Disclaimer: Esta historia esta basada en los personajes de X&G que a su vez pertencen a Tapert & Cia.
Advertencias: Algunas personas muy sensibles quizas no les gustara leer esta historia por alguna que otra palabra mal hablada pero los sucesos lo ameritan.
Agradecimientos: a las personas que me escribieron, espero no defraudarlas.

dl_little2003@yahoo.com


UN RAYITO DE ESPERANZA

dl_little

Tercera parte

Habían transcurrido varios segundos y yo aun no salía de mi asombro N.L. resultó ser Nicole Letelier, uno de mis jefes actuales. Nicole sonreía le divertía que aun mantuviera la boca abierta. Qué descaro!

- Disculpe debo parecerle una tonta - le dije aun aturdida y buscando un papel inexistente sobre mi escritorio. - No recuerdo haberla visto por el periódico.
- Usted siempre parece estar a 100 km/h debería pensar en ser reportera. Se que lo haría bien. He perdido la cuenta de las veces que he pasado cerca de usted sin que se percatara de mi presencia. Creí que con mi metro ochenta de estatura nunca pasaría desaperciba en ningun lugar, pero usted me hizo ver lo equivocada que estuve.

De pronto recordé las palabras del buen director "Si abres los ojos, la mente y el corazón verás que lo que mas atesoraras esta mas cerca de lo que tu crees."

- Por qué? - me sentía tan confundida, no solo era por el hecho de saber quien era N.L., era como si mi corazón la hubiera reconocido y hubiera saltado de alegría diciendo "Aquí estás". Por qué sentía aquello? Quería hacerle tantas preguntas - Por qué no me dijo quién era desde el principio?. Por qué...? - No pude continuar porque una bella mujer se le acercó, demasiado, diría yo.
- Nico, ya es hora de marcharnos. Tu hermano nos esta esperando y el niño se ha dormido.
- Liz te presento a Terry Deritter, su columna es una de las mas leídas en todo el país, y tenemos la suerte de que trabaje para nosotros. Terry, Liz es mi pareja y tenemos un niño de 5 años.
- Mucho gusto.
- El gusto es mio. - Fue el saludo mas frío e hipócrita que di en toda mi vida.
- Creo que la Srta. Terry te hizo una pregunta, y me gustaría escuchar la respuesta, si no incomodo.

Nicole, cerró los ojos por un momento antes de responder despreocupadamente.

- Tu sabes que mi padre admiraba el trabajo de la Srta. Deritter, un día me pidió que le leyera lo que la Srta. había escrito sobre los hijos rebeldes, me gustó su manera de enfocarlo. Y empecé a leer regularmente su columna, un día quise expresarle mi opinión sobre su trabajo como lector asiduo, asi que le escribí pero no le dije quién era realmente.
- Por qué? -quiso saber Liz.
- Por qué? Pues no quería que se mal interpretara ante mis futuros trabajadores.

El celular de Nicole sonó en ese momento, y por su expresión percibí que estaba agradecida por la oportuna llamada.

- Aló... Enseguida vamos. El niño ya despertó y Robert ya no sabe que hacer para entretenerlo - diirigiendose a mi. - Mañana tendremos otra reunion, asistirá?
- Cuente conmigo.
- Bien, entonces hasta mañana... Terry.
- Hasta mañana... Nicole... Sra. Liz.
- Buenas noches.

Las vi alejarse, ella la tomó del brazo, y Nicole le sonrió, me pregunté por qué me dolía ver esa escena. No quería aceptar la respuesta, aun no estaba preparada para enfrentarlo.

*****

En la habitación de Nicole y Liz.

- Esa chica te ha gustado.
- Qué dices Liz?
- Crees que soy tonta, vi como la mirabas, como se miraban, ella siente algo por ti.
- No digas tonterías, recien nos hemos conocido...
- Le estuviste escribiendo.
- Si, pero solo como una lectora de tantos que aprecia su trabajo. Mi padre también la admiraba, y tu bien lo sabes, o me vas a decir ahora que mi padre se sentía atraído por ella.
- Nico, no metas a tu padre en esto!

Nicole caminó hasta la ventana, y observó el cielo oscuro tachonado de estrellas, por un momento se abstrajo de lo que sucedía a su alrededor. No lograba comprender por qué noches como esas tranquilizaban su espíritu cuando sentía que su vida perdía el rumbo. Era casi... casi como si le trajera bellos recuerdos de algo que vivió hace mucho tiempo atras. Liz se acercó por detras y la abrazó.

- Odio cuando haces eso - Volvió a su presente.
- Qué...?
- Cuando te ausentas de mi, tu cuerpo está conmigo, pero tu mente sabe Dios en dónde estará. Nico, no te pediré que te quedes conmigo si no lo deseas, pero si un día te enamoras de otra mujer, por favor, ten la decencia de decírmelo antes que me entere de otra fuente. No temas dejarme, puedo valerme por mi misma y sostener a mi hijo.
- Haciendo qué? - Nico se arrepintió de hacer esa pregunta, no lo dijo con intención, sintió como Liz se apartaba de ella. Volteó temiendo lo que encontraría en esos bellos ojos grises.

Había un profundo dolor en su mirar, y Liz se contenía por no llorar. No, ya no lloraría mas.

- Liz lo siento.
- No te preocupes Nico, ya no derramaré mas lágrimas, ya nadie mas me hará daño, ni siquiera tu. - Dijo con un rencor que partia el alma.
- Liz...
- Por qué aun estas conmigo si piensas eso de mi?
- Liz... de que podría yo culparte? Aunque te arrastraron a ese lodo, tu alma permaneció noble... Liz - se desesperaba porque ella la perdonara - tu y yo hemos pasado por tantas cosas. Tu y yo hemos reído y llorado juntas! Amo a tu hijo como si fuera mio. No podría dejarlos!
- No quiero que estes conmigo por lástima o gratitud, quiero que estes conmigo porque me amas, porque soy importante para ti.
-Liz... - intentó abrazarla.
- No me toques! - Se abrazó a si misma como queriéndose dar apoyo, su cuerpo temblaba, su dolor era grande.
- Perdoname - le dijo las palabras que sabría que la traería de vuelta a ella.
- Te amo. - Esta vez Liz se dejó abrazar, y se aferró fuerte a Nico como si fuera su única tabla de salvación para no ahogarse en sus recuerdos - A mi tambien me duele. - Le dijo conmovida.
- Bésame, Nico, hazme el amor, quiero sentir que me amas, que soy la única mujer para ti - Nicole obedeció.


Al dia siguiente, aun en contra de mi voluntad, estuve presente en la reunión. Me había maquillado suavemente, y probado un sin fin de vestidos hasta encontrar el que realzaba mi figura. Qué estaba haciendo!
Desde cuándo me esmeraba tanto en mi arreglo personal? Desde que supe que N.L. era Nicole Letelier, y que la vería todos los días. Nunca crei en el amor a primera vista hasta que la conocí. Y de una mujer! Dioses qué me sucedía! Tenía que reconocerlo, aunque ese pensamiento me perturbara. Sentía un dolor agridulce, cómo explicar lo que sentía, cómo explicárselo a Luis Angel. Estaria dispuesta a arriesgar todo por este sentimiento?.

Cuando entré a la sala de reuniones causé el impacto que deseaba, pero yo solo quería escuchar la voz de Nicole.
Nos miramos, el mundo a mi alrededor dejó de tener importancia para mi. Se levantó de su silla, y estoy segura que se preparaba para decirme lo que yo quería escuchar solo de sus labios, pero el "oportuno" de Robert Letelier interrumpió ese mágico momento.

- Terry! Naciste hermosa y ahora tu belleza nos deja sin aliento, y sin palabras. No es asi hermanita - le sonrió a su hermana, y le dió un suave codazo.

Nicole se ruborizó, y carraspeó para aclarar la garganta y reclamar la atención de los presente.
Robert se acercó a mi con una sonrisa de niño traviezo, y gentilmente me retiró la silla, al sentarme noté que aun sonreía, me sentía feliz por haber causado ese transtorno en Nico.


Al observar a los hermanos interactuar me di cuenta de lo diferentes que eran sus personalidades, aunque físicamente eran parecidos, ambos eran altos, apuestos, poseían una mirada azul que enamoraba. Nicole, había heredado el color de tez moreno de sus madre, y su cabello oscuro. Robert era blanco como su padre, y como su primogenitor era alegre y charlatan, era difícil estar con Robert sin reir, hasta Liz que era de naturaleza introvertida se sentía a gusto con él. Nicole, en cambio era una innata líder, tenía presencia y autoridad, y como su padre nunca permitía algun acto de indisciplina entre el personal. Era enérgica. Ambos eran dignos hijos de su padre.

Despues de la reunion donde los Letelier anunciaron que harían cambios importantes en el periódico, y animaron a todos a expresar sus ideas para mejorar su campo de acción, cada uno salió sintiéndose importante para el buen funcionamiento de la empresa. No hay duda que el buen señor Letelier los aleccionó adecuamente.


El dia transcurrió como cualquier otro día con los gritos y apuros de último momento, aun asi era un ambiente agradable en el cual trabajar, aunque en todo trabajo siempre hay alguien que causa problemas.

- Terry!! Te felicito! - Era el jefe de redacción.
- Gracias, Ernesto, y te agradeceré mas si te explicas.
- No tengo dudas de que sabes mover las piezas de tu ajedrez.
- De qué hablas?
- Vamos, conmigo no tienes que fingir. Creo que el mas fácil es el mas joven, pero Nicole no está nada mal. Tu si que apuntas alto. Con razón a mi ni caso me hiciste!
- No te permito que me faltes el respeto!
- Respeto? Mírate! Te empaquetaste como papel de regalo!

Quise tirarle una bofetada por su insolencia pero me sujetó fuerte la mano.

- No te hagas la digna conmigo, no te queda!
- Me lastimas, bestia!
- Podria mejorar las cosas entre tu y yo, todo está en que te decidieras, podríamos hacer cositas ricas.
- Eres un enfermo!
- Ya basta de tonterias! No ves que estoy enfermo por ti, que te deseo cada vez que te veo, cada vez que pasas cerca de mi! Vamos Terry - me sujetó fuertemente las muñecas mientras hablaba y acercó su asquerosa boca a mi - ya no hay nadie, y al portero lo envié a hacer un encargo, demorará el maldito. Quiero hacerte mia! Ya no puedo mas con lo que llevo dentro de mi. - Forcejeamos.
- Sueltáme desgraciado! Primero muerta antes que entregarme a ti!
- Me excitas mas asi, sigue asi amor.
- Sueltáme! Auxilio!! Por favor, que alguien me ayude!
- Vamos, grita mas! - cada vez me sujetaba mas fuerte, mientras mas gritaba, mas se excitaba, pero estaba determinada a no ser una presa fácil, apenas me dió un poco de espacio le dí un rodillazo en su parte mas sensible. Se dobló de dolor el miserable, y alguien lo cogió por un hombro propinándole un fuerte golpe con lo hizo rodar por el suelo. Yo estaba sorprendida, el desgraciado se levantó desafiante.
- Quién eres tu, hijo de...! No sabes que puedo demandarte por entrar sin permiso!
- Y tu, no sabes que la señorita puede demandarte por intento de violación!
- Me van a acusar? Ja!, lo negaré todo. Creen que mis jefes le van a creer a un desconocido, y a una columnista de cuarta antes que a su jefe de redacción desde hace 10 años.
- Y tu crees que le creeran a su jefe de redacción antes que a su hermano desde que este nació?
- Su hermano...? - Dejó a un lado su altanería para demostrarse tal cual era un cobarde - Señor yo, yo... disculpe.
- No es a mi a quien tiene que pedir perdón, caballero? - lo dijo con sorna.
- Terry, lo siento, no se que me pasó... tengo hijos, piensa en ellos.
- Es una lástima que tu no pienses en ellos, eres un ser abominable y peligroso, la policía se encargará de ti.
- No, por favor! Te juro que no lo volveré a hacer, nunca mas en mi vida!! Te lo juro...! Tengo hijos! Por favor! - poco faltaba para que se arrodillara.
- Lárgate, mañana la señorita decidirá sobre ti.
- Terry!
- Qué te largues!
- Si..., perdon - se fue cabisbajo. Era el clásico cobarde, que solo mostraba su fuerza ante una mujer, pero ante otro hombre perdian todo su valor.

Estaba nerviosa y avergonzada, quería denunciarlo para que no lo intentara con otra menos afortunada, pero en el fondo quizás tenía razón, quería impresionar a Nico aunque sabía que ya tenía pareja, no me convertía eso en una mujer fácil? Esa fue la impresión que les causé a este miserable? Que habría pensado N.L.? Estaba angustiada? Me sentía culpable, por lo sucedido. Que ironía!

- Señorita, está usted bien?
- Oh, si disculpe... muchas gracias por su ayuda.
- Yo no hice nada, usted se defendió bien, es usted muy valiente, la admiro. - Vi sus ojos. Oh,Dios! Tambien tenía ese mar azul en ellos!
- Señorita.
- Oh, disculpe, aun estoy aturdida, y ni se lo que digo - Me sonrió como lo hacia Nicole, y me extendió su mano.
- Soy Rodrigo Letelier.
- Y yo soy Terry Deritter - cómo hubiera querido que fuera N.L.!
- Ese infeliz no volverá a molestarla, yo me encargaré de eso.
- Le dirá a sus hermanos?
- Eso solo usted lo decide, señorita.
- Por favor, llámeme Terry.
- Solo si usted hace lo mismo conmigo.
- Llamarle Terry? - Soltó una agradable carcajada ante mi ocurrencia.
- No, me referia que me llamara Rodrigo, pero me alegra que se sienta mejor...

Sonreí me agradaba su compañia.

- Permítame acompañarla hasta su domicilio, asi me sentiré tranquilo de saber que ha llegado con bien.
- Gracias. - Temblaba aun, no quería regresar sola temía que mi atacante estuviera acechándome en la oscuridad.

Rodrigo Letelier me acompañó hasta mi departamento, en el trayecto no me formuló ninguna pregunta, se mantuvo discreto, lo cual se lo agradecí en silencio. Quería tiempo para controlar mis emociones.


- Estás bien Nico? - Preguntó alarmada Liz.
- Si, ahora si, al menos un poco.
- Qué te sucedió, cariño?
- No lo se debe haber sido el exceso de trabajo.
- Te traeré un poco de vino para que te tranquilizes.
- Gracias.

Precisamente en ese momento en que Terry estaba en peligro, Nico sintió una angustia inexplicable, se hallaba sentada en la cama junto con Liz mirando una película, cuando dio un salto levantándose presurosamente, Liz se asustó ante su reacción, y Nicole no sabía que hacer, que le angustiaba, por qué pensó enseguida en las personas que amaba, en Marcos, en su madre, en su hermano... en Terry?. Quería marcar su celular, pero no lo sabía, maldijo por dentro. Había salido temprano de su oficina y ahora se arrepentía, sabía que aun Liz se sentía inquieta por la discusión que tuvieron y quería tranquilizarla... Poco a poco Nicole se fue calmando pero aun presentía que algo muy malo sucedería.

Continuará...


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