Segundo día de expedición.
El ardiente sol se asomaba de entre las delgadas nubes espiando a los humanos que
caminaban iracundos por el extenso bosque, la nobleza de los árboles que renacían en lo
más alto les prometía sombra y frescura, el espeso follaje les impedía andar con
premura, el río los acompañaba a su lado regalándoles el sabor de su tesoro cada vez
que alguno tuviese sed. Una de las miles de aves que allí habitaban se posó en una fina
rama, movía sus coloridas y largas alas como si se estuviera estirando después de un
largo viaje, en su pequeño pico una intranquila lombriz se movía tratando
imposiblemente de escapar, la hermosa ave no la dejaría, haría lo que fuera para que
esa pequeña lombriz llegase a la boca de sus hijos.
-Mira eso!... que belleza. -Señaló con su dedo uno de los siete humanos caminantes, la
mujer de corto cabello rubio.
-Es un Quetzal. -Indicó la otra mujer más alta que al igual que todos miraba hacia el
ave presumida.
-Esperen le tomaré una foto.
La chica rubia apretó varias veces el botón de su pequeña cámara digital tratando de
captar la imagen perfecta de aquella ave la cual de pronto salió volando dejando atrás
a los curiosos humanos.
-Debemos continuar, nos queda mucho por delante. -Calcó Estela quien pegó un brinquillo
para acomodar bien la mochila en su espalda.
-Estela perdona que te diga esto pero... ya deberíamos de haber encontrado algo, no sé...
-Objetó Pablo.
-Calma amigo... -Le cortó la bióloga. -... No es fácil, ni mucho menos si esperamos
encontrar uno o dos especímenes, la vez pasada fue una suerte. -Estela miró a lo lejos
calculando lo que quedaba de camino. -Falta poco para llegar al sitio del encuentro, si
no vemos nada, pues seguiremos adelante un poco más, solo les pido... que tengan fe y
paciencia.
-Estela yo estoy contigo. -Le demostró Alison mirándola a los ojos.
La bióloga le sonrió con cariño sintiendo esas francas palabras de la chica.
-Estela... todos lo estamos. -Le indicó Ashuri. -... no es así? -Miró a los demás
quienes asentían sinceramente.
-Bien... no se habla más, andando. -Indicó la mujer de azul mirada retomando de nuevo
los cansados pasos hacia la profundidad de la salvaje selva.
Estela los guiaba por un estrecho camino recorriendo con sus ojos cada rincón
encontrándose con pequeños animales e insectos de todos tamaños. John paró un momento
para sacar su pote de agua de la mochila y refrescar su garganta seca, de pronto una
pequeña rama golpeó su cabeza con fuerza.
-Qué demonios???
Todos se volvieron a él extrañados y otra rama un poco más grande cayó a su lado,
entonces miraron hacia arriba de un árbol donde unos monos capuchinos trataban de
atinarle a su blanco, que por cierto no eran otros más que ellos, Alison con buen
reflejo se pudo capear una suspirando de alivio, los demás no corrieron con la misma
suerte y rápidamente se alejaron de allí entre "auch!"... "ay!"... "ouch!"...
"maldición!", mientras las pequeñas criaturas chillaban y brincaban como vencedores de
su gran batalla.
-Vaya!!!... esos monos si que son peligrosos. -Advirtió Andrés frotándose la cabeza con
su mano.
-Jaja... a mí me pareció divertido. -Expresó Alison mirando a su amigo.
-Solo lo dices porque no te acertaron ningún palo.
-Bueno, no es mi culpa tener tan buen reflejo. -Indicó la científica con orgullo. -
Siempre hacen eso?. -Preguntó.
-Si, son unos animales muy impulsivos, lo hacen cuando sienten peligro. -Informó la
alta mujer.
Siguieron adelante por el selvático camino, repentinamente frente a ellos un exuberante
claro les daba la bienvenida. Estela se adelantó dejando atrás a los demás, un
escalofrío recorrió su espalda sudorosa, se puso alerta y empezó a inspeccionar el
lugar, de pronto sus ojos captaron algo, se encaminó hacia su derecha cerca de unos
arbustos, allí habían huellas de botas y más adelante medio enterradas las cabezas de
cuatro Dantas, a su alrededor los demás restos.
Estela estaba impactada, no podía mover ni un músculo de su cuerpo, las venas de su
frente se hincharon de ira, la sangre corría más rápido por sus venas, sus ojos se
humedecieron de furiosas lágrimas nublando todo a su alrededor.
En su pasado había visto imágenes horribles que la hacían odiar a los hombres y odiarse
a sí misma, pero esto no lo esperaba, era ya demasiado para su mente, y para su alma.
No supo cuando los demás compañeros llegaron a su lado preocupados por ella hasta que
vieron el espantoso retrato en frente de ellos, nadie podía decir palabra alguna,
Alison tapaba su boca con las manos sorprendida y aterrada, Ashuri dio unos pasos
adelante para ver más de cerca. Los cuerpos esparcidos de los animales ya estaban en
estado de descomposición, contaminando el fresco aire e impregnándose en las narices de
todas las criaturas del bosque.
-Vamos Estela, vamonos de aquí, necesitamos descansar. -Le propuso Elías indicando a
Pedro que ayudase a la mujer de cabello oscuro a salir de allí.
Pedro agarró a Estela por la espalda para guiarla al otro lado, donde pudieran
descansar y pensar en todo ello.
Un par de horas más tarde
-Malditos asesinos... ni siquiera se llevaron la carne. -Señaló Elías pensativo.
-No, lo hicieron como una señal. -Repuso Ashuri mirando a los demás.
-No puedo creer que haya gente que haga esto. -Indicó Alison aún indignada.
-Estela sabes quién lo pudo hacer? -Preguntó Andrés observando a la fría mujer.
-Sí... se quien fue, puedo olerlo desde aquí, puedo oler el mugriento hedor de su boca...
maldiciendo mi nombre, puedo sentir la intranquilidad de los animales... me está
esperando.
-De, de quién hablas? -Cuestionó Pablo sintiendo el miedo recorrerle todo su ser.
La bióloga alzó su rostro mirándolo seriamente.
-Del único hijo de puta que pudo hacer esto...
-... Ramón de la Cruz, mejor conocido como... El Jefe. -Prosiguió Ashuri.
-El... El Jefe has dicho? -Inquirió Pablo rascándose la nuca nerviosamente.
-El mismo. -Aseguró el joven indígena.
-Quién diablos es ese tal jefe... parece como si estuvieran hablando del mismo diablo.
-Expresó John impaciente.
-Lo es... es el diablo en persona. -Reveló Estela dejando a todos con las palabras en
la boca.
-Qué gana con hacer eso?... -Preguntó Alison a la otra mujer.
-Es un cazador, se gana el respeto de sus hombres, así hace ver, que es el mejor
cazador de todos, que hay que tenerle miedo, es un maldito villano, no tiene alma, no
quiere ni a su propia madre, pero de sobre todas las cosas... lo ha hecho para mí, por
que sabe que estamos aquí y anda en busca de lo mismo, es una señal para que no seamos
tan estúpidos de enfrentarnos a él.
-Por Dios, parece un hombre peligroso. -Comentó Alison.
-Sí, lo es, creo que lo más seguro es salir de aquí. -Apuntó Estela.
-Yo no sé ustedes... pero yo no vine aquí para salir corriendo por culpa de un demente.
-Apuntó Andrés mirando a cada uno. -Se darán por vencidos?
-Andrés... no sabes quien es este hombre, es capaz de matar a cualquiera. -Le advirtió
la bióloga.
Pablo y Elías se miraron entre sí, como si se pusieran de acuerdo en secreto.
-Estela... estoy de acuerdo con Andrés, creo que deberíamos seguir, siento que estamos
cerca.
-No Pablo, escucha... no arriesgaré sus vidas por un hombre que me odia, no es tu
asunto, es mío.
-Qué dices Ashuri?... Que te dicen los espíritus del lugar? -Le preguntó Elías al
indígena con esperanza de que estuvieran de su lado.
Ashuri pensó por un momento observando a su alrededor. Una hoja caía despacio desde un
largo árbol de Almendro, una abeja recogía el néctar de una Amapola, un par de
mariposas revoloteaban entre hermosas flores, una ardilla se atrevió a saltar al suelo
en busca de semillas y frutos caídos, la selva parecía muy tranquila, más de lo normal,
como en luto por el asesinato de sus hermanos Danta, compartiendo la tristeza de los
humanos, ni siquiera el canto de los pájaros interrumpía el silencio, ni el chapoteo de
una iguana al beber del río o los arañazos de un oso perezoso buscando alimento en la
corteza de un árbol.
De pronto, como si se hubiera acabado el minuto de silencio, los ruidos empezaron a
extenderse por las montañas finalizando en el claro, donde ya Ashuri sentía que lo
espíritus le hablaban, una fuerte corriente de aire parecía volar a su alrededor
trayendo consigo pequeños susurros que se hacían cada vez más fuertes y grotescos como
si le estuvieran gritando y clamando por una explicación sin respuesta, Ashuri como
podía mantenía el equilibrio, el viento parecía querer llevárselo como pago por lo que
el hombre había hecho, los demás eran testigos de aquél inusual y sorprendente suceso,
Alison estaba a punto de ir a ayudar al joven pero Estela la detuvo y como si
finalmente terminara el interrogatorio, el viento se esfumó dejando solo un pequeño
remolino de hojas y caras pálidas.
-Qué... qué fue eso? -Preguntó John mientras su corazón retumbaba feroz.
-No lo sé. -Le contestó la chica rubia a su lado igualmente pasmada.
-Es la voz de la selva. -Respondió Estela que parecía estar tranquila.
-Pero que chorrada es esa? -Inquirió John sin obtener respuesta.
Todos fueron a ayudar a un débil Ashuri que tuvo que apoyarse en el hombro de Andrés al
llegar a su lado.
-Estas bien? -Le preguntó este último.
-Sí... gracias.
Ya recuperado, el joven indígena explicó lo que había sucedido, mientras los demás no
podían creer lo que decía.
-Otra vez con eso de Sicu o Sipu... están todos locos, saben?
-John es que tu no lo vistes?... fue increíble, pensé que ibas a convertirte en un oso
o algo así. -Expresó Andrés emocionado refiriéndose a Ashuri quien a la vez lo miraba
divertido.
-No que va... eso solo lo pueden hacer los viejos chamanes.
-En serio??? -Preguntó Andrés abriendo sus claros ojos con asombro.
-Vaaa!!!... esto ya es el colmo, primero que los espíritus, luego que el diablo anda
matando a todo el mundo, después que el Dios Sibú se presentó en persona y le dijo a
Ashuri que teníamos su protección y bendición para seguir, y ahora ésto?
John se fue dejando a los demás hablando de lo ocurrido, decidieron pasar la noche allí,
era un buen lugar para armar el campamento.
Ashuri quemó los cuerpos decapitados de los animales debajo de un árbol en señal de
respeto a su Dios, los demás observaban sosegados y abatidos como los que una vez
fueron felices animales hijos de la madre tierra, ahora se unían con los demás
espíritus del bosque.
El que entra en los dominios de Sibú y mata a un animal y este no quema sus restos... es
maldecido por el Dios, trayendo tormenta para su vida, física y espiritual.
*****
Pronto la noche cayó pintando el cielo de negro, era cálida y oscura, los ojos de
varios animalitos nocturnos brillaban ansiosos a lo lejos esperando atrapar alguna
presa que pasase cerca de su escondite.
A las orillas del caudaloso y sereno río, una mujer de altura impresionante inspiraba
profundamente el aire fresco de la noche oxigenando sus saludables pulmones, observaba
el agua cristalina yendo y viniendo, de pronto unos recuerdos que pensó había olvidado
hace ya mucho tiempo se introdujeron sin permiso en su mente.
Dieciséis años atrás
-No!!!... déjala!!!
-Quién demonios es esa niña?
-No lo sé Jefe... ha salido de la nada.
-Llévatela!!!
-No... suéltame!, suéltame!!! -Pedía la jovencita a gritos mientras el obediente hombre
la sujetaba.
-Vaya vaya... que tenemos aquí?... una mocosa insolente?... te metiste donde no debías
niña. -Le reveló el severo cazador acercándose a ella y pasando sus sucios dedos por
los labios de la niña.
-Déjame... los acusaré!!!
-Ya veremos... sáquenla de aquí y terminemos con esto.
Uno de los cazadores sacó a tirones a la niña y la encerró en una tienda de campaña, la
niña forcejeaba para escapar, pero no tuvo mucha suerte, chillaba dentro de la tienda
mientras los hombres reían, de pronto un disparo hizo que se asustara y unas lágrimas
se derramaron por su delicado rostro.
-Al fin, el trofeo es mío!!!
-Jefe... hay guardabosques por todas partes... tenemos que irnos.
-Qué?
-Creo que andan buscando a la mocosa.
-Demonios, demonios, demonios!!!... esta bien, recojan al animal.
-Jefe, no esta muerto, aún vive.
-No le dispares... oirán.
-Qué hacemos?
-Recojan todo.
-Y el animal?
-También idiota... no voy a dejar mi trofeo que tanto me ha costó.
-Ya oyeron vamos!
La niña que lloraba desconsolada escuchaba el desorden de afuera, trató de calmarse y
buscar algo para romper la tienda y escapar, observó el lugar, habían trastos sucios,
un sombrero, una botella de licor medio vacía y lo que parecía una camisa sucia y con
manchas de sangre seca.
Apresuradamente agarró la botella y la camisa, cubrió la botella con la camisa y de un
fuerte golpe en el suelo la quebró, dejando afilados vidrios en el suelo, cogió uno
bastante grande y se movió a la parte de atrás de la tienda.
Los cazadores seguían recogiendo el campamento dejando por último la tienda donde habían
metido a la niña.
La pequeña niña pudo escapar sin que nadie lo notase, pero algo la detuvo, se escondió
detrás de un arbusto y miró a la jaula donde tenían a una hermosa pantera negra que
sangraba abundantemente pero que parecía seguir respirando, la niña de azul mirada
observó a sus lados y rápidamente corrió hasta la jaula, con mucho cuidado la abrió y
se adentró a ella, poco a poco se fue acercando al animal, la pantera al percibir a la
niña abrió sus ojos, la niña se asustó pero prosiguió a acercarse.
-Linda... linda gatita, te sacaré de aquí... vamos, tu puedes hacerlo.
El animal se movió para levantarse, se tambaleó un poco pero al fin lo logró.
-Eso es... eres muy fuerte, vamos... sal de aquí, tienes que hacerlo, anda chica hazlo,
no tienes mucho tiempo.
Como si la pantera entendiera lo que le dijo, salió de la jaula corriendo como podía.
-Heyy!!!!... La pantera se escapa!!!
-Mierda... detenla... dispara!!!!
Los hombres dispararon pero ninguno dio en el blanco, El Jefe furioso se volvió a la
niña.
-Jefe, no tenemos tiempo para ir tras el animal.
-Lo sé estúpido... tráeme a la niña ahora!!!
Dos de los hombres le trajeron a la jovencita, que a la vez pensaba que esa era la
última vez que sus ojos miraban a ese horrible hombre y a ese bello lugar.
-Eres un problema mocosa... mira lo que has hecho... -El cazador la miraba con todo el
odio que podía poseer. -... Me has quitado lo que toda una vida deseé tener... -El
hombre se acercaba peligrosamente a la asustada niña. -... Ahora tomarás el lugar de mi
trofeo... -El hombre la encaró más de cerca, mucho más, pegando su gran nariz al de la
niña, estudiando el rostro juvenil, memorizando cada centímetro de piel, la joven
temblaba, trataba de cerrar sus ojos pero no podía, las gotas de sudor corrían por sus
sienes, estaba aterrada, sentía que iba a orinarse en cualquier momento.
De repente unos gritos desesperados interrumpieron el agobiante y grotesco escenario.
-Estela!!!... Dios mío, qué hace???... suéltela!!!
El cazador miró a la mujer que gritaba por la vida de la niña, de inmediato se le
unieron más personas, entre ellas guardabosques y muchos niños que veían aterrizados a
los cazadores con armas y a su compañera de escuela sujetada por dos hombres.
-Suelten las armas!!!... suéltenlas de inmediato!!! -Indicó uno de los guardabosques
sujetando su propia arma.
-Jefe... qué hacemos?... hay muchos niños mirando.
-No estoy ciego imbécil, lo sé!
El hombre se puso muy nervioso, miraba a la niña y a los demás una y otra vez, deseaba
matarla por lo que había hecho, es más, lo hubiera hecho de no ser porque fue
interrumpido, no deseaba pasar toda su vida en la cárcel por asesinato múltiple, así
que no le quedó otra más que soltar el arma y alzar las manos, de por sí, tenía
bastante dinero para pagar la fianza o al juez, ya antes lo había hecho.
Los guardabosques se acercaron cautelosos y pusieron esposas a cada uno de los
cazadores que no eran más de seis.
Se llevaron de allí a los niños, a la maestra y a la pequeña Estela.
-Niña?... -Estela miró atrás al hombre que hacía poco iba a matarla a sangre fría. -...
Se quien eres, te lo cobraré.
La única testigo de esas amenazantes palabras fue la propia Estela, ningún otro lo
escuchó, solo ella y supo que era cierto, ese hombre se convertiría en su pesadilla,
algún día tenía que enfrentarlo cara a cara.
El presente
La bióloga apretó las manos tan fuerte que las uñas de sus dedos traspasaron la carne,
su corazón se aceleró hasta más no poder, sentía su cuerpo hervir, el sonido de un
disparo que su mente recreó la devolvieron a la realidad.
-Ese día a llegado. -Informó en voz alta.
La bióloga empezó a quitarse la camiseta, pasándola por la cabeza quitándosela por
completo, luego se quitó las botas y empezó a desabrocharse el pantalón. Quedó
completamente desnuda, sintiéndose parte de la naturaleza, una criatura más de la selva,
indefensa como un animal herido, alzó sus brazos y sin otra cosa se lazó al agua.
*****
-Alison tienes hambre?
-No en realidad.
-Bien, um... Ashuri ha hecho un delicioso caldo de pescado, los ha pescado él mismo.
-Gracias Andrés, pero prefiero no comer, mi estómago no se siente muy bien.
-Esta bien lo entiendo.
-Oye Andrés, ven!... Ashuri esta contando una más de sus historias! -Le avisó Pablo el
cuál estaba sentado junto con los otros hombres alrededor de la fogata.
-Quieres venir? -Le preguntó Andrés a su amiga.
-No gracias... me quedaré aquí si no te importa.
-Bien.
Andrés se fue dejando a Alison dentro de la tienda que compartía con Estela. La tienda
estaba abierta dejando pasar la suave voz del joven indígena, Alison estaba recostada
esperando que su estómago se aliviara, de pronto sintió el llamado de la naturaleza. Se
encaminó lo más lejos que pudo de los demás, casi no podía ver, temía encontrarse con
otra serpiente, desde la última vez que vio una demasiado cerca para su gusto, les
cogió idea.
Mientras caminaba buscando un sitio, algo la distrajo, se temía lo peor, su corazón se
paró, estaba muy oscuro, pero podía escuchar algo o alguien que nadaba en el río cerca
de ella, al tratar de enfocar más su mirada pudo ver un rostro conocido. Como por arte
de magia su estómago se alivió, y se olvidó de por que estaba allí.
Dando gracias a la oscuridad, se acercó lo más que pudo y se agachó, sus ojos recorrían
los fuertes hombros que salían del agua, la mujer escurría el agua una y otra vez de su
largo cabello de noche colocándolo de lado dándole el toque más femenino y delicioso
que Alison hubiera visto jamás.
-"Alison pareces una depravada... vete de aquí... chu, chu, fuera... por Dios que
cuerpo... no, mejor quédate... acércate más, más... no seas miedosa". -Le decía su
sucia conciencia.
La joven científica no podía apartar sus ojos de Estela la cual se movía como un pez
sobre el agua, de pronto recordó el beso de la noche pasada y de cómo amaneció junto a
la bióloga esa mañana, le dio mucha vergüenza pues la bióloga no podía ni moverse,
Alison la tenía envuelta entre brazos y piernas, a Estela le había hecho gracia aquella
situación, pero Alison estaba que se moría.
Ahora estaba allí, totalmente desnuda ante la chica de mirada esmeralda, allí...
sumergida en el espejo de agua, lavándose como si quisiera quitarse toda la suciedad de
su vida, las culpas, los engaños que reflejaban su bello rostro, sus hermosos ojos, su
corazón, sus palabras y sus pensamientos que podían ser escuchados más allá de lo
imaginable, más allá de la penumbra.
-Veo que has encontrado un buen lugar.
Alison se asustó al escuchar la voz de la otra mujer.
-Eh... yo... eh, umm... -Tartamudeaba saliendo de su escondite.
-Ya terminaste?
-Si, no... si, bueno...
-Oye... el agua esta increíble, no te metes?
-Yo... no, gracias... lo haré en la mañana.
La idea de encontrarse con un cocodrilo no era muy buena para la chica rubia, y no solo
eso, estar dentro del agua junto a la mujer que la inquietaba y tras de eso desnuda...
así que, solo se quedó allí observando a Estela nadar hasta la orilla.
-Esta bien, yo igual ya estuve mucho tiempo.
La bióloga salió del agua sin rodeos dejando su cuerpo ser secado por el leve viento,
aunque estaba oscuro, Alison podía ver la silueta de Estela e imaginarse lo demás.
-Bueno... nos vemos en la tienda. -Alison un poco acalorada prefirió retirarse y dejar
a la otra mujer con su intimidad.
-Espera, no es necesario que te vayas, ya me visto. -Le dijo Estela percibiendo la
incomodidad de la chica.
-No, esta bien... -Le contestó la científica dándose cuenta de la idiotez que acababa
de decir. -... Quiero decir, solo si quieres.
-Solo si quiero? -La mirada de Estela cambió de repente volviéndose seductora y
ardiente.
-Este... si, o sea... -Ya Alison había perdido toda facultad de comunicación y lenguaje,
ni siquiera ella sabía que decir o hacer. -"Rubita, creo que mejor te desapareces
antes de que cometas una estupidez". -Le indicó su conciencia que poco le ayudaba,
pero que esta vez tenía razón. -Estela, mejor me voy.
La bióloga no quería que se fuera, todavía desnuda agarró el brazo de Alison
impidiéndole irse.
-No te vayas... por favor.
Alison sentía la necesidad de la otra mujer, al ver ese rostro triste y desolado, sabía
que ahora más que nunca la necesitaba, se dio cuenta que ella también.
-No me iré. -Y sin importarle la desnudez de Estela la abrazó sintiendo el calor que
emanaba su piel y el sentimiento que nació en su corazón.
Quería compartir su dolor, sus penas, sus miedos, todo, todo lo que era esa enigmática
mujer que no pudo seguir ocultando su debilidad y dejó que Alison la conociera, que
conociera su verdad, que supiera que no era más fuerte que nadie, que más bien era lo
contrario, tan débil como una hoja. Se quedaron así por un rato, habían caído un par de
lágrimas por la espalda de Alison, las cuales quemaron la piel por donde pasaban,
Alison sabía que esas lágrimas valían millones, que ella era una persona privilegiada y
que allí, en ese mismo momento Estela le había regalado su confianza, su plena
confianza.
Se fueron separando despacio, la perdida se sintió, no deseaban separarse nunca más,
fue tan confortable que ninguna dejó ni un segundo de verse.
-Que bueno que me quedé. -Le expresó Alison con una sonrisa radiante.
-Sí... que bueno que estas aquí.
Como si el mismo viento las fuera uniendo de nuevo, las dos hermosas chicas se dejaron
llevar, el sonido del bosque las llevó a un camino de emociones y estremecimientos sin
explicación, sus labios se unieron como la noche pasada, pero esta vez era más cercano,
algo más confiado, un beso lleno de deseo y promesas, como un pacto de amistad, de
hermandad y de amor, un solo roce, un solo beso, era lo único que clamaban sus
corazones para ser llenados por completo. Pero para sus cuerpos no era suficiente,
ellos exigían más, exigían todo.
El beso fue aumentando a más caricias desordenadas y decididas, Alison no podía dejar
de besar a la bióloga, quería fundirse en ella, besarla por el resto de su vida. Dentro
de sus bocas se aclamaba por una gran fiesta, por una enorme celebración, que
participasen solo ellas, solo sus lenguas llenas de pasión, donde hubiese exquisitos
manjares, y una danza sensual. Las jugosas lenguas no deseaban parar de danzar por toda
la noche, pero la música estaba terminando para pronto seguir con otra de un ritmo más
suave y seductor.
-Alison... umm... déjame... déjame respirar un poco... -Le pidió Estela a la chica que
parecía no tener intenciones de soltarla ni dejar de besar sus rojos y calientes labios.
-Oh! cielos, lo siento... -Se disculpó la mujer más pequeña poniéndose toda colorada.
-No lo sientas, que yo no lo hago, jamás lo haría.
Alison ayudó a Estela a vestirse, llegaron al campamento, solo Elías estaba fuera, los
demás ya estaban descansando.
-Hey Estela... ya estaba a punto de ir a buscarlas, se que te puedes cuidar tu misma,
pero ya sabes, con esos matones cerca...
-Lo sé Elías, perdona que te hayamos preocupado, estamos bien.
-Bueno... me quedaré vigilando, así que puedes descansar tranquila y tu también
señorita.
-Gracias Elías... buenas noches. -Le dijo Alison con una sonrisa.
-Buenas noches señorita.
Elías era el más fuerte de todos, siempre atento y servicial, lo que les encantaba a
las mujeres de él, Estela lo apreciaba por el trato que le daba a ella en especial.
Junto a Pablo y Ashuri los cuatro hacían un gran equipo.
-Ven.
Estela ya se encontraba recostada, Alison la miraba desde su posición de rodillas
frente a la bióloga, la chica más joven no esperó más y se recostó de igual manera a su
lado, Estela levantó su mano para acariciar el rostro de Alison y como si la misteriosa
música empezara a sonar de nuevo, unió sus labios con los de la científica, impidiendo
cualquier protesta en contra, cualquier pregunta o duda.
Estela colocó sus manos en la cadera de Alison y la volvió para colocarla encima de su
cuerpo, así empezaron a acariciarse por todo el cuerpo encima de la ropa, el contacto
era completo, Estela abrió sus piernas y Alison se colocó entre ellas, se besaban
impulsivamente, como si en segundos se fuera a acabar el mundo y solo tuvieran esa
única oportunidad para amarse y entregarse. Alison quería poseer ese maravilloso cuerpo,
quería que fuese únicamente suyo. Ya mucho más excitadas no podían estar, así lo
indicaban sus cuerpos que se movían al ritmo de la música hecha por los dioses.
-De... déjame quitarte esto.
Estela empezó a quitar los pantalones de Alison, después siguió con su ropa interior,
Alison se sentó en las caderas de la bióloga para despojarse de su camiseta verde
mientras Estela hacía lo mismo con la suya, Alison desabrochó el botón del pantalón de
la alta mujer y bajó la cremallera metiendo una mano para conocer el rincón más deseado
de la joven, Estela suspiro entrecortada, sintiéndose lejos de la tierra, Alison se
apuró entonces a quitar las botas y el pantalón de Estela, las dos quedaron sin ropa
alguna que estorbarse para cumplir con el deseo de cada una.
Volvieron a la posición que antes disfrutaban y de nuevo iniciaron los movimientos
antes interrumpidos. Estela enredó a la chica entre sus piernas, quería sentirla a
plenitud, Alison movía sus caderas con fuerza pero luego bajó el ritmo y de nuevo lo
aumentaba, así estuvieron por un rato, deleitándose en cada corriente que pasaba por
sus cuerpos. Apunto de llegar al orgasmo, Estela paró y se volvió quedando encima de
Alison, las dos respiraban alocadamente, sus cuerpos bañados en sudor suplicaban por
más.
Alison cogió un mechón húmedo de cabello azabache entre sus labios y lo enredó en su
lengua dejando que Estela lo viera, Estela no pudo más y agarró con sus labios la dulce
lengua de la tentadora chica, saboreando su propio cabello.
Pronto siguió como la buena bióloga y exploradora que era rastreando partes sensibles
del contorno de la bella figura de Alison, la cual arqueaba su espalda cada vez que
daba con alguna de ellas, alrededor de sus pezones, sobre ellos, en su abdomen, cerca
del ombligo, en su pelvis, en las entre piernas, en los muslos, y finalmente en su sexo,
donde Estela pasaba sus labios una y otra vez, mojándolos completamente, donde su
lengua lamía hasta satisfacer su sed, donde sus dedos mendingaban y Alison les daba la
bienvenida dejándolos pasar a su jardín de frutos.
-Oh!!!Cielos... Es... Estela... eres una Diosa!!!... eres... ahhh!!!
Alison se revolvía con frenesí, sujetándose de la cabeza de la bióloga hasta que al
poco tiempo llegaba al clímax. Estela sacó sus dos dedos de Alison, pero siguió unos
segundos deleitándose con su boca hasta hacer que otra descarga corriera en la joven
rubia.
Estela se arrastró por el cuerpo más joven hasta llegar a su boca. Alison la abrazó
acariciando su espalda de arriba a abajo, bajó sus manos hasta llegar a los perfectos
glúteos de la bióloga y arañarlos fieramente.
-Ummm... Alison... hazme... tuya, necesito sentirte.
Alison obedientemente dejó que Estela se pusiera de lado, Alison se acomodó detrás de
la otra mujer pegando el cuerpo a su espalda, Alison besó despacio cada hombro y el
suave cuello de la bióloga, dejando un rastro húmedo por el camino, siguió por su
espalda hasta llegar las glúteos arañados, allí había dejado unas marcas, Alison las
miró y prosiguió a lamerlas con furia.
-Un Alison... eres una delicia... cómeme, soy tuya.
Alison sustituyó su lengua por las manos y subió para besar los labios de la alta mujer,
sus manos también fueron subiendo agarrando por delante los pechos de Estela, esta
última curvaba la espalda despegándola de los pechos de la rubia, pero Alison no dejaba
que pasara eso y atraía de nuevo el otro cuerpo al suyo.
Una de sus manos fue bajando hasta llegar al centro de Estela quien suspiraba
agitadamente, Alison jugó un rato con el mojado clítoris de la bióloga, esta movía su
caderas pegando sus glúteos al sexo de Alison quien empezó a sentir de nuevo la penuria
en su centro, ágilmente colocó un dedo dentro de Estela y empezó a sacarlo y meterlo
rápidamente, mientras con su otra mano masajeaba los pezones erectos de la mujer y así
Estela llegó a tener unos largos y placenteros espasmos hasta llegar al tan esperado
orgasmo que la dejó sin aliento.
-Eres increíble mujercita.
-Mujercita?... eso te he hecho ver?
-No... me has hecho ver el universo.
-Estela... creo que estoy enamorada.
-Vaya... y eso es malo?
-No... no lo sé.
-Lo dices por... Erick?
-Quién es Erick?
-Venga loquita no te hagas, sabes a lo que me refiero.
Alison estaba abrazada por la otra mujer, sus pensamientos fueron más allá, se había
olvidado completamente de su novio, sabía que por una parte estaba mal, lo estaba
engañando, pero por otro lado se sentía completa con Estela y sentía que eso estaba
bien, no podía ser malo considerarse... feliz.
-Estela... no me arrepiento de lo que hicimos... ni de lo que siento por ti, de estar
aquí contigo, de que me abraces así... mi corazón me dice que es lo correcto, nunca
había estado tan segura como ahora... siento algo muy fuerte por ti, mucho más de lo
que siento por Erick.
Estela la besó con ternura, tomándose su tiempo para disfrutar de esos maravillosos
labios, fue lo único que pudo hacer después de que la chica confesara esas palabras
para ella. Abrazadas se quedaron dormidas, soñando por un nuevo despertar juntas, por
un nuevo camino donde solo ellas dos existiesen... y nadie más.
*****
Tercer día de Expedición
Estela esperaba encontrar al espécimen ese mismo día si no era que los cazadores lo
habían encontrado primero. La única ventaja era que, ellos no sabían donde era
exactamente el lugar donde la bióloga había encontrado a los otros Arlequines.
Ya las provisiones estaban escaseando, ese día era el más caluroso de todos, el sol
parecía querer ocupar todo el cielo, debían ir con cuidado para no ser sorprendidos por
algún hombre de El Jefe.
Media hora después habían llegado al lugar del hallazgo, Elías, Pablo y Estela se
adelantaron muy prudentes para asegurarse de que allí no había nadie, por suerte no lo
había, así que los demás se les unieron tranquilamente.
-Aquí es.-Indicó Estela. -... Ahora con cuidado debemos buscar a los alrededores... no
queremos asustarlos.
-Yo no veo nada. -Comentó John ofuscado con las manos en la cadera.
-Nadie dijo que era fácil... vamos, hay que hacerlo lo más deprisa posible. -Ordenó
Estela a los demás que se dispusieron a la búsqueda.
Una hora después nadie había encontrado ni un solo rastro, estaban defraudados, parecía
que solo aquellos dos Arlequines eran los únicos especímenes que quedaban vivos.
-Estela no encontré nada. -Reveló Pablo llegando todo sudoroso a su lado.
-Yo digo lo mismo. -Repuso John llegando con las manos vacías... -Nada de nada.
-Lo siento Estela... no vi nada, ni siquiera de otra especie. -Dijo Andrés
angustiosamente.
-Tal vez... si buscamos más...
-No Estela... aquí no hay nada... solo insectos. -Le comunicó Elías sentándose en una
roca a descansar un poco.
Estela miraba a su alrededor, flores de todo tipo indicaban la riqueza de vida, miles
de plantas cubrían el suelo, un riachuelo proveniente del río abría la gran posibilidad
de muchas especies de reptiles, un lugar perfecto para los sapos y ranas... y sin
embargo, allí no había nada.
Alison seguía buscando por otra parte, no quería darse por vencida, deseaba tanto
encontrar al Arlequín y dárselo a Estela, ver su cara de alegría. De pronto vio algo
saltando de una rama, no sabía si sus ojos le jugaban una broma, pero trató de
aproximarse con sumo cuidado, observo a Ashuri al otro lado, este estaba con la cabeza
al cielo, como lo hacía cuando oraba a su Dios, pero ahora para Alison lo más importante
estaba a escasos centímetros, apartó con sus manos unas ramas y acercó su cabeza para
ver mejor. Allí mismo dejó de respirar, no podía moverse, su boca se llenó de saliva que
no podía tragar, quería brincar, pero era lo último que podía hacer.
Un sapito Arlequín diminuto, con su piel húmeda y negra, con sus franjas naranjas y
amarillas, con su cabeza grácil, parecía estar pegado a una hoja mucho más grande que
él, ahí estaba lo que andaban buscando, sacó su cámara digital y le tomo algunas fotos,
estaba muy emocionada, pero por alguna razón al verlo allí, tan tranquilo, tan en paz,
la joven científica no quería molestarlo, parecía tan feliz, en su hogar, como lo
estaba ella ahora, sabía que debía hacerlo... pero no podía.
Alison sintió que alguien venía, rápidamente se alejó de allí, pero una fuerte mano la
agarró por el cuello, la chica trató de soltarse, pero la mano la sostuvo más fuerte y
sintió como le apuntaban en la espalda con un revólver.
-No linda, no... es una mala idea créeme... qué hacías mirando entre esos matorrales?
-Nada.
Entonces el hombre que la sujetaba le dio la vuelta para que lo viera a la cara.
-Me vas a decir que había allí perra... si no quieres que te mate.
Alison estaba asustadísima, miró al hombre... era el típico cazador, pero este daba
pavor, era fuerte, su rostro originaba terror, no cabía duda quien era.
-Su... eltame... por... favor.
El Jefe parecía divertirse con su víctima, pero ya estaba sacándolo de quicio.
-Mira estúpida gringa... se quien eres, si... no me mires así, no es mi culpa...
señorita... cual es tu apellido?, a sí... señorita Howels. -Alison si estaba asustada
ahora lo estaba aún más.
Ashuri que había visto todo se fue sin que lo notasen a llamar a sus compañeros.
-Estela!!!... Alison está en problemas, la tiene Ramón!!! -Indicó el joven indígena a su
llegada.
-Qué?... dónde esta??? -Preguntó Estela histérica.
-Esta al otro lado del riachuelo... espera Estela!!!
Ya la bióloga había salido corriendo sin esperar, los demás la siguieron.
-Dios!... a que hora me metí en esto. -Expresó John saliendo detrás de los demás.
En ese mismo momento la joven científica era amenazada por el grotesco cazador.
-Has visto algo que no quieres decirme?
-Nnn... no... yo solo, estaba mirando... un... un...
-Un qué?
-Un... un...
-Un cerdo... y creo que ya lo ha encontrado.
El sorprendido cazador miró a la alta mujer que caminaba hacia él con paso decidido.
-Señorita Arce!!!... pero que gusto.
-Lamento no decirte lo mismo... suéltala!
-Ahhh... creo que hemos empezado muy mal señorita Arce... Por qué piensas que lo haré?
-Porque yo te lo ordeno.
-Creo que ya me han dado suficientes ordenes en mi vida señorita Arce... Sabe? en la
cárcel hay que cumplir muchas.
-Oh bueno... entonces no será problema una más no cree?... ya que esta tan acostumbrado.
-No sabes... no sabes lo feliz que estoy de verte de nuevo señorita Arce... lo he soñado
cada noche... cada puto día de mi existencia... no pensé que fuera tan fácil... pero ya
ve... todo se paga en esta vida.
-Yo no le debo nada... -Estela hablaba y se movía lentamente hacia el hombre que
apuntaba con su arma a la chica. -... Cuando era una niña no lo sabía... pero ahora todo
a cambiado... no te debo nada maldito.
-Um... yo creo que sí... y no me iré sin cobrarte... dile adiós a ésta dulce niña...
Estela.
El hombre estaba a punto de disparar cuando Estela con una fuerza y rapidez que ni ella
sabía poseer se lanzó al hombre mientras el arma caía al suelo estrepitosamente, Alison
cayó a un lado tratando de reaccionar rápido, alzó su cabeza para mirar espantada la
lucha que se había iniciado entre la bióloga y el cazador sin poder hacer nada y sin
querer dejar a la otra mujer que le gritaba que huyera.
Mientras tanto, los demás se habían escondido pues dos cazadores se hallaban a corta
distancia de ellos con rifle en mano, Elías y Pablo avanzaron en silencio por detrás de
los cazadores y con un rápido movimiento golpearon sus cabezas con dos rocas dejándolos
inconscientes, Elías agarró los rifles y le pasó uno a Pablo, cuando estaban seguros de
que no habían más hombres llamaron a los demás para seguir y ayudar a sus compañeras.
Alison observaba la pelea que parecía igualada, Estela recibía golpes en su cara que la
dejaban tambaleando pero pronto volvía a propinar golpes a su enemigo, los dos
observaban el arma pero ninguno podía acercarse, Alison al ver que a Estela se le
acababan las fuerzas cayendo mientras el cazador se arrojaba encima de ella olvidando
el arma por completo y prefiriendo otra manera de asesinar a su adversaria utilizando
sus manos, Alison corrió hasta alcanzar el arma y apuntar al hombre.
-Déjala!!! -Le ordenó Alison mientras el cazador se daba cuenta de la situación y
soltaba la garganta de Estela que empezó a toser desesperadamente. -Levántate o disparo.
El hombre hizo lo que le dijo, se levantó y colocó las manos en alto volviéndose para
verla.
-Las dos son unas zorras!!! -Les gritó mirando a Estela que ya estaba de pie frotándose
con una mano la garganta enrojecida. -... Sabes lo que sentí... cuando vi al pequeño
sapo descansando en una hoja... si, el Arlequín. -Estela abrió sus ojos sorprendida al
escuchar las palabras del cazador.
-"Entonces lo ha encontrado, existen más!" -Pensó.
-... Oh cielos!... brincó a mi mano!... -Exclamó el hombre disfrutando de la reacción
de la bióloga. -... Y cuando lo miré de cerca... aunque me cuesta admitirlo, es un
animal muy bello... -Alison lo miraba desde atrás con duda sin dejar de apuntarle. -...
Lástima que lo haya matado. -... Estela no cabía en lo que oía.
-Cómo... cómo dices?
-Ahhh siii... cerré la mano y cuac!... adiós sapito.
-Hijo de puta no te creo.
-Bueno... ese no es mi problema... -Repuso el cazador satisfecho de ver la angustia en
el rostro de la alta mujer.
Alison deseaba decirle que era mentira, que todavía había uno vivo y que ella lo había
visto, pero no quería que el hombre lo supiera, así que permaneció en silencio.
-Eres un miserable!... no te saldrás con la tuya.
-Estelita de mi alma... pudiste una vez... pero no dos.
El hombre se volvió a Alison dándole un golpe en la nariz con su codo y agarrando el
arma para rápido apuntar a la cabeza de Estela, un estruendo se oyó por toda la selva
asustando a todo ser vivo, unas aves salieron volando de un árbol temerosas por sus
vidas, Alison se paralizó al ver que Estela no se movía, su corazón dejó de latir
quedando a espera de un permiso para seguir, de pronto un pequeño hilo de sangre empezó
a salir... pero de la boca del cazador.
Todo quedó en silencio cuando el cuerpo del hombre cayó al suelo dejando de respirar,
dejando de ver, de oír aquellos chillidos de sus tesoros antes de ser asesinados y que
su perverso corazón amaba, devolviéndole a la mujer de cabello azabache y mirada azulada
la tranquilidad que una vez hace muchos años le robó, dándole una razón de vivir y una
razón de amar.
-Estela!, Estela!... estas bien?
Ashuri llegó al lado de la bióloga que miraba al muerto con repulsión y asco.
-Sí... muy bien. -Dijo sin más. -Los demás se acercaron para ayudar a sus dos amigas. -
Debemos irnos antes de que lleguen los hombres de Ramón.
-No te preocupes, ya nos hemos encargado de ellos. -Reveló Andrés orgulloso mirando a
los otros hombres.
-Así es... les dimos su merecido. -Apuntó John el cual no había hecho más que temblar
de pavor dejando a los demás deshacerse de los cazadores.
Estela se dió cuenta de la sangre que brotaba por la nariz de la científica, se
aproximó a ella para limpiarla con su mano, Alison le sonrió y le indicó que estaba
bien, se miraron unos segundos y luego la alta mujer abrazó con fuerza a la más pequeña
la cual le devolvía el abrazó con igual ímpetu.
-Lo siento. -Le susurró la bióloga.
-No lo hagas... no es tu culpa, era un hombre malo.
-Lo eché a perder todo.
-No Estela... tu no hiciste nada, no te sientas culpable. -Las dos chicas se separaron.
-Ven quiero mostrarte algo.
Alison llevó a Estela de la mano, dieron unos cuantos pasos cerca del riachuelo y la
científica paro y miró a la extrañada bióloga que la esperaba pacientemente, con sus
manos separó unas ramas e incitó a Estela a que mirase, esta lo hizo llevando sus manos
a su boca sin creer lo que veían sus hermosos ojos ahora totalmente sorprendidos.
No solo había uno, sino una familia completa de sapitos Arlequines, no tuvieron que
decir nada, sus pensamientos eran el mismo, se miraron y sonrieron felices compartiendo
el hermoso secreto y dejando a una diminuta pero radiante familia en paz para siempre.
*****
"La expedición ha sido todo un éxito, más que una enseñanza valorada por cada uno de
nosotros que aceptamos esta oportunidad de apreciar y aprender sobre esta clase de
Atelopus Varius procedente del reino de los anfibios y notificado como una especie
extinta en Costa Rica hace seis años.
Los especímenes encontrados nos indican que la especie aún no esta extinta, sin embargo
esto puede suceder sin los cuidados necesarios para mantener su existencia, hemos
verificado que no existe manera de alejarlos de su entorno natural por ser altamente
frágiles al cambio de habitad y vulnerables a la variación de temperatura, solo pueden
vivir en ese sitio el cual tiene las únicas condiciones para su segura subsistencia y
en ningún otro lugar del planeta.
También hemos hallado suficientes pruebas para hacer valer nuestra aprobación de ayuda
económica al Proyecto propuesto por la señorita Estela Arce M. bióloga del MINAE, y la
construcción del futuro laboratorio del habitad de las especies en peligro, con la
condición de ser compartido con el Jardín Botánico y sus investigaciones sobre la vida
animal y vegetal.
Yo, Alison Howels W. científica botánica encargada de la Planta de Restauración del
Hábitat del Jardín Botánico de Atlanta y jefe del equipo científico encomendado para
este viaje de suma importancia por parte de las dos naciones, doy mi aprobación."
Alison terminó de escribir el informe en su computadora portátil, la cerró y se dispuso
a empacar sus pertenencias en la maleta sobre su cama, ya su misión había acabado, a la
mañana siguiente debía regresar a Atlanta junto con sus compañeros y dejar ese bello
país que mucho le había dado en tan poco tiempo. Estaba muy triste, ahora que había
encontrado su otra mitad debía irse, no era justo, llena de dolor siguió acomodando su
ropa, estaba a punto de dejar a la persona que robó su corazón, quería llorar ser
consolada por aquella mujer que le había entregado todo, pero las dos sabían muy
adentro que ese día tenía que llegar y que solo estaba a pocas horas.
Minutos después de aquel enfrentamiento a muerte en medio de la naturaleza salvaje, los
Guardabosques llegaron puesto que habían sido avisados de la presencia de Ramón y sus
hombres en la reserva, después de un rato de explicaciones, el cuerpo de Ramón y sus
apenados y arrepentidos hombres quedaron a manos de la policía que había llegado en
helicóptero y transportado al agotado equipo del MINAE a la estación de policía cercana
para que aclararan la situación de lo ocurrido y salir sin ningún cargo en contra, más
bien los policías felicitaron a Elías quien había disparado al cazador en defensa de su
amiga.
-Gracias Elías... eres un buen amigo. -Le había dicho Estela dándole golpecitos en el
hombro.
-No fue nada Estela... tu hubieras hecho lo mismo.
Así se fueron todos a descansar cada uno a su casa y los científicos al hotel después
de tres días en la calurosa y peligrosa selva, pero cada uno llevaba su propio tesoro
encontrado, aunque no fuera nada material o vivo, estaba dentro de sus corazones.
Apenas Alison llegó a la habitación del hotel, el teléfono sonó, Alison sumamente
cansada contestó sabiendo quien era, le dijo a Erick que se encontraba bien, que estaba
muy agotada y debía descansar, pero de pronto recordó una increíble mirada azul como el
cielo, que derretía todo a su paso incluida ella, allí fue cuando su voz agotada y
dulce cambió a una más dura y decidida sorprendiendo a la otra persona detrás del
teléfono.
-Erick... quiero terminar contigo.
-Qué???... Alison has tomado alguna droga?... estas borracha?
-No Erick... solo... ya no te amo, lo siento, no pensaba decírtelo así, pero es que ya
no siento nada... por ti.
-Alison... cariño, amor... se lo difícil que es estar en otro país, y lo fastidiada que
debes de sentirte, eso hace que pienses cosas tontas... verás que cuando regreses, con
la gente que te ama...
-Erick... ya tomé la decisión... adiós.
-Alison!... Alison!... estas equivocada... espera!!!
-Lo siento.
Y sin otra cosa la comunicación telefónica fue cortada por la hermosa chica de ojos
verdes que se le fueron inundando hasta que no pudo más y soltó la cascada de lágrimas
llenas de sufrimiento.
*****
Estela le indicó a la recepcionista del hotel que iba a la habitación de la señorita
Alison Howels, esta le indicó que podía pasar, la bióloga se dirigió a paso rápido por
los pasillos y cogió el ascensor hasta el piso donde se encontraba la habitación de
chica. Estaba muy decidida, más que nunca en su vida, deseaba decirle lo que su corazón
le indicaba a ella.
Llegó a la puerta, su cuerpo temblaba, estaba nerviosa, sentía sus manos como rocas sin
poder alzarlas, se esforzó para poder alzar una y tocar apenas con un suave golpecito,
pero lo suficientemente fuerte para que la joven que estaba detrás de esa puerta lo
escuchase, tardó un poco en abrir, pero al fin dos pares de ojos chocaron violentamente
como si hacía miles de años se vieran por última vez, y las dos mujeres supieron... que
eso podía pasar en realidad.
-Estela... qué, qué haces aquí?... deberías estar descansando.
-Puedo pasar?
-Sí claro... adelante.
Estela entró dejando a una Alison extrañada y a la vez feliz de ver a la mujer que
amaba allí delante suyo tratando de tranquilizarse para poder hablar, para poder
expresar todo lo que sentía.
-Alison quieres ir... a tomar algo junto conmigo?... podemos ir al bar del hotel... solo
si quieres claro.
Alison le sonrió y le indicó que si. Las dos salieron de la habitación rumbo al pequeño
pero elegante bar del hotel. Apenas llegaron se sentaron en una mesa cerca de un ventanal
donde se miraban las luces nocturnas de la ciudad, Estela pidió una botella de champaña,
el mesero llegó pronto con la botella cerrada, las dos mujeres lo miraban impacientes,
el mesero se tomó su tiempo para abrir el corcho y servirles a cada una para que
degustaran su sabor sin igual.
-Se les ofrece algo más señoritas?
-No gracias... estamos bien. -Le dijo Alison bebiendo de su copa.
-No duden en avisarme si necesitan algo.
El servicial mesero se alejó dejándolas solas al fin. Ninguna quería empezar la
conversación, la situación se fue poniendo incómoda para las dos, no había mucha gente
a esa hora, los clientes empezaban a llegar un poco más tarde, la mayoría extranjeros,
hombres solitarios buscando compañía por una noche, al igual que las pocas mujeres que
se presentaban vestidas elegantemente. Un pianista tocaba al fondo dándole un ambiente
íntimo y romántico al lugar, Estela no había probado de su copa ni podía dejar de mirar
a la chica sentada frente suyo que miraba pensativa por el ventanal.
-Estela... debo irme.
-Lo sé.
Alison se volvió a la bióloga que parecía estar observando algo muy interesante dentro
de su copa de cristal.
-Estela...
-Yo, bueno... te extrañaré... mucho.
Estela alzó su rostro para mirar los ojos de la chica, su corazón latía fuertemente
como tratando de salir y alcanzar el otro corazón que latía igual de fuerte en el pecho
de la joven científica y abrazarse para siempre.
-Yo... también te extrañaré.
-Se que me olvidarás.
-Eso nunca... -Alison alzó una de sus delicadas y pequeñas manos para acariciar la
mejilla de Estela. -... Nunca te olvidaré Estela... yo...
-Señoritas... esta todo bien?
Alison clavó sus ojos verdes como dos dagas en los ojos café del mesero, este lo
entendió perfectamente y se retiró. Estela que sentía que su boca se secaba, tomó un
gran trago de champaña, ya no podía aguantar más, era ahora o nunca.
-Alison... no sabes lo que tu significas para mí, eres un ángel... me llenaste de nuevo
de vida, me siento tan llena a tu lado... -Alison estaba absorta en las palabras de la
bella mujer, palabras que le llegaban al alma y se plantaban allí, deseaba tanto
quedarse, quedarse con ella. -... No quiero que te vayas, te amo Alison.
Alison tenía un nudo en la garganta, se atragantaba con sus propias palabras que no
querían salir y lo único que se le ocurrió hacer en ese momento fue inclinarse hacia la
bióloga y darle un beso que nunca pudiera olvidar.
-Larguémonos de aquí quieres? -Le dijo Estela cruzando sus dedos.
Alison asintió mientras Estela ponía un billete en la mesa, cogía la mano de la
científica, con la otra la botella de vino y salían del lugar que empezaba a llenarse
de personas. Por cada paso que daban sus cuerpos ardían de pasión, en cada esquina
paraban para darse besos por todo el rostro sin importarles mucho ser vistas por
alguien, cogieron el ascensor junto a una viejita que las miraba de reojo con cara de
pocos amigos, Alison quitaba la mano de Estela que quería juguetear con sus pechos,
pero Estela no quería hacer caso mientras reían tontamente, la viejita las miraba
acusadora pero pronto se bajo dejando en el ascensor a las dos chicas que parecía
querían comerse con la mirada. Pronto llegaron a la habitación de Alison, apenas si
podían abrir la puerta y cerrarla mientras sus manos andaban por el cuerpo de la otra,
vertiginosamente se lanzaron al mar de sabanas sin dejar de besarse y de pronto alguien
toco a la puerta.
-Alison?... estas bien? -Las dos chicas no hicieron caso y siguieron con lo suyo. -
Alison!... estas ahí?
-Si ummm... estoy ahhh Dios... bieeennn!!!
Andrés que estaba al otro lado miró a la puerta con duda, pero se fue a su propia
habitación para seguir soportando los ronquidos de John.
Mientras las chicas se amaban por segunda vez, ninguna quería creer que ese era el final,
que era la última vez que iban a despertar juntas, las dos deseaban con todo su ser
seguir amándose por el resto de sus vidas y más allá de ellas. Así lo demostraban con
cada roce, con cada delicada caricia, con cada tierno beso, con cada gota de sudor bajando
por sus costados, con sus pezones erectos cada vez que una encontraba un rincón de
necesidad, lo demostraban con el fluído de emociones, por sus susurros, sus palabras de
amor, sus pequeños gritos callados por los labios de la otra, por las largas
convulsiones que experimentaban sus cuerpos y no querían que parase jamás, era como un
cuadro pintado por el mejor artista del mundo, como una escena sacada de la mejor
novela de erotismo, como una poesía contada por el mejor de los poetas... dos almas
gemelas apunto de ser separadas por el maldito y necio destino de la vida.
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-Te amo Estela... adiós.
*****
Estela despertó sintiendo la falta de otro cuerpo, se volvió para mirar a su lado y su
corazón se desangró al ver que estaba sola. Se levantó y vistió lo más rápido que pudo,
salió de la habitación casi corriendo, tocó la puerta de al lado con la esperando
encontrar a Andrés o a John, pero una pareja de extraños abrió, ya la esperanza estaba
apunto de dejarla, sin decir nada se fue de allí mientras las miradas de la pareja la
perseguían.
Estela se acordó de su celular y llamó a Ashuri el cual estaba haciendo unos trabajos
en las oficinas, este le dijo que Alison había llegado a despedirse de todos allí y que
partió al aeropuerto junto con sus compañeros, Estela arrancó su auto que la noche
anterior la policía le había devuelto y se fijó el camino al aeropuerto.
No sabía si se estaba portando egoístamente o si hacía lo correcto, su mente jugaba con
ella, si podía evitarlo no dejaría que Alison se fuera, no sabía como iba a lograr eso,
pero lo intentaría hasta que perdiera completamente la batalla.
Aparcó el auto en medio de los taxis que esperaban por sus clientes y le gritaban
enojados que corriera su auto, Estela no hizo caso y se adentró al aeropuerto aunque
era prohibido, solo los que iban a abordar un avión podían entrar, las filas de
pasajeros eran exageradas, Estela buscó por entre la gente a Alison pero sin dejar de
poner atención por si veía a Andrés o a John, así estuvo sin suerte por un rato, miró
en las pantallas que ya el vuelo a Atlanta había salido hacía cinco minutos, deseaba
llorar allí mismo, darse de golpes contra un mostrador o contra una pared, estaba a
punto de irse cuando.
-Estela!... Estela!!!
La alta mujer se volvió al escuchar esa voz pero la gente no dejaba ver a la dueña, se
fue acercando hasta ver a un rostro demasiado conocido para olvidar nunca. Allí en
medio de la puerta de abordaje la chica más hermosa que sus ojos pudieron ver jamás la
esperaba sonriente, Estela le sonrió de igual manera sabiendo que le había ganado al
destino o que este se había apiadado de ellas o que había podido ver dentro de sus
almas el amor que se proclamaban a alaridos.
La chica corrió hasta ella abrazándola con todas sus fuerzas, Estela se dejo llevar por
ese abrazo cerrando sus ojos y sintiendo que el mundo giraba a su alrededor.
-Por qué no te fuiste?
-No... no pude.
-Y tu novio Erick?
-Quién es Erick?
-Vamos... dime?
-Terminé con él ayer... me llamó y le dije que ya no lo amaba.
-Y eso es verdad?
-Así es... tu eres mi hogar, lo eres todo para mí... te amo a ti, y quiero estar contigo
para siempre.
Estela no esperó más y la besó volviendo a abrazarla.
-Yo también te amo... te amo tanto.
Estela ayudó a Alison con la maleta, las dos salieron muy contentas del aeropuerto, el
sol parecía sonreírles mientras las blancas nubes pasaban y pasaban y los taxistas
malhumorados les gritaban por su impertinencia mientras las chicas montaban en el auto
y salían de allí juntas rumbo a una vida plena.
*****
Un mes después
Un hombre joven y moreno sentado en posición de indio en plena selva viva, murmuraba
palabras en un extraño idioma, sus ojos estaban cerrados pero sus párpados se movían,
parecería estar muy concentrado como tratando de captar cada sonido del bosque pero de
pronto abrió sus ojos oscuros.
-Era verdad.
-El qué era verdad?
-Lo que tu me dijiste... -Decía el joven arrepentido. -... La profecía... solo que,
hasta ahora la entiendo.
-Nunca desconfíes de lo que te digo joven Ashuri.
-Nunca lo hago, solo me cuesta entenderlo.
-Por qué?
-Porque soy humano.
-Umm... tienes razón... los humanos no entienden.
-No es eso, es solo que no les gusta ver.
-La realidad?
-Sí.
-Como esas dos, las de la profecía.
-Bueno... puede ser.
-Lo es joven Ashuri... son ciegas como un topo, pero por debajo pueden ver la luz.
-Sí. -Afirmó Ashuri sonriendo y recordando a sus amigas.
-Ahhh... esas dos, ya era hora... Ahora debo irme joven Ashuri... nos veremos pronto.
-Esta bien... mantente alejada de cazadores.
-Lo haré... y recuerda... el inicio tiene que tener un final y después... un gran
comienzo que lo sustituya.
-Ah que eres poeta o qué?
-Jajaja... no querido Ashuri... solo la hija de Sibú.
Frente al joven, una hermosa pantera negra se alejaba cojeando de una pata y dejando al
indígena pensando en lo que le había dicho.
-Ashuri!... te estaba buscando. -Le comunicó sonriente una mujer de alto semblante y
ojos índigos acercándose al joven.
-La han encontrado? -Le preguntó Ashuri incitando a Estela a que caminara junto a él.
-Si... Alison nos espera.
-Entonces andando.
Pero en eso, una fuerte corriente de aire interrumpió el andar de la hermosa mujer y
una voz que solo ella pudo escuchar se introdujo en sus oídos, fuerte y clara... una voz
que no era humana, pero que era llena de sinceridad y ternura.
-Graaaciasss...
Estela cerró sus claros ojos sintiendo la caricia de la palabra, comprendiéndola y
sabiendo que ese poder sobrenatural tenía algo que ver con el cambio que su vida
experimentó junto a la mujer que amaba.
-Gracias a ti. -Le agradeció Estela mientras la voz se desvanecía y la bióloga abría de
nuevo sus ojos más brillantes y felices que nunca.
-Estela me decías algo? -Le preguntó Ashuri mirándola de soslayo.
-No... vamos... no creo que la gringuita aguante mucho.
-Jajaja... si te oyera.
-No queremos que pase eso... es un secreto.
-Esta bien no le diré.
-Ni se te ocurra.
-Eso es una amenaza?
-Sí.
-Bien.
-Bien.
*****
-Ehhh chicos?... siento que me esta viendo muy feo... creo que no le gusto... oigan?...
ya dejen de discutir!... chicos?... Estela quieres demostrarme cuanto me amas?... hola?...
Ashuri eres mi amigo no?... Cielos, ya se me enredó en la mano... No puede ser!, me ha
guillado un ojo!... Auxiliooo!!!
FIN