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RECUERDOS DEL ALMA

Kaoru

Tercera parte

-Quiero hablar contigo.

Su voz era tan inexpresiva sin vida, por un momento pensé que solo era una imagen escapada de mis pensamientos, pero no, era ella la única persona capaz de hacerme sentir el ser más miserable y frágil de la faz de la tierra, que tiene el poder de con solo mirarme acelerar mi pulso a velocidades insoportables.

Cuando tomé real conciencia que Elena estaba frente a mí, unos malditos nervios comenzaron a dominarme, bajé la mirada como tantas veces lo había hecho cuando me encontraba con ese azul intenso.

En un esfuerzo logré que mis cuerdas vocales articularan las pálabras que ratificaran lo que acababa de escuchar.

-Quieres hablar?

Obtuve su perfecta sonrisa como respuesta... mientras la contemplaba en tan solo unos segundos mi inconciente moldio una idea que se instaló intricada en mi mente, revelándome lo que en todo este tiempo me he cuestionado; el por qué la amo... vida! eso era, cuando estoy frente a Elena me siento viva, mi sangre recorre con ímpetu todo mi cuerpo, mis sentidos se agudizan, podía percibir su aroma mezclado con el de la hierba, oir el sonido de la naturaleza fundiéndose con mi respiración, los colores que cubren la realidad se hacen más fuertes, me enamoré de ella porque estando a su lado tengo plena certeza de mi existencia en este mundo.

-En realidad, no se como comenzar... nosotras fuimos amigas, y yo quiero... -Sin más se detuvo, me miró fijo por un instante y luego al entorno que nos rodeaba un gesto de duda se apoderó de su semblante.

Sentí la necesidad de trasmitirle seguridad, debí frenar las ganas de abrazarla y decirle que confiara de nuevo en mí, que podía decirme cualquier cosa.

Me miraba con detenimiento como si fuesen años de separación y no tan solo unos cuantos meses, en cambio yo podría cerrar mis ojos y detallar cada centímetro de su cuerpo sin la más mínima equivocación, imposible olvidarla si se me presentaba cada noche en sueños. El silencio se esparcía sin contemplaciones, las dos nos encontrabamos quietas, quizás las estatuas de la entrada fueron personas que al igual que nosotras quedaron presas en un tiempo detenido que volvió su carne en yeso.

-Supongo que las palabras sobran cuando no sirven para expresar lo que se siente. -Me sorprendío su inesperada intromisión acabando asi con el espeso silencio.

-... Qué sientes? -Se acercó y tomó mi mano con sus finos y suaves dedos, el roce con su piel provocó una extraña descarga en todo mi cuerpo que me resultó insoportablemente agradable, afirmando con delicadeza mi mano la llevó hasta su corazón, el cual latía muy rápido y agitado.

Aparté la mirada del azul cielo de sus ojos en un inútil intento por concentrarme y que algo de cordura se asomara aunque sea solo un poco a mi mente, quería decir algo coherente en una situación que me parecia imposible.

-Te necesito... necesito tu amistad, por favor ayúdame, quiero que todo sea como antes. -Elena tenía sus ojos fragmentados, como cristal a punto de romperse, parecía que en cualquier momento empezaba a llorar.

No podía precisar que me dolía más si ser la causante de su dolor o que su desamor sea el origen del mio, mientras más analizaba la situación más maldecia al destino o quien sea que maneje los hilos de la vida, por qué no podiamos sentir lo mismo, seria capaz de quitarme sin dudar el alma con tal de no seguir amándola. Aunque quisiera mis fuerzas no me alcanzaban para mantener una mentira y simular que nada pasa en mi interior manteniendo una amistad que solo me entrega inútiles esperanzas de algo que nunca sucedera.

Por ser sincera con ella y conmigo misma, con una voz quebradiza por un llanto que contenía intenté aclarar mis maltrechas emociones.

-Te extraño, pero yo te necesito de una forma distinta, no puedo ser tú amiga, en realidad nunca lo consegui y aunque me lo propusiera jamás podré verte solo como una amiga.

-Estoy segura que lo que dices sentir por mí es algo pasajero, te confundió el cariño por nuestra amistad, como a mí... al principio me costó entender por qué te queria tanto, no podia asimilar la emoción que me produce verme reflejada en el verde profundo de tus ojos, incluso me atemorizé por la forma tan rápida en que te transformaste en parte esencial de mí vida, pero logré comprender que estamos destinadas a forjar esta valiosa amistad.

Su rostro tenía una expresión espectante como si todo dependiera de mí, en lo que le responderia... retrocedi unos pasos, lo que hizo que mi talon chocara con la superficie plana de la tumba que resguardaba los cuerpos de mis padres, me volteé y leí la escritura impresa con letras doradas sobre la gris lápida, me detuve en la parte "... juntos por la eternidad..." con el dedo índice remarqué las letras que componían esa frase mientras su significado retumbaba en mi interior... me perdí por unos instantes pero el contacto de su mano en mi hombro me hizo volver.

Cuando volteé a contemplarla mi vista se nubló, ya no veía con la misma nitidez el negro intenso de su pelo... los contornos de su rostro se me hacian difusos.

-Hay personas que logran a mantenerse juntas por toda la eternidad, que ilusa soy creí que tú y yo tal vez teníamos un lazo eterno, pero me equivoqué.

Sin control alguno, esas pálabras escaparon de mis labios.

-Antonia, quieres que me aleje de tí? -su tono de voz se me hizo inmensamente tierno.

-No, nunca he querido eso, es todo lo contrario, mi problema es querer que jamás te alejes de mí... pero no hay nada más que hacer... esto nos hace daño a las dos, lo mejor será no vernos más.

Un escalofrío irrumpió por todo mi cuerpo, a pesar del sol inmenso que nos cubría, sentía frío, ya no me salian lágrimas la pena era tal que no eran mis ojos los que lloraban sino mi alma.

Elena se arrodilló en el suelo, su cabello me impedía ver su rostro... cuándo tiempo pasamos asi no lo se con presición, tal vez minutos o quizás más de una hora, el tiempo no importaba, nada tenía sentido ahora.

-No puedo... no quiero dejarte ir. -Se levantó despacio y con paso lento se acercó, sentía su respiración tan cerca solo estaba a centímetros de mí.

-Estaremos juntas por la eternidad, es una promesa. -Con sus labios rozó los mio, fue solo unos segundos, los más intensos de toda mi vida, cerré los ojos... concentrándome en la inexplicable sensación que dejó sobre mi boca tan sublime roze.

Cuando al fin abrí mis ojos no había rastro alguno de Elena, me encontraba sola con miles de pensamientos, confusos e inconclusos dándome vuelta.

*****

La ventana era pequeña pero con el suficiente espacio para que la habitación se inundara de luz, esparciéndose por todos los rincones menos por la tinieblas que cubrían el torbellino de ideas.

Camila observaba su expresión de frustración y mirada perdida, acaricia su mano pero ella no responde seguía inmutable recostada sobre la cama, al ver inútil cualquier intento de mantener una mínima comunicación, se levanta con pesar.
Justo cuando apoya sus manos en el marco de la ventana para salir la voz seria de Antonia la detiene;

-Qué puede significar un beso?

-A qué te refieres?

-Si alguien te besa que significado tiene... es el comienzo o el final de una historia, es esperanza o solo consuelo?

Con extrañeza Camila se vuelve a sentar en una de las esquinas de la cama.

-Depende de las circunstancias y el ambiente en que se produjo, un beso o una lágrima pueden tener distintos significados lo importante es saber interpretar a tu corazón, que sensaciones quedaron en tu corazón después de lo ocurrido.

Se acerca a su amiga con lentitud hasta lograr alcanzar los mechones rubios que cubrían sus ojos color cian.

-Sabias que un beso tiene el poder de borrar el sabor que te dejo el anterior? -Termina esa frase y posa sus labios sobre los de su amiga.

Antonia queda perpleja al ver el rostro de Elena, sus profundos ojos azules y la hermosa oscuridad de sus cabellos, a pesar de estar conciente de lo imposible que resulta que sea ella quien acaba de besarla prefiere creer y mantener la traicionera ilusión de sus sentidos. Con desespero Antonia vuelve a aproximar sus labios a los de Camila, esta vez es un beso más intenso, abre su boca permitiendo que sus lenguas se toquen con una exquisita suavidad, abre sus ojos y solo ve el rostro de Camila expectante.

-Creo que lo mejor será que te vayas, por favor.

-Lo siento, no pude evitarlo estabas tan cerca mio que no logre contenerme... te molestó?

-No, pero este beso solo ha servido para confundirme aun más.

-Te aconsejo que dejes de analizar tanto las cosas, a veces solo es necesario actuar... estas segura que quieres que te deje sola.

-No lo se, ahora último no estoy segura de nada.

-Tus ojos parecen cansados si lo deseas puedes dormir, yo cuidaré tu sueño. -Se recostó junto a ella contemplandola con devoción mientras Antonia se sumergía en un profundo sueño que le permitiera olvidar por un momento su tristeza.

*****

Esperó con la paciencia que entrega la última esperanza, su valor no alcanzaba para ir a su casa y confrontarla con la confusión que la dominaba... esperó porque era lo único que le quedaba al no estar preparada para otro rechazo. Todos los días se dirigía al cementerio y pasaba horas en la espera a que apareciera que se volviera a repetir el instante indescriptible de aquel beso. La Kuki intentaba animarla ingeniaba paseos y juegos para distraerla, pero los rechazaba con desanimo prefieriendo pasar gran parte del dia sentada entre tumbas y flores marchitas.

Entró con paso lento como quien conoce el suelo que pisa a la perfección, fue recibida por un guardia que la saludó con amabilidad, continua caminando hasta llegar a la zona atestada de albinas estatuas, sentía como si miles de animas atrapadas en el yeso le hablaran pero resultaba inútil voltearse porque las estatuas mantenían la boca cerrada y su forma estática. Volvió a sentarse como tantas veces en el mismo sitio, pero había algo que no encajaba que hacía que el ambiente fuera diferente.

-Elena estuvo aquí -Su fugaz pensamiento lo transformó en pálabras, miró con detenimiento y notó que oculto debajo de los pétalos del jasmin que había dejado el día anterior se encontraba un sobre.

Sus manos comenzaron a temblar, respiró profundo intentando tranquilizarse y se dispuso a abrir el sobre, ante sus ojos apareció una carta escrita de puño y letra de la persona que tanto espero.

Antonia:

Conocerte ha sido el regalo sagrado que me entregó la vida, estas presente en cada momento, tienes razón el término amistad resulta insignificante para describir como se complementaron nuestras almas... Te amo.
Me atrevo a rogarte que me perdones conciente de no merecerlo, me quedo con el dolor de no haber seguido mis impulsos, de controlar mis emociones desde la cobardía, dejé que la mirada de un angel se nublara con lágrimas por mi culpa, permití que mis miedos nos separen... oculté este amor por no enfrentar la desaprobación de mi padre y la sociedad, que nunca comprenderian nuestros sentimientos.
Olvídame te lo suplico, no soy digna de pertenecer a tus recuerdos.

Elena.

Se quedó inmersa en un estado de angustia sus latidos eran lentos y su respiración se volvía leve y sin ganas, la brisa fuerte del viento la hizo despertar de su abstracción revelándole el motivo principal de la carta... era una despedida, comenzó a correr con desespero arrugando inconcientemente la carta con su mano derecha.

El gran ventanal se le presentaba imponente y solitario, sentía mayor aflicción a medida que se acercaba al marco, se asomó por los vidrios, ante ella apareció una imagen que le desgarró el alma, la casa estaba deshabitada y solo algunos muebles cubiertos por sábanas y polvo quedaban en el interior.

Un sentimiento de soledad le atestaba, en su interior la rabia crecía siendo incluso más grande que la pena, la melodía de sus latidos era tensa, ni siquiera las lágrimas permitian librar un poco la quimera de dolor y desesperación que la atormenta, golpea con ira uno de los vidrios, provocando que su mano se sature completamente de sangre las incrustaciones de pequeños trozos de vidrio son profundas, cierra sus ojos con lentitud dejando que su cuerpo caiga con liviandad sobre el pasto.


-Pareces un angel cuando duermes.

-No vuelvas a decirme asi. -Responde con una expresión fría.

-Acabas de despertar y ya estas de mal humor... mmm... si no quieres que te llame asi puedo inventar algo distinto, que te parece... Supergirl ^^!

-Es una de las cosas más tontas que he escuchado.

-Gracias, tienes razón pero sabes algo que es más tonto que eso... destrozarce la mano golpeando un vidrio :)

-Cómo llegué hasta aqui?

-Que modo más sutil de cambiar el tema... te equivocas no llegaste te trageron hasta aca, te encontraron inconciente y al ser de mediana gravedad tus heridas te internaron en esta clínica... traté de ser lo más breve posible evitando los detalles engorrosos. -Dijo esto último con tono burlesco esperando la reacción de Antonia.

-Por qué estas conmigo ahora si algun día te aburrirás y me dejarás sola?

El rostro de Camila adquiere un semblante palido y preocupado.

-Sabes bien que nunca podría alejarme de tí... además si diciéndome eso, pretendes deshacerte de mí debes tener claro que no te saldrá tan fácil librarte de nuestras amistad.

-Tratas de decirme que estarás siempre conmigo? -Una leve sonrisa se dibuja en su rostro y sus ojos verdes recuperan un poco ese brillo especial.

-Exacto!!! -Camila se acerca y le da un fugaz beso en la punta de la nariz.

*****

---13 AÑOS DESPUÉS---

Los rayos del sol se filtraban por las delgadas cortinas, recién amanecía, bostezó mirando con dificultad, el verde de su mirada se encontraba manchado con un tono rojizo producto de la ajetreada noche, había consumido "la droga de la felicidad" sin la menor preocupación mezcló dos pastillas de éxtasis y abundante Merlot, le encanta degustar vinos segun dicen la bebida de los Dioses.

Hizo ademan de levantarse, pero en vez de eso comenzó a llorar aferrándose con fuerza al cuerpo desnudo que se encontraba a su lado, Camila despertó y acariciaba los finos cabellos dorados pero ese gesto solo hizo aumentar el llanto, pasaron largo rato abrazadas.

-Mi amorcito cuantas veces te tengo que advertir que el éxtasis no debes mezclarlo con tragos, basta agua mineral.

-No te quejes de mí, ahora estoy muy sensible, por qué mierda esas pastillas no tienen un efecto prolongado... de que sirve estar eufórica un rato y después sentirse hecha una basura.

-Nada es eterno todo se debe vivir por ratos, además sería bastante aburrido estar alegra siempre, puedes llorar cuanto quieres yo estaré aqui para consolarte. -Besó su frente mientras seguian sus manos jugueteando con los cabellos de Antonia.

Continuará...


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