CORAZÓN INDOMABLE

Eugenia

Cuarta parte

Evelyn corrió a su lado poniendo a Sayo en sus piernas, no podía dejar de llorar, puso sus mano sobre la herida para evitar que perdiera mas sangre.

- UNA AMBULANCIA!, POR FAVOR!, SAYO, SAYO, NO ME DEJES, - decía muy nerviosa sin dejar de llorar - SUSAN DATE PRISA!

Susan pidió una ambulancia, la gente rodeaba a Sayo y Evelyn, una vez que llegó la ambulancia se llevaron a Sayo, Evelyn fue con ella y estuvo toda la noche esperando a que la dijeran algo.


Eran las ocho de la mañana, Evelyn y Susan estaban en la sala de espera, habían pasado toda la noche allí, una de las enfermeras se presentó en la sala de espera.

- Familiares de Sayo?
- Yo! - la rubia se levantó corriendo.
- Por favor, pase a aquella sala, enseguida irá el doctor.
- Gracias.

Evelyn esperó en la sala que le dijo la enfermera, estaba nerviosa, quería saber como estaba Sayo, el doctor entró en la habitación.

- Buenos días señorita.
- Buenos días doctor, cómo está Sayo?
- Afortunadamente el cuchillo no dió en ninguna arteria principal, se recuperará pronto, pero hay algo mas que me preocupa...
- El qué doctor?
- Su corazón, no es normal...
- Por qué?, qué tiene?
- Tiene el corazón de un niño pequeño, tanto en tamaño como en función, he podido ver que ya la han operado varias veces y...
- Se puede hacer algo?
- Lo siento... pero tras tantas operaciones si no lo volvieron ha hacer es porque no tenía solución.
- No... - lágrimas empezaron a caer por su mejillas - doctor se tiene que poder hacer algo!
- De momento no se puede hacer nada señorita, si Sayo es lo suficientemente fuerte y consigue aguantar tal vez con el tiempo la ciencia vaya avanzando, yo por mi pare le prometo que estudiaré este caso y haré todo lo posible por encontrar una solución.
- Gracias... - Evelyn se tapó la cara con las manos para ahogar su llanto.
- Tranquilícese señorita, si quiere puede pasar a verla.
- Muchas gracias por todo doctor.

Evelyn salió de la habitación y fue a avisar a Susan.

- Evelyn, que te han dicho?
- Se recuperará...
- Eso es fantástico - dijo frotándole la espalda a su amiga.
- Si...
- Cariño qué pasa?
- Ella... esta mal del corazón y...
- Oh... lo siento nena - Susan la abrazó para consolarla.
- Susan voy a pasar a verla, tu puedes irte ya.
- Estas segura?
- Claro, ve y descansa, gracias por haberte quedado.
- No hay de que nena, si quieres algo llámame.
- Vale, hasta luego.
- Hasta luego nena.

Susan se fue y Evelyn fue a la habitación de Sayo, cuando entró se puso al lado de la cama, Sayo tenía la cara golpeada, tenía muchas maquinas a su alrededor, Evelyn la cogió de la mano y la besó.

- Sayo... hecho de menos oír tu voz, ver tus ojos, que me abraces, que me beses... Sayo por favor, no me dejes, no se que haría sin ti, te amo con toda mi alma, si pudiera darte mi corazón lo haría sin pensar - Evelyn entrelazó sus dedos con los de Sayo y se agachó para darle un beso en la comisura de la boca.
- No hay mejor alivio que tus besos... - dijo la morena en un susurro.
- Sayo!, Dios mío, qué tal estas? - preguntó la rubia mientras lloraba y sonreía a la vez.
- Sabiendo que estas conmigo, estoy perfecta - la morena la sonrió débilmente.
- Descansa cariño, tienes que recuperarte.
- Descansaría mejor con un beso.

Evelyn se rió y se agachó para besarla, sus labios se quemaron por el ansiado contacto.

- Mmm, ahora me siento mucho mejor - dijo la morena con una gran sonrisa.
- Yo también - la sonrió del mismo modo - sabes que te quiero?
- Lo se, yo también te quiero, gracias por darle sentido a mi vida, eres lo único por lo que quiero vivir.

Evelyn no pudo evitar ponerse a llorar, Sayo limpió sus lágrimas con los dedos y le acarició la cara.

- Por qué lloras? - dijo tiernamente.
- Porque eres lo mejor que me ha pasado nunca, y no quiero perderte - el llanto se hizo mas fuerte.
- Ssshhh, ssshhh, ven aquí cariño - Sayo la abrazó como pudo - no me perderás entiendes?, siempre estaré contigo, porque te amo y porque me niego a estar sin ti, tanto en la vida... como en la muerte.
- Te amo tanto Sayo... que me duele - Evelyn puso su mano en el corazón de Sayo - tu corazón...
- Mi corazón es tuyo, sin tu amor no tiene razón para latir - Sayo puso su mano encima de la de Evelyn - si mi corazón fuera normal... no podría amarte como lo hago ahora...

Evelyn se la quedó mirando, solo pensar de que podía perderla la rompía el alma, amaba a esa mujer con todas sus fuerzas, Evelyn pegó su frente con la de la morena, las dos tenían los ojos cerrados. Evelyn pegó sus labios con los de Sayo, y le dio un beso llenos de amor, Sayo le respondió con el mismo amor, estuvieron largo rato besándose.


Los días fueron pasando, a Sayo le dijeron que tendría que permanecer allí una semana, aun la faltaban tres días, a Evelyn la dijeron que no fuera durante estos tres días, tenían que hacerle muchas pruebas y seguramente estaría muy cansada, Evelyn ya llevaba dos días sin verla y ya la echaba mucho de menos, estaba sentada en las escaleras de fuera de su casa, de brazos cruzados viendo como caía la nieve, llevaba un jersey azul, del mismo color que los ojos de su amor, era de lana y bastante gordo, sonreía cada vez que pensaba en Sayo, como le gustaría estar entre sus brazos ahora, parece que alguien escuchó sus pensamientos, unos brazos fuertes la rodearon por detrás, unas piernas largas aparecieron cada una por un lado y una voz dulce y delicada entró por sus oídos.

- Te he echado de menos... - dijo la morena.
- Pero qué???, Sayo!, qué haces aquí?, te han dado ya el alta?
- ... no - dijo tímidamente.
- Entonces? - decía la rubia preocupada.
- Ya me encuentro mejor, además... quería verte.
- Sayo tienes que vol - sus labios fueron sellados por los de la morena - mmm, sabes que no me puedo resistir con tus besos.
- Lo se - dijo una sonriente morena a la vez que ponía una rosa roja delante de la rubia.
- Sayo... es preciosa - Evelyn la cogió y la dio una beso profundo y prolongado - te amo.
- Yo también te amo.

Volvieron a besarse, Evelyn sintió como alguien las miraba, poco a poco se fueron separando y miraron hacia delante, los padres de Evelyn estaban frente a ellas, con la boca abierta, parecía que no se creían lo que veían, Sayo y Evelyn se miraron muy sonrojadas y comenzaron a reírse.


Ya había pasado una semana, ambas chicas tenían vacaciones asi que decidieron hacer un viaje, las dos ya estaban en el coche de camino a la que sería su nuevo hogar por unos días, habían decidido ir a una casa rural, Evelyn conducía, Sayo iba a su lado dormida, a Evelyn la encantaba observarla mientras dormía. Una que vez llegaron Evelyn iba a despertar a Sayo, pero quería hacerlo de una manera especial, se acercó mas a ella y acarició el cuello de Sayo con sus labios, lo hacía muy lentamente, poco a poco Sayo fue despertando con una gran sonrisa, aunque no se quiso mover, pero con una de sus manos acarició la cabecita rubia que estaba hundida en su cuello, Evelyn subió por su mandíbula hasta que sus ojos se encontraron, tras una sonrisa, Sayo se acercó mas para besarla, sus labios rozaron los de Evelyn y pronto se convirtió en un beso apasionado, despacio se separaron.

- Por lo que veo ya estas despierta - dijo sonriendo.
- Muy despierta - sonreía de igual modo.
- Ya hemos llegado, vamos!
- Si!

Ambas salieron del coche cogiendo el equipaje, era un sitio muy agradable, era una cabaña enorme, la recepcionista era muy amable, tenían muchas habitaciones, también había una sala de juegos. Sayo y Evelyn ya estaban en su habitación, era de lo mas acogedora, tenía una chimenea, una cama bastante amplia y una cuarto de baño.

- Esto es precioso - dijo Evelyn entusiasmada.
- Si que lo es - la morena la abrazo por detrás.
- Me encantaría estar asi, entre tus brazos, delante de la chimenea.
- Y asi estaremos... te lo prometo.

De repente Sayo sintió unas punzadas en el pecho que la hizo caer de rodillas, colocándose una mano en el pecho.

- Sayo, qué te pasa!? - dijo tirándose al suelo para ayudarla.
- No es nada... es solo que me duele un poco el pecho.
- Dios mío!, Sayo vamos al hospital - la rubia la tenía en sus brazos.
- No, no, tranquila, ya se me esta pasando, fue solo una punzada.
- Sayo...
- Estoy bien - dijo tiernamente a la vez que la acariciaba la cara.
- Al menos vamos a la cama, el viaje ha sido largo, seguro que estas cansada.
- Si, estoy un poco cansada.

Las dos se tumbaron en la cama, Evelyn apoyó su cabeza en el pecho de la morena y ésta la abrazó.

- Descansa cariño - levantó la cabeza para darle un beso en los labios.
- Te quiero Evelyn.
- Y yo a ti Sayo.

Tras besarse nuevamente ambas se quedaron dormidas, no se movieron ni un centímetro, estaban en la postura perfecta.


La hora de cenar se acercaba, el aroma de Sayo entró de lleno por la nariz de Evelyn cuando aspiró con fuerza.

- Mmm, que bien hueles.
- Jajaja, gracias - dijo la morena sonriendo.
- Ya te encuentras mejor?
- Mucho mejor.

Sayo acarició la nariz de Evelyn con la suya propia, ambas se reían, Evelyn sacó su lengua y acarició el labio inferior de Sayo, esta atrapó su lengua con sus labios, Sayo le sonrió juguetonamente antes de meter su lengua en la boca de Evelyn. Tras besarse un rato ambas decidieron bajar a comer, en el trascurso de la cena Sayo fue al baño, Evelyn se extrañó un poco porque tardaba mucho, pero se calmó al verla aparecer.

- Me tenías preocupada.
- Perdona, es que me he entretenido un poco en el espejo.
- Tratabas de ponerte mas guapa eh - dijo bromeando.
- Jajaja, yo podría, ya soy demasiado guapa - dijo sacándole la lengua.
- Serás presumida!
- Jajaja.
- Mira, hay una sala de juego, quieres que vayamos?
- Claro!, vamos.

Las dos mujeres se fueron a la sala, tenían varias máquinas de recreativos, una mesa de billar, y una pista de baile, ahora sonaba una música tranquila.

- Quieres bailar? - preguntó la rubia.
- Bueno... no se que tal se me dará - sorió tímidamente.
- vamos

Entraron en la pista de baile, Evelyn la abrazó por la cintura y apoyó su cabeza en su pecho, Sayo la abrazó, ambas bailaban muy despacio, sentían el cuerpo de la otra pegado al suyo.

- Me encanta estar asi... sentirte - dijo la rubia muy feliz.
- A mi también, me siento... especial cuando estoy contigo.
- Eres especial...

Tras una corta mirada ambas se besaron, sin dejar de bailar, sus lenguas iban al compás de sus cuerpos, casi sin aliento Sayo se separó de ella.

- Subamos a la habitación... quiero enseñarte algo.
- Qué es? - preguntó entusiasmada.
- Ahora lo verás.

Sayo la cogió de la mano y entró con ella a la habitación, pero antes le tapó los ojos, la guió hasta ponerse enfrente de la chimenea, le destapó los ojos, Evelyn se quedó maravillada con lo que vio, la chimenea estaba puesta, los troncos ardían en el fuego, desprendía un calor muy acogedor, frente a ella a los pies había una piel de oso blanco, era muy suave, Evelyn se giró para mirarla a los ojos, pero en ese momento Sayo la atrajo hacia a ella y la besó con ansia, pero muy cariñosamente, cuando aun rozaban sus labios Evelyn la dijo:

- Ésto es maravilloso Sayo... gracias.
- Quiero darte una noche inolvidable.
- Todas las noches contigo son inolvidables.
- Te quiero...
- Te quiero.

Volvieron a besarse, poco a poco se fueron despojando de la ropa, una vez que estaban completamente desnudas, Sayo la tumbó con mucho cuidado encima de la piel, Evelyn sintió la suavidad en su espalda, Sayo estaba encima de ella, aun se estaban besando, Evelyn acariciaba la espalda, sus manos subían y bajaban, Sayo fue bajando hasta llegar al cuello, lo besó con tranquilidad, poco a poco fue bajando hasta llegar a los pechos de Evelyn, su lengua húmeda acariciaba el pezón de Evelyn, la otra mano de Sayo acariciaba sutilmente la entrepierna de Evelyn, la rubia no podía parar de gemir.

- Sayo... eres... maravillosa...
- Tu si que eres maravillosa...

Sayo devoró con su boca el pecho de Evelyn, tras torturarlo un poco con su lengua Sayo fue bajando hasta su ombligo, la mano que acariciaba la entrepierna ahora juega libremente en el centro de Evelyn, que a cada movimiento arquea su espalda.

- Sayo... AAAAAHHHH!

La morena introdujo dos de sus dedos en el interior a Evelyn, lo hizo muy despacio pero muy profundamente, sus besos fueron bajando hasta el mismo centro de la rubia, Sayo acariciaba el clítoris de Evelyn con su lengua, lo lamía, lo chupaba y lo succionaba, las acometidas cada vez eras mas rápidas y fuertes, a Evelyn se le caían las lágrimas del placer que Sayo la estaba dando, casi estaba perdiendo el sentido, sus caderas se movían con ansia, Sayo entendió el mensaje y tanto las acometidas como las succiones se volvieron movimientos frenéticos, Evelyn gritaba el nombre de Sayo cada vez mas alto, hasta que su cuerpo no dió mas y llegó al clímax, Sayo subió hasta sus labios pero fue besando todo su cuerpo mientras subía, el fuego hacía ver mejor su sudor, sus cuerpos estaban totalmente húmedos y pegados, cuando Sayo llegó hasta quedar frente a ella, tras mirarla unos instantes la besó cono todo el amor que podía darle.

- Te amo Sayo... si supieras lo que me has hecho sentir... - dijo jadeando.
- Me alegro de que te haya gustado - dijo con una amplia sonrisa.
- Gustado?, me ha encantado, ha sido la mejor noche de mi vida - la besó profundamente.
- La mía también.
- Ah no, la tuya acaba de empezar...

La rubia giró para acabar encima de la morena, mirándose profundamente Evelyn se acercó hasta su oreja.

- Te amo como jamás había amado a nadie Sayo...

La rubia tiró con sus dientes del lóbulo de la oreja de Sayo, haciéndola soltar un gemido, Evelyn le hizo un pequeño chupentón en el cuello, la morena sonreía cuando lo notó, y la abrazó pegando mas a la rubia a su cuerpo, Evelyn metió una de sus piernas entre las de la morena y presionó en su centro, la morena habrió la boca para gritar pero la boca de Evelyn fue mas rápida y el grito fue ahogado en la garganta de la rubia, con una de sus manos la rubia masajeaba un pecho de Sayo, la presión con su rodillas aumentaba, Sayo movía sus caderas, necesitaba mas, necesitaba sentirla dentro de ella, Evelyn metió una de sus manos entre las piernas de Sayo hasta acariciar el centro de la morena, Sayo se abrió mas de piernas para dejar que se moviera mejor.

- También quiero que esta noche sea inolvidable para ti... - dijo la rubia.

Sin pensarlo dos veces, dos de sus dedos entraron en Sayo, con mucha suavidad fue entrando y saliendo, la morena no podía articular palabra, sus respiraciones eran muy agitadas, Evelyn entraba y salía cada vez mas rápido, sabía que Sayo ya estaba a punto de llegar, en cada acometida movía los dedos en el interior de la morena, haciéndola gritar a pleno pulmón, cuando por fin iba a llegar Evelyn añadió un tercer dedo, en la envestida final Sayo se agarró a Evelyn y gritó su nombre. Ambas estaban exhaustas, Evelyn se tumbó encima de Sayo y ésta la abrazó con las pocas fuerzas que tenía.

- Ha sido maravilloso Evelyn... gracias - y la dio un beso en la cabeza.
- Gracias a ti por esta noche inolvidable.
- Inolvidable... asi serán todas nuestras noches.
- Inolvidables...

Se miraron y tras besarse Evelyn quedó dormida encima de ella, abrazándose la una a la otra, las llamas de la chimenea las acunó y les dió calor durante toda la noche.

Continuará...


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