AMOR CALLEJERO

Eugenia

Segunda parte

Estaban a pocos centímetros la una de la otra, ambas se miraron durante unos instantes.

- Tu ojo... tiene muy... mala pinta (dijo la rubia).
- Si...
- Será mejor... que salgas ya del agua.
- Si, o me quedare como una pasa.

Ambas chicas sonrieron y poco a poco se fueron alejando la una de la otra.

- Puedes ponerte de pie?
- Creo que si.

Sam intentó levantarse y con una visible mueca de dolor lo consiguió, Ray que volvió a contemplar su cuerpo magullado pero desnudo se ruborizo un poco.

- Si te incomoda puedes irte, pobre arreglármelas.
- No te preocupes, me quedo a ayudarte.
- Gracias.
- No hay por que.

Sam rodeo la toalla en su cuerpo y con ayuda de Ray, una vez estaba seca y con la ropa interior puesta, Ray llamó a su padre para que la empezara a curar. Ray espero fuera mientras su padre la curaba, de vez en cuando oía algún que otro grito de Sam, después de un rato su padre salió de la habitación.

- Qué tal estas? (preguntaba la rubia preocupada).
- Con lo que la he hecho de pondrá bien, necesitara tiempo y cuidados, pero se recuperara al cien por cien.
- Gracias papá, puedo pasar a verla?
- Ha perdido el conocimiento por el dolor, pero si quieres pasar puedes hacerlo, y ya que estas intenta averiguar quien le da tales palizas, esta vez a tenido suerte pero la próxima tal vez no pueda hacer nada.
- Lo intentaré, gracias.

Ray le dio un beso en la mejilla y entró en la habitación. Sam estaba inconsciente tal como había dicho su padre, se acercó a ella despacio y la observó detenidamente, a pesar de los golpes era preciosa, cogió una silla y se sentó a su lado y se quedo largo rato mirándola.

El tiempo fue pasando, Sam se quedaba en la cama mientras que ray iba a clase todos los días, pero siempre volvía pronto para estar con Sam, poco a poco se fue recuperando, ya había pasado un mes, Ray y Sam se conocían mucho mas, pero Sam se cerraba cuando Ray le preguntaba por sus golpes. Aun que aun no se habían dado cuenta... con el tiempo que paso ambas se cogieron mucho cariño.

Sam se disponía a volver a clase otra vez, como ya estaba recuperada eso significaba que ya no hacia falta que se quedara en la casa de Ray, ese día Sam se despidió y agradeció a los padres de Ray todo lo que habían echo por ella, justo cuando Sam salía de la casa se encontró con Ray.

- Ya te vas?
- Si.
- Ah...
- Qué?
- Es que...
- Qué pasa?
- Que... te voy a echar de menos.
- Ah... esto... yo... yo también a ti.
- Seguro que si...

Dijo en tono sarcástico, Sam enarcó una ceja y la miro muy seria.

- Quiero decir... que si, claro, jejeje.
- Bueno... pues nos veremos mañana en clase.
- Si...
- Quería decirte que...
- Dime!
- Bueno que... gracias por todo.
- No tienes que darlas, somos amigas no?
- Claro... amigas.
- Quieres que te acompañe hasta tu casa?
- No no, gracias, no hace falta.
- Esta bien...

Sam pudo ver la expresión triste de Ray, ella la había ayudado mucho, no quería mentirle, pero no podía dejar que supiera como vivía ella.

- Bueno, pues hasta mañana (dijo la morena).
- Hasta mañana...

Sam pasaba por su lado cuando se agachó y le dio un beso en la mejilla a Ray, la pequeña rubia se quedó mirando como Sam se iba y con una sonrisa en sus labios entró en casa.

El día siguiente llegó, Ray salía de su casa cuando vio una alta morena en la puerta.

- Sam...
- Hola.
- Qué haces aquí?
- Bueno... pensé que no te importaría que fuéramos juntas a clase.
- Claro!, vamos.
- Qué tal pasaste la noche?
- Bien, y tu?
- Bien, aunque se me hizo raro no escucharte hablar por las noches.
- Jajaja, en el fondo me echas de menos.
- Puede ser, con tus historias me quedaba dormida en un momento, ahora tardo mas.
- Que graciosa.
- Démonos prosa o no llegaremos.
- Si, vamos.

Las clases acabaron, ellas estuvieron juntas en los patios y ahora, Sam iba a acompañar hasta casa a la joven rubia, hasta que nada mas salir del colegió una voz llamó a Sam.

- Sam.
- Qué haces aquí?
- Tengo información para ti.
- Habla.
- Será mejor que lo hagamos en privado.
- Está bien.
- Ray espérame aquí un momento quieres?
- Claro.

Sam se alejó un poco, lo suficiente para que Ray no lo oyera, hablaron durante unos instantes y después el hombre se fue, Sam se acercó hasta Ray.

- Va todo bien?
- Claro, no te preocupes, oye hoy no podré acompañarte a casa, espero que no te importe.
- Tranquila.
- Es que... tengo algo muy importante que hacer, mañana nos vemos?
- Vale... (dijo con expresión triste).

Sam le dio un beso en la mejilla y salió corriendo, Ray la vio como se iba, quería ir detrás de ella pero se contuvo y puso rumbo a casa.

Pasó una semana y Ray no sabía nada de Sam, no iba a clase ni nada, Ray lloraba de desesperación por que no sabía si le había pasado algo o simplemente ya no quería saber mas de ella. No sabía donde vivía, pero lo preguntó en secretaria, allí tampoco conocían el domicilio exacto, solamente que vivía por los barrios bajos. Ray decidió ir por allí y preguntar.

Las calles estaban desierta, y la poca gente que había eran pobres y borrachos por ahí tirados, a lo lejos pudo ver a un hombre que mas o menos parecía normal, se acercó a él y pudo ver que era aquel hombre que visitó a Sam en la escuela, ella había desaparecido desde la visita de aquel hombre.

- Perdone!, podría ayudarme?
- Qué quieres jovencita?
- Estoy buscando a una persona.
- No deberías andar sola por aquí, esto es muy peligroso.
- Por favor, estoy buscando a Sam.
- A Sam?
- Si.
- Para qué?
- Es mi amiga, hace una semana que no se de ella y estoy muy preocupada (sus ojos se humedecieron).
- Ven conmigo.

La rubia siguió al hombre, tras un corto paseo se fueron acercando hasta un sitio que al parecer había mucho alboroto, un círculo de hombres parecían contemplar algo, el hombre se metió entre la multitud y la rubia tras el, cuando por fin quedaron en primera fila para ver el espectáculo.

- Ahí la tienes...

Sam estaba entre el círculo de todos esos hombres gritando, llevaba un top blanco pero que ahora estaba rojo por la sangre, un pantalón corto ajustado a sus piernas, llevaba las manos vendadas y los pies también, sería para no hacerse demasiado daño, estaba luchando con un hombre musculoso, Ray no creía lo que veía, Sam esquivaba los golpes como podía, pero una patada en su estómago la hizo volar hasta quedar a los pies de Ray, Sam no la vio, se levantó como pudo y vomitó un poco de sangre, Ray no pudo evitar las lágrimas, y cuando vio que el hombre la golpeaba con un bate en la espalda Ray gritó con todas sus fuerzas.

- SAAAAAAMMMMM!!!!!!!!!

Sam la oyó y sangrando mas que antes, giró la cabeza para el lado de donde venía su voz, y la vio, estaba realmente angustiada, estaba llorando como nunca la había visto llorar, el hombre que agredía a Sam vio la escena e iba directo con el bate hacia la rubia, inmediatamente Sam se puso de pie como pudo y antes de que pudiera tocarla de una patada le rompió una pierna, el hombre gritó y cayó al suelo, después Sam cayó de rodillas, se acercó hasta el y lo agarró por el cuello.

- Dilo!
- No!
- Dilo o morirás!
- Me... me rindo.

Sam lo soltó y se quedó ahí de rodillas, inmediatamente la nombraron ganadora y Ray corrió hasta donde estaba ella y la abrazó con cuidado de no hacerla daño.

- Qué... haces aquí?
- Estaba muy preocupada por ti!

Dijo llorando en el cuello de la morena, ella la rodeo con sus brazos intentando calmarla

- Sshhh, tranquila, no pasa nada.
- Por qué haces esto Sam?
- Ya te lo explicaré mas adelante, ahora vete de aquí.
- No, no me iré sin ti!
- Vete, esto es peligroso, podrían intentar matarte solo por ser mi amiga.
- Ven a casa conmigo.
- No, vete ya.
- NO!

Y se aferró mas al cuerpo de la morena.

- Llévatela de aquí! (dijo Sam al hombre que la trajo).
- Sam no hagas esto, te mataran.
- Escucha... nos veremos en unos días vale?
- Te mataran!
- Te prometo que te iré a buscar, confía en mi.
- No se te ocurra romper tu promesa.
- No lo haré...
- Te quiero... (dijo la rubia en un susurro).
- Qué has dicho?
- Que te quiero (le dijo mirándola a los ojos).

Los ojos azules se acumularon de lágrimas y no pudo contenerlas.

- Por qué lloras?
- Nunca... nadie me había dicho algo parecido.
- Pues me alegro de ser la primera.
- Y yo...

Ray se acercó lo suficiente y rozó sus labios con los de ella, después se miraron y el hombre agarró a la joven rubia para llevársela, mientras se alejaban ninguna dejó de mirar a la otra, de repente Ray vio como el hombre que había derribado Sam se levantó y se disponía a darle en la cabeza con el bate, Sam le dedicó una sonrisa justo antes de que la cara de Ray se volviera puro pánico y gritaba nuevamente su nombre...

Continuará...


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