Renuncias: Esta historia es mía y es producto de mi total imaginación, dichas protagonistas tienen una gran parecido a ciertas heroínas que ya conocemos, esta historia la he hecho sin ánimo de lucro. Esta historia nació de una noche de insomnio, se ve que estuve inspirada ja!
Subtexto: Sí mucho todo el relato.
Sexo: Sí un poco, pero más adelante.
Avisos: Es una historia de amor entre dos personas del mismo sexo, así que si te ofende o eres menor, quedas advertido y quien avisa no es traidor.
Violencia: Si un poco, como no, es sobre mafias así que ya se sabe, palabrotas unas cuantas, pero no escandalizan para nada.
Dedicatoria: A mi musa, ya sabes quien eres.


POCAS OPCIONES

Autora: XenaDena

Cuarta parte

- Creo que te repites jaja.
- Veras yo bueno, quería pedirle perdón por lo del otro día, fue sin querer no me di ni cuenta, acepte mis más sinceras disculpas y le prometo que no volverá a suceder se lo aseguro.
- Bien acepto tus disculpas, pero puedes hablarme de tu no soy tan mayor, vale-. Bajó del árbol de un salto increíble que dejó con la boca abierta a Marian, Luciana se acercó a ella y vio a Marian temblar así que se paró y con el dedo índice le cerró la boca.
- Marian ten la boca cerrada, con la boca cerrada no entran moscas-. Sonrío, pero cayó la sonrisa, sonrisa que desapareció cuando vio la expresión de terror en Marian.
- No diré nada te lo aseguro, soy una tumba bueno eso no, soy una cremallera y mi hermano también-. Marian divagaba.
- ¿No dirás nada?-. "Esto suena interesante, pero sabría que decir si supiera de que coño esta hablando, creo que me perdí".
- Eso nada de nada, no me hagas daño por favor-. Dijo esto último cuando vio que Luciana cortaba distancia a ellas. "Que sabe esa chiquilla, hora de investigar".
- ¿Cuánto sabes Marian?-. Sonrío y se acercó más, quitó casi todas distancias y puso un brazo extendido en el árbol donde Marian estaba apoyada, estaba atrapada y Marian lo sabia.
- Sé que toda tu familia incluída tu sois de la mafia-. Calló y tragó cuando vio la cara de Luciana y su mirada que le continuaba a seguir, Marian no quería decir más, "definitivamente ya me callo", en ese momento Luciana apoyó el otro brazo también, ahora si que no podía escabullirse. "Mejor hablo si, será lo mejor"- También se que toda tu familia tiene cargos policiales, que desestimaron por no tener suficientes pruebas o por haber desaparecido dichas pruebas, tu tienes más cargos y al igual que tu padre, te juro que ya no sé más, no me mates te lo aseguro no sé más-. Marian ya estaba apunto del llanto y Luciana lo sabia así que quitó los brazos para darle más libertad.
- ¿Lo sabéis solo tu hermano y tu?-. Marian solo asintió.
- Y tu que crees Marian, eh, ¿crees lo que dicen?
- Yo creo que eres intimidante y misteriosa, y que tu familia es parecida a ti y que tu padre habla con una voz áspera como el padrino-. Marian no supo por que pero Luciana rompió a reír. "Esta chiquilla es graciosa, me podía haber dado miles de razón y va y me dice eso jajaja, es una ricura, ¿yo he dicho eso?".
- ¿Me has preguntado algo?
- No, bueno será mejor que nos marchemos ¿no crees? Esta comenzando a anochecer.
- Si tienes razón, además pronto será la hora de cenar y si llego de nuevo tarde, mi madre me mata, bueno no en sentido literal eh ja.
- Ya lo entendí tranquila-. Pasaron todo el camino hablando, más Marian que Luciana, lo que iba a parecer una tarde horrible se convirtió en agradable.
- Bueno ya nos veremos Marian, ha estado bien nuestro encuentro en el bosque.
- Si la verdad que yo también me lo he pasado bien a pesar de cómo empezó, bueno hasta mañana Luciana.
- Hasta mañana Marian-. Y Para sorpresa de Marian, Luciana se acercó a Marian y la besó dulcemente en los labios, antes de que pudiera decir algo, Luciana ya se había ido corriendo, esto le era familiar- Ahora estamos igualadas Marian jajaja.

Una Marian sonriente, entró en la casa sin darse cuenta de que su madre estaba esperándola y efectivamente enfadada. Marian pasó por su lado rumbo arriba.

- Señorita Marian Jane Evans, no me gusta que llegues tarde, pero sobretodo no puedo tolerar que pases por mi lado sin saludarme y darme una explicación.
- ¡Oh! Hola madre lo siento, no la vi, siento el retraso-. Y subió rumbo al comedor sin hacer amago de sonrisa.
- Pero como, habrase visto, pero que mal educada sea ha vuelto.


- Bueno, ya que están todos presentes-. Miró a Marian- vamos a bendecidla. No me miren así, es una hábito que nunca tendríamos que haber perdido, somos una familia religiosa y siempre con las prisas se nos olvidan hacer ciertas cosas que también son importantes, así que, rezaremos e iremos a la iglesia. Queda claro, como cualquier familia religiosa unida. Así que inclinar la cabeza-. Todos los presentes se quedaron atónitos menos una persona que tenía sus propios pensamientos en ese momento en una morena de ojazos azules.
- Padre nuestro, que estas en los cielos, bendice estos alimentos que vamos a comer, todo esto te lo pedimos por tu hijo Jesucristo amen-. Todos dijeron amen, y mientras Marian "Es tan bella, se fijará en mi, yo no soy tan bella como ella, no sé, que labios que delicadeza, y esos ojos me tienen hechizada, Por qué me miraran todos, será mejor que regrese a tierra".
- ¿Si padre quería algo?-. Marian supo que algo pasaba así que puso su cara inocente que siempre ponía y casi siempre le sacaba de apuros.
- Hija estamos esperando a que digas amen, para empezar a comer estos manjares que nos a preparado Cristin, haber si por una vez dejas de soñar despierta y prestas atención hija.
- Lo siento papá de verdad. Amen.

Todos comenzaron a comer, Marian miró su plato y tocaba ternera eso si, sin apenas salsa y claro esta sin sal, miró al resto de la mesa y podía elegir entre puré y verduras. Marian no tenía mucha hambre, cosa que nunca le había pasado, además estaba todo muy soso.
La cena hacía rato que había acabado, Marian estaba en su cuarto, sentada en un banco de mimbre al lado de la ventana viendo las estrellas, cuando oyó que alguien picaba la puerta varias veces con impaciencia.

- Adelante Eric-. Marian sabia que a esa hora solo podía ser su hermano, además que conocía mucho a su hermano y sabia la impaciencia de este.
- ¿Me lo cuentas mofletes? O te lo saco con la escobilla del baño-. Y enseñó este último artilugio.
- Que quieres que te cuente y retira eso enano si no quieres saber lo que es bueno.
- Pues podrías comenzar por lo de tu sonrisa boba y lo despistada que estabas en la cena, sé que eres muy despistada, pero en la cena con papá y mamá y la comida jaja.
- Pues verás, como sabes fui al bosque, allí ni te imaginarias a quien vi-. Vio la cara de su hermano como ya supiera quien seria- Si en efecto ella, yo intenté ocultarme y cuando creía que no me había visto, apareció colgada en el árbol donde yo estaba, me dió un susto jajaja, no veas el salto y el chillido que solté, que vergüenza. Mira el caso es que al final me sonsacó que, que sabia y le conté todo no espera que siga contando por favor y después hablas-. Marian cortó la riña de su hermano que sabia que vendría, le contó todo lo sucedido- Y después me acompañó a casa íbamos hablando todo el camino, bueno yo hablaba más y nos despedimos y ya, estuvo bastante bien-. Marian prefirió quedarse lo demás para ella, ya le había contado demasiado y quiso tenerlo al margen.
- Oh interesante, por lo que me has contado ella es muy callada y silenciosa y yo lo que vi de ella cuando vinieron a casa es que es muy seria, ¿me pregunto si sabrá sonreír?.
- Pues si enano, sabe sonreír cuando estaba muerta de miedo y le estaba hablando ella no sé por que tuvo un ataque de risa jaja fue divertido ahora que lo pienso yo toda cagada y ella con un ataque de risa, pero en esos momentos para mi no era divertido, de casi se me escapa el pipí cuando me tenía encerrada-. Eric reía y reía, imaginándose la situación.
- Bueno hermanita me marcho a la cama y primero el baño que se me escapa a mí, buenas noches mofletes-. Eric sé acercó la besó y salió de la habitación. Marian se metió en la cama y su último pensamiento fue "que linda sonrisa tiene" y su última palabra antes de que Morfeo se la llevara fue Luciana.


Casa Benetti: madrugada del viernes

- ¿Y bien qué les parece el plan?

El señor Benetti se sentó en la butaca esperando oír, las opiniones de sus hijos. Dichas opiniones no tardaron en venir, encabezadas por Bernardo el mayor de los hermanos y por supuesto el que tenía la palabra después de su padre en asuntos de negocios y en otros casos.

- Padre me parece una excelente idea, tenemos que acercarnos al enemigo sin que este nos vea, y cogerle con las manos en la masa, tenerlo a nuestra merced.
- Padre como siempre tienes excelentes planes-. Dijo Franchesco.
- Padre sabe que yo casi apenas opino, pero creo que su plan es arriesgado, Don Pancho nos conoce a todos, es imposible que no nos reconozca. ¿Cómo nos acercaremos tanto sin ser vistos?
- Hijo empezaba a creer que no escuchabas mis planes, verás ya he pensado en eso, nosotros lo vigilaremos de lejos pero a la vez de cerca, no se nos puede escapar de la vista, y en cuanto al acercarse demasiado, no seremos nosotros tengo aliados. Ellos lo haran por mí, pues me deben unos favores, y ahora saldaran la deuda.
- Pues entonces padre no tengo nada más que decir, solo que adelante con el plan.

Ahora fue Leopoldo que cogió la palabra.

- Padre y cuando lo tengamos, ¿quién se ocupará de él?
- Yo hijo, no quiero protestas, es un asunto que tenemos que zanjar Don Pancho y yo-. Leopoldo asintió- Luciana hija ¿qué te parece?, Luciana, ¡¡LUCIANA PRESTAS ATENCIÓN!!.
- Si padre la presto solo pensaba, perdóneme.
- Y bien ¿a qué conclusión has llegado?
- ¡Que ah! Si pues que me parece bien.

Rafaelo siempre estaba en las reuniones pero nunca hablaba, el solo hacia lo que se mandaba y de vuelta a su casa, así que cuando Gerbachio lo miró este solo inclinó la cabeza.

- Georgiano hijo sé que estas cosas no te interesan mucho y que quieres hacer como tu dices tu vida, pero ¿me gustaría saber que opinas hijo?
- Padre no es que no me interese es que no sé que opinar, pero este caso es distinto, y voy hacer todo lo que este en mi mano para que Don Pancho pague lo que hizo a mi hermano, de la manera más dolorosa.
- Hijo dame un abrazo-. Georgiano abrazó a su padre conteniendo la lágrima que había estado ocultando durante sus palabras, pero no pudo más y esa lágrima y más cayeron- Te prometo hijo, les prometo a todos, que lo pagará, ya pueden salir a preparar vuestro parte del plan, reunirse de nuevo conmigo cuando tengan todo lo necesario preparado. Luciana quédese hija tengo que aclarar cosas contigo-. Todos dispusieron a salir del despacho.
- Si padre usted dirá. Luciana lo miraba atentamente.
- Hija te he encontrado un tanto despistada, ¿entendiste bien el plan?
- Padre le pido perdón no volverá a ocurrir no sé lo que me ha pasado, últimamente estoy en las nubes. Y en cuanto al plan algo he escuchado.
- Verás hija, ya te hablé de la mafia china, ellos me deben favores, les pedí que mandaran al mejor de sus hombres, y lo van a hacer, el se dispondrá a seguir muy de cerca a Don Pancho, además es un genio de la informática y Don Pancho tiene agenda informática, el entrará en ella y podrá ver sus citas en una de ellas lo cogeremos, además hija que mi plan no acaba solo ahí, no, no. Verás sé que si lo matara su familia intentaría algo, hija no digas nada escucha, se que podremos con ellos, pero quiero acabar con esto ya. Quiero que Kinchu que es el enviado, entre en todos sus archivos y encuentre todos sus negocios y descubrir algún asunto oscuro que estoy seguro que la encontrará después enviará un correo electrónico a los policías y se llevaran a parte de los implicados que seguro que muchas familias caerán y pondrá mal nombre a la familia Pancho, nadie volverá a confiar en ellos, así me aseguro varias cosas y después les arruinaré y yo me quedaré con todo sus bienes. El chino es eficiente lo hará de alguna manera para que no se vea, de que les hemos robado. Quizás les podremos hacer ver a la familia Pancho que Don Federico Pancho tenía muchas deudas más que dinero.
- Padre eres el mejor, la gente te subestima. Sigues siendo el Don de los Dones-. Luciana sonrío, pero esa sonrisa no era de inmensa alegría.
- Hija gracias, y ahora cambiando de tema que es eso que estas en las nubes, te necesito con los pies en la tierra.
- Padre confía en mi lo estaré, esto pasará, sabes que nunca té he fallado.
- Lo sé, hija cuéntame ¿qué más te pasa?
- Padre no sé preocupe, no es nada-. "Padre que le puedo decir, que pienso en la chiquilla de los Evans, en que tiene una mirada que me hace sentir llena, en su sonrisa en sus movimientos, en su voz, en su cuerpo, esta claro que no sé lo puedo contar, además seguro que es un calento o algo así hace ya tiempo..."
- Hija te conozco más de lo que crees, se que algo te ocurre, dime que más sientes los síntomas, quizás estas enferma, ¿quieres que llame al señor Evans?
- NOO, padre, no estoy enferma seria hacerle perder el tiempo. Vera últimamente me cuesta concentrarme cosa que nunca me había pasado, hoy estaba haciendo ejercicios y no podía, apenas he dormido la pasada noche ni esta, no tengo apetito. Y me despisto con facilidad ya lo has podido comprobar hoy.
- Hay hija, que me parece que ya sé que tienes, jajaja lo que tu tienes es que estas enamorada-. "¿Hay hija quien té ha enamorado? ¿Quién ha entrado en ese corazón que con los años tú has ido cubriéndolo de hielo y piedra? ¿Quién es la chica que lo ha conseguido? Pero sabes hija sea quien sea me alegra".
- Que dice padre, jajaja es absurdo yo no me he enamorado, no creo mucho en el amor padre, usted sabe que una vez le dije que nunca me enamoraría ni me vería vestida de blanco.
- Hija ¿quien ocupa tus pensamientos eh? Seguro que cada vez que te levantas solo piensas en ella y cada vez que te acuestas igual.
- Padre noo, bueno y si no tiene nada más que decir permítame que me retire.
- Bien hija puedes retirarte, pero escucha quiero ser el primero en saberlo.
- Padre siempre con tus cosas jaja-. Luciana desapareció del despacho. "Hija no sabes la alegría que me da, ya tengo ganas de saber quien es mi nuera y mi nueva hija, pero supongo que tendré que esperar eres tozuda como una mula jaja".


Casa de la familia Evans: Jueves

-¿A dónde vas Marian Jane?-. La señora Margaret como siempre despertaba muy temprano.
- Madre he quedado con Samuel, sabes que el también ha estado en la misma institución en España que yo, solo que la otra parte de la escuela. Era para mirar unos papeles y recordar momentos-. "Por que tendré que decir, siempre lo que hago, ya tengo 18 años y me sigue tratando como si tuviera ocho años".
- ¿Cuál Samuel los Teilor o los Pancho?
- Los Pancho madre, el Samuel de los Teilor tiene 15 años, recuerdas yo tengo 18.
- Vale hija no regreses tarde-. En ese momento la puerta de la calle se abre y entra Eric todo lleno de barro- ¿Jovencito dónde te has metido? Pero mira como vienes.
- Madre ahora no quiero hablar de eso, voy a ducharme y a cambiarme.
- ¡Hey hijo! Oh ¡Dios mío era la ropa nueva!, regresa Eric no te me escapes-. Margaret subió las escaleras donde hacia pocos minutos acaba de subir su hijo.

"Te compadezco pequeño, pero anda que tu también mamá, creo que se te olvidó preguntar ¿hijo estas bien?". Marian abrió la puerta y salió, afuera hacia frío, Marian echaba en falta el tiempo de España pues era más caliente, Samuel Pancho le había llamado hacia una hora para quedar con la excusa de que era para enseñarle unas fotos, Marian sabía que le gustaba a Samuel, lo supo en España cuando el chico no hacia otra cosa que seguirla, Marian no lo quería como novio, ni como amigo, en España lo conoció tal y como era, era un machista y un chulito, había estado contando infamias de ella, si Marian iba esta mañana era por un solo motivo las fotos, pues ella había echo fotos y le salieron pocas, con suerte le pediría a el unas cuantas, así podría tener fotos de sus amigas.


Marian llegó a la puerta y pico, varias veces hasta que oyó un ahora voy. Se abrió la puerta y salió un chico castaño con unos ojos marrones muy seguros.

- Marian que puntual eres, ¿como estas?
- Hola Samuel, estoy bien ¿y tu?
- Bien bonita bien y al verte mejor todavía. Adelante pasa Marian-. Samuel se apartó dándole espacio a Marian para pasar.
- Me enseñas las fotos Samuel.
- Si como no las tengo aquí mismo preparadas, para cuando llegaras-. Samuel señalaba a la mesilla del salón donde había un gran álbun de fotos, Marian se acercó enseguida y lo abrió, había varias fotos de la escuela de los compañeros, profesores, de la panda que formaron.
- ¿Samuel me podrías dejar el carrete?
- Claro Marian no hay ningún problema, demos una vuelta Marian por el bosque, ¿quieres?
- Gracias Samuel. Una vuelta corta vale, es que tengo que regresar pronto a casa.

Salieron rumbo al bosque, Samuel con un plan y Marian contenta con las fotos. Llevaban ya un rato caminado. Recordando momentos, sin saber que estaba siendo vigilados, por varios ojos azules y unos aún más fríos.

- Samuel me lo estoy pasando bien, de verdad, pero tengo que regresar.
- Marian espera un rato más, sé que podríamos ser grandes amigos, siento haberte echo eso en España no sé que se me pasó por la cabeza.
- Vale Samuel dejémoslo así ok no paso nada, ahora tengo que volver-. Marian dio la vuelta para regresar cuando fue cogida del brazo izquierdo fuertemente.
- No te vas a ir aún, te he dado el carrete, te he pedido perdón y que recibo a cambio nada, eso no es justo Marian, crees que voy a estar esperándote todo el tiempo, hay cantidad de chicas que quieren estar conmigo.
- Te voy a decir tres cosas Samuel y presta atención por que no creo que las vuelva a repetir más, primero te he dado mi perdón, segundo suéltame y tercera no te quiero así que vete con otras nadie te dice que no lo hagas.
- Mira las cosas no son así, mi padre siempre me ha dicho que quien la sigue la consigue ya sea por las buenas o por las malas-. Samuel la agarro más y la empotró contra el árbol.
- Suéltame me haces daño, nooo Samuel por favor noo.
- Estate quieta y cállate.
- QUE ALQUIEN ME AYUDE, SOCORRO POR FAVOR SOCORRO.

Samuel la abofeteó violentamente y de inmediato fue agarrado por el cuello.

- No te han dicho alguna vez, que cuando una señorita dice no es que ¡NO, CRETINO! Ahora suéltala, si sabes lo que te conviene-. Samuel la soltó- Ven hacia aquí Marian-. Marian fue hacia la figura vestida de negro tapada con un tipo de pasamontañas- Bien y ahora tu imbécil pide disculpas-. La figura de negro soltó al chico y lo tiró en el suelo.
- Disculpa.
- A mi no inútil, a la señorita-. Y con eso le pegó una patada que le hizo sacar un poco de sangre por la boca, Samuel estaba atemorizado.
- AUUH perdóname Marian, no volverá a ocurrir te lo aseguro, quédate el carrete.
- Y ahora montón de estiércol lárgate antes de que me arrepienta y te mate, contaré hasta diez-. Samuel no sé lo penso dos veces, comenzó a correr como nunca había corrido y escuchó como la figura oscura contaba, él desapareció antes de que llegara al diez. La figura vestida de negro se giró mirando a Marian, y esta lloraba un poco aún- ¿Estas bien?
- Si muchas gracias, nunca pensé que fuera capaz de hacer una cosa así-. En ese momento y antes de que la figura se diera cuenta Marian se tiró a sus brazos a llorar- He pasado tanto miedo, creí que nadie vendría.
- Ya pasó, ya estas a salvo y dudo que ese asqueroso te vuelva a molestar.
- Muchas gracias si no hubieses llegado a tiempo, o no me lo quiero no imaginar-. "Espera un momento, como supo mi nombre, dijo ven hacia aquí Marian y esos brazos que me sujetan, solo e sentido unos brazos así y esa voz, no puede ser, no puede ser Luciana". Marian alzó la cabeza y se encontró con unos ojos azules que chocaron con los suyos y en esa mirada se dijeron muchas cosas, cosas que ni ellas mismas entendían- Luciana.
- Marian-. Ese momento fue sus momentos no oyeron ningún pájaro ni oyeron los pasos de los hermanos Benetti que se acercaban para saber si estaba bien, solo escuchaban sus propios corazones y solo se veían ellas mismas y sus labios juntándose, después de ese beso uno de los hermanos Benetti rompió el momento cosa que fastidio claramente a las dos.
- Veníamos para saber si estabais bien, pero dado lo visto, creo que estas en perfectas condiciones, ¿nos vamos?-. Leopoldo que fue quien habló agacha la cabeza y se retiró bastante metros de Luciana al ver la mirada que esta le envió.
- Si vayamos, es mejor por si regresa alguien-. Luciana comenzó a caminar con la rubia agarrada a sus abrazos, hasta llegar a la furgoneta. El trayecto fue silencioso. "Esto del silencio viene de familia" fue el último pensamiento que puedo pensar Marian, porque ya habían llegado.
- Marian, ahora vamos a mi casa, te tengo que preguntar unas cosas y después ya podrás ir a tu casa.
- Bien-. Marian bajó de la furgoneta después de la morena y la siguió hasta dentro de la casa y hasta dar bastantes rodeos para llegar a un despacho del fondo. La morena abrió la puerta y lo primero que vio Marian fue una bonita chimenea encendida y muchos, muchos libros.
- Padre es Marian Evans ¿la recuerdas?
- Claro hija una muchacha muy linda, con unos bonitos ojos con mucho brillo en ellos y muy curiosos. Adelante Marian siéntate y ponte cómoda, vamos jovencita sin miedo que no como-. Rieron los tres los nervios de Marian disminuyeron. "Parece un hombre agradable".
- Gracias señor.
- Como le dije a tu pequeño e inteligente Eric llámame Gerbachio y háblame de tu-. Marian solo asintió- Bien ¿y a qué es el motivo de esta visita tan agradable? ¿Es lo que creo hija?
- Padre estuvimos donde tu dijiste y la puerta se abrió salió el pequeño de los Pancho con Marian caminando al bosque y salí a ayudarla cuando vi que pidió ayuda, el joven intentó propasarse-. El Don estaba absorbiendo la explicación, y también observando las miradas que su hija daba a cierta joven. "Así hija es esta chiquita quien te tiene enamorada, es muy linda no me extraña que te hayas fijado en ella". Luciana como si supiera lo que pensaba el padre le sonríe y asintió en ese momento inesperadamente para Marian El Don comenzó a reír, cosa que también dejo desconcertada a Luciana, hacía mucho que no veía reír así a su padre y no sabía ni por que- Ay chicas perdonar jaja.
- No pasa nada padre.
- Eso Gerbachi no pasa nada-. Dijo inocentemente Marian y puso una cara cómica y esa cara y lo que hubo pronunciado le hizo volver a reír fuertemente. Ahora Luciana si que le lanzaba miradas interrogantes.
- Gerbachio querida me llamo Gerbachio no Gerbachi jajaja.
- Uy perdóneme Gerbachio jaja-. Marian se sonrojó pero río con el Don.
- No tienes que pedirlo, me has hecho reír hace mucho tiempo que no reía así, ha sido agradable-. Luciana también había reído. Marian ya había cambiado la manera de pensar respecto a Don Gerbachio y ya no tenia ningún miedo- ¿Bueno chica de que conoces a los Pancho?
- Pues a la familia Pancho no la conozco mucho, conozco más a Samuel el hijo mayor y eso se debe a que por desgracia fue enviado a la misma institución de España solo que el estaba en el ala norte y yo en la sur. De su familia sé bien poco, sé que viene de un pueblecito de España y que después estuvieron tiempo en Italia y que son cuatro hermanos. Nicolas, Isabela, Angélica y Samuel, se que el padre se llama Federico y la madre murió hace cinco años y que se llamaba Catalina. Después solo sé anécdotas que me ha explicado Samuel a mí y a los demás compañeros de clase, pero puede que sean mentiras es un tipo muy mentiroso. También sé que están en un club-. La cara de Don se iluminó y le hizo un gesto a la rubia para que siguiera con la información- y que tienen un bar propio, un tipo bar restauran.
- ¿Dime pequeña como se llama el club?
- El club creo recordar que se llama Los Intocables y su bar la Posada Italiana, siento Gerbachi no serle de más ayuda.
- Chiquita me has dado mucha información, no necesito saber más, gracias Marian eres una chica adorable, hija lleva a Marian a la cocina y dale a probar el pastel que tu madre ha preparado hoy, seguro que no has comido nada igual-. Dijo esto último mirando a la rubia con una sonrisa.
- Sí padre.
- Gerbachio no quiero ser una molestia.
- Hija no eres, para nada una molestia, es más cambiemos de idea, hoy te quedas a cenar, y el postre será el pastel, no acepto un no chiquilla. Luciana te acompañará a tu casa por si necesitas coger algo y decirle a tus padres y si tiene algún problema que me llamen que gustoso les recibiré.-

Dicho eso Luciana salió acompañada por Marian y fueron recto donde pasaron por varios cuadros familiares y varios paisajes, hasta llegar a una puerta blanca que distinguía de las demás, al entrar Marian pudo comprar que la cocina era preciosa, tenia un diseño que nunca había visto en su vida, Marian solo tuvo una exclamación.

- ¡Oh! Es maravillosa señora Dezotti.
- Gracias Marian y llámame Saturnina, los nombres se nos pusieron para que la gente los usara, los apellidos son secundarios.
- Madre Marian se quedará hoy a cenar, ahora la acompañaré a su casa.
- Me parece bien, espero jovencita que te guste la cena que estoy preparando.
- Cocina Usted-. Saturnina la miro desaprobando- ¿Cocinas tu Saturnina?. "Esto es asombroso, toda la familia esta unida se nota que se quieren, y ella creo que cocina. Mi madre dudo que haya hecho algo en su vida y mi padre menos todavía".
- Pues claro que cocino, en esta casa solo se come lo que yo cocino o cocina otro de la familia, ¿tu sabes cocinar Marian?-. Saturnina dejó el fuego y se acercó de nuevo a Marian y a su hija.
- Aprendí algo mientras estuve en España en la escuela. Pensé al principio que no me iba a gustar, o que no se me iba a dar bien, pero me sorprendí a mi misma, y me encantó.
- Eso esta bien Marian.
- Madre nos vamos, después nos vemos.


Salieron rumbo a casa de Marian, no tardaron en llegar puesto que eran vecinos. Marian se olvidó de coger la llave así que no tuvo más remedio que picar el timbre.
Abrió como esperaba Virginia.

- Virginia se me olvidaron las llaves, creo que te acuerdas de Luciana. ¿Mi madre dónde se encuentra?
- Encantada de nuevo señorita Benetti. Su madre hace un momento estaba en la cocina Marian.
- Encantada Virginia.
- Gracias Virginia, acompáñame Luciana por favor-. Lucina asintió. "Uf con suerte al ver a Lucina no me chille por la tardanza".- Madre espere.
- Marian Jane, ¿de dónde regresas tan tarde? Falta poco para la hora de cenar, por lo menos no has llegado tarde para eso como prometiste-. En ese momento Margaret vio que su hija iba acompañada- Hay perdón, he sido descortés, vas acompañada.
- Si madre es Luciana Benetti.
- Oh si cuanto gusto volver a verte, me alegra de que sean amigas.
- Hola de nuevo Señora Margaret.
- Hoy querida llámame Señorita, no soy tan mayor. ¿Y bien hija?
- Veras madre Gerbachio Benetti me ha invitado a cenar hoy a su casa.
- Hija el señor Benetti.
- Señorita Margaret mi padre le dijo que quería que se dirigiese a el con su nombre al igual que mi madre.
- A bueno me parece bien, hija ve a cambiarte, mientras tanto yo hablaré un rato con Luciana.
- Bien madre, no tardaré-. Marian salió y corrió hasta las escaleras, no quería que Luciana hablara mucho con su madre.
- Bien, dime que tal te están yendo las cosas por aquí, ¿echas de menos Italia?
- Pues no me van del todo mal, y si echo de menos mi tierra, pero no me he ido para siempre.
- Me gustaría ir a Italia, lo estuve hablando con mi marido.
- Pues como le dijo mi padre y mi madre en la cena, haya tiene una casa.
- Muchas gracias querida. Y ahora dime querida ¿tu haces mucho deporte verdad?-. "A donde quiere llegar esta mujer, creo que es muy distinta a Marian esta mujer, ¿quieres decir que eres su madre?".
- Si hago bastante, me gusta estar en forma.
- Eso le digo a mi hija que debería mantenerse más en forma, ir a patinar, a ballet y hacer bastante más cosas, no solo natación. Se cree que por que haya ganado muchas medallas de natación y sea buena en eso, no tiene que cuidar su cuerpo, pero eso no es así, ella sale por la TV tiene que cuidar su imagen. Debe comer cosas más sanas y rebajar unos cuantos kilitos, me agrada que pienses igual, a ver si le haces comprender.
- Pues siento desilusionarla, pero no pienso igual que usted, creo que su hija esta bien y si, se me permite decir más, creo que esta hasta demasiado delgada, y si no come y se nutre la natación irá a pique. Lo que su hija necesita es comer lo que quiera y hacer ejercicio para coger musculatura y fuerza-. "Esta mujer esta mal, uf que alguien me saque de aquí, ven ángel ven y sálvame". En ese momento apareció Marian y para Luciana fue el ángel que estaba esperando para que la salvara. "Uy algo ha ido mal, mamá esta enfadada, pues me da igual hoy me lo voy a pasar bien".
- Estoy lista Luciana vamos.
- Por supuesto. Gracias-. Esto último lo pronuncio en más bajo para que solo Marian lo oyera, Marian sonrío. A Margaret no le dio tiempo a decir nada, por que las dos chicas ya habían desaparecido.

Continuará...


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