Disclaimers: Nope... nada. Estos son mis personajes, es mi ciudad completamente real y una completamente ficticia compañía, y esta es mi locura que escribí esta en víspera de Navidad.

Nota de edición: Las palabras en negrita, en el texto original figuraban en español

Titulo Original: A Present Under the Tree


UN REGALO BAJO EL ÁRBOL

Por Melissa Good
Traducción Gorky & Kathy

El barco se meneaba ligeramente arriba y abajo en una resaca bondadosa, moviéndose suavemente con el viento del este. El cielo era mayormente claro y limpio de nubes, justo unas pocas blancas y enviando sombras prolongadas a través del agua verde azul como el sol inclinándose abajo hacia el oeste.

La cubierta del barco estaba llena de diversos tipos de equipo de submarinismo, dos reguladores colgados pulcramente a secar fuera, junto con cinturones webes, chalecos de submarinismo, bolsas de red, y amplio, aletas de pato recostados en el centro. En la proa del barco, dos figuras estaban tendidas, tomando el sol de la tarde.

"Dar?" Kerry dijo con sus ojos cerrados, con un pequeño bostezo.

"Mm?" Su compañera mas alta esperando una respuesta.

"Sabes?, aquí hay algo realmente fuera de lugar, que sea el día antes de Navidad, y esté con mi traje de baño, bronceándome en el Océano Atlántico."

"Sii?" Dar levantando un párpado, exponiendo un ojo azul claro y mirándola.

"Si... Navidad se supone el estar sobre trineos, y patinando sobre el hielo del lago, y el frío pellizcando en tu nariz... llevando guantes y abrigos, cubriendo tu cuerpo sabes?." Kerry susurrando. "Yo no pensé nunca que podría tener una Navidad de 85 grados."

"Ah. No tienes suficiente frío, huh?" Dar respondió, abriendo su otro ojo y lanzando a su runia amante una mirada divertida. "Pienso que los habitantes del norte están locos, estando ahí fuera cantando con temperatura bajo cero... resbalando en hielo, estrellándose en la carretera, teniendo que sacar la nieve de sus entradas sufriendo con el frío..." Ella tendiendo sus brazos fuera, en vez de estar así con este calor seco.

"No... no..." Kerry objetando. "Navidad tiene que tener nieve... y hielo, con temperatura fría... la nieve en el lago... nieve cubriendo el tejado como en las películas... tu nariz tiene que picar por el frio... esto es parte de la estación."

"De acuerdo... no hay problema... aqui va." Un puñado de hielo aterrizó en medio del traje de baño de Kerry. "Como estás ahora?" Riendo.

"Yeeeeooowww!" la rubia levantándose, quitándose el hielo de su estómago y alcanzando una toalla. "Dar!!" Ella gruñendo indignadamente. "Que está frío!"

"No es lo que querías?" le pregunta razonablemente, la mujer morena. "No te estabas quejando de que hacia demasiado calor?" Ella miró el mar con una mueca, mirando el color del océano, de repente era menos que un pie fuera, estrecho calculando. "Uh oh."

"Uh oh es correcto, tú..." Kerry sacándose el hielo del pecho, y agarrando un puñado doble de hielo, consiguiendo una buena bola de hielo tirándoselo a Dar. "Ah ha... gotcha" riéndose.

Dar riéndose como ella mientras se levantaba y se sacudía el hielo, entonces estirándose perezosamente. "Bien... es tiempo para ir regresando... el sol está bajando, y tengo tres informes que revisar." Ella extendió una mano a su amiga. "Hemos estado bastante tiempo fuera y está refrescando".

"Oh si" Aceptando la mano de su amiga. "La temperatura podría bajar a 80º si no tenemos cuidado, y sería peligroso." Deslizando una mano por el traje de baño de Dar. "Me gusta este traje de baño, es nuevo?"

Dar se rió guardando el refrigerador. "No... es viejo, lo encontré entre las cosas de mi tia May el otro día, cuando estaba vaciando los cajones." Ella dijo. "He encontrado más cosas que había olvidado y que mi tia May las tenía guardadas."

"Mm... es agradable el tacto, me gusta que te lo pongas." Kerry andando cuidadosamente hacia la popa dirigiéndose hacia las escaleras del barco. "Me voy a poner ropa seca, creo que tengo algas hasta en lugares donde no tienen por qué estar."

La mujer de cabello negro rió. "Ten cuidado de no tener alguna cria... chillaste mucho cuando encontraste una la semana pasada..." Posando su mirada en el cuerpo de su amante. "Mmm... tengo unas vistas perfectas en este momento..."

Kerry se paró en los escalones. "Gracias... pero si estás intentando hacerme la rosca y así que no te dé ninguna sorpresa mañana... olvídalo." Sus ojos verdes brillando maliciosamente "Es tú cumpleaños!"

Una ceja se arqueó "Oh, hermano!" Dar murmuró. "Ups, estoy en problemas... como permití que me sacaras esa información?"

"Qué... la celebración? O estar conmigo? Kerry preguntó inocentemente acercándose a ella y abrazándola por detrás. "No haré nada horrible, te lo prometo".

Dar sacó su mano del control del barco, una vez que escuchó como el ancla subía y suavemente agarró la barbilla de Kerry, besándola en los labios con pasión. "Lo haces mejor." Murmuró, mirando los ojos verde mar. "Pero recuerda... no seas rencorosa."

"Oh, que crees que voy a obligarte a hacer?" Kerry dijo mirándola.

"Mmm cruzar la oficina desnuda." Dar quedándose pensativa le ofreció una perfecta sonrisa.

Una momentánea pausa mientras Kerry parpadeaba. "Tú no lo harias... Verdad? o quizás si..."

Recibió una carcajada de Dar.

"Yikes." Riéndose Kerry inclinándose hacia delante la besó. "No te preocupes, no tengo nada planeado de esta proporción". Tranquilizando a su compañera. "Mas bien estaba pensando en hacer tu postre preferido para celebrarlo."

"Ah..." Dar, bajando de nuevo el ancla, encontró otras cosas más interesantes en las que ocupar sus manos, agarrando el cuerpo que tenia delante. "Yo no sé que puedo tener de preferido" Acariciando con la nariz el oido de Kerry, escuchando un suspiro de aprobación que sonaba desde la garganta de la mujer rubia. "Bien... sé que no puedes estar en todo..."

"Estás diciendo..." Kerry separándose para coger un poco de aire que le faltaba. "Que soy mejor que Muerte de Chocolate?"

Unas risitas seductoras como respuesta, sintiendo como Dar bajaba el tirante del bañador, con un dedo delicadamente a través de la piel calentada por el sol. Kerry sonrió en respuesta, agarrándose al cuello de Dar que ya estaba bajando lentamente hacia la habitación del barco.

Dar la recostó suavemente en la cama bajando su otro tirante, sus manos estaban calentando la piel húmeda de Kerry. Ella devolvió su atención bajando los tirantes del bañador de Dar y sacándolo de su cuerpo, atrayendo su cuerpo con sus manos en la espalda de Dar.

El cálido tejido de la colcha la sorprendió cuando Dar, la sostenía por la cintura y suavemente la colocada debajo uniendo los dos cuerpos en un movimiento suave. Las ventanas de la habitación estaban abiertas permitiendo que una brisa suave y salada del oceano acariciara sus cuerpos desnudos. Una gaviota chillando solitaria por encima de sus cabezas.

"Todavía piensas qué necesitamos nieve?" Dar ronroneó en el oído de Kerry deslizando las manos hacia sus caderas atrayendo su cuerpo.

"Nop..." Empujando a su compañera, mientras empezaba una lenta exploración hacia abajo comenzando por el cuello probando la riqueza del mar en su cuerpo. "Quizás se esté mucho mejor con este clima"

La luz del sol pintaba rayas doradas a través de las cortinas, un día de sol en un invierno tropical.

*****

"Bien." Kerry inclinándose contra la consola, ahora vestida con unos pantalones y una gran camiseta. "Siempre quise ver el horizonte nocturno desde este ángulo."

Dar sorbiendo un poco de café. "Afortunadamente conozco esta zona, hemos flotado un poco más lejos de lo que tenía pensado." Ella estaba conduciendo el barco hacia el norte, a través de la oscuridad completa de un Atlántico nocturno. "Dime, por que he recogido la maldita ancla me has distraído?"

Kerry amortiguando una carcajada. "Permíteme decirte que nunca había oído tantas maldiciones a la vez... al mismo tiempo." Atisbando a través de la oscuridad, salpicada por una cadena de luces. "Qué edificio es ese?"

Dar fijó sus ojos en él. "Si, es el maldito Centrust Tower." Reconociendo la alta estructura, estaba totalmente iluminada, como si estuviera adornada con las luces de navidad. "Tambien se puede ver el Metronowhere desde aquí." Los coches se movian atravesando la ciudad formando un arco iris con las luces. El resto del horizonte se veía, a través las luces de los edificios.

"Aún es el Centrust Tower?" Preguntó Kerry disfrutando de la vista. "Pensaba que estaban arruinados."

"Si, si." Respondío Dar dirigiéndose hacia el sur. "Ha cambiado de propietarios tres veces, no recuerdo su nombre actual, pero aún se la reconoce como el Centrust Tower."

"Oh... mira allí, al lado de la Bahía." Señalando Kerry. "Hay un árbol realmente iluminado, es inmenso, al lado de Hard Rock."

"Si... es como un símbolo." Dar respondió recordando con unas risitas. "Tuve que ir al gobierno para que no lo pudieran tocar, lo querian derrivar".

Kerry colocó los brazos alrededor de la mujer más alta en un abrazo. "Okey... ya estoy lista." Ella anunció, sintiendo como Dar respondía con risas a su abrazo, y la calidez de un largo brazo atravesando la remera, rodeando su hombro atrayéndola hacia su cuerpo. "Es agradable estar un par de dias fuera verdad?"

Era verdad, Dar pensó, guiando el barco dentro del canal, dirigiendolo hacia la isla donde estaba su apartamento. Era la primera vez para todo. En años anteriores, estaba en la oficina incluso en Navidad, malhumorada viendo como incluso el equipo del personal trabajaba.

Todo había cambiado actualmente, hasta había sonreído a los trabajadores cuando salieron el viernes de la oficina a las cinco de la tarde y no tenían que volver hasta el lunes a las 8 de la mañana. Y encima este año celebraría su aniversario. "Si yo estoy perfectamente, hace un tiempo perfecto y tengo una compañía perfecta... y tú?" Apretando el abrazo. Dar respondió con una sonrisa.

Kerry, asintiendo ahogando un bostezo. "Muy bien, aún tenemos que adornar el árbol con las luces..."

Dar bajó la velocidad mientras guiaba el barco entre los diques de hormigón con habilidad. "Hey... aquí ya tenemos árboles adornados de luces." Señalando la larga hilera de árboles adornados que cubrían el paseo de la isla. "Ves?"

Kerry mirándola. "La vista es muy bonita realmente." Susurrando. "Aunque yo quiero tener nuestro árbol también adornado."

Realmente había insistido en ello, lo habían comprardo paseando por las siete tiendas de campaña dispersas alrededor de la ciudad, compraron un Douglas Fir que estaba cubierto de nieve y que había llegado desde Carolina del Norte, que era casi tan alto como Dar.

Ella atracó el barco, y fueron caminando hacia el condo saludando a diversos vecinos, incluso a desconocidos debido a la genética amistosa de Kerry, con lo que tardaron un poco más de lo previsto. Por los altavoces colocados en los árboles adornados, sonaban villancicos de navidad, y Dar se encontró tarareando una canción.

"Perdón... no te he entendido." Kerry giró la cabeza mirando a Dar. "Decías algo?"

"Um... Yo estaba..." Dar señalando los altavoces. "Tarareando una canción." Poniendo una mano en la espalda de Kerry, mientras subían las escaleras del condo. "Quieres que vayamos a dar una vuelta a escuchar el coro?"

La mujer rubia la miró, "Jesús, no tenía ni idea que aquí había un coro... me gustaría mucho ir... Dar." Dijo Kerry ilusionada.

"Si?" abriendo la puerta y retrocediendo para permitirle pasar.

Kerry, respiró profundamente, estaba un poco nerviosa, sabiendo que estaba metiéndose en un terreno un poco peliagudo. "Yo sé que no eres una persona religiosa, pero Dar... podríamos ir a la misa de esta noche?"

La mujer de cabello oscuro la miró profundamente. "No dijiste que por aquí no había ninguna iglesia protestante?"

"No hay ninguna... pero mi pastor, cuando estuve en casa me dio una dirección... hay una en el sur." Se relajó. "No... es muy formal."

Dar giró considerándolo. "Crees qué podriamos ir cogidas de las manos?" Preguntando con su típica brusquedad. Viendo como Kerry se sonrojaba.

"Um... podríamos ir con cuidado..." La mujer rubia murmuró. "No importa... era solo una idea." Cogiendo con sus brazos el equipo. "Voy a poner todo esto en su lugar... quieres que también lo haga con el tuyo."

"Kerry." Dar la llamó cogiendo su brazo, haciendo que se girara para mirarla a los ojos. "Tu... fé es importante, verdad? Ella agachó su cabeza para mirar a los ojos de la mujer de repente tímida. "Kerry?"

De mala gana, levantando la cabeza, los ojos verdes la miraron, respondiendo. "Sé que igual te parecerá tonto, que quiera ir verdad? Después de todo, las escrituras dicen que nuestra relación está mal."

Dar susurrando le respondió. "Kerry, Dios no puede dar la espalda a nuestro verdadero amor." Acariciándole la mejilla. "Me gustaría mucho ir contigo." Una pequeña sonrisa de Kerry le respondió. "Pero tendrás que ayudarme cuando hay que ponerse de pie o cualquier otra cosa. Bien vamos a cambiarnos, aunque yo no sé muy bien que ponerme."

Kerry le contestó "Pienso que puedo hacer que no sea muy duro. Nosotros íbamos toda la familia junta..."

"Yo vi la misa el año pasado en televisión." Dar comentó. "El Papa nos condenaba al infierno..."

Kerry reía con más facilidad. "Si, yo creía que era demasiado... siempre repetía lo mismo, era como un circo, después íbamos todos a casa." Suspirando. "De acuerdo, no tenemos que ir hasta las once de la noche... podríamos ir a comer algo?"

"Después de ocho horas de buceo?" Respondió Dar. "Yo podría hasta comerme el sofá para cenar, claro que sí." Mirando hacia fuera. "Hace una noche preciosa... podríamos ir a cenar fuera en La Mansion."

"Mmm... las estrellas a la luz de las velas y tú... podría dar mi brazo a torcer." Kerry rió. "Con la condición de que yo invito." Levantando el dedo negando ante la protesta de Dar. "Ah ah recuerda nuestro pacto..."

Suspirando. "De acuerdo." Dar se quejó "Pero al champagne lo invito yo."

"De acuerdo." La rubia mujer riendo alegremente. "Vamos a vestirnos... creo que ir con sudadera no es demasiado conveniente para la víspera de Navidad."

"Ciertamente no, si estás utilizando mi camiseta." Dar rió. "Pero si te pones un cinturón, podrías llamarlo vestido, y podría pasar..." La camiseta era de Dar y le llegaba hasta las rodillas.

Kerry le sacó la lengua a su amiga. "Yo me visto como quiero, nadie tiene por qué decir nada."

"Bien." Dar respondió. "Ahora sé que tengo que comprar tus camisas dos tallas más grandes, y serás feliz."

"No es lo mismo." Kerry respondió, con una tímida mueca.

"No?" Preguntó la mujer de cabello negro.

"No, no tendrían tu aroma." Kerry admitió, mirándola con ojos dulces.

"Oh." Dar sintió la sangre subiendo a su cara enrojeciéndola. Carrapeo. "Te entiendo." Sintiendo un dejà vu, era cierto que siempre Kerry había expresado la preferencia de utilizar su ropa por su olor. "Entonces de acuerdo vamos."

Kerry suspiró contenta.

*****

"Asi que estás segura que este traje es apropiado." Dar dirigía hábilmente el Lexus hacia fuera del transbordador, saliendo del aparcamiento. "Siempre pensé que a la iglesia tenías que ir más formal... ya sabes sombreros, vestidos adornados y esa clase de cosas."

Kerry se estaba sacando una aguja de pino que se había enganchado en su camisa bordada con un pequeño reno y un ramo de acebo, junto con unos tejanos. "Bien, yo he llamado al pastor de allí y me ha dicho que fuera vestida con lo que estuviera más cómoda, y le he respondido que si llevara un traje de baño con un sombrero de Santa, todos se reirían, el solo se rió y colgó."

Dar reía. "Oh Dios... habría pagado por ver su cara."

"Dar." Kerry miraba su aspecto. "También dijo que hay más gente con tejanos y camisetas que gente con trajes, incluso hay una persona que viene vestido con traje de Santa Claus."

"Con cuernos o sin?" La ejecutiva preguntó seriamente.

"Dar..." La rubia riendo.

"Perdón... deben ser las cinco copas de champagne." Disculpándose Dar. "Por no mencionar el gran pastel marino... wow." Lanzando un pequeño suspiro. "Siento que voy a estallar."

"Mmm... y que lo digas." Kerry giró la cabeza a un lado mirando el agua oscura por el camino por donde iban. "Quieres que conduzca?" Mirando a su compañera. "Pareces estar bien."

"No... no hace falta." Dar sacudía la cabeza. "Estoy bien, siempre procuro no correr cuando bebo algunas copas." Levantando los hombros. "Perdón."

Kerry le dió un golpecito en el brazo. "Creo que estás perfectamente." Le susurró. "Gira aquí a la izquierda, está unos tres edificios más abajo a la derecha."

"Lo sé." Murmuró Dar, conduciendo a traves del tráfico muy denso. "Jesús, como está el tráfico aquí abajo."

Kerry miró a su amante por el rabillo de sus ojos, le gustaba el sweter que llevaba por encima de la camisa, que estaba metida dentro de sus pantalones negros era claro, bordado con pájaros en el cuello y puños, pájaros estilizados en atrevidos colores claros. "Me gusta mucho este sweter." Colocando una mano encima del bordado. "Realmente te queda muy bien." De hecho parece cómodo. Meditó.

"Gracias, pareces un poco sonrojada." Dar comentó casualmente. "Bien allá vamos." Mientras aparcaba el coche en el estacionamiento próximo a un viejo edificio de hormigón. Detrás de la estructura, aparecía una iglesia con ventanas de vidrio ahumado y encarada hacia el mar. "Tiene aspecto de ser agradable estar dentro durante la puesta del sol."

"Mmm." Kerry la apoyó, sintiendose un poco nerviosa ahora que ellas estaban aquí. Era esa una buena idea? Ella realmente no tenía idea de que clase de creencias se debían de tener, dado la naturaleza de su relación. Su pastor protestante le había mencionado música, y cuando ella le había comentado su manera de ser, él le había dicho que se sentiría cómoda, pero ella tenía sus dudas. Suspiró.

"Estás bien?" Dijo Dar mirándola.

"Si..." Kerry dijo abrazándose. "Es que yo justamente nunca... me ha gustado demasiado este ambiente, que no aceptan homosexuales... esto es tonto, pero nunca he estado en un lugar donde todos eran homosexuales."

"Oh." Dar rió. "Relájate... ellos no van a estampar tu frente cuando entres." Saliendo del automóvil y estirando su sweter, esperando a que Kerry fuera a su lado. "Estás pensando que todos van a estar mirándote, así que relájate por que ellos son iguales a nosotras, gente normal."

"Gracias, me has reconfortado." Kerry asintió suspirando.

"Estaba justamente pensando en los días antes de estar trabajando contigo, como ha cambiado todo..." Su compañera la había realmente tranquilizado.

"Habías estado por aquí... en South Beach antes?" Kerry le preguntó mientras caminaban al lado de pequeños grupos de gente que, como ellas, se dirigian hacia la iglesia.

"Si." Dar le respondió de buena gana. "Yo cruzaba estas calles en mis años más jóvenes." Devolvío la mirada que estaba recibiendo de los otros asistentes.

"Entonces, tomabas este camino para ir a la universidad, abuelita? Kerry la empujó suavemente. "Has dicho... en mis años más jovenes, yeah cuando nosotros debiamos subir colina arriba... para ir y volver."

"Kerry." Dar le puso un brazo alrededor de los hombros y la atrajo hacia ella. "Tu nunca has sido nativa de Miami, siempre tienes que subir la colina." Ella recordaba. "A menos que vivas bajo la carretera..."

Ellas rieron, y entraron en el edificio, saludando al hombre alto que cortesmente les abrió la puerta.

*****

El ambiente era misterioso. Kerry miraba, sus ojos estaban contemplando la cantidad de gente simplemente reunida en la capilla. Era un ambiente más o menos familiar, la capilla era cuadrada, con una tarima levantada, e hileras de bancos cubriendo el espacio. Los bancos de la iglesia eran donaciones de diferentes iglesias. Estaban hechos de diferentes maderas y tamaños, que a nadie parecía incomodar, ella notaba la solidez de que estaban en un templo. No había las típicas biblias, pero había libros de himnos, y cogió uno ojeando las páginas usadas para ver sus himnos favoritos y algunos que ella no conocía.

Ella y Dar estaban sentadas aproximadamente en la mitad de la iglesia, en el lateral izquierdo, la iglesia se estaba llenando, ella observó la miraba de su amante, interesada y alerta al ambiente que había.

Naturalmente, en medio de la habitación, también estaban mirando a su mujer. Kerry sonrió con una mezcla de orgullo y consternación ante las tímidas miradas, y en algunos casos no tan tímidas, de lujuria que le dirigían a su compañera, pero Dar parecía ignorarlo.

O quizás no?. Sintió como un brazo se deslizaba alrededor de sus hombros, y vió a Dar inclinándose con los ojos medio cerrados, con el pretexto de estudiar el libro de himnos. "Como estás."

La llegada del pastor las interrumpió con la descripción de los servicios de la fiesta, y ambas fijaron su atención en él. Era de mediana estatura, con el pelo castaño y ojos marrones claros, más o menos de su edad. Con una sonrisa amable, dijo un sermón corto.

Era... interesante. Kerry percibió la esencia de una súplica para que hubiera más tolerancia en el mundo, y ella sintió que había probablemente mejorado el ambiente. Ella apreciaba el sentimiento, el pastor hacia varios comentarios sobre como mucha gente se cuida para protegerse de la cólera exterior, pero practica la misma clase de discriminación que ellos mismos sufren.

Entonces tres personas subieron a la tarima, dos hombres y una mujer, y leyeron algunas poesías escritas por ellos mismos. A Kerry le gustaron mucho y sintió que estaban aportando algo de ellos mismos a la ceremonia. Que había sido una buena idea venir, y algunas otras iglesias irian mejorando poco a poco. A veces el tradicionalismo de la iglesia actuaba sin darse cuenta de que su nueva gente iba cambiando, evolucionando... bien... ella recordaba como le hería siendo una adolescente, el que en su propia iglesia la gente al cargo realmente no tenía idea de como iba cambiando el mundo.

Estas personas tenían un cargo importante pero le parecía que no miraban hacia el futuro. Ella tenía su trabajo que rallaba lo solitario, sintiéndose desplazada de la muchedumbre, sintiéndose como su familia giraba fuera ella, se sentía desplazada. Mirando a este hombre con gafas y corte de pelo corto, sentía que todo era correcto, que Dios no la odiaba.

Kerry se sentía sola, pero escucharlo le ayudaba porque entendía que no estaba sola, se preguntaba si algún día tendría la fortaleza de salir de ese mundo, se dijo susurrando cuando el infierno se congele.

Dar se inclinó hacia ella, cuando el hombre terminó el sermón. "No es tan malo."

"Mmm." Kerry volvió en sí.

"Lo que tú escribes es mejor." Dijo casualmente la mujer de cabello oscuro.

Kerry se sintió helada y con un nudo en el estómago. "Qué?" puso una mano en el brazo de Dar y apretándolo. Con una sospecha, sintió que se le paraba el corazón. "Como lo supiste?".

"Mm." Los azules ojos se abrieron de par en par, consternados. "Dejaste un par de hojas en la impresora, yo no quise... um." La gente estaba susurrando, mientras el coro se preparaba encima de la tarima. "Lo siento... no me di cuenta... uh..." Para ella era muy obvio que Kerry estaba muy alterada. "Kerry lo siento."

Muy lentamente ella soltó el brazo de Dar. "No... no... es mi estúpida culpa... las dejé en la impresora." Ella consiguió decir. "Esas cosas son muy personales... yo sólo..." Entonces paró de hablar y frunció el seño. "Espera un minuto... realmente te gustó?

Dar dejó escapar un suspiro de alivio "Si, ese sobre el viento estuvo genial." Acordó entusiastamente "Y había uno de una gran... um..."

Kerry agachó la cabeza rápidamente. "Si, esa era sobre ti". Miró a su amante quien estaba totalmente sonrojada. "Realmente te gustó?

Dar asintió, entonces se enderezó viendo como el pastor subía al podio. "Pienso que tenemos que hablar sobre ello cuando llegemos a casa, eh?"

"Si." Kerry sonreía. "Supongo que tenemos que hacerlo." Sintiendo una felicidad que mejoró su humor considerablemente, girando el libro de cantos e indicaba. "Ellos cantan, y tu cantas." Instruía a Dar, colocando el libro entre las dos. "Yo quiero cantar este".

Ellas se levantaron, y esperaban que el coro terminara el primer himno, entonces cantaron cuando el pastor les indicó. Kerry empezó a cantar, entonces se paró, sintió como una voz fina como el cristal sonaba a su lado. Ella sintió como su mandíbula caía, y se giraba mirando a Dar, que era quien estaba cantando con esa maravillosa voz. Y ahora reía. "Jesus!"

El coro había terminado,y el coro empezó a cantar de nuevo. "Pasa algo?" Dar la miraba con una sonrisa segura en su cara.

"Tu... sabes cantar!". Kerry susurró incrédulamente. "Yo pensaba, se cantar, pero tu voz suena... es increible."

Encogió los hombros ligeramente. "Sip... bien yo sé que ambas nos hemos ocultado talentos entonces, hmm?" Dar comentó, mientras le colocaba su mano en la espalda mirando alrededor de la sala. Algunos de sus vecinos estaban observándolas interesados, y ella levantó una ceja fijando su mirada en ellos. Quienes rápidamente retiraron su mirada.

El resto de canciones fueron cantadas perfectamente y antes de que se dieran cuenta el servicio había terminado. Kerry se encontró entre el grupo de gente intentando salir fuera del edificio, en el exterior hacia un aire fresco. Con las manos separadas, se daba cuenta que estaba en medio de una sucesión de caras de hombre y mujer, que más bien parecian amables, y recibían invitaciones para tomar el café con el grupo de gente en la playa con ellos.

Todos parecían fascinados por Dar, quien con su cara de mujer de negocios, prestaba toda la atención a lo que decían, hasta el pastor se dirigió hacia ellas y les ofreció su mano saludando.

"Son nuevas verdad?". El les declaró francamente "O es este el lugar conveniente para venir al servicio de paso."

"Um... realmente, yo he llamado antes... preguntando sobre la iglesia." Kerry respondió un poco vacilante.

"Ah... con traje de baño y sombrero de Santa Claus... reconozco tu voz." El hombre saludó sonriendo y dando un guiño. "Querida, bien podrías haberlo echo, te garantizo que a nadie le hubiera importado." Apretando su mano. "Soy David Argnot... pastor protestante, fontanero, y el manitas de esta iglesia."

Kerry sonrió tímidamente. "Gracias, mi nombre es Kerry y um..." Ella giró su cabeza hacia Dar, que estaba hablando con una persona del coro, una persona pelirroja de casi la misma estatura de la ejecutiva. "Ella es mi compañera Dar."

Oyendo su nombre Dar se giró, y fijó en ellos su fría mirada a traves de sus ojos azules. "Encantada de conocerle." Estrechando su mano.

El parpadeó. "Alguien te ha dicho que tienes unos ojos fantásticos?" Mientras estrechaba fuertemente su mano. "Sin mencionar esa voz asesina."

Dar sonrio levemente. "Gracias... has dicho un agradable discurso."

"Ah... no era nada especial." Sonriendo. "Me deberías oir cuando no tengo una fiesta, hablando de servicios... los domingos, y por las tardes en caso de que no lo haya mencionado."

"Tardes... bastante tarde?". Kerry sonrió pensando en lo tarde que llegaban a casa.

"Nosotros somos hedonistas." El decía solemnemente. "Tengo siempre una reserva en la playa, una manta y una cesta de picnic las mañanas del domingo." meciéndose hacia atrás y adelante. "Así somos... quieren venir?"

Dar le miró con una sonrisa. "Depende... hay refrescos?" Sus ojos centelleaban divertidos.

Meneando sus cejas. "Que... piensas que nosotros los católicos? Solo tomamos vino y queso... y galletas saladas." Él tomó unos retazos de conversaciones de los feligreses cercanos. "Nah... estaba bromeando... nosotros vamos juntos, despues del servicio a algún bar cercano para reunirnos, algunos van a bucear..."

"Por qué no nos acompañan?" el pelirrojo incitó. "A veces hacemos buenas discusiones... y estamos reunidos durante bastante tiempo." Se giró viendo como una mujer de pelo castaño se acercaba a ellos y descansaba su barbilla en el hombro del pelirrojo. "Verdad. Anne?".

"Seguro." La mujer afirmó. "Un tiempo tan largo como el que lleva beberse un zumo de naranja... y unas discusiones." Ella miró a Dar y Kerry con una mueca malvada. "Whoops... estamos en una iglesia, perdón."

Kerry no tenía idea si Dar querría ir, o le desagradaba la idea, y no querría entrar en ese grupo. "Seguro, suena divertido." Ella finalmente dijo, imaginando que aunque fuera sola en algún momento podría ir. No los conocía pero... esta gente parecía bastante agradable y ella quería hablar con el pastor protestante, quien seguramente tenia un buen sentido del humor.

"Bien... nosotras vendremos algún dia de la próxima semana, entonces." El pastor David les sonrio y exhaló soltando su cuello. "Hey... el mar está muy bien... que te parece un baño de medianoche?".

Estaban acercándose al casi vacío ya estacionamiento de coches a la salida de la iglesia, bajo las estrellas de una clara noche tropical. Kerry esperó hasta que estaban dentro del coche y aclaró su garganta. "Um... Yo sé que me he precipitado al incluirte... es que me gustaría venir pero no tienes que sentirte obligada a acompañarme." Ella explicaba. "Puedo venir sola... para hablar con esta gente, dos de las mujeres son de mi misma congregación, así que..."

Dar pasó la mano por su pelo oscuro, y arrancando el Lexus puso una mano en el brazo de Kerry. "Kerry, tu sabes que te amo, verdad?"

"Um... si claro." La mujer rubia afirmó, vacilante.

"Bien, has visto lo que le hace una piraña en un minuto a una vaca?" La mujer alta le preguntó, girando por la calle principal.

La frente de Kerry se frunció. "Que tienen que ver las pirañas con esta gente?" Preguntó. "Y... si, vi ese especial de Animal Planet, gracias." Ella hizo caras. "Ellas casi se comieron al cazador de cocodrilos."

Dar paró el coche en un semáforo rojo y se giró a mirarla. "Bueno creo que esta gente es lo que harían contigo... si fueras sola." Sonriendo, y cogiendo su barbilla y mirándola a los ojos. "Ellos saben cuando una persona es inocente."

"Yo no soy tan inocente." La mujer rubia protestó, entonces suspiró. "Realmente lo soy?, pensaba que esta gente es agrabable... que están bien."

"Ellos son agradables, y estoy segura que encontraremos buenos amigos." Dar la tranquilizaba. "Pero los tienes que conocer primero, entiendes?"

Kerry pensó sobre ello un minuto. "Oh." Mordiendo su labio. "Quieres decir por su clase social, su manera de mirar las cosas, están demasiado metidos en la iglesia, pero nosotras somos diferentes." Reflexionando "Cuidan mucho sus grupos."

Dar amortiguando sus risitas. "Bien yo estoy segura de que se darán cuenta en algún momento." Ella murmuró. "Pero ha sido un servicio agradable, y estoy contenta de haber ido, te sientes mejor?"

Kerry relajandose en el asiento. "Sip... el pastor parece estar en movimiento con las cosas, no sé... las poesías son buenas y me ha gustado el sermón, y el coro no es malo." Ella reflexionó. "El ambiente realmente es diferente y lo he disfrutado."

"Bien..." Dar estaba mirando a través de la ya descongestionada carretera.

Condujo durante unos minutos en silencio, entonces Kerry le dijo mirando el reloj. "Hey... ya es medianoche."

"Sip... Ya es Navidad." Dar comentó, girando el coche hacia la terminal del transbordador."

"Es tu cumpleaños." Kerry corrigiéndola suavemente.

Paró el Lexus en la rampa para subir al transbordador. "Asi es." Dar guiando la rueda y mirando el mar picado. "No puedo creer que ya tenga 30 años."

"Dado donde has llegado, yo no puedo entender..." Kerry admitió. "A veces me siento tan inútil."

Dar parpadeó mirándola "Qué?"

"Bien, Jesus Dar... solo nos llevamos dos años... de acuerdo eres tres años mayor que yo y mira lo que has hecho ya... vicepresidente de una compañía, tienes una gran carrera, este fantástico estilo de vida, tienes mucho éxito..." Levantando las manos. "Eres increíble."

Su amiga reflexionando seriamente. "Yo nunca me he considerado así."

Kerry, con una media sonrisa. "Ya lo sé."

El teléfono celular de Dar sonó de repente, gruñó cogiendolo y descolgó. "Si."

"Buenas días, Dar." La voz de Mark sonó alegremente "Feliz Navidad."

"Si... si... Qué pasa ahora?" Dar respondió gruñendo.

"Nada..." El jefe de MIS decía lentamente. "Estaba llamando solo para desear a mi tiburón preferido de la compañia un feliz cumpleaños."

Dar tamborileó sus dedos en el volante, y miró sospechosmente a su rubia compañera. "Y cómo has descubierto que es mi cumpleaños, Mark?"

Kerry miraba inocentemente por la ventana. "Wuau... mira que luna, no crees."

"Un pajarito me lo dijo." Respondió Mark, evidentemente con una sonrisa en su voz.

"Uh Mmm... este pajarito.... mide unos 1,65 cm, con pelo rubio y ojos verdes?" Preguntó Dar irónicamente.

"Perdón, Dar es información confidencial." El jefe de MIS respondió riendo. "Es igual, que pases un feliz cumpleaños, de acuerdo?. Nos vemos mañana... uh... en la fiesta de Navidad."

Uh huh. "Gracias, Mark... lo recordaré..." Dar amenazó, obteniendo unas sonrisas malvadas al otro lado del teléfono, antes de que Mark colgara.

Kerry estaba mirando por la ventana, aparentemente fascinada por las olas del mar.

Dar la alcanzó y haciéndole cosquillas, provocando un salto y chillido de risas. "Con que pájaro pequeño, eh...?"

El teléfono celular sonaba otra vez, y Kerry, amortiguando unas sonrisas cuando Dar suspiró contestando. "Si?" Una pausa. "Oh hola Ducks... si, gracias... aprecio tu llamada... oh seguro... nop... qué? Hola Mariana... gracias... no, bien, tengo que decírselo... de acuerdo... si treinta años." Una pausa más larga. "Deja ya de reir... no es mi culpa... de acuerdo, sip, los veré mañana". Cerrando el teléfono, sacando el coche del transbordador y dirigiéndolo hacia el condo. "Qué has hecho? Mandar un mensaje a todo el mundo?"

Kerry silbaba suavemente. Mientras el teléfono sonaba de nuevo.

*****

Canciones suaves de Navidad sonaban dentro de la durmiente mente de Dar, y su mente somnolienta identificaba la canción como Dulce Navidad, despertando a su conciencia. La otra cosa era el fantástico olor de galletas y pasteles recien hechos.

"Mmmm." Sus ojos se abrieron, Kerry no estaba, concidiendo con los olores deliciosos su estómago gruñó. Rodó sobre la cama desperezandose y bostezando, viendo como la luz matutina cruzaba las persianas, y ponía rayas en su cuerpo desnudo. Miró su cuerpo y con un dedo trazó sus músculos abdominales. El ejercicio con Ken en el gimnasio y el no parar de ir a bucear con Kerry estaba teniendo un efecto muy beneficioso para su cuerpo, no se podía quejar.

Respiró profundamente, descubriendo el olor del árbol de navidad que estaba en la habitación, mirando los montones de regalos que estaban debajo, todo perfectamente envuelto. Se había divertido mucho haciendo los paquetes para Kerry... cogiendo y jugando con las cintas, y ella habia adornado de cintas colores la proa del barco... Con una mueca, se levantó de la cama de agua y se vistió con una camiseta y sus boxers de franela. Un viaje al baño, a cepillar sus dientes y se lavó la cara, entonces salió de la habitación. Oyó como se acercaba a un tarareo desde la cocina.

Dar se acercaba al sonido, llegando a la cocina aproximándose silenciosamente como un gato a Kerry, que estaba vestida con su camiseta favorita de Tweety, y su pelo revuelto. "Buenos dias." Dar susurró en su oído, abrazándola por detrás con una sonrisa, recordando como era de dura su vida hacía solo dos meses. Como estaba de silenciosa su casa, con esa soledad tan latente.

Kerry inclinándose hacia atrás y respondiendo con una sonrisa. "Feliz cumpleaños." Besando a Dar suavemente. "Feliz Navidad."

Dar miró sobre su hombro lo que se estaba cocinando en el horno. "Mmmm es este mi regalo? Quiero celebrar mi cumpleaños todas las semanas en ese caso." Reforzando el abrazo.

"Tortas de chocolate, huevos Benedicte, galletas, y los cereales que sigues insistiendo en comer." Dijo Kerry. "Casi listo... he puesto la mesa fuera, en la terraza." Ella quería servirle a Dar el desayuno en la cama, pero la alta mujer con pena le demostró como era de dificil comer en una cama de agua.

"Cereales." Insistió Dar mordisqueando su oreja. "Están muy buenos, son nutrientes que llevan maíz, azúcar y minerales los llevo comiendo desde hace mucho tiempo." Ella protestó. "Es algo así como patatas... un mecanismo de mantequilla, sal y jarabe de manzana."

"Bien." Kerry le empujó suavemente. "Ve... para allá, solo falta el café lo pongo en la jarra y voy."

Dar tomó la bandeja, dos tazas y se dirigió hacia la terraza que estaba soleada, y con una fresca brisa que llegaba desde el nordeste. El sol había aparecido lo suficiente calentando suavemente su piel. Dar se sentó en una silla y colocó sus pies desnudos sobre la valla de piedra, mirando las aguas azules que se prolongaban hacia el horizonte ante ella. Sobre la playa había una gaviota buscando comida. La brisa removía el pelo de Dar, sonreía con tranquilidad y con satisfacción mirando la belleza del día, se sentía totalmente relajada.

Sintió como la puerta se deslizaba y Kerry salía con una bandeja, colocándola encima de la mesa mirando el agua con una sonrisa. "Wow... hace un dia agradable."

"Si." Su compañera de pelo oscuro asintió de buena gana. "Estás segura de que prefieres la nieve?"

Kerry poniéndose un mechón de cabello detrás de la oreja, y sirviendo zumo de naranja en dos vasos de cristal. "Bien..." Entregando un vaso a su amante sonriendo. "Estoy empezando a considerar otras alternativas."

Compartían el desayuno, excepto que Kerry rehusó tomar cereales, incluso aunque Dar insistiera. "Perdón... perdón... pero no, no quiero engordar Dar." Ella rehusaba, tomando sus huevos benedictine. "A mi déjame con mi mantequilla, por favor."

"Puedes ponerla tambien en los cereales." Dar respondio, intrépida.

"No." Kerry la señaló con el tenedor.

"Y si les pongo chocolate encima?"

"NO... mira, yo no te fuerzo a comer brócoli, verdad...?" Quejándose Kerry.

"Si, lo hiciste." Dar le respondió. "De echo, vi como lo sacabas del caldo de la sopa a hurtadillas la semana pasada, y encima pensabas que no lo notaria."

La rubia sonrió. "Wops." Abrió la boca. "De acuerdo... para darle un poco de sabor, muy poquito..."

Dar levantó una cucharada de cereales y lo acercó a la boca de su compañera, con unas risitas.

Kerry se metió en la boca la cucharada, entonces dijo pensativamente. "Dar todo lo que noto es maíz, mantequilla, azúcar y jarabe de manzana."

"Si, gracias." Dar sonrió. "Considero que has pagado el agravio."

"De nada." Acercándose y tomando otra cucharada de cereales. "Comparte."

Entraron despues del desayuno, se estiraron en el sofa Kerry encima de Dar que había puesto un cd de música de Navidad. Contemplando el árbol de navidad que estaba centelleando con sus luces blancas y adornos brillantes.

"Esto es muy diferente." La mujer rubia comentaba, frotando con su pulgar la piel de Dar. "En casa de mis padres, lo primero que hacemos en la mañana de Navidad es sentarnos en el suelo al lado del árbol, y mi padre preside como abrimos los regalos."

Dar apretando su abrazo suavemente, pero no decía nada. Kerry había hablado solo una vez de su familia desde Acción de Gracias, solo un momento, con enojo en sus ojos, amargamente escuchó como su padre reconocía públicamente los echos. No había vuelta atrás y ella lo sabía y Kerry aceptó el desprecio de su padre, pero Dar entendía que todavía era duro para su amante, incluso despues de lo que había sucedido, así era la profundidad del amor innato que sentía hacia su familia.

A ella no la habían involucrado en nada. Kerry había sido llamada para atestiguar en la investigación despues de Año Nuevo, ella no podía decir mucho. Su versión de la información no era pública, pero había preguntas que contestar considerando los desfalcos y engaños de su padre.

"Nosotros... nunca hemos tenido una tradición." Dar dijo susurrando. "Durante estos dias... papá siempre tenía un regalo para mi, pero nosotros no decorabamos ni el árbol." Ella miraba el árbol. "Demasiado malo... para recordar, esto es muy agradable." Estrechando el abrazo.

"Si." Kerry con una pequeña sonrisa. "Así... pues quieres abrir ahora los regalos, o más tarde?"

Dar sonreía como una niña pequeña mirándola a los ojos.

"Yo adivino la respuesta..." Riendo, doblando sus brazos en el estómago y mirando hacia arriba. "Además tenemos que aclarar un poco el espacio... quiero poner unas cuantas cosas más ahí durante la fiesta." Sus ojos brillaban.

"Uff." Con una mueca de dolor Dar. "Bien, si yo tengo una..." Acariciando las costillas de Kerry a través del algodón de su camiseta. "Vamos, te permito levantarte de aquí."

Se arrodillaron frente el árbol, entre montones de pequeños regalos. "Creo que hay demasiados regalos." Dar observó los montones de regalos que había. "Considerando que solo somos dos personas."

Kerry estaba frotando su nariz. "Bien... quizás... si, pero..." Se relajó y tomó aliento. "Yo no tenía mucha gente para regalar este año asi que... creo que mejor hacerlo para ti." Abrazándola.

Dar la miró, y acarició el borde de su camiseta. "Así... cual puede ser mi excusa?". Riendo preguntó, pensando en el paquete diminuto que aún estaba en el bolsillo de su traje, pensando si ella estaba lista para... Seguramente si, ellas estarían siempre juntas. "Mis mañanas de Navidad normales eran desayunar un croisant de chocolate, viendo películas de video y una carrera por la playa."

"Yo... no sé." Kerry respondió empujando su cabello hacia atrás. "Quizás podríamos empezar unas tradiciones nuevas en Navidad, yo siempre iba de compras en las navidades adquiriendo regalos, pero me parece que no son de tu estilo, ya que no pudiste acompañarme."

"Sip." La mujer morena respondió con una sonrisa, mirando el suelo en el que estaban sentadas. "He estado toda la semana en la oficina y no puedes creer todo el trabajo que tenía. Queria que nos fueramos de viaje". Levantando la mirada. "Te sientes cómoda aquí?" Sabía que Kerry amaba su independencia, e insistía en compartir los gastos, indiferente del echo que Dar tenía mucho más dinero y que ella sabía como administrarse su propio dinero.

"Bien..." Kerry mirando a través de la montaña de regalos. "Yo probablemente viajaría aunque me compraras un pony o algo... pero adivino que sobreviviré". Sonriendo a su compañera. "Además creo que aunque me regalases una caja de kleenex por Navidad, yo habría sido feliz." Acercándose y abrazando a Dar. "Estar contigo es mi mejor regalo."

Dar sonrió mientras le besaba. "Pienso lo mismo." Mirando alrededor. "Pero mejor que abramos los regalos." Apretó la mano de Kerry. "Hey el desfile de Disney está a punto de empezar en diez minutos déjame ponerlo."

Kerry se rió, comenzó a ordenar los regalos, cuando su teléfono celular sonó. " Oh... mierda." Mirando alrededor. "Me lo alcanzas, por favor?". Ella había desviado su teléfono de casa al celular y respondió cuando Dar se lo entregó. "Hola?"

"Feliz navidad, chica." Collen dijo riendo. "Sabía que no te encontraría en casa antes de la fiesta, así que pensé en llamarte."

Kerry sonrió. "Gracias, Feliz Navidad tambien, como te fué con tu mamá anoche?" Sabía que Collen había ido a cenar a casa de su familia en las visperas de Navidad, todos los años la familia entera se reunía esa noche.

"Oh, Dios mio..." Collen gimió. "Necesitaré ayuda para sacar las cosas de detrás del coche, mi madre, bendigo su pequeño corazón irlandes, ha enloquecido este año y me ha regalado montañas de ropa interior y toallas nuevas."

"Ey... es tan dulce." La mujer rubia rió. "Todos tus hermanos y hermanas se han presentado tambien?".

"Oh si... esto es un circo irlandés, todo ha ido bien salvo que mis hermanos se pusieron a pelear, la normal pelea de boxeo y acabamos llevando a mi hermano Mike a urgencias, despues de recibir sin querer un puñetazo en el labio le tuvieron que darle puntos."

"Ow..." Kerry puso cara de circunstancias.

"Cómo lo pasaron ustedes?." Collen preguntó.

"Bien, fuimos a bucear todo el dia... comimos frente al oceáno, y despues fuimos a oir el servicio, en una iglesia de la playa... nos lo pasamos realmente bien." Kerry se sintió estirada por Dar que la envolvió entre sus brazos, como ella esperaba. "Acabamos de desayunar, y nos preparabamos para abrir los regalos."

"Que bien, te lo cambio." Collen susurró."He estado toda la noche escuchando a mis tias y tios diciéndome como había crecido, preguntándome si tengo novio, y diciéndome lo gorda que estoy..."

"Perspectiva interesante." Kerry pensó. "Divertido... que es exactamente lo que yo habría estado haciendo de estar en casa de mis padres." Ella comentó. "No te lo cambio." Viendo como una tímida sonrisa aparecia en la cara de Dar, estaban escuchando juntas la conversación. "Así pues cuándo vienes?."

"Bien... has dicho que la fiesta empieza sobre las siete... pero imagino que si vengo pronto, me darás una vuelta por la isla." Collen respondió. "Yo quiero ver esta famosa isla fantástica."

"Lo harás." Kerry reía. "Ven cuando quieras entonces." Colgó el teléfono, riendo, mirando hacia arriba a su compañera "Es muy divertida."

Dar sonreía "Si... ella parece muy agradable... aunque estoy segura que aún tiene dudas sobre mí." Entregándole un paquete a Kerry.

Kerry lo tomó en sus manos. "No te molestará esta invasión de tu intimidad?" Retirando cuidadosamente la cinta que envolvia el regalo "Y Collen hace como tú... ella solo te conocía por tu reputación."

"Puedes romperlo." Observó Dar. "Y... tranquila puedo con la celebración, soy una chica grande."

Kerry pacientemente desdoblaba el envoltorio y lo colocaba a un lado, abriendo una caja larga y dorada. "Nunca rompo el papel." Informó firmemente a su compañera. "Ahora coje uno de los regalos, y no me sentiré tan culpable." Viendo como Dar rodaba los ojos y cogía una caja, entonces aliviada miró a hurtadillas dentro de la caja. "Ooo." Había una camisa con unos bordados preciosos. Ella pensó que iba a ser una mañana muy interesante.

Ellas estaban en medio de un montón de ropa, y diversos componentes de ordenador, cuando su teléfono celular volvió a sonar de nuevo. Lo recogió mientras estaba oliendo un conjunto de sales de baño, y contestó. "Hola?"

"Kerry?" Sonó una voz forzada.

"Angela?" Colocando la caja en el suelo y escuchando. "Eres tú?."

"Si..." Susurando su hermana "Michael está aquí... tenemos que explicarte una cosa."

Kerry miró a Dar, que había girado la cabeza y la estaba observando al oir el nombre de su hermana. "Qué sucede?."

"Bueno..." Angela aclaró su garganta. "El ambiente en casa este año... estoy segura de que te lo puedes imaginar... no ha sido muy bueno."

"Perdón." Kerry respondió silenciosamente.

"No... No es... te lo explico." Su hermana vacilaba. "Hiciste lo que tenías que hacer, lo sabes? Pero con todo... lo único que hemos estado escuchando en estos últimos dos días de como has destrozado nuestra casa... y Michael y yo ya no podiamos más y esta mañana..."

Kerry sintió como era acogida entre los brazos de Dar y se inclinó hacia atrás sintiendose reconfortada por su presencia. "Angela, te pido perdón... sé que he llevado las cosa demasiado lejos, yo..."

"No, espera..." La voz de Angela se oyó lejana un momento, entonces volvió a sonar. "Michael le dijo que no tienes ninguna culpa... no has echo ningún daño, que era culpa de él, que él tenía todo esos líos y que no te echara a ti la culpa, que eran sus fallos." Aclarando su garganta de nuevo. "Con todo esto él dijo, bien que si todo era suyo y lo habiamos perdido..."

Kerry tomó aliento. "Perdido el qué?."

"Sip... nos ha echado de casa." Con una sueve risita. "Richard está en un viaje de negocios, Sally con su madre, porque yo no quería que estuviera con todo este veneno por Navidad... es demasiado pequeña y no lo entenderá."

"Wow..." Kerry sintió como el abrazo se estrechaba y un suave beso en su cabeza "Bien, podeis venir aquí... de acuerdo?"

"Uh... estamos..." La voz de Angela sonó de nuevo amortiguada otra vez y Kerry era consciente de que se estaba repitiendo un sonido de fondo. "En realidad... Michael ha tenido esa idea... pero antes te quería llamar... nosotros estamos..." Sonó una risita de fondo. "Nosotros ya estamos en el aeropuerto a punto de subir al avión de Miami... para estar durante un tiempo con nuestra hermana favorita en lugar de..."

Ella se quedó sin habla un momento. "Angela estás loca." Kerry finalmente soltó el aliento.

"Si... lo sabemos, pero esperabamos que lo hubieras pensado... y que no te importe." Su hermana reía. "Realmente... queremos verte... hemos comprado los billetes esta mañana... ha sido mucho más fácil de lo que pensaba, porque prácticamente no viaja nadie."

"No... me lo imagino." Kerry tranquilizándola. "Nosotras vamos a celebrar una gran fiesta aquí, será maravilloso que esten los dos... iré a buscarlos al aeropuerto... y podemos estar juntos más tiempo." Miró tímidamente a Dar.

La mujer de cabellos oscuros le sonreía. "Amo tu espontaneidad." Por dentro estaba muy contenta por lo menos Kerry vería a parte de su familia. "Será mucho más alegre."

"Bien, vamos para allá." La voz de Angela sonaba más contenta. "Nos vemos en unas horas." Colgando el teléfono dejando a Kerry suspirando.

"Bueno seguro que es una sorpresa."

Dar rió. "Vamos... será mejor que terminemos de abrir los regalos." Enderezandose, entonces frunció el ceño cuando sonó su celular. "Hola?"

"Feliz Navidad, Dar!" Resonó en la línea la voz del general Easton. "Espero que tu pequeño regalo haya llegado bien."

Dar sujetaba el teléfono un poco alejado de su oído. "Sip... y yo espero que el mio tambien."

Estoy sentada bajo el árbol, con mi amiga... justo estamos empezando por abrirlos ahora, pensaba llamarte para desearte unas felices fiestas... oh... espera... todo recto, no rompas... sacame esto de mis manos... tu..."

"Eh Dar!"

"Jack, Feliz Navidad!" Dar sonreía. "Veo que has conseguido permiso."

"Si es el primer día que consigo..." Dijo el piloto con un bufido. "Qué estás haciendo? cómo está Kerry?"

"Muy bien, muy bien, gracias." La mujer de cabello oscuro aseguró. "Y tú?"

Una vacilación. "Muy ocupado... lo normal..." Jack respondió. Hey... Alabastro dice hola, y quiere saber si te puede mandar un presente tambien."

Kerry preguntó. "Alabastro?".

"Es la perra labrador de Gerry." Contestó Dar. "Tiene cachorros."

"Oooo..." Kerry chilló. "Oh, Dar... son unos cachorros preciosos... los pudistes ver?"

Dar considerando el centelleo de los ojos de Kerry. "He tenido a los once cachorros subiendo encima mio, de echo." Aseguraba a su amante. "Sip." Finalmente respondió al teléfono. "Perdón que era lo que decías Jack?"

"Oh... nada." Jack respondió inocentemente "Tan... solo qué tiempo tienen por alli?"

"Excelente... Por qué?" Dar preguntó sospechando.

"No... te lo preguntaba por que esta noche he de ir a la granja, y pensaba pasarme a saludarlas." Jack respondió alegremente.

Esta fiesta se está convirtiendo en una reunión inmensa con una multitud de gente, Dar meditaba. "Seguro... porque no... nosotras estamos reunidas aqui, pondré tu nombre en la lista."

"Bien... nos vemos luego!" Respondió Jack, con una risa muy evidente en su voz, entregó el teléfono a su padre.

"Bien, a que es encantador." Gerald declaró, sonaba seguro. "Ustedes dos se llevan muy bien eh?."

Dar susurrando interiormente. "Sip, nosotros nos llevamos bien... escucha, dile a Mamá Feliz Navidad... espero que le gustaran los regalos."

"No te preocupes mocosa... nos gusta lo que siempre nos mandas." Gerald reía entre dientes. "Hablamos más tarde." Colgando el teléfono, y Dar se puso el teléfono en la rodilla.

"Mocosa?" Kerry sonreía maliciosamente.

"No empieces." Dar advirtió riendo. "Él ha estado llamandome así desde los doce."

"Mocosa... es tan agudo." Inclinando su cabeza en el brazo de Dar. "El se ve agradable."

"El es... es como mi familia." Dar respondió. "Su esposa es muy dulce y una gran cocinera... eso me recuerda." Mirando con una ceja levantada. "He oído que tengo una espía en mi campamento."

Los ojos verdes centellearon. "Wops... hey, sería mejor que me lo agradecieras, porque si no habrías estando comiendo coles de bruselas y brócoli por Acción de Gracias."

Dar se inclinó y la besó. "Gracias." Murmuró sinceramente. "Por entrar en mi vida cambiándola a mucho mejor."

Kerry sintió como el corazón se le aceleraba, tomando un minuto para responder al beso y coger aliento antes de poder responder. "Qué he echo qué?" Ella respondió. "Divertido... yo estaba pensando como me habías cambiado tú la mia, todo lo que has hecho por mi..."

Besándose de nuevo, Dar se recostó hacia atrás, y abrazó con más fuerza a Kerry colocándola encima suyo para concentrarse mejor. "Maldita sea." Mirando hacia arriba. "Hemos olvidado colgar el muérdago."

Kerry exploraba sus labios. "Creo que lo tenemos superado." Ella admitía suavemente, bajando su mano rozando por debajo de la camiseta de Dar, rozando la piel caliente debajo. Sus dedos estaban trazando las suaves curvas familiares y tocando el ombligo, causando las risas de Dar. "Vaya mes que hemos pasado, huh?"

Dar asintió, acunándola suavemente. "Si ha sido..." Un encogimiento de hombros. "Esta resultando para tí." Ella preguntó con voz suave y casual.

Pero por el latido bajo su oido, y Kerry notó un dolor interior, como ella pensaba Dar necesitaría un largo tiempo para perder sus inseguridades. "Si, excepto para una cosa." Kerry respondió mirando irónicamente hacia arriba.

Las pesatañas negras parpadearon "Qué?"

Kerry se rascó la nariz. "Um... este martes y jueves... yo estaba realmente deprimida cuando me desperté pensando que no nos veríamos por la noche."

Los ojos de Dar centellearon. "Realmente?" Ella sonrió. "Bien, nosotras podemos arreglar eso." Respondia de manera práctica. "Sería más práctico que tuvieras una plaza de coche residente, justo para no confundir a la gente."

Kerry levantando la cabeza. "Qué podríamos hacer?."

Dar respondió acercándose al árbol y arrancando algo de las ramas, examinándolo antes de entregárselo a su rubia compañera.

"Qué es esto?" Preguntó mirando un trozo de plástico transparente.

"Tu calcomanía para el coche." La ejecutiva admitió. "Yo también estaba sintiéndome mal cuando no estás aquí."

"Entonces, no te estoy volviendo loca?"

"Nope."

"Bueno." Kerry susurró con alivio, permitiendo que su cabeza se apoyara en el hombro de Dar. "Porque yo estoy totalmente segura de que te amo y quiero estar contigo." Admitió silenciosamente. "A veces me pregunto si tu sientes lo mismo."

"Yo no sé." Dar se encontraba tragándose su inquietud. "Pero se que esto es totalmente diferente, nunca lo había sentido antes... Y espero sentirlo durante mucho tiempo." Era más de lo que ella había planeado admitir, y ahora ella no podia esperar a oir la respuesta a una pregunta que no se atrevía a pronunciar.

"Mmm... yo quiero decirte esto Dar..." Los ojos de Kerry la miraron con cariño. "Cuando era pequeña... como ocho años, pensaba que si me enamorara sería para siempre y esas cosas." Tomando aliento, sintiendo como Dar hacia lo mismo. "Sé lo que siento realmente... Umm..."

"Perfecto." Dar la abrazó con seguridad. "Suena perfecto... me siento muy bien contigo siempre."

Siempre. Algo dentro de Kerry aleteaba alegremente. "Yo adivino que estamos de acuerdo entonces." Ella se sentía muy feliz entre los brazos de Dar.

Bienvenida a casa.

Kerry mirandola preguntó. "Decias algo?"

Los ojos azules parecieron despejarse, y una débil sombra desapareció. "Nada que no hallas oido antes... te amo."

La frente de Kerry se frunció. "Yo pensaba..." Tirando de su oreja. "Que habia oido... yo te amo mucho."

*****

El sol hizo que Kerry hiciera una mueca de dolor, mientras giraba hacia el oeste y dirigía su Mustang hacia el aeropuerto. Tomó sus gafas de sol de la guantera y se las puso, consiguiendo un alivio ante el intenso resplandor. Una canción de navidad sonaba en el CD, y ella la tarareaba justo cuando cogió la 395, entonces hizo el intercambio a la 836 hacia el aeropuerto.

No había demasiado tráfico, e imaginaba que la gente estaría medio comatosa mirando los partidos de fútbol, quienes tenían una comida de Navidad estarían haciendo los últimos preparativos de último minuto. Habían personas que incluso lo preparaban todo en la playa, casi todo estaba cerrado excepto Walgreens.

El aeropuerto, por el otro lado, estaba lleno hasta los topes. Kerry maldijo mientras eludía un gran número de taxis mientras entraba al aeropuerto, encontrando talentos exaltados debido al calor. Entró en el estacionamiento, y cogió el ticket, esperando encontrar enseguida aparcamiento.

Naturalmente, no lo consiguió, aparcando lejos, en la terminal oeste, donde llegaban los aviones del norte, esperaba haber llegado temprano.

Kerry pasó la mano por su pelo, despejándose la cara, cerrando con llave el Mustang, cuadrando los hombros. Estaba realmente contenta de que sus hermanos vinieran, pero el sentido de culpabilidad que en esos momentos ella sentía, le hacia notar que una parte de su vida se estaba resquebrajando.

No había otra culpable por ello, después de todo. Dar incluso se había sorprendido de que ella enviara la información, y solo el hecho de que la documentación fuera enviada a través de un servidor anónimo le había salvado cuando estos fueron sacados a la luz.

Sabía que Dar la respaldaría. Pero solo había la opción de dimitir, ya que la habrían mezclado con la compañía, y su poderoso jefe no la habría podido proteger desde arriba. Ya era malo que hubiera sido llamada por el subcomité de justicia que estaba investigando la documentación, para atestiguar. Eso había causado un salvaje círculo de susurros en su trabajo, aunque... ahora que pensaba en ello, había más admiración velada por ello que otra cosa, incluso Eleanor Anastasia había comentado, que respetaban a Kerry por venir a trabajar con ellos en su compañía, una compañía que su padre odiaba tanto.

Una cosa de la que no se tenía que preocupar era de su dinero ya que era totalmente limpio. Se podía demostrar que quien tenia las cuentas sucias era su padre poniendo su dinero en cuentas que ella nunca había tenido nada que ver. Pero la prensa había intentado poner sus narices en todo lo referente a su vida, por suerte trabajaba en un edificio lleno de seguridad y estaban viviendo en una isla inaccesible para los demás.

Kerry andaba vigorosamente a través del estacionamiento, contenta de haber elegido ponerse una camiseta y unos tejanos ya que empezaba a sentir el calor. Por suerte dentro de las instalaciones había aire acondicionado refrescando el ambiente, haciéndole sentir alivio, se paró asustada viendo el aparente caos que había dentro.

El tiempo atmosférico realmente malo en el resto del país había forzado a cientos de personas, por no decir miles a esperar en el aeropuerto, y había una multitud de gente sentados por todas partes, esperando sus vuelos. Los restaurantes estaban llenos a rebosar, haciendo horas extraordinarias, incluso se veía gente de un congreso de una compañía multinacional. "Wow." Dirigiéndose hacia la terminal G, donde llegaban los aviones del Norte, vagando por ella buscando en el panel la información del vuelo de sus hermanos. Había llegado con tiempo suficiente, incluso con diez minutos de adelanto, lo que le permitió pedirse un capuchino doble en la barra, sentándose cerca de la puerta de desembarco.

Tomando un sorbo de su café, disfrutaba del sabor fuerte al entrar en su cuerpo y levantaba sus ánimos. Mientras que ella había visto a su hermana Ángela en Acción de Gracias, no había visto a su hermano desde las vacaciones anteriores y se preguntaba si habría cambiado algo. Ella tenía el pelo más corto, la piel más morena, y había engordado unas libras más que eran mayormente músculos en su cuerpo delgado que había ensanchado sus hombros dándole incluso un movimiento más ligero al caminar.

Lo había conseguido nadando, buceando, corriendo y caminando con Dar que tenia una cantidad increíble de energía, y que le hacía sentir realmente bien. Todos se la quedaban mirando cuando entraba en una habitación, incluso sentía como a Dar se le iban los ojos cuando eso pasaba, con un poco de celos pero claro ella nunca lo admitiría, jamás.

Ah. Una muchedumbre de gente estaba saliendo de los vuelos del norte, llegaban totalmente cubiertos con abrigos, bufandas y gruesos suéteres de invierno. Kerry espero pacientemente, dejó su capuchino y se dirigió hacia la puerta del frente, les avisaría del calor antes de salir. Vio a Ángela y a su hermano al fondo.

Su hermana agarraba la manga de Michael y la señalaba, Kerry sonrió viendo como su hermano levantaba las cejas abriendo los ojos sorprendido. "Adivino que me ve muy diferente." Pensó sonriendo mientras se acercaba a ellos. "Hey..."

Michael la abrazó antes de que retrocediera y la alejó un poco con el brazo para poderla observar. "Mierda... Kerry, de verdad eres tú?". Su hermano era un poco más bajo que ella, tenía su pelo marrón castaño despeinado y ojos color marrón claro. Tenía un cuerpo ligero y un aspecto de eterno estudiante. "Mira esto."

"Esto no es una biblioteca." Respondió Kerry irónicamente antes de soltarse y abrazar a Ángela. "Me encanta que esten aquí, aunque sea por una causa tan mala. ¿Como ha ido el vuelo?"

"Dado el tiempo atmosférico en todas partes, no ha sido tan malo." Decía Ángela. "En Detroit comenzó a cambiar el tiempo, paró de llover de una vez, y una vez cruzamos Florida, el tiempo ya mejoró." Mirando alrededor del aeropuerto. "Esto es un zoológico."

"No, está más a sur." Kerry respondió solemnemente. "Mucha gente se ha quedado estancados aquí, debido al mal tiempo del Norte y el Oeste. "Vamos... tienen mucho equipaje? Espero que no tengamos que hacer cola."

Michael sacudió la cabeza. "No... sólo este traje y esta maleta... sólo vamos a quedarnos esta noche... tenemos el vuelo para mañana después del mediodía. Ángela lo tiene a las 5 de la tarde, tiene que ir a buscar a Sally y yo lo tengo a las 7 de la tarde, volveré directamente a la universidad.

Kerry les fue guiando a través de la multitud hacia las puertas de salida. "Primero vamos fuera, saquense los abrigos." Les avisó.

"No gracias, nosotros estamos perfectamente." Dijo Ángela.

"De acuerdo..." Rió Kerry, abriendo las puertas, estaban a 30ºF con una humedad del 70 por ciento.

"Whoa." Ángela deteniéndose. "De acuerdo abrigos fuera." Sacándose la gruesa chaqueta y poniéndoselo en el brazo, mientras Michael hacia lo mismo, sacándose también el jersey. "Hace un tiempo perfecto, está despejado." Comentaba mirando alrededor. "Es tan extraño."

Kerry sonreía. "Te acostumbras despues de un rato... vamos, tengo el coche aparcado por allí, en medio de ninguna parte." Entrando y pasando a través de los coches del estacionamiento. Seguida por Ángela se agarró del brazo a su hermana. "Cuánto sabe él...?" Kerry preguntó suavemente.

"Bien... él sabe sobre ti..." Respondió con un susurro. "Y sobre Dar."

"Bien entonces las cosas están claras, porque vamos a su casa." Respondió Kerry irónicamente.

"Si... pero él no sabe lo de Brian y yo... y el es... um y el quiere hacerse a la idea de como les va entre ustedes... bueno quiere estar seguro de que Dar... tiene 'cuidado de su hermana'."

"Oh chica." Kerry estalló en carcajadas, rápidamente amortiguadas. "Bien, no hay problema por esa parte. Nos espera en casa." Mirando a su hermano, que se estaba interesando por el césped, un poco alejado de ellas.

"Como está Dar, a todo esto? Olvidé preguntarte antes." Preguntó Ángela casualmente.

Kerry sonreía. "Está perfectamente... abriendo los regalos... Jesús, justamente nos estamos conociendo cada vez más." Contestó confidencialmente. "Y hoy es su cumpleaños, así que han venido justo a tiempo."

Ángela asintió, y dijo. "Ella parece realmente agradable, sólo los pocos minutos que pudimos hablar, y tu nunca me dijiste como ella podía estar de implicada."

"Es una larga historia." Kerry murmuró, viendo como Michael se acercaba e ellas. "Como va la escuela?"

"Un dolor en el culo." Respondió agriamente Michael. "Tuve que hablar de estadísticas con el profesor universitario el otro día." Dando una patada a una piedra, una conducta rara de adolescente considerando su edad. "El no me ayudaba... pero me decía todos los fallos."

Kerry susurró. "Uh oh... estás en problemas?" Mirándole. Sabía que a Michael la escuela nunca había sido su fuerte. De echo estaba segura que era así.

"Sip." Mirando a su hermana. "De echo te debo una grande, her... si no hubieses sacudido a todo el mundo, yo habría suspendido seguro este semestre otra vez." Admitió mientras se acercaban al coche de Kerry. "¿Es tuyo?"

"Si... y no, no puedes conducirlo." Kerry dijo abriendo el coche colocando su bolso y levantando la puerta del maletero. "Quiero llegar segura, gracias." Ella esperó hasta que ellos pusieron las maletas dentro, cerrando la trampilla abrió el coche. "Van a conocer a algunos de mis amigos y compañeros esta noche... nosotros tenemos una fiesta planeada, así que..."

"Genial." Michael entró sentándose en la parte trasera, cediéndole el asiento de copiloto a Ángela. "Tengo ganas de conocer a Dar en persona... aunque tendrías que oír lo que dice papá de ella."

Kerry ya estaba dentro del coche y lo ponía en marcha. "No te preocupes... ahora la vas a conocer." Prometió sacando el coche del aparcamiento y dirigiéndose hacia la cabina de peaje. "Y Mike... no intentes nada con ella, de acuerdo? Ella está fuera de tu equipo."

Su hermano bufó. "Estoy decepcionado... me gustaría hacer un movimiento en la dulzura de mi hermana... si claro!" Haciéndole una mueca a Kerry. "No puedo ayudar si las chicas piensan que soy lindo, aunque... que quieres decir exactamente con está fuera de mi equipo."

Kerry no respondió, estaba ocupada pagando el estacionamiento, y condujo hacia la salida para agarrar la carretera de la derecha para salir del aeropuerto. Hablaron de cosas poco importantes en el viaje, y Kerry señaló unos cuantos barcos que se veían en el agua, incluyendo los que se veían en el puerto de Miami. "Los barcos de crucero están fuera... deberian ver la vista que hay los domingos por la mañana." Entrando en la terminal del trasbordador. "Tenemos que tomar el trasbordador para ir a la isla de Dar."

"Whoo... esto si que es privacidad." Declaró Michael afirmando.

Kerry condujo hasta la zona de invitados, entonces recordó algo en el último momento, desviándose hacia la zona de residentes de la isla, obteniendo una sonrisa y un hola del guardia de seguridad.

Ángela miró la pegatina, entonces dijo. "Residente, eh?" Preguntó levantando una ceja. "Veo que ellos ya te conocen bastante bien."

"Hola, Carlos" saludando con la mano al guardia. "Feliz navidad."

"Feliz Navidad, señorita Kerry." El hombre saludó, señalando su calcomanía y levantando el pulgar hacia arriba, cruzando la cubierta del trasbordador, y asegurando la rampa, inició el camino hacia la isla.

Kerry era consciente de las miradas que estaba recibiendo de sus hermanos, los cambios que estaban teniendo, empezando por un nuevo camino que se abría ante ellas.

"Así... vives aquí también?" Michael preguntó curiosamente.

"Así es, sí." Kerry respondió. "Dar tiene un lugar grande, cinco habitaciones, hay mucho espacio... ella me preguntó después de Acción de Gracias que si quería venir a vivir aquí... y yo le dije que sí." Era consciente del silencio que se hizo. "Ella heredó el condo de su tía que lo compró... tiene una renta muy alta ahora. Aunque compartimos los gastos."

"Oh... como compañeras de piso." Ángela respondió, lentamente. "No dicen nada en el trabajo?"

"Realmente no." Kerry respondió, colocando su rodilla en el volante. "No lo hemos mencionado en el trabajo... y nosotras trabajamos mucho desde aquí." Encogiéndose de hombros. "Yo iba a casa... pero estaba más aquí, y estaba siendo inútil, es mejor quedarme aquí."

Se hizo otro silencio torpe. "Así... esto es realmente serio, no es verdad?" Michael preguntó lentamente. "Ustedes dos es como... si estuvieran viviendo juntas, correcto?"

Kerry giró su cabeza considerándolo. "Si... esto no es una cosa de un fin de semana, Mike" Ella sintió como se empezaba a enfurecer. "O pensabas que solo le estaba besando el culo a la jefa?". Haciendo una pausa. "Literalmente."

Se le pasó el enfado cuando miró sus caras escandalizadas, casi riendo por las expresiones en sus caras. "Perdón... eso fue bastante grosero."

Michael se rascó la cabeza. "Um... esto se está yendo de las manos, y ahora yo entiendo... Jesús, Kerry... yo no quería decir que estuvieras jugando con ella, o algo parecido... es que esto ha sido tan rápido."

Ella resopló. "Te recuerdo yendo detrás de seis novias en los últimos cuatro años... y dices de mí." Dijo mirándole a los ojos. "Estándares dobles eh, huh?

"Bien... no es eso..." Protestó. "Yo creo... que... Ker... yo he estado siempre flirteando... sabemos que he estado a punto de casarme tres veces, por Cristo..." Se inclinó en el asiento poniendole una mano en el hombro. "Pero siempre decías que cuando conocieras el amor sería para siempre, recuerdas." Una sonrisa "Así que..."

Kerry lo miró, cruzando los brazos sobre el pecho y sonriendo contestó. "Si, es ella." Contestó firmemente.

Él digirió esto. "Bien... simplemente todo lo que puedo decir es... que seas feliz entonces." Mordiéndose el labio. "Sería mejor que sea lo suficientemente buena para mí hermana."

Kerry sacaba el coche fuera del estacionamiento del barco. "Podrás juzgar en unos pocos momentos." Conduciendo el Mustang por la rampa a traves del labado de cortesía, y girando a la izquierda hacia el condominio. Se quedaron en silencio, mientras ella aparcaba junto al Lexus de Dar. "Bien... ya hemos llegado." Abriendo la trampilla del maletero mientras sacaban las maletas.

"Hey." La voz de Dar sonó con un tono divertido sobre ellos. "Clemente llamó preguntando si querías café negro o mousse de chocolate con leche."

Kerry miró hacia arriba, para ver a su amante inclinada en el balcón de la escalera, vestida con unos pantalones cortos y una camiseta roja. "Ah." Sonriendo le contestó. "Ahora le llamaré." Notaba las sutiles miradas de sus hermanos. "Ya conoces a Ángela y este es mi hermano Michael." Mientras le daba la maleta a Michael. "Mike, ella es Dar. Dile hola, y deja de actuar como un turista."

"Soy un turista..." Protestó su hermano, entonces miró hacia arriba con una brillante sonrisa. "Hola, Dar... encantado de conocerte."

Una ceja negra se levantó, junto con una sonrisa en la boca de Dar. "Encantada también por esta reunión." Respondió cortésmente. "Hola Ángela... bienvenida a Miami."

La mujer de pelo castaño asintió con la cabeza cortésmente. "Encantada de verte de nuevo, Dar." Mirando alrededor. "Esto es muy hermoso."

"Gracias... suban aquí arriba." Respondió Dar entrando en el condo.

Kerry les condujo hacia las escaleras y entraron en el condo. Suspiró cuando sintió como la mano de Dar la acarició por detrás en cuanto entraron por la puerta, sintiendo el consuelo de la mujer de cabello oscuro. "Permitan que llame a Clemente... quieren beber algo chicos?"

Ellos estaban mirando el interior del condo asombrados del espacio y las vistas que había. "Eso estaría genial." Ángela dijo firmemente. "Volar siempre me provoca sed."

Kerry desapareció en la cocina, dejándolos a solas. Aclarándose la garganta Dar preguntó. "Quieren sentarse?" Señalándoles el sofá. Familia... pensó. "Han tenido un buen vuelo?"

Ángela se sentó, colocando su bolso en el suelo, mientras Michael hacía lo mismo deslumbrado por el efecto de la enorme imagen de encima del sofá. "Um... si hemos tenido un buen vuelo, si..." La mujer respondió. "El clima ha causado enormes retrasos en los aeropuertos, pero nosotros no hemos tenido ningún problema con el nuestro."

Dar iba a contestar cuando se oyó el sonido de hielo en los vasos en la cocina. "Discúlpenme un minuto." Sonrió levemente, dirigiéndose a donde estaba Kerry que levantaba un hielo errante colocándolo en la pica de lavar. "Hola."

"Hola." La mujer rubia poniendo té de melocotón, que estaba en el frigorífico, en los vasos.

"Estás bien?" Preguntó acercándose a Kerry, suavemente colocándose detrás de ella, frotando sus hombros notando la tensión en ellos.

Kerry puso dos hielos más en otro vaso, susurrando. "Ellos están muy extraños." Girándose abrazando y mirando a Dar. "Esto es muy raro... siento que quisiera estar disculpándome la mitad del tiempo, y la otra mitad estoy rabiosa por pensar que ellos están juzgándome injustamente por lo que he hecho."

"Bien." Dar mordisqueándose el labio suavemente. "No tengo ninguna experiencia en esto, pero más bien creo que a quien están juzgando en estos momentos es a mí, no a ti." Removiendo cariñosamente el pelo de Kerry. "Dales tiempo... ya se les pasará... y si no, los llevaré a dar un tour y sacudirlos un poco."

Eso le causó una carcajada de su compañera. "Jesús... ellos son mis hermanos, pero me siento como si tuviera que tener un debate con ellos sobre temas nacionales." Cogiendo los vasos. "Venga, vamos a enfrentar la inquisición."

*****

"Yo abriré." Dijo Dar aliviada levantándose y dirigiéndose hacia la puerta, contenta de la distracción después de dos horas de conversación tensa con la familia de su amante. Abriendo la puerta y encontrándose con la sonrisa de Collen. "Hola, Collen."

La pelirroja respondió alegremente. "Feliz Navidad Dar... vaya isla que te has conseguido."

La alta mujer sonrió entre dientes. "Gracias... ven entra, los hermanos de Kerry también han venido, acaban de llegar... nos estmos conociendo." Ella había conseguido una relación más amable con Collen la última semana, después de conocerse más en el gimnasio donde impartía las clases.

"Oh..." Collen ocultó una mueca. "Familias... las reuniones familiares son alegres..., pero estoy harta de ellas." Dijo entrando por la puerta y Dar se quedó fuera viendo como el encargado de los suministros llegaba por el camino. "Hola Clemente... Feliz Navidad."

"Feliz Navidad, señorita Roberts." Respondió el encargado limpiándose el sudor con el pañuelo. "Mi gente trae ahora las cosas y lo prepararemos todo en un momento, si le parece bien."

"Bien... pasen dentro." Dar escuchó como adentro la conversación estaba animada, con Collen que se había sumado a la conversación, necesitaba un momento de tranquilidad. Estaba agotada, intentando caer bien a la familia, meditaba sentándose en la valla y mirando como los chicos uniformados traían los platos de la cena. Era mucho más fácil que ellos se encargaran de prepararlo todo, era su trabajo, al fin y al cabo.

Jesús... ella estaba teniendo una maldita fiesta de cumpleaños. De derepente pensó, y la gente está viniendo a ella. Dar miró como un camarero entraba con un maravilloso pastel bañado con un oloroso chocolate. Se dirigió hacia fuera y arrancó una pequeña rosa del rosal que había en el exterior, dándole vueltas entre sus dedos, oliendo el suave aroma que desprendía, encogiéndose de hombros, entrando en la habitación.

Kerry estaba sentada en uno de los sillones, enfrente del sofá donde estaban sus hermanos. Collen se había sentado en una silla cerca de ella. Dar se acercó a Kerry y con un guiño le entregó la rosa.

Kerry miró sorprendida a Dar cogiendo la flor y oliéndola, mientras la alta mujer la levantaba y sentaba entre sus brazos. "Gracias." Sonriendo y besándola, olvidando por completo a sus invitados durante unos instantes.

Dar pestañeó, girándose hacia el trío que las miraban sorprendidos... "Algún problema?" Preguntó con voz de sala de juntas, levantado una ceja.

"Uh..." Collen se sintió atrapada por la mirada de Dar.

"Sabes..." Respondió Michael cruzando los brazos e intentaba agarrar al toro por los cuernos. "Fuera de las películas, yo nunca había visto nada tan romántico al entregar una rosa antes." Asintiendo con la cabeza a Dar. "Esto es absolutamente romántico."

Todos se quedaron helados esperando la reacción de Dar. Permitiendo que pasara el momento de la emoción, entonces sonriendo perezosamente. "Mi padre me enseñó lo que debía de hacer." Respondió sencillamente.

"El que... dar flores a la gente?." Preguntó Collen curiosa.

"El demostrarme como las acciones hablan más alto que las palabras." Respondió Dar irónicamente, sintiendo como se iba rompiendo el hielo, como las sonrisas volvían a reinar en la habitación. Kerry se apoyó más en el abrazo, colocando su cabeza en el hombro de Dar, relajándose. "Ahora... alguien me va a explicar de una vez lo que está pasando por el norte?"

"Bien..." Respondió Michael frotando sus manos. "Ahí está la cuestión..."

Kerry miraba el perfil de su amante, sintiendo el afecto que desprendía, ella veía el sacrificio silencioso de Dar, dándole un momento para que viera como la acompañaba en su camino. Exhaló un pequeño suspiro pensando en el regalo que tenía para ella, esperando que tuviera el valor suficiente para poder dárselo.

Quizás esta noche.

Sip.

*****

Dar se inclinó hacia atrás contra la corrediza puerta de cristal, bebiendo en un vaso y escuchando a Ducks relatar una historia de sus últimas vacaciones en Alemania. La fiesta estaba en pleno apogeo, y después de la sacudida inicial de tener tanta gente en su usualmente tranquilo condo, empezaba a tener un aceptablemente, agradable momento.

Kerry estaba sentada en el sillón, con su hermano y hermana en el sofá, Mariana y Ducks a lado de ella, y las cinco personas estaban discutiendo sobre los inapropiados sueldos de los deportistas. Dar rió cuando Mark dijo que 'implicaba la subida de sus sueldos con cada goleada', y Mariana insistió en que ese dinero podría mejor ser usado para alimentar huérfanos de países tercermundistas.

Todos habían traído regalos, y Dar, usando tácticas verbales, insistió en que serían puestos bajo el árbol y abiertos en un no especificado 'mas tarde'. "No he abierto un regalo de aniversario desde que tenia cinco años, maldita sea..." Ella decía a Kerry. "No lo voy a hacer de nuevo a los 30 años."

Collen estaba sentada cerca de Ducks, Ray y Bárbara, y una interesada, pero muy silenciosa Maria. Dar se había sorprendido, Kerry la había invitado, y se sorprendió más al ver que Maria había venido, le había gustado ese hecho, pero estaba encantada y utilizó unos minutos para darle a la mujer una vuelta por todo el apartamento, más que nada para convencerla que realmente, verdaderamente, no vivía en su Lexus.

"Dar?"

"Hmm?" Miró hacia abajo, sobresaltada, mientras su nombre era pronunciado. "Perdón... sólo pensaba..."

"Trabajas con los Países Bajos, no es cierto?" Preguntó Ducks."Dinos... Nos puedes asegurar que las cosas no están tan relajadas en Europa?."

"Bueno..." Dar se sentó mejor en el sillón y lo consideró "Sí y no... ellos tienen culturas muy diferentes, y ellos tienen cosas en las que son que son muy estrictos... los franceses sobre el lenguaje, por ejemplo. Odian a un americano introduciéndose en sus discursos... y nos metemos mucho en problemas con eso porque es tan malditamente difícil traducir los términos de los componentes de la tecnología al francés."

"Si..." Maria interrumpió. "Cuando les tengo que pedir unos encargos para ti, es muy duro." Declaró. "Al final acabamos hablando el español y traduciéndolo al inglés, 'buses' y 'gigapets'."

"Gigabytes." Ray y Ducks corrigieron simultáneamente.

Dar asintió. "Correcto y tienes que ser cuidadosa con las expresiones, especialmente... en los países del sur, si eres una mujer... yo diría que en Europa son ciertamente mucho más relajados sobre el sexo."

Rieron todos, Maria se sonrojó. "Um..." Dar rió. "Yo que quiero decir es, como en el escándalo Clinton. Los franceses nos miran y dicen 'Deben estar bromeando... están gastando cuánto en QUÉ...?'." Esperó a que las risas cesasen. "Porque allí por supuesto, las amantes están pagadas con los impuestos de los gobiernos, a nadie le importa eso. Cuidan si la gente hace su trabajo, así ellos piensan que nosotros estamos muy obsesionados con el sexo, y francamente, no tiene mucho sentido para ellos.

"Correcto... eso es cierto." Afirmó Ducks. "Y los americanos pueden ser tan grandes como..." Sus ojos miraron a Maria. "Ah... las mas repugnantes personas extranjeras... no estamos pensando en ello todo el tiempo, pero eso hace pensar a la gente que está mirando nuestro país continuamente en un cierto camino."

Dar sonreía, bebiendo su licor. "Hay países de lejanos lugares en que me rehúso a hablar inglés, cuando estoy fuera, y casualmente de paso."

Duks intentó hacerle una pregunta en alemán, y ella la respondió, con una tolerante sonrisa. "No está tan mal." El rió. "Hasta tienes el acento correcto."

Todos rieron.

Kerry miró arriba, y sonriendo mientras veía a Dar inclinada hacia atrás tomando un casual sorbo de su bebida. La fiesta estaba saliendo mejor de cómo lo había planeado, e incluso, estaba pasando un buen rato, estando con su hermano y hermana, y contando historias de horror con Mark. Los proveedores habían traído ocho platillos con cosas que sabía que a Dar le gustaban, a la vez que un educado camarero quien estaba tras un buen surtido mini bar que habían traído para la fiesta. Todos habían comido, y ahora estaban terminando el pastel, y ella podía asegurar un éxito.

Un suave golpe tocó la puerta, y miró para verla abierta, y a Jack asomando su cabeza, encontrándola. El sonrió abiertamente, introduciendo una mano, enrollando un dedo hacia ella y después colocándolo en los labios.

Kerry dio una mirada hacia Dar, quien no había notado nada, y ella de pie sacudía sus pantalones y rodeando la mesa del café. "Discúlpenme un minuto." Ella trotó a través del apartamento y alcanzó la puerta. "Hola Jack... pasa."

"Shhh... ven aquí." Él la jaló hacia afuera. "He traído un regalo... pero si se lo doy a ella, va a decir que no." El susurró. "Pero si tu lo llevas, apuesto a que dirá que si."

La frente de Kerry se frunció. "Qué??" Ella amortiguó una risa. "Aw, entra Jack..., sé que a ella le encantará lo que..." Ella paró de hablar, mientras le enseñaba el regalo, un cachorro color crema usando diminuto jersey azul marino. "Oh... dios... mío."

"No es linda?" Susurró Jack. "Venía en el asiento trasero, y fue tal como una buena chica..." El sujetaba el cachorro. "Di hola..."

Kerry tomaba el animal, quien olió su cabello, haciendo un pequeño lloriqueo. "Jack... ella irá a bananas... tú sabes que.". Acariciaba la piel suave del cachorro, sintió sus sedosas orejas. "Yo no se si ella lo acepte."

"Escucha... Yo obtuve un tal vez de ella cuando estuvo con nosotros y a ella realmente le gustaba Alabaster." Se detuvo. "Esa es la madre del cachorro... son unos perros geniales."

"Oh... lo se... lo se..." Kerry rascó el pecho de cachorro, y ella la lamía, encontrando algo de salsa en su barbilla y buscando entusiastamente. "Pero es mucha responsabilidad, y ella no está en casa casi en todo el día... Yo no se si eso sea justo."

Los hombros de Jack cayeron. "Debiste ver su cara cuando estaba jugando con ellos... sé que realmente quiere uno... son excelentes compañeros... tu sabes, podría ir con Dar a correr en las mañanas y todo..." Miró a la cara a Kerry. "No huh?

Kerry suspiró, mirando a los alegres ojos marrones que parecían irradiar de amor. "No es mi decisión." Ella recordó a Susie, quien la había mirado con esa misma mirada de confianza. "Hey encanto..." Ella susurraba, revivir el recuerdo de esa última mañana cuando diría adiós a su amiga, y sintió el dolor una vez mas. Ella nunca había estado apegada a una mascota desde entonces, por la cual pensó que era una buena razón. "Yo no se..."

La puerta se abrió, alumbrando afuera y un par de penetrantes, ojos azules capturándolos. "Qué está pasando aquí?" Dar preguntó, mirando a Jack mientras Kerry la encaraba. "Que es lo que ustedes..." Una pausa. "Oh. Ya veo." Sus ojos fueron del cachorro a su amante, después volvieron al cachorro. "Qué tenemos aquí?"

Jack puso su expresión mas inocente. "Tú dijiste que podría traerla."

"Yo qué?" Las cejas de Dar se alzaron. "Cuándo fue eso?"

"Cuando hablé hoy contigo... te pregunté que si podía traer un regalo especial, y tu dijiste 'Si'." Jack puso sus manos tras su espalda y se balanceó en sus talones. "Así que lo hice."

"Um..." Kerry quitó al cachorro tratando que no mordiera su lóbulo de la oreja. "Yo... el me llamó aquí... y yo umm... oh detén eso..." Levantó sus ojos hacia Dar en simpatía. "Le dije que sería algo difícil."

"Ah." Dar miró a ambos. "Entiendo... te llamó aquí afuera, tratando de ponerte de su lado... porque él sabía... que si tu me pedías que nos quedáramos con el cachorro, yo probablemente diría que sí." Se detuvo. "Cierto?"

Jack estudió sus botas de vuelo, luego miró hacia arriba a través de las rubias pestañas. "Era un plan.".

"Uh huh... y que piensas tú de éste plan, Kerry?" Inquirió Dar, un suave centelleo en sus ojos.

"Oh... bueno... yo um..." Kerry observó como el cachorro bostezaba y acomodaba su cabeza sobre el hombro de la mujer rubia. "Quiero decir, le dije que no pensaba que a ti te gustaría. Es decir, tu no estas mucho aquí y un perrito es mucha responsabilidad y todo eso." Acarició la piel del animal. "Aunque es realmente linda, huh?" El cachorro la acarició. "Tal vez podría... um..." Dejó que el pensamiento saliera. "Encontrar algún lugar... ó... Tal vez yo podría um..." Una pequeña lengua lamió su mejilla. "Aww... uh..."

El cachorro volteo ya cabeza y miró hacia ella, Kerry miró hacia ella, Jack miró hacia ella.

Dar estalló en carcajadas. "Bueno... para ser honesta, te me has adelantado Jack." Le informó a su amigo piloto. "Actualmente estaba trabajando en conseguir un cachorrito..." Sus ojos saltaron a los sorprendidos ojos de Kerry. "Un cocker spaniel... de hecho... pero supongo que un Labrador lo hará." Miró a Jack y guiñó un ojo.

El le guiñó un ojo.

La mandíbula de Kerry se desplomó mientras veía la traviesa sonrisa en el rostro de Dar. "Espera... quieres decir que es para mi? He sido engañada, no es así? " Ella preguntó débilmente. "Hijo de...". Giró para mirar a Jack. "Tú..."

El rió. "Feliz Navidad, Kerry." Su cara se arrugó en una sonrisa. "Cuando Alabaster escuchó lo que te había pasado cuando eras niña ella insistió en personalmente mandar un pequeño regalo para ti."

Kerry se detuvo y pensó un minuto. Su corazón estaba latiendo tan rápido, que le era difícil distinguir los latidos. Este era mas que un cachorro. Él era un compromiso, por parte de Dar, a ella. A ellas. Kerry tomó un profundo respiro, y miró a su amante "Creo... con dos personas... tal vez no sería tan malo." Abrazó un poco al cachorro, y lamió su cuello. "Oh... eso hace cosquillas." Sus ojos se elevaron hacia los de Dar. "Gracias".

Dar La miró extraordinariamente contenta con ella misma. "De nada." Ella giró su cabeza. "Jack... tienes hambre? Tenemos suficiente comida aquí como para alimentar a medio Miami." Abrió la puerta y permaneció a un lado para dejarlo entrar. "Entra... atrás hay un bar... puedes quedarte aquí hasta mañana, verdad?"

Jack la abrazó. "Yep... de otra forma, seguira en el club de soda, y tu fiesta de cumpleaños sería un desastre." Entró dejándolas solas en el porche.

Dar dejó que la puerta se cerrara detrás de él, luego se dirigió hacia la barandilla, Tomando un respiro de aire fresco y dejándolo salir. "Aún no has escogido un nombre?"

Kerry caminó y se colocó a su lado. "Mi cerebro aún no ha dejado de dar vueltas... estas bromeando? Dar..." Ella acariciaba al cachorro. "No sé qué decir... nunca pensé que tú... considerarías algo tan importante como esto dentro de tu vida diaria."

Dar agarró la barbilla del cachorro, entonces cruzó los brazos sobre su pecho y se inclinó hacia atrás. "He querido un perro desde hace tiempo." Respondió silenciosamente. "Mi madre era alérgica a la piel, y nunca tuvimos uno cuando crecí... pero cuando fui al colegio, encontré un perro callejero y lo adopté. La maldita cosa me seguía a todas partes... me esperaba afuera de mi salón de clases... era todo su mundo."

Kerry sólo esperó.

"El día después de que me gradué, fue golpeado por un auto." La voz de Dar era calmada, y casi resignada. "Me la pasé todo el día en el consultorio del veterinario, pero al final, no había nada que ellos pudiesen hacer... sólo lo sostuve mientras lo ponían a d ormir." Sacudió su cabeza. "Es increíble cuánto puedes estar encariñado con un animal... se sentía como si un hermano o hermana estuviese muriendo."

"Dar..." Dijo Kerry con dolor.

"Mi padre dijo que es porque los animales te dan algo que los humanos nunca hacen... amor incondicional." La mujer de cabello oscuro concluyó silenciosamente. "A ellos no les importa si eres rico o lo que hagas... para ellos no importa." Miró a Kerry. "No es un problema, Kerry... encontraremos una manera para que salga bien... el peor problema es conseguir alguien para cortar todos los cabellos del pequeño Labrador... o terminaremos usando demasiada lana para trabajar.

"Hm." Kerry considerado el cachorro, quien bostezó y lamió su cara otra vez. "Me gusta la lana."

"Yo la odio." Dar respondió alegremente. "Entra... vamos a presentarles a nuestro nuevo amigo a la multitud." Alcanzó la puerta y rodeó los hombros de Kerry con su otro brazo. "¿Cómo la vas a llamar?"

"Vas a tener que darme un poco de tiempo para pensar acerca de eso." Le decía la mujer rubia mientras entraban al condo. "Espera... ella es color crema... que tal Capuchino?"

Dar rió. "Capuchino eso es... Hey..." Ella levantó la voz. "Vengan aquí y conozcan el regalo de navidad de Kerry... Capuchino."

"Oh... Calinde..." Maria vino rápidamente, arrullando al cachorro, quien despertó y miró alrededor desconcertada en el repentino mar de caras.

Dar retrocedió, capturando un diminuta brocheta de shish de uno de los platos y mordisqueándolo mientas observaba como todos ponían excesiva atención a su amante y al cachorro. Kerry se estaba poniendo más animada, y ella rápidamente se sentó en la teja y dejó que el cachorro corriera alrededor, riéndose de sus travesuras. El animal decidido que el cordón de su zapato era la presa apropiada, y tiró de él, gruñendo y rasguñando en la superficie.

"Yo pienso yo puedo decirle a Alabaster que su hija está en un buen hogar." Comentó Jack, balanceando su plato lleno con una mano. "Ella será tan feliz como el infierno."

"Sip." Dar agarró una gamba de coco y lo partió por la mitad. "Gracias, Jack, te debo otra más.". Miró a su amigo en silenciosa gratitud.

"No hay problema." El aviador sonrió. "Me conseguí un buen plato de comida, un bonito y cómodo sofá por la noche, la compañía de dos hermosas damas y una malditamente fina casa para uno de los cachorros de Alabaster. No podría pedir nada mejor que esto."

*****

"Cierra la puerta."

Kerry tomaba un aspecto mas relajado en el ahora silencioso y mayormente oscuro condo. Jack se acomodó en el sofá, y establecería a Ángela y Michael arriba, su hermana en su habitación, y su hermano en la habitación de huéspedes en el otro lado de su oficina. Ella cerró firmemente la puerta de la habitación de Dar, entonces giró y observó a su amante, quien estaba extendida en la cama de agua, con los ojos cerrados.

"Whew." Kerry bostezó, frotando sus ojos. "No puedo creer que sean las 3am, nunca había hablado tanto desde los debates finales del colegio."

"Mm." Asintió. "Aunque fue agradable... buena fiesta."

Kerry se puso al borde de la cama de agua "Si? Te divertiste?"

Un relajado ojo azul se abrió. "Si, lo hice." Dar sonó débilmente sorprendida. "Pienso que todos lo hicieron... Y la foto que conseguiste de Ducks dormido en el sillón con ese cachorro es el mejor material de chantaje que he visto en años." Ella remarcó, levantando sus brazos sobre su cabeza y extendiéndolos. "Postre asesino."

Los ojos de la mujer rubia se iluminaron. Ella personalmente lo había realizado, un pastel con una capa de chocolate mousse, y una segunda de astilla de chocolate cheescake, separado por una capa de machacadas galletas Oreo, y cubierto con una crujiente capa de chocolate de leche. "Deberías saber... te comiste cuatro pedazos." Bromeó. "Y te guardé algo en el refrigerador."

Los ojos de Dar brillaron."En serio?" Empezó a levantarse, solo para conseguir que Kerry la agarrara del hombro y la detuviera.

"Te enfermarás de tu estómago, Dar... vamos." Rió. "Y despertarás a Jack y al cachorro."

La mujer de cabello oscuro se volvió hacia atrás y se acostó. "Si, tienes razón." Acordó de mala gana. "Siempre habrá desayuno."

"Augh." Kerry tapó sus ojos e hizo una mueca de dolor.

"Que... tendré jugo de naranja con eso si te hace más feliz." Dar bromeó, entonces dio un golpecito en su pierna. "Solo bromeo... lo tendremos mañana en la noche... después de que todos se vayan." Cedió. "Escribiste la receta para todos?, creo que María quiere ponerla en el tablón de boletines de la compañía." Dar pausó. "Aunque espero que lo llame algo más que mi pastel de cumpleaños."

Kerry rió, entonces se permitió deslizarse dentro de la cama de agua, descansó su cabeza en el estóomago de Dar mientras miraba el techo. "Pienso que le gustas a mi hermano."

"Ah... es por eso que estaba balbuceando." La ejecutiva meditó. "Es propenso a eso?"

"OH si." La mujer rubia bufó. "No te ofendas, ni nada... pero está chiflado y va sobre cualquier chica bonita que ve." Su cabeza giró, y ella miró a Dar. "Y tu definitivamente estas calificada."

Los azules ojos se ablandaron mientras le devolvía la sonrisa a Kerry. "Él es dulce.. y tu hermana y yo logramos tener una agradable conversación acerca de Miami... es divertida."

"Mm... le gustas." Kerry se encontró un poco sorprendida por eso. "No estaba segura si... Angie tiende a ser un poco más conservadora."

Dar rodó su cabeza a un lado. "Pero dijiste que ella sabía sobre ti... cierto?"

"Dije conservadora, no ciega o estúpida." La mujer mas pequeña respondió irónicamente. "Mucha gente comete esa equivocación... sólo porque alguien no quiera ver algo, no significa que no puedan."

"Ah." Dar bajó una mano y frotó gentilmente el abdomen de Kerry, provocando un murmullo contenido. "Gracias por la fiesta."

Un ojo verde giró y la miró. "Eso significa que puedo hacerlo otra vez?" Inquirió Kerry.

"Tantas veces como quieras." La mujer de cabello oscuro le aseguró.

Kerry rodó sobre si así pudo mirar a Dar. "Eso es muchísima fiestas de cumpleaños."

Eso consiguió un sonrisa contenida de su amante.

Se miraron una a la otra en pacifico silencio por un momento dos. "Pienso que Maria sabe sobre nosotras." Kerry finalmente comentó, sorprendida cuando Dar empezó a reír.

"Maria sabía sobre nosotras antes que yo lo hiciera." Admitió la mujer mas alta. "Debí darme cuenta cuando me preguntó si yo quería un par de billetes o dos para Acción de Gracias, y si nos pondría en habitaciones separadas en Disney."

"En serio?" Kerry casi se levanta en asombro. "Ella hizo eso? No me sorprende que estuviese de acuerdo conmigo en... uh..."

Una suave, risa sensual. "En conseguir que nos quedáramos en el parque?" Los ojos de Dar centellaron maliciosamente. "Vamos Kerry... Al menos había imaginado eso." Dio un gentil empujón.

Kerry se sonrojó. "Estaba intentando que te relajaras." Se quejó débilmente. "Si te lo imaginaste, por qué estuviste de acuerdo con eso?" Miró hacia Dar. "Pudiste haberlo detenido."

Bondadosos ojos azules la consideraron. "Lo sé. Pero no quise."

"Oh." Kerry murmuró. "Bueno, me alegro de que no lo hicieras." Sonrió hacia Dar. "Porque realmente me agrada a donde nos ha llevado."

"Te agrada, huh?" La mujer de pelo oscuro trazó distraídamente un dedo en el rostro de Kerry. "Sabes que eres lo mejor que me jamás me haya pasado, verdad?"

Kerry lentamente contuvo un respiro, y lo dejó salir, sintiendo la repentina, casi vibrante intensidad entre ellas. "Igual yo." Permitió que la palabra saliera. "Te conozco sólo de hace dos meses... pero si fuese legal, te pediría que te cases conmigo."

Dar dejó de respirar por un largo momento, un aspecto de mudo deleite cruzó en su cara. "Lo harías?"

"Sip." Kerry puso su cabeza en la suave superficie y exhaló. "Seguro lo haría."

"Yo diría que si." Una franca mueca apareció, mientras Dar enredaba sus dedos en el rubio cabello desbalagado en su pecho.

"Lo harías?" Kerry sintió un agradable estremecimiento.

"Si... seguro lo haría." La mujer de cabello oscuro la tranquilizó. "Algún día será legal, tu sabes." Sintió aparecer una idea, y al hizo a un lado para formularla un poco más tarde.

"Lo sé... es sólo cuestión de tiempo." Su amante respondió suavemente."Y nosotras tenemos todo el tiempo en el mundo." Ella envolvió sus dedos en los de Dar, y levantaba su mano arriba, presionándola en sus labios, y luego para ponerlas contra su corazón.

Nunca supuse estar viviendo en un cuento de hadas. Dar parpadeado lentamente. Es justamente como se siente esto... nadie dice cosas como esa en la vida real, o sí? Pero ella podía sentir el latir del corazón de Kerry bajo su mano, real y suficientemente sólido. Levantó su otro brazo y acarició la cara de mujer mas pequeña, observando los ojos de Kerry cerrarse por la presión junto con el perceptible palpitar de su corazón. Justo el más suave de los toques... Dar se maravilló. Es como si fuésemos parte una de la otra. Ella encuentra que para ser un pensamiento es muy agradable, una especulativa sonrisa apareció en su cara. "Crees en el... destino?"

Ojos verde mar se abrieron deslizándose, y la consideraron. "Qué quieres decir?"

Dar vaciló. "Como... que algunas cosas están destinadas a suceder... que algunas personas están destinadas a conocerse, esa clase de cosas?"

Kerry abrió un poco su mandíbula, pensando. "No lo sé." Respondió suavemente. "Odiaría pensar que no tengamos una opción en la vida... esas cosas sólo suceden y nosotros no tenemos control sobre ninguna de ellas." Se detuvo un largo momento. "Pero estoy muy pasada de moda... creo... y me gustaría creer que Dios ha planeado para cada uno de nosotros... en alguna parte ahí afuera, tener una... um... una otra mitad, creo... alguien quien nos complete, y nos haga completos." Consideró sus palabras cuidadosamente. "Pienso que mucha gente nunca encuentra a esa persona... pero a veces... si eres afortunado, o... bueno, quizá si esta destinado para serlo, ahora que lo pienso sobre eso, entonces tu lo eres."

"Esa es una teoría interesante." Dar meditó. "Suena a algo que mi padre solía decir... cuando el intentaba explicar a alguien como fue que él y mi madre terminaron juntos."

"En serio?"

"Si... en serio." Dar respondió con una voz pensativa.

"Piensas que tenía razón?" Kerry se deslizó hacia arriba cerca de la cabeza de Dar y descansó en sus codos, la superficie blanda de la cama de agua moviéndose bajo ella.

Se miraron una a la otra. "Empiezo a pensar justamente eso." La mujer de cabello oscuro respondió suavemente. "Tú qué piensas?"

Kerry sintió una suave ola de completo alivio ir a través de ella, y dejó caer su cabeza, respirando el limpio aroma de la colcha de lino. "Pienso que soy una de los pocos afortunados." Miró hacia arriba, y encontró sonrientes unos ojos azules mirándola. "Creo que sólo estaba en el lugar adecuado, el momento adecuado."

Dar despeinó su pelo afectuosamente. "Aún si no pareciera de ese modo en el momento." Remarcó irónicamente.

"Si." Kerry se movió lentamente hacia delante y la besó. "Es mejor que nos desvistamos."

"Oh... seguro." Dar respondido agradablemente, deslizando sus manos sobre las caderas de Kerry y aflojando el delgado cinturón alrededor de su cintura. "No hay problema."

"Bueno... no era lo que tenía en mente pero..." Kerry desabrochó con los dientes el botón de arriba de la camisa de algodón de Dar. "Creo que servirá para un buen propósito." Sintió el frío del aire acondicionado en su piel mientras su pantalón era quitado fácilmente y el familiar toque de Dar haciendo círculos en sus muslos después viajó hacia arriba para empezar desabrochando su camisa.

"Mm..." ahora la blusa de Dar estaba abierta, y la mujer mas alta levantó un poco su cuerpo, permitiendo que el algodón saliera deslizándose sobre sus bronceados hombros. Kerry permitió que sus manos se aplanaran contra los tensos músculos abdominales, inclinándose ligeramente contra ellos mientras acariciaba el cuello desnudo de Dar, luego fue hacia abajo como la mujer más alta lo hacía, permitiendo que sus cuerpos se tocaran y se deslizaran uno con el otro.

El aire frío golpeó ahora su espalda y ella se encogió de hombros quitándose la blusa y seguido por un cálido rastro de las manos de Dar a través su piel, deslizando en sus omóplatos, y bajando por sus costados, luego gentilmente agarró sus caderas mientras las movía, rodando y entrelazando sus piernas, mientras olvidaba el largo día y la fatiga que se desvaneció ante el insistente mordisqueo en su cuello que siguió hacia su clavícula, y mas allá.

Era, decidió Kerry, el final perfecto, para un día perfecto.

*****

El problema de despertarse antes de que saliera el sol en los días laborables era, Dar meditó, que casi no podías dormir hasta tarde los fines de semana. Se encontró dentro de un insomnio justo cuando el alba coloreaba la ventana en su habitación, derramando una suave y aperlada luz gris sobre la cama y desapareciendo la sombra azul de la colcha en la que ambas estaban envueltas.
Kerry parecía estar dormida, su espalda apoyada contra pecho de Dar, con las brazos de la mujer mas alta envolviéndola, y Dar sabía la mujer rubia quizás, si se lo permitía, dormiría mucho más de lo que ella pudiese. No sospechaba que alguno de sus otros invitados también se despertara con el sol, así que se giró hacia la izquierda para meditar una línea de actuación.
Ella solo podría cerrar los ojos y tratar de volver a dormirse, por supuesto. O podía levantarse y escabullirse en su oficina y observar su correo. Pero Dar sabía que las posibilidades de quedarse dormida eran muy pocas, y ella realmente no se sentía como para revisar su interminable bandeja de entrada. Sin embargo, miró hacia la ventana, ir a correr no era mala idea... parecía un día agradable y su usual rutina matutina generalmente le permitía poner sus pensamientos en orden. Dar salió cuidadosamente de la cama, quitó sus brazos de alrededor del tibio cuerpo de Kerry, anduvo hacia el cajón de la ropa interior, sacando un par de pantalones cortos y una playera deslizándose dentro de ellas. Luego fue hacia el baño y cerró la puerta, un ligero chorro de agua corriendo dentro del lavamanos mientras cepillaba sus dientes y pasaba un peine a través de su pelo, mirando brevemente su reflejo en el espejo.

Su imagen la miró, y levantó su cabeza, las sombras bajo sus ojos y las líneas de tensión que la habían caracterizado por mucho tiempo parecían haber tenido una misteriosa desaparición. Se encontró sonriendo y casi no reconocía a la persona que la miraba.

Bien. Ella terminó su lavado y apagó la luz antes de cerrar la puerta y caminar a través de la débilmente iluminada habitación, saliendo hacia la oscurecida área principal del condo, y deteniéndose para ponerse sus tenis. Se las arregló para salir de la puerta principal sin que despertara a alguien, y paró en el porche para tomar una profunda respiración del húmedo aire matutino.

Era una mañana agradable, con solo muy pocas nubes en el cielo, escasas y sutiles en el horizonte, haciendo del alba unas manchas de rosados y corales a través del cambiante gris del agua. La temperatura era de unos refrescantes 68°(F), y Dar se encontró riendo en una pura y animal satisfacción mientras se desviaba a su camino y se dirigía hacia el agua.

Sus pasos contra el áspero concreto elevado ligeramente sobre el suave siseo de las olas, y el suave, llanto solitario de las gaviotas circundando en lo alto, y ella lentamente aumentó su velocidad, dándole a sus músculos la oportunidad para calentarse. Mientras pasaba la marina, saludó al trabajador del muelle, quien le devolvió el saludo mientras se dirigían a sus labores matutinas de lavar los barcos y limpiar el área del muelle.

Maldición. Dar estableció un ritmo tranquilo, sintiendo una elasticidad en su paso que no había tenido por un tiempo. Esto se siente genial. No estaba segura si era sólo el reciente cambio en su vida, o el renovado interés que había encontrado en las sesiones con Ken, pero era casi como si se hubiese despojado de algunos años últimamente.

Seis vueltas y ni siquiera los había sentido, lo cual causó que una mueca de satisfacción creciera en su rostro, parando sólo cuando el sol estaba brillante, calentando el aire y una saludable capa de sudor cubría su piel.

Se detuvo en la orilla del mar, y miró sobre el Atlántico, la luz matutina convirtiendo las olas grises en una onda de verdes y azules mientras el viento del noroeste soplaba contra su espalda, secando el sudor y enfriando su piel. Con un suspiro satisfactorio, se sentó, tamborileando sus talones contra el concreto, y sintiendo la dispareja espuma de las olas mientras golpeaban contra el muro. El suave siseo de cansancio tras ella la hizo voltear, y sonrió mientras Carlos pasaba en un carro del Club de Playa. "Buenos días." Saludó al trabajador.

"Buenos días Srta. Roberts... últimamente no la había visto regularmente por aquí." Sonrió agradablemente. "Le gustaría su desayuno?"

Dar lo consideró. "Sip..." Silencio. "Y un vaso de jugo de naranja, si no te importa." Una mueca burlona se formó en sus labios.

"Valencia o Navel?" Preguntó Carlos, sin perder un golpe.

"Valencia, por favor... con pulpa si la tienes." Dar respondió, se encontró desarrollando una simpatía por las cosas bajo los no muy sutiles avisos de Kerry. También se las arreglaría para inducir a Dar a que probara unos bocadillos más saludables, y además ahora le gustaban las frutas secas y nueces mucho más de lo que esperaba. Las manzanas parecían estar haciendo una buena apariencia también. "Y yo probablemente estaré trayendo cuatro o cinco personas para desayunar en mas o menos una hora o dos."

"Muy bien." Carlos volvió a su carro, y soltó el freno. "Ahora vuelvo."

Dar volvió sus ojos hacia el horizonte y se inclinó hacia atrás, extendiendo sus piernas y tensando los músculos de sus muslos mientras bostezaba, luego giró la cabeza cuando escuchó aproximarse unos pasos. "Hey... Jack buenos días."

El piloto trotó y se le unió, vestido en un par de pantalones de deporte azul marino y una sudadera con la palabra Navy en vívidas letras doradas. "Y buenos días para ti, también." El frotaba su mano sobre su cabello y miró hacia el mar. "Yo le di a Capuchino un pequeño kibble... te avisaré que la mañana es el tiempo de juego del cachorro."

Dar sonrió. "Gracias... iba a observarla cuando regresara... no imaginé estar aquí todo este tiempo." Observó mientras Carlos regresaba, sosteniendo su jugo de naranja y café, junto con termos y una canasta, la cual colocó abajo. "Traje una taza para el caballero." El servidor explicó cortésmente. "Y una canasta de nuestros pastelillos, recién salidos."

Dar rió. "Gracias, en ambas cuentas." Firmó la cuenta y lo observó retirarse, después investigó la canasta. "Aquí... prueba uno de estos... son buenos."

Jack así lo hizo, mordiendo el pastelillo cubierto de miel y nuez. "Mm... es bueno." Masticó, luego se sirvió una taza de café. "Es agradable aquí afuera."

La mujer de pelo oscuro asintió. "Tuve un pequeño problema para adaptarme a él." Admitió. "Estaba tan acostumbrada a la vida espartana... tu sabes cómo era el lugar en los bosquecillos." Dio a Jack una mueca burlona. Una silla, una mesa y un futon para dormir. La última sin pleitos familiares.

"Oh sip..." Jack rió. "Esto seguro que es diferente... francamente, Tuve un duro momento imaginándote viviendo aquí afuera."

Un encogimiento de hombros. "Fue difícil, al principio... pero ya me he acostumbrado." Dar respondió. "Ahora pienso que he desarrollado una afición distinta a la agradable, vida fácil." Le informó, con un toque de arrepentimiento. "Y este lugar tiene sus ventajas, privacidad, seguridad... un agradable camino para correr... tu sabes."

"Eso es seguro." Mordisqueando otro pastelillo, mientras bebía su jugo de naranja, masticando la pulpa pensativamente. "Si no soy un entrometido, parece que eres muy feliz, Dar... mucho más que lo que fuiste en un tiempo."

Los pálidos ojos azules miraron hacia el mar por un largo momento, después se giraron para mirarlo. "Esa es una declaración muy precisa." Admitió, lentamente.

"Kerry es un encanto." Jack continuó. "Cómo está ella, después de todas esas cosas?"

Dar exhaló, y permitió descansar sus manos en las rodillas. "Es duro." Admitió. "Pero se está encargando de eso... me alegré de que su hermano y hermana viniesen, porque pienso que ella estaba sintiendo el no ver a su familia por muchas vacaciones."

"Mmm." Jack reconoció. "Eso es duro."

"Sip." Dar declaró, silenciosamente, mirando abajo. "Así que, qué pasa contigo?" Ella cortésmente cambió el tema. "Dijiste que querías algún consejo?"

Jack permanecío silencioso un momento, levantó lentamente una rodilla y envolviendo sus brazos alrededor de ella. "Tony... su autostop será después de este viaje." El piloto se detuvo. "Él decidió salir... su tío es gerente de proyecto en Grumman, y le ha ofrecido un trabajo ahí."

Dar sólo escuchaba.
"Ha conseguido que me dieran una oferta a mi también... él quiere que vaya, y..." Jack vaciló. "Quiere que me mude allá con él."

La mujer de cabello oscuro consideró el tema. "Pensaba que tu carrera era de Marino."

Él bajó la mirada y miró sus manos. "Yo también pensé que lo era... tú sabes que adoro el servicio, Dar... tonto como es, amo la reglamentación, la camaradería, adoro caminar hacia el hangar y ver mi avión esperándome, inclusive amo las partes peligrosas, aterrizar de noche, y los vuelos dentro del fuego..."

"Pero?"

"Pero." Jack susurró. "No importa que tan buen piloto sea, no importa que tan buen soldado sea, no importa cuántos cinturones use, o que tan brillantes son mis alas... si les digo como me siento acerca de Tony, seré lanzado hacia fuera como basura de ayer." Apreció el horizonte. "Están forzándome para elegir."

Dar tomó un sorbo de su café. "No tienes que decirles." Propuso silenciosamente. "Mucha gente no lo hace."

Él asintió lentamente. "Lo sé... pero Tony quiere irse, y yo..."

"Jack... esto... sonará malditamente frío de mi." Dar inhaló tranquilamente. "Pero tienes que mirar dentro tu propio corazón, y decidir que es lo mejor para ti, no lo que sea mejor para él." Pensó un minuto. "El es un RIO... está dentro de la investigación y desarrollo?"

Jack asintió.

"Y tú oferta... es la misma?"
Otro asentimiento.

"Serías feliz haciendo eso?" Preguntó suavemente la ejecutiva.

Jack miró sus rodillas. "Yo soy un piloto." Era una silenciosa, triste admisión. "Podría hacer R y D pero..." Miró dentro de los ojos de Dar. "Estaría dejando algo que realmente amo." Una pausa. "Qué harías tú, Dar? Dejarías tu trabajo por Kerry? Irte y hacer algo más... algo que realmente no te importe de que se trate... Si ella te lo pidiera?"

Dar pensó sobre eso un momento, observando una gaviota bajando velozmente y arremetiendo cerca de las olas, buscando un bocadillo. Finalmente, exhaló y giró su cabeza hacia él. "Si." Respondió, brevemente. "Pero... Jack, ella es la primera persona con la que he estado involucrada y con la cual diría eso... normalmente, mi respuesta habría sido no." Aclaró su garganta. "Yo pensaría que realmente depende de que si tú amas a Tony con esa clase de intensidad... lo suficiente como para dejar algo que pusiste dentro de tu corazón." Lo observó. "Lo harías?"

Jack gira para mirar en la distancia por un período prolongado, mientras Dar sorbía su café, y masticando un caliente rollo de nuez. La rubia cabeza se agachó. "No." Admitió pesadamente. "Lo quiero, nos divertimos juntos, es mi mejor amigo... pero... no."

Dar puso un brazo alrededor de sus musculosos hombros. "Pediste un consejo... pero lo que vale, pienso que debes permanecer donde estás, hasta que conozcas a alguien a quien ames más que volar."

Miró curiosamente aliviado. "Cómo lo sabré?"

Dar sonrió silenciosamente. "Lo sabrás." Ella le dio una mirada arrepentida. "Créeme, lo sabrás." Se sentó ahí por un momento, después miró hacia el cielo. "Todos estarían despiertos por ahora... vamos por ellos y bajamos para desayunar algo." Se puso de pie, y le ofreció una mano, la cual él tomó.

"Suena bien." Sacudió sus pantalones de deporte, y puso sus manos en sus caderas, estudiándola. "Puedo hacer un PC que no sea, totalmente sexista, una declaración muy patriótica?"

Las cejas de Dar se fruncieron. "Seguro... Yo no soy tu insignificante oficial."

"Para alguien que vive en todo este delicioso lujo, seguramente luces sexy." Jack sacudió su cabeza y cloqueó su lengua. "Maldición, Dar... dónde encuentras el tiempo para permanecer tan malditamente enamorada?"

Asustado, miró abajo a ella misma, luego parpadeó. "Um... sólo un hábito, creo..." Ella respondió. "Difícil de romper... tú sabes como es." Lo movió para empezar a caminar.

*****

La tranquila luz de la tarde vagabundeaba gentilmente por la habitación, mientras descendía tranquilamente. Dar enganchó una pierna sobre el brazo de la silla en donde estaba tumbada, e inclinándose hacia atrás mientras Kerry caminaba, llevando su nuevo cachorro. "Todos están seguros en casa... finalmente." Remarcó mientras la mujer rubia se posaba en el brazo de la silla, dejando que Capuchino masticase sus dedos.

"Finalmente." Kerry acordó. "Pensé que nunca conseguiría que mi hermano se callara... tenías que haber venido caminando prácticamente en ropa interior?"

Dar le dio una mirada. "No era ropa interior... es con lo que corro." Ella objetó. "Esto es Miami, recuerdas? Correr con traje térmico es una invitación a una insolación." Permitió que su cabeza descansara contra el respaldo de la silla. "Maldición... tengo dieciséis páginas de correo y tengo que verlas antes de mañana en la mañana."

"Ni me lo recuerdes." Kerry susurró. "Yo tengo una reunión de personal para un reporte de posición de estado en dos diferentes cuentas mañana a las 9am reunión de personal, y aún o lo he empezado." Abrazó al cachorro más cerca de ella. "Creo que es mejor que empecemos... tenemos una tonelada de sobras de comida para cenar, a menos que eso realmente te haga daño."

"Nah... eso está bien." Levantó una mano y acarició sus nudillos contra los desnudos muslos de Kerry. La mujer rubia llevaba un par de denim cortos y una playera, y Dar podía oler los restos de perfume del bronceado solar adhiriéndose a su piel. "Realmente no me siento como para mirar el condenado correo." Admitió finalmente.

"Mm... bien, yo no me siento como para hacer esos reportes, creo que estamos igual." Kerry le dijo. "Nosotros podríamos ser como todos los demás, y hacer nuestro trabajo cuando actualmente pretendemos estar trabajando." Razonó. "De hecho, no puedo creer que no hayamos tenido un gran problema este fin de semana... primero."

"Shhh..." Dar suplicó "Por favor... no me siento con ganas de tener que gritarle a la gente esta noche." Cosquilleó al cachorro soñoliento. "Hey, chica." Un sonrisa la atravesó. "Es realmente una lindura, huh?"

"Sip." Kerry sonrió. "Ella estaba defendiendo ferozmente la cocina de la escoba mas temprano." Ella rió. "Di que... vamos a jugar un pequeño rato con ella, después cenaremos, entonces tal vez estaremos con humor de trabajar."

"De acuerdo." Dar acordó rápidamente, moviendo "Aquí... squish aquí." Ella quitó un cojín de la silla, y tiró abajo a Kerry, sonriendo cuando la mujer rubia acabó en medio de la silla, y media tumbada sobre Dar, y el cachorro tropezó dentro su vuelta. Cappuccino sacudió su cabeza, sus diminutas orejas aleteando y bostezó, mostrando una formada, muy rosada lengua. Subió al pecho de Dar, y puso sus patas en los hombros de la mujer de cabello oscuro, masticando en su barbilla entusiastamente.

"Aquí..." Kerry le ofreció un calcetín, el cual lo mordió, y tiró de él haciendo gruñidos de diminuto cachorro. "Eso es... buena chica... la entrenaremos para que traiga los calcetines de mamita Dar en las mañanas."

Mamita Dar? Era un absurdo traqueteo para el cerebro. "Uh... eso probablemente la entrenará para SACARLOS, Kerry." Objetó Dar.

"Bueno, eso esta bien también." La mujer rubia le sonrió, entonces rió mientras Cappuccino activamente transfirió sus dientes a la camisa de Dar, jalando para abrir un botón. "Hey... esa es mi chica!!!" Besó al cachorro en el cabeza. "Bienvenida a la familia, cariño."

La familia. Dar se hizo hacia atrás, enredó un brazo alrededor de Kerry, y el otro alrededor de Cappuccino. Su familia. Le gustaba ese pensamiento. Observó a Kerry jugar con las patas de cachorro, exponiendo los diminutos pies entramados.

Al infierno con su e-mail. "Hey... vamos a llevarla a dar un paseo alrededor la isla." Sugirió. "Podríamos presentársela a todos... hmm?"

Kerry despidió sus reportes sin arrepentimiento. "Okay... me gustaría eso... y nosotros podríamos usar una cosa o dos del mercado." Decidió. "Si es que puedo arrastrarte hasta ahí."

"Absolutamente." Dar respondió complacientemente. "Vamos."

Kerry la miró. "No te importa ir al mercado?" Preguntó, ligeramente sorprendida, sabiendo que a Dar le desagrada ir a la tienda a comprar.

Una mueca. "Es la siguiente puerta la del salón del helado?." Dar se levantó, inconscientemente llevando Kerry con ella, y colocándola en sus pies, mientras caminaba hacia la puerta.

Kerry parpadeó, ella haciéndose hacia atrás, entonces puso al cachorro bajo su brazo y la siguió hacia fuera dentro de la dorada puesta de sol, reflejando que de todos los regalos que ella hubiese podido recibir, seguramente este era el mejor posible.

*****

Okay, este realmente es el final... por ahora.


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