Ray ya estaba casi en la tienda, solo tenía que doblar la esquina, iba feliz y contenta
porque iba a ver a Sam, lo malo es que la reñiría por ir sola, pero ya sabía como hacer
para que la perdonara, una vez torció la esquina la expresión de su cara cambio de
golpe al ver la tienda cerrada, supuestamente a Sam aun le quedaban dos horas de
trabajo, la rubia se acercó hasta la tienda para ver el horario, vió que era el de
siempre, a Ray se le empezaron a pasar un montón de ideas por la cabeza, la primera
que Sam la estuviera engañando con alguien y la segunda que... que estuviera metida en
algún lío, tras pensar un rato decidió ir a ver a Ted, a lo mejor el sabía algo, fue
aquel callejón donde solía estar siempre, estaba muy oscuro y no se veía muy bien, pero
vió la sombra de un hombre y en el suelo otra que parecía estar haciendo abdominales a
gran velocidad, el hombre le estaba gritando para que lo hiciera mas rápido, la voz
sonaba a la de Ted, pero no estaba segura asi que decidió acercarse un poco mas para
asegurarse, unos cuantos paso mas dejaron las dos siluetas a la luz de una farola, el
hombre era Ted y la persona que estaba en el suelo era... era Sam, llevaba su antiguo
traje de lucha, estaba sudando, parecía muy cansada, Ray estaba muy dolida por que la
había mentido, pero no entendía por qué, siguió mirando y vió como Sam se ponía de pie,
intento escuchar lo que decían.
- Bien Sam, tengo un nuevo entrenamiento para ti.
- De qué... se trata? - preguntó fatigada.
- De correr.
- Correr?
- SOLTADLOS! - gritó Ted.
Sam miró hacia donde había gritado Ted, pudo ver como dos hombres soltaban a dos perros,
y corrían directamente hacia ella.
- Yo que tu empezaba a correr, esos perros están muertos de hambre y tu eres su
próxima comida.
- Ésto me lo vas a pagar!
La morena hecho a correr con todas sus fuerzas, los perros la empezaron a seguir, Ray
lo vió todo, y la idea de soltar perros hambrientos no le pareció buena, estaba muy
preocupada, las lágrimas se le saltaron de los ojos, no quería pensar en que le pasaría
a Sam si los perros la alcanzaran, salió corriendo donde estaba Ted.
- TED!
- Ah!... oh... estó... hola pequeña.
- Qué es todo ésto? - preguntó llorando.
- Pues verás.... es que Sam quería que la entrenara para no perder el físico y eso...
ya sabes.
- Hay algo mas!, me dijo que estaría durante una semana haciendo horas extras en el
trabajo, me ha mentido, por qué?
- Ray... eso es algo que tienes que hablar con ella, yo no puedo decírtelo, pero lo
que si te digo es que... a Sam esto no le hace mucha gracia, se esta viendo obligada a
hacerlo.
- Obligada?, pero está metida en algún lío?, tiene problemas?, por favor, dime qué
pasa!, quiero ayudarla.
- Se que quieres ayudarla, pero la ayudaras haciendo como que no sabes anda de esto,
solo será una semana, después todo abra acabado.
- Pero el que tiene que acabar?! - preguntó con desesperación.
- Solo te pido eso, dale una semana.
Ray solo podía llorar, sin decir mas salió corriendo de allí.
- Ray espera!
La rubia no se paró se fue, no quería que Sam la viera, no sabía que pensar, aun estaba
preocupada por los perros que seguían a Sam.
Tras estar media hora corriendo perseguida por los perros volvió donde estaba Ted,
había conseguido despistarlos.
- Te... voy... a... matar - dijo la morena sin aliento mientras se ponía de rodillas.
- A la que van a matar es a ti - dijo Ted serio.
- Por qué... lo dices?
- Ray a estado aquí...
- Qué????????!!!!!!!!!!!!
Sin esperar la morena salió corriendo, cogió su bolsa y se cambio antes de llegar a
casa. Una vez llegó a casa vio que todas las luces estaban apagadas menos la de la
mesilla de noche de la habitación, Sam se temía lo peor, había mentido a Ray, a la
persona que mas amaba, una vez entró en la habitación por primera vez el silencio de
aquélla habitación la dió miedo, Ray estaba tumbada en la cama de espaldas a la puerta,
pudo ver que justo al entrar la rubia se estaba moviendo, asi que estaba despierta,
poco a poco se acercó por detrás de ella, con una de sus manos la tocó el hombro.
- Ray...
- No me toques! - dijo rápidamente apartándose.
- Ray... puedo explicártelo.
- No hay nada que explicar!, me has mentido!
- Lo siento, por favor perdóname, no podía decírtelo.
- Por qué no?! - dijo casi en un grito encarándola.
- Porque... - Sam se quedó sin palabras al ver el rostro de la rubia.
- Sam, te quiero y lo sabes, pero yo no puedo seguir con alguien que me oculta cosas,
que me hace promesas y luego las rompe.
- Qué quieres decir? - preguntó muy asustada.
- Quiero decir que... no puedo seguir contigo - dijo con lágrimas en los ojos - mañana...
recogeré mis cosas y me iré.
Sam sintió mil puñaladas en el corazón, le dolieron tanto aquellas palabras que no le
salían ni las lágrimas, la morena cayó de rodillas al suelo, en ningún momento dejó de
mirar a la rubia que aun estaba llorando y la miraba de igual forma, la morena se
acercó al rostro de Ray, acariciando su cara con una de sus manos pegó sus labios a los
de Ray, la rubia cerró los ojos lloró mas fuerte porque no estaba respondiendo a su
beso y era lo que mas deseaba, Sam al notarlo se separó y por fin dejó que las lágrimas
cayeran libremente.
- Pasaré... la noche en el sofá.
Sam se levantó y salió de la habitación, Ray la siguió con la mirada hasta que dejó de
verla, no podía creer que todo hubiera acabado, sentía como si se le hubiera escapado
toda su vida, volvió a tumbarse en la cama llena de lágrimas, se tumbó justo donde
solía hacerlo Sam, se lleno de su olor, estaban pensando en ir a buscar a Sam pero le
dolió tanto lo que le había hecho... no podía, y entre dolor y lágrimas se quedó
dormida.
Ya había amanecido, pero ésta mañana no era igual que todas las demás, ésta mañana
estaba vacía, Ray sentía la tristeza en su corazón, se levantó con cuidado dirigiéndose
al salón para ver si Sam se había levantado ya, cuando se asomó por el marco de la
puerta no la vió, lo único que vió fue una nota encima de la mesa, Ray se acercó y la
cogió.
"No hace falta que te vayas Ray, me voy yo, yo soy la que te he hecho daño,
perdóname... te quiero."
Ray se pusó a llorar nada mas leer la nota, en la casa se notaba su ausencia, sabía que
lo que Sam había hecho estaba mal pero ella sabía que no podría estar sin Sam. Una vez
se vistió se fue a ver si la veía, o a ver si veía a Ted.
Cuando llegó lo único que encontró fue a Ted, estaba contando un buen fajo de billetes.
- Ted...
- Aaahhh, hola Ray.
- Dónde está Sam?
- No lo se, supongo que estará entrenándose.
- Entrenándose para qué?
- No te lo dijo ayer?
- No... bueno, lo cierto es que no la deje explicarse, tu la has visto esta mañana.
- Si, la vi hace un par de horas, ahora entiendo su lo que le pasa...
- Necesito que me digas dónde esta - dijo la rubia preocupada.
- Sam me hizo prometer que no te lo diría, y que si venías te acompañara hasta casa.
- Por qué?! - la rubia no entendía nada.
- Porque Sam te ama, y vela por tu seguridad, tu sabes que este lugar es muy peligroso,
Sam no quiere que vengas aquí.
- Yo tampoco quiero que ella venga! - dijo casi en un grito casi con las lágrimas
fuera.
Unos gritos y abucheos les llamó la atención, algo estaba pasando a pocos metros suyos.
- Qué demonios pasa ahí? - preguntó Ted.
Ted se levantó y empezó a caminar, Ray le siguió, el jaleo estaba armado donde siempre
hacían las luchas, un coro de hombres gritaban y abucheaban a los que estaban dentro
del círculo, Ted y Ray se colaron entre la gente para ver lo que estaba pasando,
aquella mujer musculosa que tantas veces había amenazado a Sam estaba luchando, había
un luchador en el suelo, al parecer tenía el cuello partido, esa mujer tenía a otro
luchador levantado por encima de su cabeza, lo dejó caer en su rodilla partiéndole la
espalda, Ted la reconoció y antes de que viera a Ray se giró para donde estaba Ray.
- Ray, rápido!, vete detrás de aquella columna - dijo señalándosela.
- Qué pasa?!
- No discutas conmigo y haz lo que te he dicho, luego te lo explicaré.
Ray se puso donde le había dicho Ted, desde allí podía ver bien y oír también, una vez
la mujer acabó con los luchadores la dieron su dinero, esta se iba a ir, pero cuando
vió a Ted se acercó hasta él.
- VAYA, VAYA!, PERO SI TEGO AQUÍ AL REPRESENTARTE DE LA QUE DENTRO DE UNOS DÍAS SE
ARRASTRARA A MIS PIES.
Su voz era lo suficientemente fuerte para que Ray lo oyera.
- Dudo que eso vaya a pasar - dijo Ted con total calma.
- CREES QUE ESA ESTÚPIDA PODRA CONMIGO?, SE NOTA QUE NO TE HA CONTADO LO QUE LA HICE
MIENTRAS ESTUVO EN PRISIÓN VERDAD?
Ray cayó en que estaban hablando de Sam, ella nunca la dijo lo que había pasado
mientras estuvo allí, estaba muy preocupada y quería saber lo que estaba pasando.
- Será mejor que te vayas - dijo Ted.
- CLARO QUE ME VOY, PERO DILE QUE LA MATARÉ ANTES DE QUE PUEDA DAR UN SOLO PUÑETAZO,
QUE RENUNCIE A LA LUCHA Y A ESA RUBITA SI QUIERE SEGUIR VIVIENDO.
Sin decir mas la mujer se giró y se fue de allí, a medida que estaba mas lejos Ray
salió de su escondite con los ojos llenos de lágrimas y se acercó a Ted.
- Vas... a decirme quién era esa mujer?, y qué es lo que esta pasando.
- Bueno... vayamos a otro lugar y te lo contaré con mas calma.
Ted llevó a Ray a una cafetería, los dos pidieron algo para beber y Ted se disponía a
contarle lo que pasaba.
- Verás Ray, esa mujer al parecer estuvo presa con Sam, era la que manipulaba vuestras
cartas, tus visitas y todo eso.
- Fue ella? - preguntó Ray.
- Si, cuando Sam te dijo que no volvieras por allí fue por ella, la amenazó con que te
haría daño, y digamos que lo que pasa es algo parecido.
- Qué quieres decir?
- Al parecer hace unos días Sam se encontró con ella y la golpeó, le dijo que quería
luchar con ella dentro de una semana o sino tu lo pagarías.
- Dios... - las lágrimas comenzaron a salir de los ojos verdes.
- Por eso Sam vino a mi y me pidió que la entrenara, necesitaba ponerse en forma
nuevamente para poder tener alguna posibilidad contra ella.
- Ted la va a matar! - dijo llorando Ray.
- Tranquila, para evitar eso se esta entrenando, ella sabía que no te gustaría que
volviera a luchar y por eso te mintió, pero lo hizo sin mala intención Ray, ella te ama
y solo intentaba protegerte.
Ray se tapó la cara con las manos y lloró con todas sus ganas al recordar la noche
anterior, cuando ella le negó su beso, su amor...
- Ted, tengo que encontrarla, tu sabes donde está.
- Si pero...
- Por favor!, no le diré nada si no quieres, solo quiero verla.
- Está bien, pero no tiene que vernos.
- Vale.
Ted llevó a Ray donde se estaba entrenando, no tenían que verles, asi que tendrían que
ir con cuidado. Sam estaba en un viejo gimnasio abandonado, lo único que quedaba allí
era un saco de boxeo y unas pesas, ambos entraron con cuidado de que no les viera,
desde fuera se podían oír los gritos de Sam, Ted se asomó un poco por la puerta, vió
que la morena estaba golpeando el saco.
- Ven, mira - le dijo a Ray.
La rubia se asomó, y hay vio a su morena golpeando con fuerza el saco, en su cara se
notaba el cansancio y... la tristeza, en cada golpe el saco iba hacia atrás y volvía
para adelante, en uno de los golpes el saco dio de lleno en la morena que la derribó al
instante, Ray al verlo quiso ir pero Ted no la dejó, ambos siguieron mirando, Sam se
levantó y dió una patada al saco, haciendo asi que volviera hacia atrás, Sam se dejaba
golpear, al parecer quería aumentar su resistencia, caía una y otra vez al suelo, a Ray
se le saltaban las lágrimas al ver el sufrimiento de Sam, se estaba esforzando por
protegerla, Ted la miró y apoyó su mano en el hombro de la rubia.
- Tranquila, Sam es fuerte, lo único que me preocupa es que la afecte el que tu la
hayas dejado.
- Si me lo hubiera dicho yo...
- Lo se.
- Ted yo la amo mas que a nada en esta vida.
- Ella te ama de la misma forma.
- Lo se - dijo entre lágrimas.
- Escucha, por ahora no la digas nada, yo la estaré observando, si veo que esta mal te
lo diré.
- Ted si la pierdo habré estado separada de ella y...
- No la perderás, confía en mi y en ella, yo la entrenaré bien.
- Cuídala mucho.
- No te preocupes.
Ray volvió a mirar a Sam, que ahora estaba tumbada en el suelo, solo oía su respiración
agitada, sus ojos estaban cerrados, y su cuerpo estaba bañado en sudor.
- Será mejor que nos vayamos - dijo Ted.
- Esta bien.
Los dos salieron de allí, Ray preocupada por su amor y deseando de estar entre sus
brazos otra vez, estaba tan arrepentida de lo que pasó la noche anterior... si a Sam le
pasaba algo no se lo perdonaría jamás. Ted la acompañó hasta casa, estuvieron un rato
hablando, bueno, mas bien Ted intentando calmar a Ray.
Los días iban pasando, Ray no la había vuelto a ver desde ese día, y ya habían pasado
tres días, siempre que podía iba a buscar a Ted para preguntarle por ella, siempre le
decía que seguía igual, aunque de ánimo estaba bastante mal, la morena no hacia más
que pensar en Ray, la hechaba tanto de menos... y sentía tanto dolor por el beso no
correspondido de Ray, cuando pensaba en ello se hundía y no quería, tenía que estar
preparada, pasado mañana todo acabaría. Sam había mejorado mucho, estaba mas ágil y mas
fuerte, estaba contenta con su progreso y seguiría entrenando hasta mañana, el día de
la pelea no era hasta medianoche asi que estaría descansando todo el día.
Al día siguiente Sam lo pasó tal y como lo había pensado, entrenando duramente. Por fin
llegó el día de la pelea, donde acabaría todo, a pesar de que Sam pensó en descansar
por el día ya se había vuelto costumbre correr por las mañanas, eran las ocho de la
mañana cuando iba por las calles desiertas, había empezado a correr a las siete, ya
estaba algo cansada, curiosamente aparecio delante del que antes era su piso, en el que
vivían Ray y ella, se paró delante de él y miró la ventana que daba a su habitación,
recuerdos salían de ella, recuerdos de lo mas felices, una sonrisa apareció en sus
labios. Un suave toque en el hombro la hizo girarse, sus miradas chocaron tan fuerte
que incluso dolió, Ray estaba delante de ella, Sam pudo ver ese brillo en sus ojos, el
mismo brillo que cuando estaban juntas.
- Ho... hola - dijo Ray titubeando.
- Hola...
- Qué... tal te va?
- Pues... me va bien... bien... y.... a ti?
- Ah pu... pues bien también...
Ambas sonrieron, pero las dos se dieron cuenta de que no eran verdaderas.
- Qué... haces por aquí?
- Bueno yo... estaba corriendo y... sin darme cuenta he venido a parar aquí...
- Ah... - por un momento Ray se ilusionó, pensó que había venido a verla a ella.
- Será mejor que... me vaya.
La morena iba a ponerse a andar pero sintió un cuerpo cálido que se abalanzó sobre el
suyo, Ray se abrazó a su cintura y apoyó su cabeza en el cuerpo de la morena.
- Te he hechado tanto de menos... - Ray no pudo evitar que le temblara la voz y que
se le salieran las lágrimas.
- Ray...
- Perdóname Sam, he sido una tonta, Ted me lo ha contado todo.
- Te... lo ha contado?
- Si, y ahora me he dado cuenta de lo egoísta que he sido, tu sacrificándote para
protegerme y yo... y yo te lo pago asi - dijo llorando - por favor Sam, abrázamebr>
Sin pensarlo un instante Sam la abrazó con todas sus fuerzas, los nervios se hicieron
un nudo en sus estómagos, el tener ese cuerpo tan deseado por fin pegado al suyo era
una sensación increíble, se abrazaron todo lo que pudieron, Ray por fin sentía ese
bienestar, esa protección entre esos brazos fuertes, ese calor y... ese amor, Sam no
podía estar mejor, en plena forma y con la persona que mas amaba en sus brazos.
- Ray perdóname, debí decirte lo que estaba pasando yo...
- Sam ya no importa, ahora solo quiero estar contigo, quieres... volver a casa? -
preguntó mirándola a los ojos con los suyos humedecidos.
- Claro que quiero volver, no hay nada que mas desee.
Sonriéndose ambas entraron al piso abrazadas, Sam había hechado de menos tanto ese olor
que se colaba por su nariz al entrar en la casa..., cuando entró cerró los ojos y
aspiró con fuerza, Ray la miraba sonriente, cuando sus ojos se encontraron...
- Te he hechado mucho de menos - dijo la morena.
- Bienvenida a casa Sam.
Ambas sonrieron y se besaron con todo su amor, por fin sus labios se volvieron a unir,
después de un rato de besos y caricias Sam fue a ducharse mientras Ray preparaba el
desayuno. Una vez acabó de ducharse la morena fue a la cocina, nada mas entrar fue
recibida por unos brazos y unos labios, Ray la besó muy despacio, eran uno de los besos
mas tiernos que se habían dado.
- El desayuno está listo - dijo Ray rozando sus labios.
- Perfecto... me muero de hambre - dijo la morena sonriéndole.
Las dos se sentaron a desayunar, Ray estaba muy callada y Sam lo notó, la rubia apenas
la miraba.
- Ray, te pasa algo?, estas muy callada - preguntó la morena preocupada.
- No... es que... ésta noche tendrás que ir a la pelea y...
- No te preocupes - Sam estiró su brazo por encima de la mesa y posó su mano encima de
la de la rubia - todo saldrá bien.
- Sam la he visto, es una asesina... tengo miedo.
- Escucha, no tienes nada que temer, he mejorado mucho, ahora estoy a su altura.
- Dime que es lo que te hizo en la cárcel - dijo la rubia algo tímida.
- Ray...
- Por favor... - pidió en súplica.
- Mas que en prisión estuve en la enfermería, yo entrenaba como podía para defenderme,
pero no era suficiente, nunca conseguía derrotarla... - dijo avergonzada la morena
mientras agachaba la vista - averiguó que yo tenía a alguien fuera, o sea tu y ahí
empezó a manipularlo todo y a amenazarme con que te haría algo si no hacía lo que me
decía...
La rubia apretó mas su mano y se puso de pie sin soltarla, rodeó la mesa hasta llegar a
Sam, se sentó en sus piernas y rodeó a la morena con sus brazos por el cuello, las dos
se quedaron en silencio, solo abrazadas, a las dos les encantaba esa sensación, Sam
tenía su cabeza apoyada en el pecho de la rubia, su latido era tranquilo, Sam sonreía
al oírlo.
- Sam, qué... qué pasa si no vas a la pelea?
- Te buscará y... a saber lo que te haría.
- Y si nos vamos de aquí?
- Ray, huir no es la solución.
- Morir tampoco - dijo con la voz temblorosa.
- Ray... si algo me pasara Ted me ha prometido que te sacará de aquí.
- No digas eso! - la rubia se aferró a ella con todas sus fuerzas - no soportaría que
algo te pasara.
Sam la apretó mas contra ella y la acunó en sus brazos para tratar de calmar a Ray,
estuvieron asi un rato, después Sam separó a la rubia para mirarla a los ojos y después
besarla.
- Sam quiero amarte - dijo la rubia acariciando su cara.
Sin decir nada la morena la besó y cogiéndola en brazos se fueron a la habitación a
amarse una y otra vez y a entregarse todo su amor como si fuera la última vez.
Ya era casi medianoche, Sam iba al callejón donde se celebraría la pelea, no pudo
conseguir convencer a Ray para que se quedara en casa, asi que iban juntas agarradas de
la mano, la morena pudo notar que Ray estaba temblando, apretando mas su mano hizo que
la rubia la mirara, Sam la calmó con una de sus sonrisas que tanto fascinaban a Ray,
enseguida se la devolvió, siguieron caminando.
Ted ya estaba recogiendo las apuestas, aquella mujer ya estaba allí calentando, a su
alrededor la multitud de siempre, en sus movimientos de calentamiento esa mujer pudo
ver que Sam y Ray se acercaban.
- VAYA!, HAY LLEGA MI VÍCTIMA Y MI TROFEO!
Ted miró hacia atrás, vió a sus dos amigas cogidas de la mano, una vez llegaron, Sam
empezó a sacar los protectores de los guantes y los pies, Ted se acercó hasta ellas.
- Me alegro de que ya estéis bien chicas.
- Gracias - dijo Ray sonriendo
- Sam, estás preparada?
- Si, lo estoy.
- Me alegro, y tu Ray qué tal estás?
- Nerviosa... preocupada... pffff.
- Tranquila, Sam es mi mejor luchadora - dijo guiñándole un ojo.
La morena ya había acabado de ponerse las protecciones.
- Bueno, pues ya estoy lista - dijo Sam.
Ray se puso delante de ella y apoyó sus manos en la cintura desnuda de la morena, en
su cara se veía la angustia.
- Sam...
- Todo saldrá bien - le dijo la morena con una sonrisa - te amo con toda el alma.
La morena se abalanzó sobre sus labios, la rubia la respondió con la misma pasión y el
mismo amor, tras besarse nuevamente y un abrazo, Sam entró al círculo.
- POR LO QUE VEO YA TE HAS DESPEDIDO DE MI CHICA.
- No es tu chica, y jamás lo será.
- ESO YA LO VEREMOS.
Ted se acercó hasta ellas y se puso en el centro.
- Bien, ya conoceis las reglas, no las hay, es un combate a muerte. Que gane la mejor.
Ted salió de allí y se puso al lado de Ray para presenciar el combate, Sam se puso en
posición de combate al igual que la otra mujer.
- EMPEZAD! - gritó Ted.
Sin sabes como Sam le dio una doble patada en la cara a la mujer, fue tan rápido que no
pudo ver sus largas piernas, la mujer quedó de espaldas a la morena, había empezado a
sangrar del labio, empezó a reirse y se limpió la sangre con el pulgar.
- NO HA ESTADO MAL, VEAMOS QUE HACES AHORA!
Una patada en forma de coz en el estómago hizo que Sam se doblara, la mujer se giró y
cogiéndola de la cabeza con las dos manos estampó su rodillas en la cara de Sam, la
morena cayó de espaldas pero se levantó enseguida, sangre chorreaba de su nariz, la
morena saltó y le dió una patada de bicicleta, después hizo un combo de puñetazos y
patadas, la última patada la mujer la paró y sin soltarla la pierna le dio una fuerte
patada en la entrepierna, Sam cayó al suelo del dolor, con dificultad se fue poniendo
en pie.
Ray estaba sufriendo mucho al ver a Sam sufrir tanto, tenía el corazón en un puño,
sabía que Sam lo estaba haciendo bien, pero no estaba segura de si sería suficiente.
A Sam le temblaba la pierna donde le había dado la patada, no conseguía apoyarla bien,
en un descuido la mujer la agarró del cuello y la lanzó contra una columna, Sam había
sufrido daños en la espalda, quería levantarse del suelo pero no podía, la mujer se
acercó hasta ella y agarrándola del pelo le levantó la cabeza.
- SABES POR QUÉ EMPECE A HACERTE LA VIDA IMPOSIBLE?, PORQUE YO TE CONOZCO, SI... TE
CONOZCO MUY BIEN, Y A QUE NO SABES POR QUÉ? - la morena solo la miraba llena de odio -
POR QUE YO MATÉ A TUS PADRES!!!!!!, JAJAJAJA!
Sam se quedó paralizada, no creía lo que acababa de oír, ella sabía que su padre y su
madre murieron a manos de una mujer, pero jamás pensó que fuera ella, su vista se nubló,
la rabia y el odio se estaban apoderando de ella, una serie de recuerdos de su infancia
empezó a pasar por su mente, en esos recuerdos reconoció la misma risa que estaba
oyendo ahora.
- Tu... tu eres...Snub?
- SI, ESA SOY YO!
Ted cerró los ojos al oír ese nombre, Ray lo miró con mas preocupación que antes.
- Qué pasa Ted?
- Snub... asesinó brutalmente a los padres de Sam, los golpeó, les cortó todos los
dedos en vivo, uno a uno, les partió las piernas y los brazos, tras horas de estar
agonizando aun conscientes... los quemó vivos y todo eso... lo hizo en presencia de
Sam, cuando ella solo tenia cinco años...
- Dios mío...
Ray quedó tan impresionada que no sabía cómo reaccionar, no se dió cuenta cuando las
lágrimas recorrian por sus mejillas, la rubia volvió su vista a Sam, que seguía tirada
en el suelo.
- Ahora necesita tu apoyo Ray... mas que nunca - dijo Ted.
- Tienes razón, VAMOS SAM!, TU PUEDES HACERLO, LEVÁNTATE! - gritó Ray llorando.
Sam al oír la voz de Ray reaccionó, se levantó rápido pillando por sorpresa a Snub,
llena de furia le golpeó la cara y el estómago, Sam gritaba en cada golpe que le daba,
Snub sangraba por toda la cara, casi estaba perdiendo el conocimiento, Sam iba a darle
el golpe de gracía para derribarla, la morena iba darle un tremendo puñetazo en la cara
cuando Snub se agachó lo suficiente para que el puño de Sam diera en su cráneo, Sam
gritó al sentir todos los huesos de su mano romperse, Snub se reía.
- QUÉ TE A PARECIDO ESO EH!, JAJAJA, YO QUE TU ME RENDIRÍA, NO PODRÁS HACER MUCHO CON
UNA MANO ROTA.
- SAAAAAAAMMMMMM!!!! - gritó Ray desesperada.
Sam aguantando el dolor dio una fuerte patada a Snub en la cabeza haciendo que se
estrellara contra la columna, la mujer quedó tirada en el suelo con los ojos en blanco,
no se movía, Ted se acercó para comprobar si estaba viva.
- SIGUE VIVA!
Ted se acercó hasta Sam.
- Sam, quieres dejarlo asi o quieres acabar con ella?
La morena tardó en contestar, antes de hacerlo miró hacia donde estaba Ray, estaba
llorando, llena de angustia, asustada... la morena volvió la vista a Ted.
- La pelea ha terminado.
Ted le sonrió, cogió el brazo que tenía bien y lo levantó por encima de sus cabezas
proclamándola vencedora, inmediatamente Ray salió corriendo entre lágrimas para abrazar
a Sam, a pesar de estar herida Sam la abrazó con todas sus fuerzas.
- Sam...
- Ya acabó todo mi amor - Sam solo la abrazaba con un brazo.
- Vámonos a casa - dijo la rubia sonriéndole.
- Vamos.
Antes de ponerse a caminar Ray besó a Sam, la rubia ayudaba a caminar a Sam.
- Mejor vamos a un hospital primero, tienen que verte esa mano.
- Bueno ver no la tienen que ver mucho, está rota la mires por donde la mires.
- ESPERAD! - Ted las llamó.
- Qué pasa? - preguntó la morena.
- Esto es vuestro - Ted sacó una montaña de billetes.
- No lo quiero - dijo Sam.
- No lo quieres? - preguntó sorprendido.
- No, yo he luchado por defender a la persona que amo, no por un puñado de billetes.
Ray se llenó de felicidad al oír eso y se abrazo mas fuerte a Sam, las dos sonrientes
empezaron a andar dejando a Ted con todo el dinero, feliz por sus amigas y por tener
todo ese dinero se fue a celebrarlo.
Sam y Ray acababan de salir del hospital, Sam ya tenía la mano escayolada y tendría
para rato, las heridas de su cara también se las habían curado.
- Ray quiero que vengas conmigo, quiero enseñarte algo.
- Claro! - dijo sonriente la rubia.
Sam la llevó hasta un rascacielos, arriba de todo, se podía ver toda la ciudad desde
allí arriba, la luna brillaba mas que nunca y las estrellas a su alrededor.
- Es precioso - dijo fascinada Ray.
- Mira allí.
La morena le señaló una avioneta que pasaba haciendo acrobacias, en cada una de ellas
aparecían letras escritas en el cielo, eran brillantes y de colores chillones, cuando
la avioneta acabó Ray pudo leer.
QUIERES CASARTE CONMIGO?
Ray miró hacia atrás, quería ver a los ojos a Sam, cuando miró vió a la morena con una
sonrisa ofreciéndole un anillo, Ray se tapó la boca de la emoción y comenzó a llorar,
la rubia se acercó con paso tembloroso, se paró delante de Sam y cogió el anillo,
cuando se lo puso volvió a mirar a Sam llena de lágrimas y con una sonrisa en sus
labios le hizo saber su respuesta.
- Si quiero!, quiero casarme contigo Sam!
Las dos se besaron y se abrazaron llenas de felicidad, ya no habría nada que las
separara, por fin todo su sufrimiento había acabo, ahora solo les quedaba tiempo para
amarse y para hacer de su amor una vida completa y entregada, entregadas totalmente la
una para la otra.
Fin
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Si queréis darme vuestra opinión podeis hacerlo a: sutekidane_sesj@hotmail.com, espero que
lo hayáis disfrutando tanto como yo haciendolo n_-.