- Crees que estas son horas de llegar Marian, y encima no decir que has llegado, estábamos
preocupados, tu hermana gracias a dios vio que había luz en tu dormitorio y nos quedamos
más tranquilos, pero nosotros no te hemos educado así.
- Padre pido perdón por haber llegado tarde y sobretodo pido perdón por no haber avisado
de mi retorno.
- Eso hija eso quería escuchar.
- Pero querido nada más le vas a decir, últimamente me esta contestando y no nos obedece.
"Eso madre mete cizaña, que sino no te quedas a gusto".
- Hija es verdad desde que viniste, te comportas con apenas modales, no prestas atención,
¿dime té pasa algo Marian? Sueles despistarte mucho pero últimamente es excesivo hija,
¿te sientes mal?
- Padre no me pasa nada, estoy bien de verdad no sé preocupe, y sigo siendo tan educada
como siempre, padre, solo que echo de menos a mis amigas, y el cambio de horario, la
temperatura, todo eso me influye también. "Se lo tragaran y me dejaran tranquila, no
la verdad es mucho pedir, por lo menos por parte de madre".
- Querido no me gusta la hija de los Benetti, creo que no es buena influencia para
nuestra hija-. Margaret miraba duramente a Marian, al decir esas palabras.- No tiene
modales, me lo ha demostrado esta misma tarde.
- Madre quizás fuera él echo de que le incomodaste, siempre con tus absurdas cosas, eres
tan superficial, ya me tienes harta sabes, he sido más feliz los años en España que los
años que viví aquí, si no fuera por el enano yo me habría ido de casa, aunque debajo de
un puente hubiera tenido que dormir.
- ¡Oh! Hija me decepciona, cuando más das por tus hijos así te lo pagan eres tan
desagradecida como tu hermana Amanda.
- Amanda si que tuvo agallas, aunque solo fue por unos días te dejo en tu sitio. Pero
ahora yo he cambiado me he echo mayor y no pienso consentir que me sigas tratando como
una niña y un bicho raro, por no decir algo más fuerte-. El señor Anthony no daba a
crédito lo que estaba viendo y escuchando, no entendía nada, no sabía como actuar.
- Mira no consiento que me hables así, yo té he tratado siempre bien, siempre les cuento
a mis amigas lo maravillosa que eres y lo orgullosa que estoy de ti.
- Si claro soy maravillosa cuando hago lo que tu me ordenas, estas orgullosa porque
puedes fanfarronear con tus amigas de que he salido por la TV y que tengo medallas de
natación, tu no estás orgullosa de mí como persona, ni mi aspecto te gusta, tantos años
queriéndome cambiar. Tu no me respetas por qué tendría que respetarte yo a ti, porque
eres mi madre. Perdona pero eso no es suficiente.
La señora Margaret se quedó sin palabras.
- Y ahora que me echareis de casa como a mis hermanos, lo digo para coger lo necesario y
largarme de esta mierda de casa-. Anthony se levantó al oír eso y fue cuando reaccionó
y le abofeteó la cara.
- No hables así, ten respecto hacia tu madre y a mí y no eché a tus hermanos, ellos se
fueron por su propia voluntad. No podía retenerlos aunque quisiera. Marian ahora acuéstate,
mañana tengo fiesta, te espero en mi despacho a primera hora. Me has decepcionado, de
ti esto no me lo esperaba.
- Allí estaré, y a tu último comentario vosotros y sobretodo ella me ha llevado hasta
aquí, yo también me siento hace años decepcionada y desilusionada.
No hubo más palabras los padres de Marian salieron en silencio de la habitación, yéndose
a la suya propia. Claire y Eric lo habían escuchado todo y pensaban igual que su
hermana pero no tenían las agallas de decirlo en ese momento. Claire sintió admiración
de su hermana pequeña y vergüenza de ser la mayor y no haber dicho nada en absoluto,
pero eso lo podía arreglar mañana. Eric ya admiraba a su hermana un que esto sirvió para
admirarla aún más.
Marian, pasó una noche muy dura, se despertaba continuamente con pesadillas y no hacia
más que pensar en la morena, y en como se había atrevido a contestar a su madre y si
fuera poco delante de su padre. Lo que no entendía mucho era el por qué su padre se
puso triste por haber sacado el comentario de sus hermanos. Y el por qué solo le había
dado una bofetada. "Será que estaba cansado y lo pospone para mañana".
Esa misma noche también fue dura para Luciana, por que por alguna extraña razón sentía
que algo pasaba, y tampoco entendía el cómo se había abierto tanto a Marian, y una cosa
la confundía aún más, no sé arrepentía.
Casa Evans 8:00 de la mañana
Marian amaneció cansada, tenía una cita con su padre así que se vistió lo más rápido
que pudo y se acicaló.
"Bueno, creo que ya estoy presentable, aunque tengo un poco de ojeras. Otro día que
no voy a poder desayunar, si al final voy a conseguir lo que mi madre desea". Marian
acabó de mirarse en el espejo y salió segura de sí misma.
"Venga tu puedes, tienes que estar segura pero tampoco pasarte, tienes que defenderte
y no caer en la primera guerra, uff espero que salga bien, ahí voy.
Marian comenzó a bajar las escaleras lentamente, quiero pensar lo que iba a decir,
aunque seguro que se le olvidaría nada más entrar en el despacho, así que tendría que
improvisar como ayer cosa que no salió tan mal.
Marian golpeó suavemente la puerta del despacho y en ese momento vio a pasar a su madre
que la miraba furiosa, Marian le sonrío cosa que enfureció más a su madre. "Como
decían mis amigas, al mal tiempo buena cara". Marian entró en el interior cuando
escucho adelante. Al entrar Marian se sorprendió de lo que vio.
- Claire, ¿qué haces aquí?-. Marian no entendía su hermana mayor estaba sentada en una
de las butacas de su padre.
- Vengo también a dar mi punto de vista, yo también tengo derecho no.
- Bueno, hijas sé por qué esta Marian aquí, pues yo le dije que viniera y se el motivo
por el cual la hice venir. Pero no sé el tuyo Claire, ahora que esta tu hermana como me
has pedido, ¿puedes explicármelo?
- Si padre, Marian siéntate a mi lado por favor-. Cuando Marian así lo hizo continuo
hablando.- Ayer escuché parte de la conversación, lo siento sé que eso no sé debe hacer,
pero el echo de que hablarais fuerte y que fuera un asunto que me concierne me obligó a
escuchar. Opino y apoyo totalmente a Marian, madre desde siempre ha estado sobre nosotros
criticándonos todo, nada para ella era perfecto, nada a su gusto. Sé que a Marian no la
deja ni respirar cuando le dijeron que se iba a España a estudiar fue para ella una
liberación total padre. Para ella fue duro solo el echo de que no conocía nada y a nadie
ahí, y porque tenía que dejar al pequeño Eric y ellos eran y están muy unidos. Y no solo
están unidos, por el siemple echo de ser hermanos. Madre no deja respirar a Marian ni a
Eric, a Marian por la natación y a Eric por ser un niño especial. Eso les unió aún más
todavía, porque era la misma lucha hacia la libertad. Marian tuvo razón en el comentario
que dijo que nuestros hermanos ellos fueron los que tuvieron suerte porque salieron de
este agujero.
Anthony no sabía que decir, a los argumentos de su hija, sabía que su mujer era muy
suya, y una mujer difícil de llevar. Marian por otro lado, estaba conmovida por el gesto
de su hermana, sabía que si su hermana no habría intervenido hubiera sido todo muy
diferente.
- Gracias de todo corazón Claire no sabes lo que esto significa para mí-. Claire sonrío
y abrazó a su hermana y la besó en la mejilla.
- Claire, para ser sincero me has dejado sin palabras-. Sonrío con sinceridad a su hija,
que sabía que seria una buena neuróloga-. - Marian hija comprendo hasta cierto punto que
te sientas presionada, pero esta conversación no ha acabado, tu madre ayer noche me
contó sobre la hija de los Benetti y sobre el pequeño encuentro que tuvo con ella. Como
dijo tu madre esa chica no creo que te convenga, no es una buena influencia.
- ¡Qué! ¿Quieres decir que madre té contó todo, o solo lo que le convenía?
- Hija tu madre nunca miente respétala, te prohíbo que veas a la hija de los Benetti-.
Marian no podía aceptar eso, tenia que luchar para que su padre cambiara de opinión
aunque fuera su manera de hablar un poco brusca no lo podía evitar.
- Ahora es mala influencia, te recuerdo que fuiste madre y tu quien me la presento con
el resto de su familia, y ahora me vienes con esas, claro como ahora no te conviene no
padre.
- Hija es por tu bien, acepta eso y olvidemos lo sucedido, además tienes que entrenarte
pronto compites de nuevo.
- Por mi bien, ja dirás por el vuestro, te recuerdo que soy mayor de edad y tengo mis
propias amistades. Y lo otro te lo dijo madre verdad, pues dale este mensaje, dejo la
natación definitivamente, además ella se ha encargado de que la empiece a odiar.
Dicho eso Marian salió del despacho y corrió hacia la casa del árbol, en el único sitio
de su casa donde se sentía a gusto. Marian no hizo caso de su padre cuando la llamaba.
En el despacho aún seguía Claire quien miraba a su padre enfadada.
- Que ha pasado querido, he sentido chillidos y el portazo, ¿dónde esta Marian?
- Bueno ya estaréis orgullosos no, madre lo estas consiguiendo, padre yo te respecto
mucho pero creí que eras de otra manera-. Claire se fue hacia su habitación, a seguir
estudiando, con suerte aprobaría todo y se iría bien lejos de aquí.
En el despacho mientras, Anthony estaba absorto, todos sus hijos se le estaban
revelando solo faltaba Jhon y el pequeño Eric.
- Querido háblame, que ha pasado, ¿por qué me ha dicho eso Claire? ¿Dónde esta Marian?
- Marian se ha ido, está enfadada. Lo de Claire es por que, Marian me acaba de decir que
deja la natación.
- ¡QUÉ! Pero eso no puede ser, no puede hacer eso, ¿pero por qué?-. Margaret se puso
histérica.
- Se siente muy presionada, y dice que es mayor para tener sus amistades.
- Querido que le pasa a nuestra hija, esta muy cambiada ella nunca ha sido así.
- Que se ha echo mayor, querida y quiere libertad, la misma libertad que me pidieron sus
hermanos antes. Por lo visto Claire también opina igual-. En ese momento entró en el
despacho Eric sin pedir permiso.
- ¿Hijo que haces aquí? Tienes que ensayar, anda ve a tu cuarto-.Dijo Margaret enseguida
al verlo entrar. Eric no hizo caso y giro la cabeza aún lado y a otro. Eric había estado
escuchando toda la conversación, el también quería decir algo, aunque sabía que nunca
le tendrían en cuenta por su corta edad, pero tenia que intentarlo.
- ¿Qué quiere hijo?-. Anthony ya se esperaba de todo.
- Padre madre vengo a decirle que no participaré en el certamen de ajedrez ni el de las
preguntas. Para mi hermana era una ilusión la natación, disfrutaba con ella, pero ahora
por culpa de ustedes sé ha hecho una obligación que no le deja hacer nada, y encima no
le dejan tener amigas. Para mí también era una ilusión y diversión el certamen de la
semana que viene al igual que mi hermana la natación. Pero no participaré porque tenemos
derechos, que deben ser escuchados.
- Hijo no digas tonterías, tu si que vas a participar, anda ve a tu habitación, ahora
subiré a preguntarte cosas.
- Madre creo que no me ha escuchado no voy a participar, y si me obliga los dejaré en
ridículo, pues no pienso contestar ninguna correctamente. Y ahora si me disculpan, me
retiraré, solo vine a decirles eso. Gracias por escucharme.
- Querido, tiene que poner orden, los niños se nos están revelando.
- Si querida ya pensaré algo.
Casita del árbol
Marian seguía llorando, a pesar de haber pasado horas. Alguien en ese momento pasaba por
ahí, y oyó el llanto ya sabía de quien procedía así que subió las escaleras del árbol y
al llegar a entrar, se estremeció de lo que vio, Marian estaba echada en la pequeña
cama de la casita tapada temblando. Su corazón le dio una orden y ella la obedeció. Se
acercó a Marian y la abrazó y le cantó.
- ¿Luciana eres mi amiga?
- Si Marian lo soy-. Los ojos de Marian se cerraron ya agotados. Luciana también se
durmió, pues no había dormido muy bien en la noche.
Continuará...