Habían pasado unas horas desde que leyó y releyó el papel, y no se había movido ni una
pizca, seguía en la cama, solo pensaba en la misteriosa Luciana y su encuentro en el
jardín, cada vez que pensaba en lo sucedido no daba crédito.
- Esto no me puede estar sucediendo a mi, no, rotundamente no, seguro que estoy en una
pesadilla y solo tengo que esperar a que despierte - Marian se sentó en la cama a la
espera. Y oyó un ruido y el pomo de la puerta abrirse a Marian se le estrecha el corazón,
pero se relaja cuando ve aparecer un cabello rubio de un 1,40 de alto.
- Mofletes cómo dormiste?, Cristin me ha hecho subir, porque dice que no has bajado a
desayunar y ya son las 10 de la mañana - Eric la miró y siguió. - Cosa que me ha costado
creer viniendo de mi hermana. - Terminó sonriendo pero al ver la cara de Marian asomó
un poco de preocupación a su rostro.
- Que como dormí fatal, y además aún sigo dormida.
"Creo que esta jugando conmigo, pero no estoy muy seguro la veo rara".
- Hermanita no estas durmiendo, yo soy real y tú eres real y estamos en el mundo real
y creo que estas perdiendo la cabeza si me permites decirlo.
Eric al no ver cambio en el rostro de su hermana, se acercó a ella y le pellizcó bien
fuerte el brazo.
- Aaah, Que daño como te pasas, o espera un momento estoy despierta o dios nooo. -
Marian empezó a dar vueltas por todo la habitación, diciendo palabras intangibles que
hicieron confundir a Eric, que no se había ido y estaba ahora de verdad preocupado al
ver como estaba su hermana.
- Cómo es eso que la besaste? De qué papel hablas? - Se levantó de la cama Eric y se
acercó a Marian esperando la explicación que lo había dejado por primera vez
desorientado.
- Oh! Aún estabas aquí, verás Eric necesito hablar con alguien de algo, y se que eres
pequeño. - Marian lo miró y vió que este iba a protestar, por lo tanto levantó la mano
en señal de que esperara, Eric lo entendió y se quedó callado. - No me mires así sabes
que eres pequeño para hablar de ciertos temas, compréndelo enano.
- Pense que tu eras diferente, pero esta visto que me equivoqué. - La miró antes de
salir, en su cara solo se reflejó dos cosas tristeza y desilusión y salió antes de que
Marian pudiera hablarle.
"Mierda hoy no es mi día". Se vistió y se acicaló un poco y se dispuso a bajar
para no alarmar a nadie pero la verdad ya no tenía hambre.
Se encontró por el camino a una preocupada Cristi que subía hacia arriba. "Bien a
quien quería ver", las dos pensaron lo mismo al verse.
- Mi hijita dónde estabas? Qué té pasa?
- Mami tengo que hablar contigo en privado.
- Está bien niña sígueme, no conozco un sitio más tranquilo y más privado que mi
habitación.
Y así lo hicieron, fueron hasta la habitación de Cristin, Marian sabía que podía
confiar en ella.
- Bien mi niña tu dirás, soy toda oídos. - Dijo lo último sentándose en una silla que
tenía cerca y señalando la de enfrente.
- Mami escucha lo que tengo de decirte y después me dices lo que piensas, necesito
desahogarme. - Cristin no contestó solo asintió. Marina le relato lo sucedido y Cristin
no caía de asombro. Después sonrió cosa que sorprendió a Marian se esperaba otra cosa
menos una sonrisa.
- Bien hija, no te asombres tanto, que creías que me iba a ruborizar por un beso, he
visto muchos mi hijita. - Y rió más fuerte.
- Bueno Mami como somos dos chicas, pense que quizás te sentirías incómoda.
- Mi hijita tienes que aprender mucho aún, lo que me desconcierta y no llego a
entender es la nota, suena un poco intimidante.
- Mami toda ella intimida, lástima que no la vieras. He disgustado al peque.
- Por qué niña?
- Pues porque no quise contarle lo que pasó y él insistía, Mami es pequeño para hablar
de esas cosas no sé. Ahora iré a verle.
- Me parece bien mi niña.
Marian se despidió con un beso mucho más relajada pero no del todo y fue directa a
buscar a su hermano que seguro lo encontraba detrás de la casa en su pequeña cabaña que
la construyeron entre los dos, era su pequeño refugio. No sé equivocó, allí se hallaba
el pequeño lo que escucho le sorprendió oyó un llanto y eso la hizo sentir peor. Así
que subió decidida y lo que encontró allí la hacia entristecer, estaba el pequeño hecho
una bola en un rincón llorando. Marian se acercó a él, se sentó a su lado y puso una
mano sobre los hombros del pequeño, éste se estremeció y apartó la mano de su hombro
con lágrimas en los ojos.
- No me toques vete y déjame solo. - Y el pequeño se levantó se apartó de ella y se
fue a otro rincón.
- No quería que te pusieras así peque, solo que hay temas que ya los hablarás cuando
seas más mayor. - Decía Marian mientras se acercaba de nuevo al pequeño.
- Yo creí que confiabas en mi, que estabamos unidos y que nos cuidábamos el uno del
otro.
- Peque sigue siendo así, y te tengo que dar las gracias por lo de ayer en la cena y
decirte que te debo una eh!
- Si me debes una, cuéntame es de sexo por eso no quieres hablarlo conmigo?.
- No, bueno te lo contaré ya que tú eres diferente de cualquier otro niño y que eres
muy inteligente. - Se lo contó saltándose algunos sentimientos y el agarre de dicha
persona tan rudo.
- Vaya que fuerte ja, sabes note raro las miradas que se hacían, ella te gusta hermana?.
- Que no. Claro que no, pero que dices peque.
- Bueno vale, te has sonrojado que bueno. - Se rió mucho y eso hacía ampliar el sonrojo
en los mofletes de Marian.
- Bueno enano, vamos para casa que parece que va a llover. - Estiró la mano hacia el
pequeño y éste la cogió y se levantó, Marian lo besó la coronilla y fueron bajando.
- Hermana se me olvidaba decirte, esta mañana cuando fui a tu cuarto, también tenía
algo que enseñarte y te va a dejar de piedra, puede que eso haga que cojas más miedo
con lo de la nota.
- Vamos pequeño bicho me tienes intrigada.
Se pusieron a correr los dos hasta llegar a la casa, abrir la puerta y volver a correr
hasta el cuarto de su querido hermano.
El pequeño se fue directo al ordenador y lo encendió, se sentó en una silla rotatoria y
Marian estaba de pie al lado del él mientras veía a su hermano teclear buscando un
archivo, al final el pequeño se detuvo en uno que decía familia Benetti, lo abrió
enseguida empezaron a salir fotos de la familia Benetti sobretodo de Gerbachio y Luciana.
- Hermanita comienza a leer y pasmarte.
Marian empezó a leerlos en ellos se veían informes también de la policía, sobretodo uno
le llama la atención y se fue directa al, "caso cerrado por no hallar pruebas
concluyentes. Principal sospechosa Luciana Benetti". Después leyó otros y se le puso la
piel de gallina
Familia Benetti acusada de haber matado al concejal Danielo Dorotti, "desaparecidas las
pruebas del caso la familia Benetti queda libre de cargos". Había también un titulo del
periódico que decía Familia Benetti gran Familia de la Mafia Italiana. Y así un sin fin
de cosas, Marian comenzó a temblar, sintió un abrazo supo de seguida de quien procedía.
Enseguida sonó la voz de su querido hermano.
- Tranquila hermana no dejaré que te hagan daño. - Eso me hizo sonreír.
Casa Benetti en esos momentos
Luciana estaba en su habitación preferida en la cual se ponía en forma, pero esta vez
esta distraída con unos labios suaves y jugosos y una mirada esmeralda que radiaba paz.
"Tienes que quitarte eso de la cabeza, tienes cosas más importantes que hacer, solo
fue un beso por el amor de Dios como si no te hubieran besado, Marian. Marian por qué no
te quito de mi cabeza, debo entrenarme". Luciana de seguida se dio cuenta que entró
alguien en la habitación pero no le importó al saber que era Catrina la señora del
servicio y una vieja amiga.
- Catrina que querías?
- Señorita no me lo explica, siempre sabe que soy yo, no sé como lo hace.
- Catrina por eso sigo viva, y bien no habrás venido a verme ejercitar o hacerme
preguntas, así que tu dirás. - Acabó de decir Luciana mientras se levantaba y cogía la
toalla, para secarse un poco la sudor.
- Verá señorita primero disculpa por interrumpirla se lo que le molesta, pero su padre
me ha dado, estrictas normas de que viniera a buscarla y que fuera lo más aprisa que
pudiera porque es importante, que seguro que no pasaría nada al interrumpirte.
- Ok. Catrina gracias, no te preocupes no pasa nada, debe ser algo muy pero que muy
importante para que padre me interrumpa. - En eso se dirigió a la puerta y se encaminó
hacia el despacio de don Gerbachio.
Gerbachio estaba sentado en su despacho esperando a sus hijos, tomándose un vaso de
vino, que dejó encima de la mesa al oír el sonido de alguien llamando a la puerta.
- Adelante. - Enseguida apareció una alta y penetrante Luciana sudorosa, por haber sido
interrumpida en sus ejercicios mañaneros.
- Siento padre mi aspecto, pero no me dio tiempo a ir a tomarme un baño, me dijeron que
era importante.
- No pasa nada hija, si es importante, esperemos que lleguen tus hermanos que seguro no
tardaran en venir. - Y efectivamente Gerbachio tenía razón enseguida entraron todos sin
picar la puerta porque esta estaba abierta.
- Tu dirás padre. - Todos estaban colocados enfrente de don Gerbachio.
- Por fin he encontrado el escondrijo de don Pancho Casabona. - En el rostro de los
presentes se mostró rastros de incredibilidad y después de frialdad y sed de venganza.
- Después de años tras él, lo hemos encontrado, y debo comunicarles que no esta lejos
de aquí - Don Gerbachio miró a cada uno de sus hijos y prosiguió - estoy seguro que el
creía que aquí podría estar a salvo, que podría esconderse eternamente y esto nos
muestra que de los Benetti no te puedes esconder ni huir sin ser cazado. " Don Pancho,
vengaré la muerte de mi pequeño hijo aunque sea lo último que haga". - No se tiene
que dar cuenta que estamos aquí o huirá de nuevo y eso esta vez no nos lo podemos
permitir, quiero que cada uno de vosotros lo vigile a diferentes horas, quiero saber
donde va, que hace durante todo el día y cogerle en el momento más desprevenido. Os
daré las indicaciones y en marcha. - Todos salieron después de haber oído todo, con la
esperanza de poder vengar a su hermano pequeño. Luciana se fue a su habitación sumida
en sus propios pensamientos y recuerdos. "Hace ya 10 años, solo era un niño, solo
tenía 9 años, quizás si hubiera estado con él lo hubiera podido proteger, don Pancho
pienso torturarle hasta que suplique su muerte".
Hace 10 años Italia, Sicilia
- Mira lo que me ha comprado padre, es el balón que quería.
- Es bonito Estefano pero ahora no puedo estar contigo, tengo que estudiar mucho, pero
te prometo que después jugaremos. - Luciana le sonrió - lo entiendes belo.
- Si Luciana, voy a ir a buscar a Georgiano quizás el pueda jugar.
Estefano besó a su hermana y salió corriendo. Estefano buscó a su hermano mucho tiempo
y no había rastro de él en ese momento oyó un disparo y después más disparos.
- PAPÁ, PAPÁ. - Estefano estaba aterrorizado no sabía donde meterse en ese momento
alguien lo sujetó muy fuerte tanto que le hacia daño.
- Don Gerbachio suelte el arma. - Don pancho tenía sujeto a Estefano y le apuntaba con
el gatillo la sien.
- Suéltale es solo un niño, aquí me tienes, eres tan cobarde que necesitas a criaturas
para estar seguro de ti mismo.
- Luciana oyó los disparos y enseguida corrió para averiguar que pasaba cuando estuvo
cerca lo que vio la congeló y le abofeteó el corazón, ese tipo tenía sujeto a su pequeño
hermano y le apuntaba con la pistola.
- Don Gerbachio usted nunca cambiará ahora tírela bien lejos si no quiere que lo mate.
- PAPÁ, PAPÁ. - Estefano lloraba y lloraba, porque tenía miedo y le hacían daño. Don
Gerbachio al ver eso y saber que no iba de farol y hizo lo que se le pidió.
- Ahora suelta al niño. - Don Pancho sonrío maliciosamente.
- Pequeño despídete de tu padre, aunque tranquilo pronto te verás con él, jajajaja.
- PAPAAAAÁ!!! - Don Pancho disparó y soltó un poco el amarre y el cuerpo sin vida del
niño iba deslizándose hasta tocar el suelo.
- NOOOOO HIJO.
Luciana antes de que don Pancho disparara a su hermano empezó a correr, pero llegó
demasiado tarde el cuerpo de su hermano cayó y ella se avalanzó a don Pancho, este no
sé dio cuenta y reaccionó tarde, pero le disparó, Luciana cayó cerca de Estefano.
Don Gerbachio corrió y en ese momento apuntó don Pancho a don Gerbachio y disparó. Don
Gerbachio siguió corriendo hasta que el segundo disparo le derribó.
Don Pancho al ver que todos los hombres de don Gerbachio y sus hijos se ha cercaban con
armas corrió hacia su coche y huyó. Luciana como puedo se fue arrastrando hasta su
hermano y lo abrazó, estaba todo lleno de sangre y sabía que su hermano dejo de vivir.
Lloró y lloró todos estos años hasta quedarse sin lágrimas que derramar.
Presente casa Benetti
Luciana, estaba recordando sucesos de hacia ya 10 años, pensaba que si no hubiera
rechazado a don Pancho, quizás su hermano seguiría vivo, ella se hechó la culpa durante
todos estos años por dos razones; por haber rechazado su proposición de noviazgo y
después matrimonio y al ser tan ágil que es, no llegar a tiempo para salvarlo, Luciana
se repetía todos estos años que su mayor error fue dudar y se prometió a si misma que
nunca bajo ningún concepto dudaría, que siempre haría algo por mucho que se equivocara
pero nunca más dudaría y hasta hora nunca ha dudado.
"Mejor será que vaya a fuera a pensar, como cuando era niña".
Luciana llevaba ya una hora desde que salió de la casa, se había adentrado en el bosque
que daba detrás de la casa. En ese mismo bosque, Marian estaba sentada sobre un manta
escribía y su tema preferido era de aventuras, ya que ella no las podía vivir las
escribía y las vivía así, y en esta historia que escribía la protagonista era una
misteriosa morena que era guerrera, fuerte y que no le daba miedo nada. En ese momento
alguien pasa por el camino de enfrente y Marian no sabe como reaccionar así que levanta
la libreta tapándose, para que no la reconociera. "Fiiiiuu creo que no me ha
reconocido, por que esta pasando de largo".
Luciana se había dado cuenta de quién estaba ahí intentando ocultarse, eso le produjo un
ligero amago de sonrisa y pensó "que lo mejor era hacer como si no la veía y sorprenderla
después, parece de la clase de chicas que se asustan aja". A la vista de Marian,
Luciana desapareció, Marian bajó la libreta y respiro hondo, sentía alivio pero por
otro lado pérdida, una pérdida que no comprendía.
Luciana subió un árbol, se fue saltando de árbol en árbol muy silenciosamente hasta que
llegó al de encima de la chica en el cuál se apoyaba.
Luciana se amarró con los pies en una rama gruesa y decidió verla de cara.
Marian miraba enfrente se habían posado dos pájaros lindisimos que cantaban y al cabo
de un rato vio unos ojos azules y unos cabellos negros muy cerca de ella.
- Ahhh!!!!! - se levantó de golpe la morena solo reía - pero cómo, cómo.
- Hola, Marian verdad. - No era una pregunta por lo tanto Marian no contestó. - Verás
té vi y pensé creo que es ella. - Luciana la sonreía y aún estaba colgada en el árbol
como haciendo el pino y sujeta por los pies.
- Claro y no te puedes acercar como las personas normales, no - El corazón le iba a
mil por hora, ella estaba tan tranquila mirando a los maravillosos pájaros y después
ella apareció, que susto.
- Digamos que no soy una persona normal, ni tengo intención de serlo, y ahora que
recuerdo tenemos algo que hablar tu y yo, ¿verdad?
- No, no creo, bueno si, veras Luciana té teee, bueno - Luciana la interrumpió después
de reír.
Continuará...