-Otoño 2004-
Filosofías originadas en la antigüedad postulan enseñanzas en las que el ser humano es
una unidad, pero formada por otras unidades más básicas: cuerpo físico, cuerpo mental,
cuerpo espiritual o astral, etc... Es decir, que somos algo así como un gran ordenador
formado por un soporte físico (cuerpo) y una serie de programas (mente) que funcionan
gracias a una corriente (energía astral o espíritu) y que realizan una función (karma),
pudiéndose comunicar con otros semejantes o no, que existan en el mismo sistema
(conciencia).
El Viaje Astral, se produce cuando el cuerpo astral o sutil, se separa del cuerpo fïsico,
sin que para ello sea necesaria una intervención del cuerpo emotivo ni mediación del
cuerpo mental, si bien el estado mental se hace necesario para su interpretación...
-No me molestaría, que apagaras tu notebook, al menos podrías regalarme algunos segundos
de tu tiempo -musito Camila con muestras de enfado y los ojos fijos, en la mujer que se
encontra sentada en el escritorio
-Espera, en un momento, sabias que la energía astral se... -no pudo terminar la frase, ya
que un inesperado beso se lo impidio.
-Ya te he dicho que no me interesan esas tonteras paranormales, además cuando tengo a
mí angel de ojos verdeluz cerca no suele interesarme nada más que ella -susurró Camila
al oido de Antonia, regalándole después una sensual sonrisa.
-Ángel? crei que era tú lucesita.
-Vale la pena variar, además se debe sorprender a la pareja todos los dias, para
mantener la llama de la pasión encendida.
-Y cómo me sorprenderas hoy?
La cara de Camila adquirio una expresión malévola, sus ojos color miel tenían un
peculiar brillo, se acercó más al escritorio, y tomó el notebook, utilizando las máximas
fuerzas que sus pálidas y finas manos tenían, tiró sin más el procesador al suelo, ante
la verde mirada petrificada, un sordido estruendo retumbo por todo el departamento... la
figura de Camila comenzó a desaparecer mientras se adentra por el pasillo, dejando a una
atónita Antonia, la cual se levanto de la silla con cierta torpeza, no logrando
asimilar lo recién ocurrido.
Camila volvio aparecer con un objeto en sus manos, era un notebook, más avanzado y caro,
en comparación con el que yacia en el suelo destruido.
-Es un obsequio para mi ángel.
-No era necesario que lo hicieras.
-Qué cosa regalarte este o romper ese? -dijo con un tono de arrogancia, que solía
utilizar para fastidiar a los demás.
-Prefiero recibir regalos a la manera tradicional. Sin destrucciones y envueltos en un
llamativo papel o en el interior de bolsa adornada con algun colorido dibujo de Disney.
-Si lo hiciera asi, perdería la posibilidad de verte con esa expresión de desconcierto
en tu angelical rostro.
Antonia recibio el notebook y lo depositó sobre el escritorio, luego buscó una escoba y
una pala, se agachó para tomar gran parte del ordenador y se dispuso a barrer los
pequeños trozos, sin prestarle ya, la menor atención a Camila.
-<<Es muy infantil, como se puede enojar por una...>>
*****
-OTOÑO 1992-
<<Tontera!!! ese es mi problema, tengo una tonteritis aguda... por qué no me
puedo controlar, es solo una niña no tiene nada de especial aparte de esos ojos de azul
cielo, que tienen un brillo impresionante, es el ser más perfecto que he visto y que
sus labios deben saber a chocolate, no más deliciosos que el chocolate, más que todos
los helados del mundo entero, se acerca... que hago... tendré que ocupar una buena
"estrategia", si ella viene para aca por este pasillo, yo me arranco y doblo hacia el
otro pasillo, así no nos cruzamos>>
Una pequeña niña con los ojos verdes muy lindos, cambia abruptamente de dirección del
casino a la biblioteca, sus pies a medida que avanzan adquieren mayor velocidad,
cualquiera pensaria que arranca con desespero de algo, pero de qué? lo que único que la
esta persigendo es su propia sombra.
<<Menos mal que alcanze arrancar de la mirada de ojos de cielo, espero que Elena
no haya notado mi huida, notar? que cosas dices con suerte sabe que existes y que van a
la misma clase... auch! quien me manda a meterme a la biblioteca, si se que siempre me
encontraré aqui con el aburrido de Manuel, y para colmo, hay viene>>
-Hola Antonia, que haces aqui, yo pense que estarías en el casino, como te encanta
tanto comer.
-Hola Manuel. <<Que trata de decirme el aburrido, que como mucho>>
-Si quieres puedo acompañarte al casino, yo te compro todos los caramelos que quieras,
me dejas acompañarte niña linda.
<<Niña linda... puaj!!!>> -No gracias, no tengo hambre, nos vemos en la sala, si.
-Como gustes, espera An-to-ni-a quieres venir hoy a-a-a estudiar a mi-ca-sa -la voz
trémula, del niño colorin y pecoso se escucho más como una suplica, que como proposición.
<<An-to-ni-a? tartamudo, Manuel tartamudea cuando esta nervioso je je je que
tierno, pero si acepto nunca podre quitármelo de encima, pensara que le correspondo>>
-No puedo Manuel, hoy en la tarde, tengo... mmm... tengo que acompañar a mi mamá a
comprar lana a la tienda. <<Que irrisorio, cada dia miento peor ^.^>>
-Comprendo, pero si algun dia estas desocupada, puedes venir a mi casa, a estudiar,
claro
<<Algun dia?>> -Bueno, tengo que irme nos vemos luego.
La sala era bastante espaciosa, con grandes murallas blancas, lo único que le daba vida
a tanto blanco, era el diario mural; creación de un grupo de alumnos, entre ellos
Antonia, que solía participar en todas las actividades escolares y extraescolares, que
se presentaran. Una figura opaca de gran espesor se dislumbro por el marco de la puerta,
anteponiendose entre los rayos de sol que entraban sigilosos para chocar con las paredes
albinas, era un profesor con peluquín, entrado en carne y años, irrumpio a la sala,
provocando un silencio total, con una voz aspera comenzo a pasar lista y luego a
explicar en que consistia el trabajo de Ciencias.
-... Es un trabajo grupal, pero les he ahorrado la tarea de que ustedes organizen los
grupos, yo ya los tengo ordenados, me he tomado esa libertad porque he notado que en
este curso son muy desunidos e individualistas, por lo mismo les tocara trabajar con los
compañeros con los cuales ustedes tengan roses o hablen menos, quiero que todos se
terminen integrando bien a la clase.
La mayoria de los niños esperaban espectantes, saber con cuales compañeros y a que grupo
pertenecerían, Antonia la situación no le emocionaba mucho, ya que se llevaba bien con
prácticamente todos sus compañeros. El Sr. peluquín, comenzo a decir los integrantes de
cada grupo.
-... Grupo 5: Manuel Navarro, Antonia Vidal y Elena Cardone. Grupo 6: Gloria Alarcón,
Gonzalo...
<<Elena, el profesor dijo Elena... Me podía tocar cualquiera, pero no ella...
maldición!, estos son los llamados momentos díficiles que impone la vida y que a la
larga sirven para madurar y enseñarte el camino, pero qué camino! esto solo me hace
sentir más perdida, no me interesa madurar si el precio es tenerla tan cerca... además
yo no se nadar...>>
-Antonia, qué feliz me hace que seamos del mismo grupo!!! -dijo Manuel, y esta vez sin
tartamudear.
-... Nadar en el mar de sus ojos.
-Qué? -La miró con extrañeza.
-No se nadar Manuel, que voy hacer, me voy ahogar cuando la vea.
-Ver qué? deberías haber ido al casino, de seguro que el hambre te hace alucinar niña
linda.
<<Niña linda... puaj!!!>> -Ya te dije que no tengo hambre `-´ debemos decidir
cuándo y dónde nos vamos a juntar para el trabajo de ciencias?
-... mmm... creo que andes de acordar algo, deberíamos preguntarle también a la niña
nueva.
<<El aburrido trata a todas como niñas; la niña linda, la niña nueva, la niña no
se cuantito... De seguro cuando este frente a Elena me voy a comportar igual o peor>>
-Te refieres a Elena?
-Claro, a quien más, ella es la niña nueva, que llego este año al curso.
-Por qué no vas y te acercas a ella, para preguntarle por lo del trabajo, sip?
Manuel partio corriendo, las peticiones de Antonia, eran como órdenes de ley para él,
regreso en un instante con una simplona sonrisa de enamorado.
-Dijo, que nos podíamos juntar mañana en su casa, después del colegio.
-Bien mañana en su casa después de la escuela.
-Colegio!
-... emm?
-Dijo colegio, no escuela.
-Es lo mismo.
-No, no es lo mismo escuela comienza con una vocal y colegio con...
<<Manolete es un tonto... ehh... mañana en la casa de ELENA!!!!, crei que estaría
siempre en un lugar al que jamás podría llegar... pero ahora la tendré tan condenadamente
cerca .-.>>
El timbre indicó el fin de la jornada escolar, una avalancha de pequeños con sus mochilas
a cuestas e ímpetu salieron disparados, sin importarles nada a su paso, casi todos se
fueron a sus casas o al parque que se hallaba de frente al colegio, que poseía un verde
precioso que el otoño le arrebato sin consentimiento, apesar de eso, los juegos
mantenían su color, siendo el preferido; el columpio.
Se recostó de espaldas en la cama; mirando el techo de su habitación, que alivio que es
un mes frío, donde el color predominante es el gris, no podría soportar que el cielo
burlándose del dolor de un amor no correspondido adquiera un tono azul, como el de sus
ojos, los cuales preferiria no mirar. Gotas sin un rumbo fijo viajaban por su rostro
desde sus esmeraldas hasta el cubrecamas, pensando en el modo de olvidar, olvidar a
alguien que sin motivo se metio en su alma, es esto amor, su primer amor, pero porque
duele, siente el corazón oprimido, esto no se parece en nada a los cuentos que ha leído
de princesas encantadas que se enamoran, encontrando en el amor el amparo contra los
males del mundo.
Unas manos de asoman por el marco de la ventana, se seca las lágrimas con apuro y
espera que la dueña de esas manos, haga su aparición.
-Camila?
-Si, quien más podría ser, no me digas que hay alguien más que se atreva a subir a tu
dormitorio -dijo la pequeña con enfado mientras se sentaba en la cama.
-No eres la única, quieres una galleta -sonrio conciliadoramente y le indicó la cajita
redonda adornada con angelitos, que se encontraba sobre la cómoda.
Tomo la galleta, después de probarla, Antonia hizo un peculiar reverencia.
-Por tu delicioso obsequio, me veo en la necesidad de regalarte un trozito de un poema:
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que esta dormido sobre tu alma...
- Es lindo. Gracias -se levantó, después de hacer la misma reverencia que su amiga, le
dio un beso en la mejilla. Las dos se sentaron en la cama, entre los muchos peluches de
ositos que había.
-Te gustó?
-Sip mucho, de quién es?
-Tuya te la acabo de regalar.
-Me refiero al autor.
-La poesía es de quien la usa, no de quien la escribe. -Lo dijo con tono solemne.
-Sip... pero quiero saber quién la escribio? -Habló en tono de suplica, utilizando su
cara de niña pérdida en estación de tren.
-Neruda, poema 12 -contestó mirando fijo a Antonia, se sentó cerca de ella y le quitó
el osito que tenía en la mano, con el cual jugaba distraídamente.
-Por qué no me dices qué te pasa?
-No me sucede... nada.
-Como que nada, te conosco has estado llorando.
-Es el otoño. sabes que soy muy sensible, y me pone triste que los árboles pierdan sus
hojas. <<Esa ni yo me la creo, cada vez miento peor!!!, tendré que comprar algun
libro de como mentir mejor o algo por el estilo>>
-Sensible!... bueno si no confias en mí lo entiendo. -Una mueca de disgusto se apoderó
de su rostro le molestaba en demasía que su amiga no se desahogara, no revelara nada de
lo que le sucedía, siempre se encerraba en su mundo personal, no permitía que nada
abriera el cofre de sus secretos.
-Confio mucho en ti, eres mi mejor amiga. -Hizo una pausa y decidio cambiar de tema-
Para que veas que yo tambien tengo "habilidades literarias" te diré unos refranes:
"Ojos que no ven...
-Corazón que no siente -dijo con pereza mientras se acomodaba entre los peluches
esparcidos por la cama.
-Nop te equivocas, "Ojos que no ven... zapatos que pisan mierda" "El que ríe último...
no entendio el chiste" "El que madruga... encuentra todo cerrado"
-JE JE JE... están divertidos de dónde los sacaste?
-Los refranes no tienen dueño, son de quien los dice.
-Eh! yap, cuantame más sipi?
-Bueno...
*****
La figura de Elena era imponente, era muy alta en comparación con sus compañeros de
clase, miraba distraída las calles, sin importarle? el agobio de Manuel y Antonia, que
la llevaban siguiéndola más de 20 minutos, segun ella su casa quedaba al lado del
colegio.
-No vale la pena subirse al metro, vamonos caminando.
Luego de esa frase sonrio, Antonia sintio como se le detuvo el corazón por unos
instantes al presenciar tan perfecta sonrisa. no le molestaba caminar detras de esa
diosa bajada del olimpo, pero Manolete ya tenía cara de asesino en serie.
No sentía las piernas, su rostro sudaba y el tono rojo se apoderó por completo de él,
Manuel estaba enojado y lo hacia notar cada tres metros de caminata protestaba,
mientras Antonia guardaba silencio caminando por las nuves en compañia de los pajaros,
era tal su emoción que no había espacio en ella para el cansancio, por su lado Elena
seguia liderando al grupo muy sonriente.
-Ya llegamos esta es mi casa -dijo con cierta burla, cuando señaló la gran casona.
-Por fin!!! le hubiera dicho a Luis, el chofer de mi familia, que nos trajera debiste
habernos advertido, que tu casa quedaba tan retirada, nos has...
La pequeña oji-azul, empezó a bostezar, sacó de su bolsillo tres pelotitas y comenzó a
lanzarlas al aire, sin hacerle el menor caso a Manuel, de pronto como si recordara algo
importante, dejó de lanzar las pelotas al aire y miró a su alrededor, hasta que encontró
lo que buscaba; unos ojos esmeraldas.
-Quieres pasar?
<<No puedo hablar, si abro mis labios, las mariposas de mi estómago saldran
volando por mi boca. Es como un castigo callar cuando mis emociones quieren gritar.>>
La niña rubia solo atinó a mover la cabeza en modo de afirmación, manteniendo su mirada
en el suelo. Los tres entraron a la casa, ésta tenía las paredes coloriadas con un
verde esperanza, los muebles de tonalidad pastel. Elena hizo ademan de hablarle, pero
Antonia intentaba no reparaba en ella debido el nerviosismo que la embargaba,
dirigiendo su mirada a cualquier parte, lo que impedía cualquier comunicación, esto
enfado bastante a Elena.
-Que pareja más contrapuesta son, mientras que tú hablas como una cacatúa, ella se
asemeja a una moai -guardó silencio y luego con mirada sarcástica prosiguio. -Así es el
amor supongo.
Sonrojándose -No te equivocas, yo y Antonia aun solo somos amigos, al menos por ahora,
es que...
-Es que, QUÉ!!!?
-Es que somos muy pequeños ahora, pero cuando sea grande quiero casarme... y bueno
Antonia es.
-Una niña linda.- Dijo en tono burlon, levantando una ceja.
-Eso una niña linda.- Sonrio con complicidad a la chica más alta.
-Si quieres los puedo dejar solitos, seguro que tú si logras que hable. -Con este último
comentario no pudo evitar que una carcajada escapara sin control de su boca.
Antonia comenzó a sentir que las mariposas de su estómago se transformaban en negros y
molestos cuervos, no era justo, para nada. Ser ignorada y no correspondida era una cosa,
pero ser burlada por la persona que amas con fervor, es algo infame. Una infamia de la
vida, arruinando su existencia, acortando su ánimo, en los 13 años que llevaba en este
planeta, no se había sentido peor. La tristeza era el mal que se apoderaba de cada una
de las células de su cuerpo, desde que tuvo la desdicha de cruzar su mirada con esos
ojos de hielo, la odiaba? por amarla sin razón, no imposible odiar y amar al mismo
tiempo. Producto de la rabia por sentirse humillada, Antonia trataba de buscar defectos
en Elena, y si no los tubiera los inventaría, no quería seguir admirando a alguien que
ni siquiera conocía.
-No me gusta perder el tiempo y menos en trabajos grupales! -Su tono fue frío y
autoritario.
De inmediato las risas y el sonrojo, respectivo, cesaron y dieron paso a muecas de
asombro en los dos chicos que nunca antes habían visto a su compañera en tal actitud.
El resto de la jornada transcurrío sin sobresaltos, con claras muestras de aburrimiento,
la tarea no era para nada entretenida, consistía en buscar términos científicos y
clasificación de insectos. El panorama que acontecía en el cuarto de Elena no era muy
alentador; Manuel sentado en la silla con los codos apoyados en el rojo escritorio leía
un artículo de dípteros, la cabeza del chico no se veía debido a la torre de libros que
enfilados hacia arriba que cubrian la visión, recostada en la cama Elena con un lapiz
en la boca y muy concentrada hojeaba un pesado volumen de Ciencias Naturales, mientras
Antonia sentada en un pequeño y blandito sillon buscaba el término ortóptero en un
diccionario enciclopédico. Manuel de pronto mira su reloj, bosteza, frota con su mano sus ojos
y vuelve a mirar el reloj, dando un brinco.
-Lo siento niñas debo irme tengo un compromiso de "honor" con mis amigos, no puedo
faltar al partido de futbol y ya llevo 10 minutos de retraso.
-Creo que es más importante el trabajo que tu partido.
Se escucho un tal vez como respuesta desde las escaleras, luego un adios es muy linda
tu casa Elena y finalmente un retumbar de puerta.
-Bueno...
-Bueno...
Las dos hablaron al mismo tiempo, provocando leves sonrisas entre las dos.
-Supongo que tendremos que terminar esto solas.
-Es probable -la resignación se hizo evidente en Antonia, mientras dirigía su mirada al
diccionario.
El trabajo avanzó bastante rápido, era evidente que se complementaban muy bien, cuando
fue terminado, se produjo un repentido silencio que envolvio la habitación deslizándose
por los damascos murallas e instalándose en las gargantas de ambas, el aire se volvio
denso. Todo fue abruptamente interrumpido por un:
-Por qué?
-Por qué, Qué?
-Por qué te escapas de mí, te alejas cuando me ves incluso a veces corres como si
hubieras visto a un espectro o algo peor, por qué rehusas mi mirada y no me diriges la
palabra cuando he intentado hablar contigo? -Una expresión de congoja se apoderó de su
rostro, la desolación aumentaba al ver el hermetismo en el que se encontraba Antonia,
dándole la impresión de lo poco que le importaba tratar el tema.
Muchas ideas se agolparon en su mente, solo estaba conciente de que un momento a otro
su corazón tomó un drástico vuelco y decidio cambiar de ritmo, de uno pausado a una
melodía frenética, no podía articular nada, era tanto lo que quería decir que las
palabras no eran suficientes, decidio contestar laconicamente.
-No lo se.
-Yo si lo se! te sucede lo mismo que al resto, se alejan sin siquiera conocerme, no es
fácil cambiarse de Colegio, dejar amigos y empezar todo de nuevo en otro país, no es mi
culpa que mi padre sea un exiliado político yo nunca pedí volver aqui me tratan como si
fuera un bicho raro, estoy harta!... La clase se divide entre los que rumorean y se
divierten mofándose de mí, y los que me evitan... como tú -el torrente de emociones que
su abatido corazón sentía en ese momento se desbordaron, lágrimas que sin su
consentimiento escaparon iniciaron un recorrido por sus mejillas, no tan solo era
sentirse rechazada, lo que más le dolía era ver la tristeza que envolvía a su padre
desde que regresaron del destierro, como todo exiliado el Sr. Cardone en el extranjero
no tan solo extrañaba su tierra natal sino que la idealizó, a Elena le contaba miles de
historia del "último rincón del mundo" un lugar maravilloso casi mágico que había caído
en las manos de un horroroso Ogro llamado Dictador, las historias mezcla de fantasía y
nostalgia llenaron de alegría la primera infancia de Elena, y tantas veces fue que las
narró que hasta él mismo las comenzó a creer, por lo mismo cuando fue liberado "el
último rincón del mundo" y se alejó el malvado Ogro, lo más pronto que le fue posible el
Sr. Cardone tomó a su hija y partieron los dos desde el viejo continente a el lugar de
sus cuentos, cuando llegaron se dieron cuenta que no era ni tan mágico ni tan perfecto,
era un país como cualquiera en vías de desarrollo con gente que tenía virtudes y
defectos, lamentablemente el Sr. Cardone creyendo que sería imposible que compatriotas
que vivan en el mismo "rincón liberado" tengan malas intenciones, le bastó un par de
meses en su país natal y a ojos ciegos invirtio gran parte de su dinero en una sociedad
limitada, sin saber que esta era solo una pantalla y fue descaradamente estafado,
dejándolo sumido en la tristeza, Elena logró animarlo dándole fuerzas para seguir y ser
felices en una sociedad en la que confiar en los demás puede ser un defecto.
Instintivamente y sin controlar sus propios movimientos, se sorprendio al verse
abrazando a Elena, su olor era enbriagador, cuando solo le era permitido ser una
observadora deslumbrada por su belleza la confundía con una ninfa alejada de una
existencia terrenal, pero no era asi, el que creía era el ser más sublime, no era como
la brisa del viento, que pasa sin poder ser tocada, ella si pertenecía a mundo, si podía
tocarla, abrazarla como lo estaba haciendo, sentir su esencia y escuchar su respiración
que al igual que la suya sonaba agitada, lo único preciso que pudo hacer fue en un
fugaz pensamiento agradecer a su Ángel de la Guarda, los Ángeles escuchan las peticiones
que se hacen con el alma, o sino cómo explicar que lo que tanto anhelaba se hiciera
realidad.
-Si aceptas seremos amigas -con cierto esfuerzo logró sacar un hilo de voz de sus
abatidas cuerdas vocales.
*****
El clima se había vuelto templado, atras quedaron los vientos fríos que entregaban a
las hojas secas invisibles alas permitiendo su despegue del suelo, cuando llegamos me
sentí ajena y deseaba con fervor regresar a Irlanda, pero ahora empieza a gustarme
a pesar del ruido y smog, enemigos al acecho que lamentablemente son parte del paisaje,
lo que desde siempre me encantó es la Cordillera la cual se puede observar desde
cualquier parte, permite ubicarse con facilidad, ya que se encuentra al Este, y claro
la pared de nieve eterna nunca cambiara de posición.
-Qué haces allá arriba?
-Qué haces tú allá abajo?
-Yo pregunté primero.
-Y eso que... Sube!
Sin díficultad logró hallar la escalera que se escondía detrás del Alerce, y que se
apoyaba en la pared de cemento, subía con lentitud prefería parecer una totuguita que
apurarse y sin más caerse, además el cuento de "La liebre y la tortuga" había calado
muy hondo en ella, cuando a sus cinco años lo escuchó de la boca de su Kuki (asi le
decía a su abuela) -Hay que irse despacio por las piedras -afirmaba la Kuki. -Y si el
camino no es de piedra también hay que irse lento Kuki? -Si corazón, es preferible
prevenir que lamentar. La característica que más sobresaltaba de la anciana era
hablar utilizando dichos o refranes populares o que ella misma inventaba.
Cuando logró ascender, comenzó a caminar con total maestría por el techo, logró
acostumbrarse rápido, pero la primera vez que lo intentó casi cae de bruses al suelo,
si no fuera por una fuerte mano que la afirmó, seguro estaría en el hospital, con más
de la mitad de su cuerpo enyesado. Se sentó en la manta que se encontraba tendida en el
techo.
-Qué haces aquí arriba?
-Admirando, la cordillera es una barrera infranqueable, se presenta alta, maciza, con
presencia de volcanes y cordones montañosos es fascinante.
-Volcanes? eso implica que podrian hacer erupción y llenar todo de lava... auch! -la
expresión de miedo y preocupación que se instaló en el rostro de Antonia, provocó una
estrepitosa carcajada.
-Oye no te rias hablo en serio.
-Eres muy divertida niña linda.
-No me digas asi.
-Lo se esa es "frase registrada" de Manolete.
Elena se aproximó más a su amiga, la miraba con detenimiento como si quisiera ver
a traves de ella, se acercaba cada vez más hasta que sus labios estuvieron muy cerca,
luego como si algo la detuviera decide apartar la vista y recostarse completamente
sobre la manta.
<<Uf!! pense que con todo este tiempo, que llevamos siendo amigas me había
servido para controlar mis emociones pero sigo igual.>> Inconcientemente puso su mano
cerca de su pecho, el cual latía apresurado. <<Rayos! como puede ser que haga
falta tan poco, para que esta cosa se acelere sin control.>>
-Quieres ir a mi casa? -intentaba sonar segura y relajada, aunque tenía un nerviosismo
perceptible, siempre que hacía esa pregunta, recibía un no como respuesta justificado
con algun argumento de turno.
-Bueno.
-Entiendo que no quieras, pero... dijiste bueno? -Antonia se volteo por completo para
observar con plenitud a Elena y corroborar lo escuchado.
-Si -no existía movimiento en ella, como tampoco se podía advertir emoción alguna,
parecia una estatua boca arriba contemplando la nada.
-Cuándo? -muy expectante, mostraba una gran sonrisa, que a su amiga le hizo gracia.
-Hoy en la tarde. -Le regaló una sonrisa y volvio a su estado de mutismo.
*****
La tienda se encontraba semioculta, entre tanto Pubs y centros comerciales nuevos que
con desagradable estridencia se inauguraban incitando al despilfarro y consumismo. En
su interior el espacio parecía detenido un olor a incienso de jazmín era envolvente y
atendía un amable anciano. Una pequeña figura antes de entrar a la tienda contaba y
volvia a contar el dinero que llevaba muy apretado en su mano; todos sus ahorros los
juntó, incluso sacrificó al rosado cerdito que tenía en su panza las mesadas que
recibía los Domingos. Cada dia que iba rumbo a su colegio pasaba por la tienda y se
quedaba mirando en la vitrina, un par de minutos, ese precioso collar; eran dos delfines
que poseían un distintivo plateado y se cruzaban formando un corazón. Entró y con paso
decidido se asomó en el mesón.
-Qué se te ofrece jovencita?
-Quiero ese collar, el de los dos delfines! -Dijo mientras señalaba la vitrina.
-Muy buena elección, tienes cómo pagar?
La niña levantó la mano que resguardaba su dinero y colocó las monedas sobre el mesón,
a lo que el anciano la contempló divertido, los clientes se estaban haciendo cada vez
más escasos y era poco probable que viniera alguien de tan corta edad, luego de un lapso
que se le hizo eterno, el anciano se dispuso a moverse y hablar.
-Eso es todo lo que tienes?
la pequeña asintio con la cabeza, algo apenada, porque en su inocencia pensó que con lo
juntado hasta era posible que le sobrara dinero al hacer su ansiada compra.
-Aunque con lo que trajiste solo alcanzas a pagar la mitad del collar, es preferible que
lo tengas a tú, a que se quede olvidado y lleno de polvo. -El anciano se adentró en el
peculiar mundo de los objetos que guardaba en cajas sin etiquetas, cuando ya llevaba un
rato buscando observó pensativo a la niña y como si un rayo entrara en su cabeza he
hiciera trabajar a sus neuronas recordó que en el estante más alto justo en la caja roja
se hallaban los últimos tres collares que le quedaban, cuando abrio la tapa se dio
cuenta que no quedaban tres, sino solo uno y el cual tenía un poco de polvo, que con un
gran soplido pudo quitar, sintiendose "el héroe de las cosas pérdidas" con alegre
franqueza colocó el collar en las manos de su espectante cliente.
-Muchas gracias -una sonrisa radiante hizo su aparición alumbrando la vieja tienda.
*****
<<Para una gran cama, grandes y muchos peluchos, eso era lo que más resaltaba de
la habitación... ah! y esa cajita redonda adornada con angelitos, las paredes con un
matiz violeta gastado. Pero lo que más me encantaba era el aroma, su habitación y todo
lo que allí se encontraba tenía la natural fragancia.>>
Se balanciaba arriba de la silla, tratando de alcanzar un libro que se encontraba en la
repisa. Elena se aproximó de tal manera, de afirmar la silla, la cual se tambaliaba cada
vez que Antonia extendía el brazo, en su afan de alcanzar el libro que queria enseñar a
su amiga, bruscamente volvio a estirar el brazo, pero esta vez la silla se volteo
entera, a pesar del esfuerzo de Elena, resultando en vano, ya que al final terminan las
dos chicas en el suelo, quedando en una insinuante posición. El cuerpo de Antonia quedó
sobre el de Elena, la pierna derecha de está quedó justo en la entrepierna de Elena, la
cual tenía las manos en la cintura de su amiga. Se quedaron mirando algo pasmadas y
aturdidas por la caída, la cual a pesar de lo abrupta no había sido dolorosa, ninguna
de las dos se movía para levantarse, es más parecía que se acercaban. Antonia podia
sentir la respiración de su amiga y le inquietaba esa mirada penetrante que tenía en
esos momentos, su corazón bombeaba al máximo y un inoportuno deseo de probar el sabor
de los labios de Elena, se apoderó de ella, comenzó a acercar más su rostro al de su
amiga la que parecía no molestarle, cuando estaban a solo centímetros de unir sus labios...
-Antonia!!!
Un grito hizo desaparecer de pronto el encanto de la situación, Antonia se levantó
enseguida, ayudando a levantarse también a Elena, se miraron algo complices, como si
fueran descubiertas en una travesura. Camila se encontraba perpleja y molesta, por lo
que evidentemente hubiese pasado si ella no llega a tiempo.
-Qué hace ella en tu habitación?
-Es mi amiga, se llama Elena.
-Yo soy tú amiga, esta es una aparecida, no deberías traerla a tú casa si recién la
conoces. -El tono aereado que empleaba era perceptible, se sentía defraudada creía que
la única persona con derecho a ese cuarto era ella, podía soportar que hiciera amistades
y que pasara gran parte del tiempo con su amiga nueva, pero no permitiría que una
extraña ocupara su lugar. Sin comprender que la rabia que le quemaba las entrañas eran
celos, decidio desquitarse molestando a Elena.
-Tú amiguita no es de aqui.
-No, ella es...
-Qué mierda me importa de dónde venga!!! Me imagino que eres uno de los tantos
inmigrantes clandestinos que llegan aqui, arrancando de quien sabe que cosas, te
echaron de tú pais por ladrona? Aunque tu tienes más pinta de ser una hija de exiliado
esos que expulsaron del pais como basura.
Elena no contestó nada, aunque la frialdad y acero que adquirio su mirada intimidarían
a cualquiera, menos a una chica con el corazón herido, como lo estaba Camila, quería
desafiarla, hacer que Elena le respondiera una grosería para tener el pretexto suficiente
para golpearla y deshacerse de una vez de todo su enfado.
-No contestas, acaso eres muda... a ya se de dónde vienes, de un pais de tarados
mentales... hija de puta respondeme!
-Camila para por favor, voy a tener que pedirte que te vayas y te disculpes con Elena.
-Callate! esto no es contigo.
Ese fue el colmo le daba igual las tonterías que le dijera una niña idiota, pero no
soportaria que alguien le gritara a Antonia.
-Eres una perra! -Bastó esa frase y ya tenía a Camila encima de ella. Las dos niñas
comenzaron a pelear ferozmente tirándose de los pelos y con arañazos incluídos. Con tal
bullicio que armaron, la Kuki subio a la habitación y al percatarse lo que acontecia,
junto con la ayuda de su nieta logró separar al par.
-Pero niñitas como se pelean de esa forma.
-Ella provocó todo Kuki. -Injustamente Camila acusó a Elena.
-No importa quien haya iniciado esto, "bajad el telón, el sainete ha terminado."
-... mmm...? (o_0)
-Digo que esto se acabó y es mejor que cada una se vaya a su casa.
-Yo solo viene para entregar esto -Camila sacó de su bolsillo el collar de los dos
delfines, tomó la mano de Antonia y se lo dio.
-Gracias. -Lo miró un momento y lo dejó en uno de los cajones de la cómoda.
-Siento las molestias Kuki disculpeme, adiós. -Salio de la misma forma que entró por la
ventana.
-Adios Camilita.
-Yo también lo siento señora. -La voz de Elena sonaba apenada.
-No te preocupes pequeña, puedes decirme Kuki. -Contestó obsequiándole una sincera
sonrisa.
Cuando Elena se disponía a irse, Antonia la detuvo con la escusa de curarle las heridas,
unos pequeños rasguños que le habían dejado la reciente pelea. La Kuki no puso reparos
al ver el aura de alegría que rodeaba a su nieta cuando se miraba con Elena, y dejó a
las dos amigas a solas.
-No te pondras... auch!... eso... auch!... arde.
-No te quejes cualquiera pensaría que soy una mala enfermera.
-Eres... auch!... enfermera? -preguntó levantando una ceja.
-Acaso lo dudas. -Cerró la botella de alcohol y la tomó junto al algodón para después
llevarlos al botiquín del baño.
-Y que contestas vas a usarlo? Igual no debes sentirte culpable, el hecho de que ella
me haya insultado y golpeado no impide que tú te pongas eso. -Habló con una ironía algo
irrisoria.
-En serio no te molestaría que lo ocupe?
Se paró y dirigiéndose a la cómoda, sacó de su momentaneo hogar al collar, lo quedó
mirando y luego lo apretó, parecía que lo quisiera romper porque cada vez ejercia más
presión.
-Si no quieres no lo ocuparé, pero no es necesario que lo rompas.
No encontró reacción alguna en Elena la que se encontraba más interesada en apretar el
collar, que en hablar con ella, repentinamente cambio de parecer y toma con más cuidado
al objeto, le dirige una mirada indecifrable a Antonia que se torna tierna y le dice:
-Te lo pondré, de seguro se vera precioso en ti.
*****
Siento como un frío me cala hasta los huesos, no puedo controlar el temblor, sin
importa el grosor del abrigo, este no es un problema con la naturelaza soy yo, más bien,
cuando haga lo que me he propuesto, aplazarlo día tras día en nada ha ayudado. Es una
simple confesión nada del otro mundo, le dire que se ha transformado en mi aire, que mi
amor no tiene límites, que conocerla a provocado el aumento de una devoción irracional,
que es un ser perfecto, que el único sentido que tiene mi vida es ella... eso es simple,
además que puede pasar, que me rechaze destruyendo mi alma, que me arrebate el
privilegio de atesorar su mirada en mi pensamiento, que me quite las ganas de seguir
viviendo, pero es preferible eso, morir inmediatamente de una sola estocada con la
frase maldita del rechazo, a que perecer de a poco, por tenerla tan cerca y lejos a la
vez.
Toco a la puerta con insistencia, tenía paso decidido nada la detendría a la cita con
el destino que ella se estaba forjando, fue recibida por unos ojos azules preciosos,
pero cansados, él dueño de los azules gastados la hizo pasar.
-Buenas pequeña, tú debes ser Antonia, mi hija me ha hablado mucho de ti. -Ocupaba un
modo cordial
-Buenos dias Señor. -Espero no sonar tan fría para corresponderle a su simpatia, pero
el estado en el que se encontaba no era propicio para charlas amenas.
-Sube mi hija esta en su habitación, yo iba de salida, a sido un gusto conocerte, adios
Antonia.
-Adios Señor -mientras la puerta se cerraba tras de si, inhalo una gran cantidad de
aire, pero era inútil igual sentía el pecho oprimido, dio un último suspiro y comenzó a
subir los escalones. Solo una puerta la separaba de la más complicada declaración, se
disponía a llamar a la puerta, pero fue dertenida por un:
-Puedes pasar.
Se quedó pasmada con la gélida música de su voz, cuestionándose como Elena supo de su
presencia, con esa torpeza que regala la inquietud abrió la puerta.
-Hola, escuche tu voz y supuse que subirías. -Su tono alegre se percibia más perfecto
que de costumbre, al menos eso sintio Antonia.
Se quedó inmóvil, demasiadas cosas que decir para que las palabras le sirvieran, todas
las letras se atragantaron en su garganta, no podía concentrarse, la mirada de Elena
tenía un azul más abismante. Como a tan corta edad se puede albergar un amor sin límites,
debe ser, porque para amar no se necesita madurez, solo sentir, tal vez la experiencia
es precisa para transmitir dicho amor.
-Te sucede algo, Antonia quieres sentarte?
Seguía estática en el mismo sitio, ni siquiera podía responder el vértigo e insoportables
nausias torturaban su cuerpo, tiene ese brillo extraño en los ojos que tienen los
condenados a muerte. Al notar la palidez y aflicción de su amiga, Elena comenzó a
preocuparse, por lo que se levantó de la cama para acercarse, cuando estaba a punto de
tocarla, Antonia retrocede, provocando más confusión en ella.
-Tengo que hablar contigo.
-Bien te escucho, sabes que podemos conversar de cualquier cosa. -Trató de sonar alegre
para quitarle el hierro al asunto.
-Yo... -Se sentía desfallecer, su cuerpo mo le respondía sacando una resistencia que ni
siquiera ella misma conocia, se dispuso a seguir.
-... Te amo, quieres ser mi princesa?
<<En tu mirada yo veo estrellas
ya se bien lo que quiere decir,
como el mar que envuelve y nos lleva
como el cielo azul profundo.
Pescando en la ribera del rio
el Todopoderoso me decía
que el viento que me trajo de lejos
me llevaba junto a ti,
a ti...
Mi princesa, mi amor ya no tiene fin
mi princesa, solo tú estas en mí
mi princesa, mi amor ya no tiene fin
mi princesa, solo tú estas en mí.
Por mucho tiempo has resistido
un mundo lleno de desilución,
pero al final hubo una fuerza que nos guio,
que nos une por una razón mayor.
Mi princesa, mi amor ya no tiene fin
mi princesa, solo tú estas en mí
mi princesa, mi amor ya no tiene fin
mi princesa, solo tú estas en mí.
Solo quedara lo que Dios unio
resistiendo el paso del tiempo,
por más piedras del camino que tengas que mover
para poder pasar,
ahora sigue persiguiendo tú sueño.
Mi princesa, mi amor ya no tiene fin
mi princesa, solo tú estas en mí
mi princesa, mi amor ya no tiene fin
mi princesa, solo tú estas en mí...>>
("Mi princesa", Godwana)
Continuará...