Terry disfrutaba de un día soleado en la playa, observaba sonriente a las familas
gozar de las delicias del mar. Hombres y mujeres nadaban despreocupadamente, los niños
corrian tras sus pelotas o chapoteaban en el agua, había quienes se esmeraban por
construir el mejor castillo de arena del mundo. Cuando de pronto, Terry escuchó gritos
de auxilio, gritos de horror, de desesperación, la escena cambio rapidamente. El cielo
se nubló, y las personas salían a toda prisa del mar, las madres buscaban angustiadas a
sus hijos y al encontrarlos los abrazaban fuerte, muy fuerte. Otros padres no lograban
hallar a sus hijos y gritaban en su desesperacion. Los niños lloraban de terror. Terry
horrorizada vió como el mar quieto y apacible se había convertido en un feroz asesino.
Olas grandes, olas inmensas, olas de muerte engullían sin piedad a sus víctimas, Terry
corrió, todos corrian buscando escapar de una muerte segura, Terry sintió al mar
atraparla, como si fuera un brazo, la sujetaba, trató de zafarse pero no podia, luchaba,
se agitaba, lloraba, en su desesperación gritó un nombre. ¡Nicole!
Terry despertó sobresaltada, temblaba, sudaba, le costó un poco darse cuenta en dónde
se hallaba. Miró a su alrededor, era su habitación, su casa. Vió su cómoda, el reloj
marcaba 2:00 am., se dió cuenta que no había apagado la luz de la lámpara.
Se levantó pesadamente, sabía que necesitaría dejar pasar un tiempo antes de superar lo
vivido, unas horas antes. Aun sentía el asqueroso aliento de Ernesto cerca de su rostro,
su cuerpo aun sentía sus manos y se le erizaba la piel. Decidió bañarse. Se dió cuenta
que aun no se había cambiado de ropa, se la quitó lo mas aprisa que pudo, la metió en
una bolsa de plástico y la tiró al bote de basura. Enseguida se dirigió a la ducha. El
agua al caerle le relajaba.
Sabía que necesitaría buscar a alguien para desahogarse, como psicóloga, estaba
consciente que lo peor que puede hacer una víctima es guardarse sus emociones, si, ella
habia sido la víctima, no la provocadora, pero a quién acudiria? tendría que ser
alguien que supiera escuchar, alguien discreto y compasivo, alguien que le dijera que
no fue su culpa, que todo estaría bien, alguien que le infundiera seguridad, alguien...
como Nicole.
¡Lo hubiera dado todo! Porque en ese momento estuviera Nicole abrazándola. Se cubrió el
rostro con las manos y lloró, mientras el agua le caía por el cabello, y viajaba por
todo su cuerpo hasta perderse entre sus piernas, quería olvidar pero sabía que no lo
lograría pero lo superaría, no permitiría que el la destruyera, no ahora que había
conocido a Nicole. Se sentó en la tina, y se abrazó a si misma, pensó en Nicole, qué
estaría haciendo en ese momento? Lloró al recordar su bello rostro. De pronto recordó a
Rodrigo, lo había olvidado, y se reprochó a si misma olvidarse de su protector. Había
visto alejarse el auto de Rodrigo desde su ventana, en un primer momento quiso invitarlo
a pasar, pero se contuvo, el podía malintepretarlo y ya no queróa dar mas mensajes
equivocados. Además quería tiempo a solas para controlar sus emociones. En el trayecto a
su casa, él se había mantenido discreto y se lo agradecía, en el breve tiempo que lo
había tratado demostró ser un hombre gentil y respetuoso, sin embargo había algo en él
que no encajaba... su mirar azul era como la de Nicole, pero había momentos, fracciones
de segundos que veía en ellos un destello, apenas perceptible que la inquietaba, si no
hubiera sido por su ojo entrenado no se habría dado cuenta de ello. "Imaginaciones mias"
pensó. "Qué tan distinto puede ser de sus otros hermanos?".
Se levantó, se cubrió con una toalla, buscó entre sus cosas ropa limpia que ponerse,
habia olvidado ir a la lavandería, maldijo su descuido. Se acostó, aun tenía unas horas
para tratar de descansar, tiró la toalla al piso y se cubrió con la sábana, poco a poco
se fue durmiendo en un sueño inquieto. Con la luz de la lámpara encendida.
Liz se hallaba echada sobre el pecho de Nicole, ella había querido hacer el amor con
Nicole, pero Nicole se había excusado diciéndole que se hallaba estresada por el exceso
de trabajo y que lo dejaran para la siguiente noche, ella le creyó, necesitaba creerle.
Nicole fingió dormir, cuando se dio cuenta que Liz se había dormido profundamente, abrió
los ojos, agradecía la oscuridad del dormitorio.
Recordó una antigua canción de Camilo Sesto, y la cantó mentalmente "Quisiera retener
el sabor de tu amor, y guardar en el alma el frescor. Acostumbrarme a no verte, a ser
frío como tu dejando aun lado a la gente. Si te hubiera conocido ayer en vez de hoy, o
mejor unos años atrás. Tu mundo sería mi mundo, y no te habría dejado marchar. Algo mas
que una aventura yo contigo busque..." Pensó en Terry, sintió a Liz moverse y abrazarla
aun mas, se sintió culpable, no era justo para Liz que ella le hicera el amor, pensando
en otra persona, no era justo para Marcos privarle de la familia que formaba todo su
mundo, y no sería justo para Terry que la convirtiera en su amante. No, no sería tan
egoísta para dañar a las personas que mas amaba...."Terry, si no hubieras llegado tarde
a mi vida, tu y yo hubieramos llegado a ser una sola persona. Lo se, me lo dice mi
corazón herido por este amor imposible que siento por ti. ¡Terry!"
Al dia siguiente Nicole llegó mas temprano de lo usual al periódico, se sorprendió y se
alarmó al no ver a Terry, ella acostumbraba entrar los viernes mas temprano. Por el
intercomunicador llamó al encargado y le preguntó si la habia visto. Él le informó que
hacia 15 minutos que habia llegado, y que ahora se hallaba en la oficina de su hermano.
-Robert madrugando? No lo puedo creer, lo tengo que ver con mis propios ojos.
Se dirigió a la oficina de su hermano. Tomó un poco de aire, y entró.
-¡Buenos dias! - saludó lo mas alegre que pudo. -Cuando me avisaron que habías madrugado
no podía creerlo, tenía que venir a comprobarlo personalmente.
-Ya ves, hermanita, soy un hombre de muchas sorpresas, por esa razon las mujeres me
¡Adoooran! - Y le quiñó un ojo a Terry. -No es asi bellos ojos?
Terry sonreía le alegraba mucho ver a Nicole... ¡Por fin!
Nicole se acercó a Terry, en las dos había la misma intensidad en su mirar, como
explicar la atracción que sentia una por la otra, eran como dos imanes cuyos polos se
atraian irremediablemente.
Aunque Terry sonreía, Nicole notó que no había descansado bien, y había cierta tristeza
en sus bellos ojos verdes.
-Cómo estas? - Escondió su preocupación.
Terry quería decirle que se sentia fatal, que necesitaba que la estrechara entre sus
brazos, que la consolara. En cambio se limitó a contestar.
-Estoy bien, y tu?
-Mejor que nunca - Mintió, Terry se dio cuenta que Nicole tampoco había tenido un buen
descanso, se contuvo de preguntar, no tenía derecho. No pudo evitar sentir celos al
pensar en lo que habría hecho en la noche.
No podian desviar la mirada, y en ese mirar azul-verde se dijeron todo lo que no podian
decirse en palabras.
De pronto escucharon un silbido, voltearon sorprendidas, Robert les sonreía divertido
ante la escena que habia presenciado.
-Por si lo han olvidado todavía no me he retirado. - Ambas se sonrojaron. -Y por qué he
de retirarme si esta es mi oficina... ¡Uhm! ¡Qué preciosas se ven rojitas como un
tomate!
-¡Callate Robert! - dijeron las dos al unísono.
-¡Hey, tranquilas!... Bueno, ya que nos interrumpiste, siéntate hermanita que quiero tu
opinión sobre lo que la ojiverde y yo estamos tratando.
-Tu dirás - Robert se sentó en la orilla de su escritorio, era su lugar preferido. Su
hermana se sentó en el sillón de él, y yo me volvi a sentar en el lugar en que estaba.
Me gustaba ver a los dos hermanos tomarse el pelo, se apreciaba a simple vista que se
querian mucho.
-Como sabes, desde que le hemos dado una página entera para ella solita, hemos recibido
buenos comentarios del público lector. Y, ha sido un acierto seguir manteniendo su
columna. Yo te lo dije.
-Tu qué...!?... Bueno, y cuál es el asunto que quieres tratar? - Nicole no era de mucha
paciencia, y sabía que Robert podía extenderse demasiado en sus explicaciones.
-Yo creo que debemos cambiarle el nombre a su columna, a un nombre que suene mas maduro,
mas acorde con los asuntos serios que trata. "Un rayito de esperanza" me parece muy
aniñado.
-Qué opinas Terry al respecto?
-Cuando elegí ese nombre para mi columna fue porque considere y considero que las
personas con problemas emocionales de algun tipo solo estan dispuestas a abrirse a
aquellas personas que les muestren interés y afecto sincero. Me explico, los latinos
solemos usar frecuentemente expresiones como "quieres un cafecito?", "en un momentico
estoy contigo" porque por naturaleza somos mas afectuosos que los americanos, o europeos.
Si para nosotros, expresiones como esas son importantes, ¡Cuánto mas lo son para las
personas que por alguna razón se sienten abatidas! El consejero que se muestre frío,
por mas profesional que sea, no logrará tanto éxito como aquel que muestre empatia y
afecto sincero. "Un rayito de esperanza" les hace sentir que no todo esta perdido, que
aun de sus cenizas pueden volver a renacer como el ave Fénix porque hay alguien que
creen en ellos, que cree que el amor es el motor de todo lo que existe, y que ellos
pueden llenarse de esa fuerza, de esa esperanza y superar sus problemas. Y ser nuevas
personas, personas felices. Con un nuevo objetivo en la vida.
-Qué piensas ahora Robert?
-No lo había visto desde ese punto de vista. Tienes razón Terry, y como no me gusta
perder y además como ya me cansé de verte de moderador, Nico ya te puedes ir, ya me
aburriste - Abrió la puerta y le hizo una venia a su hermana. - Bye, bye ¡Arriverdeci!
¡Adios!
-Recién llego y ya me despides, querido hermanito.
Todos quedamos sorprendidos ante la súbita llegada de Rodrigo, y yo aun mas cuando vi
que llegaba con ¡Luis Angel!
-¡Rodrigo!
-Ya puedes levantarte, Robert.
-¡Qué diablos haces aquí? - Bramó Nicole. Yo me sorprendi ante su repentino cambio de
humor.
Rodrigo y Nicole se miraron fieramente, como dos animales salvajes que se retan y
esperan el momento oportuno para saltar sobre su oponente. De pronto, el rostro de
Rodrigo se suavizó, y sonrió.
-Vamos, Nicole, no es la manera de recibir a tu hermano mayor después de tanto tiempo.
Asustas a Terry.
-Terry? Se conocen ustedes dos?
-Si, nos conocimos ayer - Yo miré rápidamente a Rodrigo y le supliqué con la mirada que
no comentara nada de lo sucedido con Ernesto. El me sonrió para tranquilizarme. Ese
cambio de miradas y esa sonrisa molestó mucho mas a Nicole.
-Bien, de que se trata todo ¡Esto!
-Nicole, Nicole, tan impaciente y desconfiada como siempre. Ayer vine, pero ya tarde,
pensé erróneamente que aun los encontraria, al menos a ti.
-Pudiste irte inmediantamente.
-Si, pero no habría tenido el placer de conocer a Terry - Me sonrojé. Nicole, mal
interpretó mi reaccion.
-Y quién es tu amigo? Otro como...
-Ten cuidado con lo que hablas, y no te olvides de la educación que nos impartieron
nuestros padres.
-¡Tu hijo de...! - Robert que había estado silencioso en todo este tiempo interrumpió a
su hermana.
-Nicole, cálmate, Terry se esta sintiendo muy incómoda, no es el momento... Terry puedes
retirarte - No podía irme, no con Luis Angel alli.
-Terry, por favor.
-Si me dejaran hablar, entenderían por qué Terry aun no quiere irse - Nicole lo miró
furiosa "Que tenia que ver este con Terry" pensó.- El señor aquí presente es el novio
de Terry.
-Qué? - Nicole me miró, primero con rabia después con tristeza. Yo no sabía que decir,
desvié mi mirada hacia Rodrigo.
-Se conocian ustedes? - pregunté desconcertada.
-En realidad... no. Lo vi dar vueltas indeciso afuera del periódico, cuando me acerqué y
me identifiqué como uno de los dueños del periódico - miró a su hermana, que ya se había
puesto aun mas roja de la furia por su comentario - le pregunté que deseaba, me
respondio que era novio de Terry DeRitter, una de las columnistas del periódico, y que
queria darle una sorpresa pero se sentía cohibido porque antes no la había visitado en
su trabajo, SOLO EN SU CASA. Asi que lo animé, y aquí estamos los dos. - Era evidente
que Rodrigo disfrutaba con torturar a su hermana.
-Tu siempre tan oportuno - dijo sécamente Nicole.
-Hola, Terry, siento si llegué en un mal momento.
-No diga eso... su nombre es...? - preguntó gentilmente Robert.
-Terry, has las presentaciones correspondientes - dijo sonriente Rodrigo, ya habia
empezado a detestar esa sonrisa que sacaba fuera de si a Nicole.
-Lo siento... Luis Angel, te presento a mis jefes, Nicole y Robert Letelier, a Rodrigo
ya lo conociste... Señores Letelier, les presento a Luis Angel... mi novio.
-Es un placer conocerlo, y disculpe que el momento no haya sido tan agradable para usted,
pero le aseguro que estos dos mal educados son mejores personas... cuando estan
separados.
-Para mi tambien es... un gusto conocerlos. Terry, solo quería invitarte esta noche a
cenar, y te traje este ramo de rosas amarillas, hubiera querido traerte rosas rojas que
hablaran de mi amor por ti, pero se que ahora amas las rosas amarillas.
-¡Nicole, Terry tiene el mismo gusto que tu por las rosas amarillas! - Alguna vez
sintieron el deseo de que la tierra se abriera y se los tragara?. Pues en ese momento
eso era lo que mas deseaba cuando terminó de hablar el siempre buen "oportuno" de Robert.
Senti mis mejillas encenderse.
-Gracias Luis Angel - El se acercó, me entregó el ramo de rosas y me dió un beso en los
labios.
-¡Ah! ¡Qué bello es el amor! - Exclamó Rodrigo, Nicole se habia vuelto a sentar, no
volvió a decir palabra alguna. Robert miró por primera vez a su hermano mayor con furia.
Luis Angel se sintio incómodo.
-Terry, podríamos hablar a solas un momento? - No queria, sabía que me preguntaria
sobre lo que sucedía en ese momento, y la verdad es que yo misma aun no lo entendía, y
no quería hablarlo con él.
-Lo siento, tengo mucho trabajo que hacer. En la noche te veo.
-Me alegra que hayas aceptado mi invitacion. - ¡Me habia olvidado de su invitación a
cenar!, solo lo dije por decir algo, ya no podia rectificar, tuve que aceptar.
-Si. - acepté sin entusiamo.
-Te llamaré mas tarde para acordar mejor. Señores, me retiro, permiso.
-Siga... y que pasen una velada agradable.
Miré a Rodrigo esta vez con rabia, no me había equivocado con él, sus buenos modales
contrastaba con su alma negra. Bueno, quizas exageraba pero en ese momento lo detestaba
por haber provocado ese encuentro con mi novio ante Nicole. Sin embargo, sabia que no
podía culparlo, culparlo de qué? No era Luis Angel mi novio? Por qué habría de
mantenerlo oculto? Por qué habría de molestar a Nicole saber de la existencia de él en
mi vida? Si ella ya tenia un hogar formado.
Luis Angel se fue contento, y yo me excusé para retirarme. Vi por última vez a Nicole,
ella rehusaba devolverme la mirada. Tal vez era mejor asi. Al salir cerré la puerta. No
quería saber mas de ellos. Estaba molesta con Nicole por ignorarme, estaba molesta
conmigo por importarme lo que pensara ella. Y estaba molesta con Rodrigo por traer a
Luis Angel, y sobretodo estaba molesta porque sabia que no tenía razon para estar tan
enojada con todos.
-Y bien a que debemos el honor de tu visita - ironizó Robert.
-Quiero ver al pequeño Marcos.
-¡Eso nunca! - Nicole se paró de súbito impulsada por el coraje que sentía, apoyó los
puños cerrados sobre el escritorio.
-¡No puedes impedirlo!
-¡Claro que puedo hacerlo!
-¡Ya pagué el precio por mi error!
-¡Solo 5 años! De qué artimañas te valiste para que redujeran tu condena?
-Si no lo aceptan por las buenas lo peleare ante los juzgados.
-¡Perderás!... ningun juez sensato fallaría a tu favor.
-Lo bueno es que muchos no lo son.
-¡Hijo de...!
-Tranquila, no quiero pelear, solo quiero verlo cada vez que lo desee, y decirle quién
soy.
-No te atrevas, o...
-O que? - La retó - No puedes hacerme nada mas, esta vez callé, la próxima lo sabrá
nuestra madre, quieres hacerla sufrir? Amargarle los últimos años que le quede de vida?
-¡Miserable!
-Ahórrate tus insultos... ya dije a lo que vine, dentro de una semana quiero ver a
Marcos, y mientras tanto reactiven mis tarjetas de crédito o quieren que madre vea a
unos de sus hijos mendigando.
Nicole quiso saltar sobre Rodrigo, pero Robert la sujetó.
-No vale la pena... Se te reactivará las tarjetas, pero siempre con restricciones como
lo estipuló nuestro padre - acordó Robert.
-Nuestro padre... por tu culpa Nicole no pude despedirme de él. ¡Nunca te lo perdonaré!
Nicole forcejeaba con Robert para que la soltara y golpear al miserable que tenía por
hermano.
-¡Cálmate Nicole! ¡Rodrigo, si ya terminaste, lárgate de una vez!
-¡Qué modales hermanitos! ¡Nos veremos pronto!
-¡En el infierno!
-¡Te haré una reservación!
Terry vio a Rodrigo irse, quería entrar para saber como estaba Nicole pero no lo creyó
prudente.
Después de 15 minutos la puerta de Robert se abrió, y Nicole salió como un rayo, no la
miró en ningun momento. Terry no resistió el impulso de ir tras ella, antes de que el
ascensor se cerrara logró pasar. Nicole se resistía a mirarla, y a dirigirle la palabra.
-Podría invitarte a tomar algo, te siento tensa? - le habló tímidamente, temiendo su
rechazo.
Nicole, quería gritarle que la dejara en paz, que la dejara sola con su sufrimiento, pero
en un momento de lucidez pensó que Terry no merecía su maltrato, después de todo tenía
derecho a tener un novio, y enamorarse. Trató de moderar su voz.
-No gracias... No sabía que tuvieras un novio, desde cuándo son novios?
-Desde hace un par de años.
-Piensan casarse? - Se arrepintió de hacer esa pregunta.
-Aun no lo hemos hablado.
-Lo amas?
-Es un buen hombre, y me ama... y, si, si lo quiero - "pero no lo amo" pensó.
Nicole sintió su alma partirse, no quería flaquear, ahora mas que nunca Liz y Marcos la
necesitaban.
-Te deseo que seas feliz.
Se miraron, no querian que el ascensor llegara a su destino. Sin darse cuenta de ello,
se acercaron poco a poco, y sus labios se unieron en un anhelado beso, fue un beso
tierno que se fue haciendo mas intenso, mas profundo. Se abrazaron, desesperadamente se
tocaban, se besaban temiendo el momento en que todo terminara, y enfrentarse a sus
reales sentimientos.
*****
-Cómo que no sabes nada de Nicole? Hace dos horas que debió de haber regresado.
-La vi irse en el ascensor, por cierto, que Terry salió tras ella.
-Que?... Ella ya ha regresado?
-Aun no, desde la última vez que las vimos en el ascensor, nadie ha vuelto a verlas.
Quizas esten haciendo un trabajando de investigación juntas... Ya nos lo informaran. No
te preocupes por nada, Robert.
-Si... es muy posible que esten "trabajando" juntas en algun artículo especial. Ernesto,
te pido, por favor, que el personal se mantenga discreto, no quiero que haya malas
interpretaciones de lo sucedido en mi oficina, mi madre podría llegar a enterarse y
angustiarse. - "Y sobretodo Liz" pensó.
-Descuida, Robert, puedes confiar en mi, como confio tu padre. Ahora continuaré con mis
labores, y por favor, no olvides recordarle a Nicole que necesitamos reunirnos para
acordar algunas cosas.
-Descuida, no debe tardar. - Cuando se encontró solo, dio vía libre a su preocupación -
¡Maldición! ¡En dónde te habrás metido, Nicole! Estará con Terry? ¡Por Dios Nicole no
vayas a cometer una torpeza precisamente ahora! ¡Maldita seas!
*****
Nicole estaba en la casa de Terry, para ser mas precisos en su cama. En un momento de
locura se habían dejado arrastrar por lo que sentían, presentían que no habría otra
oportunidad. Era ahora o nunca.
Terry descansaba en el pecho desnudo de Nicole, y ella le acariciaba el cabello y lo
besaba. Terry levantó su vista hacia ella y le dijo las palabras que tantas veces le
habia susurrado mientras hacian el amor.
-¡Te amo Nicole!
-¡Y yo a ti Terry! ¡Te amo tanto! Tan profundamente que se me hace difícil creer que se
pueda amar con tanta intensidad, pero tengo que creerlo porque lo siento por ti. Un
amor inmenso, ¡Un amor sagrado! - Se abrazaron fuertemente.
-¡Nicole, te amo. Ahora se que te amé aun antes de conocerte, amé tu mente, amé tu
corazón reflejado en tus cartas, y ahora he amado tu cuerpo. No he conocido, ni conoceré
dicha mas grande que haber sido tu mujer!... Aunque sea por unas horas robadas a tu
familia. - No pudo contener su llanto y se abrazó aun mas a Nicole.
-Terry...
-No, no digas nada. Se que no podemos hacernos promesas de amor, no tenemos derecho a
ello. Y se que esto no debe volver a pasar entre nosotras. ¡Oh, Dios! ¡Cómo podre
contener mis ansias por ti cuando te tenga cerca! ¡Cómo podré contener mis celos cuando
Liz se acerque a ti y te de un beso. Pero sabes, no me arrepiento de lo que ha pasado,
necesitaba deseperadamente decirte cuanto te amo, necesitaba amarte. Aunque al salir de
aquí tengamos que luchar por olvidar lo vivido, quiero amarte ahora con toda la fuerza
del amor que hay en mi, quiero ser nuevamente tu mujer y que tu seas la mia, solo tu y
yo.
Y la besó con desesperación, Nico respondió de igual forma, no hubo parte de su cuerpo
que no besara, sintió sus pechos volver a erguirse ante su contacto, los masajeo
suavemente, con delicadeza disfrutando cada segundo, el pezón endurecido la excitaba, lo
chupó suavemente, se perdió entre esos dos bellos montes. Subió poco a poco hasta el
cuello de Terry, lamiendo, besando cada parte de ella, chupó el lóbulo de su oreja, y le
susurró palabras de amor, palabras del alma. Terry se excitaba ante cada movimiento de
Nicole, agradecía que la amara tan tierna y apasionadamente, le hacia sentir que lo mas
importante para Nicole era darle placer a ella, a su vez ella le daria todo el placer
posible a su amada. Era una entrega total, y desinteresado, era pensar primero en el
placer de la persona amada, y esa clase de amor especial les hacia alcanzar lo sublime.
Nicole acariciaba la espalda de Terry, la acarició hasta llegar a sus hermosas nalgas,
las apretó contra si, Terry emitía quejidos, ya no podía articular palabras. Nicole
sintió su humedad, y masajeó mas fuerte su parte, quería excitarla aun mas, que gozara
plenamente de su orgasmo. No dejaban de besarse, sus lenguas se deleitaban en el sabor
de la otra.
-Nicole ,por favor, ya no aguanto mas - suplicó Terry.
Nicole la penetró con dos dedos, suavemente masajeando su clítoris que estaba ya
endurecido, poco a poco fue haciendo mas intenso sus movimientos hasta que ya no
aguantó mas y desató toda su pasión sobre Terry. Ella disfrutaba, gozaba ante cada
embestida, su deseo por Nicole era insanciable. Nicole cambio sus dedos por su lengua,
quería amarla con todo, saborear a su amada, cuando sintió que Terry estaba por llegar
al clímax introdujo sus dedos con mas fuerza. Hasta que Terry explotó en un mar de
sensaciones, cuando se calmó, Nicole se acercó a ella y la besó, y le repitió una y mil
veces cuanto la amaba, cuanto la necesitaba. Se acariciaron mutuamente, y ahora fue el
momento de Terry de amarla con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente, con
todas sus fuerzas.
*****
El teléfono de la casa de los Letelier sonó insistentemente. Liz se estaba duchando, y
tuvo que salir para que el pequeño Marcos no despertara.
-Aló, quién es? - Contestó algo fastidiada.
-Es usted la señora Liz Letelier.
-Si, lo soy, quién habla?
-Un amigo... En este momento su pareja se haya disfrutando a una columnista suya, ¡Y
vayan que la estan pasando muy rico!
-¡Cómo se atreve!
-¡Llame al periódico y averigue!
-Quien es usted? ¡Alo! ¡Alo!... ¡Colgo!... Nicole... no tu... por favor.
Continuará...