Titulo Original: A short Howloween story... Home from the Sea


LA CASA DEL MAR

Por Melissa Good
Traducido por Kathywp

"No voy a usar esto." Kerry cruzó sus brazos y asumió con su mas testaruda expresión. "No me importa lo que digas, Dar, no iré a la fiesta de día de brujas vestida como Dogbert." La mujer rubia de ojos verdes contempló el disfraz. "Así es que olvídalo."

"Aw." Dar Roberts, su alta compañera de cabello oscuro, se acercó y recogió una oreja caída. "Lucirías tan linda, vamos, Kerry."

"No." Kerry frunció el ceño. "Y no luciría linda como un perro blanco, mentecato y redondo."

"Está bien." Dar deshizo toda la fila de posibilidades. "Que tal éste?" Alzó un traje de princesa hindú de cuero blanco y finos hilos.

"Chico, andas en los extremos hoy, ¿no es así?" Kerry escogió un traje mas suave. "Allí."

"No te refieres a la doncella Marian?"

"Mierda, no. Que tuvo ella de divertido?" La mujer rubia recogió algunos accesorios y se dirigió hacia el cajero. "Y no puedo esperar a verte en esa armadura."

"Mm." Dar la siguió, reservando comentarios del pesado traje de malla de hierro entrelazadas del que Kerry la había hablado. "Entre las dos, tendremos suficientes armas para llevar la torre Centrus, si tenemos que hacerlo."

Kerry pagó por el disfraz y dejaron la tienda, caminando a través de la puesta del sol y conduciendo la corta distancia hacia la terminal del ferry, que las llevaría a casa.

Después de la cena, se sentaron tranquilamente en el porche que daba hacia el Atlántico, y observando aparecer las estrellas, junto con una agradable luna llena que pintaba una franja cremosa a través de las ligeramente agitadas aguas. "Me gusta el Día de Brujas." Comentó Kerry. "Es divertido y todos tienden a actuar un poco locos. Nosotros solíamos ir al lago que estaba cerca de la casa de mis padres y contar historias de fantasmas alrededor de una pequeña fogata."

"¿Historias de Fantasmas?" Dar rió entre dientes.

"Oye, no te rías, algunas de ellas realmente eran espantosas. Teníamos una acerca del tren fantasma, donde podías oír el silbato una y otra vez, pero si permanecías cerca de las vías, nunca podías verlo." Kerry le dijo. "A menos que estuvieses a punto de morir, entonces lo hacías y el conductor te daba un saludo de despedida."

"Sí toda la gente que vio eso estaba a punto de morir, ¿cómo saliste tú de eso?" Su compañera preguntó razonablemente. "¿Correo electrónico interdimensional?"

"Ja ja." Kerry apoyó sus desnudos pies sobre el barandal. "Apuesto a que no sabes una buena historia de fantasmas, o si?"

Dar estuvo en silencio un momento. "Bueno, en realidad si." Asintió. "No tanto una historia, es una leyenda de aquí mismo, en la isla."

"Ooh." Kerry se acomodó en una posición más confortable. "No puedo esperar a oír esto, Alguna historia de Miccosoukee?"

"No exactamente." Dar colocó sus dedos en una rodilla. "Ésta isla solía ser gobernada por Vanderbilts."

"Lo sé."

"¿Quieres escuchar la historia ó no?" Kerry cubrió su boca pacientemente.

"Ellos construyeron una enorme mansión en la orilla del agua que daba hacia el Atlántico, y allí fue donde vivieron una buena parte del año." Dar señaló con el dedo. "¿Puedes ver la mansión allá, cierto?

Kerry asintió.

"Estaban tan encariñados con la isla, que aquellos Vanderbilts que murieron aquí, fueron sepultados en la propiedad, en dos lápidas monumentales, porque sacarlos de aquí no era una opción. Pero la cabeza de la familia, Comodoro Vanderbilt era un veterano de la Armada, salió un día de invierno y su barco se perdió en el mar."

"Oh."

"Su esposa estaba devastada, sufrió mucho por él y lo esperó, a que llegara a casa, pero él nunca lo hizo. Así que ella murió en la mansión y fue enterrada ahí. La mansión fue heredada a uno de los chicos, pero ellos nunca se aparecieron por aquí por algún tiempo."

"Oh."

"Cuando lo hicieron, empezaron a escuchar historias del servicio que abandonaron. Parece que las sirvientas y los jardineros estuvieron diciendo que en las noches de luna llena, veían a la Sra. Vandebilt deambulando alrededor de la mansión, llamando al comodoro."

"¿En serio?" Murmuró Kerry. "Vaya, eso es triste, y de alguna manera, romántico."

"Bueno, el personal no lo pensaba así." Remarcó Dar secamente. "Muchos de ellos hablaban de dar notificaciones. De todas formas, uno de los hijos, dijo que se quedaría durante toda la noche, sólo para comprobar que no había nada que temer." Se hizo, silencio.

"¿Y qué pasó entonces?"

"Lo encontraron en el fondo de la alberca." Le dijo Dar. "Al parecer estaba caminando sonámbulo, caminó justo hacia el agua y se ahogó."

Kerry sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. "Eso es... muy extraño." Observó por encima del cuerpo de Dar para mirar la sombría mansión visible a la luz de la luna, justo bajo la orilla. "Sin embargo, piensan que es sólo una historia o es lo que hemos escuchado de eso hasta ahora."

Dar reposó su mentón en la barandilla y miró fijamente la costa. "No lo sé Todos en un momento aparecerán repentinamente otra vez Clemente estuvo mencionando el otro día, que al parecer una noche, una de las sirvientas corrió gritando del segundo piso, entonces cayó por las escaleras circulantes. Aseguran que vio un fantasma."

"Ew." Kerry hizo una cara. "Ella probablemente lo estaba imaginando."

"Probablemente." Dar estuvo de acuerdo. "Bueno, iré a correr, ¿quieres acompañarme?"

"No esta vez." Kerry rechazó con pesar. "Tengo un proyecto en el que hay que trabajar y dos cargas de ropa que lavar." Se levantó y siguió a Dar dentro, subió con dificultad a su oficina y se colocó calmadamente detrás de su escritorio. Sacó sus archivos y se puso a trabajar, pero la historia de los Vanderbilts seguía dentro de sus pensamientos, hasta que finalmente se levantó de su silla y regresó abajo a la tranquila sala. Dar había llevado consigo a su labrador, Chino, a que la acompañase, así que Kerry estaba completamente sola, fue de regreso hacia el balcón y se inclinó contra el barandal.

Sus ojos encontraron la silenciosa mansión y estudió el piso de arriba, donde las puertas de las que solían ser las habitaciones de los Vanderbilts se abrieron directamente hacia el océano. Las paredes de piedra de la vieja casa resplandecían débilmente ante la luz de la luna con los oscurecidos cristales de las ventanas con los postigos cerrados que daban hacia el mar.

Era un truco de la luz, estaba segura, como una sombra se movió a través del lejano barandal y desapareció. Un pájaro o algo, ¿verdad?.

Las aves no vuelan de noche, Kerry. Miró fijamente, convencida de que vería el movimiento una vez más. Qué en el mundo... dudó, después compuso su mente, luego entró al condo, deteniéndose en la cocina para agarrar una linterna antes de que abriese la puerta trasera, bajó los escalones y salió de la pequeña área del jardín, cerrando el portón de metal tras ella.

La costa estaba tranquila, mientras ella hacia su camino bajo la arena, las olas golpeando contra sus pies desnudos. Caminó mas allá del oscurecido Club de Playa, luego avanzó playa arriba hacia las escaleras de coral, que la llevaron hasta el patio de la mansión.

El edificio apareció ante ella. Una piedra de dos pisos compuesta por extraños adornos en los bordes y estatuas talladas en las esquinas que la miraban con ojos vacíos mientras ella se acercaba, sus pies desnudos ligeramente raspados por el coral rodeando la alberca, y miró hacia arriba al balcón.

Nada. Sólo el suave siseo de las olas y el revoloteo de las aves tropicales en el nido que estaba cerca, rompió el silencio.

Entonces escucho débilmente, un ruido sobre ella. Como si trapos empezasen a cubrir la piedra, ella retrocedió y miro hacia el balcón, pero sólo vio sombras.

Impulsada por la curiosidad, fue hacia la puerta trasera, en donde estaba el bar, giró la perilla. Se sorprendió cuando giró fácilmente bajos sus dedos, entonces se dio cuenta de que el personal de limpieza probablemente no terminó la cena ahí dentro. Empujó la puerta de madera abierta y entró, una ráfaga de aire frío le golpeó el rostro mientras se desplazaba del coral hacia la alfombra, dejando que la puerta se cerrase.

Kerry caminó más allá del latón y del bar de madera, en donde vasos recién lavados reposaban sobre una alfombrilla, sin embargo un cazo negro atrajo su atención se estiró lo suficiente para agarrar un Marascino de cereza de él. Chupando con satisfacción la colorida fruta mientras continuaba su camino.

El bar daba a lo que una vez fue el estudio del Comodoro y ahora era sólo un gran salón. Estaba amueblado con muchos muebles de cuero y con libros. Caminó más allá y subió los dos escalones de la entrada principal, donde las enormes puertas dobles de madera estaban rigurosamente cerradas. En la entrada circular, una escalinata en forma de espiral de mármol adherido a las paredes y sobre ella, Kerry escuchó repentinamente un ruido, como si algo hubiese caído.

Su corazón empezó a latir con fuerza. "Vamos Kerry, no seas estúpida." Murmuró a si misma mientras ponía su mano en el barandal y empezaba a subir las escaleras. Las pisadas cesaron y la superficie se sentía extraña bajo sus pies, mitad limpio, mitad revuelto, donde la superficie de mármol se había deteriorado a través de los años. Movió la linterna en su mano pero no la encendió, puesto que la luz de la luna alumbraba a través de las numerosas ventanas, hacía la luz innecesaria, hasta ahora.

Salió a la cima de la plataforma y miró fijamente hacia el vestíbulo, el cual tenía puertas revestidas del lado este, y otras pocas en el oeste. Una fina banda de antigua alfombra corría por el centro, puesto que ésta parte de la habitación no era usada en las actividades diarias del Club, y de hecho, las antiguas habitaciones se utilizaron en su mayor parte para guardar muebles y para proporcionar el espacio para oficinas para el Maitre del Club y el departamento de abastecimiento.

Ahora se habían ido, seguramente a casa. El silencio la envolvió y se detuvo, escuchando. Un suave rechinido la hizo saltar un poco, se giró mirando fijamente la puerta abierta que estaba junto a ella. Era una habitación ensombrecida, asomó su cabeza por la puerta, mirando alrededor y viendo nada, sólo muebles empolvados. Había un espejo colgado en la pared, se introdujo dentro, echando un vistazo fuera de las puertas dobles que daban hacia el mar, después se volvió para encontrar a ella misma reflejada en la oscuramente plateada superficie.

Algo se movió. Kerry se giró pero no encontró nada, había sólo un cuadro desequilibrado colgado en la pared.

Muy bien. Respiró profundamente y exhaló. Sólo relájate, empuñó sus manos y flexionó sus brazos, sintiendo un ligero frío entrar en el aire nocturno de afuera mientras una puerta se balanceaba con el viento. La miró fijamente por un momento, luego caminó hacia ella y la cerró calmadamente, sintiendo la firme resistencia de cómo el viento se asentaba a regañadientes en el lugar.

"Creo que mejor salgo de aquí." Su propia voz sonaba extraña y lejana. Se dirigió hacia la puerta y reingresó al pasillo, pretendiendo dirigirse hacia las escaleras, se detuvo al escuchar un fuerte rechinido detrás de ella.

Despacio, se giró, su corazón palpitando fuertemente, sus ojos buscando nerviosamente en la oscuridad. El enorme y vacío pasillo ante ella, iluminado solamente por las franjas de la luz de luna, entrando a través de las puertas medio abiertas. Tranquilizándose un poco, caminó empezando a sentir un hormigueo en su piel, mientras llegaba a la última puerta, la cual era un poco mas grande y colorida que las demás.

La atrajo poderosamente. Se encontró dejándose llevar hacia ella. Y antes de saber lo que realmente estaba sucediendo, empujo el entrepaño de madera y entró en la habitación.

Lo primero que percibió fue el olor, una delicada insinuación de rosas cosquilleó su nariz y giró en círculo buscando su fuente.

No había nada.

La puerta del balcón estaba abierta entraba hacia la tela suavemente drapeada sobre la grande cama cubierta, rozando suavemente sobre la piel de Kerry, con un toque de fresca humedad. Las paredes aquí se cubrieron de pintura vieja y desteñida, flores de plantas trepadoras alcanzaban el techo enyesado. Un tocador finamente tallado cubría toda una pared, con un espejo redondo montado sobre el. El espejo tenía solo una larga grieta que cruzaba en forma diagonal sobre el cristal, pero de otra manera, estaba intacto.

Un fuerte viento sopló, y la puerta azotó cerrándose detrás de ella. Kerry saltó a medio camino hacia la azotea, tiró sobre ella, sujetando la vieja y redonda manija de acero, tirando con todas sus fuerzas, se desprendió de su mano y la puerta quedó firmemente cerrada.

Estaba empezando a temblar.

"Muy bien." Se obligó a calmarse y caminó hacia las puertas del balcón, saliendo hacia el frío mármol y tomando un respiro de aire limpio y salado. Miró hacia el mar, observando las líneas cruzar el horizonte, entonces se giró hacia la siguiente ventana y volver a entrar en ese camino.

Sus ojos se fijaron en un movimiento, de forma oscura y vio una mano extendida yendo hacia ella y se aterrorizó. "Jesús!" retrocedió hacia adentro y llegó a la puerta oyendo un crujido tras ella, mientras agarraba el antiguo mecanismo en un poderoso puño y girándolo, sintiendo un débil clic y empujando su cuerpo hacia atrás para abrir la puerta.

Afortunadamente se movió y se deslizó a través de ella, corriendo a toda velocidad hacia los escalones, solo para que repentinamente tener la puerta de la primera habitación balanceándose frente a ella. Incapaz de detenerse, dio el portazo en ella, echándose abajo y si sentidos por un largo y confuso momento.

Un escalofrío vino sobre ella y se puso en pie al sentir un toque tras su cuello. Empujó la puerta fuera de su camino reservando una mirada atrás mientras abandonaba el pasillo.

Unas manos la agarraron y ella gritó luchando contra el puño que la sostenía firmemente mientras ella retorcía su cuerpo a un lado en un desesperado intento de huir. Sus sentidos estaban sobrecargados tratando de absorber en su cerebro aterrado la cascada de sensaciones que caían alrededor de ella, hasta que su sentido del olfato impuso todo lo de mas con solo un absoluto mensaje desesperadamente importante.

Los fantasmas no sudaban.

Ellos generalmente tampoco la llamaban por nombre, mientras sus oídos, finalmente identificaron el sonido hueco alrededor de ella.

Tampoco eran, usualmente suaves, y más altos de lo que ella era.

Y no traían perros labradores para lamer sus temblorosas rodillas.

"Oh Dios mío." Kerry se desplomó en los brazos de Dar, enterrando su cara en el sudor de su húmeda camiseta, mientras escalofríos recorrían su camino a través de su cuerpo. "Oh Dios mío." Susurró.

"Calma." La voz baja de Dar retumbó. "Calma. Te tengo." Frotó la espalda de la pobre mujer y la abrazó. "Te tengo." Echó un vistazo sobre el hombro de Kerry hacia el pasillo polvoriento y sacudió la cabeza. "Sólo relájate."

Kerry quedó en silencio por un momento, acurrucada en el abrazo de Dar hasta que su respiración volviese a la normalidad y fuese capaz de abrir los ojos. "Lo siento." tocó la superficie que había estado golpeando.

"No bromees." Dar le rodeó los hombros con un largo brazo. "¿Estás bien?, has obtenido un chipote en la cabeza." Verificó el bulto con cuidado. "¿Qué sucedió?".

Kerry se asomó inciertamente hacia atrás. "No lo sé... realmente yo... pensé haber visto un movimiento desde el apartamento, así que bajé a echar un vistazo y..." Miró hacia arriba. "¿Acabas de venir de las escaleras?"

Dar asintió.

"Dar, vi algo ahí fuera. Lo juro." Kerry dejó escapar. "Había algo afuera en el balcón y me persiguió." Exhaló inestablemente. "La puerta en esa última habitación se azotó y no podía salir, entonces estaba afuera y la puerta finalmente se abrió, entonces me persiguió y la otra puerta se abrió y la golpeé y entonces me levanté y me agarró y yo..."

"Shhh." Dar acarició su rostro suavemente. "Bueno, bueno... puedo ver que algo aquí te asustó, eso es seguro." Sus ojos buscaron las paredes y la alfombra. "Iré a ver. Tú quédate aquí."

"Como el infierno." Kerry cerró con picaporte hacia ella. "No necesito verlo otra vez, salgamos de aquí, Dar."

"Déjame ir a echar un vistazo." Instó Dar. "Entonces permanece conmigo, si quieres. Vamos hacia la última habitación y regresamos." Se detuvo. "Ésa era la habitación del amo."

"Yo pienso que el amo aún sigue allí." Kerry dijo entre dientes permitiéndose, de mala gana dejarse llevar. Aunque con Dar aquí, la mansión parecía perder su amenaza, cualquier fantasma que las asechase, retrocedería debido a la poderosa personalidad de su amante. Anduvieron por el vestíbulo acompañadas por el juguetón Chino y dando un paso en el dormitorio el cual ahora era un espacio mundanamente deslustrado, polvoriento, monótono completamente vacía de personas, corpóreo de otro modo. Kerry sacudió la cabeza. "Vi algo." suspiró. "No era sólo mi imaginación, era... era esa sólo una historia ó era realmente verdadera, Dar?"

"No lo sé." Dar la dirigió fuera del balcón, una extensión descubierta de mármol con torcidas grietas muy finas en él por los años de abandono y sosteniendo bajo su propio peso. Caminó hacia el borde y reposó sus manos en él mirando fuera hacia el mar. "Yo... en cierto modo, siempre esperé que la historia no fuese verdad." Se giró y encaró a Kerry. "Siempre esperé que, de alguna manera..."

"Mmm." Kerry frotó sus brazos aún fríos. "¿No sientes que aquí es escalofriante?"

"Sólo un poco triste." Dar miró de nuevo hacia el agua. "Pero entonces, la familia de mi padre estuvo en la Armada por sólo Dios sabe cuántas generaciones, quizá sólo lo entienda desde una perspectiva diferente."

La luna fue detrás de las nubes y fueron dejadas en una breve, casi alarmante oscuridad. Kerry fue al lado de Dar y miraron hacia fuera, viendo las luces del barco, claras y brillantes en el horizonte.

Muy lejos, oyeron una campana del barco, suave y solitaria en la noche.

Detrás de ellas, una puerta se cerró.

Se miraron la una a la otra. "¿Podemos salir de aquí ahora?" Kerry preguntó sintiendo que un escalofrío le venía a la piel otra vez.

"Si." Dar concordó. "Buena idea."

Fueron hacia fuera de la mansión y salieron en la plataforma de coral, todavía e nvueltas en sombras e hicieron su camino a casa.

Sin mirar hacia atrás.

FIN


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