Ambas salen del aeropuerto, Ariadna no dice mucho. Contesta con un si o un no y con
palabras escuetas al bombardeo de preguntas que le hace Natalia. Y piensa para si misma.
- Esta chica no se cansa de hablar y preguntar?
Llegan a un restaurante informal y piden el desayuno, Ariadna pide jugo y fruta,
Natalia pide una soda y una hamburguesa.
Natalia mirando la expresión de Ariadna al pedir eso de desayuno dice:
- Bueno esto es lo que me gusta, esta bien?
- No hay problema. - Contesta Ariadna.
Natalia empieza a preguntarle sobre su trabajo a Ariadna.
- Y tu qué haces en la empresa de mi padre?, una de las secretarias, de esas
incondicionales que dan la vida por su jefe? - Lo dice sarcásticamente.
- No. Soy ingeniera civil, diseño y realizo proyectos a nivel nacional.
- Ah ya veo. Sabes algo mi padre quiere que estudie eso, ingeniería, pero temo que no
es mi afición, eso de hacer trazos para puentes y carreteras y estar en medio de
materiales de construcción, no es lo mío.
- Y qué es lo tuyo? - Dice Ariadna.
- Lo mío es la literatura, las artes, me interesa mucho la pintura. Creo que le dará
un ataque a mi padre cuando le diga que deseo ingresar a la universidad a estudiar Arte
y Literatura. Pero me da igual, siempre he hecho lo que he querido. Seguramente me
mandará de vuelta a Europa y allí haré lo que quiera.
Ariadna puede notar cada vez que Natalia habla de su padre un sentimiento de frustración
y rabia, no hay duda esta resentida con el.
Ariadna empieza a desayunar y de vez en cuando mira a su acompañante, no sabe por qué,
pero no deja de admirar la belleza juvenil de esta chica, su aspecto rebelde y
descomplicado y a la vez ese atisbo de melancolía en su mirada, hay algo atrayente en
ella.
No es la primera vez que se siente atraída hacia otra mujer, de hecho por su vida han
pasado algunas amantes furtivas que no han dejado ninguna huella, han sido elementos
utilizados en su afán de encontrar esa otra parte de su ser que siente que le hace
falta, pero han sido fugases momentos.
Ahora esta chica la inquieta de una manera que no acaba de comprender, además del hecho
de que hace solo unas pocas horas la conoció, además es muy joven, y como si fuera poco
la hija de su jefe.
Natalia le da un gran mordisco a su hamburguesa y mientras la saborea piensa: Es muy
hermosa, esos ojos azules son preciosos, y su cuerpo tan atlético... ¡Hey pero qué
estoy pensando, no debería, de nuevo estas dudas de sentir atracción hacia las mujeres,
y ella... es muy linda... y también madura, pero que diablos estoy pensando...
Al cabo de media hora, ya han terminado de desayunar. Ariadna habla:
- Bueno creo que te llevaré hasta tu casa para que descanses y después veremos que
hacemos en la tarde.
- Así que tu serás mi acompañante en este fin de semana?, algo así como mi edecán?
Ariadna le lanza una mirada fría y altiva.
- Yo no soy edecán de nadie, y solo te acompañaré si tu lo quieres y porque se lo
prometí a tu padre, además ya te darás cuenta que no soy muy buena compañía.
- Si. Si ya lo esto viendo. - Dice Natalia burlonamente - Oye tu hablas poco verdad?,
mas bien te limitas a escuchar, eres muy enigmática.
- Si tu lo dices. Vamonos.
Llegan a la casa, es una propiedad bastante grande, con buenos jardines, son recibidas
por la señora encargada, quien saluda efusivamente a Natalia y respetuosamente a Ariadna.
- Venga mi niña le muestro su cuarto, es muy lindo.
Natalia voltea a mirar a Ariadna y esta le dice:
- Ve yo espero aquí en la sala.
Natalia va detrás de la criada, lo hace despacio recorriendo con su mirada cada parte
de la casa, a ella vienen recuerdos tristes que la lastiman, sus días de infancia aquí
no fueron los mejores, siempre escuchando las discusiones entre sus padres, y ese
terrible día en que su madre se fue de allí y solo se despidió con un beso en su frente,
la odió en ese momento por dejarla, pero con los años la perdonó y estuvo cerca de ella
cuando murió en Francia de cáncer. Ahora regresaba a esta casa y todo le era tan
impersonal, no había casi nada familiar en ella, llega a su cuarto y la criada le abre
la puerta, es una habitación amplia bien iluminada, con una vista preciosa hacia el
jardín, en un rincón sobre el closet estaban los últimos juguetes que tubo, la mayoría
muñecas hermosas, muchas de ellas testigo de sus noches de llanto.
Se da media vuelta hacia la criada y le pregunta:
- Cómo te llamas?
- María, señorita.
- Dime María, tu conoces a la señorita que llegó conmigo?
- Claro mi niña, es la señorita Ariadna, trabaja con su padre.
- Y... dime hay algo entre ellos?, es decir son mas que amigos?
- Ja,ja,ja, qué dice mi niña!, no estoy segura que no, su padre quiere a la señorita
Ariadna como una hija, él fue muy amigo de su padre, y después de que él murió se
encargó de cuidar de ella.
- Ya veo. Así que como una hija?
- Si ella hace como cuatro años regresó de la capital al terminar sus estudios y don
Carlos le dio trabajo en la empresa, es una persona un tanto rara, es decir es muy
callada, pero quiere mucho a su padre y siempre está pendiente de él.
- Y dime está casada?
- No. Está soltera, según he oído vive en un apartamento en el centro de la ciudad, y
una vez le escuché a don Carlos aconsejándola que buscara una buena persona y que se
enamorará, que no era bueno estar tan sola, pero no se si le hizo caso. Es muy reservada.
- Bien María vamos a la sala.
- Ah señorita, su papá me dijo que la llamaría al mediodía y que le dejaba algo en el
despacho.
- Pues vamos a ver.
Al volver a la sala, Natalia no puede dejar de contemplar con embeleso a Ariadna quien
ahora esta de frente a un gran ventanal mirando a través de él, la silueta de su
escultural cuerpo y esa mirada azul intensa perdida en alguna parte del paisaje.
Natalia se acerca y le habla:
- Bueno Ariadna, creo que ya cumpliste tu primera parte, el traerme a mi casa, si
quieres te puedes ir a hacer tus cosas yo me las arreglaré.
Cuando Ariadna va a contestarle, suena el teléfono y María contesta.
- Familia Pérez.
- Buenos tardes don Carlos.
- Si ella ya esta aquí, ya se la paso.
- Señorita Natalia es su padre.
Natalia se aproxima al teléfono y contesta:
- Hola papá
Al otro lado un emocionado padre saluda a su hija.
- Si papá estoy bien, si ella me recogió y está aquí, quieres hablar con ella.
Ariadna nota el deseo de Natalia de no hablar mas con su padre, le cuesta trabajo
hacerlo, hay algo que no marcha bien entre ellos. Pero ese no es su problema.
- Gracias papá, tu como siempre tan detallista, te veo el lunes. Adiós.
Natalia cuelga y se dirige a Ariadna.
- No quiso hablar contigo, seguramente ya te habrá dado todas las instrucciones de
cómo cuidar a su hijita, se nota que eres muy eficiente cumpliendo órdenes, algo así
como el mas fiel perro guardián.
Este último comentario fastidia mucho a Ariadna quien se le acerca y le dice con voz muy
segura y directa:
- No cumplo órdenes de nadie, a no ser que tengan que ver con mi trabajo, además don
Carlos jamás me ordena nada, me pide que es diferente, así que niñita creo que debemos
empezar a dejar las cosas en claro, solo le estoy haciendo un favor a un amigo, pero si
me irritas demasiado olvidaré todo y te dejaré sola, estamos?
Están a unos pocos pasos la una de la otra y Natalia no sabe por qué se siente
perturbada por el perfume delicado que emana esta mujer, por su presencia imponente,
por su mirada cortante y en momentos fría, titubeante dice:
- Perdona, no quería que sonara así, es solo que la relación con mi padre no va muy
bien, y...
Es interrumpida por Ariadna, quien fríamente le dice:
- Los problemas con tu padre no me interesan, los arreglan entre ustedes, yo solo le
hago un favor al estar aquí contigo, porque le debo mucho.
- Que tan si empezamos de nuevo?, te parece?. - Agrega Natalia. - Vamonos de compras,
no tengo ropa para cambiarme, mi padre me ha dejado algunas tarjetas de crédito en el
despacho, voy por ellas, llévame a las mejores tiendas, gastaré el dinero de papi.
- Yo no conozco mucho de tiendas de ropa. - Dice Ariadna. - Solo voy a una y ya, y no
se cual es tu estilo.
- Ya veremos por ahí.
Al cabo de una hora, están en un gran centro comercial en la sección de ropa, Ariadna
se limita a seguir a Natalia, esta entra y sale de un lugar y otro, en uno compra un
pantalón, en otro una blusa, una chaqueta, unos zapatos, accesorios; y en cada cosa le
pide opinión a Ariadna, quien a penas si logra medio decir algo, hay muchas cosas que
para su gusto están terribles, pero para Natalia están super.
Ahora a ella le toca cargar algunas bolsas y esto la pone a millón... quién se habrá
creído esta chica, qué ella es su criada o qué?, pero en el fondo le divierte ver
esa carita feliz y llena de emoción al probarse algo, y es tan hermosa... se dice para
si misma, para luego recriminarse por tal pensamiento y por sentirse inquieta por su
presencia.
Después de dos horas agotadoras entre almacén y almacén, Natalia dice:
- Estoy rendida vamos tomar algo y descansar, creo que te mereces un descanso y un
refresco. - Le dice picaramente a Ariadna.
Quien voltea los ojos en gesto de impaciencia.
Llegan a la cafetería y Natalia pide una malteada de chocolate y unas rosquillas,
Adriana por su parte pide un jugo y nada mas.
Natalia la mira y comenta:
- Oye chica, siempre eres así para comer, es decir te cuidas tanto?, nada de grasas,
ni azúcar?, claro que déjame decirte que tienes un cuerpazo. - Al decir esto no puede
evitar sonrojarse - es decir te ves muy bien.
Ariadna la mira con ojos sonrientes, por primera vez y agrega:
- No es por cuidar mi figura que lo hago, es que me siento bien haciéndolo, cuido mi
salud, y déjame decirte que el consumir tanta grasa, azúcares, y comidas chatarras no
te ayuda en nada.
Natalia le responde:
- A mi me encanta la comida chatarra, y mira no me engorda para nada, siempre ha sido
así, como lo que sea y sigo flaca y me siento divinamente.
- Tal vez ahora, pero después?. - Agrega Ariadna.
- Eso no me preocupa, vivo el hoy, el ahora y nada mas. Anda chica prueba de mi
malteada, está riquísima. - Le ofrece el pitillo - anda solo un poquito.
Ariadna duda, pero ante la insistencia de la chica lo hace.
- Si esta bien. - Dice saboreándola.
- Bien!, esta riquísima, creo que me tomaré otra.
- Otra!. - Exclama Ariadna. - Tu no te llenas con poco eh?
- No. Soy insaciable. - Esto lo dice de forma provocativa mirando a los ojos a Ariadna.
Esta le sostiene la mirada y esto hace que Natalia se turbe un poco.
- Bien creo que mejor nos vamos a llevar todos estos paquetes a la casa, necesito
darme un buen baño y descansar, tu vienes conmigo verdad?
Ariadna no esta muy segura de querer ir con ella, algo muy raro le esta pasando con
esta niña, algo que la tiene muy inquieta, ella tan segura de si misma siempre, ahora
se ve insegura ante esta chica y solo hace unas pocas horas que la conoce; pero don
Carlos le hizo prometer que estaría con ella el mayor tiempo posible, así que no hay
mas remedio, a ver como termina el día.
En el transcurso del recorrido hasta la casa, Ariadna como siempre va callada, su vista
fija en la avenida, Natalia por su parte le habla de mil cosas, y de ves en cuando se
queda callada al no recibir respuesta y mirándola de reojo, para luego envestir de
nuevo con preguntas como:
- Dime tu vives sola o con alguien?, tienes hijos?...
Ariadna contesta con palabras precisas.
- Vivo sola. No tengo hijos.
- Ya veo. - dice Natalia. Quería preguntarle si tenía a alguien especial en su vida,
pero por qué le interesaba eso a ella, que mas daba si tenía novio, amante... No, no
preguntaría eso. Opto por callarse.
Al no volver escuchar hablar a Natalia, Ariadna la mira y le dice:
- Pasa algo?
Natalia la voltea a mirar y responde:
- No, no pasa nada, solo que a veces hablo mucho y luego ya no quiero hablar.
Ariadna levanta una de sus cejas y medio sonríe. Esta chica si que es especial.
Al llegar a la casa Natalia lleva todas sus compras a su habitación, y Ariadna se
dirige a la biblioteca, tomando un libro se dispone a leer, no tiene ni idea de que
hacer en esa enorme casa y mucho menos de que tema hablar con Natalia. Al cabo de un
rato, Natalia baja de nuevo y se aproxima a la biblioteca, sin hacer ruido se recuesta
en el marco de la puerta y por varios minutos contempla a Ariadna quien esta
ensimismada en el libro que esta leyendo sin percatarse que es observada.
Dios si que es hermosa!. Piensa Natalia. Diablos no se que me pasa, no es
normal ni lógico toda esta confusión, como es que siento toda esta atracción hacia ella,
es muy tonto, como en la mas desquiciada de las películas, llevo apenas unas horas de
conocerla y se me hace que ha sido de siempre...
En ese momento Ariadna levanta la cabeza y se encuentra con unos ojos verdes intensos
que la miran, como ha venido sucediendo desde hace unas horas al encontrarse sus miradas
ambas sienten que la mirada de cada una llega mas allá de lo usual, tocando fibras muy
profundas, no hay duda hay química entre las dos, eso se nota. El momento es
interrumpido por María quien les informa que ya les ha servido el almuerzo. Las dos
pasan al comedor sin decir palabra alguna, ya estando allí Natalia es quien habla:
- Quería preguntarte algo?
- Dime.
- El favor que le haces a mi padre de estar conmigo mientras el llega... se te esta
haciendo muy pesado?, es decir pareces querer estar en otra parte menos aquí. No soy
tan pesada. O si?
Ariadna deja de comer y mirándola le habla:
- Discúlpame si te he dado esa impresión, no es así, es que así soy yo, a veces se me
hace difícil entablar una conversación con alguien, una relación, soy bastante
introvertida y no soy muy buena para interactuar con la gente. Yo diría que no soy muy
sociable. Pero lo estoy intentando contigo créeme.
- Que bueno. - Dice Natalia. - No es fácil para mi llegar a mi país después de tanto
tiempo y no encontrar a mi única familia... mi padre, hubiera sido muy deprimente tener
que llegar a esta casa y no tener con quien hablar... bueno no es que tu hables mucho,
je,je,je,; pero al menos me escuchas. Además planeo pasarla de lo lindo este fin de
semana.
- Que te parece sin en la noche salimos a divertirnos, conoces alguna disco para ir a
bailar?
- Quieres salir esta noche? - yo pensé que querías descansar del viaje.
- Descansar? - Dice Natalia. - Que va, quiero divertirme, ya bastante la pasé encerrada
en ese internado, quiero oír música, ver gente, tomar una cerveza, en fin...
- Pues creo que yo soy la menos indicada para acompañarte, soy mas bien del tipo
calmado, mi idea de diversión no es ir a bailar precisamente.
- A mi me encanta el baile, la música. Así que iremos a bailar esta noche.
- Entonces deberé ir a mi departamento a cambiarme. - Le dice Ariadna.
- Hey que te parece si me esperas, me cambio de ropa y tu me llevas a conocer tu
departamento. Claro si tu lo quieres.
Ariadna lo piensa un poco, son pocas las personas a las cuales ella ha dejado llegar
tan lejos, es decir su apartamento es una parte de su espacio que no le gusta compartir
así no mas, pero con esta joven siente que no esta mal que lo haga, hay algo en ella
que le inspira confianza y apenas si lo piensa para decir que si.
- Si. Esta bien vamos a mi departamento, pero no te prometo que esta noche salgamos a
bailar.
- Eso déjamelo a mi. Ya veras como te convenzo.
- No lo creo - rezonga Ariadna.
Estando en el departamento de Ariadna, Natalia espera en el sofá, Ariadna esta en la
cocina trayéndole un refresco que le ofreció, mientras tanto Natalia observa cada
detalle del apartamento, es muy sencillo, como su dueña se dice para si misma,
no hay mucha decoración, ve una pequeña biblioteca atiborrada de libros, se dirige
hacia allí cuando siente que Ariadna regresa y entonces se vuelve a sentar, Ariadna le
ofrece un refresco dietético y entonces Natalia sonríe y comenta:
- Era de esperarse.
- Qué dices?
- No, que el refresco esta muy bien, cero calorías.
Ariadna levanta una de sus cejas.
- Bueno ahora debo dejarte, voy a ducharme, no tardo, si quieres enciende la tele o
escucha música.
- Si no te incomoda echaré un vistazo a los libros.
- No para nada, mira lo que quieras.
Mira lo que quieras? Se dice mentalmente Ariadna, desde cuando acá deja que una
extraña merodeé por su departamento como si nada, definitivamente algo raro pasa...
Se dirige a su cuarto.
Natalia se acerca a la biblioteca y empieza a curociar los libros, de pronto sus ojos
se posan en un porta retrato que hay allí encima, donde hay una pareja muy guapa con
una niña de cabellos negros y unos ojos azules preciosos, deben de ser los padres de
Ariadna se dice. Y la niña debe ser ella, era una preciosura, bueno sigue siendo
una preciosura... esto la sonroja un poco.
Luego toma un libro y se lo lleva al sofá, ha pasado media hora en la que Natalia trata
de leer algo del libro, pero en realidad su pensamiento está en otro parte,
inconscientemente su mirada se va hacia la puerta del cuarto de Ariadna, no puede dejar
de imaginarse a esa hermosa mujer dándose una ducha, a ese cuerpo esbelto dejándose
acariciar por el agua fresca.
Dios pero qué me pasa?, nada de esto esta bien, yo no soy así, es cierto que me he
sentido atraída hacia otras mujeres, pero con ella es tan intenso... es tan mágico, es
como si la conociera de siempre...
Sus pensamientos son interrumpidos por la voz grave de Ariadna al decirle:
- Bien ya estoy lista.
Natalia se da la vuelta y ante ella esta la imagen de la mujer mas hermosa que haya
podido ver, ha dejado su cabello suelto y mojado, lleva puesto un jeans descaderado,
una camisa de manga larga por fuera, no se ha maquillada nada, y no hace falta su piel
madura es impecable, su rostro al natural es la visión mas perfecta que ve Natalia, y
esos ojos que la miran, que la cautivan, hay un brillo inquietante en ellos, hay una
invitación a perderse en ellos...
Por un momento Natalia no sabe que decir, y muy a su pesar su voz suena algo quebrada y
apenas audible para decir:
- Ya veo..., es decir estas muy bien... quiero decir vamos entonces...
- Saldremos pero no te aseguro que la pases muy bien conmigo. - Le dice Ariadna.
- Ya lo veremos. - Le dice guiñándole un ojo. Gesto que cautiva mas a Ariadna.
Continuará...