El despertar fue de lo mas agradable, en una suave piel, con el ruido de los troncos
quemándose en las llamas, con el calor del cuerpo de la persona que amaba, y entre los
brazos de la persona mas maravillosa del mundo.
Evelyn restregó su cara por el pecho desnudo de Sayo, era tan suave... y olía tan bien,
unas manos grades la acariciaban la espalda. Evelyn sonreía disfrutando del contacto,
oía el latido del corazón de Sayo, le encantaba escucharlo, con sus latidos empezó a
quedarse dormida otra vez, pero de repente una pesadilla la hizo despertar muy asustada,
soñó que el latido de Sayo dejaba de oírse, y que al mirarla los ojos cerrados Sayo la
hizo saber la cruda realidad. Sayo ya estaba despierta y al verla despertar asi se
preocupó por ella.
- Evelyn, estas bien?
- Si, si, es que... he tenido una pesadilla, nada mas.
La rubia volvió a acomodarse en el pecho de Sayo.
- Y qué has soñado?
- Soñé que... tu corazón se paraba y... - Sayo no pudo evitar derramar unas lágrimas.
- Sshh, tranquila, no pasa nada cariño, no llores.
Sayo la apretó mas contra ella y la acunó en sus brazos para calmarla a la vez que le
susurraba palabras de amor en el oído.
- Cariño te quiero tanto... es que... la idea de perderte me está matando.
- Nunca me vas a perder, mi pequeño corazón se ha hecho cada vez mas grande con tu
amor - dijo mientras le acariciaba la cara.
- Sayo... ámame otra vez, necesito sentirte, necesito amarte hasta quedar sin aliento...
Sayo la besó tan profundamente que las palabras de Evelyn fueron interrumpidas, y asi
se volvieron a amar, tal y como dijo Evelyn... hasta quedar sin aliento.
Los días fueron pasando, y no hubo uno de ellos en los que no se amaran cada noche,
fueron unos días realmente llenos de amor. Llegó el día en el que tenían que volver a
casa, ambas ya estaban en el coche de camino.
- Estás bien? - preguntó la rubia que conducía.
- Si, estoy bien - sus ojos y una sonrisa le agradecieron su preocupación.
- Bien - Evelyn apartó un momento la vista de la carretera para mirarla.
- Estos días contigo han sido maravilloso, gracias Evelyn, por todo, por darme tanta
felicidad, por el amor que me demuestras cada día, por hacer que mi vida tenga sentido
y valga la pena vivirla... te amo.
Evelyn sonrío todo lo que su boca dio de si, con una de sus manos acarició la cara de
Sayo, quien se apoyó en su caricia y le dió un beso en la palma de la mano.
- Yo también te amo Sayo, mas que a nada en esta vida, gracias por entrar en mi vida,
por darme todo lo que me das, gracias por existir Sayo.
El semáforo se puso en rojo justo en ese momento, Sayo aprovechó para inclinarse donde
Evelyn y besarla intensamente, a pocos centímetros de sus labios ambas se miraron y
sonrieron. El viaje fue tranquilo, algo cansado, una vez llegaron Evelyn dejó a Sayo
en la puerta de su casa.
- Seguro que no quieres que te acompañe? - preguntó la morena.
- No, tu ve a descansar ya, además es de noche y no quiero que vengas sola.
- Lo se, pero no estaré tranquila si no te acompaño, asi que solo queda una solución.
- Cuál?
- Quédate a dormir hoy en casa.
La morena la miraba tímidamente, a Evelyn le encantaba cuando Sayo ponía esa cara, era
de lo mas tierna y dulce, cogiéndola de la cara con sus dos manos se acercó lo
suficiente para sentir la respiración de Sayo.
- Claro que me quedo - dijo sonriente.
Evelyn la dió un tierno beso en los labios y después entraron en la casa, Sayo dejó las
maletas a un lado y fue al frigorífico a preparar algo para cenar.
- Qué te apetece cenar?
- Me da igual, cualquier cosa que tengas - dijo la rubia desde el sofá.
- Tengo lasaña, te apetece?
- Vale!
Sayo puso la lasaña en el horno, fue a sentarse junto a Evelyn, la rodeo con sus brazos
y se acurrucaron una junto a la otra.
- Mañana tengo que ir a por el perro - dijo Sayo.
- Es verdad, que se lo dejaste a Susan - dijo riendo.
- Si, aun nos queda una semana de vacaciones.
- Cierto, a que no sabes con quién quiero pasarla?
- Mmm, pues no se, a ver que piense.
- Oye!
- Jajajaja, yo también las quiero pasar contigo - Sayo la besó tiernamente.
- Tengo una sorpresa para ti.
- A si?
- Si, pero aun no te diré lo que es.
- Ooohhh, sabes que me vas a quitar el sueño?
- Y quién quiere dormir? - dijo mientras introducía su mano por debajo de la camisa de
Sayo.
- Nadie, nadie - dijo riéndose.
- Lo sabia - río con ella.
El timbre del horno les dio a saber que la lasaña ya estaba, tras un beso rápido la
morena se levantó a por la cena. Ambas cenaron tranquilas mientras veían la tele,
después de cenar volvieron a acurrucarse las dos en el sofá, estuvieron besándose largo
rato.
- Quieres que nos demos un baño?
- Claro, eso nos vendrá bien.
El agua estaba perfecta, Sayo estaba apoyada en Evelyn, la rubia acariciaba su cuerpo
con una esponja.
- Esto es muy relajante - dijo Evelyn.
- Si que lo es, y mas si estas apoyada en el amor de tu vida y te esta lavando con
una esponja.
- Ya decía yo que estaba muy callada, jajaja.
- Jajaja, es que quería disfrutar el momento.
- Mmm, te quiero, lo sabes verdad?
- Lo se.
Sayo se giró y la besó, después de un rato salieron y se fueron a dormir... a dormir?,
no lo creo, una noche sin amor no era noche.
Unos ojitos verdes se fueron abriendo, su mano lo primero que buscó fue el cuerpo de la
otra mujer, pero al ver que no lo encontraba se asustó y se incorporó en la cama, pudo
ver que en su lugar había una nota y una rosa.
"He ido a por el desayuno, vendré enseguida, te quiero."
Evelyn se quedó mas tranquila al leer la nota, cogió la rosa y la olió, le encantaba el
olor que desprendía, con una sonrisa se levantó de la cama y se empezó a vestir, cuando
ya estaba lista se miró en el espejo de la habitación, al lado había una estantería, en
ella había libros, eso le llamó la atención a Evelyn, quiso mirar que tipo de lectura
le gustaba a Sayo, pudo ver que muchos de ellos eran novelas de amor, en uno de ellos
había una foto que sobresalía, al sacar el libro una hoja cayo de él, se agachó para
cogerla y comenzó a leer.
"El corazón en la parte imprescindible del cuerpo, al menos eso dicen, tal vez yo
sea la excepción, por que lo único imprescindible para mi eres tu. Necesito tu sonrisa
para hacer que la mía salga, necesito tu mirada para perderme en ti, necesito tu
cercanía para poder vivir un día mas. Cada día mi corazón late con mas fuerza solo por
ti, y a pesar de que es pequeño su latido es fuerte, y en cada latido siento su
reproche, el reproche de porque no tiene tu amor. Por qué soy tan cobarde?, quiero
acercarme a ti, pero no se cómo hacerlo, te sigo cada noche para asegurarme de que
llegas bien a casa, eso es lo mas que me he acercado a ti, no voy a tu lado, pero me
conformo con ir detrás, solo tengo que imaginar, imaginar que voy a tu lado, sin decir
una palabra, solo una mirada. Si un día tengo el suficiente valor para decirte lo que
siento, espero que ese día la muerte se aleje de mi pensamiento, porque cada día pasea
por mi mente, y me recuerda lo cobarde que soy y que ya no paseara mas por mi mente,
por que pronto caminaré a su lado, pero aun que este corazón deje de latir, yo no
dejaré de vivir, porque tu eres lo único imprescindible en mi vida Evelyn."
La rubia no pudo contener las lágrimas, y cayendo de rodillas se abrazó al papel con
todas sus fuerzas, no quería que Sayo la viera llorar, además tampoco sabía si a Sayo
le hubiera gustado que lo leyera, volvió a guardar la hoja y lo colocó todo tal y como
estaba, fue a lavarse la cara para quitarse todas las lágrimas...
La puerta de la casa se abrió dando paso a Sayo, traía una bolsa, lo primero que hizo
fue dejarla en la cocina e ir a la habitación a ver si Evelyn seguía durmiendo, cuando
llegó y no la vio la llamó.
- Evelyn!
Una voz que salía del baño la contestó.
- Estoy aquí!, enseguida salgo!
- Vale!
Sayo se fue a preparar el desayuno mientras Evelyn salía, la rubia ya estaba bastante
mejor, ya no se le notaba que había estado llorando, salió del baño y se fue directa a
la cocina, vió que Sayo estaba sacando unas tazas del armario, asi que se acercó en
silencio y la rodeó con sus brazos por la cintura.
- Buenos días dormilona - dijo Sayo girándose y besándola.
- Mmm, buenos días, muchas gracias por la rosa, es preciosa - dijo mientras la volvía
a besar.
- Me alegro de que te guste - dijo sonriente Sayo.
- Que has comprado?
- He comprado, tostadas, mermelada de fresa y... batido de chocolate.
- Ooohhh, ya te sabes mi desayuno favorito.
- Lo se desde mucho antes - dijo guiñándole un ojo.
En ese momento a Evelyn le vino a la mente lo que había leído hace un rato, y las
lágrimas amenazaban con aparecer, pero Evelyn no quería, asi que se abalanzó sobre Sayo
hundiendo su cara en el cuello de la morena, la abrazó con todas sus fuerzas.
- Hey, estás bien cariño? - dijo Sayo preocupada.
- Mejor que nunca... te amo Sayo.
- Yo también te amo Evelyn... no sabes cuánto.
Sayo la abrazó con fuerza y se quedaron asi hasta que ambas aliviaran su deseo, ese día
fue muy especial, no desayunaron como solían hacerlo, Evelyn se sentó entre sus piernas
y se fueron dando de desayunar la una a la otra, entre besos y caricias.
Sayo acompañó hasta casa a Evelyn, ya estaban en la puerta despidiéndose, Evelyn estaba
subida a una de las escaleras, eso la hacia estar a la misma estatura que Sayo, sus
brazos rodeaban el cuello de la morena, Sayo la abrazaba por la cintura.
- Entonces nos vemos mañana - dijo Evelyn.
- Si, yo ahora iré a buscar al perro y a hacer unos recados.
- De acuerdo, ten cuidado, te llamaré esta noche.
Evelyn se acercó mas a ella y la besó muy tiernamente, cuando se separaron Evelyn apoyó
su frente en la de Sayo.
- Ahora que estoy acostumbrada a tenerte a mi lado no se que voy hacer tantas horas
sin ti.
- A mi me pasa lo mismo, ya te estoy hechando de menos.
Evelyn la sonrío y la volvió a besar, después de besarse varias veces se abrazaron en
un estrecho abrazo.
- Hasta esta noche.
- Hasta esta noche Sayo.
Tras mirarse a distancia cada una tomó su camino, Evelyn entró en la casa, donde
estaban sus padres.
- Ya estoy en casa!
- Ya era hora! - dijo el padre en tono enfadado.
- Pasa algo?
- Desapareces una semana para irte con la mujer esa.
- Con Sayo papá, se llama Sayo!
- Me da igual como se llame!, no me gusta.
- Me importa muy poco si te gusta como si no, la que sale con ella soy yo, no tu!
- Ten cuidado con lo que dices, no quiero que vuelva por aquí, y tampoco quiero que
sigas con ella.
- Lo que tu quieras no es asunto mío, es mi vida y yo decido con quien compartirla.
- Desde que estas con esa mujer te has vuelto una respondona y una rebelde, mírate!
- No se trata de rebeldía papa, se trata de defender aquello que amo, de luchar por lo
que creo y por la persona que quiero.
- A si?, y qué harás cuando esa persona que quieres te deje?, tu misma lo dijiste!,
esta enferma, no vale la pena tirarlo todo por la ventana por una persona que te dejará
en cualquier momento.
- Cállate! - Evelyn empezó a llorar con rabia - no vuelvas a decir eso me oyes?!!, y
claro que vale la pena!, acaso a ti te gustaría estar muriéndote y ver como la gente te
ignora, como te niegan su amor, su amistad, su comprensión, su ayuda?, eso te gustaría?
Sin decir mas Evelyn subió corriendo a su habitación, lo que su padre había dicho le
dolió mucho, cómo podía pensar asi?, ella tenía claro que no iba a dejar a Sayo por
nada, Evelyn estaba muy mal, necesitaba ver a Sayo, necesitaba estar entre sus brazos,
pero recordó lo que Sayo la dijo, asi que no estaría en casa, entre lágrimas se tumbó
en la cama y pensando en los maravillosos días que había pasado junto a Sayo se quedó
dormida.
Ya eran las once de la noche, y Sayo aun esperaba la llamada de Evelyn, estaba
preocupada, asi que decidió llamarla a ella. El teléfono de su habitación comenzó a
sonar, Evelyn levantó la cabeza y miró la hora, las once!, se había quedado dormida,
asustada cogió el teléfono.
- Si????
- Evelyn, soy yo.
- Sayo... dios.
- Cariño estás bien?, me tenías preocupada.
- Si, si, lo siento mucho, es que he peleado con mi padre y me he quedado dormida en
mi cama, lo siento cariño, tu estas bien?
- Si, estoy bien, quiero verte, te apetece que vayamos a dar una vuelta?
- Claro!
- En diez minutos estoy allí - dijo cariñosamente.
- Entonces aquí te espero.
- Hasta hora.
- Hasta hora...
Evelyn colgó el teléfono y fue a arreglarse un poco.
Tal y como dijo Sayo en diez minutos estaba allí, Evelyn salió de la casa y lo primero
que vió fueron esos ojos azules, la rubia se acercó a ella y se abrazó a la morena con
mucha fuerza.
- Te he echado de menos - dijo Sayo.
- Y yo a ti!, necesitaba tanto verte, abrazarte... sentirte.
- Mi amor...
Sayo la besó apasionadamente, Evelyn la besaba con la misma pasión, sus lenguas se
acariciaban la una en la otra, era un tacto tan mágico... a pesar de las pocas horas
que habían estado separadas, el tacto de sus lenguas fue tan deseado, tan ansiado que
parecía que habían estado siglos sin verse, poco a poco se fueron separando.
- Tengo algo para ti - dijo Sayo.
- El qué? - preguntó curiosa.
- Bueno yo... había pensado que...
Sayo estaba algo sonrojada, Evelyn se extrañó, pero le encantaba, entrelazó su mano
con la de Sayo.
- Qué habías pensado? - dijo tiernamente.
Sayo la miró directamente a los ojos, y sacando un pequeño objeto de su bolsillo,
extendió su mano y en su palma había un anillo de oro, con una piedra en el centro, la
mitad era azul y la otra mitad era verde.
- Te gustaría venir a vivir conmigo?
En su voz se pudo notar la timidez, Evelyn no tenía palabras, cogió el anillo y lo miró
detenidamente, unas lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, dejándolas correr miró
a Sayo y una sonrisa apareció en sus labios.
- Me encantaría vivir contigo Sayo.
Los ojos azules se humedecieron y unas lágrimas no tardaron en salir de ellos, con voz
temblorosa consiguió decir.
- De... verdad?
- De verdad.
Evelyn iba a ponerse el anillo cuando vió que había algo escrito en su interior.
"Mi corazón es tuyo"
Evelyn levantó la vista para mirar a Sayo que también lloraba, la morena se acercó mas
a ella, cogió el anillo y se lo puso a Evelyn, ambas no pudieron mas y se aferraron la
una a la otra con desesperación.
- Te amo Sayo, te amo como jamás he amado a nadie.
- Yo también te amo, jamás podrías imaginarte cómo.
Siguieron abrazadas durante largo rato, nos les importaba nada, solo estar la una con
la otra, asi, tal y como estaban ahora...
Pasaron dos días, era por la tarde cuando Evelyn salió a comprar un regalo a Sayo,
mañana era su cumpleaños, ya le tenía una sorpresa, pero quería regalarle algo especial,
se paró frente a una joyería, y vio un colgante que le llamó la atención, era un
corazón de oro que se partía por la mitad, cada mitad tenía su cadena, sin pensarlo
mas entró y lo compró, satisfecha por la compra se dirigió al trabajo a ver a Susan.
- Hola Susan!
- Oh!, hola cariño!, que de tiempo, donde te habías metido?
- Ya sabes, con Sayo y eso.
- Qué tal vais?
- De maravilla - dijo con una gran sonrisa.
- No sabes cuánto me alegro nena.
- Mañana es su cumpleaños y voy a darle una sorpresa.
- Seguro que se la das, conociéndote como te conozco... jajaja.
- Jajaja, ya te contaré, bueno, tengo que irme, he quedado con Sayo.
- Muy bien nena, recuerda que dentro de poco volvéis a trabajar eh!
- No me lo recuerdes por favor! - dijo mientras se iba.
- Jajaja, chao nena!
- Adiós Susan!
Evelyn fue al parque donde había quedado con Sayo, vió a la morena sentada en un banco,
ella se acercó por detrás y la tapó los ojos.
- Quién soy?
- Mmm, esa voz... de que me sonara a mi?
- Que mala - dijo divertida.
- A si!, ya la recuerdo, es la voz del amor de mi vida.
- Eso está mejor.
Dijo Evelyn mientras se sentaba en las rodillas de Sayo y la besaba.
- Hace mucho que esperas?
- Que va, acabo de llegar - dijo sonriente.
- Asi que mañana mi niña cumple un año mas - dijo a la vez que acariciaba su nariz
con la de ella.
- Sip, eso parece, jajaja.
- Haré que el día de mañana no lo olvides jamás.
- Cualquier día a tu lado es inolvidable.
Se miraron a los ojos antes de abrazarse y besarse, solo la luna y las estrellas eran
testigos de tanto amor.
Y el gran día llegó, Evelyn madrugó aquella mañana para ir a casa de Sayo, estaba
nerviosa, no sabía si le gustaría el regalo y su sorpresa. Llena de alegría y
entusiasmo se fue a casa de Sayo.
El timbre sonó, Sayo ya estaba levantada asi que no tardo en abrir la puerta, nada mas
hacerlo una sonrisa apareció en su cara al ver a una rubia de ojitos verdes sujetando
varias cuerdas con globos de colores.
- Feliz cumpleaños cariño!
Evelyn se lanzó a su cuello y la besó con ternura, la morena la abrazó por la cintura y
la levantó apretándola mas contra si.
- Muchas gracias mi amor.
- Ten!
Evelyn le ofreció los globos algo sonrojada.
- Se que es infantil pero...
- me encantan - dijo Sayo antes de volver a besarla.
- Mmm, eso no es todo, mira.
La morena la miró atentamente, vió como Evelyn sacaba una caja cuadrada, y la abría
ante los ojos de la morena. Sayo quedó maravillada con el contenido de la caja, con una
de sus manos acarició los corazones como si no se creyera lo que estaba viendo.
- Evelyn... esto... estos es precioso - dijo muy emocionada.
- Uno es para ti, y el otro para mi, escoge el que quieras - dijo tiernamente.
La morena cogió el del lado derecho, pero no para ella, sino para Evelyn, se acercó a
ella y empezó a ponerle el collar, pegó su mejilla a la de la rubia mientras se lo
colocaba, cuando se lo abrochó rozó sus labios con los de Evelyn, la rubia cogió la
otra mitad del corazón y se lo colocó a la morena, le costó algo mas ya que era mas
alta, pero una vez lo abrochó se quedó abrazada a Sayo y le susurró...
- Feliz cumpleaños mi vida.
- Gracias Evelyn... gracias.
La morena se abrazó a ella y lloró en silencio, tras estar asi un rato la voz de Evelyn
sonó.
- Venga, tenemos que irnos ya.
- Irnos?, a dónde?
- Eso es una sorpresa, tu solo ven conmigo.
Evelyn la cogió de la mano, entrelazó sus dedos con los de Sayo y salieron de la casa.
Había mucho ruido, y desde luego mucha gente también, Sayo no veía nada, tenía los ojos
vendados, Evelyn la tenía cogida del brazo y la iba guiando, anduvieron bastante, pero
parecía que ya habían llegado ya que la rubia se había parado.
- Bien, pues ya estamos.
- Me puedo quitar la venda ya?
- Espera, yo te la quito.
Evelyn se puso detrás de ella y despacio deshizo el lazo de la cinta dejando que los
ojos azules se llenaran de todo aquello, Sayo parpadeó un par de veces hasta aclararse
la vista y ver dónde estaba.
Estaban en un estadio de jockey!, Sayo miraba a todos lados, era la primera vez que
veía algo asi, todo estaba lleno de luces, había puestos en los que vendían banderas,
camisetas y gorras de los equipos, la mayoría de la gente allí llevaba algo de su
equipo, le encantaba todo aquello, eran tan nuevo para ella..., lo único que pudo hacer
fue girarse para mirar a Evelyn, dejar que las lágrimas cayeran por sus mejillas y
abrazarse a ella con todas sus fuerzas.
El partido ya estaba apunto de terminar, y estaba en lo mas emocionante, iban empatados,
a Sayo le daba igual quien ganara, se sentía muy feliz por poder ver un partido desde
las gradas, con la persona que amaba, en una de las jugadas uno de los jugadores golpeó
la pastilla haciéndola salir del campo por encima de los cristales, la gente de las
gradas se levantaban con la intención de cogerla, pero una mano grande consiguió coger
la pastilla al vuelo, Sayo la había cogido, Evelyn también estaba de pie, con la boca
abierta, estaba tan sorprendida como Sayo, cuando por fin reaccionaron pudieron ver
como la gente de su alrededor la aplaudía, llenas de felicidad Sayo y Evelyn se
abrazaron y se besaron llenas de felicidad. El resto del partido fue muy animado,
ambas gritaban para animar a los jugadores, y celebraban cada gol y hacían la ola con
el resto de los espectadores, se lo pasaron realmente bien.
Estaban en el coche de camino a casa, cuando por su lado paso otro coche pitando, por
las ventanillas salían hinchas del equipo ganador gritando la victoria, Evelyn les
respondió con un pitido y Sayo les saludaba por la ventanilla, ambas se reían.
- Me lo he pasado estupendamente Evelyn, muchas gracias por todo, como bien dijiste,
hoy iba a ser un día inolvidable.
- Me alegro de que te haya gustado, yo también me lo he pasado muy bien - dijo
sonriente - lo de la pastilla ha sido increíble!
- Si!, he tenido mucha suerte.
- Que vas hacer con ella?
- Pues... dársela a la persona que tanto amo, y ahora que vamos a vivir juntas,
guardarla bien, será el recuerdo de cuando fuimos a ver nuestro primer partido juntas.
- Te amo Sayo!
- Y yo a ti Evelyn!
La rubia paró el coche en el semáforo, aprovechó para acercarse a Sayo y besarla, a
pocos centímetros de sus labios la dijo.
- Descansa cariño, seguro que estas agotada, y esta tarde tenemos que hacer la
mudanza.
- Si!, estoy deseando que te vengas ya, quiero pasar todos los días abrazada a ti,
todas las noches amándote...
- Yo también lo estoy deseando, hoy no solo será nuestro primer partido juntas,
también será nuestro primer día viviendo juntas...
Evelyn la besó una vez mas<.br>
- Ahora duerme un poco, hasta que lleguemos a casa.
Sin decir nada Sayo se acurrucó en el asiento con una sonrisa, antes de cerrar los ojos
miró a Evelyn, la rubia la acarició la mejilla, y con el tacto de la mano de Evelyn,
Sayo cerró los ojos, sonriente Evelyn siguió conduciendo de camino a casa, siempre que
tenía la oportunidad miraba a Sayo, la encantaba verla dormir.
Tras estar una hora conduciendo por fin llegaron a casa, Evelyn aparcó el coche
enfrente de la casa de Sayo, la morena aun dormía, Evelyn la llamó para despertarla.
- Sayo cariño, ya hemos llegado - dijo mientras se quitaba el cinturón - ey,
despierta dormilona.
Evelyn al ver que no se despertaba abrió la puerta del coche y la cerró algo mas fuerte
haciendo ruido, Sayo seguía sin despertar.
- Vaya... si que tienes el sueño pesado.
Evelyn se acercó a ella y puso su mano en la mejilla de Sayo, estaba fría... mas fría
de lo normal.
- Sayo?
La rubia se estaba empezando a asustar, la llamó mas fuerte pero no contestaba, puso
una de sus manos en el cuello de Sayo para buscarle el pulso, pero no lo encontró, el
pánico se apoderó de ella y las lágrimas empezaron a salir sin parar, apoyó la cabeza
en el pecho de Sayo con la intención de escuchar su latido, pero no se oía nada...
- Sayo... no, no me dejes ahora!, por favor, Sayo... dios mío...
Evelyn se abrazó al cuerpo sin vida de Sayo, no podría expresaron el dolor que sentía
en esos momentos, pero paraos a pensar, alguna vez habéis perdido a esa persona con la
que lo compartes todo?, la que te da todo su amor y tu a ella?, la que hace que pierdas
el sentido con solo mirarla?, la que cuando te abraza te hace sentir mil cosas
diferentes?... espero que no. Es tanto el dolor que se siente en esos momentos que no
se puede narrar. Evelyn seguía con la cabeza en el pecho de Sayo con la esperanza de
volver a oír ese latido, pero ese latido no se oyó mas...
Sayo estaba delante de la lápida de Sayo, dejando una rosa roja, como las que le
regalaba a ella, el aspecto de su cara era cansado, con ojeras, y la expresión mas
triste que te puedas imaginar, a su lado estaba el perro de Sayo y al otro lado estaba
Susan, Evelyn parecía que se había quedado sin lágrimas, ya no podía llorar mas. Se
dirigió hacia su amiga.
- Gracias por estar conmigo Susan.
- Oh cariño, no me des las gracias, será mejor que vayas a casa a descansar, hoy ha
sido un día duro.
- No creo que pueda...
- Claro que lo harás, ella te dijo que siempre estaría contigo, solo tienes que
cerrar los ojos y desearlo con todas tus fuerzas.
Evelyn abrazó a su amiga, agradeciéndola su apoyo y su ánimo.
- Gracias...
Evelyn estaba en el piso de Sayo, paseaba por toda la casa recordando todo el tiempo
que habían estado juntas, imágenes aparecían en su mente, como si las estuviera
viviendo ahora, llegó a la habitación donde tantas veces se habían amado y se tumbó en
la cama, las lágrimas volvieron a ella y abrazándose a si misma pensó con todas sus
fuerzas en Sayo, una calidez recorrió todo su cuerpo, se sentía igual que cuando Sayo
la abrazaba por la espalda, era la misma sensación, entre tantas lágrimas una sonrisa
apareció en sus labios.
- Quédate conmigo... hasta que me duerma.
Evelyn susurró a la vez que se dejaba vencer por el cansancio, y sintiéndose igual de
protegida que cuando Sayo la abrazaba.
Evelyn despertó confundida, pensó que todo había sido un sueño, pero al no encontrar a
Sayo a su lado se dio cuenta de que no era asi, se levantó de la cama, pero cuando
apoyó su pie en el suelo notó que pisó algo, al levantarlo se sorprendió al ver la
cadena que le regaló a Sayo con el corazón, sacó la mitad del corazón y lo metió en su
cadena, al unir las dos partes vio que detrás tenía algo escrito.
"Tu Corazón y el mío son ahora uno"
Evelyn sonrío a la vez que lloraba, cerró su puño con el corazón dentro de el, Evelyn
sabía que Sayo no la había abandonado, aunque no pudiera verla sabía que estaba allí,
no podía verla... solo sentirla.
- Ahora y siempre mi vida...
Fin
**************************************************
Bueno este es mi primer fan fin como quien dice con un final triste, aun asi espero que
os guste, si queréis hacer algun comentario podéis hacerlo a:
sutekidane_sesj@hotmail.com.