-Por qué no sale de una vez Sheriff?... para que vea mejor, no creo que esos matorrales
la dejen apreciar bien- Anabella miró a todos lados para que en un minuto entendiera
que la habían descubierto, se sentía entúpida y con mucha vergüenza, la voz resonante
de Yuma la sintió en la nuca. -qué espera?... ya que esta aquí al menos haga compañía-
la morena se perdió de vista, el sonido inconfundible de un chapuzón le dio a entender
que ya se encontraba en el agua.
Después de calmarse caminó hacia el río.
-No es ilegal ver a las personas desnudarse?- para la Sheriff la cabeza chorreante de
agua de Yuma le causó mucha gracia a pesar de que ésta trataba de mostrarse seria y
ofendida por la intromisión a su privacidad. -o solo me dirá que está de paso?... he
dicho algo gracioso?- a Anabella todo aquello empezó a tenerle gracia.
-No es ilegal pero debería, no ando de paso la verdad es que estoy tras de usted y no
ha dicho nada gracioso- la rubia se sentó en las orillas del río para poder conversar y
ver como aquella nadaba sin cesar.
-No, no, no, de pie de pie...- la Sheriff no comprendía.
-Qué le sucede?
-Usted me vio desnudarme cierto?... ahora me toca a mi, desvístase y dese una
zambullida, seguro que la necesita- con una sonrisa casi maliciosa Yuma notaba como la
mujer trataba de decidir que hacer -mis armas están allí cerca de usted, no tenga
temor.
-Quién le dijo que tenía temor?- el orgullo respingado habló.
-Entonces...
Ante el reto Anabela no le quedó de otra que darse un buen baño y pensándolo bien lo
necesitaba, tenía mucho calor y bastante polvo en su cuerpo. Destrenzó su cabello
quedando en una larga melena ondulada que le llegaba a la cintura, una ligera brisa lo
batió un poco, desde su posición un poco apartada Yuma sentía curiosidad, las armas de
la Sheriff quedaron cerca de las de la vaquera, se quitó un pañuelo azul que llevaba al
cuello para deshacerse de su propia camisa y franelilla, Yuma hacia que nadaba y no
prestaba mucha atención pero su mente y cuerpo se sentían conmocionados al descubrir
ese cuerpo estrecho... diferente al suyo y al de Cristin, retiradas todas las prendas
sobresalía la piel tostada y saludable de apariencia pulcra y formas deseables de
Anabella. A la morena le llegaron imágenes del cuerpo sensual de Cristin y no pudo
evitar compararlo con el que ahora se hundía en el agua, aparte de sus hermanos Yuma no
había visto a mas nadie sin ropa que así misma y su amante, ver a Anabela era algo nuevo
y excitante, la mujer de la ley de confección mas ligera y menos voluptuosa no dejaba
de ser bella a los ojos de Yuma.
La rubia resistió la mirada cautelosa que le dieran mientras se desnudaba, con algo de
nervio que no demostró dejó que el agua la cubriera hasta los hombros para luego
sumergirse y mojar sus cabellos.
-Por qué anda tras de mi?... que yo sepa no he hecho nada malo- la Sheriff se quedó
mirando el agua unos minutos, no tenía una respuesta. Debería estar con Jhon en la
ciudad en una semana como esta en donde entra y sale tanta gente, el movimiento de
dinero es alto y el peligro es latente, debería estar con su compañero y no en medio de
un río con una extraña, ese no es su trabajo. No contestó a la pregunta, se quedó
aparentemente perdida en el razonamiento.
Yuma se molestó, la seguían y no sabían por qué, tenía mucho que hacer y lo menos que
quería era estar bajo el ojo de la ley.
-Como no tiene nada que decir déjeme acotarle algo, déje de seguirme, no le debo
nada a la ley ni a usted- espabilándose de sus pensamientos Anabella vio salir a la
vaquera bastante irritada del afluente, su desnudes quedó como hace poco ante sus ojos.
No mucho después la Sheriff salió del agua se vistió en completo silencio, ajena de eso
Yuma intentaba encender una fogata no faltaba mucho para anochecer y el frío por esas
montañas no es indulgente, entre su distracción se le perdió Anabella no la oía ni veía
desde hace bastante rato -bien bueno... ahora dónde estará ésta?- sin alarmarse
mucho la vaquera inició los preparativos para calentar su cena. A la hora apareció la
rubia con su caballo que amarró al lado de Alcaraván, con el mismo silencio con que se
fue se sentó cerca de la fogata.
-Hay tienes Sheriff... come- la morena le acercó un plato con la comida caliente que la
otra rechazó inmediatamente.
-No tienes por qué...
-No es caridad, creo que no tienes comida y esta me sobra a mi, cómetela o si no será
comida para los peces- Anabella moría de hambre, no había tenido la perspicacia de
traer algo en el por si acaso, una rápida ojeada al plato de Yuma le indicó que la
morena mentía, tenían mas o menos la misma cantidad de comida que no era mucha pero
saciaría su hambre hasta mañana, dedujo que la vaquera traía una buena porción de
alimento para una persona y ahora que estaba ella la compartía a expensas de quedar
insatisfecha. Esa actitud le encantó a Anabella que terminó sonriendo tontamente al
tomar el plato con sus manos.
-Qué es tan gracioso Sheriff?- preguntó mientras comía.
-Puedes llamarme Anabella- la chica la miró un segundo a los ojos, Yuma todavía
masticaba, al tragar contestó sin alzar el rostro de su plato.
-Muy bien Sheriff... no has contestado mi pregunta- le gustaba ser odiosa,
siempre lo conseguía.
-Me da gracia que intentes ser ruda conmigo... y al rato eres bondadosa y compartes tu
comida, se que era solo tu porción y la dividiste para que pudiéramos comer ambas- un
instante de vacilación antes de contestar.
-Si estuviera comiendo... ante un perro hambriento... también le daría la mitad de mi
comida para calmar su apetito...- se cruzaron las miradas, el azul pálido de Yuma quería
impactar al verde vivo -así que... no te creas especial- herida mas que ofendida
Anabella acabó su plato sin mas palabras, la mujer al otro lado del fuego no
simpatizaba con ella, muy en su interior quería que eso fuera diferente.
Después de la cena un rato más de silencio pesado, la vaquera ordenó todas sus
pertenencias y se preparaba para dormir temprano, la noche fresca y oscura arreaba el
sueño, la otra mujer se turnaba en observar el río y el fuego cuando un eco
escalofriante la puso en pie.
-Tratas de matarme?!!- exaltada y con pistola en mano la rubia dirigió su mirada al
Colt humeante de Yuma, ésta ni se molestó en decirle palabra, fue junto a ella y con la
punta de su arma recogió el cuerpo inerte de una cascabel justo a los pies de la
Sheriff, a la serpiente Yuma le voló la cabeza.
-Lo lamento, no tenía idea de que le gustaran las picaduras de cascabel, para la
próxima dejo que hagan su trabajo- alejándose arrojó al animal muerto a la pequeña
hoguera, saltando chispas al caer, la piel rechinaba al cocerse, el Colt regresó a su
lugar de reposo, Anabella comprendió.
-Gracias,... aunque supongo que también hubiese hecho lo mismo por un perro- sin
suponérselo ese comentario toco el humor de Yuma, sintiéndose relajada por primera vez
en compañía, la vaquera sonrió al contestarle.
-Si, lo hubiese hecho- la otra le sonrió igual.
Anabela despertó sola, serían alrededor de las seis de la mañana, sentándose vio a su
alrededor solo la fogata extinta y su caballo, encima de ella la gruesa piel que Yuma
utiliza para dormir la recubría. La vaquera se despertó dos horas antes y aprovechó que
su perseguidora dormía para continuar con su viaje, antes de ponerse en pie notó que
Anabella se hallaba arrebujada a su lado, no pudo evitar una leve sonrisa y dejándole
su piel de dormir se marchó. En la noche antes, después que Yuma matara a la serpiente
escogieron espacios diferentes para dormir, la vaquera le prestó a la rubia una manta
que era lo único que tenía disponible para que pernoctara y ella se quedó con la piel,
al parecer en el transcurso de la noche la mujer de la ley necesitó mas calor y terminó
al lado de Yuma.
Poniéndose en movimiento, un cuarto de hora después la Sheriff trataba de seguir el
camino de la viajera.
*****
Yuma llegó al poblado Arapajó al amanecer, no le fue difícil entrar con su collar en
mano mostrándolo a los que ya estaban en pie resguardando la tribu. Un hombre joven se
le acercó y con un movimiento de cabeza le indicó que descendiera del caballo cosa que
Yuma hizo inmediatamente, sin decirse palabra la vaquera fue llevada a la choza
principal, el hombre la dejó sola ante la puerta.
Quitándose el sombrero Yuma entró.
-El águila libre surca el cielo que le da tanto poder, es independiente y con los años
se vuelve mas astuto no tiene obligación de regresar al sitio de donde ha nacido pero
aun así vuelve.
-Abuelo- el Gran Águila un hombre viejo pero aun muy fuerte, con grandes arrugas en su
rostro mueve su enorme penacho para que su nieta viera su rostro, de pie tan alto como
ella le sonríe y la ve atentamente.
-No presentí tu regreso
-Tenía que verte abuelo- la vaquera sobrecogida por el momento abrazó al hombre el cual
la acogió y devolvió el gesto con la misma intensidad. Se acomodaron para tener una
larga charla en donde Yuma le contara todo lo acontecido en los últimos años, esta
demás decir que el viejo hombre estaba orgulloso y maravillado en lo que se había
convertido su nieta, si bien no era una Arapajó de crianza se había convertido en una
persona de bien, el la reprendió por cortarse la melena. Yuma ya se esperaba eso.
En momentos la confianza los cubrió y su conversación se hizo más íntima tanto que daba
la impresión de que la vaquera nunca había partido de esas tierras como lo hiciera por
última vez diez años atrás, era como si siempre hubiese permanecido allí.
Ya al tanto de los acontecimientos de su vida y la de sus hermanos Yuma le confesó a su
abuelo lo que pretendía hacer, la verdad es que uno de los motivos mas sólidos de la
visita era que Yuma necesitaba la aprobación de su abuelo para seguir adelante,
trataría de que el entendiera su punto de vista.
-Estas segura de que es eso lo que quieres hacer?... vale la pena arriesgar tu vida y
la de tus hermanos por una vieja herida?
-Abuelo no se trata solo de rencor, Lester es un hombre vil que se llevó la vida de un
hombre inocente... el hombre a quien le confiaste mi vida, hemos esperado mucho por
esto, tiene que recibir lo que se merece.
-Y tú harás eso.
-Damián, Chico y yo- el viejo vagó entre sus pensamientos analizando todo lo que se le
había dicho, su nieta en silencio.
-Deseas mi aprobación?
-Si, más que nada- otros minutos de silencio.
-Tienes mi bendición... con una condición- con entusiasmo y ansiedad Yuma pregunta.
-Cuál?
-No matarás a nadie a sangre fría... te defenderás si tu propia vida esta en peligro,
me comprendes?...
La vaquera asintió, comprendía perfectamente lo que quería su abuelo, matar por
venganza o desprecio no la harían diferente a esas personas que tanto mal le habían
hecho, tendría que destruir a Lester sin asesinarlo. Nieta y abuelo comieron
agradablemente, Gran Águila le ofreció su puesto y las tierras que eran suyas por
herencia, el ya estaba viejo y no tenía otra descendencia mas que ella, Yuma las
rechazó como siempre lo había hecho, aludiendo que se había criado en otras condiciones
y que en la tribu existían otras personas merecedoras de su puesto por derecho.
A media mañana los interrumpió el vigía:
-Se acerca otro jinete, parece ser la Sheriff, la dejo pasar?
-Es ella, me ha seguido desde la ciudad- Yuma contestó.
-Déjala entrar- el centinela se retiro.
-Ya debo irme abuelo, necesito regresar antes del anochecer, entretenla para yo poder
partir- la vaquera parecía nerviosa, su abuelo lo percibió.
-Por qué huyes de Anabella?... le temes?
-Temor?!... no, es solo que mientras mas lejos esté mas fácil será todo para mi- el
penacho se agitó ante un movimiento del hombre.
-Su padre...
-Ya lo se abuelo.
-Ella nació después de todo aquello... no es culpable de lo que pasó.
-Eso también lo se.
Yuma se despidió y se fue lo más rápido que pudo para no ser vista por la Sheriff,
prometió a su abuelo regresar después de haber cumplido con su venganza.
*****
-Entra- el anciano vio pasar la cansada joven al interior de su choza.
-Gran Águila es un honor verle de nuevo- la joven hizo una reverencia y tomó asiento
luego de recibir un gesto para ello.
-No nos visitas muy a menudo, es agradable tu presencia- Anabella perfiló sus labios
halagada, esa tribu era la única que no le daba problemas y todo se debía al encantador
tacto con que se relacionaba su dirigente y ella. -qué te trae a estas tierras Anabella?-
los maduros ojos café del dirigente la analizaban.
-No es una visita de cortesía, busco una mujer que se dirigía a este lugar- la Sheriff
advirtió sorprendida un extraño brillo en los ojos de aquel hombre, continuó -debería
estar aquí.
-Si, pasó por aquí, conversó conmigo pero ya se ha marchado- el anciano avistó el
ligero abatimiento tras sus palabras, la duda y un poco de incredulidad sobresalían de
las expresiones de la joven.
-No puedo quedarme mas Gran Águila... tengo que dirigirme a la ciudad.
-Espera... quiero contarte algo- Anabella se relajó tratando de espantar el enorme
cansancio que sentía en todo su cuerpo, su curiosidad por saber el paradero y el nexo
de la morena con el jefe indio la mantendrían alerta y atenta a la conversación.
-Quieres saber de Yuma?... quieres saber por qué estuvo aquí?
-Si.
-No entiendo tu interés por mi nieta- la boca abierta de la mujer difundía su
asombro.
-Nieta... tu nieta?
-Si, mi descendiente- la mente de la mujer la trasladó inmediatamente al pasado en
donde recordaría uno de los mas famosos y terribles actos de su padre. El hijo del Gran
Águila su futuro heredero, se había enamorado de una de las mas bonitas campesinas de
la ciudad, el dirigente no aprobaba la relación pues aquella era una mujer blanca que
no compaginaba con sus tradiciones y creencias, el amor era mas que correspondido y la
pareja no reparó en sus marcadas diferencias, Gran Águila rechazó a su hijo por la
desobediencia y a este no le quedó mas remedio que vivir en el pueblo, para aquel
entonces el Sheriff, el padre de Anabella, fue rechazado por la joven campesina quien
alegaba tener ya pretendiente, el interés del Sheriff se incrementó ante el rechazo
deseando conquistar a aquella mujer a como diera lugar, no pasó mucho tiempo para que
se enterara quien era el afortunado, se sintió resentido al saber que era un Arapajó y
que la relación se había consumado y se acercaba el nacimiento de la prueba de ello.
Todo el pueblo se enteró del rechazo, el hombre de la ley era el objeto de burla en la
mayoría de las conversaciones y más aun al saber que la mujer de su obsesión estaba
embarazada. La pareja se reunió con el dirigente Arapajó para que los protegiera y el
Gran Águila los aceptó en sus tierras, el Sheriff no los molestó mas, parecía que el
asunto ya se había terminado, el nacimiento de Yuma llenó el corazón de su abuelo de
amor, la infante armonizaba angelicalmente los rasgos fuertes y morenos de su padre con
la hermosura y sencillez de la madre, adoró la primera vez en que aquellos pequeñitos
ojos azules le miraron... sonriendo. Una tarde completamente desprevenidos el padre de
Anabella los emboscó en medio de la calle del pueblo, matando a la joven madre y a su
hombre, el Sheriff no dio importancia a la criatura y se fue del lugar nadie presenció
el asesinato, eso creyó el, un hombre el talabartero del pueblo Damián Royle quien si
lo vio tomó a la bebé entre sus brazos y huyó. Anabella sabía esa historia, la ciudad
la sabía, pero lo que pasó después se ignoraba, Damián Royle desapareció del pueblo con
la criatura, el Gran Águila no tomó nunca represalias en contra de su padre, el paradero
de la niña era desconocido.
-Cómo diste con ella?... tenía entendido que...
-Nunca perdí el contacto, las noticias de ella me llegaban con frecuencia, solo yo
sabía en donde encontrarla y que estaba viva- el hombre mayor entendía el aturdimiento
de la chica, el protegió a su única descendiente de los curiosos del pueblo y del
propio padre de Anabella, ella se mantenía pensativa y en silencio. -después de aquel
tiroteo el talabartero me la trajo aquí y me contó lo que sucedió... yo le pedí que se
la llevara lejos y la cuidara, el se la llevó y se fue del pueblo con mi nieta y el
pequeño Damián- un momento de expectación -no tenía como enfrentarme a tu padre,
acabábamos de asentarnos en estas tierras ricas en comida y agua... si lo hubiese
casado como el hizo con mi hijo todo el pueblo se revelaría ante nosotros y no seríamos
tan prósperos como lo somos hoy, lo mejor que pude hacer en ese momento fue mandarla
lejos del odio de tu padre- la Sheriff entendiendo todo lo revelado le embargaba una
ligera culpa por la desgracia de aquella familia, su rostro se dirigió al suelo con
vergüenza. -Damián la crió como su propia hija junto al pequeño Damián y Ricardo quien
nació tres años después de eso, los cuatro fueron muy unidos hasta que el padre de los
chicos fue asesinado- mas noticias inimaginadas colmaban la atención de Anabella.
-El talabartero fue asesinado?... mi padre dio con ellos?- un momento de horror
atropelló las emociones de la joven quien no aguantó mas e intentó salir de la choza.
La gruesa voz la tranquilizó.
-No fue tu padre- las largas plumas del penacho se bambolearon con el sutil cambio de
posición del anciano, sus ojos café encontraron en los verdes algo mas que vergüenza,
dolor. -no voy a hablar mal del hombre que educó a Yuma, pero Damián era un conocido
apostador... con mucha suerte claro pero nunca sabía cuando retirarse, todo el dinero
ganado lo perdía en la noche siguiente y para volver a jugar pidió prestado a la
persona menos indicada. Cuando salió del pueblo no solo se llevó dos críos, llevaba una
gran deuda, su cobrador lo persiguió por años y cuando dio con el lo mató.
-Quién fue ese hombre?
-Lester, el banquero.
*****
-Me dejaron algo de comer?, muero de hambre- Yuma fue directo a la estufa, Chico en
ropa interior y todo despeinado se allegó a su hermana.
-Damián te dejó algo... cómo te fue?... qué dijo tu abuelo?- la vaquera tomó la olla y
una cucharilla y se fue a la mesa.
-Con el abuelo todo esta bien, quiere que vayan a verlo les manda saludos- una pausa y
una gran cantidad de guiso se encaminó a la boca de Yuma -tenemos un problema...
diferente.
-Qué problema?- Chico buscó asiento para escuchar mejor, buscando el reverso de la
silla se sentó en ella.
-La Sheriff, creo que sospecha algo... me siguió desde aquí hasta las montaña y
llegamos a encontrarnos.
-Cómo puede sospechar?, no hemos hecho nada- Ricardo se irritó.
-No lo sé, pero no deja de seguirme tendré que cuidarme- acabó con el resto de su comida
y le dio toda la atención al desaliñado de su hermano. -Qué hicieron anoche? Y dónde
esta Damián?
-Fuimos a Lester, el Saloon estaba a reventar de apostadores, nos hicimos de una mesa y
jugamos como todos los demás y ganamos, llegamos casi al amanecer el viejo duerme- eso
alegró mucho a Yuma, sus hermanos eran buenos con las cartas y casi siempre la suerte
los acompañaba, una media sonrisa dejo ver algunos de sus dientes.
-Vieron a Lester?
-Si, rodeado de personas, dos tipas y cuatro sujetos.
-Cristin los acompañó?
-No, dijo que le encargaste algo y que tenía que resolverlo antes de que llegases.
-Muy bien Chico, creo que seguiré el ejemplo de el viejo y me iré a dormir, veremos que
nos trae la noche- Yuma se levantó y buscó el camino hacia las escaleras que la
llevarían a su dormitorio con la intención de lograr un descanso seguro.
*****
Cruzando las laderas rojizas a galope apresurado Anabella se confunde, la conversación
con el gran jefe Arapajó le trajo un sinfín de revelaciones, aquellos tres hermanos
andaban en busca de algún tipo de venganza, su padre era uno de los objetivos pero ya
había fallecido, quedaba Lester el banquero y dueño del mas grande Saloon de la ciudad,
estas personas podían intentar un asalto al banco, un robo al Saloon o el homicidio
directo de Lester. La Sheriff tenía muchos puntos que cubrir, muchas pregunta que
contestar no iba a permitir que ningunos cuatreros atacaran la paz de su ciudad, así
tuviera que enfrentarse a la mujer vaquera quien sentía ocupar peligrosamente la mayoría
de sus pensamientos.
La tarde caía, el sol daba tregua dejando un cielo color púrpura a su paso, Anabella
llegaba al pueblo junto con la noche.
*****
Cinco mujeres encaramadas en el escenario danzaban alegremente proporcionando un
colorido y vistoso espectáculo a los muchos admiradores arrimados a la tarima, los que
no observaban a las chicas tenían sus ojos metidos en sus jugadas en cada mesa, señoras
muy elegantes y sofisticadas también participaban en las competencias de mesa
degustando de vez en cuando un ligero licor, en la barra los que solo iban por un trago
intercambian chistes con sus compañeros de al lado.
-Buen lugar... entretenido- los hermanos Royle ingresaron en las instalaciones del
elegante Saloon de Lester, en esta ocasión ninguno de los ocupantes se inmutó, quedando
desapercibidos nadie mostró interés. Avanzaron recorriendo con la vista todo el lugar,
Yuma trataba de dar con Lester y aprovechó para reconocer el Saloon y sus ocupantes
primeramente. Ropas refinadas, grandes sombreros, vestidos voluminosos, joyas
relucientes y armas en cinto, nada escapó de su percepción. -cada uno a una mesa, ya
saben que hacer- los chicos se dispersaron atravesando la masa de gente y diseminando
la nube de humo, cada uno se unió a un grupo de juego diferente.
Jugaban y bebían en abundancia, algunas manos mejores que otras pero en general les iba
bien, ya tenían tres horas allí cuando Lester se dejó ver en su propio local. Yuma lo
captó y a la distancia confirmó lo dicho por Ricardo, venía con dos mujeres, cuatro
sujetos y alguien más -Sheriff-. La joven rubia distribuía su atención por toda
la sala, como en busca de algo, se detuvo cuando dio con la mesa de Yuma quien le hizo
un pequeño gesto con la cabeza a modo de saludo Anabella lo correspondió.
Las dos mujeres se observaron el resto de la noche, la rubia se mantuvo al lado del
banquero, la morena se distraía de sus jugadas para localizar a la Sheriff, en algunos
minutos de la noche a Yuma se le pasó por alto que el objeto de su vigilia era el
banquero. No fue posible que se dirigieran palabra, la vaquera fue la primera en
retirarse, embriagada salio del Saloon acompañada de Cristin, al poco rato les siguió
Damián y Chico en las mismas condiciones.
El día siguiente no fue distinto, los vaqueros asistieron a la misma hora a jugar y a
beber la Sheriff los veía a distancia esperando a que en algún momento se decidieran a
actuar confrontando al dueño del local, pero en ese día no pasó nada, ni en el otro.
*****
-Se han percatado de los cambios que ha hecho?- Damián pregunta a Chico y a Yuma, los
tres toman su desayuno, Ricardo contestó.
-El banco tiene el doble de vigilancia al igual que el Saloon y ella parece la sombra
de Lester cuando éste se deja ver en público- Chico toma un sorbo de su café y mastica
otro pedazo de pan.
-Puede hacer lo que se le antoje no nos limita- la mujer participó sin demostrar
preocupación.
-Sea como sea tenemos que estar atentos- aconsejo Damián.
-Claro.
-Claro.
-Cambiando de tema... había comentado que les inscribí en el rodeo?
-Me anotaste en el rodeo??- Yuma peleaba con su hermano mayor, Damián se había atrevido
a anotarla en el concurso que se realizaría en la tarde, viejo se burlaba del enfado de
su hermana.
-Cuál es el problema?... será i l u s t r a t i v o verte en acción- la vaquera
repiqueteaba con sus dedos la mesa de madera.
-Cuál es el problema???... te parece poco el tener que pasarme TODA la tarde bajo un
sol inclemente, tragando polvo, arreando animales, forzando mi caballo y sudando como
un perro??
-Ja,ja,ja... los perros no sudan hermanita, de qué te quejas?... nosotros también
participaremos- Ricardo se unió a la discusión burlonamente.
-Buaa, déjenme tranquila, le contaré a Alcaraván lo que han planificado sin nuestro
consentimiento, vagabundos- con falsa molestia la vaquera fue a ver a su caballo
mientras sus hermanos estallaban nuevamente en carcajadas.
Ya afuera se unió a su yegua -qué te parece Alcaraván?, tendremos la tarde comprometida...
esos ineptos.
-Hablas con animales?- la vaquera tomó atención de la persona que le hablaba.
-Pareces un fantasma Sheriff, que hace en mi casa?- un repaso apreciativo del cuerpo de
la rubia le trajo afables recuerdos.
-No quiero ser molestia, vine a devolverle algo que es suyo- en las manos de la rubia
descansaba la gruesa pieza para dormir, Anabella le entregó el cobertor. -gracias, no
tuve tiempo de devolverlo antes- una sonrisa casi tímida se asomó en el rostro de la
recién llegada, Yuma recibió lo que se le entregaba con pasmo, la Sheriff lograba
perturbarla con su cercanía y palabras amistosas, de sus manos paso el bulto al lomo del
animal y se volteó para verse en los ojos verdes de su acompañante.
-No tenías que devolverlo, no fue nada- la mujer mas pequeña asintió y mantuvieron
silencio.
-Um, bueno... mejor me voy, gracias de nuevo, adiós- la otra mujer se fue y Yuma se
sentía de lo mas extraña con una especie de tirón de estómago y si, por que no también
algo... ¿triste?, vio a la rubia alejarse de su casa con un paso agraciado sobre su
caballo.
*****
-Qué pasa Yuma?- la vaquera se acercó al centro del pueblo, partió diciendo a sus
hermanos que visitaría a Cristin antes de ir al rodeo, dentro de ella sentía una
peculiar excitación que pretendía saciar con la bailarina, una vez con ella la
sensación cambio y por primera vez desde que conocía a Cristin no la deseaba.
-Lo siento Cristin, debe ser todas esas cosas que tengo en la cabeza... discúlpame- no
era necesario que la chica supiera el por qué, Yuma se vistió y se recostó al lado del
cuerpo desnudo.
-No hay problema, te quedaras conmigo el rato?- Yuma le sonrió a la bailarina dándole
un corto beso en los labios, se acomodó con ella en la cama y se prepararon para una
rápida siesta. Los sentimientos de la vaquera para Cristin eran muy fuertes, siendo un
tanto mayor que ella había sido mas que su amante, su amiga, con una relación
intermitente se apoyaban una en la otra. Antes de quedarse dormida del todo la vaquera
reconoció que su corazón quería albergar a otra persona, la Sheriff, la misma
que le había inundado la mente de imágenes de su cuerpo desnudo.
A eso de una hora después la vaquera salía del Saloon, Cristin quedó en alcanzarla en
los juegos, el terreno despejado en donde se realizarían quedaba a unos cuantos
kilómetros así que se puso a cabalgarlos para llegar allá pronto, una considerable
multitud iba en la misma dirección ansiosos de ver las competencias, no había cabalgado
mucho cuando a uno de sus costados se avecinó una acompañante.
-Puedo hacerle compañía?- con unos ojos entusiasmados por ver a Yuma una vez mas
durante el mismo día a Anabella no le fue posible ocultar el agradable sentimiento que
se formaba en su interior. La sencillez del comportamiento de la mujer que tenía al
lado aunado a su atractivo físico magnetizaba a la rubia, aun sin pasar por alto que
venía de estar con Cristin.
La vaquera fue cortes y con una leve inclinación de su sombrero otorgó su respuesta al
tiempo que disminuía el ritmo del caballo para que Alcaraván y el caballo de Anabella
se acoplaran. La Sheriff continúo hablando para hacer el trayecto cómodo.
-De espectador o participarás en algo?- dio una ojeada al perfil recto esperando
respuesta.
-Ah sheriff, me temo que participare en algunos juegos, mis hermanos me han inscrito y
me atrae un tanto la idea de ganar dinero extra- una pícara mirada a la Sheriff dio
Yuma al contestar, la alta vaquera se notaba en medio de un tímido coqueteo que la
mujer de la ley aupaba un lento pestañeo de los ojos verdes lo dejó en evidencia. El
cuerpo fino y despercudido grato a la vista y de seguro al tacto ahora era pensamiento
constante de Yuma. -su caballo es hermoso, tiene nombre.
La rubia acarició la crin de su semental, los criadores de caballos se lo turnaban cada
vez que la dueña lo permitía para que preñara a sus yeguas, era un animal de primera,
regalo de su padre. -Bronco- la voz dulce de la mujer más pequeña llegó a los oídos de
Yuma.
-Bronco?- la morena inquirió con curiosidad.
-Si, le puse ese nombre porque me costó un mundo domarlo, era rudo y tosco, a cada rato
me mandaba a tragar polvo,... al final cedió y dejó que lo montara- aquellas palabras
aunque inocentes provocaron que Yuma se sonrojase cuando su mente llevó la oración a
otro significado, para suerte de la vaquera la Sheriff no se enteró. -y la tuya como se
nombra.
-Alcaraván, como el pájaro- ahora era el turno de la morena de demostrar el aprecio por
su montura.
-El que es amarillito no?
-Si, el mismo, no le quería poner amarilla, u oro, o sol, recordé el nombre de ese
pájaro que es amarillo y se lo puse- siguieron conversando entre una mirada y otra, al
llegar al sitio de las competencias les alegro que todo estuviera dispuesto, la emoción
de la gente junto con el bullicio creaba el ambiente. Yuma tenía en mente que la
presencia de la mujer de la ley era solo para mantener el orden y velar que se le
entregara el premio a quien le correspondía, su asombro fue notable cuando la vio
arreglarse como cualquier otro competidor.
-Participarás?- una vez bajadas de los caballos con cierto chiste provocó la vaquera.
-Lo hago cada año, me gusta y soy buena.
-No lo cuestiono- Anabella llevó a su caballo junto con los demás competidores después
de regalarle a la vaquera una sonrisa resplandeciente tras esto último. Yuma en cambio
fue a donde estaban apostados sus hermanos, ella no se daba cuenta pero también sonreía.
-Que bueno que Cristin te amansó el humor hermanita... pero que risueña, se te van a
caer los dientes- Chico gustaba de impacientar a su hermana, lo hacía cada vez que
podía, Yuma no se quedaba con las bromas y también lo atacaba era un juego entre ellos
casi un ritual.
-Déjate de charla y acomoda el caballo Chico que hoy te ganaré en todos los juegos.
-Ganarme tu!!!,... amiga mía yo soy la imagen de la juventud y astucia, tu y Damián ya
están viejos- Ricardo convertido en todo un fanfarrón se lucia ante algunas señoritas
cercanas a ellos.
-Déjenme a mí fuera de su discusión y tú no me digas viejo, respeta a tu hermano- tanto
Ricardo como Yuma quedaron sorprendidos por el tono de Damián, solo jugaban y el sabía
que era así, su comportamiento estaba fuera de lugar, Chico se retiró de allí molesto
pues lo acababan de dejar en ridículo, Yuma no dijo nada solo miró ceñuda mientras él
arreglaba de mala gana la silla de su caballo.
La tarde transcurrió con rapidez, entre un juego y otro todos se destacaron en algo,
sin mucha sorpresa la vaquera reconoció lo ágil y diestra que era la Sheriff quien se
llevo unos cuantos premios, no ocurrió lo mismo para Ricardo que no parecía ser su día.
La última competencia era la de tiro, la vaquera y Anabella quedaron como las dos
mejores, mientras la tarde anaranjada caía sobre ellas las dos mujeres armadas debían
acertar cinco balazos en una lata lanzada al aire, la que lo hiciera antes de caer al
suelo era la ganadora. Los silbidos y pitidos no tardaron en aparecer, todo el pueblo
apoyando a su Sheriff y uno que otro a la extraña forastera, para esa hora Cristin
estaba presente y muy animada para el encuentro segura de que su Yuma seria la vencedora.
La primera en pasar fue Anabella revisó el tambor de su arma y esperó a que llegara el
hombre que lanzaría la lata al aire, Yuma próxima a ella le deseo suerte. -relájese
Sheriff, así lo hará mejor- la moldeada voz fue agradecida por la mujer rubia, los
delgados labios de donde provenía la tenían obsesionada.
-Preparada señorita Ana?!- la voz gruesa de la tribuna le advertía el lanzamiento.
-Preparada.
-Muy bien, Luis atento a la cuenta de tres!... uno, dos, tres...!
Los cinco disparos sucesivos cambiaron la posición de la lata cada vez que esta trataba
de llegar al suelo, tras culminarse los plomazos el agujereado envase cayó al suelo
humeante, enfundándose el arma la sheriff fue a tomar el objeto, lo giró y contó todos
los agujeros, muy sonriente lo alzó a la vista de todos.
-Cinco hoyos!, muy bien para la Sheriff, es turno de la forastera... necesitarás un
milagro para mejorar eso vaquera!- el locutor recibió la lata que ahora parecía un
colador, certificando que si tenía las cinco perforaciones, la dejó en la rústica
madera y puso su atención al centro del terreno en donde ahora Yuma preparaba su Colt.
-Preparada vaquera?!
-Lista.
-Muy bien, Luis a la cuenta de tres!... uno, dos, tres...!
Para un oído agudo los disparos de Yuma fueron más rápidos, para el oído común no se
notaba la diferencia, disparo tras otro la lata se agitó en el cielo hasta que al fin
la dejaron caer. La vaquera tomó el envase humeante del suelo, lo vio y le dio mucha
gracia el resultado después de contar los agujeros, sin tanta pompa como la Sheriff lo
llevó ante el locutor mientras el resto esperaba por el resultado que no podía ser
mejor al anterior.
-Señores, uno, dos, tres y cuatro agujeros!... la señorita Anabella es la ganadora-
Damián, Ricardo y Cristin algo confundíos por el resultado se mantenían a distancia de
las dos competidoras quienes se retiraron a un sitio apartado seguramente para
despedirse. La rubia y la vaquera recogieron sus respectivas latas y se saludaron en
medio de la algarabía de felicitaciones que recibía la Sheriff tras otorgarle su premio,
retirándose después para buscar sus caballos.
-Su puntería es muy buena Sheriff, todo el pueblo esta contento con el resultado.
-Tu estuviste muy cerca también, aunque no puedo negar que es reconfortante saber que
la persona que esta a cargo de poner el orden es la mas diestra de todos- la morena
caminaba a su lado un tanto cabizbaja y con una sonrisa pícara que mantenía desde el
momento de los disparos, Anabella confundida y sin saber por qué tomó de las manos de
Yuma la lata que había disparado y la comparó con la suya.
-No es posible... no pensabas decírmelo?- ahora Yuma se reía de la cara de pasmo de la
Sheriff, recargada de una cerca de madera contemplaba a la mujer mas pequeña mirar una
y otra vez los dos envases de metal, sin todavía creer en lo que veía.
-Nadie se dio cuenta, y si lo decía no iban a creerme además todos te apoyaban a ti- la
vaquera se cruzó de brazos y respiró hondamente, bastante relajada tras dejar el
bullicio a su espalda. Anabella seguía con la boca abierta reclamado un montón de cosas
que para ella no tenia ninguna importancia.
-Tienes derecho, eres la mejor y el premio te pertenece- la Sheriff se acercó con las
dos latas, los ojos verdes ahora regañones enfrentaban los suyos azules, la vaquera un
poco intimidada por aquella mirada bajo la vista y rodó con su bota algunas
piedrecillas en el suelo. La cosa era que Yuma Royle había conseguido uno de los
mejores tiros jamás visto por la otra mujer, uno de los cuatro agujeros era mas ancho y
deforme que los demás lo que quería decir a simple vista que los cinco tiros
traspasaron la lata, solo que uno de ellos siguió la misma ruta de un tiro previo.
Anabella estupefacta no sabía si sentirse alagada u ofendida.
-No es nada, solo son unos cuantos dólares y el reconocimiento de este pueblo, no
necesito ninguna de las dos cosas- definitivamente ofendida y molesta salió por el
camino pedregoso con la lata de Yuma en su mano, no llegó muy lejos antes de que la
vaquera la tomara de una mano girándola con el impulso, ahora de frente se encontraron
energizadas con un calor de mas en el ambiente y sus cuerpos, Anabella veía el rostro
de su opresora serio y rígido cambiar de color, al mismo tiempo los lindos ojos azules
parecían retarla a hacer algo que después se arrepentiría. Impulsada por un sentimiento
que solo ella conocía la bella Sheriff se puso de puntas para poder alcanzar los labios
morenos, los besó encontrando un sabor salado en ellos y el calor de un aliento
desconocido, Yuma no la detuvo pero tampoco la ayudó a seguir mas allá, tomó lo que
buscaba de las pequeñas manos enguantadas... su lata, le dio una mirada reservada a la
ahora temblorosa rubia y se fue de allí sin agregar palabras haciéndose la que no notó
su desilusión y vergüenza, con las riendas de su caballo en las manos.
*****
-Qué ocurre entre ustedes dos?- Chico degustando un trozo de carne de cerdo intentaba
sacar del estado extraviado en el que se encontraba su hermana, los tres hermanos
sentados a la mesa ya estaban mas cómodos después de haberse dado un baño tras regresar
de las afuera de la ciudad después de las competencias. Los dos hombres observaron
cuando Yuma despidió a Cristin diciéndole que deseaba pasar la noche a solas, ninguno
entendió el rechazo ni la negativa de su hermana para con su amiga. -Creí que Cristin
vendría con nosotros a casa, y ella seguro pensó lo mismo- el hermano mayor seguía el
monólogo de Chico esperando la participación de su hermana.
-Pasado mañana realizaremos el trabajo no necesito distracciones, después de que
tengamos el dinero y los documentos nos marcharemos de este lugar y ella vendrá con
nosotros, tal cual como lo hemos planeado- sus porciones de comida terminaron, en la
mesa los platos vacíos lo demostraban, al igual se conoce a una persona que miente solo
mirándola a los ojos.
-Es el pretexto más ridículo que te he escuchado decir, es por la Sheriff verdad?!-
Damián se manifestó con su voz profunda y resonante dejando con claridad al entender de
los dos que no le agradaba la situación en absoluto. -te veo distinta, distraída, no
dejaron de verse durante toda la tarde y después te apartaste con ella-. Ahora Ricardo
tenía conocimiento del por qué de la irritación de su hermano, Yuma lo sospechaba el
momento le dio la confirmación. -eso no nos trae beneficio, en que maldita cosa estas
pensando?!!
-No me estés gritando, no ha pasado nada si es eso lo que quieres saber- las negras
cejas de la mujer se contraían mientras el azul de sus ojos recorría el borde de su
plato, Damián se tomó un minuto para calmarse, se encontró con los ojos asustados de
Chico a quien no le gustaba ver a sus hermanos pelearse al menos que fuera por el
último tazón de comida.
-Nunca te he preguntado que es lo que haces con las mujeres Yuma no me interesa ni es
mi asunto así que sabes perfectamente que no me refiero a eso- las cejas de la vaquera
se juntaron aun mas, levantó la vista de su plato y dio la cara a sus dos hermanos, la
mujer se notaba extraviada e insegura.
-Tiene interés en mi- un intercambio de miradas rápidas entre los tres en silencio
-cuando nos retiramos de la última competencia nos besamos... bueno, ella me besó yo no
hice nada, no supe que hacer- los dos hombres no sabían que decir, su hermana nunca
hablaba de sus cosas y esto daba la impresión de ser una confesión como de alguien que
espera algún consejo, no habían visto inseguridad en el porte de su hermana y menos esa
expresión infantil que mostraba su cara en esto momentos -después de eso me vine con
ustedes.
-No es buena idea comprometerte con esa mujer, pronto nos iremos de aquí y mientras
menos problemas tengamos mucho mejor- Damián mas sereno le aconsejó, la morena asintió
distraída, Chico se cruzó de brazos y se rascó la cabeza sin aportar nada.
-No pasara nada Damián, tienes razón es mejor que nos quedemos tranquilos evitando
cualquier tipo de problemas- los hermanos se pararon de la mesa, cada uno recogió su
plato y se acercaron al balde con agua para lavarlos pensativos y en silencio hasta que
Ricardo los sacó de sus pensamientos.
-Esperen un momento... esto puede ser beneficioso para todos.
-De qué hablas Chico?- Damián le interrumpió.
-Acaba de decir que la Sheriff esta interesada en ella cierto?...- refiriéndose a Yuma,
ella asintió ceñuda -entonces puedes hacer que ese interés crezca, si sabes a lo
que me refiero- los dos entendieron rápidamente y desaprobaron con un gesto la
malintencionada idea de su hermano menor -piénsenlo bien, si ella confía plenamente en
ti puede ser de nuestra ayuda si algo no sale como debería- Yuma no quería oír nada de
eso, le molestaba que su hermano propusiera algo tan ruin sin la menor muestra de
respeto.
-Chico tiene razón Yuma, aunque no es la mejor cosa que hemos hecho tendremos un seguro
al menos- se quedó observándolos a los dos, no sabía que responder, no quería utilizar
a Anabella como una pieza mas para completar su juego, sentía cosas por ella y esas
mismas cosas le impedían lastimarla, por otro lado lo que planteaban sus hermanos no
era descabellado parecía una necesidad.
-Esta bien, veré que puedo hacer mañana- no muy convencida de poder hacer algo así dejó
a los hombres en la cocina y se fue directo a su habitación. Durante la noche,
replegada en su cama no podía dejar de pensar como ayudarse sin lastimar a la bonita
rubia que se interesaba en ella, contando las tablas que formaban su techo se le hizo
larga la noche.
*****
Pasaban de las seis de la tarde, y los Royle no se molestaron en salir de su casa
durante el día, parecía que se preparaban para una guerra o algo similar, se juntaban
en las comidas y para repasar el plan, ninguno de los dos hombres preguntó a Yuma si se
reuniría con la Sheriff cuando vieron a su hermana salir de la casa.
Alcaraván paseaba por las oscuras calles de la ciudad, a su lomo la alta vaquera la
dirigía, habían pasado por las calles principales, por los Saloon y la comisaría y no
había señales de la mujer de la ley, Yuma necesitaba dar con ella esa noche, no le fue
difícil conseguir la dirección de la Sheriff con un caminante medio borracho.
La casa era grande y hermosa, de dos pisos, exageradamente amplia para una sola persona,
estaba pintada toda de blanco, un par de lámparas iluminaban el frente y una luz
proveniente de una de las ventanas del piso de arriba mostraban a la persona que la
ocupaba, estas aquí, la morena no llamó a la puerta, amarró a la yegua en los
pilares enfrente de la casa y ella se fue a la parte trasera con el debido cuidado de
no hacer ruido, entró por la puerta de la cocina y caminaba con lentitud el ruido de
sus botas en la madera la podrían dejar en evidencia, cerca ya de la estancia detuvo su
paso al reflejarse en la pared una luz zigzagueante, el destello de una vela, oculta
apreció como la mujer rubia bajaba por las escaleras y se introdujo a la cocina, ella
la siguió con algo de susto en la boca del estómago la vio poner la vela sobre una
pequeña mesa y teniéndola de espaldas la rodeo y la llevó junto a la pared, en el
forcejeo pudo tomar sus manos por sobre su cabeza su mano izquierda tapaba los labios
de la asustada Anabella. A la chica le costó un poco acostumbrar sus ojos a la
oscuridad lejos de la claridad de la vela, con asombro reconoció el rostro y los ojos
de su asaltante que la tenía indefensa con su cuerpo mas grande reteniendo al suyo mas
pequeño, sus cuerpos pegados, y ambos corazones latiendo a todo lo que eran capaces,
las aceleradas respiraciones se perdían en el silencio de la cocina, las dos mujeres se
miraban a los ojos, Yuma se sintió atrapada en aquella triste mirada anhelante, su
mente vaciló sin apartar su cuerpo del excitante calor de Anabella.
-No grites- le advirtió en un susurro antes de quitarle la mano de la boca y los brazos.
-Qué haces aquí?... cómo te atreves a invadir mi casa?- chistosamente la vaquera notó
que la Sheriff no hizo el menor movimiento por apartarse de su cuerpo cuando la liberó,
seguían juntas pegadas a la madera, si, la rubia estaba muy molesta, pero seguía pegada
a ella -sal de mi casa- Yuma puso sus manos en la cintura de la chica y Anabella
enmudeció solo buscó con sus ojos ese azul pálido que le gustaba. La morena inclinó su
rostro para un beso y fue rechazada, la Sheriff apartó el rostro. -Si, y creíste que
era fácil- a la morena no le gustó el rechazo pero entendía el motivo del mismo,
ajustando mas sus manos a la cadera de Anabella fue por otro intento, una suavidad
temblorosa se encontraba en la superficie de los labios de la Sheriff, Yuma presentó
gentilmente los suyos ya deseosos de un mayor acercamiento, casi sin darse cuenta la
rubia subió sus brazos por sobre el cuello de su visitante acarició la tela gruesa y
áspera de la chaqueta de ésta antes de colarse hacia su nuca, por una discreta
hendidura se escapó la lengua de la mujer mas alta entrando desesperada al calor de la
boca que le habían ofrecido un día antes, el intercambio fue de igual a igual
respondiendo la mujer mas menuda con la misma pasión, se estrecharon los cuerpos cada
uno buscando la cercana del otro.
Algunos besos después, aun juntas, se mantenían en silencio y acompañadas solo por la
oscuridad, unos dedos largos entraban y salían de la cabellera rubia como si de un
peine se tratase, los ojos azules seguían el camino de sus dedos viendo como
desenredaba la larga melena. La mirada verde encendida de felicidad no creía lo que
estaba experimentando, nuevas sensaciones, nuevas emociones, abrazar y ser abrazada,
sentir lo mismo que sienten por ti... pero todo cambió, con el mismo silencio con que
entró a la casa con el mismo silencio salía de ella. Yuma sacó sus dedos del cabello
de la otra y soltó sus caderas, se colocó bien su chaqueta y perfiló su sombrero, una
mirada distante y fría recorrió el cuerpo de Anabella antes de que la vaquera le diera
la espalda.
-No tienes que marcharte- Anabella no supo si fue escuchada, antes de terminar la
oración ya estaba sola, su vista se perdió en la puerta oscilante de la cocina.
*****
-Que no pudiste!!, cómo no vas a poder??- la morena se fue directo a su casa
encontrándose con sus hermanos que estaban a punto de salir a jugar al Saloon, Chico se
extrañó que regresara tan pronto y al contarle lo ocurrido se había iniciado una
discusión.
-Ya te dije, no se pudo y ya, dejemos esto aun lado si?..., desearía irme de este lugar
inmediatamente- el sombrero y la chaqueta quedaron tirados en un mueble también el
cinto con sus Colt -no se si hacemos lo que papá hubiera querido,... estamos a tiempo
de rectificar- el rostro repentinamente agotado de su hermana los confundió, no
entendían nada de nada, el cambio de posición de su hermana hería profundamente al
menor de ellos.
-Estas reculando?... crees que abandonaré este lugar sin cumplir mi promesa?... no me
he preparado tanto tiempo para retirarme ahora. Qué coño te pasa?... qué te dijo la
mujer esa?
-Cálmate Ricardo- la voz gruesa de Damián intervino para calmar las cosas, el mayor de
los hermanos tenía la percepción de que el chico se iba a lanzar encima de su hermana
de lo alterado que se veía, su cabello mas despeinado que nunca y su visible cara
acalorada se lo advertía -solo es un comentario Chico, no es así Yuma?... solo lo
decías por decir verdad?- la vaquera bajó la cabeza en derrota, Ricardo hizo volar una
pequeña mesa del recibidor de un fuerte puntapié y todos se pusieron a la defensiva.
-La vida es una mierda y te trata como tal, verdad hermanita?... - los ojos azules
siempre fuertes y ofensivos pisoteaban a los mas claros que lo veían con tristeza,
entre ellos nunca habían discusiones, esta era la primera y a Yuma no le gustaba para
nada, los hermanos siempre unidos ahora se enfrentaban. -es injusta,... no tuve mucho
tiempo que compartir con papá, solo tenía 15 cuando Lester lo mató, pero tu si
compartiste mas con él no es cierto?... es ridículo que tu convivieras mas con MI padre
que yo que si soy su HIJO!
-CÁLLATE!!- Damián lo tomó del brazo enervado, para hacerle entrar en razón y callarlo,
pero el joven solo quería atacar a su estática hermana.
-No mereces ser uno de nosotros, te aborrezco- empujando al grandullón Ricardo salió a
zancadas de la casa, con los ojos lagrimados, adentro Yuma en las mismas condiciones
trataba de respirar sin ahogarse.
-No lo decía en serio Yuma, solo esta exaltado... al rato regresará con mejores modos-
la mirada gris del hombre le daba un poco de sosiego.
-El día que sepultamos a papá, el se quedó arrodillado ante su tumba, tenía horas allí
sollozando... le jure en ese momento que acabaría con la vida del sujeto que lo mató,
que lo vengaríamos y desde ese entonces a esperado que ese día llegue... esta
decepcionado- con una postura rígida la mujer se fue tras de su hermano.
-Yuma...
-Ahora no Damián, iré por él.
El joven hombre no se había ido lejos, apoyado de la tosca cerca de madera el rubio
vaquero se perfilaba junto con el horizonte, la mujer se le acercó sin decir palabra.
-Lo prometiste... y creí en ti, creí que lo decías de verdad- la voz antes ruda ahora
era pesada, lejana. Desde su espalda Yuma le habló.
-Se lo que te prometí y cumpliré mi promesa- la mujer se expresó con claridad y firmeza,
del receptor no se produjo sonido. -eres mi hermano y siempre lo serás, así no corra la
misma sangre por nuestras venas... te amo- el hombre seguía en silencio e indiferente,
Yuma mas repuesta y con otra actitud le habló por tercera vez. -No tardes mucho acá
afuera, tenemos que estar descansados para mañana- se retiró de allí dejando a su
hermano en el lugar, un poco mas aplacada consigo misma, aunque Ricardo no le dijo nada
sabía que estaba tranquilo.
*****
El día había llegado.
Desde muy temprano los tres forasteros se internaron junto con Cristin a el Gran Saloon
como lo habían hecho los días precedentes a beber y a jugar, antes de llegar al sitio
un rápido vistazo al banco confirmó la contundente vigilancia que se había incrementado
en el transcurso de la semana, dos hombres afuera, dos atrás y seguro que dos o tres
adentro, alrededor de diez hombres cubrían el banco, en los dos Saloon's también había
voluntarios vigilando resguardando las propiedades contra cualquier saboteador, era el
día de cierre de las fiestas y ya la Sheriff esperaba cualquier cosa. Al lado de ella,
su ayudante:
-Todo parece tranquilo no?- ya para media tarde todos disfrutaban sin enfrentamientos,
solo un par de tipos discutieron por el final de una partida y la gruesa apuesta que se
jugaban pero no pasó a mayores. La rubia distraída no se le escapaban los constantes
manoseos entre la hermosa bailarina y la vaquera, se había pasado el día apostando y
bebiendo descontroladamente y la mujer voluptuosa no se le quitaba de encima, la
Sheriff se sentía lastimada y no comprendía el comportamiento de Yuma, por qué fue a
buscarla a su casa?... a besarla para luego irse sin mas y hoy era tan indiferente, le
pasó por el lado como si no existiera, paseándose, alardeando de su buena fortuna y su
agradable compañía. Sencillamente no podía creerlo, esa mujer no sentía nada hacia ella,
ni siquiera respeto.
-Si, todo esta tranquilo, quédate aquí, daré una vuelta por el banco- así lo hizo, Yuma
percibió la ausencia.
A eso de las cinco de la tarde la presencia de Lester inundó el Saloon junto con sus
seis acompañantes, con sus ropas costosas y sus matones contundentemente armados, tres
pares de ojos no expresaban admiración, era desprecio. El adinerado dueño se sentó en
una mesa distinguida de las demás, los Royle observaron cuando el ayudante de la
Sheriff se les acercó para hacer las respectivas pleitesías.
Para cuando regresó Anabella, Yuma ya estaba completamente borracha y discutía con uno
de sus acompañantes de mesa el haber perdido una fuerte suma de dinero, la Sheriff iba
a acercarse para resolver la situación pero antes de hacerlo vio a Cristin alejar a la
vaquera poniéndola en pie tratando de sacarla del local.
-Vamos Yuma, coopera nos iremos a tu casa quieres?
-Ssii, si, siii, si, sss...- la morena no sabia lo que decía, la bailarina recibió
indicaciones de los hermanos de su acompañante, indicaciones que llegaron al oído de la
representante de la ley.
-Llévala a casa y asegúrate de que se quede en cama, nosotros nos iremos después,
tenemos buena racha- Damián le dio una palmada en el hombro a Cristin.
-Oohh, si, claro que me encargaré de que se quede en cama- la bailarina le guiñó un ojo
al hermano de Yuma para después salir del local dificultosamente. Que desagradable,
pensó la Sheriff quien prefirió quedarse adentro para no mirar y oír algo peor, ya
estaba resignada a ser solo una aventura momentánea de la inusual vaquera.
*****
-Excelente Cristin, ahora ve a casa y recoge todo.
-Cómo sabré que todo ha salido bien?...- estaban retiradas de las calles principales
pero aun lejos de la casa de los Royle, el plan ya en marcha tenía la adrenalina a mil
en las dos mujeres.
-Todo saldrá bien, no te preocupes... nos reuniremos los cuatro en donde acordamos y
vendrás con nosotros de acuerdo?, ahora ve a casa, vamos véte- la mujer salió a la
carrera mientras Yuma trataba de orientarse un poco. El plan no era muy complicado, la
idea básica era robar el banco y dejar en la completa ruina a Lester, tuvo que
desecharla cuando su abuelo le contó a Anabella de su resentimiento con el banquero, la
vaquera supuso que la Sheriff vigilaría al banco en exceso al igual que la protección
del propio Lester. En un intento brillante de la rubia de proteger a su pueblo ordenó
que la mayor parte del dinero del banco se trasladara a la casa del banquero de esta
forma si se producía un intento por robarlo, si era exitoso, se llevarían lo menos
posible. Astuta pero no tanto, Yuma pensó al enterarse de ello, los encantos de
una de las amigas de Cristin había sacado la información de la boca del mismo Lester,
en menos de una hora ya Yuma conocía la estrategia.
El segundo paso era continuar con su comportamiento casual, presentarse en el local
como todos, a beber, jugar y seguir bebiendo, Yuma fingiría estar muerta de la
borrachera, Cristin la sacaría de allí, la vaquera asaltaría la casa del banquero, la
bailarina recogería sus pertenencias, luego los dos hombres alcanzarían a Yuma para
reunirse todos a las afueras del pueblo para huir. No era tan difícil, toda la atención
se concentraba en el banco y en el Saloon.
Pero Yuma exageró su papel, si estaba borracha.
-Maldita sea- montada en el caballo esperando que el mareo se disipara, galopo sin
prisa hasta la gran casa de su enemigo.
Evidentemente encontró la casa completamente sola y a oscuras.
-Estúpidos- bajó del animal tambaleante y se fue a la puerta principal, la violento y
paso con rapidez al interior, una lámpara de mano le sirvió para orientarse y buscar el
dinero.
*****
-Saldré de nuevo, si esos dos salen antes de que regrese síguelos- La representante de
la ley se sentía inquieta, presentía que algo no estaba bien, no dejaba de pensar en
Yuma en su indiferencia, se preocupaba igualmente por un posible asalto, dió otra
vuelta al banco -todo normal, demasiado normal- dijo a su caballo, las calles solas con
escasos transeúntes, nada que pareciera asechar, nada fuera de lo normal, vió a la
calle de abajo y fue entonces que comprendió lo que sucedía -Cristin?- la
bailarina cruzó la calle como un gato, rápidamente, llevaba una pequeña bolsa de tamaño
regular y parecía asustada, daba la impresión de que venia de la casa de la vaquera
-maldita sea- Anabella se aferró a las riendas de su montura y salió en picada en la
dirección opuesta.
*****
Una fogata ardía en la estufa, Yuma aparte de conseguir el dinero del banco se topó con
una serie de documentos importantes para Lester, que tiraba uno a uno al pequeño
incendio.
-Hipoteca, créditos, vales, mas vales, otro crédito- todas las concesiones que tenía el
banquero con el pueblo estaban soportadas en esos documentos que la vaquera destruía,
Lester no tendría como reclamar el pago de alguno de ellos sin estos soportes.
-Mm, que interesante...- uno de los documentos llamó su atención y lo sacó del lote
metiéndolo en la misma bolsa en donde estaba el dinero. A los pocos minutos había
quemado los papeles y estaba lista para partir, abandonó la casa un tanto mas sobria
que cuando entró, silbó a su caballo quien apareció inmediatamente.
-Perfecto... vamos.
-No creí que te atrevieras definitivamente- no había azuzado a su caballo cuando las
palabras de la Sheriff la sorprendieron. Yuma sobre su caballo y Anabella en el suelo
la vio salir con el botín de la casa.
-Sheriff...- una ligera inclinación de su sombrero -lamento no cubrir sus expectativas...
pero ya ve- la morena se aferraba a las riendas, Anabella la veía desde abajo con ojos
tristes. -dígame... va a dispararme?... no creo que tengamos otra opción.
-No tenemos que llegar a esos extremos, que te parece si dejas todo lo que te llevas y
partes de aquí con tus hermanos, nadie se enterara de esto, nadie saldrá herido- Yuma
ni siquiera pensó antes de responder, no iba a dejarse seducir por la voz
condescendiente de la bella mujer que tenia enfrente.
-Deseas que me vaya Sheriff?... realmente lo deseas?... yo creo que no- el tono ajeno
molestó mas que las mismas palabras, la morena parecía otra persona, Anabella no podía
dejarla partir, no quería que se fuera, pero cómo retenerla?.
-No te entiendo, te estoy dando una oportunidad de rectificar, no la rechaces-
súbitamente la vaquera se enserió, sintiendo los músculos de su cuerpo tensos. Un ruido
de cascos las distrajo.
-Estás lista Yuma?... tenemos que irnos rápido?!!- los dos hombres llegaran agitados,
hablaron a su hermana ignorando completamente la presencia de la otra. -nos siguen
apurate!!
-Fue un placer Sheriff, si no tiene otra cosa que decirme... me voy- Anabella no supo
que decir, parece que a nadie le importaba que ella era la Sheriff, como estaban tan
seguros de que ella no haría nada para detenerlos?... compartieron la mirada algunos
momentos adicionales.
-Yuma!, Yuma!, ya vienen!- al fin decidió agitar sus riendas y salir disparada como el
plomo de una bala, sus hermanos rezagados cuidando la retaguardia mientras su hermana
huía con el dinero.
-Deténganse bandidos!!!- Jhon gritó a los tres pero antes de escucharse su voz los dos
hombres de Lester que le acompañaban habían comenzado la balacera. Numerosas balas
escupidas de cuatro revólveres simultáneamente viajaban en el aire en busca de su
objetivo, Damián, Ricardo y Anabella se estremecieron cuando en medio de la oscuridad
vieron al raudo jinete convulsionarse al ser alcanzado por dos de ellas, Yuma cayó
sobre el lomo de su caballo inconsciente, las ráfagas penetraron su cuerpo, su sangre
comenzó a brotar y manchar el pelaje del enloquecido animal que galopaba poseído.
-NOOOOO!!!!!- el grito fantasmal de Ricardo distrajo a todos, el joven Royle salió como
alma perdida tras su hermana, Damián paró a su animal y le incrustó un plomazo en la
cabeza a uno de ellos regando sangre por todo su rostro y esparciendo el contenido del
cráneo, la bala del Winchester paso tan rápidamente su cráneo que el hombre estuvo de
pie medio minuto antes de caer muerto, al otro hambre lo hirió en el pecho dos veces
con el Colt matándolo instantáneamente, Jhon fue mas afortunado, la bala dirigida a él
solo rozó su hombro, en la euforia del momento poco faltó para que el Winchester volara
la cabeza de Anabella de su lugar, los ojos grises del hombre mayor la condensaron, las
dos armas de Damián temblaban en su mano mientras aun despedían el humo de la pólvora,
segundos eternos, el hombre notó el pasmo de la mujer ante la matanza, Damián los hizo
polvo a todos en segundos y ella aun tenía sus armas en sus fundas. El hombre le quitó
la vista y guardó sus armas, le dió medio giro a su caballo y salió a todo galope
dejándola completamente sola con los tres cuerpos abatidos.
*****
Escondidos entre las grietas de alguna montaña, el titilar de una minúscula fogata daba
un poco de luz.
-Esta muy mal, verdad?... Alcaraván tenía toda su sangre, esta muy pálida, verdad?-
Chico caminaba por la cueva sin dejar de hablar, tenía las manos y el pecho desnudos y
manchados de sangre, se quitó la camisa para cubrir el pecho de su hermana, sus ojos
lagrimeaban inconscientemente mientras veía a su hermano mayor tratar de salvarla. -es
mi culpa, ella ya no quería hacerlo, solo lo hizo por que yo se lo pedí... va a morirse
igual que papá- el joven seguía caminando de un lugar a otro, se agitaba el cabello y
el sentimiento de culpa lo invadía, el rostro apagado, la respiración casi inexistente,
las extremidades de Yuma se enfriaban.
-No va a morirse, siéntate- el joven hizo lo que le decía, al mismo tiempo veía a
Damián esterilizar una navaja en el fuego. Un silbido los puso atentos y en pie, con las
armas en mano salieron de la cueva, el silbido era más próximo y a su vista quedó la
Sheriff al descubierto con sus manos extendidas en señal de paz. -diga que es lo que
quiere!- el mayor le preguntó y Chico se le acercó para desarmarla sin dejar de
apuntarle a la cabeza viendo inquietamente en todas direcciones.
-Quiero ayudar, nadie me ha seguido se como ayudarla.
-Vete no te queremos- el tono grosero de Ricardo hizo que lo viera directamente a sus
ojos azules ahora rojos por el llanto.
-He dejado todo... deja que la ayude, tenemos que salir de aquí... así como yo los
encontré pueden hacerlo los demás- el viejo lo pensó mejor y bajó su rifle ante el
pasmo de su hermano.
-Pero que...??
-Tiene razón, tenemos que salir de aquí- la mujer entró en la cueva aun con el revolver
muy cerca de su cabeza, Chico no había dejado de apuntarle.
Apagaron la fogata y se fueron a otro lugar no tan lejos, Yuma necesitaba atención
antes del amanecer.
-Tienen licor?...- la mujer herida estaba boca abajo con su espalda descubierta, un
boquete en la paleta derecha era el mas profundo, el otro boquete en la parte baja de
la espalda en su lado izquierdo, ambos con aspecto terrible seguían sangrando. Anabella
se arrodilló al lado de Yuma, tomó la botella de licor que le pasó Damián y con su
contenido lavó las heridas, todos notaron en silencio que la mujer caída ni se ajitó
con la encarnada acción. Con la navaja hurgó en la piel sacando en pocos minutos el
plomo de la herida más sencilla, Damián cosió inmediatamente la herida mientras la
Sheriff se fue a la más difícil.
-Ten cuidado miserable!!!- Ricardo le gritó a la mujer cuando su hermana se quejó por
primera vez en toda la noche.
-Lo siento pero debo sacar la bala y esta muy encajada- Anabella sudaba angustiada por
el estado de la mujer, no creía que pudiera salvarse.
-Déjame a mi- Damián la apartó, y fue él tras largos minutos quien pudo dar con la
pequeña pieza, -ya está, cósela por favor- con verdadero alivio le pidió ayuda a la
rubia.
-Claro- los hermanos dieron espacio a la mujer para que trabajara, todavía con algo de
desconfianza siguieron cuidadosamente todos sus movimientos, fue delicada y sensible y
había algo asombrosamente especial en el brillo de sus ojos no solo era su belleza sino
la forma en que se dedicaban al rostro de su hermana.
Amaneció y ninguno de ellos pudo dormir, no tenían mantas ni comida ni agua, la ración
de licor que llevaban se uso toda en Yuma, Cristin era la encargada de llevar las
provisiones, era ella la que tenía sus cosas y ahora no tenían idea de a donde fue a
parar.
-Tenemos que partir- Damián dijo en voz alta, Chico estaba acostado cerca de su hermana
y Anabella sentada al lado de Yuma.
-Cómo haremos con ella?... esta delicada, no tenemos como trasladarla- la Sheriff quien
no se apartó de su lado desde que terminó de cocerla, habló sin apartar su atención de
la mujer inconsciente.
-A caballo, yo iré con ella en Alcaraván, la amarraré a mi y huiremos lo mas rápido que
se pueda- el joven y la rubia lo veían como a un desquiciado, era un plan loco, estaba
débil, las dos heridas en la espalda unidas con el movimiento constante del caballo
podían desangrarla o causarle otra lesión, Anabella consideró que Damián escogió a la
yegua por ser el animal a que Yuma estaba acostumbrada. -revisaré el camino, cuando
regrese partiremos- el hombre salió del oscuro encierro y fue a evaluar las condiciones
del exterior.
-Por qué estas aquí?... por qué nos ayudas?- en eco le llegó las ásperas preguntas a la
Sheriff, sin prestarle mucha atención le dedicó una mirada ladeada.
-No te gusto verdad?
-No, para nada, no entiendo por qué quieres ayudar, no sacaras nada de nosotros si es
eso lo que pretendes- la mujer lo vio rápidamente con molestia pero se calmó antes de
espetarle algo ofensivo.
-No quiero nada de ustedes... solo quiero que ella este bien- la mujer inconsciente
mantenía aun esa temperatura fría casi moribunda del día anterior, se movía muy poco y
todavía no había despertado.
-Te gusta no es así?- un suspiro antes de responder.
-Si.
-Creo que a ella le gustas también- el joven rubio afirmó desde el fondo de su corazón,
no pudo evitar recordar la discusión que mantuvo con su hermana a causa de esta mujer
que tenía enfrente -agradezco los cuidados que le has dado a mi hermana, si estuviera
despierta ella misma te lo agradecería- no dejó de asómbrale el pequeño gesto de
agradecimiento consintió con un movimiento de su cabeza y se quedaron en silencio hasta
que Damián regreso.
*****
-Ten- Chico le arrojó una bolsa repleta de dinero a la Sheriff -es la parte de Yuma- la
rubia abrió la bolsa y vió el dinero. Habían decidido dividirse, la comisión que los
perseguía estaban del otro lado de la montaña, concluyeron que separados les iría mejor.
Anabella vió y escuchó la discusión del destino de la mujer herida entre los dos
hombres, media hora después tomaron una decisión. -has sido de gran ayuda y ahora te
confiaremos la suerte de nuestra hermana, irás a Oklahoma y te quedarás allí hasta que
recupere la conciencia- Ricardo se quedó en silencio y dió una rápida mirada a su
hermano que estaba detrás de él para luego tornar sus vigorosos ojos a la mujer -si
Yuma no se comunica con nosotros, si nos enteramos de que esta en la cárcel o muerta...
iremos por ti... no importa si es tu culpa o no, te mataré sin piedad así tenga que
buscarte por todo el maldito país... has entendido?- la amenaza le heló hasta los
tuétanos, sus ojos se fueron hasta los grises que parecían sombríos y totalmente de
acuerdo con las palabras dichas por el mas joven.
-Comprendo, no tiene de que preocuparse- aseguró con firmeza.
Cada uno tomó su camino, afrontando días de hambre y sed hasta llegar al poblado, para
la joven era mas complicada aun, velaba por ella por Yuma y por los caballos de ambas.
Pasaron por un pueblo pequeño antes de llegar a Oklahoma, Anabella hizo parada para
descansar y limpiar a su compañera, su temperatura era más normal y recuperó su color,
la heridas seguían abiertas y bastante feas pero al menos no estaban infectadas. Pagó
una habitación por una noche pero partió solo tres horas después.
Al tercer día de viaje llegó a la ciudad, escogió el sitio mas discreto y apartado para
quedarse, cubriendo el rostro de la morena informó que venía completamente ebria y que
estaba dormida, no tuvo problemas para que le dieran la habitación y orgullosamente
percibió que nadie les prestó mayor atención, esforzándose la pudo llevar al cuarto.
*****
Un párpado se alzó y luego su gemelo, los ojos azul claro algo borrosos recorrieron la
oscura habitación, no recordaba nada, miró al otro lado de la cama y se encontró con
una pequeña rubia extendida en ella completamente dormida.
-Qué?... Anab... mm... ohh...- un movimiento y recordó lo sucedido un inmenso dolor en
su espalda y piernas la dejaron inmóvil. -Anabella?... Anabella, despierta- la morena
tenía su corto cabello en la cara y no podía mover sus manos para quitárselo.
-Umm, qué?- la soñolienta mujer se despertó y ladeo su cuerpo para ver quién osaba
despertarla.
-Qué pasó Anabella?... dónde estamos?- la rubia cerró los ojos y luego los abrió de
golpe para empezar a tartamudear y salir de un brinco de la cama.
-Despertaste!, no lo puedo creer!- Anabella apartó su enredado cabello dorado, Yuma le
regaló una mueca.
-Anabella... estoy arrestada?, estoy muerta?... qué haces conmigo?... dónde están mis
hermanos?- la morena confundida quería saber de su estado pero la otra se quedó
concentrada en lo bonito que sonaba su nombre en los labios de Yuma, era la primera vez
que la oía pronunciándolo y le había gustado. -qué pasa?... tengo gusanos en la cara o
qué?
-No, no, no... lo siento- una sonrisa comprometedora -no estas arrestada y tampoco
muerta, no se si recuerdas pero te dispararon en la espalda... dos veces, te sacamos
las balas y estuviste muy mal tienes en inconciencia cuatro días y medio...
-Y estamos en Oklahoma, cierto?- completó la morena.
-Así es.
-Me ayudas con este cabello?... ven aquí no pienso morderte- la Sheriff se le
acercó y se sentó en la cama, con cuidado apartó el molesto mechón y con deliberación
dejó que su mano recorrieran los bordes del rostro de la morena, Yuma disfrutó de la
lenta caricia y dejó que su agradecimiento se reflejara en el brillo de sus ojos. -Vas
a besarme ya o también tengo que pedírtelo- a la rubia le causó gracia y sonrió antes
de inclinarse para cumplir con los deseos de su ahora protegida. El primer beso de
verdad, el primer beso correspondido, el primer beso deseado que recordarían durante
toda sus vidas.
*****
-Si, es como te estoy diciendo... tu hermano pegó la punta de su revólver en mi cabeza,
pensé que me dispararía de verdad y antes de separarnos amenazó con acabar conmigo,
creo que no le caigo muy bien.
-Ja,ja,ja.
-Que te parece tan gracioso- las dos mujeres acababan de almorzar, Anabella ayudaba a
la otra a eliminar el calambre de sus extremidades.
-Tu cara, casi haces un puchero, ja,ja,ja te asusto Chico, no tenías de que preocuparte...
es un presumido.
-Lo decía en serio.
-Bueno y acaso tu no tienes un arma para defenderte?
-Si pero yo solo estaba concentrada en ti- Yuma dejó las bromas y se enserió, dejando
que se curveara naturalmente una de sus cejas.
-Ahora eres tu la que hace pucheros ja,ja,ja- la vaquera comenzó a reírse y en su
conciencia a admirar a la mujer que había ayudado a preservar su vida.
-Dijiste que los chicos te dejaron un bolso, puedes pasármelo?- Anabella le acercó la
bolsa con el dinero pensando que probablemente la vaquera se lo pedía para cerciorarse
de que no la había robado, la duda le provocó un amargo sabor de boca y entrecejo, no
tomó mucho de él solo lo necesario para pagar su estadía y para alimentarlas. -ten- a
sus manos Yuma le dejó un documento, Anabella lo vió y luego observó el rostro de su
compañera.
-Qué es?
-Léelo y entérate por ti misma- la adolorida morena ya sentada en la cama con vendas
por todo su pecho y espalda observaba con media sonrisa a la sorprendida Sheriff quien
leía y releía el documento con incredulidad.
-Es un contrato... para una hipoteca, una hipoteca de mi casa.
-Aja, tu casa esta hipotecada dos veces y como ves... ya esta caduca, has vivido en una
casa que ha sido desde siempre de Lester, tu padre debió hacerle muchos favores al
banquero para que no lo sacara de allí- a Yuma se le notaba el desprecio al hablar, la
rubia lo ignoró.
-Y por qué me dejó a mi permanecer en ella?
-Tal vez deseaba extorsionarte en el futuro- la vaquera tomó el papel de sus manos y se
le quedó mirando fijamente -lo tomé de los muchos otros que estaban allí y lo guardé.
-Por qué no lo destruiste?
-No sé, ahora es tuyo- volvió a las manos mas pequeñas, el papel fue roto en pedazos.
-De todas maneras no creo que pueda volver a ella- se sonrieron estúpidamente de nuevo
-no me has dicho a donde se dirigían tus hermanos.
-Según lo que conversamos debieron irse a Kansas, por cierto debes buscarme algo para
escribirles, al menos claro que desees que Chico venga por ti- Anabella la besó
rápidamente entre risas.
-Mañana buscaré lo que necesitas.
*****
Anabella transitaba por las tupidas calles conociendo la ciudad y en busca de lo que
necesitaba Yuma y ella misma, tenía que comprar ropa para ambas y objetos personales,
ya que no pudieron dar con el paradero de la bailarina, se sintió incómoda cuando la
morena le preguntó por Cristin, no pudo evitar sentir... celos. Pero después de eso fue
maravilloso se besaron por un ratote, Yuma quería intentar algo mas pero ella le dijo
que era mejor esperar a que pudiera moverse pues apenas ayer en la noche pudo ponerse
en pie. Tenía una gran sonrisa en su rostro, le gustaba mucho Yuma Royle y el poder
compartir su tiempo y experiencias con ella era mucho superior, todo era tan...
diferente, lo que ahora era su vida -no lo puedo creer, soy una fugitiva, me busca
la ley y se supone que YO soy la Sheriff... realmente me he vuelto loca, ahh... me
gusta estar loca.
-Al fin doy contigo.
-Disculpe... la conozco?- la rubia fue abordada por una mujer alta y hermosa y también
rubia de bonitos ojos café.
-Señorita Anabella soy yo... Cristin- Anabella vio bien y si era quien decía, una
corriente gélida de inseguridad se apoderó de su cuerpo, la bailarina estaba disfrazada,
su ropa era opaca y conservadora y llevaba una peluca.
-Cristin?... pero cómo diste con nosotras?...- comenzaba a incomodarse y a subir el
tono de voz.
-Te explico lo que quieras... podemos ir a otro sitio?... estar en medio de la calle en
las condiciones en que estamos no es lo mejor, llévame al lado de Yuma... se que está
herida y quiero verla.
No podía creer que la suerte estuviera en su contra, la despampanante amante de Yuma
las había encontrado, Anabella llegó a pensar que se había acabado su cuarto de hora y
que ya había llegado el relevo. De camino al hotel Cristin explicó que conocía el sitio
de escape de la vaquera si las cosas no salían como se habían planeado, cuando ella se
enteró del tiroteo cabalgó como loca a Oklahoma y desde su estadía solo deambulaba por
las calles esperando toparse con su amante vaquera.
-... no apareció Yuma pero cuando te vi supe que ella esta cerca- la Sheriff torció el
labio -los muchachos deben estar en Kansas no?... así lo acordaron, tengo que
entregarle sus cosas es importante que la vea- con mucha pesadez se acercaban al
descuidado edificio.
-Nadie te siguió?... tienes alguna noticia de la ciudad?
-No tengo noticias, salí de ella casi inmediatamente después de ustedes, nadie me
siguió- Cristin veía de reojo la conversión de el feliz rostro que abordó al preocupado
de ahora -no tienes de que temer... solo hablaré con ella y me iré- Anabella sintió como
subía toda su sangre al rostro.
-No temo... no estoy preocupada- contestó mirando al suelo.
-Como quieras pero es la verdad, no pienso quedarme... nosotras tenemos una relación...
digamos especial... ella es libre Anabella y yo también- ojos café y verdes se
estudiaron un momento, en silencio la Sheriff la tomó de la mano y se la llevó a un
sitio apartado para poder conversar mejor, al llegar la rubia inicio la conversación.
-Cuéntame como se conocieron- preguntó con franco interés.
-Oh, oh, oh, no va a gustarte esa historia Sheriff dejémoslo así, quieres?
-Dímelo por favor- necesitaba saberlo y ella misma sabía que no sería capaz de
interrogar a la vaquera.
-Está bien... tu lo pediste. He estado en este trabajo desde muy joven querida, he
estado en diferentes Saloon en diferentes estados, cuando tenía 21 vivía en la misma
ciudad en donde residía ella, en aquel tiempo yo era la atracción del lugar porque era
la mas joven y bonita, todo el pueblo quería conocerme...- Anabella sumergida en la
historia apreciaba como la bailarina refería el pasado, con un notable tono de nostalgia,
su rostro bien cuidado sin dejar pasar que era joven se mostraba alegre al remembrar
tiempos pasados. -... su padre aun vivía, ellos cuatro se cuidaban entre si, su padre
en la talabartería y los tres hermanos empandillados jugando con los otros chicos de su
edad, ella tenía 17 y se acompañaba con los amigos de sus hermanos. Cuando estaban
reunidos los otros chicos presumían de haber estado con alguna de las chicas del Saloon
contaban historias de sus experiencias y ella se sentía extraviada en la conversación y
excluída, cuando eso pasó por primera vez al irse a casa le preguntó a Damián si él
había hecho eso de lo que los demás se jactaban, Damián le dijo que si que su padre lo
llevó cuando cumplió los 17 pero que a él no le gustaba contar sus cosas y también le
dejó claro que no tocaría mas ese asunto con ella. Y cada vez que se reunía el grupo la
misma conversación salía, Yuma inteligentemente sabía que su padre no la llevaría al
Saloon, así que un día se vistió como un chico se recogió el pelo y se fue al Saloon
mostró un puñado de dinero al dueño, dinero que reunió durante semanas trabajando con
su padre, era mucho, y me llamaron a mi para atender al misterioso chico adinerado que
no hablaba... cuando llegamos al cuarto y vi que era una chica, una chica joven e
intacta casi la saco a patadas, ella tomó mis manos y me miró a los ojos y me dijo: "Mi
dinero es tan bueno como el de cualquier otro, si tu no lo quieres lo tendrá alguien
mas", no la saqué, se quedó conmigo, estaba tan nerviosa... logré que se relajara y fui
lo mas dulce que pude, ese ha sido el mejor día de mi vida, se que me aproveché de su
ingenuidad pero no me arrepiento de nada- Anabella canalizó todo lo revelado y casi le
dieron ganas de llorar.
-Es asombro lo que me cuentas.
-Ella es la única asombrosa- la bailarina respiró profundo -sabes?... lo curioso de la
historia es que cuando regresó con sus amigos y los escuchaba hechar una y otra vez las
mismas historias, se dió cuenta que todos mentían y que ninguno de ellos tenía la menor
idea de lo que estaban hablando, en ese momento entendió la posición de su hermano, sus
amigos eran unos tontos que jugaban a ser grandes. Desde ese tiempo ha regresado a mi,
ahora no soy yo quien la protege... ella me protege a mi.
Anabella estaba peor que antes de escuchar la historia, entre ellas existía una relación
de años que la rubia no podría igualar. Cristin omitió decirle a la Sheriff que Yuma
siempre le afirmaba que nunca había dormido con otra, que hasta ahora la bailarina era
la primera y única en su vida, Cristin se reía con eso y lo tomó como un chiste entre
ellas restándole importancia, pero Yuma no bromeaba era en serio.
Las dos mujeres tomaron nuevamente el rumbo hacia el hotel, en absoluto silencio.
*****
-Duermes vaquera?- ya Cristin estaba al lado de Yuma en la cama, la morena abrió los
ojos al escuchar la voz.
-Cristin... que bueno que estés aquí, que bueno que estés bien- la vaquera se incorporó
con sus codos e inmediatamente paseo sus ojos por la habitación buscando a la Sheriff.
-Está afuera... dijo que nos daría privacidad- Yuma sonrió un poco desconcertada -solo
vine a despedirme amiga y a traerte tus cosas.
-Despedirte??... pero por qué?... no quiero que te vayas- la morena estaba irritada,
las cosas en su cabeza la confundían, hace menos de una semana tenía planes de huida
con Cristin, le hizo promesas y ahora...
-Qué es lo que pretendes vaquera?... um... no puedes quedarte con las dos.
-Cristin...
-No, no, nada de explicaciones...- la bailarina acarició triste el pecho vendado
-siempre te dije que encontrarías a alguien mejor que yo... y no me equivoqué- Yuma
veía la tristeza en su amiga y también la sentía.
-Nunca dejaste que te construyera una casa, nunca dejaste que te sacara de esos sitios,
tenía como mantenerte pero no dejaste...
-Schsss...- la mujer tapó con sus dedos los labios de la otra para que ésta la
escuchara -me gusta mi vida Águila, mi trabajo y aunque tengo la certeza de que nunca
voy a amar a alguien como a ti... no pienso dejar de hacer lo que hago- a la bailarina
se le escaparon un par de lágrimas que rápidamente oculto tras una sonrisa -es una
buena muchacha la rubia... umm debe estar algo ansiosa así que mejor me voy- se paró de
la cama con rapidez y dio la impresión de que deseaba salir corriendo de allí, detuvo
su paso y se acercó a la tendida mujer -puedo darte un beso de despedida?
-Claro- Yuma recibió un beso dulce, suave, una caricia amorosa sin ninguna promesa de
fondo, recordaría a aquel beso como el primero que recibió en su vida, ambos provenientes
de la misma mujer. Antes de salir la bailarina, Yuma le entregó una sustanciosa
cantidad de dinero.
-No importa dónde vayas regresaré a ti- era su frase, la repetían las dos antes de
separarse.
-No importa dónde vayas regresaré a ti- contestó Yuma y vió a la otra mujer marcharse.
-No dejes que vuelvan a dispararle así Sheriff- aconsejó Cristin a una nerviosa Anabella.
-No se repetirá.
-Ya le deje la dirección del sitio en donde escondí sus pertenencias, tendrás que
buscarlas tú y esperar a que se recupere para partir lejos de aquí.
-Eso haré- se dieron una última mirada y la bailarina de alejó con su característico
contoneo. Un cuarto de hora después Anabella se atrevió a ingresar de nuevo en el
cuarto.
*****
Un año después.
-Señora Anabella!!, Señora Anabella!!- el hombre gritaba asustado.
-Si, Nick, qué te sucede?- la rubia agitada se aproximó a él.
-La señora Yuma, dónde esta?
-Atrás, practicando, por qué?- el hombre salió a la carrera dejando a la mujer con la
palabra en la boca.
-Qué demonios te pasa Nick?- la morena preguntó calmadamente mientras apuntaba a una
vieja lata a la distancia con su rifle.
-Señora... dos hombres pasaron el falso, se acercan a la casa y están armados hasta los
dientes- Yuma dejó de apuntar y le dió su atención al angustiado hombre, notando como
llegaba a ellos a la carrera Anabella.
-Pasaron la cerca?... qué abuso!, llama a dos de los muchachos y ven conmigo,
detendremos a esos mal educados.
-Qué sucede?- preguntó la rubia.
-Nada cariño... ve a la casa y espérame.
-Qué te espere?... y a dónde vas con esas armas?
-Tranquila, hay unos tipos en la entrada y no sabemos quienes son, veré que pasa y ya
vengo si?- antes de que reaccionara Anabella, Yuma besó fugazmente sus labios y salio
trotando en dirección de los desconocidos.
Los dos jinetes redujeron su velocidad al toparse con tres hombres y una mujer bastante
molestos.
-Quiénes son ustedes?... y por qué entran en esta propiedad sin permiso?- uno de los
tres hombres habló.
-Buscamos a Yuma, tenemos una deuda pendiente con ella- los hombres esperaban órdenes
de su patrona, pero esta solo se acercó con decisión a los desconocidos.
-Aquí me tienen caballeros, espero que tengan la valentía de bajarse de sus monturas-
con su sonrisa desafiante retó a los dos jinetes quienes ante el reto descendieron de
inmediato.
-Qué es lo que te pasa hermanita?... no piensas siquiera darnos un abrazo?- Yuma corrió
a los brazos de su hermano menor mientras Damián los envolvía a ambos. Entre lágrimas
de alegría la mujer les habló.
-Pensé que nunca volvería a verlos.
-Eo jamás, jamás Yuma- le contestó Damián. Los empleados de la granja se quedaron
viendo unos a otros confundidos, mas atrás de ellos una mujer rubia sonreía feliz.
Los hermanos estaban juntos de nuevo, aunque solo pasaron allí un par de meses antes de
retornar a sus vidas independientes, Damián contó a Yuma que dió con el paradero de
Cristin, que era dueña de su propio Saloon, que estaba mas que bien y que desea que la
visitara algún día, Yuma prometió hacerlo. Tras muchas burlas Ricardo confesó estar
intentando aprender a leer y a escribir, el pequeño Royle vino a enamorarse nada mas ni
nada menos que de una maestra quien le puso como primera condición aprender a entender
las letras para poder salir con ella. Yuma tras mucho practicar no pudo recobrar la
misma agilidad de tirar que tenía antes con su mano derecha, últimamente se hizo muy
diestra con los rifles, pero lo cierto era que de todas maneras no necesitaba ninguno.
La ley nunca dio con el paradero de estos bandidos, vengativos o como quieran llamarlos
ustedes, aunque estoy segura que si le preguntan a Yuma... ella diría: -la ley ésta en
casa.
FIN