LA GUARDAESPALDAS

Eugenia

Segunda parte

Tras acostar a Sharon, Joan se fue a la cocina a comer un melocotón, partía los trozos con un cuchillo cuando de repente se abre la puerta de la cocina y aparece Tony empapado, Joan no se molesta ni en mirarlo, Tony se va acercando a ella y de repente se tira encima para golpearla, pero esta lo esquiva con facilidad, Tony intenta golpearla de nuevo pero ésta para su puño y de un barrido de pie lo tira al suelo, Joan coge la silla y la pone sobre su cuello y se sienta encima, aun masticando el melocotón Joan lo mira tranquilamente, Tony hace gesto de rendición y Joan lo acepta retirando la silla, cuando Tony se levanta coge uno de los cuchillos que estaban encima de la mesa, y la amenaza con el, Joan lo mira muy tranquila, el cuchillo que tenia para partir el melocotón se lo lanzó a Tony haciendo que pasara muy cerca de su cara, este asustado asiente y deja el cuchillo en la mesa.

- No quiero volver a hablar de esto - dijo la morena.

Y con estas palabras se fue, Tony estaba impresionado por la fuerza de esta mujer.

A la mañana siguiente, Joan estaba comprobando las cámaras de seguridad de fuera, un ruido entre las plantas la hizo girarse para encontrarse con unos ojos verdes preciosos.

- Hey!, te pillé.

La rubia vestía deportivamente, con uno pantalón de malla negro ajustados, y un top del mismo color, se acercaba corriendo hasta donde estaba ella.

- A que te estas preguntando que estoy haciendo aquí?

Cuando llegó a su lado se apoyó en su hombro para frenar la carrera, Joan la miró de arriba abajo, estaba realmente preciosa.

- Que, crees que alguien me asaltara por llevar un conjunto tan sexy?
- Creo que... tendré que correr contigo - dijo la morena.

Ambas se quedaron mirando y Sharon rió por el comentario de Joan.

- Quieres pasear conmigo?

Joan no dijo nada, simplemente se puso a andar al lado de la rubia.

- Tal vez sea un poco tarde pero... gracias, estoy encantada de que estés aquí y voy a intentar cooperar.
- Eso no estaría mal.
- Joan... tengo un problema.

Joan mira atentamente para escuchar a Sharon.

- Verás, es que me gustaría salir por ahí, asi en... plan de ligue, pero tu tendrías que venir conmigo, que pasaría si después me invita a su casa?, vendrías tu también?

A Joan se le empezó a poner mal cuerpo con solo pensar eso, ella estaría encantada de acompañarla con tal de que nadie se acercara a ella.

- Entonces lo que se me ha ocurrido es... que me invites tu a salir.

A Joan la cogió por sorpresa, no sabia que decirle.

- Bueno... mmm.
- Eso es lo que se me ha... ocurrido.

Sharon podía ver en el apuro que había puesto a Joan, la morena miraba para todos los lados menos para sus ojos.

- Solo si tu quieres... solo si tu quieres.

Joan la miró, sus miradas se juntaron como tantas veces lo habían hecho ya, de repente la voz de Hilary las hizo mirar hacia el balcón donde estaba su hermana.

- Sharon!, Natasha Midler al teléfono.
- Dile que ya la llamaré!

Volviendo la vista a Joan...

- Me estan ofreciendo una cita... dios que vergüenza me esta dando - dijo riéndose - decide tu vale?

Joan la mira con una sonrisa de medio lado, estaba algo inquieta y nerviosa, estaba deseando decirle que si, pero no sabía si era lo correcto.


Al llegar la noche, Sharon salía del cine cogida del brazo de Joan, acababan de ver una película de samuráis.

- Yo creo que no quería morir - dijo la rubia a la vez que andaban.
- Hay una gran diferencia entre no querer morir y no tener miedo a la muerte.
- Quien no tiene miedo a la muerte es invencible?
- Mmm... tu qué crees?
- Bueno... al final se los carga a todos - ambas empezaron a reír.
- No ha estado mal la película - dijo la morena sonriendo.
- Me ha gustado, cuantas veces la has visto ya?
- Mmm 62 veces.
- 62 veces?, Dios...

Ambas rieron y caminaron durante largo rato hasta llegar a un restaurante country, se sentaron en una mesa, una enfrente de la otra, y pidieron algo para beber.

- Te gusta este sitio? - preguntó la rubia.
- Si.
- Te gusta esta música?
- Claro que si - dijo la morena riéndose.

Sus ojos no paraban de buscar los de la otra, cuando se encontraron se quedaron asi durante unos instantes.

- Crees que nadie puede contigo verdad? - dijo la rubia sonriéndole.
- Si alguien esta dispuesto a sacrificarse por matar a alguien... no hay quien pueda detenerlo Sharon.
- Estupendo... entonces para qué te necesito?
- Podrían matarme a mi y no a ti - dijo mirándola fijamente a los ojos.
- Y tú estas dispuesta a morir por mi?
- Es mi trabajo.
- Y lo harías? - preguntó sorprendida.
- Si.
- Por qué?
- Yo no se cantar - sonrió de medio lado.

Sharon se rió por el comentario y después se la quedó mirando muy atentamente, esa mujer tenía algo, algo que la hacía cambiar completamente, se sentía muy atraída por ella, nunca había sentido nada igual.

- Puede que sea algo glorioso salvar la vida de un presidente pero a alguien...
- Alguien como tu - finalizó la morena.
- Si, como yo.
- Es cuestión de costumbre y disciplina.
- Yo no confío en la disciplina, se que en ese instante crucial me rajaría - dijo bebiendo de su vaso.
- Suele pasar - dijo la morena bebiendo también.
- Pero nunca a una valiente como tu - dijo acercándose a su rostro.
- También la pasa - dijo riendo.

El silencio hizo acto de presencia, Joan no es que fuera muy habladora, asi que Sharon decidió sacar algún tema para hablar, pero estaba interesada especialmente en uno.

- Alguna vez te ha gustado alguien?
- Qué quieres decir?
- Si te has enamorado alguna vez de alguien.
- Si... hace mucho tiempo.
- Y qué pasó.
- No te lo vas a creer... me dejó plantada - dijo riéndose.
- No - puedo - creerlo... - sonrió

Sharon se la quedó mirando muy fijamente con una gran sonrisa, Joan la miraba y bebía de su refresco, estuvieron asi unos instantes, Sharon desvió la vista hasta la pista de baile que estaba detrás de Joan.

- Bueno... esto te incluye servicio completo.

Joan arquea una de sus cejas, confundida, Sharon se acerca a ella y le susurra.

- Solo te estoy pidiendo que bailes - se ríe.

Sharon se levanta y extiende la mano para que Joan la coja y la siga, su mano se unió a la de la rubia, tenía una piel tan suave..., entraron en la pista de baile, era una canción lenta, por lo que quería decir que tenían que bailar pegadas, Sharon puso una de sus mano en el hombro de la morena y la otra en la mano de Joan, esta tenia su mano en la cintura de la rubia, sus mejillas se rozaban suavemente, bailaban muy despacio.

- Esta es una canción country no? - preguntó la rubia mirándola a los ojos.
- Si - la respondió a la vez que la miraba.

De repente Sharon se empieza a reír y apoya su frente en el hombro de la morena que la mira extrañada.

- Qué pasa?
- Nada... - seguía riéndose.
- Qué pasa? - dijo casi en suplica.
- Es que... es tan deprimente, te has fijado en la letra?

Joan prestó atención por unos instantes a la letra de la canción que estaba sonando, luego ambas empezaron a reírse.

- Si... es un poco deprimente.
- Ya lo creo - dijo la rubia aun riéndose.
- Es una de esas canciones en las que alguien abandona a alguien.
- Si...

Siguieron bailando, Sharon se pegó mas a ella y puso una de sus manos en la ancha espalda de la morena, la acariciaba lentamente, Joan lo sintió y la estaba volviendo loca, de repente un plato cayó al suelo y se rompió haciendo gran ruido, inmediatamente Joan se giró a la vez que giró a Sharon, al ver que solo era eso, se volvió a girar en modo de protección y la apretó mas contra ella, en su cara se podía ver que se había tensado, miraba de reojo para atrás para asegurarse de que no pasaba nada, Sharon lo notó en su cara y quiso calmarla.

- Tranquila... tranquila... - ambas se miraban fijamente - yo te protegeré...

Sus miradas duraron unos instantes antes de que Sharon hundiera su cara en el cuello de la morena y se apretara mas contra ella, siguieron bailando hasta que se cansaron.


Ahora se encontraban en casa de Joan, Sharon miraba atentamente en la entrada del piso bajo, Joan aun no había acabado de bajar las escaleras.

- Que silencio hay aquí... - dijo la rubia.
- Si...

Joan acabó de bajar las escaleras que la faltaban, Sharon fue andando hasta un mesa muy larga donde había cajas y un montón de cosas.

- Cuando piensas colocar todo esto?
- Cuando sepa que me quedo mas tiempo.

Sharon se acercó un poco mas y pudo ver un marco con una foto de Joan, salía con un kimono de artes marciales dando una patada.

- Vaya...

Sharon se gira parar mirarla a los ojos y la pregunta:

- Eras dura?
- No, era rápida.

Sharon se la queda mirando y sonríe.

- También fuiste agente del servicio secreto.
- Si.

Joan se sentó en un sofá que tenía enfrente de la estantería, no quitaba el ojo a Sharon, la pequeña rubia vio una catana en la pared y miró hacia atrás.

- Puedo?

La morena solo asintió, Sharon cogió la catana y desenfundó un poco, el reflejo le daba en los ojos, Sharon miró a Joan y acto seguido quitó toda la funda.

- Ten cuidado - dijo la morena.

Sharon la cogió con las dos manos y empezó hacer movimientos con ella a la vez que se acercaba a Joan que la miraba atentamente, una vez que estuvo lo suficientemente cerca, con la punta de la espada abrió un poco la camisa de Joan.

- Eres una mujer difícil de descifrar - se miraron fijamente - debes tener muy pocos momentos de paz...

Joan se levantó despacio haciendo que la punta presionara en su pecho, Sharon retrocedió un paso para no hacerle daño, Joan estiró el brazo y cogió el pañuelo que llevaba Sharon en el cuello.

- Fíjate en esto...

La morena lanzó el pañuelo hacia arriba dejándolo caer en el filo de la espada, se partió por la mitad como si de hilo se tratara, Sharon miró el pañuelo y luego alzó la vista para encontrarse con esos ojos que la hacían perderse en las mas profundas aguas, se miraron hasta que Sharon notó como la mano que sostenía la catana fue apartada por otra mas grande y tiró de ella hasta quedar a pocos centímetros de la cara de Joan, tras mirarse una vez mas, Joan la besó apasionadamente, Sharon respondió al beso con la misma intensidad, pegaron su cuerpo todo lo que pudieron en un estrecho abrazo, se besaban con ansia, pero con suavidad, entre besos y caricias llegaron a la cama y de ahí pasaron a su primera noche de amor entre las dos.


Ya casi estaba amaneciendo, el cuerpo de Sharon estaba rendido encima del de Joan, ésta la rodeaba con sus brazos, ambas estaban despiertas, Joan miraba hacia arriba hasta que la voz de Sharon la sacó de sus pensamientos.

- Nunca me había sentido tan segura... - se miraron directamente a los ojos - nadie podría contigo...

Sharon le dió un tierno beso en los labios, tras sonreírle volvió a apoyar su cabeza en el pecho de la morena y se quedó dormida entre sus brazos.


Los rayos del sol entraron por la ventana, Joan ya estaba casi vestida, solo le faltaban las botas, Sharon se despertó y frotándose un poco los ojos pudo ver a Joan de espaldas.

- Joan qué haces?

Esta la miro y la dijo:

- Sharon, quiero dejar muy claro que hago yo aquí.
- Yo lo tengo muy claro - dijo sonriendo.
- No quiero que esto vuelva a pasar.
- Joan... he hecho algo mal?
- No, tu no has hecho nada, he sido yo.
- No te entiendo...
- No quiero que confundamos lo que yo hago aquí, me contrataste para que te protegiera y asi no puedo.
- Pero si puedes llevarme a la cama una noche no? - dijo con furia.
- Lo siento...
- Crees que con eso lo arreglas?, nos acostamos y luego haces como si nada hubiera pasado?
- No puedo... Sharon nadie es perfecto, cometí un error, pero no puedo protegerte asi.

Tras decir eso salió de la habitación, Sharon estaba muy enfadada, ella tenía claro que le gustaba esa mujer, pero no le gustaba lo que hacia con ella.


Joan estaba fuera de la casa, sentada al lado de la piscina, cuando sintió un algo caer a su lado, miró y vio a Hilary, había dejado caer el periódico en el suelo, Joan lo miró y en la portada salía la foto de Sharon junto con otras actrices, estaba nominada al Oscar a la mejor actriz.

- Pensé que te interesaría.

Sin decir mas, se fue, Joan lo miró una vez mas, sabía que esto no sería nada bueno.


Al día siguiente tienen que viajar hasta Miami, Sharon iba a dar un concierto por las víctimas del Sida, una vez allí, Joan se encargo de toda la seguridad, recorrió cada sitio del hotel, cuando ya lo tenía todo bajo control fue donde estaba Sharon, con Say, la rubia tenía pensado salir fuera para hablar con la prensa, miles de fotógrafos y periodistas la esperaban.

- De verdad es necesario todo esto? - pregunto Joan.
- Si lo es - dijo Say.
- Si no te guste te jodes, por esto es por lo que se te paga - dijo Sharon pasando de largo.

Los tres salieron, y Joan se encargó de todo para que nadie se pasara y se acercara a ella.


Al llegar la noche, llegó el turno de Sharon, estaba cantando y un montón de invitados la miraban casi sin parpadear, estaba realmente preciosa, lucía un vestido azul celeste, Joan estaba entre el público, en una esquina de pie, miraba a todos lados y evitaba mirar a Sharon porque sabía que eso sería su perdición, aun que no pudo evitarlo por mucho, sus ojos se encontraron con esa espectacular mujer, su voz sonaba fina y lisa, sus ojos tenían un brillo intenso, se perdió tanto en sus pensamientos que no se dio cuenta que Sharon la estaba mirando fijamente a los ojos.


Una vez que acabó la canción todos los invitados estaban bebiendo y riendo en una sala, Joan estaba bebiendo un zumo cuando vio a un antiguo compañero de ella, también era guardaespaldas, el también la vió y se acercó hasta ella.

- Joan... cuanto tiempo - le dio la mano.
- Kevin - la aceptó.
- Ha pasado mucho tiempo.
- Asi es.
- Qué tal te ha ido?
- Me ha ido bien y a ti qué tal?
- Bueno, no me puedo quejar.
- Estas de servicio?
- Ahora mismo no, intentaré escabullirme un poco mas.


En la sala había una habitación, de ella salió Sharon con una gran sonrisa, todo el mundo dejó de hablar para mirarla y escuchar lo que iba a decir.

- Muchas gracias a todos por estar aquí, solo espero que esta noche os lo paséis también como me lo estoy pasando yo.

Todos la aplaudieron, Sharon bajó unas escaleras y saludándose con algunos de los invitados empezó a avanzar justo para donde estaba Joan, Sharon vió donde estaba pero observó que estaba con un hombre, sintió celos, aunque no quería no pudo evitarlo, se acercó hasta ellos y mirando fijamente a Kevin se paró delante de él.

- Y tu eres...
- Kevin Galecki.
- Ya conoces a mi guardaespaldas? - dijo mientras abrazaban a Joan por la cintura con una mano y con la otra acarició su estómago.
- Trabajamos juntos hace tiempo - dijo sonriendo.

A Joan le estaba costando contenerse con las caricias de Sharon, sus ojos se encontraron una vez mas, Joan pudo ver cierto rencor en ellos, Sharon volvió la vista hacia Kevin y con movimientos sensuales se pegó mas a el.

- Y ahora qué haces?
- Soy guardaespaldas... igual que Joan.
- Vaya... un tipo duro - y giró la cabeza para mirar a Joan - estas de servicio ahora?
- En estos momentos no - dijo con voz dulce.
- Entonces le invito a tomar una copa... en mi cuarto.
- Será un placer.

Sharon se agarró del brazo de Kevin y caminaron hacia la habitación, en el trayecto Sharon miró hacia atrás y se encontró con unos ojos azules, pudo ver... celos y decepción, con una sonrisa volvió la cabeza y entró en la habitación, Joan sentía muchos celos, no quitó la vista de la puerta ni un instante, pero al ver las sombras decidió que de nada serviría quedarse ahí, cuando iba a irse un hombre se ponen delante de ella.

- Llevo toda la noche observándote.
- Y por que no sigues observando? - dijo fríamente la morena.

Sin decir mas la morena salió de la sala, se fue a un balcón para que la diera el aire y asi calmarse un poco.


Sharon y Kevin se estaban besando en la habitación, Sharon quería vengarse de ella, sabía que esto le dolería, pero también se hacia daño a ella misma, porque estaba traicionando sus sentimientos, sus besos y su corazón, ella quería a Joan, Kevin la tumbó en la cama y se puso encima de ella y empezó a besarle el cuello, a Sharon no hacía mas que venirle la imagen de Joan, tras intentar desacerse de ella volvía con mas fuerza, y al final se dió por vencida, no podía hacer esto, intentó levantarse, pero Kevin no la dejó.

- Basta.
- Tranquila... déjate llevar.

Siguió besándole el cuello, pero Sharon lo intentó otra vez.

- He dicho que ya basta!

Sharon consiguió quitárselo de encima y abrir la puerta para que saliera.

- Vayasé.
- Vamos... no es necesario que terminemos así - intentó cerrar la puerta.
- Tony!, el señor Kevin ya se va.

Tony se acercó con cara desafiantes.

- Bueno, pues encantado Sharon - y la dió un beso en la mejilla.

Una vez que se fue, la rubia entró en su cuarto, se apoyó en la puerta y pensó en lo que había hecho, se sentía sucia, sintió una gran necesidad de ver a Joan, pero tal vez se dejó llevar mas por su orgullo.


Al día siguiente Joan estaba desayunando tranquilamente en una mesa sola, mientras los de limpieza recogían lo de la noche anterior, Sharon apareció con unas gafas de sol puestas, se sentó en la mesa de al lado, Joan se la quedó mirando.

- Tu qué miras?, seguro que no te has corrido una juerga en toda tu puta vida.

Joan deja de mirarla y se centra en su desayuno.

- Eres una... - Joan se empieza a reír - no te rías de mi y no te atrevas a juzgarme - dijo alzando la voz.
- Déjame en paz!, yo no te dije que te tiraras a todos los tíos que te encontraras! - dijo irritada.
- No lo aguanto mas...

Sharon se levantó y se fue de la sala, Joan se quedó sola, pensando en lo que acababa de pasar, se sentía mal por todo esto.


A mediodía Joan sube a la habitación para buscar a Sharon, no la había visto en toda la mañana y estaba preocupada, una vez que entró vio que no había nadie, se adentró un poco mas en la casa y se encontró con Vil que salía de la terraza.

- Dónde esta? - preguntó a la vez que corría hacia el teléfono.
- No lo se, qué pasa?
- No sabe nada...

Joan cogió el teléfono y llamó a los de recepción.

- Soy Joan, donde está el guardia de la puerta?, dónde!, que suba alguien ahora mismo.

Joan colgó y hecho a correr hacia la puerta para salir cuando de repente se abrió y dejó ver a una Sharon sonriente junto con Tony igual de sonriente, ambos venían riéndose, sus sonrisas desaparecieron cuando los dos se encontraron con Joan, venían llenos de bolsas, habían estado de compras, los dos pasaron y las dejaron en los sofás.

- Dónde has estado?, nos tenias preocupados - dijo Vil.
- Por ahí, necesitaba salir un rato, sin tener muermos a mi lado - esto último lo dijo mirando a Joan.

Joan se sintió dolida, pero no dio muestra de ello.

- Vuelve ha hacer esto y me largo - dijo caminando hacia la puerta.
- Recuerda una cosas Joan!, tu trabajas aquí, trabajas para mi!
- Vale, vale, ya esta bien Sharon - dijo Vil.

Joan se fue de la habitación sin mirar hacia atrás.


Al llegar el anochecer, Sharon en su cuarto delante del espejo, se estaba retocando cuando de repente el teléfono sonó.

- Si?...


Joan entró en la habitación encontrándose con Vil que se acercó para hablar con ella.

- Joan ese tipo le ha vuelto a llamar.
- Me da igual.
- Por favor, esta asustada, se puso histérica cuando la recibió.
- No me gusta trabajar para gente que no me hace caso hasta que la acojonan en serio.

Diciendo esto salió a la terraza, necesitaba pensar, camino hasta el final del balcón, se posó en la barandilla y se puso a mirar la playa, hasta que sintió que no estaba sola, miró hacia atrás y vio unos ojos verdes atemorizados, Sharon estaba sentada en una silla, Joan no dijo nada, volvió la vista al frente hasta que la voz de Sharon rompió el silencio.

- Joan, lo que haya pasado entre nosotras no importa, ahora lo comprendo, y vas a tener que creerme por que no pienso suplicar, no ha sido lo que me dijo, sino como lo dijo...

Joan la volvió a mirar, tenía ganas de abrazarla y decirle que nada iba a pasar, pero no podía.

- Te necesito, tengo miedo y odio tener miedo, por favor protégeme... - dijo en súplica.
- No puedo... no puedo, no puedo protegerte asi, imposible, el tiene todas las de ganar.
- Haré todo lo que tu me digas... - Joan la mira y se rie.
- Me gustaría que te alejaras de esto durante un tiempo.
- Está bien, estoy dispuesta - si miran fijamente.
- Significaría suspender los conciertos previstos.
- Lo se.
- No quiero ver a Say - Sharon asiente con la cabeza - que Vil y Tony se vayan de vacaciones.
- Bien... si es lo que quieres asi será.
- Si vuelves a desobedecerme te juro que la que te mata soy yo.

Sharon se levantó y se acercó hasta ella, se paró justo delante, a pocos centímetros de ella.

- No volveré ha hacerlo - sus miradas se encontraron una vez mas - puedes abrazarme?... tengo frío.

Sin decir nada Joan la abrazó y la apretó todo lo que pudo contra ella, casi era imposible ver cual era el de cada una, estaban tan juntas que no se distinguían, ambas saborearon ese momento como si fuera el último.

Continuará...


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