Renuncias: Los protagonistas de esta historia están basados en los personajes de la serie "Xena Warrior Princess".Los demás personajes son de mi invención.
El sapito Arlequín (Atelopus Varius) pertenece al reino animal y bosques de Costa Rica.
La historia es mía.
Subtexto: Si, es bastante explícito, si no te gusta no lo leas.
Léxico: Nada que no hayas escuchado antes.
Dedicatorias: A toda la gente que lea la historia y a las chicas que con sus correos me han apoyado para seguir escribiendo y por darme criticas constructivas para aprender de mis errores. (Gracias Luzi por tu gran ayuda).
A todos los bardos de esta página que me han inspirado con sus creaciones, a la página en sí por existir y a su gran creadora.
Cualquier comentario a andre_lovecr@hotmail.com.


AMOR NATURAL

Por Andre Love

Segunda parte

Apartamento de Estela.

-Expertos están de visita para tratar de hacer frente a la crisis de desaparición de los anfibios... -Estela dejó de leer el artículo del periódico para sorber un poco de su café humeante, después continuó. -... Muchas especies de ranas y sapos están desapareciendo de los países mesoamericanos, incluso dentro de las áreas protegidas, en una crisis sin precedentes que algunos científicos han denominado "el enigma de la desaparición de los anfibios".... -Estela se detuvo con la vista perdida.-... El Enigma?... apuesto que el que dijo esto es un completo idiota, de enigma no tiene nada, todos sabemos por que es... -Continuó leyendo.-... Ya existe una Lista Roja para animales como las aves y los mamíferos, pero son los anfibios los que están desapareciendo en mayor cantidad y en tasas más alarmantes, por lo que enfrentan un mayor peligro de extinción. Los anfibios son importantes porque se alimentan de insectos... -Una mosca daba vueltas a su alrededor, achicó sus ojos, enrolló el periódico y... ¡¡¡Plach!!! -Umm, ojalá se alimentaran de cazadores... -Desenrolló el periódico indiferente y siguió leyendo.-... Y así ayudan al control de zancudos y de otros insectos que transmiten enfermedades a los seres humanos. También constituyen alimento para muchas otras especies, las cuales se verían en peligro en caso de que ellos desaparezcan... -Estela dejó de leer.- Esto se está pasando de la raya... y no lo voy a permitir.
Tomó un poco de su café y le dio vuelta a la taza para encontrarse a la Rana René que le sonreía invitándola a seguir probando el delicioso café matutino.

-¡Ahh!... que gusto.

Miró el reloj que estaba encima del microondas y perezosa dejo el periódico y el café a un lado para dirigirse al baño. Duró tres minutos y salió envuelta en un paño azul, de su cabello ámbar caían gotas que iban mojando el piso a su paso, llegó a su dormitorio y abrió el armario, miró dentro de él unos segundos y sin otra cosa sacó un pantalón negro y una camisa de mangas largas que relucía de blanca, se vistió en un abrir y cerrar de ojos, se calzó sus botas negras para después ponerse un poco de sombra en los ojos, un poco de rimen y brillo en sus labios, se miró un momento en el espejo del tocador y sonrió satisfecha, salió de la habitación hacia la cocina, tomo lo que quedaba del café que ahora estaba frío, pero no le importaba mientras fuese café, dejó la taza en el fregadero, miró de reojo el periódico que descansaba en el desayunador con una pequeña y pegajosa mosca tapando una letra del encabezado, sin más cogió su bolso de la mesa, tres carpetas que decían "Proyecto Arlequín", las llaves de su auto, el teléfono celular y salió rumbo a su trabajo, pero antes debía de pasar por los científicos al hotel.

-Bueno... manos a la obra.

Estela llegó al hotel donde la estaban esperando los dos hombres extranjeros, pero tuvo que esperar pacientemente a la joven científica que salió diez minutos después.

-Lo siento, es que... me quedé dormida. -Comunicó la chica rubia con ojeras en sus ojos.
-No lo puedo creer. -Andrés la miró inocente mientras la chica lo fulminaba con su vista verde.

John estaba a punto de decir algo pero Alison lo calló con sus ojos, este solo le hizo con la mano una seña de "perdedora", Alison no le hizo caso volviendo su cabeza a la alta mujer.

-Bueno, ya que la culpable de que pueda perder mi trabajo salió al fin, podemos irnos. -Le indicó Estela con cara de pocos amigos y entrando a su auto.

Alison solo bajó la mirada estudiando sus zapatos y sintiéndose culpable e indignada, se preguntó si había hecho algo para que la mujer de ojos azules actuara así con ella. La verdad era que después de hablar con Erick se había quedado hasta muy tarde revisando la información que tenía sobre su nuevo trabajo.
Andrés y John se sentaron atrás, Alison se sentó adelante sin atreverse a mirar a la bióloga. Estela a su vez tampoco se atrevía a mirarla, se sintió un poco culpable por haber sido tan grosera con la chica que solo trataba de ser amigable.

-"Pues ni modo... mejor que sepan de una vez quien es la que manda aquí". -Pensó Estela. -"Sí... quien manda, no que te tengan miedo." -Le respondió su conciencia. -"Oh vamos, tampoco fue para tanto. -Manifestó Estela. -"Claro... como tu digas." -Le dijo su conciencia con ironía.

Llegaron a las oficinas del MINAE, no tardaron mucho, apenas unos minutos, Estela los guió por los pasillos presentándoles a cada uno de los trabajadores de la institución que se topaban por su camino, la bióloga les indicó que esperasen un momento para informar a su jefe, mientas tanto los tres compañeros observaban a su alrededor a varios curiosos que les miraban como si fueran especies nunca antes vistos.

-Manuel, acá están las mercancías con patas. -Comunicó Estela al abrir la puerta de la oficina de su jefe.

Manuel la miró con una sonrisa, se levantó de su silla enderezándose la corbata y metiéndose las rebeldes faldas de la camisa en sus pantalones.

-Muy bien... déjalos pasar Estela... y por favor... -Indicó este con súplica. -... No seas grosera.

Estela lo miró y sonrió.

-Te lo prometo.

Pero su jefe no se percató de la mano que cruzaba dos largos dedos detrás de la bióloga.
Estela salió de la oficina de su jefe y les indicó a los científicos que pasasen dentro, Estela se hizo a un lado mientras John, Andrés y Alison ingresaban a la oficina, pero Alison sintió que una mano la detuvo de repente y un aliento cálido entro en su oído hasta llegar a su cerebro.

-Sí vienes a jugar de científica mimada... te equivocaste de lugar... Alison.
-No vengo a jugar de nada... Estela... estas muy equivocada. -Reprochó Alison igualando su voz y tratando de mantenerse de pie sin caerse por culpa de sus en ese "momento" débiles piernas.
-No te pases de lista... se a lo que vienen, y no voy a permitir que se lleven lo que es nuestro.

Estela se adentró en la oficina dejando a Alison con las palabras en la boca y con una rara sensación en su cuerpo.

*****

En la oficina.

Alison sonreía amablemente al director de la institución, Andrés le explicaba al hombre los planes del Jardín Botánico. Manuel los había recibido muy gustoso, aunque disgustado con Estela quien había estado debatiendo cada cosa que decían los científicos, aunque era habitual en ella ser un poco incrédula, se notaba a kilómetros que no le caían bien en lo más mínimo, o... tal vez era porque todavía estaba resentida, Manuel pensó en reclamarle luego y sin más Manuel se dignó a escuchar a Andrés encantado al igual que Alison, John y Ashuri, este último había llegado a petición de Estela, John de vez en cuando explicaba algunas cosas que se le iban a su compañero, Alison solo escuchaba y asentía, estaba un poco nerviosa y retraída, no era por que le costase hablar en público o porque estaba al frente del que de ahora en adelante iba a ser su jefe, era por la presencia de Estela, su gran espontaneidad se opacaba con solo una rápida mirada de la alta mujer, su sola presencia la intimidaba de sobremanera, deseaba que no estuviese allí para dejar de ser tan introvertida pero Estela estaba a cargo del proyecto y debía de estar allí.
Duraron entre explicaciones, argumentos, opiniones y observaciones cuatro horas, Manuel estaba satisfecho con las ideas de los científicos y con sus conocimientos, el Jardín había escogido muy bien a sus representantes. Manuel pensó que por ahora había sido suficiente.

-Por favor María... -Manuel llamó a su secretaria por el auricular. -... Tráeme las carpetas del Proyecto Arlequín.

María no tardó en llegar con las carpetas las cuales entregó a cada uno de los científicos, sin más la secretaria se retiró, Estela tratando de disimular su discrepancia ante sus nuevos y temporales compañeros, les explicó que allí estaba toda la información que requerían, fotos del espécimen, de la zona donde se halló, entre otras cosas, les indicó que debían de estudiarlo, trató de retirase explicando que tenía asuntos que atender, pero Manuel no estaba de acuerdo con la aptitud inculta de Estela.

-Estela... -La llamó su jefe antes de que esta pudiera salir de la oficina. -... Por qué no almuerzan juntos y así podrán hablar sobre la expedición.
-Lo siento pero... -Estela miró a sus espectadores, sabía que no estaba comportándose bien con ellos, y en especial con la chica, sabía que Manuel estaba enojado con ella, pero no podía evitarlo, sentía celos, sentía que no debían de estar allí. -... Esta bien... -Advirtió resignada. -... Podré seguir con mis asuntos luego, terminaré unas cosas y los alcanzo en la entrada dentro de cinco minutos.

Alison sabía que a la bióloga no le apetecía pero no dijo nada, miró a sus compañeros que seguían hablando con Manuel, se dio cuenta que el compañero de Estela salía por la puerta un poco apresurado, Alison lo siguió.

-¡Espera! -Ashuri se detuvo y dio la vuelta para mirar a la chica extranjera. -Lo siento, no me he presentado correctamente... mi nombre es Alison Howels.
-Mucho gusto Alison, mi nombre es Ashuri. -El joven se presentó con una gran sonrisa adornándole su moreno rostro.

Ashuri se le quedó mirando sin dejar de sonreír mientras la joven pensaba que decir después, aunque él sabía más o menos a lo que iba, pues en la oficina se había dado cuenta de la tremenda discordancia entre las dos chicas.

-Me parece que conoces muy bien a la señorita Arce. -Repuso Alison tratando de sonar indiferente.
-La verdad es que sí, trabajamos juntos desde hace tiempo. -Ashuri le indicó que caminaran mientras hablaban.
-Es indiscutible lo buena bióloga que es...
-Sí... le apasiona lo que hace.
-Ya veo.

Alison miraba al frente mientras caminaban, los ojos índigos de la bióloga no dejaban de aparecer una y otra vez en su mente, tampoco podía dejar de pensar en la mala estampa que Estela creó de ella, por ello deseaba saber que era lo que tanto le molestaba.
Ashuri como si hubiera podido leer sus pensamientos la miró con ojos comprensivos y detuvo sus pasos.

-Señorita... no se alarme, Estela por más que quiera aparentar fiereza es una palomita mansa... solo que usted la amedrenta... -Ashuri miró el joven rostro sorprendido de la científica y esbozó una pequeña carcajada.
-Pues perdone pero no le creo... es ella la que me intimida o trata de hacerlo. -Inquirió Alison a la defensiva creyendo que el chico estaba culpándola a ella.
-Por favor no se enoje señorita... lo que trato de decirle es que Estela es pura impresión y seguramente va a estar así por varios días... entiéndela, no es fácil para ella compartir lo que más le ha costado en la vida con gente extraña... usted me entiende.

Alison se lo pensó por un momento, Ashuri podía tener un poco de razón, era posible que ella misma se hubiera sentido un poco exasperadd por la situación, pero como era lo contrario, no podía entenderlo, a Estela le convenía, además lo único que pretendían era ayudarlos, más bien le parecía muy egoísta de su parte.

-Ashuri, todavía no puedo comprenderlo... pero si vine aquí, es para hacer mi trabajo... y lo voy a hacer, me da igual si le gusta o no... es para bien de ustedes, queremos ayudar.

Ashuri solo le escuchó, podía decirle ciento de cosas a su favor y en especial a favor de Estela, pero no pretendía hacerlo, la chica le caía bien y sin duda le parecía una buena profesional.

-Se le va a pasar... ten paciencia con ella, es una buena persona, cuando la conozcas mejor lo sabrás.
-Eso espero, no hemos empezado muy bien que digamos. -Razonó Alison afligida. -... Mi personalidad no me permite dejar esto a un lado, siempre trato de buscar una solución a los problemas.
-No lo dudo señorita.
-Por favor, llámame Alison.

El joven indígena le sonrió con ameno enseñándole su fila de dientes blancos, Alison le sonrió de vuelta y le indicó que debía irse, cuando la joven se alejó para toparse con sus compañeros que esperaban a la bióloga, Ashuri suspiró inquieto esperando que a Estela no se le ocurriera comérselos a ellos en lugar de a su almuerzo.


Restaurante, minutos más tarde.

-Así que... encontró a una pareja.
-Así es... fue una suerte... no, más que eso... fue un milagro.

Alison y John escuchaban atentos la pequeña conversación que entablaron a duras penas Andrés y la bióloga mientras todos comían. Estela les indicó los platillos más exquisitos del menú, los había llevado a un restaurante típico de la capital sabiendo que les iba a gustar probar algo propio de la zona. Alison pidió una Olla de carne, mientas Andrés y John pidieron cada uno un Casado a la Tica, Estela quiso algo más liviano y se conformó con un Picadillo de Arracache y tortillas Guanacastecas, todos bebían Resbaladera, el sabor de la cebada, la vainilla y la canela inundó el paladar de Alison.

-Umm... delicioso.

Todos estaban de acuerdo con ella mientras disfrutaban de la buena bebida. Estela la miró entonces y no pudo más que sonreír.
Después de eso, el almuerzo se hizo ameno y menos tenso, conversaron acerca de la expedición como propuso Manuel, Estela se olvidó por un momento de sus apatías y describió con entusiasmo como había sido su gran descubrimiento, los demás la escuchaban emocionados viviendo lo que la bióloga expresaba con ímpetu, como si estuviera experimentando otra vez el mágico momento. Alison estaba fascinada por la pasión que desbordaba la mujer de azul mirada cuando hablaba de su trabajo, era obvio que lo que más amaba se escondía detrás de cada palabra, la admiraba, secretamente la admiraba, no sabía porque pero lo hacía, había que ver más allá de su caparazón y encontrar a la mujer interesante y llena de vida que en esos momentos había salido disparada de adentro de Estela muriéndose por contarle a alguien sus vivencias.

-Estoy impresionada. -Había dicho Alison sin querer en voz alta.

Estela la miró desde el otro lado de la mesa dejando de hablar, no se había percatado de lo espontánea que había sido, como si los tres fueran sus compañeros de toda la vida.

-Creo que es hora de irnos. -Indicó Estela a las tres personas que la acompañaban, dejando así claro que no iba a continuar más con su historia. Llamó a la mesera que los había estado atendiendo, y pagó por todos con el dinero que su jefe le había dado en su oficina antes de salir a encontrarse con los científicos.

Los cuatro estaban bastante satisfechos, el restaurante quedaba muy cerca, así que habían decidido caminar hasta allí y así lo hicieron de vuelta. Uno iba cerca del otro así tenían la posibilidad de platicar mientras llegaban a las oficinas.

-Alison. -Llamó Andrés a su amiga quien caminaba a su lado observando curiosa a su alrededor.

Un vendedor pasó por su lado enseñando toda la mercancía que colgaba de su ropa, Alison le indicó que no, una viejita sentada en medio de la acera llamaba su atención para que le diera dinero, Alison sacó de la bolsa de su pantalón un billete y se lo dio, la viejita le agradecía una y otra vez besando el billete llena de felicidad.

-Sabes qué le has dado el dinero de todo un mes?

Alison se giró para observar a Estela que se encontraba unos pasos atrás de ella junto a John, el cual parecía no querer separarse de la bióloga ni un segundo, seguramente por miedo a que alguien extraño se le acercara para quien sabe que.

-No, no lo sabía.

Alison estaba contenta de que la bella mujer dejara atrás sus rencores y le hablase al fin sin atisbo de otra cosa. Miró de nuevo a la vieja que estudiaba el billete como si fuera un bicho raro, de repente se sintió la gran samaritana del año, John se había adelantado junto a Andrés dejando así que Alison se uniera a la bióloga, Andrés de pronto se volvió a su amiga.

-Alison, anoche pudiste hablar con Erick?

La chica de ojos verdes sin saber por qué, miró a Estela quien parecía concentrada en algo frente a ella. Por razones extrañas no le apetecía hablar de Erick en ese momento.

-Sí, le dije que todo estaba bien, que no se preocupara por nada.
-Oh bueno... me imagino cuanto te debe estar extrañando. -Le dijo Andrés volviéndose de nuevo al frente.
-Yo creo que debe de estar tirándosela rico con una hermosa chica, deseando que no vuelvas dentro de mucho, mucho tiempo.

Alison quería derribar a John de un golpe y arrancarle el cuero cabelludo con sus propios dientes, lo pensó por un momento y se lo imaginó recogiendo los pelos del suelo mientras pegaba gritos y lloriqueaba, pero se decidió mejor a relajar su cuerpo de nuevo y pensar en otra cosa. Estela la miraba de soslayo sin decir nada.
-Cállate John... -Advirtió Andrés a su compañero volviéndose de nuevo hacia Alison. -No le hagas caso Ali, sé perfectamente que tu novio nunca se atrevería... te quiere montones Alison.
-Lo sé.

Así llegaron a las oficinas, Estela había estado muy callada desde que salió el tema de Erick, Alison trató de mantener una conversación con ella, preguntando por aquel u aquel otro edificio, pero Estela sólo se limitaba a responder.


Oficinas del MINAE, horas después.

-... Bueno, qué les pareció?

Manuel miraba a los científicos uno por uno esperando sus reacciones, les había enseñado unos videos de los bosques donde se había descubierto el anfibio, Alison fue la primera en hablar.

-El lugar es increíble, tanta variedad de especies... es posible encontrar otra pareja de Arlequines en otro ambiente?
-Es probable... -Indicó Estela quien estaba sentada lejos pero lo bastante cerca para que la escuchasen, todos la miraron con atención. -... Pero son muy pocas las posibilidades, verán... -Estela se puso de pié, pasó a la par de su compañero Ashuri y se dirigió al frente. -... Algunas especies son capaces de adaptarse rápidamente a situaciones cambiantes del clima, pero otras... y entre ellas los anfibios permanecen atrapadas en ciclos de vida que no son compatibles con las nuevas condiciones climáticas.
-Entonces, nos dices que los cambios climáticos son la causa de la desaparición de esta especie? -Preguntó Alison interesada.
-Una de las causas... en la década de los ochenta, se registró un fuerte cambio de clima, asociado con el fenómeno de El Niño, desde entonces los registros de desaparición fueron creciendo. -Comunicó Estela.
-Cómo puede ser que después de siete años hayan hallado a dos Arlequines?... Cómo pudieron sobrevivir?... es increíble. -Repuso Andrés.
-Lo es. -Reafirmó Ashuri. -... Nunca más se encontraron Sapos Dorados, además de otros cuatro tipos de rana y dos clases de lagartijas.
-La contaminación de la atmósfera y el calentamiento global están matando a nuestras especies. -Recordó Estela sentándose de golpe en una silla cerca de ella.
-El CO2.
-Cómo? -Andrés miró a Alison extrañado.
-El CO2. -Repitió Alison. -El problema es la emisión del CO2... y no hay solución para eso. -Indicó la chica abatida. -No la hay.

*****

Cinco días después.

En el MINAE había crecido mucha actividad, los biólogos y científicos repasaban una y otra vez las características del lugar que por ahora era secreto, retocaban los conocimientos que poseían sobre el tema, alistaban el equipo para la expedición, entre otras cosas. Un día Estela les enseñó una réplica del sapito Arlequín, pues la pareja viva de anfibios se encontraba en el ranario del proyecto ecológico de Rain Maker el cual se acentuaba en los bosques a donde se encontraron los pequeños animales, era un gran y arduo trabajo de equipo, pero todos sin excepción estaban emocionados.
La relación entre Alison y Estela se había acrecentado mucho, pasaban horas hablando sobre el gran proyecto y analizando posibilidades para mejorarlo, una asombraba a la otra pero ninguna lo admitía, aunque Estela era siempre reservada y todavía estaba en desacuerdo con muchas cosas, se había abierto un poco a la chica más joven, Manuel sonreía cada vez que las veía conversando placenteramente, o intercambiando miradas sabedoras, Andrés y Ashuri parecían llevarse muy bien, John había conocido a una chica que trabajaba en el departamento de Ambiente, no la dejaba en paz pero para Alison era un alivio que anduviera lejos de ella.
En fin, todo estaba saliendo muy bien, solo esperaban poder encontrar más anfibios.


Apartamento de Estela, noche.

-¡Mierda!... maldito vestido.

Después de luchar con su largo vestido de seda color negro, Estela se miró en el espejo de pies a cabeza, no estaba muy convencida, pues odiaba ponerse vestido, pero esta era una ocasión especial así que vencida se recogió el largo cabello en un moño dejándose caer varios flequillos a los lados y se maquilló un poco el rostro.

Era la fiesta de aniversario del MINAE, además de ser una fiesta de gala, toda la gente importante iba a estar presente; el ministro de ambiente, directores, figuras de la política, renombrados biólogos y grandes científicos.
Cuando estaba terminando de poner brillo en sus labios, el teléfono sonó.

-Aló?
-Estela?
-Mamá?... esta todo bien?
-Si hija, si... nada más llamaba para saber como estabas...
-Pero si me llamas casi todos los días, si tuviera problemas sabes que te llamaría.
-Sí lo sé... oye cuando nos vienes a visitar?... tu padre te extraña mucho.
-Dile a papá que pronto iré... ahora no tengo tiempo mamá, ya sabes lo del proyecto y todo eso...
-¡Oh si!... hija estoy preocupada por ti... no haces más que trabajar, eso mata a la gente sabes?
-Madre no va a matarme... me gusta mi trabajo, en parte es lo que me mantiene cuerda, ya sabes como soy.
-Hazme caso Estela... date unas vacaciones, no has parado de trabajar desde... ¡Toda la vida!
-Perdona mamá, debo irme.
-Tienes una cita?
-No mamá. -Estela hizo rodar sus ojos exasperada.
-Al fin hay alguien en tu vida?... un chico guapo?
-Mamá debo colgar, ya me cogió tarde.
-Sabes que puedes confiar en mí...
-Adiós.

Estela colgó el teléfono un poco apesadumbrada, no sabía por qué, pero había querido que fuese otra persona, una rubia y de ojos verdes, miró la hora en el despertador de la mesita de noche y quitándose esa idea tonta de la cabeza, se apuró a ponerse un poco de su perfume favorito "Trésor de Lancome".

-¡Por Dios!... cómo iba a llamarme si en ningún momento le he dado mi número telefónico?... además tiene novio Estelita... tienes que metértelo en la cabeza... deja de decir estupideces... pareces una loca hablando sola. -Se reprendía mientras cogía su bolso de noche que hacía juego con los zapatos.

Rápidamente salió de su habitación y del apartamento, arrancó su auto y cogió rumbo a la fiesta, que no era en otro lugar que el hotel Aurora, donde estaban hospedados los científicos, allí los vería, ya que ellos también habían sido cordialmente invitados.


Doña Catalina de Arce, madre de Estela, de linaje griego, mujer intranquila o eso aparentaba, siempre tan atenta de la vida de su querida hija. De sus cuatro hijos, Estela fue la que más problemas le dio, tal vez... por ser la única mujer o por que siempre fue la oveja negra de la familia, la única que se atrevía a revelarse contra ella, le encantaba sacarla de quicio. Para Estela era ya bastante trabajo tener que lidiar con la atención desbocada de su madre, que más bien le parecía una obsesión, no había un solo día que no la llamase, pero Estela se hartaba de contestar y lo dejaba pasar, al otro día su madre le recriminaba o la atiborraba de preguntas que no hacían más que tentarla a cambiar el número de teléfono de su apartamento y no dárselo jamás, nunca le había dado el número de su celular, temía que en alguna importante reunión se le ocurriera llamarla o que no la dejase en paz en todo el día. En cambio su padre, su amado y adorado padre Rafael Arce, hombre respetado en su pueblo, siempre pacífico, siempre emotivo y muy trabajador, cuando de su familia se trataba nada para él era suficiente. De pequeña Estela se llevaba muy bien con él, cualquier problema que tuviese ó pregunta que hacer, acudía a su padre quien más bien se salía del tema y terminaba explicándole el inicio del universo, Estela y su padre pasaban horas y horas mirando las estrellas recostados en el tejado de la casa, charlando de cosas sin importancia, de la vida y del futuro. Su padre era el dueño de la finca más grande de la zona, orgulloso como solo él podía, su finca se había convertido en una finca orgánica, en la cual producían productos lácteos y vendían abono para plantas y cultivos, era toda una fábrica y así el trabajo que eso conllevaba, pero su padre era un hombre fuerte y tenía pensado seguir siéndolo hasta su muerte. De sus tres hermanos no hay mucho que decir, el mayor Miguel, estaba casado y tenía dos hijos, Estela era la del medio y después seguían los gemelos, David y Daniel, eran dos años menores que ella, los dos eran solteros, pero Daniel tenía una novia desde hacía 6 años, casi que vivían juntos, Estela no comprendía porque no se casaban de una vez por todas, pero nunca se metía en la vida de su familia, siempre les andaba de lejos, talvez por que cada vez que le veían empezaban a meterse en su vida privada y eso no lo soportaba. Aún así amaba a su familia, a sus hermanos y a sus padres, podían ser lo que fueran, pero eran parte de ella, al que más veía era a David, el único que sabía de su tendencia por las mujeres, era un hermano incondicional, se parecía mucho a su padre, quizás por eso se atrevió a decirle o quizás porque ya estaba cansándose de esconderlo.


Hotel Aurora, salón de fiestas.

Estela había llegado a tiempo para escuchar las palabras de bienvenida a los invitados, había gente por todos lados exhibiendo sus trajes de noche, las mesas estaban bien decoradas alrededor de la pequeña pista de baile, se encaminó a una de las mesas donde estaba sentado su amigo Ashuri con un elegante traje de etiqueta, se acercó por detrás y lo tomó por los hombros.

-¡Hey!
-¡Estela!
-Luces muy guapo esta noche Ashuri.
-Oh... gracias. -Ashuri sonriendo de oreja a oreja la miró sorprendido.
-Estela esta noche la que luce increíble eres tú. -Opinó su amigo levantándose y corriendo una de las sillas para que Estela se sentara.
-Gracias caballero.
-No hay de que.

Estela entonces miró la mesa donde había una pequeña carta con los nombres de los invitados que debían de ocupar esa mesa, leyó los cinco nombres de la lista, releyendo el último de ellos, un pequeño escalofrío recorrió su desnuda espalda.

-Estas bien?

Estela miró a su amigo un momento sin concebir lo que había sentido segundos antes.

-Sí... estoy bien, es solo que estoy un poco nerviosa ya sabes, Manuel me debía de dar un pequeño discurso sobre el Proyecto Arlequín. -Mintió la bióloga a su amigo, pues ella más que nadie sabía que hablar en público era lo que menos le costaba.
-Bueno... puedes estar tranquila, si la que más sabe del tema eres tú, te va a ir bien.
-Sí... eso espero.

El conjunto que estaba a un lado de la pista empezó a tocar una pegajosa música Salsa, Estela recorría la sala con su mirada no sabiendo muy bien que buscaba, solo lo hacía por que su cerebro y su corazón lo indicaban.

-A quién buscas?... tal vez... pueda ayudarte. -Propuso Ashuri que la había estado mirando de reojo.
-Pues... a nadie en particular... sólo miraba por si reconocía a alguna persona.

Ashuri sirvió dos copas de champaña a cada uno, Estela tomó de la suya y sonrió a su amigo tratando de aparentar tranquilidad, lo que más le faltaba en esos momentos.
En eso volvieron sus ojos al hombre que se les acercaba de frente.

-Qué tal la fiesta?... están pasándola bien?

Manuel brillaba de felicidad, como si hubiera estado esperando esa gran noche toda su vida, pero la verdad era que él siempre era así de radiante, cosa que Estela envidiaba.

-Sí... la estamos pasando muy bien. -Advirtió Ashuri a su jefe.
-Si... esta bien. -Opinó Estela sin importancia.
-Muy bien... entonces nos vemos luego chicos.

Una mujer que no era otra que la esposa de Manuel se acercó a este agarrándolo de la mano, saludó a Estela y a Ashuri y sin otra cosa llevó a su esposo a la pista de baile donde se acumulaba cada vez más gente.
Estela miraba a su jefe bailando graciosamente con su esposa, llegando a la conclusión... de que eran una pareja muy feliz.

-Ya no creo que necesites de mi ayuda.
-Qué?
-Mira a la puerta.

Estela hizo lo que le dijo Ashuri sin entender muy bien a que se estaba refiriendo... hasta que la vio.

-Oh... ¡Por Dios!


Continuará pronto.


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