-Ahora tu vida se volverá tan larga que algún día la odiaras.
-Maldición... Tamara, te mataré, ¡¡¡Te mataré!!!
Miró por unos instantes fijo fuera de la habitación, su mirada se había perdido en
algún lugar de la ciudad y su mente, su mente vagaba por los confines del tiempo en
dolorosos recuerdos, recuerdos que esa niña le hacía olvidar de una forma tan mágica
como resulta el amanecer mismo.
Cerró los ojos recordando los últimos hechos y la misteriosa desaparición de su ángel,
le había llamado asi por la vez que le salvó la vida en el choque... Ahora le parecían
años y solo habían pasado un par de meses, sin embargo le dolía el hecho de que Hanna
se fuera sin decirle nada, sin siquiera darle la oportunidad de verle una última vez,
pero eso ni siquiera ella se lo creía; tenía un presentimiento, el que ella le volvería
a ver, el que se encontrarían de nuevo, quizás en cuestiones diferentes quizás en las
mismas, eso no podía saberlo, no leía el futuro, solo presentía que se volverían a
encontrar.
No todas las cosas son lo que parecen y a veces el tiempo nos juega bromas, bromas tan
pesadas que incluso llegamos a creer que son mentira, las negamos o simplemente
ignoramos. Es también, cosa de aquello que llamamos destino el enseñarnos que la vida
no es otra cosa que una sátira que nos obliga a caer en situaciones que seguramente
matan de risa a cualquier dios... y hablando de dioses, que mísero ser es capaz de usar
a sus creaciones como bufones, payasos, cualquier dios, con el nombre que quieras
ponerle, si, es decepcionante darte cuenta que realmente la vida no merece ser vivida,
es decepcionante saber que en manos de una sola persona esta tu felicidad, es
decepcionante ver a esa, la dueña de tu alma con otra persona...
Limpió sus ojos para cerciorarse que era la misma persona, que Hanna yacía del brazo de
otra persona pero su mirada no le engañaba, se acercó a ellas, una de las cuales le
pareció muy hermosa, casi tanto como la misma Hanna, pero diferente, con un aura pesada,
con un aura que repele sentimientos. Se puso frente a la morena que ni siquiera bajó la
vista para mirarla, y la otra chica, la otra chica si que la miró, con sorna, desafiando
su integridad y habló.
-Cariño, creo que esta chica te busca.
La morena bajó la mirada, sus pupilas chocaron y por momentos no se separaron, ¿qué
secretos puede tener el alma humana que incluso es capas de percibir el dolor y el
sufrimiento que el rostro de cualquier ser intenta esconder?, no estaba segura pero esa
mirada bacía no era la de Hanna, no, ella se había adueñado de su forma de mirar, esa
calidez disfrazada de crueldad, y el temor bajo sus pupilas, estaba segura de haber
visto lágrimas en su rostro, lágrimas que en un abrir y cerrar de ojos desaparecieron,
sin dejar rastro, como si nunca hubiesen estado allí.
-Lo siento, no te conozco.
¿Cuánto pueden herir un par de palabras?, ¿cuánto dolor puede soportar el alma antes de
entregarse a la oscuridad?, es fácil vender el alma, tan fácil como decir un par de
palabras y tan sencillo como perder la idea del por qué se esta viviendo, del por qué
vale la pena vivir. Y el mundo te cae encima, y entiendes el verdadero significado del
dolor.
-Mientes, tu sabes quien soy... tu lo sabes... tu me has cuidado por mucho tiempo...
Xena....
-Yo... no... te...
-¡¡¡¡¿Por qué mientes?!!!!
Y la persona culpada de no decir la verdad siente el peso de su mentira.
-Yo... no...
Toma su cabeza entre sus manos y grita, y se toma el pecho y presiona como si quisiera
sacarse el corazón.
-Hannael, sabes lo que sucederá, lo sabes.
-Tamara, yo te... yo te...
Algo sucede en su interior, tanta confusión lastima su cuerpo, se retuerce, e imágenes
comienzan a aparecer y desaparecer ente su mirada atónita, tantas vidas, tanto tiempo y
el corazón nunca dejó de latir, nunca perdió su calor, nunca dejó de sentir...
Un minuto bastó, en un minuto perdió todo, y vendió su alma, una decisión equivocada,
un minuto bastó, un minuto fue suficiente para que recobrara su capacidad de sentir, el
mismo minuto en que una lágrima cayó sobre sus manos y le obligó a despertar, a librarse
del hechizo de la maldad y ser capaz de ver todo aquello que se negó a ver, todo aquello
que no quiso ver.
-Ga... Gabrielle.
-Ya era... hora...
Siente sus lágrimas recorrer su rostro y las tibias manos de un ser sin precedentes
secarlas. Inconscientes de la gente que mira aterrada, por el miedo que provoca lo
desconocido, sinceramente no importa, tanta elegancia, tanta hipocresía, pero, esa es
la naturaleza del ser humano, y no se puede cambiar, porque para saber que la luz
existe, necesitamos conocer la oscuridad, para que exista un arriba, siempre tiene que
haber un abajo y es así de simple.
No podía ser coincidencia su encuentro en aquel lugar ¿o si?
Pero no es tan fácil, nada en la vida es fácil, tan pronto sintió su piel sus labios se
buscaron y se encontraron y se perdieron otra vez.
-Tamara, suéltala... ¡¡¡¡¡déjala en paz!!!!!
-Te lo advertí, te lo dije, es tu maldición.
-No, te equivocas.
-¿Qué dices?
-Esta vez no tengo miedo, ya he perdido mi alma, no perderé la suya.
-Estas loca, te acercas y ella se volverá mi esclava, un zombi, otro ser sin alma.
Las piernas le tiemblan, la última vez que la miro como ser humano, el primero y último
beso que sus labios sintieron, todo por igual, por redimir sus pecados, pero ¿ya había
hecho suficiente?, esa era la condición para que esas almas descansaran en paz. Pero
¿importaban mas sus almas que la de ella?, Gabrielle; no, no podía dejarla así nada mas.
Firmó el trato, vendió su alma a cambio de poder verla toda su vida. Aunque a la larga
sufriera las consecuencias como verla nacer, crecer y morir vida tras vida sin poder
acercársele, y sin embargo siempre cuidando de ella.
Es dulce, muy dulce el dolor, por qué has probado la manzana prohibida, fruto del
pecado, y has dejado de lado la paz y la sonrisa de sus labios.
No deja de temblar ni deja la atención que ha puesto en aquel ser tan repugnante y tan
atrayente.
-Que... ¿qué quieres de mi?, ¿por qué me sigues y me buscas?
-¿Qué mas voy a querer, si no es a ti?, tu cuerpo, es lo único que me falta.
La rubia mira a su agresora, siente su piel, tan fría que sería imposible que estuviera
viva, mira sus ojos tan vacíos, su falta de amor y cariño escondidos tras el manto de
su crueldad y su odio. Entiende por qué el rencor hacia la otra chica y las imágenes
toman forma, y el hilo del destino le muestra por que el ser humano es capaz de cambiar
su camino, porque tiene opciones, siempre puede regresar o incluso trazar un nuevo
camino.
-Tu la... tu amabas a Xena
-Así es Gabrielle.
Ahora , es la morena quien no entiende, mira su piel, ha tomado mas color desde la
última vez que se atrevió a mirarse, y mira a la rubia hablando con Tamara y siente que
puede cambiar, que es la rubia quien tienen el poder de regresar todo a su curso y
corregir lo alterado.
-Pero ha sido culpa tuya, ¡¡¡¡¡es tu culpa que ella me dejara!!!!!
-Yo... lo siento... pero si de verdad la amaras le dejarías ser feliz.
-No puedo, ¿qué no lo entiendes?, la necesito.
-No, tu no la necesitas.
La frustración llena el ambiente, ya no importa lo que suceda alrededor, en ese
instante son solo ellas tres, tres estrella que intentan seguir, crear y regresar a su
camino, tres almas que buscan su felicidad.
Tamara ha soltado a la rubia y cae de rodillas justo como momentos antes lo hiciera la
morena, dice cosas que nadie entendería y nadie entiende, es su lenguaje, su forma de
expresarse. No grita, solo gime, no demuestra ante los demás su dolor, se irgue derecha,
alza la mirada y regresan a la realidad donde son el blanco de personas comunes que no
se toman la molestia de averiguar la verdad y se dejan llevar por sus sentimientos sin
pararse a pensar en el daño que sus palabras pueden causar.
-Es verdad...
Su mirada infunde temor, su naturaleza despiadada ha despertado, ha mostrado su
verdadero ser. Es verdad que es vacío, es verdad que es rencor y odio, pero nadie puede
negar su naturaleza, ni cambiarla a menos que haya una razón lo suficientemente fuerte
para querer mantener la voluntad. Xena, Hanna la tenía, frente a ella, en manos de un
ser que seguramente lo sabía, y con eso sería suficiente para herirla, mas que física,
mas que de cualquier manera, si la lastimaba, su lado humano, sus sentimientos morirían
con la rubia y regresaría al principio, se volvería como Tamara.
Su cuerpo tembló, al sentir ese aliento putrefacto sobre su cuello, tenía miedo, no lo
negaba, su rostro mostraba abiertamente su temor y giró para ver la reacción de la otra
chica. Sus ojos azules mostraban tanto temor que las lagrimas no podían ser retenidas,
y sucedió. Todo sucedió...
Abrió los ojos encontrándose el blanco del techo de su habitación. Colocó su brazo sobre
sus ojos para evitar ser deslumbrada por la luz del día. Se incorporó y miró el
tiradero que era su dormitorio, rascó un poco su cabeza pensando qué había ocurrido.
-Quizás un sueño...
Encendió el calentador del baño y se metió en la cocina. En el fregadero había dos tazas,
ambas con el resto de un te servido. No lo entendía, ¿qué había pasado?. El teléfono
sonó un par de veces antes de que contestara.
-Bueno.
-¡¡¡Hija, milagro que contestas!!!
-¿Cómo dices mamá?
-Pues que llevamos horas marcando y tu que no contestas, ¿acaso acabas de llegar?
-No, recién me levanté.
-Escucha, tu padre y yo saldremos por la noche con tu abuela.
-¿Y Josh?
-Por eso llamamos, ¿podrías hacerte cargo de el estos días?, solo será el fin de semana.
-Si mamá, no te preocupes.
-Entonces pasamos a dejártelo en unas horas.
-De acuerdo.
-Estas bien?, te noto algo rara.
-No es nada, solo estoy un poco cansada.
-Bueno, entonces nos vemos en un rato.
-Bien.
-Adiós.
Colgó el auricular y se recargó en la pared dejándose resbalar hasta quedar sentada en
el piso. Recogió sus piernas y las presionó contra su cuerpo y las lágrimas retenidas
en sus ojos se soltaron, anduvieron vagando y no hizo mas por esconder su dolor.
-¿Por qué siento tanta tristeza?, esta presión sobre el pecho...
Se metió al baño y encendió la ducha, le gustaba el agua caliente y el vapor lleno el
cuarto. Cerró sus ojos cansada del llanto que por un momento se mimetizó con el agua de
la regadera que caia con la misma intensidad que las gotas de sus ojos. En ese momento
una imagen borrosa cruzó sus pensamientos, una imagen que parecía tan real. Miró sus
manos cubiertas de sangre, unos ojos azules y una sonrisa de lado.
-Un sueño... ¿solo un sueño?
Terminó de ducharse y se cambió, su ropa interior, un short cortito en color blanco que
le dejaba lucir sus piernas, una playera blanca igual, sin mangas que le quedaba un poco
mas alta que el short y una gorra negra sobre su cabello rubio. Se miró en el espejo he
intentó sonreír. Lo único que consiguió fue una mueca mal formada.
Se sentó frente al televisor sin encenderlo pensando una y otra vez en aquel sueño que
tubo en la ducha sin encontrarle sentido. Cansada de pensar en cosas sin sentido se
levantó para recoger un poco la casa, la ropa sucia que estaba en su dormitorio y
echarla a la lavadora. Se agachó para recoger un vestido y un saco, el vestido tenía
manchas rojizas oscuras lo que le preocupó, y el saco, no era de su talla, ni lo conocía.
No le dio importancia y salió al lugar donde tenía el aparato de lavado, dividió la
ropa de color y la blanca dejando al último aquellas piezas de ropa. Tendió lo demás
para que se secara evitando que sus ojos se clavaran en esas prendas en especifico.
Cuando no hubo mas remedio, las tomó y metió a la lavadora obteniendo mas imágenes
ahora con una secuencia, como si estuviera viendo una película.
Veía a una mujer con un traje de noche negro, se veía a si misma, con el vestido blanco
manchado y veía esos ojos, esa sonrisa, los veía apagarse. No, no lloro mas, ya no
tenía lágrimas. Solo se sentó a mirar las manchas en el vestido y de inmediato lo sacó
junto a la otra prenda y los abrazó.
El timbre marcado con insistencia le anunció la llamada de su hermano y sus padres, se
limpió la nariz y enjuagó su rostro en un poco de agua y salió al encuentro de sus
padres.
-Enana.
A pesar de ser ella 5 años mayor que su hermano, el era mas alto que ella, solo un poco
pero lo suficiente para que se distinguiera.
-He, que te he dicho que no me llames así.
-Vale, vale, mientras no me des uno de tus coscorrones.
El chico se tomó la cabeza y sacó la lengua en un gesto juguetón.
-Jajajaja, vale entonces estamos en paz.
-Vale.
Sus padres entraron he hicieron algo de comer, sopa y guisado y comieron en familia.
Unas horas después se marcharon agradeciéndole el cuidar de su hermano.
-Anden, no se preocupen y diviértanse un rato.
-De verdad que tuvimos la mejor hija del mundo.
-No es para tanto papá, pero bueno, que perderán el avión.
Terminadas las despedidas los miró partir, sintiéndose feliz por sus padres, y celosa
del amor que se tenían.
-No te preocupes hermanita, seguro que hay alguien esperando encontrarte.
-Como... ¿cómo dices?
-Que nadie se resistiría a tus encantos, por algo eres mi hermana mayor.
La sonrisa que asomó por sus labios mostró de nuevo esa inocencia, si, seguro había
alguien esperando.
Llegaron al departamento brincando y evitando cajas y cajas antes de llegar a su puerta.
-Parece que alguien acaba de mudarse.
-Si, eso parece.
Al llegar a su puerta se dió cuenta de que una caja estorbaba el paso y miró para todos
lados buscando al responsable. Vió a alguien moviendo un par de cajas mas adelante y
fue a buscarle para que quitara el estorbo de su puerta. Llegó a encontrarse con la
espalda de alguien, una chica dando un par de indicaciones. Tomó un mechón de su pelo
rubio y lo echó para atrás como para ver bien a la persona. Esta volteó justo en el
momento en que Anges tropezaba con un instrumento de ejercicio cayendo entre los brazos
de aquella chica.
-Vaya, hay que tener mas cuidado.
-Yo... yo...
El olor a bebe que desprendía la chica y sus brazos protegiendo su cuerpo le hicieron
creer que era uno mas de esos sueños locos que tenia ahora con tanta frecuencia. Al
creerse que era uno mas se molestó y si pensarlo habló en voz alta.
-Pues no me hubiera tropezado si no hubiera tanta basura regada por allí.
Se levantaron pero Anges nunca miró el rostro de la chica. Regresó con su hermano quien
le obligó a voltear. La mirada de la rubia se perdió al verse reflejada en unos ojos
intensamente azules. Y una sonrisa en los labios de aquella chica. Caminó sin sentirlo,
acarició su rostro, sintió su calor. Las lágrimas regresaron aunque esta vez la otra
chica les impidió el paso. Con sus labios limpió gota por gota que caían de los verdes
ojos.
-Yo...
Sus ojos chocaron, se buscaban hacia tanto tiempo. Ahora que se habían encontrado no
querían separarse.
-Lamento que mi basura te estorbe.
Y la morena sacó la lengua en broma. La mano temblorosa de la rubia que aun no creía lo
que veía rozó la mejilla de la morena quien con su propia mano detuvo la caricia allí,
en su mejilla. Cerró los ojos y le dió gracias. La rubia tomo su otra mano para sentir
el calor que desprendía el cuerpo vivo de la otra chica.
-Tu eres la razón de que este aquí, ahora.
-Tu eres la razón de que yo este aquí, ahora.
Sus labios se buscaron. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que uno se de cuenta de lo
que realmente importa? ¿Qué tanto se debe sufrir para darnos cuenta de que nunca el
camino mas fácil es nuestro camino?... hay cosas que el ser humano nunca sabrá, pero si
no sigue su camino, y anda perdido vagando en caminos ajenos, nunca llegara a ser lo
que esta destinado a ser. Un ser tan increíble como un dios. Solo nos hace falta fe y
un poco de valor para crear nuestro propio camino y no perdernos en uno de alguien mas.
Un abrazo y unas palabras al oído son suficientes para terminar esta historia:
"Tu me has salvado en todas las formas en que alguien puede ser salvado"
The end
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Nota: no pretendía que esta historia tuviera alguna enseñanza pero creo que cada
quien puede tomarlo como quiera no?... espero sus comentarios ^^