- Hija vas a tener que empezar a cuidarte más y a estar más pendiente de tu aspecto,
antes de que sea demasiado tarde y cueste más. - Dijo lo último con un tono de voz más
suave.
- Madre me estas diciendo que estoy gorda? ¿Es eso?. "No me lo puedo ni creer, toda
la gente me dice que me ve bien, que antes estaba demasiado delgada, que comía poco y
ella me ve gorda, ahora empiezo a recordar por qué no me costó mucho marcharme, solo me
costó por el enano pero siempre estuve en contacto con él".
- Hija te sobra unos quilos de más, así que hazme caso vale, mañana te vas a tomar un
té verde y dos tostadas integrales, a media mañana otro té y después la hora de comer
tienes que comer menos cantidad, menos mal que la comida es sana; hoy casi me entra algo
viéndote comer, tienes que volver a controlarte, entendido hija, mañana por la noche
procura no hacer el número de hoy en la mesa, eso es todo ya puedes ir a su habitación
hija si deseas.
Marian se levantó un tanto molesta sin decir nada y ni siquiera mirarla subió corriendo
por las escaleras hasta su cuarto entró y cerró de golpe, no quería hacer tanto ruido
pero no se podía controlar
Tenía tanta rabia, se sentía como si fuera la niña de antes, que se encerraba en la
habitación a llorar.
"No me lo puedo creer, me siento tan sola y sé que no soy feliz, la pregunta es
lograré encontrar alguna vez la felicidad? Tengo o un vacío en el pecho como si
esperaba a alguien, como si necesitara a alguien, seas quien seas ven". Y con ese
pensamiento Marian se durmió y soñó algo que no entendía como todas las noches desde
hacia años.
En ese mismo momento en casa Benetti
Había una morena en su dormitorio pensando. Estaba tan en sus pensamientos que ni se
enteró que alguien había abierto la puerta. No se enteró hasta que sintió una
respiración y enseguida se levantó a la defensiva dispuesta a luchar.
- Hey tranquila Luciana, que solo soy tu hermano - Luciana se relajó y miró a su
hermano Bernardo. - ¿Qué querías Bernardo? - Luciana se sentó y suspiró.
- Quería asegurarme que te encontrabas bien, todos nos quedamos preocupados por ti,
cuando sin decir nada te levantaste como alma que lleva el diablo y subiste las
escaleras de tres en tres, ni contestases cuando padre te llamó.
Luciana no habla al momento "No lo entenderías Bernardo siento como si una parte muy
importante de mi sufriera y me estuviera llamando, si te dijera eso te reirías".
- Luciana estás bien? Y bien no dices nada? - Luciana comprobó que su hermano le
miraba ahora más serio y preocupado.
- Si lo siento, Bernal no me pasa nada posiblemente fue algo que me indigestó
discúlpame abajo, diles que mañana les veré y les daré una explicación. - Luciana no se
había movido ni un milímetro al decir eso.
- Bien Luci como tu digas mañana ya hablaremos, que duermas bien. - Bernal se acerca a
Luci y la besó en la mejilla, Luci a eso sonrío y le despidió.
Luciana hija de una gran familia italiana, su padre era Jefe de una gran Mafia Italiana,
eran muy conocidos, en parte porque su padre poseía casi todas las tierras y empresas
de Italia. Ella era la más conocida después de su padre el gran Gerbachio Benetti.
Mucha gente de Italia temía a Luciana por diversas razones, una de ellas es que tenía
unos ojos tan azules como el cielo, que se convierte en acero cuando te cruzas en su
camino. Otros le temían porque habían sufrido sus palizas, si era una mujer pero pegaba
mejor o igual que cualquier hombre fuerte, y el resto le temía porque ella a simple
vista imponía y por los rumores que corrían por los barrios. Que había matado a
muchísimos en un segundo y que su corazón era de hielo y hasta se escuchaba que tenía
poderes.
Luciana es morena con una larga cabellera y unos profundos ojos azules que a nadie le
costaba de ver pues no pasaban desapercibidos, mide un 1,85 ella misma imponía a simple
vista, con solo 28 años ya tenía esa reputación era la mediana de ocho hermanos, varones
todos menos ella, todos tienen esos profundos ojos azules pero mucho más claros y la
mitad eran más bajos que ella, los demás eran como ella y uno la pasaba por unos
cuantos centímetros. La mitad eran morenos como ella y la otra mitad castaños. Su padre
también es muy alto con el pelo castaño y los ojos azules más parecidos a los de Luci
que a los demás, la madre Saturnina Dezotti Bonaparte es conocida por que es hija del
antiguo alcalde de Italia, tiene también los ojos azules pero claros como los de sus
hijos y su cabellera negra.
Es una familia muy unida y así es conocida también en Italia. Una familia muy unida por
eso los otros italizanos que los conocen procuran no molestar a ninguno de la familia
Benetti porque si no los demás le perseguirán por siempre y acabarían torturándolo hasta
que él mismo pidiera la muerte, esa es la familia Benetti una familia con la cual hay que
tener cuidado.
7 De la mañana casa de familia Evans
Marian Jane bajó las escaleras adormilada, aún no se acostumbraba mucho al horario,
fue directa a la cocina y se sentó dispuesta a desayunar.
Cristin era la cocinera de toda la vida de la familia Evans.
- Señorita Marian cómo amaneció tan pronto?, Usted antes era la última en levantarse y
no es que no me agrade su presencia, al contrario estoy muy contenta de que haya vuelto
solo me extrañó - Dijo con cautela Cristin.
- Cristin por favor no me hables de tu, me conoces desde que nací y desde siempre
sabes que te he considerado más que una amiga, verás me tenía que levantar temprano si
no quería que me riñeran, me pusieran falta, me echaran de la clase o me bajaran puntos
en las notas y un sin fin de cosas y claro está que me quedara sin desayuno - Sonreí y
continúe - así que me acostumbré.
Cristin sonreía.
- Niña estas muy guapa y te he hechado en falta y no era la única - se puso más seria
hasta con tristeza en los ojos y prosiguió - mi niña sabes que te quiero mucho, tu madre
me ha dicho lo que te debo dar de desayunar, porque dices que tienes que cuidarte más y
bajar de peso, un que cariño yo opino que estas estupenda, pero sabes que tengo que
obedecer.
- Lo se, no te preocupes, tu no tienes la culpa, me alegra que pienses diferente yo
también te hr hechado de menos Mami.
Cristin se emocionó y lloró un poco, enseguida se acerca a Marian le dió una fuerte
abrazo y le besó las dos mejillas.
- Hijta no creí que me volvieras a llamar así, me pilló de sorpresa bonita.
- Cristin para mi siempre serás mi Mami y así te llamaré vale te lo digo por
adelantado para que no te vuelva a pillar por sorpresa. - Las dos rieron felices.
- Anda ven hija, siéntate te pondré el desayuno enseguida.
Cristin se puso a preparar las cosas y enseguida le servió una plato con tres tostadas
integrales y al lado la taza de té verde, la cara de Marian fue un poema.
- Se ve tan solitario el plato Mami y tan soso.- Cristin sonrió y se levantó.
- Eso tiene solución mi hijita pero que no se entere tu madre. - Regreso con un trozo
de queso.
- Esto es otra cosa mm - se dispuso a comer, Cristin estuvo un rato mirándola y
después se puso a hacer el desayuno de los demás que quedaban y pensando. "Que bonita
se ha puesto y cuánto ha crecido, está preciosa, siempre lo ha sido pero ahora es toda
una mujercita, me siento orgullosa de ella. En verdad la quiero como una hija, la hija
que nunca tuve, cuando la vi entrar en la puerta hace dos semanas me alegre tanto, a
solas le di una gran abrazo y la besé mucho, cuando la vi con ese bronceado ella nunca
había estado morenita además que el poco sol que le daba de pequeña la sonrojaba y se
le tenía que poner cremita. El color de su pelo dorado realza mucho ahora y sus ojos
esmeralda es una monada de niña".
Casa Benetti 9 de la mañana
- Luciana buenos días, te encuentras mejor que ayer, qué pasó? - Pregunto en tono
preocupado Gerbachio.
- Si padre no fue nada, me sentó bien dormir.
- Hija siéntate y desayuna eso te hará sentir mejor, esta noche a las 7 hemos quedado
con los Evans para cenar, lo recuerdas?. - Dijo mientras tomaba café italiano.
- Si padre pero tenemos que ir en verdad todos? "La verdad no me apetecía nada,
unque hay algo que dice que vaya ahí, Luciana creo que debería dejar de pensar tanto e
irme".
- Hija nos vendrá bien conocer a alguien y entablar amistad además he estado
averiguando sobre la familia Evans, son ocho en total, son seis hermanos, tres varones,
el padre es cirujano y el hijo mayor cardiólogo, la siguiente hermana estudia neurología,
otro fotografía y los demás no sale muy claro, otros son más pequeños, parecen una
buena familia hija.
- Vale padre me parece bien y ya sé por donde vas a venir. - Gerbachio sonrió.
- Hija tu eres las más lista a tus hermanos se lo tendría que haber contado con pelos
y señales, pero no se lo digas a ellos. - Los dos rieron bastante rato.
6:50 Casa Evans
Dinnnn donnn...
- Oooohhh! Son más que puntuales. - Dijo Margaret y enseguida acotó - Chicos ya han
llegado todos abajo rápido.
En ese mismo momento se oyó un fuerte sonido, Margaret sabiendo que era miró
directamente a la escalera y vio la estampida que eran sus hijos, se pusieron en fila,
esperando a los invitados.
Virginia se acercó e inclino la cabeza.
- Señora la familia Benetti acaba de llegar.
- Hágales pasar Virginia.
Virginia salió hacia la puerta y se oyó su voz dijo un:
- Pueden pasar, sígame por favor. - Enseguida la familia Benetti entró.
- Buenas - Dijo Gerbachio estrechando la mano a Antony y después Margaret
- Bienvenido es un placer para nosotros que sean nuestros invitados.
Dijo Antony sonriente. Margaret prosiguió.
- Si siéntanse como en su casa.
- Muchas gracias, son muy amables, son sus hijos? - Habló Saturnina.
- Si en efecto - Sonrió Margaret- este de aquí es Jhon mi hijo mayor que tiene 27 es
cardiólogo.
- Encantado. - Dijo este cuando todos lo miraban, los demás dijeron igualmente.
- Ella es Cintia Birht la esposa de Jhon.
- Encantada - dijo Cintia.
- Y estos dos pequeños son sus hijos - continuó Margaret - David de 8 años y Gabrielle
de 2.
- Encantado - dijo David muy cortes dando la mano a todos. Todos rieron.
- Encantado muchacho - dijo Gerbachio y miró a la pequeña, todos lo hicieron.
- Encantradraa - y sonrió, todos rieron más aun.
- Bien continúo las presentaciones - ella es mi hija Claire estudia neurología, está
apunto de acabar.
- Encantada de conocerles.
- Lo mismo digo. - Todos los demás.
- Faltan dos hijos Alfred y su gemela Amanda, tienen 22 años, él es fotógrafo, y
Amanda que se casó muy joven y se fue a descubrir mundo. La pequeña de mis hijas Marian
Jane tiene 18 años y aún sigue pensando en que estudiar. Es muy estudiosa.
"Madre por favor, ahora no sé que hacer, sonreiré".
- Mucho gusto - fue dando la mano a todos. Hasta que llegó a Luciana y le dio chispa
se miraron. Marian se quedó de piedra al ver unos ojos azules curiosos que la
observaban. "Oh! Que preciosos ojos tiene, esos ojos los he visto en mi sueño cada
noche no puede ser, todos sus hermanos los tienen azules, pero su azul es diferente es
el de mi sueño es idéntico oh! Es bellísima, pero que digo Marian es una mujer".
Enseguida Marian se sonrojó.
"Wuaouu que ojazos verdes tiene esta chica, es preciosa me pregunto si... Luci
quítate esa idea de la cabeza es una adolescente, oh por qué se sonroja ahora jaja,
esta chica es interesante, pero no me lo puedo permitir".
- Marian pasa algo? - Preguntó Antony extrañado.
- He? No perdón, - y sonrió.
- Bueno y este es mi hijo pequeño Eric, es un chico muy inteligente para su edad.
- Mucho gusto es un placer y un honor para mí y para toda mi familia que estén aquí
espero que disfruten y como dijo mi madre están es su casa.
- Gracias Eric, eres un chico muy educado y muy cortes.
- Gracias Señor.
- Llámame Gerbachio.
- Ok. gracias Gerbachio - finalizó Eric.
Tocó el turno de las presentaciones a los Benetti.
Fue Gerbachio quien se presenta primero y después su mujer seguido de los demás sin que
nadie les dijera nada pronunciaron sus nombres y lo que hacían.
- Yo soy Gerbachio Benetti Milán.
- Yo Saturnina Dezotti Bonaparte.
- Bernardo Benetti, tengo 35 años y soy ingeniero.
- Francesco Benetti, tengo 33 años y soy físico.
- Luziano Benetti, tengo 31 años y soy arquitecto.
- Florencio Benetti, tengo 30 años y soy profesor de Historia.
- Leopoldo Benetti, tengo 29 años y soy profesor de ciencias.
- Luciana Benetti, tengo 28 años y soy arqueóloga, también soy presidenta de la
empresa. - Acabó diciendo Luciana mirando Marian.
Marian no podía dejar de mirarla e igual le pasaba a Luciana, la única diferencia es que
Luciana sabía disimular y Marian no mucho.
- Rafaelo Benetti tengo 25 años y soy pintor.
- Georgiano Benetti tengo 23 años y diseño páginas web y sigo pensando qué estudiar.
Las presentaciones duraron mucho pero fueron haciendo tiempo para que la cena estuviera
hecha y servida.
Todos estaban ya sentados, para primer plato había crema de verduras, de segundo marisco y
de tercer plato pavo relleno.
A Marian se le hizo la boca agua, pero tuvo que controlarse, además su madre se lo
recordaba continuamente con sus miradas, Luci se sentó casi enfrente de Marian. Marian
no paraba de mirarla y sin ningún disimulo sino fuera que toda la mesa hablaba cada uno
con diferentes personas se darían cuenta de las miradas furtivas que le hacia Marian a
Luci.
Luci se levantó y nadie se dio cuenta, pues era muy silenciosa y no hacía ruidos, pero
Marian si se dio cuanta e hizo lo que pudo para que nadie de la mesa se diera cuenta, y
lo conseguió gracias a su hermano Eric volcó algo y pidió perdón. Enseguida Marian se
dio cuenta que lo hizo por ella. "Le debo una al renacuajo si lo que yo digo sabe
más que nadie, dónde se habrá metido Luciana ese es su nombre que voz más bonita tiene,
no sé que me esta pasando, dónde se habrá metido". Y en ese instante notó que
alguien la agarraba del brazo, la giraba y la pegó hacia la pared, Marian gimió al
sentir el frío de la pared en la espalda. Estaba asustada pero enseguida vio dos pares
de ojos azules que esta vez daban un poco de temor, le tapó la boca. Y se la quedó así
un rato mirándola, Marian no entendía nada, por fin Luci habló cosa que hizo sentir
mejor a Marian.
- Por qué me seguías? - dijo mirando fijamente a Marian como si penetrara dentro de
ella para saber que está pensado o que intenta hacer.
- No te seguía, solo pasaba por aquí, te recuerdo que es mi casa y este es mi jardín,
me gusta venir por aquí a pasear, pero si té molesto me marcho. No pretendía molestarte.
- Mientes, sabes no me gusta que me mientan, así que te aconsejo que antes que me
enfade digas la verdad, por qué me seguías?
- Pues si te seguía no sé muy bien por qué, quizás porque me pareces interesante y
quería saber más de ti además me aburría bastante en la mesa pensé que tu también.
Pensé que posiblemente estuvieras aquí. Aquí siempre vengo yo a pasear y a pensar, no
sé creí que estarías y no me equivoqué.
Marian no sabía con certeza cuándo Luci la había soltado, pero sintió una pérdida en el
pecho que no entendió. "No me lo explico, la miró y como deseo tanto estar con ella,
una persona desconocida a la que acabo de conocer, miro a sus ojos y en ellos veo
tristeza, soledad eso me hace ver el reflejo de los míos propios es como si las dos
hubiéramos perdido algo en el camino de nuestras vidas". Marian se acercó a Luci y
miraba sus labios y luego a sus ojos. No pudo aguantar más ese deseo.
"Que labios tan bonitos, mm deseo tanto besarlos es la primera vez que deseo besar a
alguien y por que a ella?, Oh!¡ He hecho lo que creo que he hecho, si lo he hecho dios
cómo es posible, veo asombro en su rostro y algo más que no descifro, y ahora que hago
Marian como decía Marta cuando pase algo y no sepas que hacer corre, empecé a correr
con todas mis fuerzas sin mirar atrás y no paré hasta llegar al cuarto, estaba
sonrojada y tenía una vergüenza grandiosa quería que la tierra la tragara". Sin
darse cuenta se quedó dormida y alguien entró en su cuarto y se acercó, era Luci la
miró, sonrió, le besó la frente y se le ocurrió una idea, cogió un bolígrafo que
encontró y una hoja de papel y escribió unas cosas y con el mismo sigilo que entró se
fue.
7:30 De la mañana casa Evans
Marian se desperezó en la cama, río.
- Menudo sueño que he tenido, anda que también Marian. - Miro el reloj - anda media
hora más tarde que ayer, creo que estoy recuperando mi sueño, que es eso de la mesa, yo
no recuerdo haber escrito nada a ver.
Marian cogió el papel y lo leyó y lo releyó y sus ojos salían de sus órbitas.
- No fue un sueño fue real la besé oh¡ Dios mío en dónde me he metido! - dijo eso
mientras puso el papel en la mesa.
En el papel decía:
No sabías que es de mala educación besar a alguien y luego salir corriendo, sin dar una
explicación, no lo vuelvas hacer, y no es una amenaza es una advertencia.
L.B
Marian volvió a leerlo y en esos momentos cayó en la cama.
- Hostia entró en mi cuarto y ahora que voy hacer, tengo miedo.
Continuará...