Renuncias: Sip renuncio.
Aviso: Si no te gusta el subtxt no sigas leyendo... puedes irte a cazar moscas o meterte en: www.chriswetherell.com/hobbit en esta página podras saber cómo sería tu nombre si fueras un hobbit de Tierra Media, claro tú no eres un hobbit y menos se te ocurra tomar el anillo matrimonial de tu madre pensando que es el de Sauron y tirarlo desde la punta de un cerro.!
DEDICATORIA: A mi amiga Misato, quieres subirte en mi eva?... prometo conducir bien ^^ Gracias a todos los que leen y me escriben acerca de este uber, sip gracias Ü

Las quejas, comentarios o bueno lo que se te ocurra puedes decirmelo a:
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RECUERDOS DEL ALMA

Kaoru

Segunda parte

-No puede ser!... estas confundida, sabes que nunca podra haber nada entre nosotras eso seria anormal.

Basto esa frase para darme a entender su desconcierto y repulsión, queria explicarle lo que tanto me costo confesar, pero mi voz se perdía en el laberinto de mi propia confusión, afligida al no poder hablar, intente acercarme a ella, abrazarla trasmitirle en ese gesto el amor que me carcome el alma, pero mi intento era en vano al acercarme, como acto reflejo se alejó, supongo que así será desde ahora. Su incomodidad era evidente, me rechazaba, que podía hacer... con las malditas nauseas! no pensaba con claridad, con gran esfuerzo me di la vuelta intentando escapar antes de ensuciar su piso con lo que fuera mi desayuno, pero no valía la pena, ni aunque me fuera volando lograría retener las nauseas hasta llegar a casa, asi que cambie de dirección y sin más entre corriendo a su baño y vomité afirmándome como pude en el inodoro, por un momento crei que además de comida digerida saldrían pedazos de corazón, pero para mi pesar el muy desdichado seguía en mi interior.

Pálida y ojerosa, la imagen reflejada en el espejo dejaba harto que desiar, se mira otra vez como si en algo fuera a cambiar, pero sige viendo el mismo rostro con esa tonalidad de frustración impregnada en los poros.

Y ahora qué? como seguir, si ni siquiera se atreve a salir de esas cuatro paredes a las que corrió con desespero, pero imaginar el quedarse encerrada en un baño solo por temor es una imagen demasiado patética, aun le quedaba un poco de amor propio, así que después de la última bocanada de aire, espero que el oxígeno entregara la energía suficiente a sus músculos para retomar un lento andar. Elena desde el borde de la habitación miraba con inercia por la ventana, al parecer el paisaje se presenta más interesante que el estado desastroso de su amiga, no existía ni la más mínima intensión en ella, de voltearse.

No sabía como tomar esa indiferencia, le dolía y a la vez la tranquilizaba ya que no podía negar que le facilita las cosas, mirarla de nuevo a los ojos tras lo ocurrido le sería imposible. Caminó hasta la puerta, apretaba la manilla con fuerza producto de la rabia que sentia contra ella misma.

-Yo... lo siento... Elena - A pesar de intentarlo no pudo evitar que su voz sonara languida y temblorosa, con esa frase se despedia tal vez para siempre, esperó un rato con ciega fe en que al menos recibiría una palabra en señal de despedida, pero Elena estaba ausente, lo prefería así, que el silencio borrara lo que las palabras impetuosas se atrevieron a decir, destruyendo una amistad.

*****

La luz me daña, ni con pestañar varias veces se pasa, es tan molesto sentir los rayos de sol entrar de golpe a la retina de mis ojos, mi cabeza me duele de una manera insoportable. Intento parame pero las piernas me flaquean, es claro debo llevar bastante tiempo en cama.

La Kuki me tiene muy axfisiada más que abrazo esto parece una llave de lucha americana, me desparrama besos por todos lados, pensó que jamás despertaria?

-Ya Kuki no es para tanto, no regrese del más alla -Replico, con inutilidad ya que hace caso omiso a mi fastidio.

-Cómo que no? me preocupaste mucho Anto, llevas DOS! días delirando con fiebre, con compresas intenté despertarte pero no lo conseguía, hoy mismo iba por un médico, pero antes quise venir a cersionar y gracias a la virgencita, tú estabas ahí paradita, con los ojos bien abiertos, tal y cual me gusta verlos.

Solo atiné a encogerme de hombros. De una sonrisa de alegría, paso a estrepitosas carcajadas.

-De qué ríes Kuki? -traté de poner mi cara más inquisidora, pero no dio mucho resultado, seguía riéndose.

-Aparte del médico, tenía un segundo plan para despertarte... je je je...

-Cuál era el segundo plan? dejame adivinar... mmm... ya se, buscar una manguera de bomberos y tirarme agua en la cabeza, por eso la risa.

Me hizo un gesto de negativa, y volvio a reir, sin duda Kuki tiene muchisima más vitalidad que yo apesar que me triplica en edad, cuánto podía llegar a querer a esa anciana, que importaba el motivo por el cual reía, se veía tan radiante mostrando una impecable hilera de albinos dientes.

-El plan B; era seguir el modelo de la bella durmiente, como no despertabas, le iba a pedir a tu compañerito, ese el del pelo como fuego, que te diera un beso.

-Manuel. <<Puaj!!!!>> -Mi expresión de repulsión dejo a Kuki sin cuidado, porque siguió con esa sonrisa y para más remate me da un golpecito cómplice en el brazo, cómplice? que insinúa, imaginarme a Manuel es poco agradable, imaginarme a mí y a Manuel juntos, en una misma escena romántica no es desagradable es ESCALOFRIANTE!!!

-Si ese Manuel, se ha portado muy bien, los dos días que estuviste en cama, se preocupó y vino a visitarte, es todo un caballerito, incluso te trago unas flores, cortadas del jardin claro, pero lo importante es el gesto.

-El gesto, ^.^! ya si tú lo dices tiene que ser así. Cambiando de tema...

-Nada de cambiar de tema, por qué no me habías contado que tenias un enamoradito, ya no pongas esa cara, no me intrometeré en tus cosas, esos asuntitos los tienes que mediar con Cupido, no conmigo... je je je... igual Manuel, no fue el único que vino a visitarte en este tiempo, también se tomó la molestia, tu amiga.

Amiga? Existia la posibilidad, esperaba escuchar su nombre, por favor que sea ella, cerré los ojos de la emoción que me provocaba pensar que Elena se preocupara de mí, como no obtuve respuesta alguna, abrí los ojos espectante, vamos Kuki di que es Elena.

Con su arrugado dedo me indicó el collar, eso implicaba que era Camila, para confirmar mis sospechas y aniquilar de una mis esperanzas le pregunte:

-Camila me vino a visitar Kuki?

-Si, quien más. Debes olvidarte de Elena, uno no le puede caer bien a todo el mundo, si ella no te quiere es su problema, además tienes dos buenos amigos, con eso lo compensas, recuerda que es "mejor pajaro en mano, que cien volando" en tú caso seria "mejor chico zanahoria y niña ventana, que amiga ingrata".

Cualquier día de estos Kuki me da la sorpresa y la veo sobrevolando el techo con una escoba, bueno la única respuesta que me dio mi fatigada y delirante mente para explicar que mi abuela supiera del rechazo de Elena, es que fuera una bruja y tuviera poderes ocultos... Delirante, eso es! Kuki dijo que estuve delirando por dos días eso hace posible que en ese estado de seminconciencia haya hablado sobre Elena... auch! pero eso no me tranquiliza, que cosas habré dicho, prefiero pensar que Kuki es una bruja, a que yo me puse a hablar demás, solo eso me faltaba.

-Si que estas enfermita Anto! tienes carita de angustia, que te parece si te hago unos panqueques.

Inevitablemente una sonrisa se apareció por mi rostro y se despertó mi estómago haciendo ruiditos, demostrando su alegría y ansiedad por probar alimento.

-Sabía que mejoraría tu ánimo, con solo decir la palabra mágica; panqueques, aparecieron nuevamente esas lucecitas en tus ojos.

*****

-Arggg! quiero algo que haga estallar mi cabeza, sería capaz de golpearme contra una pared con tal de no pensar más, en problemas sin solución. -Se sienta con hastío en el sillón.

<<El living y yo, yo y el living, en este lugar no hay ningun ser vivo aparte de mí, sola como siempre, digamos que se esta volviendo costumbre.>>

El teléfono suena, mientras ella cierra los ojos haciéndose la dormida. Al final se levanta a contestar más que nada por lo molestoso que resulta el ruido, que porque le interese saber quien llama.

-Hello.

-Hola.

-Don't you speak english?

-Será porque no estoy en Dublin, madre. -Dice con enfado.

-No, I don't like, you has speak spanish!

-You to be called, only to sermonize.

-To forget. How are you?

-Everything's fine.

-Well, I's very occupied, I will call afterwards. Good-bye daughter.

-Bye.

Cuelga el teléfono y se recuesta en la alfombra, el silencio es interrumpido por un suspiro que se le escapa del alma, se levanta abruptamente, para asegurar la puerta y correr las cortinas quedando la sala en penumbras, busca entre los libros que se ubican en una mesita de pino, hasta que encuentra un abrecartas de plata con una afilada punta. Con un azul espectral sus ojos se posan en el metal, mientras comienza a hacerse pequeños cortes en la muñeca izquierda, finas líneas de sangre caen con lentitud desde las recientes heridas, limpia el abrecartas con su pantalón y lo vuelve a dejar en su posición inicial. Antes de subir las escaleras, con semblante inexpresivo, mira el teléfono.

-Yo también te quiero madre. -Su voz suena con un dejo de amargura.

*****

Los estudiantes se aglutinan alrededor de un puesto, con curiosidad se inicia el interrogatorio, se miran entre ellos, sonríen burlescos y vuelven a preguntar, por sus caras podríamos decir que uno de sus pasatiempos favoritos es atosigar al compañero que ha tenido la "desgraciada ocurrencia" de faltar a clases. Un timbre indicando el fin del recreo es la señal de salvación que recibe Antonia, por fin ese atochamiento de chismosos se vuelven a sus respectivos puestos y dejan su pupitre en paz. Al fin tranquila, dirije su atención al puesto vacío que se encuentra a su lado, mientras se pierde en sus pensamientos.

No puedo seguir asi, nunca podré volver a mirar nuevamente a Elena a la cara, yo y mi bocota, por qué mierda tuve que arruinarlo todo... ya tomé la desición, en vista que la vergüenza que tengo sobrepasa con creces los pretextos de permanecer aqui, me cambio de colegio, aunque pensándolo mejor creo que un cambio de país será más conveniente, podría comprar papeles y adquirir una nueva identidad.

-No lo mejor es tomar una nave especial e irse a otro planeta.

La intromisión de Manuel me sorprende, soy yo muy evidente o todos los que me rodean pueden leer mi mente, sin más le pregunto:

-Lees el pensamiento?

-No tengo poderes síquicos, pero lo de irse a otra planeta lo digo por ellos -con su dedo índice señaló a todos los que estaban en la sala- Son una masa amorfa de gente intrusa, que se tiran como aves rapases sobre quien falte aunque sea un día a clases.

-Muy curiosos, ellos si son niños malos. -Como respuesta me sonrió amable, debo reconocerlo en el fondo, pero bien en el fondo, igual quiero a niño zanahoria.

-Gracias.

-De qué? -Se sentó en el puesto vacío que estaba junto al mío, y que antes ocupaba Elena.

-La Kuki me contó que mientras estube enferma fuiste a visitarme.

-Para eso estamos los amigos -Se quedó callado, mientras movia las manos nervioso- Antonia... yo pue-pue-do sen-tar-me a...

-Claro, para eso estamos las amigas, Manuel.

-Fantástico! -Salió disparado y trajo en unos segundos su mochila al puesto, abrió el cierre y sacó un recipiente de plástico con tapa.

-Quieres?

-No me gusta el plástico.

-A mí tampoco.

Depositó la tapa en la mesa, ante mis ojos quedaron unos dorados y perfectos panqueques que olían de mil maravillas y sabían aun más rico. Con mis manos pegajosas y el dulce sabor del manjar en mi boca, le pedi a Manuel que le diera las gracias a la Señora Alicia, su mamá, por cocinar tan bien, tal vez lo correcto sería agradecerle también a mi Kuki que le dio la receta de los panqueques.

La única vez, en todo lo que paso de mañana que pude ver a Elena, fue al finalizar las clases, solo me fue posible verla de espalda mientras abandonaba la sala después que el tumulto de escolares-buitres salieran empujándose entre si, su cabello lucía un tono azabache intenso, la noté más alta e inalcanzable, todo volvía a ser igual que antes, con la diferencia que nada que haga, puede sacar el puñal que me clavó dentrozándome por dentro, no hay algo más doloroso que la desolación de perder lo que nunca se ha tenido realmente, pero que se anhela con desespero.

*****

Pasa el paño una y otra vez, se puede ver su silueta proyectada en los vidrios y aun asi no se conforma, es un gran ventanal conformado por rectangulares vidrios con marcos de madera color pastel.

-Es suficiente cariño, si continúas harás desaparecer el vidrio.

-Leo, creo que habíamos concordado que yo me encargaba del aseo de la casa y tú de cocinar, deja de decirme como limpiar y parte a la cocina antes que se queme lo que sea que intentas cocinar.

-Bromeas hijita, yo soy un excelente Chef, si no lo tome por profesión fue porque mi padre me obligó estudiar Ingenieria Comercial. -Habló con un dejo de orgullo mal disimulado.

-Leonel Cardone se le está quemando nuestro almuerzo, al parecer hoy de nuevo tendremos que comer pizza.

-De donde sacas eso. -Un olor como a basura quemada llega de golpe a su nariz y no le queda más que partir a la cocina.

-Llamaré a la pizzería, con doble queso y sin anchoas, verdad?

Regresó con una bandeja, la que traía un pollo carbonizado.

-Por supuesto, me cargan las anchoas, incluso más que esto.

-Bota rápido eso, a no ser que quieres hacer un saumerio a la casa, con el pollo rostisado invocando a los Dioses de la comida quemada haber si cumplen tu deseo de preparar algo sin incendiar la cocina.

-JE, JE, JE... a veces resultas ser tan desagradablemente encantadora, Elena.

-Debería tomar eso como un cumplido o una queja? -Levantó una ceja.

-Cumplido, yo jamás voy a tener una queja de ti, la hija más perfecta de este y todos los Universos.

-Lo se, pero trata de no decirlo muy seguido, no vaya a ser, que un padre-extraterrestre te oiga y quiera llevarme al espacio exterior.

Esperamos sentados en el sillón a que la pizza llegara, igual los dos sabíamos que de todos modos teníamos que abordar el tema, pero me costaba bastante, la relación que tengo con mi padre es genial somos los mejores amigos, por eso hablar con él acerca de mi madre es complicado, a pesar de lo mucho que quiero a Leo y creo que tiene la razón, no puedo evitar sentirme pésimo cuando él se refiere con malos términos de ella.

-Vamos tíralo de una, antes que llegue la pizza así no arruinamos la cena.

-Se que será díficil para ti, pero cariño sabes bien que la relación que tengo con tú madre nunca ha sido de las mejores y uno de los motivos que me incentivó a regresar a mi patria, fue alejarme de Catherine. -miraba las figuras de la alfombra, buscando las palabras exactas.

-Y? -Arrugó la frente su gesto característico cuando no sabe cómo continuar, pero esta vez no lo pienso ayudar, el matrimonio es un problema de dos y yo no puedo hacer más que escucharlo.

-Quiero divorciarme de Catherine.

Suponía que diría eso, lo que no tenía estipulado era que me afectara tanto, la pena nubló mis pensamientos, pero contuve las ganas de llorar.

-Al menos la noticia tiene un lado bueno después de todo, si te quieres divorciar legalmente implicaría volver a Irlanda. -Respondi con lo primero que se me vino en mente para demostrarle a mi padre que la situción no me dañaba.

-Ya te hartaste del "Último rincón del mundo"? pues me alegra que hayas tomado también lo del divorcio, como siempre me demuestras que eres mucho más madura y fuerte que yo.

-Se venía venir, y eso de lo madura y fuerte, digamos que si veníamos a un lugar desconocido incluso para tí que naciste aqui, era necesario que alguien haciera el papel de adulto.

-Gracias por lo que me toca, pero lamento informarte que aun no podemos irnos de aqui, quiero juntar algo más de dinero, llegué con una buena suma y la idea no es regresar a Irlanda sin nada en los bolsillos, eso haría que tú madre tubiera la razón al decir que este viaje era solo una pérdida de plata y tiempo, además ella y su familia se burlarían de mí, tu sabes lo insoportables y críticones que son.

Detesto cuando me dice: TÚ madre, como si fuera mi culpa el que ella sea tan pesada.

-No creo que aplaste tanto tú ego el hecho de que TÚ esposa acertara en lo inútil del viaje.

Me iba contestar, pero justo llegó la pizza y como buen hombre de pálabra, el Leo no volvió a mencionar el tema durante la cena, cambiamos los "asuntos serios" por vanales y divertidos comentarios acerca de Star Wars, específicamente cual de los dos robots era el más importante, yo defendia a R2D2 o "Arturito" como me gusta llamarlo, y mi papá iba por C3PO.

*****

Acabaron las clases y con ellos los breves instantes en que podía verla, Elena logró transformarse en mi oxígeno, la amo de la manera más desgarradora y lamentable que puede haber, nunca he podido explicarme de dónde nace esta devoción irracional por ella, si es que existieran realmente las vidas pasadas supongo que he cometido pecados imperdonables, por eso debo pagarlos en esta vida hundiendome en la tristeza.

Las vacaciones de verano transcurrían sin ninguna novedad, los días se me hacían todos iguales, solo esperaba que finalizaran para volver pronto al colegio y deleitarme con el único consuelo que me iba quedando, observarla desde la distancia, que mi propia estupidez provoco.

Rompiendo completamente la costumbre, Camila se presentó en mi cuarto, entrando por la puerta, se notaba su inseguridad, ella no es de las personas que suelen disculparse cuando cometen un error, por lo mismo valoré aun más su acción, no tardamos mucho en ponernos de nuevo en la buena, para eliminar todo rastro de distanciamiento le propuse abordar su comic favorito "Uncanny X-Men" nos metimos de lleno al Universo mutante, es claro que tenemos formas muy distintas de ver al mundo; aunque leimos el mismo tomo del comic, yo agarraba ideas relacionadas con lo mal que deben sentirse los protagonistas al ser discrimanados solo por ser mutantes, en cambio ella se emocionaba al hablar de las habilidades mutantes de cada uno y con la posibilidad que Polaris (una villana) fuera la hija no reconocida de Magneto (El más malo de todos los villanos ^.^!). Las siguientes visitas de Camila volvieron a ser tan seguidas y por la ventana, como siempre.


En una de las tantas mañanas veraniegas me levanté más temprano, cuando bajé de la habitación, me encontré a la Kuki sentada en la silla de Principito, asi le llamaba a una antigua silla de felpa obispal con extremidades doradas como sacada del siglo XVII.

-Ya estas lista, quieres que te acompañe.

-No Kuki, por favor permiteme ir sola. -Me miró de arriba a bajo, después de unos segundos me dio con una sonrisa, el visto aprobatorio.

-Recién noto, que mi pequeñita Anto es toda una señorita, claro que puedes ir sola, además tienes mucho que conversar con ellos.

*****

Estatuas de concreto me dieron la bienvenida, como era Lunes el lugar era aun más solitario, no pude evitar maravillarme al presenciar el impresionante panteón que emulaba un templo romano, nunca he comprendido el por qué la gente gasta tanto dinero en sobervios templos para mantener a sus muertos, es como gastar agua en regar una planta seca. Al principio tampoco entendí la muerte de mis padres, me senti abandonada a mi suerte, llevaba nueve años viviendo en lujos, formando un caracter caprichoso, pero la simplesa de obtener todo lo que quisiera se derrumbó cuando ellos murieron, en ese momento la rabia me inundó por dentro, odie a cada persona de este jodido mundo que no estuviera sola como yo, odiaba tener que dejar el departamento de mis padres para mudarme a la gastada casa de mi abuela, la cual trato de darme a entender la situación utilizando las tipicas frases de consuelo, pero detestaba su acercamiento y el de toda esa gente que no había visto en mí vida, y que venían al funeral a darme el pésame.

A rastras me subió al auto, rumbo a su casa (un sitio al cual con suerte había visitado tres veces), a pesar de eso no me di por vencida y solo le dirijía la palabra cuando era estrictamente necesario, osea cuando el hambre que tenía era tanta que me veia en la obligación de pedirle algo para comer con tal de no desfallecer. Debo reconocer que mi abuela tenía una voluntad y paciencia enormes, porque ni se inmutaba con mis reiteradas críticas hacia su persona y su casa, que me parecía una ofensa arquitectónica a la ciudad que avanzaba a pasos gigantescos en lo que se refería a infraestructura, en cambio su hogar seguía pareciendo del ciglo pasado.

La verdad es que le di una dura pelea, pero no me quedó otra que aprender a quererla, ella es muy obstinada como yo y mientras me empeñaba en sacarla de sus casillas y que le diera un infarto por mis travesuras, ella invertía su tiempo en comportarse como la más dulce de las abuelas, nunca me imaginé que terminaría adorándola.

-Como se inicio la amistad con Camila, se los contaré la próxima vez que venga, que les parecieron las flores, las compré en una tienda que esta en la entrada. Kuki no vino, porque yo se lo pedí, quería conversar a solas con ustedes y disculparme por no venir a visitarlos más seguido, en los últimos meses no lo he pasado muy bien, pero no se deben preocupar, estoy algo triste pero se que lograré reponerme, tal vez de lo único que se pueden preocupar es por la falta de cordura que me caracteriza, estoy casi segura que es hereditario, me convenci de eso cuando vi a la Kuki hacer algo divertidisimo pero totalmente fuera de lógica, ella...

Antonia de inmediato detiene su "conversación" al sentirse observada, se levanta y gira para encontrarse con unos ojos azules, que la miran con detenimiento.

-Elena?

Continuara...


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